CAPITULO 15 CONSEJOS Y CONFESIONES

A estas alturas estaba hasta los huevos del centro comercial, de las tiendas, del viaje a Las Vegas y de su puta madre. Lo único que quería en estos momentos era comprarme un refresco con un montóooon de hielo, sentarme y quitarme los zapatos. Oh, y a ser posible meter los pies bajo el agua fría.

Llevábamos exactamente tres horas y cincuenta minutos de compras. Vale, no es que no me gustara ir de compras...de hecho, me encantaba. El problema era que Meiling nos había arrastrado a Tomoyo y a mí casi de los pelos a la salida de las clases. Esa maniobra se podía haber calificado de rapto...Por Dios, en la única tienda en la que no entramos fue en la de animales...aún.

Por petición expresa por mi parte y por la de Tomoyo – y casi de rodillas – hicimos una parada en un local de comida rápida. Sin exagerar, nos derrumbamos en las sillas y dejamos caer las bolsas sin ningún cuidado.

- ¿Cómo coño puede tener tanta energía? - me preguntó Tomoyo mientras Meiling pedía la comida.

- No se...pero cada día creo más en la posibilidad de que se inyecte Red Bull en las venas...

- ¿Quién se chuta Red Bull? - preguntó Meiling. Traía dos bandejas repletas de patatas y hamburguesas, de todos los tamaños y sabores. Que viva el colesterol, oh yeah.

- ¡Tu! - chilló Tomoyo mientras la señalaba con el dedo – ¡No sé cómo cojones mi hermano soporta tu ritmo! - dijo mientras mordía una hamburguesa.

- Eh, yo también tengo que seguir el ritmo de tu hermano...una cosa por la otra.

- ¿De qué estás hablando? - pregunté divertida – Lien es el tío más tranquilo que haya conocido...

- Estoy hablando del folleteo – rodó los ojos – Que te voy a contar a ti que no sepas...le has catado...

- Eh, eh...me niego a hablar de eso...¿Quieres que opine de como folla tu novio? - hizo una mueca – Justo, lo que yo me pensaba.

- En fin, como iba diciendo...es equilibrio...Él me lleva de compras las veces que quiero y yo lo doy los meneos las veces que él quiera – dijo encogiéndose de hombros.

- Lo dices como su fuera un martirio follar con mi hermano cuando te gustan más las pollas que los bolsos de Channel – dijo Tomoyo escupiendo parte de su BigMac. Joder, cada día que pasaba se parecía más a Eriol.

- Eh, eh, eh...ahí te has pasado un huevo. No me gustan todas las pollas...sólo la de tu hermano – dijo con un gesto casi cómico.

- Joder...chicas...¿no podemos tener una conversación en la que no se incluyan ni bolsos, ni penes, ni nada por el estilo? - pregunté intentando parecer seria.

- Oh...lo sentimos mucho, cielo – dijo Meiling batiendo las pestañas mientras bebía de su refresco – Intentaremos no sacar temas de este tipo...nos solidarizamos contigo, ya que tú estás a pan y agua – ambas se rieron...ten amigas para esto...

- ¿Has usado ya el vibrador? - preguntó Tomoyo con una sonrisa maliciosa.

- ¡Claro que lo ha usado! ¿Cuánto tiempo llevas sin acción? ¿Dos semanas? Apuesto a que mi hermano aún no te ha visto ni una tetilla – dejé la comida en la bandeja y las miré fijamente.

- ¿Por qué se meten con Syaoran? ¿Es que no tienen un poco de confianza en él?

- En ese sentido...no – dijo Meiling– A ver, adoro a mi hermano, es mi mellizo...compartimos durante ocho meses el útero de mi madre...pero no creo que pueda tirarse a Estefany. De hecho, no creo que la Morena le deje acercarse a menos de tres metros a la redonda. En serio, no dudo de tus habilidades como profesora de kamasutra – sonrió – Pero...no...No lo veo - dijo chascando la lengua.

- Yo tampoco – dijo Tomoyo mientras cogía su segunda hamburguesa – Intento imaginarme a Syaoran follando...y es que no lo veo – Meiling la miró con cara de asco.

- Oh...¡joder! Syaoran tiene mucho potencial, más del que os podeis imaginar. Debajo de toda esa ropa horrorosa tiene un cuerpazo que ya quisieran muchos – ambas dejaron sus vasos sobre la mesa y me miraron fijamente.

- ¿Has visto desnudo a mi hermano? - mierda, para qué coño abriré la boca.

- Pues...puede – murmuré.

- ¿Puede? Esto es muy sencillo, o si o no – Meiling rodó los ojos - ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Qué...qué le has hecho? Oh, por Dios...no me puedo creer que Syaoran haya follado ya...tan pronto – gritó

- Shhh, eh...Syaoran no ha follado...aún. Y no quiero hablar más del tema, ¿vale? Dije que no diría nada a no ser que fuera él el que lo contara – ambas me miraron con sonrisa pícara.

