CAPITULO 9 SOY UN DEPRAVADO SEXUAL...Y VÍRGEN
Pensaba que no iba a hacerlo, no va a hacerlo, no va a besarme...hasta que Syaoran se acercó algo tímido a mi boca y juntó nuestros labios. Al principio simplemente se dedicó a unir nuestras bocas, un beso casto sin más...hasta que pasó la mano por la parte trasera de mi cuello y atrayéndome hacia él para profundizar el beso. Por unos segundos me quedé descolocada en mi asiento. ¿Este era el mismo Syaoran de apenas unos segundos? ¿El mismo que hiperventilaba cuando le rozaba con la pierna? Sus dedos provocaron que el vello de mi nuca se me erizara y los pezones se irguieran bajo la tela del sujetador de encaje que llevaba puesto.
Cuando volví tras el impacto inicial le correspondí el beso cogiéndole de las mejillas. Su piel era suave, demasiado, aunque se podía apreciar bajo mis sensibles dedos una incipiente barba imperceptible para el ojo pero no para el tacto. Cuando noté el áspero y placentero roce bajo mis manos noté automáticamente que mi entrepierna se humedecía. ¿Otro síntoma más de lo necesitada de amor que estaba...o simplemente era que el lo estaba haciendo genial?
Le mordí el labio inferior y jadeó quedamente sobre mi boca. Tenía que reconocer que los sonidos que emitían eran tremendamente calientes, o al menos eso me parecía a mí. Sus manos se movieron de mi cuello a mi clavícula. Una cosa estaba clara, los consejos que le daba los seguía al pie de la letra. Le dije que usara sus manos...y lo estaba haciendo de vicio. Cada tramo de piel que me rozaba hacía que se me pusiera la carne de gallina. Justo cuando iba a enredar el pelo de su nuca – el que no estaba estrictamente estirado – entre mis dedos...se encendieron las luces. ¿Tan pronto había acabado la película? ¿No podía haber durado...media hora más? No, mejor no. En media hora a mi me daba tiempo a darle unas cuantas clases adelantadas y no quería que se me asustara el pobre.
Nos separamos abruptamente mirándonos a los ojos. Los labios de Syaoran estaban hinchados y sus mejillas coloreadas por la excitación. Y yo no debía de estar mucho mejor. Toqué mi mejilla...sí, estaba caliente...justo como otras partes de mi cuerpo situadas de cintura para abajo. Syaoran y yo nos levantamos para bajar las escaleras y reunirnos con los chicos. Aún estábamos sonrojados y él apenas era capaz de mirarme. Era increíble como pasaba de estar súper entregado a estar super avergonzado...
- Pfff, no sé que hace una chica así con un friki como ese – oí con desprecio a mis espaldas. Se trataba de un grupito de quinceañeras señalándonos a Syaoran y a mi haciendo gestos de burlas. Evidentemente Syaoran también lo oyó. Bajó la mirada avergonzado.
Oh, oh...Sentí que me hervía la sangre...idiotas. Con toda la mala leche que tenía en el cuerpo quise ir tras ellas y decirle cuatro cositas bien dichas a esas niñatas de mierda, pero Syaoran me cogió por el hombro.
- Déjalas...no merecen la pena. Estoy acostumbrado a eso y mucho más...en el fondo tienen razón, Sakura.
- ¿Por qué dices eso? - dije realmente enfadada - ¿Qué te dije sobre valorarte a ti mismo? Mira, no puedes dejar que te insulten ni que te infravalores...Mierda...podría ir tras ellas y darles un par de tirones de pelo, ¿sabes? – Syaoran sonrió a medias - No, mejor...podría ir y sacarles los calcetines que llevan en las tetas para rellenar las camisetas...eso las acojonaría de fijo - ahora sí sonrió ampliamente.
- No, venga...Aplaca tus instintos asesino...los chicos nos esperan.
Salimos en silencio de la sala y fuimos hasta donde estaban las parejitas. Nos miraron un poco extrañados, no se si era que se nos notaban los labios hinchados...o el cabreo por la niñata de los cojones que había insultado a Syaoran. El caso es que, por primera vez en mucho tiempo me sentí avergonzada. A ver, no me avergonzaba el hecho de haberme besado apasionadamente en un cine cuando había hecho cosas mucho peores; me avergonzaba el hecho de que realmente lo había disfrutado. En el fondo sentía como que me había aprovechado de él.
