5.- Para estar contigo.
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«Si tú no estas el tiempo no se detendrá»
Haruka había corrido varias vueltas en la pista de atletismo un sábado por la mañana. Era el último fin de semana antes de comenzar las clases. La mayoría de los departamentos ya estaban ocupados por otros estudiantes y Michiru seguramente regresaría pronto.
En los últimos 200m corrió a toda velocidad, bastante sencillo, eso parecía, pues Haruka no estaba agotada y no sudaba a pesar de llevar corriendo casi una hora. Dio un gran suspiro «¿otras dos vueltas?» Vio la pista, evaluando sus ganas de seguir corriendo y el aburrimiento que le causaba, miro su reloj «8:43» suspiró una vez más, esta vez con exasperación, el tiempo parecía ir demasiado lento «Quizá no debí despertar tan temprano» puso las manos detrás de la cabeza y caminó hasta la banca donde había dejado su bebida.
Alguien se encontraba ahí.
—Cualquiera diría que correr no implica ningún esfuerzo físico al verte hacerlo —la inconfundible voz de Michiru le causo un vacío en el estomago. Respiro profundo.
—No lo implica ¿competimos? —dijo sentándose a su lado y tomando la botella que estaba en la banca. Michiru sonrió.
—Dudo que pueda ganarte ¿nunca te has visto correr? —Haruka bebía copiosamente de su botella, era una buena pregunta, nunca había visto una grabación suya compitiendo. Negó con la cabeza sin dejar de beber—. Pues pareces el viento.
Haruka guardo silencio, no deseaba platicar con Michiru, estaba molesta y aún es ese estado de animo, su corazón latía mas rápido que cuando corría. Suspiró otra vez.
— ¿Cuando llegaste? —preguntó con tono de poco interés.
—Acabo de dejar mi equipaje y seguí tu esencia hasta aquí —Haruka soltó una leve risa, Michiru observo a la rubia, aún no cruzaban miradas—. Entiendo que estés molesta Haruka —la ojiverde levantó una ceja.
— ¿Por que habría de estarlo? Te fuiste a divertir con tu prometido, es normal, son una pareja —se relajo en la banca y miro al cielo totalmente despejado—. Sería estúpido de mi parte molestarme por algo así —aventó la botella vacía al bote de basura.
—Lo siento, necesitaba verlo para...
—No tienes que explicarme nada Michiru —interrumpió—. ¿Sabes? Creo que hasta deberías presentármelo, debe ser el príncipe perfecto que has soñado siempre.
—El príncipe de mis sueños eres tú —la rubia vio por primera vez los ojos azules de Michiru, se sentía irritada de pronto, aparto la mirada.
—Este juego empezó a aburrirme Michiru, paremos ya.
— ¿Juego?
—El príncipe y la princesa —sonrió—. Obviamente no soy el príncipe oficial y ser suplente nunca ha sido lo mío, ni lo será. Pero me agradas y me gustaría que siguiéramos hablando como hasta ahora.
— ¿Lo dices en serio?
—Claro
—...Después de que hablamos por teléfono ya no contestaste mis llamadas.
—Estaba ocupada.
— ¿Con la Srta. Oka? —Haruka levantó ambas cejas.
— ¿Como lo supiste? —Michiru se levantó lentamente.
—Me prepare mentalmente para enfrentar tu molestia, creí estar lista para tomar la responsabilidad de mis acciones —la rubia ladeo la cabeza—. Pero supongo que subestime el poder de tus palabras
—Ohh ¿Estas enojada? —tomó un mechón de cabello de la pelimar.
—No lo estoy, es solo que me duele tu actitud.
Haruka respiro profundo.
—Te dije que me rendía ¿no? obviamente seré diferente Michiru— dijo lo mas calmada que pudo, soltando su cabello.
—Pues yo no pienso rendirme, no te dejare ir.
