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Un cálido rayo de sol en su piel, el cantar de los pájaros y una suave brisa despertaron a Michiru esa mañana. Había dormido como hace mucho tiempo no lo hacia. Incluso había tenido un hermoso sueño, donde aparecía un rubio príncipe, de rostro perfecto y armonioso, que en un largo abrazo le decía "No voy a ir a ningún lado". El recuerdo la hizo sonreír, quería soñarlo de nuevo, cerró los ojos...

— ¡Haruka!— se levantó de pronto mirando a su alrededor « ¿Donde esta?» Su corazón empezó a la latir asustado «Estaba aquí ¿A donde fue? Se que era real, era real» al no encontrarlo en el departamento salió al balcón. La ventana vecina estaba abierta.

— ¿Haruka?— «eres tu quien vive al lado ¿verdad?» empezó a rogar por ver a su príncipe salir «no fue un sueño, por favor, que no fuera un sueño» miraba la ventana expectante. —Haruka...

— ¿Llamabas?— una chica rubia de cabello corto, ojos verdes y vestida de manera informal, salió por el umbral —Buen día princesa— le hizo una reverencia, los pantalones de mezclilla flojos, el chaleco y la camisa negra sin mangas que llevaba, no marcaban su figura femenina y pasaba por un chico, un chico muy apuesto. Su rostro mostro preocupación y ágilmente saltó al balcón de la pelimar, sin importar que hubiera varios metros de altura de por medio.

—¿Que sucede? ¿Te encuentras bie...

— ¡Idiota!— la pelimar se lanzó a sus brazos, automáticamente Haruka la abrazó —Dijiste que no ibas a ir a ningún lado, no estabas cuando desperté ¿tienes idea como me sentí?— dijo la pelimar con la cara hundida en su pecho.

—Perdóname, quería prepararte el desayuno como agradecimiento por dejarme quedar contigo— se disculpó Haruka, acariciando el cabello color mar de Michiru.

—¿De verdad?— la ojiazul levantó la cara y se miraron fijamente.

—Bueno si... Solo que recordé que no tengo nada aun, así que iba a ir a comprarte algo.

—Podemos salir a desayunar— dijo la ojiazul volviendo a poner la cabeza en su pecho.

—Es buena idea ¿te espero o te vas en pijama?— Michiru se separó de inmediato sonrojada, había olvidado por completo que aun estaba en ropa de cama... Y recién levantada.

—Pasa, espérame aquí y no te vayas— dijo llevándose a la rubia a su cuarto, para después encerrarse en el baño para ducharse. Haruka vio detenidamente la recamara desde la cama de la artista, era muy femenina, tenia muchos cosméticos, cantidad de perfumes y un sin fin de joyas, al lado del tocador un enorme clóset. Le llamo la atención que tenia varios espejos de diferentes tamaños dispersos en las paredes. Comparado con la suya, parecía la habitación de una princesa.

El sonido del agua caer en la regadera cesó, la manija de la puerta del baño girando hizo que Haruka clavara su mirada en el piso, de pronto la idea de ver a Michiru medio desnuda le provoco nerviosismo.

—Estaré lista en un minuto— se disculpo la pelimar cruzando la recamara, solo cubría su cuerpo con una toalla y gotas de agua se deslizaban en su piel.

—Te esperaré en la sala— Michiru sonrió en dirección a la puerta que acababa de cerrarse y siguió secando su cuerpo. La ojiverde tenia una esencia muy especial que la hacia agitarse. Era tan impactante, tan fresca y tan libre como una ráfaga de viento. Incluso su aroma, su olor la dejaba embelesada. «No se que pensar de ti, tal vez solo te burles de mi ¿estará bien si me emociono con tus palabras?»

La pelimar nunca había creído en las almas gemelas, era solo una fantasía romántica, sus padres le aseguraban lo contrario, que su prometido Kaede lo era, que se veían perfectos. La pareja ideal... Todos lo decían y ella lo creyó también, lo quería, lo quería mucho. Pero él no le producía con sus besos, lo que su príncipe le provocaba con solo llamarla por su nombre ¿por que era tan diferente? Podía contarse con horas el tiempo que habían estado juntas ¿por que Haruka le hacia sentir tan diferente?

Terminó de arreglarse, había optado por un vestido vaporoso color perla abajo de la rodilla, zapatillas turquesa y como el día era cálido, no llevo saco, recogió la mitad de su cabello con un listón y por ultimo unas gotas de su perfume favorito.

Salió a encontrarse con Haruka, ya no estaba en la sala, si no en el balcón.

—Vaya, te gusta desaparecer— la rubia dirigió la mirada hacia ella y le sonrió — ¿como me veo?— dio una vuelta completa he hizo girar ligeramente su vestido.

—Preciosa, te ves... perfecta ¿que dices si después del desayuno vamos a ver el mar?— la pelimar no pudo ocultar su emoción, amaba escuchar las olas en la playa.

—Me encantaría.

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Haruka la llevó en su convertible a un pequeño café, donde había un ambiente tranquilo y pocas personas dentro. Era tal el atmosfera de intimidad que Michiru se puso un poco nerviosa de pronto y tomo por el brazo a Haruka, que volteo a verla.

—Ah disculpame , podemos ir a otro lugar si quieres— «que idiota ¡¿por que demonios la traje aquí? Solo conduje automáticamente»

—No, esta bien— sonrió apenada —es solo que nunca habia estado aquí.

