CAPITULO 16 EL INICIO DEL CAMBIO

Se podía decir que el tercer grado al que me habían sometido los chicos no había sido tan horrible como había esperado en un principio. Tras sincerarme con ellos agradecí de veras la seriedad con el que trataban el tema.

Lo malo es que yo no me lo podía sacar de la cabeza. Arg, que si, que si...era sábado...aún quedaban tres días para la próxima clase, pero no me podía sacar de la cabeza el momento vergonzoso que pasé con Sakura. Así que...¿qué hice? Seguir su consejo...me masturbé como el pajillero que era varias veces al día. Por Dios, si la leyenda urbana que decía que cascartela afectaba a la vista...yo no sería miope, sería invidente.

Así que aquí me encontraba yo, un sábado por la tarde medio derrumbado en mi cama tras una sesión se "hagalo por su propia mano". Un planazo, vamos. Ugh, ¿qué haría si en la próxima clase me pasaba lo mismo? ¿Y si yo tenía un problema con mi cuerpo? Vagué la mirada por mi habitación hasta que mis ojos se centraron en ese aparato que usaba todos los días...¿Cómo no se me había ocurrido antes? Internet...joder. Quizás si indagaba un poquito podría encontrar algún consejo para...para que mi polla no pareciera un puñetero volcán.

Me arrastré hasta la silla de mi escritorio y abrí el navegador...pero, ¿qué buscaba? Me vino la inspiración y escribí " como retrasar la eyaculación". Bueno, eso al menos me había quedado muy fino...

Ante mi se abrieron una infinidad de páginas, así que abrí una al azar...para dar de lleno en un foro desde el punto de vista femenino con consejos y toda la leche. Iba a salir de la página cuando unas líneas llamaron mi atención de la sección Todo lo que debes saber del pene...joder con el título de la sección. "Los hombres de entre dieciséis y veinticinco años suelen tener alrededor de diez erecciones diarias, la mayoría de ellas espontáneas, sin estimulo sexual previo..." Vaaaleeee, en ese sentido creo que vamos bien, al menos no me quedaba con la cosa de ser un jodido salido. "Podéis estimular los testículos mientras...bla, bla, bla"..."para retrasar la eyaculación de vuestro chico podéis apuntaros un pequeño truco – espera que cojo papel y boli, pensé – cuando noteis que se va a correr debeis hacer un anillo con los dedos sobre la base de su pene y apretar ligeramente, ¡conseguirás unos segundos extras de placer!" Yuuuujuuuuu, si quieres tiramos confeti. Vale, apretar en la base...lo intentaré la proxima vez...

Ahora si, iba a apagar el ordenador cuando, sin querer – lo juro de verdad – pinché en un enlace por error...¿qué me apareció? Un video porno. Arggg, hice intención de quitarlo en seguida, pero entonces recordé las palabras de Sakura "¿Nunca has visto una peli porno?" "son muy educativas". Vale, son educativas...decidí terminar de ver el video. ¡Qué quereis! Soy un chico muy aplicado en cuanto a estudios se refiere...todo lo que sea "educativo" es bien recibido.

Lo primero que tuve que hacer fue girar la cabeza. Jesús...a esa chica le estaban metiendo un trabuco como su muñeca de grande, parecía que se iba a romper. Aún así parecía que gritaba de placer – y digo parecía porque bajé el volumen. Dios no quiera que Eriol me pillara viendo esto – mientras que el chico tenía las venas del cuello hinchadas...por no mencionar otra parte de su cuerpo. Oh, por favor...la postura esa no parecía muy cómoda, como estuvieran mucho rato más en esa posición les iba a doler los riñones...Apagué el video antes de que se terminara un tanto desilusionado. ¿Educativas? No se, no lo dudaba...pero yo sin duda prefería mi método, que Sakura me enseñara en persona. Quizás ese no era mi estilo, quizás era demasiado rudo para mi...no se, pero tampoco es que me hubiera puesto muy bruto viendo a esa pareja en la pantalla. ¿Era raro que yo no estuviera interesado en ese estilo de películas?

Di un respingo que me levantó de la silla cuando sonó mi teléfono. Sin duda tenía que ser alguno de mis hermanos, porque nadie más tenía mi número. Fruncí el ceño cuando vi que se trataba de un número no reconocido.

- ¿Sí?