- ¿De verdad que está bueno? - preguntó Tomoyo – joder con el mojigato.

- Vamos...cuéntanos algo, Saku...- Meiling hizo pucheros – Nosotras te contamos detalles de nuestras experiencias sexuales – alzó las cejas – A no ser...a no ser de que pase algo que no nos quieras decir. A lo mejor el primer día que te vio las tetas le dio un ataque de ansiedad. ¿Tienes en casa algún inhalador para el asma? - dijo riéndose.

- O a lo mejor tiene un micropene y aún se lo estás buscando. Igual por eso aún no habéis echado el casquete.

- ¡Ugh! ¡Joder! - grité haciendo que los chicos de la mesa de al lado nos miraran – Ni le ha dado un puto ataque de ansiedad ni tiene un micropene...Syaoran tiene la polla más grande que jamás haya visto, ¿vale? - los chicos que nos miraban silbaron como camioneros, aunque se callaron cuando les hice la mirada del tigre.

- ¿La tiene grande? - preguntó Tomoyo – A ver...define que es para ti grande – me tapé los ojos con las manos. Eran imposibles...

- Así – hice un gesto con las manos. Ahora las que silbaron fueron las chicas.

- Vaya fiera mi hermanito...Pero no entiendo por qué aún no le has echado un polvete.

- Porque todo lleva su tiempo, Meiling. Syaoran tiene la autoestima por el suelo fruto de todos estos años en lo que se han estado riendo de él...cada vez que le digo algo bueno de él se sorprende. Él no se ve a si mismo, se esconde detrás de esas gafas gruesas y esa ropa tan jodidamente horrorosa...

- Eso déjamelo a mi. Sólo dame un permiso y le convertiré en un modelo de Calvin Klein – dijo Meiling sonriendo con autosuficiencia.

- ¿Modelo? ¿Pero de ropa o de calzoncillos? Porque según Sakura tiene un buen trabuco para...- dijo Tomoyo mientras se llenaba la boca de patatas fritas.

- Eres más bruta que un arao, Tomoyo...De todos modos creo...creo que se me está ocurriendo una idea. Chicas, tenemos que hacer unas cuantas compras más.

Meiling se levantó dando saltitos cuando entendió lo que íbamos a hacer. Esto me costaría un par de horas más de sufrimiento junto a la duende...Sólo esperaba que la idea que se me había ocurrido funcionase.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Como las chicas habían sido secuestradas y arrastradas literalmente por la demonio de mi hermana para ir de compras tras las clases, tuvimos que irnos solos a casa. Lien se quedaría con nosotros hasta que las chicas regresasen...claro, que eso era una metáfora. Sabíamos cuando se iban de compras, pero no sabíamos cuando volverían...

El camino hasta casa fue un caos, como siempre que Eriol jugaba con la radio del coche. Ahora le había tocado el turno a Just dance de Lady Gaga para ser destrozada por el vozarrón de Eriol. Lien se iba descojonando, literalmente y yo tenía que taparme la boca con las manos hasta que no pude más y estallé en una sonora carcajada.

Notaba que mi humor había cambiado escalonadamente. Aunque no descuidaba mis estudios, ya no me pasaba horas y horas estudiando porque sí. Ahora pasaba más tiempo con los chicos que poco a poco me introducían en sus bromas...sin ser el protagonista de ellas. Fuera de los libros y lejos de las clases había un mundo que estaba empezando a gustarme, y mucho. Sin duda el cambio que estaba dando era positivo, al menos para mi.

Cuando llegamos a casa Lien y yo nos pusimos con nuestros respectivos trabajos de clase mientras Eriol preparaba merienda para un regimiento. Cuando terminamos, nos sentamos en la mesa para comer. Los chicos se miraron entre si y luego se centraron en mi.

- ¿Qué pasa? - le pregunté mientras comía.

- ¿Qué...qué tal van tus...clases? - preguntó Lien – Ya llevas unas cuantas y aún no nos has dicho nada...

- Bueno – tosí – Yo...a ver...

- Por si tienes dudas, lo que te está preguntando nuestro cuñado es que si ya has mojado la polla – me atraganté en cuanto oí a Eriol. Me miró serio y luego frunció el ceño – Eh, ¿por qué no te has sonrojado? Siempre te poner super nervioso con estos temas – de pronto sonrió – Oh, ya entiendo...no te pones nervioso porque no hay nada que contar...¡Eso es que no has tocado pelo todavía! - Eriol se empezó a reir de su propia broma como si se tratase de una hiena. Lien no lo pudo evitar y terminó riendo junto a él. Pues a mi no me hacía ni puta gracia...por eso hablé sin pensar.

- No, Eriol...no he tocado pelo porque no había pelo que tocar, ¿me entiendes?

