CINCO

Estudiando a sus oponentes en el juego de póker Eve de repente se sobresaltó al sentir que una mano se posó sobre su rodilla, tanto que no pudo dejar de brincar y al girarse a mirar a Makino lo vio con una sonrisa burletera mientras retiraba aquella mano, no sin antes rozarla hasta un par de centímetros más arriba, "Esto está aburrido aquí," le dijo no dándole importancia a lo sucedido, y vio que sus compañeros en la mesa tampoco lo hicieron, "al otro lado de la sala hay un juego de verdad. ¿Qué dices si vamos y me muestras que tanto sabes leer a la gente ahora?"

Eve apoyándose sobre la mesa inclinó su asiento en dos patas para poder alcanzar a mirar dicha mesa, cuatro vampiros hombres y de alto rango concentrados en el juego, concentrados pero en sus rostros no dejándole ver o leer lo que estaban pensando. Y aquello era de lo que Makino estaba hablando, ella no era muy buena leyendo a la gente, especialmente humanos y él había estando brindándole clases sobre el tema desde hacía unos meses. "Apuesto a que es bastante dinero el que están jugando." Se burló, y no había ni que decirlo, "Yo no tengo tanto."

Dándole una sonrisa torcida se sacó un fajo de billetes del bolsillo, "Yo sí."

De repente enseriándose Eve apoyó de nuevo el asiento en las cuatro patas, "Podría perder tu dinero. De hecho probablemente lo perderé todo." Él muy bien sabía que aún no estaba muy segura de todo lo que le había estado enseñando.

Makino le sonrió colocándose en pie y estirándole la mano, "Por eso no te preocupes." Le guiñó un ojo una vez que ella empezó a caminar con él, "Hay varias formas en que ambos sabemos podrías pagarme." Le contestó, y como lo había notado últimamente Eve no pareció incomodarse por su sugerencia, así como del todo no se enojó por haberle tocado la pierna segundos atrás. Pero como siempre ella no contestó nada, así que él continuó. "Ambos sabemos que nuestra presencia les incomodará, aprovecharemos eso para leer sus rostros, saber sus jugadas y llevarnos el motín."

"Si les ganamos quiero la mitad." Le dijo de una dándose cuenta que si podían ganar, pero si algo sería por él mas no por ella.

Continuaron su camino y una vez que los vampiros se dieron cuenta de su presencia él tiró el fajo de billetes sobre la mesa antes de ir a ser rechazado, "Si los lees exitosamente te lo doy todo." Le contestó, ignorando a los tres vampiros que obviamente les desagradaba su presencia y sus palabras.

Y Eve esta vez no decidió hacer retirar la mano que Makino colocó sobre su pierna por la mayor parte de la noche.

Makino era un vampiro indeseado con el que se había topado en varias ocasiones a lo largo de sus estadías con los vampiros. La forma en que se conocieron no fue de las mejores, cuando tenía quince o dieciséis años se lo había encontrado en los baños de la nueva comunidad en la que estaba recién llegada. Había sido el primer hombre –aparte de lycans muertos que volvían a su forma humana tras una batalla- que había visto desnudo, y él no había hecho nada más que calmadamente dejarse de secar el cabello con la toalla y girarse hacia ella mientras le mostraba su anatomía para un segundo después cubrirse con parsimonia. 'Eres como joven, ¿no?' lo había escuchado preguntarle segundos después cuando ella aún continuaba mirándolo fijamente. Apenada Eve tan solo se había disculpado y por supuesto la curiosidad que antes había sido mínima ante tal tipo de cosas había explotado al máximo en aquel momento.

Por supuesto, la próxima vez que se lo encontró en uno de los pasillos Eve no pudo dejar de sonrojarse y de girarle la cara cuando lo vio sonriéndole burletero y saludándola, la voz de su madre en aquel momento incomodándola, '¿Quién es ese?' le había preguntando estrictamente mientras seguía al vampiro con la mirada. Por supuesto Eve sabía que era mejor no revelarle nada de lo que había sucedido.

El vampiro mantuvo su distancia y luego desapareció. Se lo volvió a encontrar en varias ocasiones nunca tan memorables como la primera y hacía poco más de tres años había vuelto a aparecer en esta nueva instalación. Ahora tiempo después no lo consideraba un desconocido pero tampoco lo tildaría de amigo.

En un principio el mantenía la distancia de los demás así que fue obvio pensar que tan solo era un vampiro más que la rechazaba pero con el tiempo se dio cuenta de que el ser retraído tan solo era una característica de su personalidad. Cierto entendimiento llegó cuando empezaron a hablar, el ser indeseado creando cierta conexión. Y dicha conexión poco a poco la vio desplegándose llegando hasta el punto en que estaban ahora. Aparte de aquello era el único hombre que se le había llegado a insinuar así que ahí tenía a su candidato para lo que tenía pensado esa noche.