- Syaoran, soy Sakura...Meiling me ha dado tu teléfono...te llamaba para preguntarte si tienes algo que hacer ahora – sonreí aunque ella no me viera.

- No se...déjame mirar mi agenda...pues claro que no tengo nada que hacer – salvo ver guarradas en mi ordenador...capullo de mierda...

- ¿No tienes que estudiar? - podía intuir una sonrisa al otro lado del auricular.

- No, hoy no toca...¿por qué lo preguntabas?

- Bueno – titubeó – Me preguntaba si te importaría venir a mi casa para...para dar una clase extra – murmuró. ¿Qué? ¿Una clase extra? - ¿Te importaría?

- Eh...para nada. Si quieres puedo estar en diez minutos allí – pedazo de ansias...

- Está bien. Un beso.

Vale, vale...una clase extra...vale. Estás preparado, tío. No te lo esperabas y estabas acojonado...pero tú puedes. Has leído esos consejos, incluso has visto un intento de video porno...vale, tu sabes qué hacer. Respira, es importante para seguir con vida...

Mientras bajaba las escaleras me asaltaron las dudas. ¿Pero para qué Sakura me había citado para una clase...extra? ¿Me había preparado otro examen? ¿Cómo en el cine? ¿De qué se trataría? Ugh, me estaba poniendo nervioso. Tan nervioso que llegué a casa de Sakura cinco minutos después. Estaba frente a la puerta, me coloqué las gafas, me alisé la camisa y me sequé el sudor de las manos en la pernera del pantalón. Llamé a la puerta y...y me abrió Tomoyo metiéndose un sandwich de tamaño familiar entre pecho y espalda.

- Pasa, cuñao – dijo mientras me palmeaba la espalda.

Entré hasta el salón, bueno...más bien me empujó. Allí estaba Sakura con Meiling y un montooooon de ropa de ¿chico? No se que me daba más miedo, si Sakura son sus clases o Meiling con sus compras.

- Hola, Syaoran – me dijo Sakura sonriente – Hemos preparado una clase especial.

- ¿Las tres? - dije con un deje de temor.

- Sí, hermano...aunque el cerebro pensante de todo esto soy yo, evidentemente – dijo Meiling de manera cómica.

- ¿Qué os parece si subimos a mi habitación? Creo que estaremos mejor – propuso Sakura.

¿Qué me iban a hacer entre las tres? Me daban miedo por separado, juntas...de pensarlo se me ponían los pelos como escarpias...subí las escaleras con los huevos en la garganta. Una vez en la habitación de Sakura cerraron la puerta. Supuse que era para que yo no me escapara, ya que nadie nos interrumpiría.

Sakura se sentó en su cama mientras que Tomoyo y Meiling me miraban detenidamente. De arriba abajo...de abajo arriba...¿Qué miraban? Tomoyo se giró mirandome por la espalda. Yo por mi parte no me atrevía a mover ni un solo músculo, por si acaso...hasta que Tomoyo me dió un apretón en el culo.

- ¡Eh! - me giré con las mejillas calientes – Me has metido mano.

- No, no te he metido mano...he calibrado la materia prima en la que tenemos que trabajar – alcé una ceja – A ver, Sakura nos dijo que estabas bueno...debajo de toda esa ropa – rodó los ojos – Sólo estaba comprobándolo.

Mi vista vagaba de Sakura y Tomoyo. Mi cuñada me acababa de meter un sobeteo de la leche porque...porque Sakura le había dicho que yo estaba ¿bueno? No sabía qué me sorprendía más, sinceramente. Sakura tenía una enorme sonrisa en los labios.

- ¿Y bien? - le preguntó a Tomoyo.

- Firme y duro como una piedra...va a resultar que los años de peleas y persecuciones con Erio han dado resultado. Has sacado músculo – dijo mi cuñada.

Abrí los labios para decir algo, aunque...¿qué iba a decir? ¿Me habían traído aquí para hacerme un repaso corporal o qué? Miré a Sakura con una interrogación en la cara.

- Te hemos traído para enseñarte unas cuantas cosas...

- Sí – la cortó mi hermana – Verás, queremos que cambies de estilo. Es más que obvio que necesitas renovarte – dijo evaluándome con la mirada – No sólo por fuera, sino también por dentro...

