Hola, lectores y lectoras. Bienvenidos a esta nueva historia. Yo os explico: antes que nada debo dejar claro que ni los personajes ni la trama me pertenecen. Todos sabemos que S.M. es la autora de los personajes y la historia pertenece a un blog llamado el "Diario de Jeanine", cuya autora (Jeanine Clawson) me ha dado permiso para que adapte los primeros capítulos de su diario. Espero que os guste tanto como a mi ^^


Lunes, 1 de mayo de 2013

07h00

Querido Diario:

¿Por qué el despertador tiene que sonar todas las mañanas?

Hoy me he levantado a toda prisa, o llegaría de nuevo tarde. Me he vestido con el uniforme y he salido corriendo escaleras abajo.

―Llegas tarde –señaló tía Liliane al pasar por su lado.

―¡Lo sé! –exclamé sin detenerme, entrando en la cocina y cogiendo una manzana del frutero. La tía suele regocijarse de mi impuntualidad porque ella no tiene clase a primera hora. Siendo así, no entiendo qué hace despierta tan temprano.

―Bells, llegas tarde –dijo Melanie con su aguda voz―. Van a ponerte una falta de nuevo.

―¡Ya lo sé! ¡Adiós a todos! –grité, y cerré la puerta a mis espaldas.

He bajado las escaleritas de la entrada concentrándome en no caerme y pasando los brazos por las asas de la mochila. He esquivado en el último momento la farola negra con la que ya me he chocado en más de una ocasión y he echado a correr calle arriba.

Mi instituto, Saint Kynaston School, no está demasiado lejos de mi casa, a unas cuantas manzanas, en realidad, pero el camino a recorrer parece mucho más largo si tienes que arrastrar una mochila llena de libros tras de ti.

Por suerte, cuando he llegado no era demasiado tarde. La puerta del instituto aún está abarrotada de gente, así que he ido más despacio y he aprovechado para sacar el móvil y escribir esto. Una simple mirada me basta para localizar a Jessica y Tanya, mis mejores "amigas". Ya te hablé ayer de ellas, ¿no, Diario? Resulta que Jessica es mi prima por parte de madre, aunque siempre ha sido mi amiga más que mi prima. Me acerco a ellas, aguantando su mirada recorrerme de arriba abajo y adivinando cuáles van a ser sus primeras palabras hoy.

―Vaya, hoy tampoco has tenido tiempo de peinarte –murmura Jessica, mirándome de soslayo.

Me engancho un rizo detrás de la oreja y digo con simpleza, intentando retomar el aliento:

―El despertador ha vuelto a sonar tarde.

―Se te cae un calcetín –observa Tanya, mirándome los pies―. Deberías cuidar un poco más tu imagen.

Me agacho para volver a subírmelo hasta la rodilla, poniendo los ojos en blanco. En realidad, Jessica y Tanya nunca han sido tan… molestas. Antes eran más sonrientes, más despreocupadas y menos rubias. Sin embargo, con la llegada de este curso han cambiado de una forma tan radical que a veces me cuesta reconocerlas, ocultando toda su cara bajo una gruesa capa de maquillaje y clareando sus pelos. Y todo se debe a la llegada de un chico nuevo a Saint Kynaston: Edward.

Ni siquiera sé qué tiene ese chico tan especial para que todas besasen el suelo que pisa. Nunca he hablado con él más de lo necesario, aunque tampoco siento necesidad de hacerlo.

―Mi imagen me gusta tal y como está –respondo a Tanya , volviendo a ponerme en pie.

Uff, es difícil escribir todo sobre la marcha, ¿eh? -.-"

―Pues siento decirte que tu gusto está empeorando por momentos.

Vale… Ni siquiera me molesto en contestarle. Posiblemente, cuando aún era una persona real y no una Barbie de carne y hueso, su comentario me habría dado qué pensar, pero en estos momentos pocas cosas que dijesen podían importarme.