Las horas de aquella reunión social pasaron rápidamente y cuando fue el momento de retirarse de la mesa con las manos vacías ambos lo hicieron, Eve siguiendo a Makino hasta un lugar cercano y cabía decir desocupado.

Makino por su parte no quería leer demasiado entre líneas pero la verdad era que en el momento no podía dejarlo de hacer. Después de todo no era de Eve la actitud que había estado demostrando toda la noche. En medio de una conversación sin importancia Makino se remojó los labios con la sangre que acaba de coger y estaba a punto de preguntarle a Eve cuáles eran sus verdaderos planes para esa noche cuando ella habló.

Con cada minuto Eve había notado que el salón se seguía vaciando, "¿Qué sigues haciendo conmigo? ¿No deberías de estar persiguiendo a alguna vampira con la que pasar la noche?"

La pregunta le sorprendió, en un principio creyendo que sí había leído mal las señales que ella le había estado enviando pero tras unos instantes descartó aquello. Eve no solía actuar nerviosa y esa noche en más de una ocasión la había visto de aquella manera e indecisa. "Nunca te tomé por alguien a quien le gustaría jugar con un hombre, Eve. Sabes muy bien lo que has estado haciendo toda la noche." Toda la noche ella había estado bastante accesible para él, ni una vez lo había tratado de hacer alejar o quitarle las manos de encima lo cual no sucedía muy a menudo. "Y sabes porque sigo aquí."

Esas palabras sonaron un tanto acusadoras pero sus acciones no lo fueron pues lo vio colocando sus brazos abiertos sobre el espaldar del cómodo mueble en el que estaba sentado justo en frente de ella. Por un momento pensó en si había llegado a ser demasiado explicita en sus acciones y supuso que sí lo fue, tal vez no demasiado como para ir a ser tildada de descarada pero si hubo algo que Makino captó. "Yo…" se remojó los labios mientras pensaba que decir, como armar sus pensamientos en frases simples pero la vergüenza no la dejaba, "Estás en lo correcto en que um…"

Makino le asintió, "Tu actitud," le dijo no demostrándole que su de repente vergüenza le causó diversión. "no deja mucho que pensar. Más al saber que no actúas así normalmente sino todo lo contrario." Había estado esperando que ella con una mirada o de un empujón lo hiciera alejar cada vez que él le invadía el espacio personal pero ese momento no había llegado así que aquello lo hizo ver que las intenciones de Eve esa noche podían no ser tan inocentes.

Eve lo miró a los ojos, "Sí…" ni siquiera en ese momento en que ambos estaban en el mismo renglón se pudo traer a hablar claramente, "sí, pero la verdad no sé qué es lo que quiero." Iba a añadir que no estaba segura pero él la interrumpió.

Decidió dejar los pelos en la lengua, después de todo no era de él darle largas a un asunto, "Me deseas a mí. Sólo que estás sobre pensando las cosas. Tu indecisión no te deja proseguir."

Eve apenada fue a aceptar aquello pero él continuó hablando.

Makino se inclinó, "Supongo que te avergüenza lo que se podría venir. Te preocupa lo que dirán tus padres si se dan cuenta de lo sucedido, lo que dirán todos. Pero nadie se tiene que enterar. Seremos solo tú y yo."

Deseaba a Makino, aquello era verdad, tener fantasías sobre él no era ningún problema, el problema se venía cuando tenía la oportunidad de actuar en sus deseos pero por pena, pudor o quien sabía qué mierda no se daba la oportunidad.

"Como conocido te digo en la cara que ANTIGEN, tus padres y esta puta sociedad de han estropeado psicológicamente. Y eso lo sabes. Puedes poner fachada de orgullo o desinterés, fuerza, pero tras haber tratado contigo sé que tan llevada estás."

Aquello inmediatamente molestó a Eve, Makino no era el hombre bien hablado que era David, o de buenos sentimientos como su padre y aquello ella lo sabía. Era la clase de persona que hablaba lo que pensaba, como su madre sin interesarle a quien lastimaba en el camino. "Me estaba preguntando cuanto te demorarías en dejar salir al desgraciado en ti." Lo cual era extraño porque normalmente él mantenía un buen genio cuando estaba con ella. El deseo de ser descortés sabía solo le venía cuando se sentía intimidado. "No te permito que-"

"Mis palabras no son para molestarte, es tan solo la verdad. Y me caes bien Eve, pero si te sigues cerrando a las oportunidades que te da la vida ese es tu problema, después no te quejes de lo que has dejado pasar….."