- ¿Qué tal la película? - les pregunté para romper el silencio.
- ¿Y me preguntas a mi? - dijo Tommy riéndose – Ni puta idea, me tendrás que hacer un resumen, no me he enterado de nada – bueno...yo tampoco. Mientras tanto a Syaoran le dio la tos nerviosa.
- Vamos a comer algo, tengo un hambre de la hostia – dijo Eriol sobándose la tripa.
Fuimos a un restaurante italiano que habían abierto nuevo – con mucho pesar para Eriol ya que quería ir al McDonald – en el que decían que hacían los mejores raviolis con setas. Me senté justo en frente de Syaoran. Intenté concentrarme en el plato de pasta que tenía frente a mi, pero no lo conseguí. Dios, estaba excitada como una perra por el beso que había compartido con Syaoran. ¡Sólo un beso!
Dos horas después – y tres menús completos para Eriol – salimos hasta el aparcamiento. Los chicos caminaban en parejas, dejándonos a Syaoran y a mi para el final. Syaoran tosió levemente para llamar mi atención. Cuando alcé la vista tuve que desviar la mirada de sus labios, malditas hormonas.
- ¿Qué...que ha sido eso? - murmuró.
- ¿El beso? - asintió – Bueno...quería hacerte una prueba...- las comisuras de sus labios se bajaron perceptiblemente.
- ¿Una prueba?
- Sí...no se, algo así como un examen sorpresa...- le expliqué.
- ¿Por qué?
- A ver...quería ver tu reacción. Ponte en situación. Llevas al cine a Estefany, aunque conociéndola preferiría estar follando en el coche trasero o algo parecido – rodé los ojos y él sonrió – Ella quiere arrimar cebolleta, ya sabes...un poquito de acción...entonces se acerca a ti , ¿y? ¿Te pones a jadear como un abuelo después de correr una maratón por los nervios? Tienes que acostumbrarte a la cercanía con las mujeres – pareció pensarlo durante un instante.
- ¿He aprobado? - sonreí.
- Por supuesto, aunque por un momento pensé que te iba a dar un paro cardíaco...casi podía escucharte...
- Típico en mi...- sonrió - Vale...¿Saku?
- Dime.
- Me ha...me ha gustado mucho el beso – dijo sonrojado.
- Y a mi – confesé – Con el tiempo creo vas a hacer que las chicas caigan rendidas a tus pies – sonrió ampliamente.
- ¿Sí?
- Si, pero no te confíes – le di un golpe en el pecho – Aún quedan muchas clases...
La noche terminó entre bromas y risas. Me gustó mucho el leve cambio de actitud de Syaoran. Aunque de manera muy discreta formó parte de las bromas y compartió risas con nosotros.
Cuando Eriol paró el coche delante de la puerta de mi casa, Syaoran se acercó a mi y me cogió del codo antes de que me bajara. Primero miró a la parejita feliz, hacían caso omiso a lo que ocurría detrás de ellos ya que se estaban tragando el uno al otro mientras se magreaban por encima de la ropa. Edward y yo rodamos los ojos a la vez.
- De nuevo, gracias Sakura. Ya sabes, por molestarte en invitarme a ir con vosotros y eso...Se que es pronto, pero noto que algo en mi comienza a cambiar.
- Yo también lo noto, Syaoran. Y no me agradezcas nada...me lo cobraré en carne – y me bajé del gran Jeep para adentrarme en mi casa sin mirar a Syaoran.
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Mentiría descaradamente si decía que no había disfrutado de la película. Sinceramente, no tenía ni puñetera idea de cómo había acabado, no sabía si el chico al final muere, si la chica se marcha o si los abducen los ovnis. ¿Para qué hacer caso a la pantalla cuando podía hacer caso a la boca de Sakura? Sin lugar a dudas había comprobado que había algo de morboso en eso de intimar en el cine...o arrimar cebolleta, como decía Sakura. En realidad apenas habían sido unos cuantos besos, pero el simple hecho se saber que alrededor había un montón de gente que te podía estar mirando...uff, eso no hizo más que aumentar mi excitación.
