n/a: Hola, gracias por leer este fic y sobretodo muchísimas gracias a aquellos que me han dejado reviews, es por ellos por los que intento actualizar cuanto antes.
Parte 3
Nami se había decidido por fin en ir hacia la casa de Luffy, tras dejar algunas cosas en la suya.
Respiró profundamente, estaba nerviosa por la situación y no saber como sería recibida.
Iba a entrar cuando vio a un niño pequeño saliendo de la casa gateando y sin pañal. Lo observó perpleja, este al percatarse que había alguien más allí tras su libertad, levantó la cabecita y sonrió al verla. Aquella sonrisa era tan parecida a la de Luffy que sin duda aquel era su hijo…pero, ¿qué hacía este andando por ahí solo sin pañal ni nada?
¡ACE! ¡ACE! ¿Dónde se ha metido? ¿Estará en la nevera buscando carne?...- Luffy abrió la nevera buscando a su hijo. Como no lo encontró, cogió de paso algo de carne y siguió buscando.
¡ACE! ¿Dónde esta? ¡HE PERDIDO A ACE! – gritaba todo alterado.
Sin duda Luffy no había cambiado, pensó Nami con una sonrisa
El pequeño Ace se había acercado a las piernas de Nami mientras reía bajito por escuchar los llamados de su padre.
Nami lo miró cuando este se había agarrado a su pierna, decidió que era mejor cogerlo y tras tomarlo en brazos se dirigió a la puerta.
Eres un desastre – Le dijo a Luffy al entrar
Este al escuchar la voz de su navegante se sorprendió y la buscó con sorpresa, creyendo que eran imaginaciones suyas…pero, allí estaba Nami, había cambiado un poco con el paso de los años, con un pelo aún más largo que la ultima vez que la había visto, y un rostro más maduro pero suavemente femenino. Y ella estaba allí, no podía creerlo pero parecía bastante real y...¿llevaba a Ace?...Ace…
¡ACE! – Luffy se acercó a cogerlo de los brazos de Nami. Cosa imposible, porque el pequeño se había agarrado a ella con fuerza, sin querer soltar a aquella mujer que lo llevaba en brazos.
¡Ace suelta!- Luffy seguía intentando separar a su hijo, pero este emitió un sonido que parecía un negativo refunfuño y se agarró con más fuerza.
No pasa nada Luffy, déjalo. Lo primero es ponerle algo, haber ¿dónde tienes los pañales y su ropa? – Luffy volvió a observarla, de nuevo le pareció ver un espejismo, por lo que tardó un poco en indicarle donde estaban las cosas.
Nami había entrado y había cogido con una mano el pañal, lo había puesto en una mesita. Después había tomado una ropa cómoda para el pequeño y unas toallitas para limpiarlo un poco. Hablándole con palabras suaves y dulces, convenció al pequeño para que se dejase poner el pañal y la ropa. Voz suave y dulce que parecía también haber atontado al sombrero de paja.
Los dos la miraban con ojitos abiertos, padre e hijo igual.
Nami tomó al pequeño y de nuevo se dirigió a la sala, lo sentó en el sillón y observó que todo estaba bien puesto.
Nami…-susurro el pelinegro.
Nami sintió como la abrazaba por la espalda y apoyaba la cabeza en su cuello.
Nami…esta aquí…has vuelto…yo.,, - Ella se dejaba abrazar, sintiendo como Luffy en aquel momento necesitaba sentir que ella estaba ahí y no en otro lugar.
Había hecho bien, él la necesitaba y por eso seguiría apartando su dolor a un lado. Luffy no tenía la culpa de los sentimientos que esta le profesaba, y no estar cuando la necesitaba sólo sería un castigo no merecido después de la ayuda que en el pasado le había prestado.
Aquel abrazo era cálido y parecía estar lleno de sentimientos, añoranza, alegría, tristeza por el tiempo perdido y cariño. Luffy siempre lo expresaba todo, en eso tampoco había cambiado. La apretaba con fuerza, sin despegarse ni un centímetro de ella.
Aquella mañana había resultado muy entretenida, primero por que Luffy la seguía como el pequeño, quizás pensando que si la perdía un segundo de vista desaparecería, y esta vez quizás no la volviese a ver…eso le daba terror al moreno.
