CAPITULO 12 TÓCAME, SYAORAN
El fin de semana se pasó demasiado deprisa. Suerte que en tres semanas tendríamos vacaciones por Navidad. Teníamos que preparar algo...un viaje de al menos una semana. Por todos los cielos, éramos unos putos pijos de mierda. Podríamos permitirnos una semana a toda mecha en cualquier lugar de moda de los Estados Unidos.
- ¿Qué vamos a preparar para las vacaciones de Navidad? - le pregunté a los chicos durante el almuerzo en la cafetería. Syaoran levantó la mirada de su comida y nos miró a todos.
- ¿Tienen pensado hacer algo? ¿Una fiesta? - preguntó intrigado.
- No – explicó Lien– Desde hace un par de años nosotros y Sakura organizamos un pequeño viaje, ya sabes...para despejarnos en las vacaciones – sonrió.
- Pero...¿no pasareis las fiestas con vuestros padres?
- No se, Syaoran...yo seguramente no – resoplé – De todos modos el viaje será programado para pasar aquí la Nochebuena, así que por eso no hay problema.
- Nosotros nos apuntamos – dijo Meiling dando palmaditas.
- Sí, tio...a ver, tiene que ser un sitio guay...¿Qué os parece Cabo Cañaveral? - preguntó Eriol – O mejor, ¿el área 51? - todos rodamos los ojos.
- Me parece una idea estupenda, cariño...vayamos a la agencia de viajes y contratemos la excursión guiada a la sala de autopsias alienígenas...Jesús – dijo Tomoyo– Si es que tiene que haber de todo en este mundo – le dijo mirándole de arriba abajo.
- ¿Qué tal los Cayos? - preguntó Lien.
- ¡Ni hablar! No me gustan los mosquitos y allí tiene que haber un huevo...además ¿y si nos pilla un tifón de esos raros? – dijo Meiling.
- No es la época, Mei – le contesté riéndome.
- Me da igual. ¿Y si hay uno despistado por ahí? - y para rematar me sacó la lengua como si tuviera cinco años.
- Venga...tiene que ser un sitio espectacular, con diversión, con gente joven, con muchas discotecas, con los mejores hoteles...- enumeró Tomoyo – con tiendas, con...
- Las Vegas – dijo Syaoran encogiéndose de hombros. Todos le miramos. Tomoyo se calló de golpe - ¿Qué?
- Es perfecto – le dije mirándole.
- ¿Sí?
- Sí, ¿qué les parece, chicos? - pregunté.
-Genial, hay un montón de clubes de striptease y...- y codazo de Tomoyo directo al estómago de Eriol - ¡Ouch! Nena, ese ha dolido.
- Es perfecto, hermanito. Te lo vas a pasar genial con nosotros – dijo una muy emocionada Meiling.
- ¿Eh? ¿Qué? No, no...Me han mandado un par de trabajos y... – murmuró Syaoran.
- Y nada – le corté – Tu te vienes...Es la ciudad del pecado en mayúsculas, Syaoran. Te vendrá bien – tragó en seco.
- No se si...
- Te vienes y punto – dijo Meiling.
- Además – le susurré - ¿No serás capaz de dejarme sola con estos cuatro? - señalé a los chicos mientras se besaban.
- Dios mío...creo que me está empezando a dar miedo en serio... – susurró Syaoran– Está bien...pero si me pasa algo pesará sobre tu conciencia...
- Conmigo no te pasará nada, cariño.
Al menos no nada malo...Era martes. Nueva clase. Nueva tortura para Syaoran...o no. En verdad veía cambios en el, cambios para bien. Estaba más desinhibido con nosotros y conmigo...pero apenas habíamos tenido un par de clases. A partir de ahora empezaban las clases en profundidad. Empezaba la diversión y la perversión. Sí, me autoproclamaba una perversa. Me sentía como el malo de la peli arrebatando la virginidad a la protagonista pura e inocente...y yo lo estaba disfrutando de veras.
El timbre sonó. Una nueva clase nos espera.