Sinceramente, mi ánimo bajó un poquito en el momento en que Sakura me dijo que todo se había tratado de una prueba...una prueba. Bueno, debía de esperarme algo parecido. Como había dicho Sakura, examen sorpresa. En el fondo me vino bien recordar que esto lo hacía por Estefany. Aunque, ¿era cierto que lo hacía exclusivamente por ella? Mentiría si dijera que se me habían pasado las ganas de acostarme con ella...No, lo que quiero hacer con Estefany es follar, siendo sincero.
Pero, ¿podría hacerlo? No debería de ser así, pero el comentario que había escuchado de esa chiquilla había hecho que mi ánimo decayera un poquito. "No se como una chica como ella está con un friki como ese". Joder, en el fondo tenían razón. ¿Qué podía yo ofrecer a una chica? ¿Tan desagradable resultaba a los ojos femeninos? Quizás Sakura decía las cosas que me decía sólo para animarme. ¿De verdad le gustaban mis besos? Tenía que tener una clase rápida para saber leer las reacciones de las chicas.
Cielos...tengo diecinueve años y apenas he salido de casa, no he vivido casi nada. Esta noche sin ir más lejos, me lo he pasado genial y tan solo hemos ido al cine y a cenar. He bromeado con los chicos y me he reído como hacía tiempo que no lo hacía. Y había sido fantástico. Era mucho mejor que quedarme en la soledad de mi cuarto leyendo o estudiando mientras mis padres y mis hermanos salen y se divierten. Ahora era mi turno. Ahora sentía que podía hacer lo que me propusiera, estaba en mi nivel de ánimo más alto, ahora sentía que podía con todo...o eso esperaba.
Viviría el momento según se estaba dando y no pensaría en nada más que en mi...bueno, de momento en lo que tenía que pensar era en la tremenda erección que me aguardaba en mis pantalones. ¿Cómo podían ponerme los besos de Sakura así de bruto? ¿Sería así con cualquier chica? No, definitivamente no. Sakura era caliente y sensual...no, esa no era la palabra. Sexual, esa era la palabra que la definía. Sin duda, Estefany era de las mismas características, pero como aún no la había probado no podía opinar. Argg, me estaba convirtiendo en un obseso sexual sin haber probado el sexo. Esto era de locos.
La casa estaba en silencio ya que mis hermanos se habían idio a acabar lo que habían empezado en el cine y mis padres habían salido, como hacían siempre que mi padre no tenía guardia en el hospital. Necesitaba aliviarme y lo necesitaba ya. Una vez me contó Eriol que había leído en un periódico que un tío había muerto porque le reventaron los testículos por no descargar. Vamos, el síndrome de bolas azules elevado a la máxima pontencia...aunque era un poco surrealista. Ya no solo por la noticía, eso de imaginarme a Eriol leyendo el periódico...De todos modos no iba a tentar a la suerte. Me quité la ropa y me tumbé en la cama mientras me tocaba con fuerza. Tenía el abdomen húmedo debido al líquido que brotaba de la punta de mi carne masculina. ¿Cómo sería estar con una mujer? Dudaba mucho que sintiera lo mismo que sentía en estos momentos. ¿Cómo sería estar entre sus piernas? Seguí tocándome con ese mismo ritmo hasta que sentí que mi vientre se contraía. Apreté la punta de mi miembro justo en el momento en el que sentí las contracciones que me avisaban de mi orgasmo. Esta vez jadeé alto y fuerte, tanto que hasta me avergoncé. Era un puto depravado sexual, un pajillero y encima vírgen. El último pensamiento que tuve antes de dormirme fue lo que Sakura me dijo: me lo cobraré en carne.
¿Qué os ha parecido la reacción de Syaoran? No es tan tonto como parecía, jeje...
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
Le tocó a Lien, que tras hacer el ritual, nos enseñó el papelito. Le tocó beso.
- Tienes que besar a...- sonrió maquiavélicamente – A Syaoran.
Syaoran se atragantó y negó rápidamente con la cabeza poniendo cara de "ni de coña".
- No, él no va a besarme – dijo mientras se retiraba un poco del circulo que habíamos formado en el suelo.
- Es sólo un juego – le susurré.
- Acepto – dijo Lien – Ven aquí, papaíto...