Había descubierto, otra vez, que Luffy era un auténtico desastre, el pequeño Ace no quería tomarse el biberón que este había hecho. Cuando Nami vio el color un poco extraño, lo probó para ver si estaba bien. Nada más probarlo lo escupió.
-¡Esto está asqueroso Luffy! ¿Cómo puedes darle esto al pequeño Ace? –Se levantó y preparó uno ella misma.
Cuando el pequeño probó el nuevo biberón, sonrió muy feliz y empezó a chupar con ganas. Con aquella pequeña carita feliz, disfrutando del sabor de su biberón.
- Parece que está muy bueno.- Luffy miró a Nami con ojos de cachorro- Nami…yo también quiero.
Nami ni si quiera pensó en contestarle.
Luffy miró beber a su hijo y se acercó a él –Ace…dame un poco – el pequeño lo miró enfadado y agarro su biberón con fuerza. Y se rió un poco victorioso cuando Nami le había pegado al Mugiwara por sus intenciones.
-¡Nami! Es que ya no queda comida de Sanji, y los animales se esconden de mi…tampoco puedo ir con Ace, um…lo he perdido varias veces – susurro lo último.
Luffy había ido con el pequeño Ace y lo había dejado sólo en algunas ocasiones para cazar, y después no podía encontrarlo…Pobre Ace, menudo padre irresponsable tenía, pensó Nami viendo al pequeño.
-Está bien, cocinaré algo, yo también tengo hambre.- se dirigió a la nevera, y al abrirla no se extraño de que casi se le cae carne encima.
Sugeee, Nami, esto esta delicioso. – Eso es lo que Nami creyó entender de Luffy mientras comía sin parar.
Cuando acabaron de comer, Nami se puso a arreglar un poco la cocina y la casa, había cosas por todas partes. Luffy le contaba muchísimas cosas que había hecho en tanto tiempo que no se habían visto, aventuras en las que siempre añadía "pero no estabas tu", "pensé que te hubiese encantado", " Nami seguro que tu hubieras hecho…".
Parecía que Luffy siempre había estado pensando en ella, pero no de la forma que ella hubiese deseado…una muy distinta que la suya.
¿Por qué se entristecía? Ella ya lo sabía, que él no la miraba como ella. Simplemente había echado de menos a uno de sus nakamas, Luffy era así, así de simple.
Pero, pensar en ello siempre había entristecido su rostro. Debía mentalizarse, había decidió volver y eso era lo que encontraría, amistad y ya está. Nami formaba parte de su vida de pirata, de su tripulación…no como aquella mujer…ella había formado parte de la vida de Luffy, sólo de Luffy.
No podía seguir pensando en ello, tenía que alegrarse de que al menos Luffy hubiese sentido lo que era un amor correspondido y no como ella…lo amaba, así que estaba bien que al menos él hubiese sido feliz con otra.
-Mama…mama...- Nami se dio la vuelta para ver al pequeño Ace con los bracitos levantados pidiéndole que lo cogiera- mama…mama
Nami por un momento se había quedado paralizada, era como un sueño imposible que se hubiese realizado ante sus ojos. Estar casada con Luffy y tener un hijo que la llamase mama…pero luego había caído en la realidad, Ace, no era hijo suyo y eso la lleno de una inmensa tristeza. Ella nunca tendría un pequeño Ace de Luffy, Luffy ya lo tenía, uno sin ella.
Se acercó al pequeño, con una lágrima cayendo de sus ojos – lo siento…no soy tu madre – y lo abrazo intentando sentir un poco de calor en su frío corazón.
Luffy se había quedado extrañado
- Es … la primera vez que le dice a alguien así…nunca se lo ha dicho a Robin ni a nadie. – Luffy sólo observaba la espalda de Nami, así que no vio caer las lágrimas de esta. – Ace, es Nami…Na…mi.
Luffy y Nami intentaron varias veces que el pequeño la llamase por su nombre, y Luffy saltó tras el triunfo cuando había salido el nombre Nami de la boca del pequeño. Pero segundos después el pequeño había añadido mama al nombre. " Mama Nami" decía, y de ahí no salía. Ace era terco y se le había metido en la cabecita que Nami era mama Nami.