OoOoOoOoOoOoOo
Se podía decir que ya iba un poco más tranquilo a "las clases de preparación al sexo", como las había rebautizado Eriol. Ese nuevo título me gustaba mucho más que "aprende a echar un kiki con Saku, lecciones avanzadas"...Me sentía más tranquilo y confiado...hasta que Sakura me dijo sobre qué iba esta nueva clase.
- Zonas erógenas – dijo con total naturalidad – Hasta ahora has descubierto lo placentero que pueden resultar los besos...Ahora que sabes usar tu boca tienes que incluirla en los juegos previos. Tienes que aprender a usar tus manos y tu boca para estimular las zonas erógenas de una mujer. Punto uno, cada persona es diferente y por lo tanto en cada individuo varía la forma de sentir el placer, por eso es bueno que juegues a descubrir esas zonas. Punto dos, el placer no se basa solo en estimular el pene y el clitoris, hay mucho más allá de esos dos pedazos de carne. A ver – suspiró – supongo que tú sabrás más o menos tus zonas más sensibles...
- ¿Einn? - ella suspiró.
- Si...vamos a ver...tú sabrás en qué partes sientes más placer cuando te tocas, ¿no?
Dios mío. Definitivamente esta clase es un paso hacia adelante en cuanto a materia se refiere. Hasta ahora me había sentido a gusto y hasta confiado en las clases que habíamos tenido, se podía decir que había salido airoso...Ahora dudaba seriamente el poder salir de esa habitación con el aprobado bajo el brazo.
- ¿Syaoran? - me llamó de nuevo Sakura.
- ¿Eh? Si...bueno...yo no...
- Vale, vale – me cortó – Mira, en vez de dar una clase teórica en la que lo único que vamos a sacar en claro es que tu sistema sanguíneo trabaja de puta madre – señaló mis mofletes – Lo que vamos a hacer es otra cosa. Pasamos a una clase práctica en la que tú me buscas las zonas calientes y luego yo a ti.
- ¿Qué? - dije en un tono un poco demasiado alto para ser un hombre.
- Sí, bueno...Como ya te he dicho – dijo ignorándome completamente - Las zonas erógenas varían de una persona a otra, pero en esencia...Tienes que saber cómo tocar a una chica para volverla loca.
Recapitulemos...a ver si me ha quedado claro. ¿Me va a tocar? Y lo mejor de todo, ¿yo a ella? Suspiré sonoramente.
- Está bien, allá vamos.
Pervertido. ¿Por qué te pones tan nervioso y escandalizado por sus palabras cuando estas deseando meterte un buen meneo? Sakura se acercó y se quedó de pie frente a mi.
- Empezaremos despacio, si te sientes incómodo o violento con algo me dices que pare y lo haremos, ¿vale?
- De acuerdo – susurré.
Se acercó a mi cara y lentamente me besó la mejilla varias veces hasta llegar a mi oreja. Paseó su dedo índice por el contorno de mi mandíbula.
- Aunque no lo parezca la piel de las mejillas es una zona que puede llegar a ser muy placentera si la acaricias adecuadamente debido a la enorme cantidad de terminaciones nerviosas que tiene – susurró contra mi piel haciéndome cosquillas con su aliento. Oh, si...daba fe de ello.
Alzó la mano hasta mi oreja para coger el lóbulo y acariciarlo muuuy despacio. Su mano pasó de mi oreja a la parte posterior del cuello, donde enredó sus dedos en mi pelo. Sentí que me daba un escalofrío cuando tiró suavemente de mis mechones.
- ¿Te gusta? - me susurró.
- Sí – murmuré. Uh, me gustaba mucho, demasiado.
- La oreja, el cuello y la zona de la nuca son unas zonas muy sensibles. Y si son acariciadas con la boca...
Se acercó a mi cuello y me besó desde debajo de la oreja hasta el mentón. Cielos, me sentía al borde del abismo. No, en realidad me sentí al borde del abismo cuando me lamió lentamente la barbilla hasta llegar a mis labios donde me mordió ligeramente.
- ¿Bien? - dijo mirándome a los ojos.
- Muy bien – reconocí.