"¿Y todo esto viene de que no me quiero acostar contigo?"

"¡El problema es que lo quieres!" le contestó subiéndole la voz y exasperándose, "Deberías de tener confianza en ti misma, eres una mujer hermosa que tiene el ego por los suelos y deja que este afecte ciertos aspectos de tu vida."

"No es la confianza en mí misma la que me está afectando en este momento." Le mintió.

Makino lo pensó por un momento y luego cayó en cuenta en lo que seguramente ella pensaba, "Esto no es un cuento de hadas Eve. No necesitas confiar en otra persona para desempeñarte en un aspecto sexual, o en cualquier aspecto de tu vida. Si eso es lo que piensas, por lo que eres tan cerrada entonces estas equivocada." Tomo un trago de su bebida, "Mi lema personal es que se jodan. Que todos se vayan a la mierda. ¿Por qué preocuparse por lo que otros piensen de uno? Al final del día todos somos un instrumento para lo que otra persona desea conseguir."

"Las cosas no funcionan así."

"Sí funcionan así." Le respondió, "Hasta un punto todos nos regimos por ello. A ver, tus padres y tu están acá porque necesitan un refugio y acabar con ANTIGEN, esa es su meta, ¿Acaso les importa no ser bienvenidos por algunas facciones de los vampiros? No, les vale mierda."

Bien, aquello era cierto, pero no todo se basaba en usar a otras personas. Ya que estaba de psicólogo o psiquiatra, "¿Y tu punto en que me niego constantemente a acostarme contigo es?"

Makino se sonrió, "Te da miedo. Te refrenas."

"No me da miedo…" habló sin pensarlo en casi una forma burletera.

Sí claro, "Te falta confianza en ti misma y eso provoca tus dudas. Y tus dudas no te dejan proseguir." Se volvió a encoger de hombros, "Eres hermosa, Eve. Si quieres experimentar no deberías de preocuparte por lo que el hombre en cuestión piense de ti, lo que te dirá al día siguiente, lo que tus padres pensaran cuando se den cuenta. Tan salo hazlo, es tu vida. Muy pocas veces tus actos tendrán repercusiones." Le sonrió, "Conmigo ciertamente no las tendrán si tan solo quieres algo pasajero y sin significado."

Pensativa Eve le asintió, no decidiendo a considerar lo mas importante en sus frases sino tan solo lo que concernía en aquel momento, "Digamos que me tomo en serio tus palabras y acepto tu proposición. ¿Me hablas en serio al decir que no te importa lo que otros piensen de que te acuestes conmigo, con una híbrido?"

Makino se sonrió y le sacudió la cabeza, "Dime, ¿alguna vez has notado que me importe la opinión de otros? ¿Qué me rija por esta?"

Pues no, "Esta bien, no te interesa lo que otros piensen de ti, ¿pero qué hay de lo que piensas de ti mismo?"

Makino la miró lascivamente, "¿No lo entiendes verdad?" le preguntó, "Nunca me he regido por lo que los vampiros piensan y no voy a empezar a hacerlo ahora. Nunca he tenido nada contra los lycans y por ende nada contra ti. Así que no hay nada 'ético' que me refrene." Si algo se admitía era que Eve no era cualquier mujer, era la hija de Selene y del híbrido… No era una reina para tenerla en un pedestal, no era la peor de las mujeres, era una mujer normal, si algo un tabú. También era peligrosa no solo en cuanto a ella misma sino también sobre sus progenitores. Pero no vio con qué razón compartir esos pensamientos.

Eve trató de no sonreírle por lo que le iba a decir, "No hay nada ético en ti."

Viendo la burla le asintió. "Conoces mis historia."

Makino no contaba con la mejor de las reputaciones pues se decía que había llegado a fraternizar con el enemigo, llámese lycans o humanos. Como su madre era considerado un traidor entre los vampiros. Pero aquello paradójicamente no lo colocaba a favor de Selene. La confianza hay que ganársela, le había dicho ella una vez. De Makino se decían una y mil cosas pero de lo único que ella podía dar constancia era que tenía buenas conexiones con cierto grupo de lycans y otros humanos; y por eso mismo era que era considerado un miembro valioso en la comunidad. Valioso pero al cual también se le desestimaba, como ella y su familia. Y tal vez por eso era que le agradaba su presencia ciertas veces.

