Capitulo 11: No sabes cómo te he echado de menos
*Punto de vista de Jake*
Tras un rato en el exterior de aquel edificio, cogimos el primer taxi que pasó por allí y nos montamos. Entre el piloto y los pasajeros había una especie de mampara de plástico, para evitar robos, supuse y el tono de la radio mezclado con la concentración que el conductor debería llevar, nos confería a Brody y a mi cierta intimidad.
Al poco de montar en el taxi, Brody se acercó mucho a mí, pegando su pierna a la mía e inclinando hacia mí, dejando su rostro muy cerca del mío. Mi respiración aumentó de repente y exageradamente. No sé si fue por el hecho de que el conductor pudiera pillarnos, con solo mirar el retrovisor; o por el hecho de que, si nos pillaba, me pillaría a mí con él, con otro chico. Pero, no iba a dejar que ese miedo se interpusiera otra vez. No estaba preparado para ir gritando a los cuatro vientos que tenía una relación con Brody, pero sabía que esto, si que podría superarlo.
Me di cuenta de lo que Brody quería. Me estaba probando, quería ver si era capaz de ser yo el que empezara el beso, dadas las circunstancias. No me lo pensé dos veces y , antes de que me él me notara dubitativo y sabiendo que estaba haciendo justo lo que Brody se había propuesto que hiciera, rompí los escasos centímetros que separaban nuestros rostros para besarle, de la misma manera que lo había hecho, minutos antes de subir a aquel taxi. Puede notar como Brody sonreía satisfecho, pero decidí ignorarlo. Seguimos enfrascados en el beso hasta que, por culpa de un semáforo, el taxi frenó bruscamente haciendo que nos echáramos hacia adelante teniendo que parar.
No volvimos a besarnos, por si el conductor aprovechaba la parada para mirar por el espejo. Yo simplemente, me quedé ahí, mirando alternativamente por la ventana de mi derecha y por la luna delantera, sonriendo y mordiéndome el labio inferior.
Por el rabillo del ojo, pude ver como mi acompañante, también sonreía, bastante confiado. De pronto, sin previo aviso y sin cambiar un ápice su expresión, Brody llevó su mano a la cara interior de mi muslo y comenzó a subirla lentamente hacia arriba. Mi expresión debió cambiar porque pude ver como él intentaba reprimir una carcajada, a la que yo respondí solo con una sonrisa. Cuando su mano llegó a mi entrepierna, comenzó a tocarla por encima del vaquero suavemente, mi respiración comenzó a acelerarse en exceso, escuchándose sobre todo en el silencio del coche, mis suspiros.
De pronto, el coche se puso de nuevo en marcha y me relajé un poco. Entonces, Brody se acercó a mi oreja; y, con la voz tomada y ejerciendo levemente más presión sobre mi entrepierna, susurró:
"No sabes cómo te he echado de menos"
No fui capaz de contestar, abrí la boca pero no salió ningún sonido, solo una mezcla de gruñido y suspiro, que hizo que ambos nos diéramos cuenta de que se nos estaba yendo de las manos, toda la situación. En una fracción de segundo, Brody se apartó de mí oído, llevándose con él su mano, mi cordura y dejándome a mí queriendo tirarme encima de él, sin importarme el taxista, pero no lo hice, porque poco después, llegamos a la residencia.
Al llegar a nuestra habitación, todo empezó justo igual que la última vez que habíamos estado de aquella manera.
Al cerrar la puerta, pegó sus labios a mi nuca, y dejó un par de besos, mientras esto pasaba, me agarró del cuello de la chaqueta desabrochada y me la quito sin ninguna dificultad. Pasó las manos por mis brazos y las dejó en mi vientre, haciendo un poco de fuerza para pegarme más a él, lo cual era ya físicamente imposible. Con su abrazo me hacía imposible girarme y mirarle a la cara así que siguió besando toda la parte trasera de mi cuello. Cerré los ojos, dejándome llevar por el momento y cuando quise darme cuenta, Brody tiraba de mi camiseta hacia arriba para quitármela, lo cual consiguió en cuanto se lo facilité y terminó tirándola sobre su cama, la cual estaba vacía dado que todas sus cosas estaban en la otra habitación.
