CAPITULO 10 UNA FIESTA Y CONFESIONES...

Llegué tan jodidamente caliente a mi casa que tuve que volver a ducharme de nuevo, pero esta vez con agua fría. Muy fría...Nunca imaginé que Syaoran fuera a besar de esa manera ni que yo reaccionara así a su toque inocente y a sus besos. Sin duda me encontraba ante un diamante en bruto y yo iba a pulirlo...por varios sitios, he de decir.

El calentón no se bajó ni con el agua gélida, pero por orgullo no me masturbé. De hecho podía contar con los dedos de una mano – y nunca mejor dicho – las veces que yo misma me había acariciado para aliviarme; no me hacía falta ya que siempre había chicos dispuestos a satisfacerme.

Lamentablemente ese punto de la situación había cambiado. Llevaba una semana sin follar con nadie, demasiado tiempo para la rutina que me había autoimpuesto a lo largo de los años. ¿Se asustaría Syaoran si le diera un meneo rápido en su próxima clase? ¿Una toma-dale? Me froté los ojos con la mano...Dios mío, ¿en qué estás pensando? ¡Estás pensando en usar a Syaoran como un puto vibrador! Si esto seguía así tendría que usar el conejito rosa cortesía de Tomoyo.

No me podía creer que pensase en las clases con Syaoran como un desahogo personal. ¿Eso era ético? Estamos hablando de relación profesor-alumno...Claro que...¿era ético enseñar a follar a un chico inocente y virgen? Pfff. En fin, cuando salí de la ducha – tan caliente como entré – me puse un camisón de tirantes y bajé hasta la cocina para ahogar mi frustración sexual con un maravilloso sustituto, el helado de chocolate...sólo diré una cosa...me comí una tarrina de medio litro enterita...

Al día siguiente me desperté algo más despejada. Di gracias a los cielos porque a mi mente perversa no diera por lo sueños húmedos ni nada parecido. Al parecer aún me quedaba algo de autocontrol en el cuerpo. Sí, muchas gracias...Ugh, por todo lo sagrado...me estaba comportando como una puta adicta al sexo. ¿Acaso yo sería una ninfómana o algo parecido? Sí, seguramente.

El teléfono interrumpió mi debate interno sobre mi salud mental y sexual.

- ¿Diga?

- Hola, caracola – canturreó Eriol.

- Hola, hermano oso. ¿Qué me cuentas?

- Pues te cuento...noche de juegos y fiesta en mi casa- me le podía imaginar sonriendo al otro lado de la línea - Mis padres se van de fin de semana romántico...nos han dicho que te llamáramos para poner orden...joder, se fían más de los Daidoji y de ti que de sus propios hijos...- dijo con tono indignado.

- Por algo será – murmuré – Está bien...¿llevo algo?

- La presencia...y algo de vodka, nena.

Sonreí cuando colgué. Evidentemente no era la primera vez que hacíamos estas fiestas, pero si iba a ser la primera vez que la íbamos a hacer en casa de los Li. Y, evidentemente, era la primera vez que iba a estarSyaoran...más que nada porque no le quedaba otra. A estas alturas sería de locos que se encerrara en su habitación mientras nosotros nos poníamos hasta el culo de comer y de beber. De todos modos creo que no se lo permitiría...

Preparé una pequeña bolsa con mi neceser, mi camisón y una muda. Bueno, y dos botellas de smirnoff de la bodega de mi padre. A tu salud, papá. Ni que estuviera aquí para darse cuenta del bajón que estaba dando su bodega. Pfff, ya las repondría.

Cuando llegué a la casa de los Li, Ieran y Hien ya se habían marchado. Los chicos estaban poniendo patatas, aperitivos y canapés en la mesa del gran salón y las chicas estaban sacando cd's de sus cajas como locas. De momento, ni rastro de Syaoran. ¿Se habrá acojonado? ¿Habrá huido? ¿Se habrá metido debajo de la cama?

- Eriol, ¿y tu hermano?

- Aquí estoy – me contestó Syaoran.

Venía de la cocina con un enorme bol lleno de palomitas en una mano y una botella de coca cola en la otra. Me sonrió mientras me ofrecía un vaso de refresco.

Cenamos entre bromas e incluso hicimos una pequeña guerra de palomitas y gusanitos poniendo todo el suelo perdido. Cuando al fin recogimos las chicas pusieron música movida y empezaron a bailar como locas...y eso que aún no habían probado ni gota de alcohol. Negué con la cabeza riéndome; esta noche iba a ser memorable y digna de recordar. Como para tener una cámara de fotos a mano, vamos.

