No sabía que decirle, dudosa levantó la mirada y al encontrarse con la de él simplemente dejó las palabras salir.

— Lamento haber dudado de ti. —empezó a decir, él se giró completamente y puso toda su atención en la peliazul. — simplemente me gustas y...— se cubrió la boca con sus manos rápidamente.

Vegeta le miraba como siempre, sin una pizca de ánimo, se sintió mal y estúpida, sus sentimientos se apoderaron de sus pensamientos y empezó a decir tonterías exponiendo sus sentires. Pero ya lo había dicho y no podía hacer nada para que esas palabras se borren, lentamente se quitó las manos de su boca.

—No tienes que responder, es sólo una declaración...—Los labios de Vegeta le impidieron seguir hablando.

No era alguien que se expresaba bien con palabras, así que no encontró otro modo de decirle que pensaba igual, que sentía igual. Ella aún no reaccionaba a su beso por lo que predijo que estaba asombrada aún más que él por tan repentina acción, simplemente quería tenerla. Se separó un poco, sintiéndose rechazado, pero las manos de Bulma se posaron a ambos lados de su rostro impidiendo que se alejara aún más y casi al mismo tiempo chocaron sus labios.

Llegó con una sonrisa a su hogar y fue inevitable que su madre lo notará, le insistió en que le contara algo pero ella sólo pudo entrar a su habitación y pensar qué ponerse para la tarde, así es, tenías una cita con Vegeta.

No era la primera vez que iba a la casa de Vegeta pero sí la primera vez que estarían solos completamente. Se ruborizó un poco al pensar aquello.

Las cosas habían quedado bastante claras entre ellos, no necesitaron palabras pues no eran necesarias después de los besos que compartieron. Tomó su motocicleta y se apresuró a llegar a la casa de Vegeta, esta vez no saldría corriendo.

—Hola linda—saludó la madre de Vegeta—, ¿Buscas a Vegeta?

—Sí, señora.

—Dime Echalotte, ese es mi nombre—le guiñó un ojo divertida—, adelante pasa, el cuarto de Vegeta es el segundo a la derecha, sólo sube las escaleras.

Asintió y camino escalera arriba, ya lo conocía pero de las veces en las que había ido nunca se encontraba con la madre Vegeta, hasta ase poco la conoció el día que Lían también estaba en casa.

Hizo una mueca recordando, no valía la pena hacerlo pero se enfurecia de tan sólo escuchar su nombre. Tocó la puerta y se mordió el labio nerviosa.

Un niño salió de ahí, rápidamente lo reconoció como el hermano menor de Vegeta.

—Hola pequeño—le saludó.

—Mi hermano dice que pases—le sonrió alegre—, un gusto conocerte, yo me retiro—y tras decir eso, con un tono muy formal, se fue.

Parpadeo sorprendida por la formalidad del pequeño, restandole importancia entró y vio a Vegeta jugando algún vídeo juego en la pantalla que tenía al frente.

—Hola Vegeta—saludó.

Él puso el juego en pausa y le miró, se sintió pequeña ante esa mirada.

—Llegas tarde—le dijo poniéndose de pie y caminando hacia ella.

—Es culpa de mi mamá... tendré que decirle sobre ti para que me deje en paz—sintió las manos de Vegeta en su cintura atrayendo hacia él.

—¿Aún no le has dicho?—preguntó mirando el rostro sonrojado de Bulma.

—Aún no—abrazó a Vegeta por el cuello—, no has hablado con ella lo suficiente, es algo... eufórica. ¿Tú le has dicho a tu madre?

—Por supuesto, mi madre se entera de cada paso que doy—se acercó a los labios de Bulma con intención de probarlos.

No puso resistencia y besó a Vegeta, podía acostumbrarse a aquello, sus manos de él cubrían por completo su cintura y se sintió alagada. Sus manos jugaban con el pelo de él y sonrió cuando se separaron.

—¿Y bien? ¿A dónde vamos?—preguntó alegre.

—Dijiste que querías visitarme.

—No vamos a quedarnos toda la tarde en tu habitación—ladeo un poco la cabeza, sus cabellos azules se mesieron con el movimiento.

—No es mala idea—se encogió de hombros, la soltó y camino de nuevo a su vídeo juego.

Bulma lo siguió y se sentó a un lado, aburrida le pidió el otro mando y ambos empezaron a jugar. Ella movía sus brazos y cuerpo exageradamente cuando ibas perdiendo provocando risas en Vegeta.

La sonrisa de victoria que tenía Bulma le hizo sonreír también, tal ves había perdido un poco de orgullo al hablar con Lían pero había ganado algo mejor, verla ahí tan feliz por una partida ganada le hizo pensar que esos dos años en los que estuvo solo valieron la pena, por el simple hecho de que Bulma era a quien estaba esperando. Por lo que sabía ella había estado ahí desde el inicio de secundaria, ahora sólo faltaban meses para terminar su penúltimo año y encaminarse a la universidad, no se explicaba como no la había visto antes, era cierto que ella no salía del salón pero en el almuerzo o recesos debió salir alguna vez. Sí, ella era única.

— ¡Ja! ¡Te dije que podía!

— Sólo es el tercer nivel. —fingió fastidio.

— ¡Callate! He ganado yo solita. —volvió a sonreír.

La puerta se abrió y Tarble entró con dos platos, uno en cada mano.

— Mamá os manda esto. —dijo entregando un plato a cada uno.

—Gracias. —le sonrió Bulma, ese día simplemente no podía dejar de sonreír. — Por cierto, ¿Cuál es tu nombre?

— Tarble ¿Bulma, cierto? Vegeta habló de ti en el almuerzo con mamá, no le paraba la boca...

— Callate Tarble. —le retó Vegeta, su hermano menor sólo le sonrió.

—¿Ah, si? — Preguntó Bulma con una sonrisa divertida, miró cortamente a Vegeta y este tenía el ceño fruncido.— ¿Y qué decía?

— Que eres su novia...

— Suficiente. — Se puso de pie y empezó a empujar a Tarble fuera. — Ve a hacer tu tarea.

— Ya la hice.

— Repasa el abecedario. — y sin más cerró la puerta.

Bulma empezó a reír, imaginó que había visto su sonrojo.

— Te sonrojas con facilidad. —dijo limpiandose una pequeña lágrima por las risas de hace un rato.

— Es porque eres vulgar ¡Hmp!—giró su rostro al lado derecho evitando la mirada de Bulma.

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Desapareci mucho tiempo, lo siento, pero tuve unos problemas, se me arruinó la laptop y el celular :v

No encendían ni por obra y gravia de todos los Dioses xd

Estoy pensando en subir todo de corrido, ya está terminado, ¿Queréis todo de una vez?

¡Nos leemos pronto!