- Vale, ahora...¿por qué no hacemos esto a la vez? Busca en mi cuerpo las zonas que crees que me va a gustar que me toques, eso si...no vayas directamente al grano. Explora, acaricia y mide mis reacciones...ese juego puede ser muy erótico para ambos.
A ver, un, dos, probando...llamada de atención a la cosa que se está poniendo tiesa por momentos dentro de mis pantalones, ¿no te puedes estar quieta? Respiré hondo, una vez, dos...Vamos machote, si estás deseando de tocar carne...
Hice lo mismo que me había hecho ella. La besé el cuello lentamente. Arg, Dios...Su aroma era magnifico, así que paseé mi nariz por toda su piel. Me sorprendió y me agradó a partes iguales que suspirara con satisfacción.
Ella por su parte siguió con su exploración. Mientras nos buscábamos los labios ella enredó de nuevo sus dedos en los cabello de mi nuca. Un escalofrío me recorrió el cuerpo de nuevo. Esa caricia en especial me incitaba.
- Podemos pasar al siguiente nivel, Syaoran– susurró contra mi piel. ¿El...siguiente nivel? - Puedes ser más atrevido con las caricias.
Iba a darle las gracias por la explicación aunque mis palabras fueron interrumpidas cuando noté sus pequeñas y cálidas manos buscar el borde de mi camisa. Oh Dios. Sus manos en la piel de mi estómago eran deliciosas.
- Uf, que duro – murmuró. Por un momento me tensé...¿habría notado la gigantesca erección...? - Estás fuerte...- suspiré aliviado por la aclaración.
- Vivo con – suspiro – Eriol. Es difícil no seguir su ritmo.
- Claro...- murmuró - Tócame, Syaoran...
La hice caso. Mientras sus manos seguían bajo mi camisa yo tracé una línea por el hueso de su clavícula. La piel femenina era tan suave...Seguí el contorno de su pecho – tetas, teeeetas - sin tocar aún esa bien formada montaña, como ella mismo me dijo, sin ir al grano, y le acaricié el costado.
- ¿Voy bien?
- A-ha.
Buscó mis labios de nuevo y nuestras lenguas se juntaron; tuve que ahogar un gemido cuando seccionó mi lengua. Entonces me di cuenta de que incomprensiblemente no estaba ni hiperventilando ni nada parecido. Apenas notaba un hormigueo en mi estómago y daba fe de que no era provocado por los nervios. Me encontraba a gusto. Muuuuy a gusto.
Mis manos subían y bajaban por sus costados hasta que noté cómo Sakura dejaba de acariciarme para cogerme una de las manos...y ella misma se la llevó hasta su pecho. Jo-der. No llevaba sujetador. De eso estaba más que seguro. Podía notar incluso a rugosidad del endurecido pezón a través de la fina tela de la camiseta. Jo-der de nuevo. Era tan suave y firme. ¿Cómo sería acariciarlo sin tela de por medio?
- Hazlo – me dijo entre jadeos – Creo que ya puedes...Mete la mano y tócame – gracias, Dios.
Lo hice. Aún sin saber de dónde saqué la valentía, metí la mano bajo su camiseta y la toqué. Mil veces mejor, sin duda alguna. Acaricié lentamente su piel caliente, el contorno de su pechos hasta acercarme al nudo puntiagudo, rocé su pezón y...
- ¿Qué tienes ahí? - pregunté separándome de sus labios.
- Un piercing – me contestó sonriendo.
- ¿Un...piercing? ¿No te duele? - pregunté mientras tocaba la pequeña pieza de metal.
- No, reconozco que no fue agradable cuando me lo hicieron...me dolió un huevo - dijo frunciendo el ceño.
- ¿Y ahora no te molesta que lo toque? No se...parece tan sensible...
- No me molesta para nada...de hecho, me está volviendo loca lo que me estás haciendo – murmuró.
- ¿Sí? - sonreí mientras seguía con mi tarea.
- Sí...¿quieres...quieres verlo?
¿Cómo? ¿Verle a Sakura los pech...las tetas? Pfff, mátame. Pues claro que quiero.
- Si tú quieres...- dije fingiendo una indiferencia que para nada sentía.
- Pues quítame la camiseta tu – me pidió con sensualidad.