- Dejad los movimientos de caderas para más tarde, chicas...aunque no está mal que vayáis calentando para luego – dijo Eriol sonriendo – Es hora de jugar a...- hizo redoble de tambores – Beso, verdad o atrevimiento, oh yeahh...

Las chicas silbaron y fueron a coger el vodka y los vasos de chupitos. Syaoran miraba atónito a escena delante de sus ojos mientras nos sentábamos en el suelo.

- ¿Qué? ¿Beso, verdad o atrevimiento? ¿No es eso a lo que juegan los niños? - preguntó extrañado.

- En este juego no hay nada de infantil, Syao– dijo Eriol sonriendo mientras palmeaba su espalda "amorosamente" – Aunque el desarrollo del juego es prácticamente el mismo. Nosotros lo hacemos así: giras la botella y al que le toque tiene que coger un papelito de aquí – dijo señalando una lata de galletas que contenía las papeles – Un ejemplo, si giro la botella y te toca a ti tienes que tomarte un chupito y coger un papel. Si te toca atrevimiento...por ejemplo – sonrió – Tienes que hacer lo que yo te diga.

- ¿Y si no quiero hacer lo que me mandas?

- Tienes que beber otro chupito.

- ¿Uno antes y...otro después? - preguntó con una ceja alzada.

- Es que si no no tiene gracia – exclamó Eriol – Ellos son muy atrevidos...así que sin el chupito inicial esto no rula.

Syaoran asintió cuando entendió la explicación de Eriol, aunque dudó. Miraba a todos lados, de la botella a la caja de galletas...luego a mi...y luego con algo de temor a Eriol que en esos momentos le miraba con un gesto malicioso en el rostro. Pobrecito...

- ¿Vas a jugar? - le pregunté. Si Syaoran jugaba el juego se iba a hacer de lo más interesante...

- Pues...- miró a ambos lados – ¡Claro! - no pude evitar sonreír ampliamente.

- Empiezo yo – gritó Meiling.

La duende giró una botella de Red Bull vacía – ya se había encargado ella de vaciarla, Jesús, que energía – y tras rodar varias veces le tocó a Eriol. Se tomó el chupito de un tirón sin ni siquiera parpadear, cogió un papel y nos lo enseñó. Atrevimiento. La enana pareció pensárselo mientras se daba toquecitos en la barbilla con el dedo. Sonrió con malicia.

- Tienes que bailar la canción de Telephone de Lady Gaga...en calzoncillos – todos nos reímos y silbamos.

- ¿Y eso para ti es un atrevimiento? Pffff, estás perdiendo facultades, enana. Apartaos que voy – dijo Eriol mientras se levantaba del suelo.

Tomoyo se encargó de buscar el cd y de poner la canción. Eriol se fue quitando la ropa con gracia revelando unos boxers del Demonio de Tasmania; la cara de Tomoyo no tenía precio. En cuanto sonó la música Eriol comenzó con unos sugerentes y graciosos movimientos de culo y caderas. Todos nos retorcíamos en el suelo por las risas.

De un momento a otro empezó apretando el culo (cosa que se notaba a través del bóxer) saltando de lado a lado y señalando "sugestivamente" a Syaoran que estaba rojo de la risa y de vergüenza. Mientras nosotros nos reíamos a mas no poder.

- Para, para...vale...- dijo Meiling sobándose la tripa – Siempre me parto el culo cuando haces esas loqueras.

- Oh, y porque tengo el pelo corto, si no me ponía los botes de cocacola en la cabeza como si fueran rulos. Bah, mis rizos son naturales – rió Eriol – Me toca.

Sin dignarse a ponerse algo de ropa encima Eriol giró la botella con fuerza, con tanta que tuvimos que esperar un rato hasta que al fin se paró. Le tocó a Lien, que tras hacer el ritual, nos enseñó el papelito. Le tocó beso.

- Tienes que besar a...- sonrió maquiavélicamente – A Syaoran.

Syaoran se atragantó y negó rápidamente con la cabeza poniendo cara de "ni de coña".

- No, él no va a besarme – dijo mientras se retiraba un poco del circulo que habíamos formado en el suelo.

- Es sólo un juego – le susurré.

-Acepto – dijo Lien– Ven aquí, papaíto – le dijo a Syaoran mientras sonreía.

Lien se acercó y se humedeció exageradamente los labios haciéndonos reir a todos menos a Syaoran. Entonces le estampó un casto beso en los morros, aunque dramatizó para hacernos reír a todos. Cuando se separaron, ambos se limpiaron la boca con la mano poniendo cara de asco.

-Syaoran...te has lucido...tu primer beso ha sido con un hombre – dijo Eriol riéndose.