Antes de que me diera cuenta, Brody estaba delante de mí quitándose su camisa y tirándola, sin mirar, haciendo que cayera, casualmente encima de mi camiseta. Entonces puso una mano en mi pecho e hizo que mi espalda tocase la puerta. Empezó a besar mi cuello, muy despacio, creando un camino que lo recorría de derecha a izquierda y al volver desde la izquierda, se detuvo en el centro y siguió el sendero de besos por mis pectorales, desviándose hacia mis pezones, rozándoles con la lengua. Mi excitación iba en aumento a un ritmo vertiginoso y según llegaba a la parte inferior de mi torso, en un reflejo de lucidez, deje de retorcerme delante de Brody y susurré:
"Te juro que como llame ahora mismo alguien a la puerta, le atizo con el libro más grande que encuentre"
Pude oír como Brody paraba los besos y juraría que le oí reír. Entonces separó su rostro de mi cuerpo, y se levantó de la posición en la que estaba, para volver a poner su cara frente a la mía, me miró serio y me dijo:
"Y yo te juro que puede llamar a la puerta ahora mismo, el presidente de los Estados Unidos, que no iba a permitir que se nos rompiera este momento"
Su seriedad me hizo dudar de si mi comentario había sido acertado, pero segundos después de terminar aquella frase, volvió a sonreír con cierta malicia mientras se acercaba a mí, pegando su cuerpo al mío y volviendo a besarme con pasión. Apoyó su mano en la puerta, algo más arriba de donde estaba mi cabeza. Pasamos un rato apoyados contra la puerta, besándonos, entonces Brody llevó la mano que le quedaba libre al botón de mis pantalones y lo desabrochó con mucha precisión y velocidad, haciendo que estos cayeran al suelo inmediatamente. Me deshice de ellos como pude alejándolos de nosotros dándoles una patada y de una forma mucho más torpe, desabroché los vaqueros de Brody que en cuestión de milésimas de segundos acabaron cerca de los míos.
Llevé mis manos a su pelo, abrazándole, acercando su rostro aun más al mío suavemente, sin dejar de besarnos. Bajé las manos, muy despacio por su espalda, recorriendo con los dedos todos los desniveles de esta hasta llegar a su trasero, en el cual posé mis manos y, dejándome llevar por el momento, apreté sus nalgas, en un afán de posesión, y le acerqué mas a mí, notando como se frotaba su erección contra la mía. Entre todos los besos, solo se oían gemidos y jadeos, cuando quise darme cuenta, Brody me había hecho separarme de la puerta y estaba recorriendo mi espalda varias veces de arriba abajo, varias veces sin dejar de besarme. Dejó las manos en mis caderas y me incitó a subirme encima de él, lo cual hice, sin pensarlo apenas una vez.
Esa noche no se veía la luna, y mientras me dejaba llevar a mi cama no podía ver nada, porque apenas entraba luz de las farolas de la calle, pero todo contacto con el cuerpo de Brody producía una sensación en mi, un escalofrío que sacudía todo mi cuerpo, que era mil veces mejor que ver su cuerpo.
Con cuidado, me dejó en la cama y acto seguido se puso encima de mí, volviendo a besarme y a rozar mi cuerpo, a lo que yo respondí haciendo lo mismo y enlazando mis piernas en sus caderas acercándole más a mí. De pronto, paró y se separó y se quedó mirándome, apoyado en el colchón con las manos, sonriendo y jadeando. Entonces se levantó apoyándose en las rodillas, se quitó los calzoncillos, cogió dos condones de la caja de mi mesilla y los dejó fuera, pasó una mano por mi torso, desde abajo hacia arriba, desviándose después por el cuello y volviendo a besarme. Llevé yo mis manos hacia mi ropa interior, pero él me agarró de los brazos, rompió el beso y susurró:
"No, déjame a mi"
Recorrió la distancia hasta mis manos, me las quitó de la banda superior de mis calzoncillos y las sustituyó por las suyas, arrastrándolos hacia abajo, hasta quitármelos dejando libre mi erección. Volvió a besarme, mientras agarraba mi miembro y comenzaba a estimularlo. Los suspiros pasaron a jadeos, los jadeos a gemidos suaves que fueron cada vez más audibles, hasta que no tuve más remedio que decir:
"Brody, para, por favor…"
El paró de pronto, sonriendo, se estiró hasta mi mesilla, cogiendo el lubricante y echándoselo en los dedos.
"Perdona, la emoción" dijo mirándome pícaro, arqueando una ceja.
Empezó a esparcir el lubricante por mi entrada, muy despacio masajeando en círculos, mientras me acostumbraba a la temperatura. Entonces, se puso el preservativo y empezó a embadurnarse el miembro de lubricante, acercando la punta de su miembro a mi entrada.
"¿Preparado?"
"Ansioso, mas bien."
Introdujo la punta, despacio, colocándose algo más cerca de mí.
"Vaya, parece que alguien le está cogiendo el gustillo." Dijo sonriendo, acercándose mucho a mi boca y besándome.
Yo sonreí, levemente, y giré un poco la cabeza, mientras seguía introduciendo su miembro dentro de mí, mientras yo, me estiraba y me movía levemente debajo de él.