- Lo que quiere decir la enana loca es que tienes que empezar a cambiar un poco tu actitud – dijo Sakura ganándose una mirada envenenada por parte de mi hermana – Confiar en ti mismo y sacarte el mayor partido posible.

- ¿Eso es posible? - pregunté con miedo.

- Por supuesto – dijo Tommy – Nosotras te ayudaremos, nene.

Oh, oh...tenía que haberme quedado en casa, tenía que haber puesto alguna excusa...En estos momentos mis libros universitarios me parecían de nuevo la cosa más interesante del mundo.

- Se nota que has avanzado – dijo Sakura – estás menos tenso, estás más predispuesto en las clases – noté que mi cara se calentaba un poco – Pero ese cambio sólo lo hemos notado nosotros. El resto del mundo te sigue viendo igual...incluída Estefany.

- Claro, tus cambios tienen que ser más obvios...- apuntó Meiling– Estefany nunca se fijará en tus cambios...porque no repara en ti...y para que repare en ti tienes que empezar a cambiar...

- Oh – susurré.

- Te vamos a dar unas nociones básicas –Sakura se levantó y se paseó como si se tratara de una profesora de verdad – Como te dije, a las chicas nos gustan los chicos que son un poco...malos – el tono con el que dijo esa palabra me provocó un escalofrío – Un tipo seguro de si mismo, capaz de controlar la situación y que al mismo tiempo es capaz de seducir a una mujer y que esta caiga rendida a sus pies.

- Como el actor Jason Statham – dijo Tomoyo poniendo ojitos. Sakura frunció el ceño.

- ¿Qué?

- Sí, ya sabes...por favor, ¿no has visto Crank? Joder, el tío se pasa corriendo toda la puta película y aún así tiene tiempo de echarle un triki traka a la tía...- las chicas rodaron los ojos.

- Como sea – dijo Sakura ignorando a Tomoyo – aunque a veces pueda paracer lo contrario a las chicas no nos gusta un tio super empalagoso, a veces nos gusta que nos den caña. A ver, ¿por regla general qué nos suele atraer siempre? - me preguntó.

- No se...- dudé por unos momentos – A mi me suelen gustar las cosas que no están a mi alcance...

- ¡Justo! Eso no te pasa solo a ti, nos pasa a todos – dijo Sakura sentándose a mi lado – como dice el dicho: no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos...

- Ahora si que me he perdido – reconocí. ¿A donde quería llegar?

- Ahora Estefany no te hace caso, pero te le hará. Con el cambio que tenemos pensado Estefany se va a fijar en ti, estoy segura de que le interesarás...aunque sea algo pasajero. El quid de la cuestión es este: vas a hacerte notar – gemí bajito – De momento algo paulatino...

- Lo justo para que sepa que existes – murmuró Tomoyo.

- Cállate, Morena...son mis clases – dijo Sakura rodando los ojos – Cuando sepa que existes...ella notará que la sigues con la mirada, que estás pendiente de ella...sin resultar acosador, claro – ahora fui yo el que rodé los ojos – Que ella piense, ¿por qué coño me mira tanto? Oh, claro...seguro que le gusto – dijo imitando la voz de Estefany - Luego llega tu cambio espectacular y...haces todo lo contrario. La ignoras por completo.

A ver, a ver...Primero la miro, luego un cambio espectacular y luego la ignoro...¿Soy yo o es que la mente de las mujeres funcionan a una revolución superior a la media? Espera, espera...¿cambio espectacular? ¿Yo?

- Eh...me he vuelto a perder.

- Deja, que yo se lo explico – dijo Tomoyo sentándose entre nosotros – A ver...empezando por hoy, vas a cambiar poco a poco. Esto – dijo señalando las bolsas esparcidas – Son ropa y complementos para ti.

- Escogidos con mi buen gusto y criterio – apuntó Meiling.

- Vamos a ir tanteando el terreno, que Estefany sepa que tu la tienes entre los ojos...entonces realizaremos un cambio en profundidad que la dejará muerta, haremos que babeé por ti. Entonces es cuando tu la ignoras...de ahí lo que ha dicho Sakura, no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes...en el momento en que empieces a ignorarla pensará, ¡joder, por qué me ignora ahora! Y hará todo lo posible por llamar tu atención.

- Yo...tengo varias dudas...para empezar, ¿qué es eso del cambio sutil y el cambio en profundidad? Eso...no lo tengo claro.

