Capitulo 7: El primer día libre

*Punto de vista de Jake*

Pasaron varios días hasta que ambos nos acostumbramos a NYADA, pero conseguimos cogerle el ritmo. Coincidíamos en casi todas las clases, pero apenas hablábamos. Decidimos que para no levantar sospechas de nada, no íbamos a sentarnos juntos, porque al fin y al cabo no estamos en una relación sería. Luego en el apartamento, casi siempre teníamos demasiados deberes o cosas que ensayar como para pasar un rato juntos. Comer no comíamos juntos, pero cenar, cenábamos siempre juntos, nos sentábamos en el sofá que nos habían dejado los tíos de Brody, nos abrazábamos y veíamos una peli o lo que hubiera en la tele.

Hubo varios intentos de volver a pasar la noche juntos, pero siempre que uno intentaba algo el otro se había quedado dormido.

Tres semanas después de haber empezado el curso, nos dieron el viernes libre, por fiesta local. Al despertar aquel día, Brody se tiró encima de mí y fue directo a mi cuello dejando suaves besos por toda su superficie.

"Buenos días, moreno"

Cuando fui plenamente consciente de lo que estaba pasando, me di cuenta de que como echaba de menos eso. El contacto de sus labios y sus manos sobre mi piel; de cómo hiciera lo que hiciera siempre lo hacía con cuidado, como si temiera que fuera a romperme. De pronto una voz dentro de mí, me hizo darme cuenta de lo que estaba pasando, me estaba enamorando. Me había acostumbrado tanto a estar con él que el haberlo dejado había hecho que lo echara de menos inconscientemente. Pero no podía estar con un hombre. Me encantaba estar con él, pero no estaba preparado a admitirlo en voz alta. Brody notó que estaba pensando en algo y paró los besos sobre mi cuello.

"¿Todo bien?"

Yo le miré. No era capaz de decir en voz alta lo que sentía por él, pero a la vez tenía claro otra cosa, no quería hacerle daño.

"Si, ahora sí" dije enfatizando en el ahora.

Brody, sonrió y se acercó para besarme en los labios suave pero intensamente. Cuando rompimos el beso, de mutuo acuerdo, varios minutos después, me dijo:

"Deberíamos ir a desayunar"

Yo, que estaba disfrutando de tenerle, después de tanto tiempo, otra vez pegado a mí, no quise separarnos tan pronto, pasé la mano por su espalda, abrazándole y acercándole a mí, para volver a besarle y después susurrar:

"Lo que yo quiero ahora mismo, no lo tienen en la cafetería de NYADA"

Le volví a besar y coló las manos, dentro de mi edredón y dentro de mi camiseta. Pasó sus manos por mi torso sin dejar de besarme, mientras yo me quitaba de encima el edredón. Él se colocó encima de mí, colocando una pierna a cada lado de mi cuerpo y cediendo sobre mí lentamente.

Volví a llevar las manos a su espalda y las deslicé sobre su cuerpo, pasando por su torso y llegando a la cinturilla de su pantalón. En ese mismo instante, Brody, sacó las manos de mi torso y agarró las mías, rompió el beso y susurró sobre mis labios:

"Es nuestro primer día libre en semanas" se separó sin soltar mis manos y miró por la ventana "Además, hace un día un precioso. Aprovechémoslo" dijo, soltando mis manos e incorporándose un poco. De pronto, paró en seco y se dirigió a mi oreja donde susurró "Además, rindo mejor por las noches" acto seguido dejó un mordisco suave en el lóbulo de mi oreja y se levantó de un salto yendo a su cama y comenzando a vestirse.

Me había dejado con las ganas. Y le había funcionado a la perfección porque en aquel momento, empecé a contar los minutos que faltaban para que llegara aquella noche.

*Punto de vista de Brody*

Esas tres semanas en las que nos acostumbramos a NYADA fueron bastante duras. Duras, como cualquier comienzo en una escuela nueva, pero más duras aun porque Jake y yo apenas pasamos tiempo juntos, no es porque no quisiéramos, las pelis de todas las noches eran momentos que pasábamos juntos, pero estábamos tan exhaustos que apenas lo disfrutábamos. Echaba mucho de menos dormir con él y todo lo que eso implicaba y empecé a cuestionarme si Jake ya no quería seguir con aquello que teníamos. Así que la mañana de aquel viernes, nuestro primer día libre desde que empezamos el curso decidí tomar la delantera y comprobarlo, me tiré encima suya y comprobé que él también me echaba de menos y que, en definitiva se sentía como yo.