—Oh eso fue un poco intenso, te deseo suerte —le guiño un ojo y se puso de pie—. Pero tal vez sea tarde para eso, solo deja las cosas así —caminó hacia su edificio con el corazón intentando salir de su pecho y dejando a su princesa atrás.
Entro a su departamento y se quito la chamarra, bebió un vaso de jugo de naranja y entro a su cuarto. Una chica dormía sobre la cama, su largo cabello castaño se esparcía sobre la almohada. Se acercó.
—Siempre duermes hasta tarde cuando hacemos el amor —le susurro en el oído, la chica se cubrió con las sábanas.
—Cinco minutos más... —Haruka sonrió y se quito la playera, traía un sostén deportivo de color negro.
—Ahh muero de hambre... —dijo y se metió en el baño para darse una ducha. La chica se levantó inmediatamente y fue a la cocina, a preparar el desayuno.
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Michiru se quedó sentada sintiendo los cálidos rayos del sol y su corazón latiendo abatido, su príncipe había cambiado y era su culpa. Pero no se arrepentía de haberse marchado, de verdad necesitaba ver a su prometido, sentir su calor de nuevo, escuchar su voz... No le había provocado nada, era claro, nada en absoluto, cada abrazo que le daba la hacia extrañar más a Haruka, sus besos la hacían pensar en ella. El sentimiento que sentía por la rubia era incomparable e inmenso, solo pensaba en ella, en todo momento, estaba enamorada, completamente enamorada y ahora tenia que luchar para meterse en el corazón de su príncipe, pero ¿como puedes enamorar a alguien que no te cree? Michiru sabía que la ojiverde sentía algo por ella, no por su coquetería natural porque eso era parte de la personalidad de Haruka, si no por la manera en que la veía, que si bien no era amor lo que había en su mirada, se acercaba bastante.
Sonrió para si misma, estaba decidida a terminar todo con Kaede, sabia que estando a su lado, Haruka nunca la tomaría en serio.
Estaba decidida...
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—Estuvo delicioso Aya— dijo Haruka una vez que termino su desayuno. La pelicastaña sonrió satisfecha.
— ¿Verdad? Pero note algo... —dijo pensativa, Haruka termino su café—. No hiciste caso de lo que escribí en los hot cakes.
Si lo había notado, "Te amo" escrito con mermelada.
—Bueno... ¿Tenia que decir algo?
—No... Pero pensé que te iba a molestar.
—Pues no, fue un lindo detalle.
—Te amo Haruka.
—Lo sé —lo sabía, se lo había dicho muchas veces antes y le creía. Ayame no le mentiría respecto a sus sentimientos y Haruka tampoco lo haría.
La pelicastaña suspiro.
— ¿Te acuerdas de la última vez que dijiste que me amabas? —la rubia miro hacia el techo tratando de recordar—. Nunca lo has dicho.
—Ah... Sabías que te amaba ¿cierto?
—Si pero...
— ¿Cual es el problema entonces?
—No lo he sentido estas semanas.
—Te dije que no busco una relación, estoy muy...
— ...¿Celosa porque tu "princesa" se fue con otro? Te dije que no te hicieras ilusiones, quería evitarte malos ratos.
—Me lo dijiste claro ¿y recuerdas que dije lo mismo de lo nuestro? También quiero evitarte cualquier tipo de dolor. No me gustaría verte sufrir o algo así por mí.
—Estoy preparada, solo quiero que me dejes estar contigo, no me importa si no me amas ahora, estoy segura que lo harás otra vez —Haruka sonrió, Ayame le parecía muy linda cuando hablaba con esa determinación.
—Cualquiera se enamoraría de ti preciosa.
— ¿Hasta tú? —se sentó en sus piernas.
—Claro, hasta yo —la tomó por la cintura y se acercó a sus labios, Aya puso un dedo sobre ellos.
—Dejaremos el beso pendiente para esta noche —Haruka sonrió, tomó su mano y le beso los dedos.