Comenzamos a andar hacia la entrada del edificio. Yo voy en silencio, escuchando a las otras dos parlotear sobre una fiesta a la que no me apetece, ni me permitirían ir. Aunque tampoco me han invitado, en realidad. Así que aprovecho para seguir con mi diario. Justo antes de entrar, el rugido de una moto hace que nos demos la vuelta, al igual que todos los que aún seguimos fuera, justo a tiempo para observar cómo ésta entra en el patio, esquivando a unas chicas de primero por los pelos.

―¡Es Edward! –acaba de gritar Jessica, deshaciendo el camino que acabamos de recorrer y acercándose a la moto. Hurra, mi prima está cerca de conseguir que me quede sorda.

―Ay, Bells, vamos a verle –exclama Tanya, también con un gritito, cogiéndome del brazo y tirando de mí.

Me limito a dejarla arrastrarme por el patio hasta el corro de gente que se había formado alrededor de la moto y de su dueño. Desde donde estamos no se ve nada. Mmm… creo que voy a aprovechar para mirar el twitter. ¿Sabes, Diario? Ayer mis amigas me obligaron a crearme un twitter ( Bella_Swan), pero nadie me sigue, jaja. Es deprimente.

Tanya me coge del brazo y vuelve a tirar de mí, adentrándonos en la multitud. Entre gritos y empujones, consigue abrirnos paso hasta la primera fila.

―Hola, Edward –saluda mi amiga, pestañeando más de lo necesario.

―Hola –sonrie él, quitándose el casco y pasándose una mano por su pelo oscuro, despeinándoselo. Justo después desvia la mirada hacia mí y dijo―: Hola Bella. Con el móvil, como siempre, ¿no?

―Edward –saludo yo. No sé por qué le odio tanto.

―Tan fría como siempre.

La campana del instituto suena, diciéndonos que más nos vale irnos a clase. Resignada, me doy la vuelta y echo a andar, seguida de mis dos amigas.

―¿Por qué siempre eres tan desagradable con él? –me reprocha Jessica una vez estamos alejadas de la moto.

―Sabes que no me gusta.

―Ni siquiera le has dado una oportunidad ―observa Tanya, situándose a mi lado derecho.

Me río.

―¿Le habrías dado tú una oportunidad si no tuviese una moto ni ese aire de… chico malo? –pregunto, poniendo los ojos en blanco y enganchándome un mechón de pelo detrás de la oreja.

―No olvides sus visitas a la cárcel –me recuerda Jessica, con ojos soñadores.

―¿Ha estado en prisión? –pregunto yo, sorprendida.

―Sólo un par de veces –dice, restándole importancia con un gesto de la mano―, o eso dicen. Está claro que vive al límite.

―¿Qué tiene de bueno haber estado en la cárcel?

―Vamos, Bella, te estás volviendo una aburrida.

―Es que no lo entiendo…

Para este momento ya hemos llegado a clase de literatura, que está en la planta baja del edificio. Entramos y nos sentamos en la última fila antes de que alguien más lo haga. Mr Thompson entra con el mismo aire despistado de siempre. Aunque hoy parece que no está tan en su mundo…

―Señorita Swan, guarde el móvil ahora. No están permitidos en clase.

―Claro, Mr Thompson –respondo al instante con voz aduladora, escondiendo el móvil bajo la mesa.

Mr Thompson se da por satisfecho, porque se da la vuelta y comienza a escribir en la pizarra. Ni siquiera sé de qué está hablando. Estoy segura de que si alguien se levantase ahora mismo y se fuese de clase…

¡Mierda, el director acaba de entrar en clase!

¡Hasta luego, Diario!


Bueeeeno, ¿Qué os parece la historia? ¿Buena? ¿Buenísima? ¿Increíble? No vale puntuar más bajo :P Espero que hayáis disfrutado estos tres capítulos que llevo adaptados. Ya ha aparecido Edward! jaja os recuerdo que, por si alguna quiere leer la versión original (que muchos opinamos que son las mejores), simplemente tiene que buscar "Diario de Jeanine" en Google y le saldrá. Ya sabéis que no puedo poner el enlace aquí jaja Espero que os paséis a leerlo, ¡que está teniendo bastante éxito entre los lectores!

Un beso :)

DdJC fan^^