Hola, lectores y lectoras. Bienvenidos a esta nueva historia. Yo os explico: antes que nada debo dejar claro que ni los personajes ni la trama me pertenecen. Todos sabemos que S.M. es la autora de los personajes y la historia pertenece a un blog llamado el "Diario de Jeanine", cuya autora (Jeanine Clawson) me ha dado permiso para que adapte los primeros capítulos de su diario. Espero que os guste tanto como a mi ^^
Domingo, 28 de abril de 2013
12h00
Querido Diario:
Creo que antes de seguir escribiendo debería hacer unas pequeñas presentaciones: mi familia y yo vivimos en Belgravia, uno de los mejores barrios que se puede encontrar en Londres y que no muchos son capaces de permitirse. El motivo de que nosotros sí podamos es la influencia de mamá en la Cámara Baja del Parlamento, directamente heredada del puesto que solía ocupar el abuelo Adam. Hace muuuucho tiempo.
―¡Isabella Swan! –me llamó una voz a gritos desde el comedor.
He pensado que mejor escribir mi diario en mi ordenador, Diario. En un blog. De ese modo podré escribir también desde mi móvil, como ahora mismo.
―¡Que ya voy! –grité yo en respuesta, saltando el último tramo de escalones y por poco resbalando en el suelo recién encerado.
―Es siempre tan impuntual… Justo igual que en clase –dijo otra voz, justo cuando entraba derrapando en el comedor.
Puse los ojos en blanco. ¿Alguien me entendería si simplemente dijese que mi tía también es mi profesora de geografía? La tía Liliane, o Miss Swan en caso de estar en la escuela, me miró de arriba abajo, seguramente aborreciendo mi ropa para sus adentros. Es esbelta, de pelo claro, ojos verdes y expresión de asco que explica que ningún hombre le haya pedido matrimonio y siga viviendo en casa de sus padres. Ella es la hermana de mi padre, Charlie Swan, uno de esos guardias que deben pasar tanto tiempo sin moverse frente al palacio de Buckingham soportando ser fotografiados y, en el peor de los casos, que alguien les meta el dedo por la oreja o la nariz. Esto demuestra que, por suerte para todos nosotros, tiene una paciencia inquebrantable que ha ido fortaleciendo con el paso de los años.
―Ya estoy aquí –anuncié, sin necesidad, pues todas las caras se habían vuelto hacia mí.
Las comidas en general en mi casa son bastante animadas, ya que nos reunimos todos para comer. Y cuando digo todos es completamente todos. Mis abuelos vivían en la casa de al lado, y mis primos justo al otro lado de mis abuelos. Esto llevó a que, sin que nadie se enterase fuera, pues no creo que sea legal, las tres casas acabasen comunicando entre sí, significando esto que toda la familia compartíamos una casa enorme.
―La comida se enfría –me reprochó mamá sin mirarme, haciendo no sé qué cosas con su móvil. Seguramente acabase de llegar del trabajo porque aún llevaba el traje puesto y el pelo recogido en un moño.
―Lo siento –dije, sentándome en mi sito de la mesa, justo a tiempo para que la abuela me echase varios cuencos de sopa en el plato.
―Deja el aparato ese para comer, niña –dijo el abuelo, señalando a mi móvil.
―Yo no quiero sopa –lloriqueó Melanie, mi prima pequeña.
Melanie y Josh Swan son los hijos de Fred, el hermano de mi padre, y Gladys, su mujer. Ambos son morenos con los ojos verdes, al igual que su madre, lo cual les diferencia del resto de la familia, quienes nos caracterizamos por nuestro pelo claro y rizado. Para mi desgracia, yo soy otra de las excepciones, pues mi pelo es tan marrón como el de mis primos. Tía Gladys es una mujer callada pero amable, cuya vida se centra en la rutina diaria: levantarse, ir a trabajar y volverse a dormir. Esto se debe a que, hacía apenas dos años, el tío Fred había desaparecido sin dejar rastro. Es un tema algo delicado que no tengo intención de contar. Tal vez más adelante, Diario.
Bueno, siguiendo con la familia, papá está entrando por la puerta del comedor. Siempre me hace gracia su uniforme.
―Hola, Renée –saludó―. Hola a todos.
Renée es mamá, la ocupadísima mujer que usa más el móvil que yo. ¡Más que su hija de diecisiete años! ¿Alguna vez has oído algo parecido?
Y, por supuesto, no puedo olvidarme de mi querido Bastian, el perro más bonito del mundo. El abuelo Charles lo trajo de uno de sus viajes cuando aún era un cachorro.
En fin, Diario, creo que esto es todo por hoy. Esta tarde aprovecharé para dar una vuelta con Jessica y Tanya, unas amigas, pero ya te hablaré de ellas más tarde.
¡Adiós! :)
Bella.