Aquella noche Nami observaba su campo de mandarinas intentando encontrar la tranquilidad que se había vuelto a romper en su vida. No odiaba a Ace, ella no podría odiar a un niño, por mucho que desease que este fuese de ella y no lo fuese, y que le recordase que Luffy había hecho su vida con otra.
El pequeño Ace se había quedado sin madre, y su padre era Luffy, así que tendría que ayudarle.
Luffy le había comentado que los miembros de la tripulación que vivían en el centro de la isla solían venir para echarle una mano de vez en cuando y saludarle, incluso tenían sus fiestas…pero que cada uno estaba fuera de momento.
Contemplo por última vez esa noche sus preciosos árboles de mandarina respirando hondo, intentaba poder despejarse la mente de tantas cosas que la imposibilitarían dormir, a pesar del cansancio que tenía acumulado en su cuerpo. Entró en casa y tras tumbarse en la cama cerró los ojos, tardó bastante pero cayó en los brazos de Morfeo.
Escuchó como llamaban a la puerta, cosa que le extrañó cuando comprobó que eran las cinco de la mañana. Se levantó adormilada, dando pasos lentos hasta la puerta, y al abrirla se llevó la sorpresa de ver a Luffy con Ace cogido en brazos. Ambos, padre e hijo tenían puesta una carita de pena mientras la miraban.
-¿Luffy? ¿Qué haces aquí? Son las cinco de la mañana – Nami aún medio dormida se restregó un poco los ojos por el sueño.
- Nami, tenemos hambre.
-¿Hambre? – los miró perpleja dándose cuenta de la situación.
- Ace y yo tenemos hambre Nami – y siguieron mirándola con cara decaída.
Nami suspiró, prácticamente acaba de llegar y ya Luffy aparecía por su puerta a las cinco de la mañana pidiendo comida…desde luego cada vez se convencía más de que la necesitaba.
-Uf, esta bien, me cambio y…- pero no acabó de hablar porque Luffy la cogió de la muñeca con la mano libre y tiró de ella para salir de la casa en dirección a la suya.
-es…espera Luffy, no puedo ir así – Nami intentaba soltarse.
-¿eh? ¿por qué no?
- Luffy prácticamente estoy medio desnuda –
- ¡oh! Des…desnuda - Luffy se giró y la observó con la luz de la luna, Nami llevaba un camisón de tirantes muy corto, que prácticamente se transparentaba. Soltó la muñeca de Nami y se la llevo a su nariz para tapar la sangre que había empezado a salir en cantidad.
-¡Luffy! – Nami lo miró sorprendida por la reacción de este.
-Soy hombre- masculló Luffy bajito. Nami que logró escucharlo se ruborizó.
– Voy a cambiarme, date la vuelta.
-Um…¿tengo que hacerlo? . ¡Ay! – Luffy se llevó la mano a la cabeza tocándose el recién salido chichón por cortesía de Nami.
-¡Por su puesto!
Luffy se dio la vuelta para no recibir más golpes, mientras Ace empezó a reírse de su padre – Bueno…en cierto modo lo echaba de menos… los golpes de Nami…Me gusta volver a lo de siempre – y sonrió.
N/A. Aclaraciones: Intento poner a Luffy con un dialecto sencillo, no creo que Luffy dijese que siente nostalgia, más bien " lo hecho de menos", sin embargo, Nami si lo haría.
Respecto al encuentro no tan emotivo, es por la sencilla razón de que primero, Nami se contiene, para ella es difícil la situación ya que sigue enamorada de Luffy y no lo ha superado aunque lo desea. Luffy en cambio, todavía no asimila del todo que Nami ha vuelto y está ahí con él. Ha esperado tanto tiempo y deseado que le parece mentira. Es por eso que luego la sigue a donde quiera que vaya, y parece que Ace también coge la manía de su padre. Luffy no quiere perderla de vista. De todas formas lo seguiréis viendo y como evoluciona en los próximos capítulos. También tened en cuenta que para Luffy Nami es su preciosa nakama, la abraza, no la pierde de vista, pero no va a decirle te quiero ni nada de eso cuando esta ha llegado. Intento, dentro de lo que cabe, hacerlo un poco real, pero con el carácter de los personajes.
Pronto subiré el primer capítulo de otro fic de este estilo. ^-^
Espero que os guste el capítulo, ya me diréis.
¡ Un saludo!