Cuando aquello ya quedó claro, decidí que sería mejor, hacerlo esperar. No sé porque lo hice, pero fue gracioso ver su reacción cuando me levanté y le deje con ganas de mas.

El resto del día fue bastante normal, desayunamos, fuimos al gimnasio y decidimos ir a un restaurante italiano a comer. Al terminar la comida, se me ocurrió una idea:

"¿Qué te parece si vemos un poco mas de Nueva York esta tarde? Nos quedamos a medias el día de la moto…" dije. De pronto un cosquilleo me recorrió el estomago recordando lo que pasó la primera vez que le llevé a ver Nueva York.

Jake asintió y terminó de comer, yo preparé un itinerario, sobre lo que estaba cerca que a mí me gustaba. Fuimos a Grand Central Terminal, a la Catedral de San Patricio, pasamos por delante del Chrysler Building, por el Madison Square Garden y caminando sin rumbo después de esto, Jake dijo:

"Quiero pasar por el Radio City Music Hall" ilusionado mirando hacia los edificios de Nueva York y después a mí. "por favor… "añadió poniendo pucheros.

Yo miré al cielo y le contesté:

"Esta anocheciendo, pero si nos damos prisa estaremos en casa para cenar." Apunté sonriendo.

Jake sonrió, se acercó lentamente a mí, se puso un poco de puntillas, susurró "Eres genial" y me besó en los labios. No fue un beso intenso, simplemente posó sus labios sobre los míos y segundos después volvió a su posición.

Me pilló completamente desprevenido, nunca habíamos tenido muestras de cariño el uno con el otro fuera del piso. Creo que se dejó llevar. Y también creo que no fue consciente de lo que había dicho, porque se ruborizó y su expresión cambió completamente. Ahora parecía afligido y contrariado.

Ninguno de los dos dijo una palabra mas mientras caminábamos hacia el Radio City Music Hall. De pronto, en un cruce de calles, mientras esperábamos a que el semáforo cambiara de color, Jake puso una mano en mi hombro y me dijo:

"Brody, mejor vámonos a casa"

Yo asentí y contesté:

"Vale" mire el reloj y añadí "pero… estamos algo lejos ya no llegamos a cenar"

"Bueno" contestó Jake, señalando "Ahí hay un burger, podemos cenar ahí"

La cena transcurrió igual de silenciosa que el trayecto previo. Fue cuando volvíamos hacia casa que Jake, volvió a agarrarme el hombro y me dijo:

"Brody…" parecía que le había estado dando vueltas a lo que iba a decir "No sé que me ha pasado antes…"

"Tranquilo, Jake. Te entiendo, ha sido un arrebato. No le des importancia "dije girándome y volviendo a caminar.

"Lo sé, Brody… pero, quiero que me entiendas" dijo poniéndose a mi altura y caminando a mi ritmo. "Nunca he tenido nada con un hombre. Y me da miedo… porque no sé lo que la gente pueda pensar… aunque sé que acordamos no tener nada serio. Pero no estoy preparado para hacer cosas como lo de antes" dijo bajando algo el tono de voz y ladeando la cabeza al final. "A ver, no me arrepiento. Es solo que… me cuesta" dijo comenzando a ponerse nervioso y hablar atropelladamente.

Todo eso que me había contado, yo lo daba por sentada y lo entendía. Yo no me sentía igual, para empezar no teníamos nada serio y en el fondo si algún día llegábamos a tenerlo, a mi no me importaría lo que dijeran los demás, especialmente gente de la calle a la que ni si quiera conozco. Pero siendo Jake, le entendía. Porque era el mismo miedo que tenía yo en Montana, cuando estaba con Holden, por si alguien nos descubría.

Paré el ritmo, me giré, apoye mis dos manos en sus hombros y le miré serio a los ojos.

"Jake, lo sé. Te entiendo, no hace falta que te excuses. De verdad" terminé sonriendo, en un burdo intento de hacer que se sintiera mejor.

Al parecer funcionó, porque Jake, asintió, sonrió y me abrazó. Noté como giraba la cabeza comprobando que estábamos solos en la calle, se echó hacia atrás, hasta que su espalda dio con la pared de un edificio, arrastrándome con él.

La luz había disminuido considerable, apenas podría verle sin fuera por las farolas que proyectaban luz desde bastante lejos. Aun así, todo lo que veía era formas desdibujadas de su cara, pero cuando se acercó y, en la oscuridad, volvió a besarme cerré los ojos y fue como si estuviera viendo su cara nítidamente.