— ¿Quieres que vaya a tu casa?
—Me encantaría, pero por ahora tengo que irme —se levantó, fue a la recamara, se arreglo un poco y tomó su bolso. Haruka la veía atentamente.
—Nos vemos entonces Haru —la pelicastaña besó dos de sus dedos y los puso sobre los labios de la rubia —. Te estaré esperando... —se dio media vuelta e intentó abrir la puerta, la mano de Haruka se lo impidió y de pronto se vio acorralada. El aroma de la rubia le hizo sentir mariposas en el estómago.
— ¿Sabes? Creo que no quiero esperar por ese beso —le tomó la barbilla.
—No seas impaciente —Haruka se aproximó a sus labios.
—Vamos, te recompensaré esta noche.
Ayame rodeó su cuello y se fundieron en un largo beso apasionado.
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Michiru entró al edificio de departamentos después de pensar un largo rato, de sentir miles de mariposas en el estómago al tener fantasías románticas de como conseguía el amor de Haruka. Se sintió tonta al tenerlas, parecía una adolescente. Pero iba contenta, con bastantes ánimos, tenía pensado invitar a su príncipe a nadar, ahí si podía competir, incluso ganar... Tal vez.
Espero el elevador.
Al abrirse la puerta, la figura de una joven conocida apareció, delgada, cabello castaño muy largo, tez blanca y ojos azul claro. La vision de esa chica la tomó por sorpresa, la otra joven también la vio extrañada, para después sonreírle.
—Srta. Kaiou ¿cierto? —«Viene del departamento de Haruka» pensó la pelimar—. ¿Como te fue en Hawái? ¿Divertido? —Michiru sonrió como respuesta, no eran tan cercanas como para preguntar eso, solo quería hacerle saber que la rubia le había contado todo.
—Disculpa mi descortesía ¿cual era tu nombre? —preguntó la pelimar, no porque no lo recordara, si no para causar alguna reacción de molestia.
—Oka, Ayame Oka —sonrió, mostrando justo el resultado que buscaba.
—Oh si, discúlpame ¿Haruka no te acompaña a tu casa? Ya te vas ¿cierto?
—Dijo que descansaría un rato, no durmió bien anoche —sonrió—. Más bien no hemos dormido bien estos últimos días.
«Que desagradable es» pensaba Michiru mientras sonreía.
—Me imagino que pasa lo mismo contigo, viajando a solas con tu prometido, en la playa... —otro comentario personal.
—Creo que mejor invitare a Haruka la próxima vez que decida vacacionar, no me divertí sin ella —dijo Michiru tranquilamente, Ayame dejo de sonreír.
—Que raro ¿Entonces por que no regresaste antes si tanto la extrañabas?
—Tenia algunos asuntos pendientes, pero ahora podremos estar juntas, nos llevamos bastante bien ¿sabes?
—No creo que Haruka quiera, parece que tu actitud egoísta le molestó, eres el tipo de persona que odia, así que no tengas muchas esperanzas, créeme la conozco bien —le dio una brillante sonrisa—. Fuimos pareja dos años y ahora estamos saliendo otra vez, no te meterías en nuestra relación ¿verdad Srta. Kaiou?
—Por supuesto que no —respondió la pelimar—. Pero no me alejare de Haruka si es lo que quieres decir, aunque no haya tenido una relación tan íntima como la tuya, quiero conocerla mas, si te parece bien.
—Es tu elección, por mi no hay problema si quieres ser una de sus admiradoras, eso si, no te hagas ilusiones Michiru ¿puedo llamarte así? Haruka se mostrara linda contigo porque ella es así.
—No te preocupes, aprovechare cada segundo que tenga a su lado. Gracias.
—Esa es la actitud de una verdadera fan ¡Felicidades! bueno te dejo, asegúrate de no molestar tanto a Haru, tiene que descansar. Nos vemos —le dio un rápido beso en la mejilla, olía tanto a Haruka que le provocó un vacío en el pecho.
