N/A: ¡Hola! Muchas gracias por los comentarios, espero que os guste este capítulo intermedio.

Parte 4

-Namiiii carne…tengo hambre –El Mugiwara no dejaba de exigir su almuerzo a la navegante.

-Primero esta Ace, Luffy, así que espera- le contestó esta mientras hacía un biberón

- Siempre es primero Ace – refunfuñaba el capitán.

- ¡Luffy, por dios, es un niño, y es tu hijo, por su puesto que va primero! – Cuando se hablaba de comida, siempre estaba por medio Monkey D Luffy.

Nami tomó al pequeño en brazos y se puso a darle el biberón.

Se veía tan feliz aquel bebe entre sus brazos, tomando con ansias el alimento…seguramente era un pequeño glotón como su padre.

Luffy miraba algo extraño la situación, todavía se le hacia raro tener a Nami allí con ellos. Ahora le resultaba "imposible" el día a día sin ella, no sabía como había podido estar sin ella tanto tiempo. Parecía que los miembros de la tripulación tenían razón con tenerlo todo patas arriba, porque fue lo primero que dijo Nami respecto a la casa, viéndolo todo ahora, estaba muy bien…Nami lo había arreglado para ellos,y de vez en cuando hacia que todo siguiese así. ¡Nami era increíble! Les arreglaba la ropa, la casa y le hacía de comer…um… aunque siempre fuese primero a Ace, y volvió a refunfuñar.

Nami al escucharlo refunfuñando lo contemplo durante bastante tiempo, aquel Luffy era como ella recordaba, no había cambiado ni un poco. Cuando se trataba de la comida seguía siendo un "egoísta" que se negaba a ser llamado héroe por lo mismo. Era un despistado, un idiota, egoísta de la comida entre otras cosas…pero era el mejor nakama, el mejor capitán…y la persona que amaba aún con el paso del tiempo. Luffy siempre calaba hondo en la gente con la que se había encontrado en el camino, en ella lo había hecho demasiado profundo.

-Naaamiiii tengo hambre…Voy a morirme si no como.

- Eres un exagerado Luffy, ¿por qué no terminas de darle de comer a Ace y yo te hago la comida?.

El capitán se alegró al escucharla, así que tomó al pequeño y con un cuidado extraño en alguien como él, le siguió dando de comer.

Mientras Nami cocinaba, de reojo observaba a los Monkey D, era tierno verlos juntos, padre e hijo tan parecidos con aquel pelo negro y aquella amplia sonrisa. Todo se la hacia más a meno cuando veía aquellas sonrisas tan hermosas y brillantes, que lograban conmoverla completamente.

Los días iban pasando y la situación se había vuelto asidua, Luffy había aprendido o eso parecía tras muchos golpes y gritos, que no podía despertar a Nami con golpes en la puerta a las cuatro de la mañana pidiendo comida. Continuamente iba en su búsqueda con el pequeño Ace. Nami comprendía que era porque no quería perderla de vista, una vez que le preguntó porque la seguía a todos lados, este le había dicho que si la perdía de vista durante mucho tiempo, pensaría que todo había sido un sueño y que ella no habría vuelto, y que si era un sueño quería que este durara mucho mucho tiempo.

Cuando Nami llegaba a la casa del Rey pirata, escuchó como lloraba el pequeño Ace que tenía una gran garganta. Cuando entró vio a un nervioso Luffy haciendo tonterías para intentar que dejase de llorar y al pequeño en el sofá llorando a lágrima viva.

"¡Nami!" había exclamado Luffy al verla allí.

- No se que hacer, no deja de llorar.- Se veía muy inquieto

Ace vio a Nami y se tragó las lágrimas para llamarla – Mama Nami-

Nami se acercó a Ace rápidamente y lo tomó en brazos.

-Mama Nami- aún lloraba un poco, y la miraba con una carita de malestar.

- Puede que se encuentre mal, quizás le duela algo…- Nami no había acabado de hablar cuando Luffy como loco decía que había que ir en búsqueda de Chopper.

Nami se sentó con el pequeño, y le frotó la barriguita, que parecía que lo aliviaba.