Se sentaron en una de las mesas del fondo y desayunaron con la poca luz que había. Música romántica, tranquilidad y buena comida.

— ¿Como es que conoces un lugar como éste?— dijo la pelimar, apoyando los codos en la mesa —tiene un ambiente muy romántico.

—Ehh bueno yo...— «no puedo decirle que he tenido muchas citas aquí» —Estuve en una preparatoria cercana y venia a menudo «es cierto»— Tomo un poco de su jugo de naranja.

—A flirtear supongo— la rubia empezó a toser, Michiru la vio divertida — ¿Acerté? Oh ¿Así que mi príncipe me trajo a un lugar donde cortejo a centenares de jovencitas?— le sonrió.

— ¿Es una escena de celos?— la pelimar dejo de sonreír ligeramente

—Tal vez, creí que habías pensado un poco mas en mi— la ojiazul tomó un sorbo de café, entonces Haruka lo noto, portaba su anillo de compromiso.

—Lo hice, pensé en ti sin parar en estos años, pero mi princesa encontró a su príncipe azul y se comprometió con él

—Oh ¿Es una escena de celos?

—Lo es— Michiru la vio detenidamente «¿se burla de mi o va en serio? Tranquila, solo pregunta»

—Esa galantería tuya es agradable, me levanta el ánimo.

—¿Si? Puedo hacerte cumplidos todo el día, no seria difícil, con lo hermosa que eres, prácticamente salen solos.

—Pero si lo haces, pensaran que estas cortejándome.

— ¿Y eso te molestaría?

—No precisamente, pero ¿no seria incómodo para ti? Eres una chica.

—Eso nunca me ha supuesto ningún problema— la rubia veía intensamente los ojos azules de Michiru, sabia a donde quería llegar, quería probar su seriedad — ¿lo es para ti?— la pelimar negó con la cabeza.

—Entonces ¿esta bien que siga viéndote como mi príncipe Haruka?— las mejillas de la pelimar se sonrosaron ligeramente y sus ojos se clavaron en el liquido de su taza.

—Michiru— Haruka le tomó una mano y se la llevó a los labios —seré lo que tú quieras que sea, pero sobre todo quiero que estés segura de algo...— los ojos de la pelimar veían fijamente los verdes «mi corazón se detiene cuando me miras así» suspiró para continuar, tenia que decirlo, era importante —Voy en serio contigo, no me voy a rendir, mientras tenga una oportunidad... No me rendiré.

Michiru se alegró de que Haruka estuviera sosteniendo su mano, así, el calor de su cuerpo le recordaban que no era un sueño, que ella estaba ahí, diciéndole que sus intenciones eran serias y luciendo tan perfecta.

El corazón golpeaba fuertemente su pecho, por el calor en sus mejillas supuso que estaba sonrojada ¿Por que tenia tantas ganas de lanzarse a los brazos de su príncipe? ¿Acaso el sentimiento que crecía en su pecho era "amor" del que tanto había leído y al que tantas melodías iba dedicado? Debía decirle a su príncipe como se sentía, para que supiera lo que despertaba en ella, para que entendiera que claro que tenia una oportunidad, que ella lo tomaría en serio, aunque fuera una chica, era su príncipe, solo suyo, tenia que decirlo...

—Haruka tú...

— ¿Haruka?— una voz extraña las hizo romper la conexión de sus ojos, una mujer bella de largo cabello castaño estaba de pie junto a su mesa viendo a la rubia, que por la expresión de su rostro la conocía bien.

—Aya...— se levantó abandonando la mano de su princesa, la pelicastaña se puso de puntillas para abrazar por el cuello a la rubia y ésta la rodeo por la cintura —Que sorpresa verte ¿cuando regresaste?

—Ayer por la mañana, te marque cantidad de veces pero no pude comunicarme ¿tu celular estaba apagado?— respondió separándose —Te ves tan guapo como de costumbre amor— le dio un rápido beso en los labios y después Michiru atrajo su atención —Oh dios, que descortesía la mía, estas con alguien.

—Si... Ella es Michiru Kaiou, Michiru ella es Ayame Oka.

—Un placer— dijo Michiru con una educación y amabilidad que a ella misma sorprendió.

—Así que Michiru... ¿No eres la princesa de Haruka? No dejaba de hablar de ti, hasta que nos hicimos novios claro— tomó del brazo a la rubia.

—Lo sé— Michiru les dio una sonrisa bastante convincente, lo que menos quería era mostrarse amable «Y yo que por un momento pensé en decirle mis sentimientos, solo se burlaba de mi» le dolía el pecho —Supongo que tienen mucho de que hablar yo...— se le cortó la voz...

—Michiru ¿no vamos a ir al mar?

—Descuida...

—Bueno Aya, nos vemos luego, encenderé mi teléfono, perdona— tomó la mano de Michiru que se soltó de inmediato.

—Puedo irme sola Haruka, quédate con ella— «no lo digas así, no le muestres que estas celosa, no vale la pena, no vale la pena, no vale la pena...» —de verdad, estaré bien, no te preocupes— le sonrió y salió lo mas rápido que pudo del lugar, dejando atrás a su príncipe...

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Bueno gracias por esperar y sobre todo gracias por sus comentarios, hasta me sonrojan ^^ en este capitulo puse el regreso de Ayame porque va a tener una gran participación a partir de ahora, espero les haya gustado.

Estaré subiendo un capitulo por semana. Gracias por leer... Peace!