Jur, jur...Hice lo que me pidió. Tras conseguir quitarle la prenda sin dejarla calva en el intento noté que mi pantalón se estrechaba aún más. Era lo más jodidamente pecaminoso que jamás me había imaginado. Sakura desnuda de cintura para arriba y con su pelo cayéndole por los lados hasta la cintura. El pequeño aro del pezón tenía una minúscula bola de color azul. Jesús, me dieron ganas de chuparlo, ¿cómo sería?
Acerqué la mano y toqué el piercing y Sakura automáticamente se arqueó hacia mi ofreciéndome su piel. Estaba fascinado.
- Así que...¿Se siente bien cuando te tocan el piercing? - pregunté.
-Sí – susurró – Son zonas tan sensibles que cada vez me se estimulan las sensaciones se multiplican...
Se acercó a mí y me volvió a besar en la boca haciendo que sus pechos se rozaran con mi cuerpo. No lo pude evitar. La agarré por la cintura y profundicé el beso acariciando mientras la zona baja de su espalda...uff, hacía rato que había perdido la vergüenza...
- ¿Cómo sabes tanto de piercings? - le pregunté cuando nos separamos para tomar aire.
- Tuve un rollo con un chico que los hacía – volvió a besarme el cuello - ¿Sabes dónde tenía él uno? - negué con la cabeza - Aquí.
Me agarró de los testículos. Madre. Del. Amor. Hermoso. Y eso que me estaba tocando por encima del pantalón. No me podía ni imaginar lo que sentiría cuando me tocara directamente.
- Ay, Dios – susurré.
A Sakura se le escapó un risilla tonta, me besó despacio y lentamente se apartó de mi. Me sonrió antes de hablarme.
- Creo que será mejor que lo dejemos aquí por hoy. Me temo que daremos dos clases juntas si seguimos – dijo cogiendo su camiseta.
- Uf – eso fue todo lo que pude decir – Bueno...- dije mirándola mientras se vestía – Creo que no ha estado mal.
- Ha estado muy bien, de verdad – me sonrió cálidamente. Aún no podía entender cómo podía estar tan fresca. Yo tenía un calentón del quince, por favor – Mañana nos vemos, ¿vale?
- Claro.
Como venía siendo costumbre, me besó la mejilla, me despidió en la puerta de su casa y me fui para la mía. Primera parada, la ducha. Necesitaba agua fría urgentemente. Litros y liiitros de agua fría. Porque, aparte de todo lo experimentado hacía escasos minutos, de lo que estaba orgulloso era de no haberme corrido como había dicho Eriol. ¿Prueba superada?
Jejeje, pobre Syaoran lo que tiene que "sufrir". ¿Qué os ha parecido? ¿Y ese viaje a Las Vegas? ¡A ver cómo acaban!
N/de adaptadora:
Quiero aclarar que no "insinué" Ningún viaje a algún lugar del continente asiático fue, porque me encanta la idea de nuestros chicos en la ciudad del pecado.. Así que no pude resistirme..! jejeje Gracias por sus opiniones.
Nos leemos pronto..!
Les pido que dején reviews, por favor, quiero saber su opinión. Además, no cuesta tanto dejar un review, se tarda 1 minuto. Así que, R&R.
PD: Sinceramente me disculpo si se me llegan a escapar los nombres de algunos personajes, trato de hacer lo que puedo para que esto no ocurra y les pido disculpas si esto sucede muy a menudo. Cuídense mucho Un beso..!
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
Cortó el beso, se separó de mí y me observó con detenimiento. Vi como sus ojos recorrían mi torso desnudo lentamente hasta el punto de ponerme nervioso. ¿Qué miraba tanto? ¿Y...y si no le gustaba lo que estaba viendo? Y eso que sólo había descubierto la mitad...joder, su silencio no ayudaba mucho a mi estado de ánimo.
- Estás...estás muy bueno – dijo al fin con un toque de incredulidad.
- ¿Sí?
- Sí – susurró – No parece que haya este pedazo de cuerpo debajo de esa ropa.
¿Había dicho pedazo de cuerpo? ¿Yo?...