"O alguien me ha malacostumbrado mucho" contesté mirándole fijamente a los ojos, desafiante.
"Culpa mía." Contesto, terminando de penetrarme y acomodándose, volviéndome a besar después.
Cedió un poco de su peso sobre mí, salió levemente de mí, volviendo a entrar muy despacio y repitió el proceso varias veces aumentando la velocidad progresivamente. Yo no paré de gemir, entre sus besos, de retorcerme en su abrazó, de acercarle a mi abrazando su espalda, dejando en ella algunos arañazos.
La velocidad de las embestidas, así como su fuerza, habían aumentado considerablemente y todo lo que yo alcanzaba a decir entre suspiros y gruñidos era su nombre. Tras un rato así, Brody, se hundió dentro de mí, más profundamente y reprimió un suspiró. Había llegado al orgasmo. Mi prominente erección demostraba que yo estaba bastante lejos de llegar a lo mismo. Tras un momento de silencio que Brody aprovechó para recomponerse, echando su aliento sobre mis labios.
Entonces, con mucho cuidado, salió de mi interior y se quitó el condón, tirándolo a la papelera que descansaba cerca de la cama. Yo le miraba sin decir nada, pero cuando fui capaz de articular palabra y Brody vio que me disponía a hablar, me puso una mano en la parte baja del torso.
"Shhh" silbó para que no dijera nada, justo enfrente de mí, dejando un corto beso sobre mis labios, bajando después por mi cuello, llevando la mano que tenía en mi torso hacia mi miembro y comenzando a estimularlo muy lentamente, siguiendo sus besos hacia abajo. Cada beso que me da me hacia estremecer. Al llegar a mi ombligo, los besos pararon, y antes de que pudiera darme cuenta, su lengua estaba recorriendo mi miembro de arriba abajo varias veces.
"Br…Brody" conseguí vocalizar.
"Shhh" repitió el, sin dejar de hacer lo que estaba haciendo. Mi excitación llegó a su punto máximo, Brody paró.
"¿Qué…?" dije levantando la cabeza para ver qué pasa.
"Shhh" volvió a decir esta vez, mirándome con una sonrisa llena de malicia, mientras alcanzaba un condón y me lo colocaba con sumo cuidado y empezaba a esparcir lubricante por todo mi miembro.
Minutos después, Brody, encima de mí, trataba de introducir mi miembro dentro de él, muy despacio gimiendo de manera casi inaudible. Comenzó a gruñir según terminaba de hacerlo y, al concluir, se quedo quieto unos segundos para después comenzar a hacer círculos con su cadera.
Instintivamente, arqueé mi cuerpo hacia arriba, profundizando un poco en Brody, lo cual le hizo gemir bastante más alto de lo que esperaba.
Entonces comencé a entrar y salir suavemente pero a ritmo constante solo escuchando los gemidos o gruñidos de Brody, cada vez que empujaba para entrar en él. Cuando la velocidad se hizo constante y mis gemidos se unieron a los Brody no tardé mucho en llegar al orgasmo, incorporándome en exceso, llegando a su torso, gritando su nombre, no muy consciente de las horas que eran.
Después, todo fue silencio. Solo se escuchaban nuestras respiraciones acompasadas tratando de recuperar su ritmo normal. Puse mi mano sobre el torso de Brody, que se movía exageradamente al ritmo de su respiración. Cuando por fin habíamos recuperado levemente el aliento los dos, besé varías partes de su torso. Entonces, Brody se apartó de encima de mí y cedió en la cama, aun algo sofocado. Yo aproveché mientras él hacia esto, para quitarme el condón y tirarlo donde antes lo había hecho él.
Me tumbé de nuevo a su lado, metiendo la cabeza en el hueco de su cuello, respirando su aroma y dejando algún beso, subiendo hacia sus labios, los cuales besé con ansia y algo de cansancio, por las horas que eran. Entonces, la luz de la luna me permitió ver el brillo de sus ojos y su amplia sonrisa, lo que aproveché para susurrar sobre sus labios:
"No sabes cómo te he echado de menos" dejando un leve beso sobre estos y volviendo a tumbarme a su lado, pasando un brazo por su torso, acomodándome y asegurándome de que no pudiera irse. Al poco me quedé dormido sin haber escuchado una palabra de Brody, pero por lo que podía ver por el rabillo de mi ojo, estaba ampliamente sonriendo. No me di cuenta, porque fue algo más tarde después de que me quedase dormido, pero Brody se giró quedando cara a cara conmigo, pasó su brazo sobre mi cuerpo, como había hecho yo y dejó un beso sobre mis labios, antes de quedarse dormido.