-Será mejor que vayas tú, no deberíamos sacar a Ace sin saber donde pueda estar Chopper a esta hora, lo marearíamos yendo de un lado a otro. – Y Luffy salió pitando de la casa.

Nami seguía acariciando a Ace – Realmente lo tienes preocupado…debes ponerte bien pronto Ace por él…yo…también me preocupo. Ponte bien – y le dio un beso en la cabecita.

Aquella noche, nadie había pegado ojo en la casa de los Monkey D, la intranquilidad de ver al pequeño mugiwara con malestar los había hecho a todos estar pendientes. Nami había tranquilizado a un nervioso Luffy, que no paraba de ir de un lado a otro tirándose de su sombrero hacia abajo. Nami había tenido que pegarle un buen golpe y cuando Luffy se había quejado aún tirado en el suelo, Nami se había agachado ante él, había cogido sus manos con las suyas, y le había dicho que todo saldría bien…fue entonces cuando se había tranquilizado un poco. Para Luffy Nami sabia mucho de todo, ella era inteligente y entendía muy bien a Ace…si ella decía que todo iba a estar bien, era así.

Los días pasaban tan rápidamente que habían pasado de ser días a semanas, y las semanas se habían convertido en meses. Era raro el día que no aparecía Luffy por la casa de Nami reclamando su atención, Nami sabía que seguramente Luffy y Ace serían las primeras personas que vería al empezar el día, se había vuelto tan seguro como la salida del sol. Y siempre decían lo mismo, "Nami! Comida!" y siendo Ace el hijo de Luffy, aprendía del ejemplo de su padre " Mama Nami comida!" , siempre la miraban con aquella carita de pena, rogando porque les hiciese algo de comer. Después siempre tenía que darles paso y ponerse algo de ropa. Eso si, cuando Luffy siempre la empujaba hacia la cocina dándole prisa, Nami debía recordarle que tenia que cambiarse de ropa, Luffy, en esas ocasiones la miraba dándose cuenta de la vestimenta de dormir de la navegante…y aquella reacción que aún la sorprendía, aquel rubor en sus mejillas y el pequeño sangrado de su nariz, es que viniendo de Luffy ¿a quien no le extrañaría?. Y lo peor, cuando se quedaba a solas para cambiarse, recordaba que después de todo, quizás fuese normal esa reacción en el mugiwara, ya que este se había casado y tenido un hijo…desde luego no lo había traído la cigüeña…um…seguro que cuando le dijeron a Luffy que su mujer iba a tener un niño de él, pensó que era un "niño misterioso" +o+

…pero…Luffy había tenido siendo tan inocente muchísimo más que ella, siempre había pensado que si alguien se merecía la felicidad, este era él…y aunque haya perdido a su esposa, al menos ha conocido la auténtica felicidad…algo que ella dudaba que alguna vez fuese a conocer. Debía hacerse a la idea, ya había tenido mucho tiempo, años para seguir adelante…por que tenia que ser tan terco su corazón, allí no encontraría consuelo alguno…ella…nunca seria correspondida como deseaba con toda su alma. Aquella familia…que parecía a veces ser la suya, no lo era. Ella estaba fuera del plano, por mucho que Ace la llamara mama…por mucho que llorara en soledad…había decidido ir al encuentro de Luffy y seguir adelante con su dolor sobrellevándolo lo mejor posible, paso a paso, día a día. Salió de sus pensamientos tras el llamado de Luffy diciéndole que no tardase, cuando llego a la cocina, Nami tenia una sonrisa en su rostro y su dolor lo había escondido de nuevo. A partir de ahora eso marcaría su vida, una familia prestada, un amor imposible y soledad…todo eso, bajo una falsa sonrisa.

Los demás Mugiwara solían aparecer por la casa de su rey o Luffy la llevaba para que se encontrasen todos juntos, compartían bebida, anécdotas y risas. Nami las compartía con ellos bajo la atenta mirada de la arqueóloga y el espadachín, que nada más encontrarse con ella y los Monkey D se habían percatado de que los sentimientos de Nami aún estaban ahí. Aquello era una espina para ellos que no sabían como podían ayudar a su compañera.