La historia de él consistía en que había nacido humano. Un niño de la calle se decía. Alguien que ya sabía defenderse solo para la edad de catorce años y luego fue convertido. No sabiendo de comunidades ni de guaridas continuó con su vida adaptándose a esta. Hasta que se encontró con su primer lycan quien una vez de haberle explicado lo sucedido lo llevó consigo y decidió poner sus manos al fuego por él ante los otros lycans. En esos años que prosiguieron aprendió parte de lo que tenía que aprender para sobrevivir, ya después vino tomar su propio camino solo y progresar...casi treinta años después llegó la purga.

"Y tal como conoces mi historia también sabes el tipo de hombre que soy." En otras palabras no debía de esperar nada de él si al fin se decía en acostarse con él. "Para mañana no tendrá significado lo que pueda ocurrir esta noche entre nosotros."

"Eres tan romántico."

Le apuntó con el dedo, "Coincidencialmente estaba pensando que te agradaría escuchar aquello pues tendrías algo menos sobre tus hombros; dejar de preocuparte sobre las repercusiones en mi lado de la moneda." Eve lo miró considerándolo y por primera vez en la noche se sintió emocionando por lo que se podía venir. El calor que recorrió su cuerpo siendo bienvenido, "Vamos a mi cuarto."

Eve no pudo dejarse de quejar, pero por lo que aquel pedido provocaba y por lo que habían estado hablando, ella no sabía qué hacer, "Las cosas no son tan fáciles."

"Sí lo son." Le dijo, luego pasó saliva, "Llegaremos tan lejos como quieras…..hasta donde tu confianza te deje. Tendrás todo el control."

"Estoy acostumbrada a tener el control." Le contestó para que no saliera con ese tipo de cosas, era la más fuerte de los inmortales, ella muy bien podía detenerlo si se intentaba propasar.

No dejándose ir a ganar de ella en esta parte le sonrió, "¿Lo tienes?" le preguntó bajándole la voz con lascivia, "No tienes experiencia, tocarte a ti misma es muy diferente a que alguien más lo haga. ¿Cómo sabes que tendrás el control en ese momento?"

Sintiéndose sonrojándose Eve se encontró contestando, "No era aquello a lo que me refería."

"Lo sé." Pasó saliva, "Pero siempre me he preguntado aquello. Si en el momento del clímax tus ojos se tornaran azules, si lo hará tu piel, si-"

Con el calor aumentando decidió interrumpirlo, una cosa era hablar en torno al tema sin tocar aspectos otra ir directamente al punto, lo que indudablemente la incomodó, "¿Y me vas a decir que aquello no te asquea?"

"No. Me causa curiosidad." Le respondió con la verdad y enseriándose. "Tu aspecto no es tan temible como lo crees. No eres un animal." En ese momento notó al grupo que quedaba en la sala marchándose y dejándolos totalmente solos. "Si tengo que admitir algo es que me causa cierta incertidumbre. Y ahí estamos los dos en eso."

Tras unos segundos Eve volvió a hablar, "¿Te has acostado con alguna lycan?" Makino le sacudió la cabeza. "¿Por qué no?"

Sabiendo para donde iba le contestó, "No eres lycan." Eve le iba a contestar que sí lo era pero aquello estaba de más. Makino decidió continuar con sinceridad, "Me asustaba el prospecto, aun lo hace tanto que aquello no lo considero. Pero tú eres diferente, Eve. Al menos para mí lo es." Para muchos vampiros ser híbrido era lo mismo que ser un lycan, para él no y eso ella tenía que entenderlo. Vio en los ojos de ella que estaba a punto de contraatacar su respuesta pero no le dio tiempo, "Ahora es mi turno de preguntar, ¿Por qué yo? ¿Por qué no David? ¿Por qué no cualquier lycan?"

Eve se encogió de hombros, en las instalaciones no habían lycans y nunca había pasado tiempo suficiente con alguno como para siquiera proponerse aquello, "Supongo que la oportunidad nunca se ha presentado."

"Eso es mentira." La corrigió de una. "Haz tenido una oportunidad conmigo desde hace mucho tiempo. También recuerdo en una de nuestras visitas en un den lycan como más de uno de ellos botaba la baba por ti." También recordaba que aquello a Michael lo había incomodado y como del todo había molestado a Selene y a David, quien cuando él lo confrontó por ello le respondió que tan solo la cuidaba y que deseaba algo mejor para ella.

Sí, ella lo había notado también pero en vez de aquello elevarle su ego tan solo la incomodó, "¿La verdad?" él le asintió, "Creo que hay algo mal en mí. A parte de un puñado de personas no me interesa nadie más. Tampoco me interesa el sentarme a conocer otros vampiros…..se me hace aburrido..." se encogió de hombros nuevamente, "Sexo es algo que me queda por hacer, supongo."