Michiru suspiró. Entró al elevador y llegó a su piso. Se detuvo frente la puerta de Haruka, quería tocar pero ¿Que iba a decirle? Lo dejó. Abrió la puerta de su departamento, lo recorrió con la mirada, estaba limpio. El mayordomo de su abuelo había dejado todo impecable el día anterior. Caminó a la cocina, el refrigerador estaba repleto de alimentos frescos. En su habitación, sobre el tocador, su abuelo también le había mandado un ramo de orquídeas con una hermosa flor de la pasión en el centro "Para mi amada niña: tus manos pueden ser las cuerdas vocales de tu corazón" decía la nota.
Se acercó a las flores para percibir su aroma.
«Me has dado una gran idea abuelo, gracias»
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Haruka sola en su habitación estaba recostada en la cama, con las sábanas impregnadas del aroma de Ayame, tan fresco como la primavera. Aspiró la delicada fragancia hasta llenar sus pulmones y exhaló lentamente, repitió varias veces, amaba el olor de esa mujer, le hacia sentir reconfortada de alguna manera, incluso llegó a pensar que podía enamorarse de ella otra vez, pero una melodía le dio un vuelco a su corazón, provenía del apartamento de al lado. Era Michiru tocando el violín sin duda, se quedó quieta escuchando con el corazón acelerado.
Respiró profundo varias veces para calmarse, después se levantó, vio su reflejo en el espejo y salió. Iría a la playa a dar una vuelta en motocicleta.
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Alguien tocó la puerta de Michiru e interrumpió su práctica, dejo su violín en el estuche y se dirigió a abrir.
—Amor —Kaede le sonrió ampliamente y le dio un beso apresurado en los labios—. No podía dejar de pensar en ti, así que vine ¿Quieres salir a algún sitio?
—Me sorprende tu energía —respondió Michiru regresando a su habitación, el joven la siguió—. Estoy cansada, quisiera quedarme aquí hoy.
Definitivamente tenia que terminar su compromiso con el hombre que la había amado durante tanto tiempo. Suspiró ¿Sería el momento adecuado?
—Necesito decirte algo importante Kaede.
— ¿Que sucede Mich?
—Kaede... —el chico ladeó la cabeza—. Lo siento mucho pero no creo que pueda seguir —el joven sonrió y se acercó a la artista para abrazarla.
— ¿Sucedió algo? —la violinista escondió su rostro en el pecho del joven.
—Me enamore de alguien.
Kaede la separo de su cuerpo lentamente, tratando de comprender lo que acababa de escuchar, la miro fijamente.
—Perdón ¿Que dijiste?
Michiru respiro profundo, lo diría otra vez.
—Yo me enamoré de una persona.
—¿Te enamoraste de alguien? —formuló la pregunta más enfadado que confundido. Se llevó una mano a la boca y una sonrisa se asomó por sus labios—. ¿Es una broma? —el corazón de Michiru latía de una forma diferente, de pronto se sintió asustada, no tenia idea de como llevar una situación así.
—Cuando llegue aquí... Conocí a alguien y me enamore...
— ¿Te enamoraste en dos días? ¡No me hagas reír! ¿Tienes idea de lo ridículo que suena eso? —interrumpió enojado—. Tiene que ser una broma ¿Por que fuiste conmigo a ese viaje entonces?
Michiru guardo silencio, comprendía su enojo y un sentimiento de arrepentimiento se apoderó de ella.
—Trate de decírtelo pero...
— ¿Quien es? —la pelimar dio un respingo ante la pregunta.
—Eso no importa, solo quiero que sepas que siempre...
— ¿Sabes que? No voy a aceptar que termines conmigo para que andes con un tipo que ni conoces, estas cometiendo un error —la tomó con fuerza de los hombros.
—Kaede por favor entiende...