Cada vez que se reunían tanto Robin como Zoro acudían esperanzados de que la situación respecto a la navegante hubiese cambiado aunque fuese un poco, pero nunca duraba mucho, la decepción de ver que todo seguía igual o peor, les preocupaba, sobretodo que Luffy fuese tan dependiente de la chica lo hacía todo más complicado. Luffy no era consciente de nada, pero al estar tan encima de la navegante y no querer dejarla a luz ni sombra, la ataba de una forma en la que no la dejaba escapar.

Robin y Zoro sabían que Luffy siempre había querido estar rodeado de sus nakamas y no separarse de ellos, y que la separación que tuvo con Nami fue muy dura para este, conocían que estaba muy feliz por la vuelta de esta pero, también sabían del dolor de la pelirroja y para esta, lo mejor era salir adelante por lo que pensaban que lo mejor era alejarse o no estar tanto tiempo con Luffy. Nami…ella también tenía derecho a ser feliz, y de esta forma, no lo sería nunca.

Había días en los que le costaba muchísimo levantarse porque el mundo se le venía encima…esa clase de vida seguiría mientras respirase y aquello la ahogaba tan lentamente que necesitaba alejarse de ellos. Esos días ella no remoloneaba en la cama y se levantaba antes de que llegase el Mugiwara, siempre con esfuerzo pero lo hacía porque lo necesitaba. Nami caminaba siempre como perdida sin saber a donde ir, solo alejarse del Rey y el pequeño príncipe pirata. Pasaba todo el día fuera respirando tranquilamente mientras contemplaba alguna hermosa vista en solitario, recargaba fuerzas y empujaba sus sentimientos tan hondo como pudiese para que costasen salir de allí…intentando hundirlo tan profundamente que de ser posible no volviesen a mostrarse.

Miraba su reflejo en el espejo " Bien Nami, lo estás haciendo muy bien…sigue así, puedes hacerlo" .Esta era su nueva rutina, cada mañana cuando iba a cambiarse, se situaba ante el espejo, contemplaba su rostro e intentaba animarse a seguir como hasta ahora, engañándose con que un día no muy lejano todo cambiaría, sus sentimientos lo harían y todo estaría bien, pero todo volvería a empezar al día siguiente.

Luffy en algunas ocasiones hacía cosas que la afectaban, él lo veía como algo natural pero para ella, cualquier caricia la hacia sentir algo muy diferente a la amistad que Luffy le profesaba. Solí cogerla de la mano y tirar de ella hacia algún sitio para mostrarle algo, y últimamente le gustaba abrazarla llevando al pequeño Ace en brazos…Se sentía tan vibrante en aquella situaciones, era una forma de ver que en la vida todo no era rechazo, abandono y dolor…la vida estaba llena de momentos intensos, siempre pensaba en aquellos instantes que valía la pena el dolor que sentía como pago…hasta estar en la soledad de su casa en la que la soledad la inundaba.

Esperaba…y sólo le quedaba esperar que llegase algo que cambiase su vida, y esta vez, para mejor.

N/A: Hola! Este capítulo no es muy bueno que digamos, pero las cosas deben ir dándose poco a poco. A partir de ahora se irá viendo más cosas sobre la relación de Luffy con Nami, y dentro de un capítulo más o así empezará a verse más de la trama principal.

He andado algo liada con el trabajo, los encargos para navidad ya que siempre soy quien se encargue de algo de la comida y de los postres, esta vez me voy a adentrar más en la repostería con el fondat y las galletas decoradas, así que he andado buscando productos, moldes y de todo. También con un asunto familiar de unas pruebas médicas…uf…liada como ya he puesto. Y quiero seguir organizando el viaje a Japón, ya que cree con una amiga un grupo de facebook para gente que quiera ir, así conocen a otra gente con los mismos gustos y se pueden hacer amigos antes de viajar. Es que a veces a nuestros amigos no les gusta lo mismo y para no ir uno solo cree ese punto de encuentro ñ_ñ Que añoranza! T.T Quiero volver a Japón T.T Ya he ido dos veces y no me canso.

Intentaré actualizar cuanto antes, mis otros fics ya tienen algo del próximo capítulo, así que tengo que acabarlos para subirlos.

Muchas gracias por vuestros reviews, son ellos como siempre digo los que hacen que siga publicando capítulos, siempre son bien recibidas vuestras opiniones, me alegráis el día ^-^