Makino se sonrió, "Bien, porque estas bastante crecidita y eres demasiado hermosa para desperdiciarte de esa manera." Le volvió a repetir. Eve le sonrió por unos segundos y después su sonrisa se esfumó. "¿Por qué no David?" le preguntó tras unos momentos, él muy bien había notado que ella botaba la baba por el niñato ese. Era bastante obvio tan solo de verla mirarlo o hablando con él. Y le hizo ver que su pregunta iba sin maldad alguna mediante un gesto.

David y Makino nunca se habían llevado bien, eran extremos opuestos, "No quiero hablar de David." Eve exhaló, aparte de sus fantasías ella nunca lo había considerado realmente, mucho menos ahora.

Aquello fue perfecto para él pues no estaba dispuesto a hablar del tema. Respiró profundo, "¿Entonces?" le preguntó, "Ya hablamos todo el repertorio que teníamos." Se colocó en pie dirigiéndose hasta una mesa y cuando regresó lo hizo con dos copas y una botella que le dejó saber a Eve que lo que beberían no sería solo sangre, "Yo expuse mis puntos, tu expusiste los tuyos. ¿Ya tomaste alguna decisión?"

Eve no contestó nada, tan solo lo vio en silencio mientras preparaba una mezcla de sangre y el licor que aquel fuese. Ella había tomado la bebida antes revuelta con sangre en algún brindis como muestra de educación y buena suerte. Makino era extremadamente guapo o ella lo encontraba así, era delgado pero atlético, alto y tenía un mentón cuadrado, venía de descendencia china o japonesa y por primera vez notó que ciertamente ella no lo sabía. Nunca le había preguntado.

Makino le entregó la copa, "Para los nervios."

"No estoy nerviosa." Le dijo sacando cara y bajando el liquido de un solo sorbo, este quemándole la garganta y el estomago y dándole por unos momentos una sensación placentera.

"No tienes que mentir." Le respondió recibiéndole la copa y pasándole la que se había servido para él mismo, ella se negó.

Sabía que no tenía que mentir, era tan solo que estar nervioso era un signo de debilidad, y a quien le gustaba estar vulnerable…. "Sigo sin estar segura de lo que quiero." Le admitió siendo completamente sincera. Experimentar con él era una opción arriesgada y lo había sabido desde el principio.

Makino la fijó con la mirada estudiando si ella se retractaría o no, al final decidió proseguir, que se retractara a mitad de camino era lo más probable pero de todas formas ya era muy tarde para el encontrar a alguien que ocupara el lugar de Eve. En vez de irse a sentar en el sillón en que había estado hasta hace unos segundos se sentó en el de Eve, justo a su lado, colocándola más nerviosa. "Y aun así sigues aquí." Le dijo bajando la voz, la cercanía lo permitía. "¿Entonces hasta donde quieres llegar?"

De repente nerviosismo le llegó con todo a Eve mientras le mantenía la mirada a Makino. La incertidumbre en ese momento llegándole a mil.

Ambos manteniéndose la mirada Makino le sonrió, "Recuerda que tienes una deuda conmigo. Monumental diría yo."

Sabía que aquello era una broma pues se refería al dinero del juego de cartas, "Sé que no me harías pagarlo así."

Makino le sonrió, no, a él le agradaba Eve, no la haría pagar de esa forma. Pero alguna otra mujer que le debiera y estuviera dispuesta, ¿Por qué no? Pero decidió no compartir aquel pensamiento. Sin más palabras decidió ir al punto al mismo tiempo que ella rompía el contacto visual, Makino se acercó y le dejó un beso en la mejilla, de una sintiéndola tensándose, al no ser rechazado de inmediato le hizo el cabello a un lado rozándole con los dedos el cuello y viéndola erizándose. "Se puede sentir mejor." Le susurró llevando su cara hasta el cuello de ella donde nada más respirar contra su piel la hizo pasar saliva fuertemente. El primer roce del labios en su cuello llegó así como la respuesta del cuello de ella de sacudirse inmediatamente.

Eve cerró los ojos sin pensar dándole mayor acceso al mismo tiempo que sentía su piel de gallina y todos sus nervios de punta. "Aquí no." Le dijo pasados unos cuantos segundos, más que pedir prácticamente le rogó para que no siguiera con aquella muestra en una sala que se encontraba vacía.

Makino le asintió, no tenía ningún problema con ello, la vio que se fue a colocar de pie y la detuvo de la muñeca una vez que ella estuvo de pie, "Bésame primero." Le dijo, no queriendo ser él que se acercara a ella sino al contrario, ella quien se inclinara y buscara aquel beso.