Los chicos se callaron de repente, soltaron la comida que tenían entre las manos y me miraron con los ojos muy abiertos. Puñetero bocazas...ahora me torturarían para sonsacarme la información.

- ¿Has follado? - preguntó Eriol aún serio.

- Joder – susurré.

- ¿Y ahora dices palabrotas? - preguntó Lien.

- Joder – repetí – Digo lo que me sale de los huevos y no, aún no he follado, pero follaré. Eso de fijo – ambos me miraron como si tuviera tres ojos.

- ¿Qué...qué demonios te está haciendo Sakura? Porque tío...definitivamente me gusta el cambio – reconoció mi hermano.

- A mi también me gusta mi cambio – le dije aún serio – Lo que no me gusta es que no confiéis en mi, que no confiéis en que no puedo cambiar...aunque no os lo creais me duelen vuestras bromas. La falta de confianza me mata...- murmuré.

- Mierda – espetó Lien – Lo siento mucho, tío...eran bromas sin mala intención. No sabíamos que te lo tomabas tan a pecho...sabes que te apoyamos. Yo personalmente me hubiera negado al trato con Saku si no creyese en tu cambio.

- No...el que lo siente soy yo – reconocí – Pero tenéis que reconocer que a veces os pasáis tres pueblos con las bromas...

- Eso es verdad – dijo Eriol – Entonces...¿no nos vas a decir nada de tus clases? - hizo un puchero que pretendía ser tierno; en verdad parecía un perro pachón.

- Me parece muy feo hablar con vosotros de las intimidades de Sakura...

- Ella dijo que si querías contar algo que lo contases...además, igual te podemos echar una mano – dijo mi hermano. Me lo pensé antes de hablar...igual tenían razón...

- Bueno...yo...el otro día...me dio una clase muy interesante sobre la...- carraspeé – La masturbación en pareja – los chicos silbaron.

- ¿Y bien? - preguntaron los dos al mismo tiempo.

- Bueno...seguí los pasos que ella misma me había indicado...y enseñado. La toqué, la besé...fui al grano y...bueno, increíblemente tuvo un orgasmo.

- Pero eso está genial – me felicitó Lien – Ya verás que con la práctica aprenderás a tocar en los lugares clave para volverlas locas y...- Lien me miró - ¿Por qué estás así de cabizbajo? Le has dado a Sakura un orgasmo, deberías de estar contento de que una mujer tan exigente como ella responda a tus caricias...

- Si, es que...bueno, yo...- arg, ¿cómo decirlo?

- Suéltalo – dijo Eriol con su tacto habitual.

- Mecorríantesdecincominutos.

- ¿Qué? - dijeron los dos a la vez.

- Que – suspiré – Cuando ella me tocó...yo simplemente...¡puf! Me corrí casi antes de empezar – agaché la cabeza avergonzado.

- Bueno...no pasa nada. Yo creo que es normal. Eres más virgen que las amapolas del campo – dijo Lien mientras Eriol se reía por lo bajo – Ya verás que a próxima vez eso no te pasa.

- Eso me dijo Sakura. Me dijo que no me obsesionara...

- Bueno – dijo Eriol – entonces...vamos camino de pervertirte, ¿no?

- Eso parece – sonreí.

- Terminaremos de pervertirte en Las Vegas. Allí al menos no nos conoce nadie si hacemos el ridículo.

- Me das miedo cuando hablas así – reconocí.

- Deberías de tener miedo – dijo con una sonrisa maligna- De aquí a que nos vayamos quedan un par de clases, ¿no es así? - asentí – Me apuesto lo que quieras a que antes de volver de Las Vegas, este – le dijo Eriol a Lien señalándome a mi – ha mojado churro.

- Cincuenta pavos – dijo el Pelinegro extendiendo las manos.

- Hecho.

Rodé los ojos...estaban apostando delante de mí sobre cuando iba a perder la virginidad...hay que joderse, y nunca mejor dicho...Aunque me quedaba una duda...¿Quién de los dos ganaría la apuesta?

Jejeje, tarde de confesiones...¿qué os ha parecido? ¿Quién creeis que ganará la apuesta? ¿Y que habrá pensado Sakura para necesitar la ayuda de Mei?

EN EL PRÓXIMO CAPITULO

¿Qué me iban a hacer entre las tres? Me daban miedo por separado, juntas...de pensarlo se me ponían los pelos como escarpias...subí las escaleras con los huevos en la garganta. Una vez en la habitación de Sakura cerraron la puerta. Supuse que era para que yo no me escapara, ya que nadie nos interrumpiría.

Sakura se sentó en su cama mientras que Tomoyo y Meiling me miraban detenidamente. De arriba abajo...de abajo arriba...¿Qué miraban? Tomoyo se giró mirándome por la espalda. Yo por mi parte no me atrevía a mover ni un solo músculo, por si acaso...hasta que Tomoyo me dió un apretón en el culo.

- ¡Eh! - me giré con las mejillas calientes – Me has metido mano.