—No me pidas eso, me es imposible comprender esta situación. Vine aquí para salir contigo ¿Y me sales con que quieres terminar? Definitivamente no voy a dejarte, Michiru te amo y hemos vivido muchas cosas juntos, en mi futuro estas tú...
—En serio amo a Haruka, no es un error, despertó en mí un sentimiento que por nadie había tenido, ni siquiera por ti —la pelimar se soltó del agarre del joven.
— ¿Haruka?— los ojos color miel del joven veían fijamente los de Michiru—. ¿Esa chica que vive al lado? —preguntó con incredulidad
Michiru se sobresaltó y desvió la mirada.
—...Probablemente vas a odiarme, pero no creo ser capaz de hacerte feliz, como novia o como esposa... —sacó el anillo de compromiso de su dedo y lo extendió al joven —Perdóname.
Pasaron unos eternos segundos antes que Kaede reaccionara.
—Michiru ¿Tú eres gay? —la pregunta sorprendió a la pelimar. Y por primera vez en su vida, no logro contestar, era cierto que Haruka era mujer y también era cierto que la amaba—. No puedo creerlo, todo este tiempo... ¿Por eso nunca quisiste estar conmigo? Yo... —tomó una pausa, todo lo que sucedía demasiado para él—. ¿Por que no me lo dijiste?
La pelimar medito un poco la respuesta.
—Yo... no quiero etiquetarme como gay o lo que sea Kaede.
Ambos se quedaron callados unos instantes y el tenso ambiente se dispersó en instantes.
El joven sonrió y tomó la mano de la pelimar, cerrando sus dedos para que sujetara el anillo.
—Espera ¿Así que el "príncipe" te confundió eh? —se tocó la frente y dio un gran suspiro—. Me asustaste por un minuto pero creo entender un poco ahora. Lo que necesitas es tiempo para que asimiles lo de esa mujer, te impresiono mucho, eso es todo. Crees estar enamorada, pero supongo que es una especie de fanatismo o ilusión —soltó una pequeña risa—. ¡Demonios Michiru! Si que me asustaste, debes practicar como decir las cosas, por un instante di todo por perdido —Michiru estaba paralizada, repitiendo cada palabra de Kaede en su mente—. Te dejaré sola unos días, veras que se te pasará y te reirás del asunto ¿ok?
Kaede salió del departamento, cerrando suavemente la puerta. «¿Asimilar? ¿Fanatismo? ¿Ilusión? ¿No rompí el compromiso?» La violinista pestañeo un par de veces «Se tomó todo a broma...» suspiró y guardó el anillo en un estuche de terciopelo «Pero no voy a cambiar de opinión»
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Haruka regresó a la media noche a su departamento, se sentía muy relajada y seguramente dormiría muy bien esa noche. Ya no pensaría en Michiru, no pensaría en nadie.
Tomó un vaso, se sirvió un whisky, se dejó caer en el sillón y encendió el televisor, paseo por los canales y enseguida lo apagó.
Se fue a su habitación, no sin antes tomarse su trago.
Se recostó en la cama, el aroma seguía ahí, recordó el tibio cuerpo de Ayame junto al suyo, su risa, su voz, sus caricias de momentos antes... «Debí quedarme con ella, seguro que se enojará al ver que me marché..» Sonrió ligeramente «No estaría mal enamorarme de ella, volver a lo que solíamos ser» se cubrió el rostro con su brazo.
Una melodía se escuchó, borrando la imagen de Ayame de su mente. El sonido del violín llegaba claramente a sus oídos. No provenía del departamento de al lado esta vez.
Se levantó a seguir la melodía.
Abrió la ventana para asomarse por el balcón.
Abajo se encontraba Michiru, tocando para ella una melodía que jamás había escuchado y que le pareció hermosa, tan hermosa como la persona que la tocaba...
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De verdad lamento la tardanza, solo espero que no queden decepcionados con el capitulo.
Saludos y feliz año (algo tarde pero bueno...)