- ¿Y a ti quién te ha dicho que este haya sido mi primer beso? - respondió Syaoran mientras Lien recogía la botella.

Entonces se hizo el silencio. Todos le miraron a él y luego a mí. Abrieron mucho los ojos y sonrieron cómplices, pero no dijeron nada más. Lien giró la botella y se paró en Syaoran. Cuando se bebió el vodka tuve que darle unos golpecitos en la espalda porque se atragantó. Mucho me temía que esta era la primera vez que el probaba el alcohol. Cuando se recuperó, aún con los ojos enrojecidos, cogió la papeleta y la enseñó. Beso de nuevo.

- Vale...es que...bueno – me miró con gesto de disculpa - esto tengo que verlo con mis propios ojos...tienes que darle a Saku un beso con lengua de al menos treinta segundos – dijo Lien.

- Aceptó – dijo Syaoran rápidamente.

Todos se quedaron boquiabiertos cuando Syaoran aceptó tan rápido. Sólo era un beso, por Dios...morbosos.

Syaoran se acercó, me cogió de las mejillas como venía siendo costumbre y me besó. Casi no me dio tiempo a reaccionar ya que enseguida me separó los labios e introdujo su tibia lengua en mi boca de manera que los chicos vieran perfectamente en movimiento húmedo de nuestras lenguas. Pasé mis manos por su nuca – también por costumbre – y a lo lejos oí que los chicos silbaban. La reacción de mi cuerpo no se hizo esperar y noté como me excitaba. Sí, estaba muuuy necesitada de amor para excitarme en apenas treinta segundos.

- Ya está, ya está. Hey...te puedes despegar de ella ya, tío – dijo Lien. Syaoran se separó lentamente de mi y sonrió a los chicos con suficiencia en un alarde de valentía.

- La la la la la...la ha besado – le dijo Eriol aún atónito a los demás.

- Lo hemos visto, cariño – dijo Tommy– hemos visto perfectamente como le tocaba la campanilla con la lengua...pedazo de morreo que le has metido, Syao.

- Veo que las clases...van dando resultados...- sonrió Meiling.

Syaoran no dijo nada, sólo se limitó a sonreír de lado. Madre mía, esa sonrisa podría hacer derretir la nieve... En fin...Cogió la botella y la giró...con tanta suerte que esta vez paró frente a mí. Me bebí mi primer chupito de la noche haciendo que el líquido arañara mi garganta, aunque la sensación fue totalmente placentera. Miré mi papel y luego le enseñé a los demás. Verdad. A ver qué se le ocurría a Syaoran. ¿Qué tipo de pregunta me haría? Syaoran era nuevo en el juego así que estaba totalmente perdida.

Syaoran pareció pensar su pregunta, luego me miró a los ojos tras recolocarse las gafas.

- Comprendería que no lo quisieras decir, pero...¿cuándo y con quién fue tu primera vez? - Eriol silbó con los ojos como platos.

- Vaya preguntita, hermano...

El resto del grupo se quedó flipado de que Syaoran me preguntara eso. Justamente eso. Realmente no me esperaba esa pregunta y menos por parte de Syaoran. No tenía nada que esconder...aunque era complicado y podía ser dificil de explicar. De todos modos no me tomaría mi segundo chupito, mi orgullo no me permitiría evadir una pregunta como esa. Suspiré antes de mirar a Meiling. Me asintió levemente con la cabeza y me sonrió para darme ánimos. Vamos, somos amigos, ellos lo entenderán...

- Acepto. Fue con...Lien...

¿Os ha gustado el beso entre Lien y Syao :p ? ¿Contará Saku algo sobre lo de Lien?

Les pido que dején reviews, por favor, quiero saber su opinión. Además, no cuesta tanto dejar un review, se tarda 1 minuto. Así que, R&R.

PD: Sinceramente me disculpo si se me llegan a escapar los nombres de algunos personajes, trato de hacer lo que puedo para que esto no ocurra y les pido disculpas si esto sucede muy a menudo. Cuídense mucho Un beso..!

EN EL PRÓXIMO CAPITULO

No se por qué, pero al imaginarme a Syaoran en prendas de dormir me le imaginaba con el típico pijama de rayas de abuelo y con las mangas largas y con zapatillas de felpa. Nada de eso. Llevaba un pantalón largo y suelto y una camiseta blanca de manga corta que se adaptaba a su cuerpo. Guau. He de decir que Syaoran perdía mucho con la ropa que llevaba normalmente a diario. En realidad tenía muy buen cuerpo, estaba tonificado y estaba fuerte sin llegar a lo excesivo...Juro que en la penumbra pude ver las líneas de los abdominales...¿abdominales? Oh, Dios...Si que estaba borracha...