Tomoyo y Meiling se movieron a la vez como si las impulsara un pequeño resorte. Empezaron a sacar pantalones vaqueros, camisas, camisetas...¿bóxers de colorines? Miré con temor a Sakura.

- Que sepas que me fio de ti, no de ellas.

- Te he oído, capullo – dijo Tomoyo.

- Tranquilo...vamos a empezar con pequeños cambios. El plato fuerte le dejaremos para Las Vegas.

- ¿Qué? - me puse de pie casi de un salto - ¿En Las Vegas?

- Quítate las gafas – dijo ignorando mi pregunta, fruncí el ceño - Oh, Syaoran...hemos decidido que el cambio final sea en Las Vegas porque allí ni te conoce nadie, te sentirás más cómodo de esa manera, créeme. Y ahora, quítate esas gafas, ¿quieres?

Bueno, al menos la explicación de Sakura me había convencido, pero..¿por qué me tenía que quitar las gafas en este momento? Si lo que querían es neutralizarme con mi punto débil lo tenían fácil. Sin gafas no veía un huevo. Al parecer yo fui el hermano que se llevó todas las puñeteras dioptrías. Ya se podía haber repartido un poco...

- Syaoran – dijo Sakura con tono impaciente.

No sé por qué pero confiaba plenamente en ella...así que me quité las gafas. Mi visión se tornó al momento borrosa, no podía ver con claridad las claras de las que se hacían llamar amigas. Sakura me cogió la mano y me puso en la palma algo alargado. Tanteé hasta que descubrí que se trataba de una funda para gafas. Lo abrí. Con dificultad vi cómo Sakura se acercaba a mi hasta quitarme las gafas que ella misma me había dado. Con suavidad me las colocó. De nuevo pude ver mi entorno. Las chicas seguían esparciendo ropa mientras Sakura me miraba con una sonrisa.

- Mírate – me animó.

Me acerqué hasta el espejo del tocador de Sakura. Me habían comprado unas gafas metálicas, modernas y masculinas. Eran muy bonitas, lo tenía que reconocer. Mucho mejor que mi anterior montura.

- Te quedan genial, aunque la idea es que te pongas lentillas para que se pueda ver tu color de ojos...tienes un color ambar realmente increíble. Nos dijeron en la óptica que esta tarde podríamos ir a recogerlas – no pude evitar sonreir de lado - Bien...¿Seguimos?

No me dio tiempo a asentir. Sakura eliminó el espacio que nos separaba y empezó a sacarme la camisa de los pantalones. ¿Qué iba a hacer? ¿No me desnudaría delante de esas lobas? ¿Verdad? Pues no, se limitó a sacarme la camisa. Simplemente. Se alejó un par de pasos y me miró.

- Mucho mejor con la camisa así, más informal – opinó Meiling– Oh, desabrochale los dos primeros botones.

Sakura le hizo caso ante la atenta mirada de las chicas. Noté el roce de sus pequeños dedos sobre la piel de mi pecho...

- Vale, me hago una idea – dijo Meiling - ¿Estás segura de que no quieres pasar ya a la acción? Tengo preparada toda esa ropa – puso un puchero – Me está llamando, ¿sabes? Ya tengo pensados los modelos y...

- ¿Quieres hacer los honores con el pelo? - dijo Sakura haciendo que mi hermana se callara al momento.

- Tu si que sabes hacerme feliz – dijo con tono cómico.

Meiling se puso a mi altura y estiró los bracitos hasta mi pelo. ¿Qué me iba a hacer? Braceó un poco más hasta que se cansó. Me miró con el ceño fruncido.

- ¿Puedes sentarte? Como puedes observar no te llego...- suspiré y me senté en la butaca de Sakura - Ugh, ¿que te echas en el pelo para que quede tan estirado? - dijo intentando mover mi pelo.

- Gomina.

- ¿Gomina? Esto parece pegamento super glue – espetó – habrá que lavarlo. Mueve el culo.

Caminé al baño mientras un gemido se escapaba de mis labios.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Tomoyo y yo nos miramos en cuanto Syaoran y Meiling abandonaron la habitación.

- ¿Crees que Syaoran sobrevivirá a la energía de Meiling? - pregunté mirando aún la puerta del baño.

- Tu y yo estamos vivas – dijo encogiéndose de hombros – No creo que sea para tanto...

- Duro y firme como una piedra – sonreí mientras repetía lo que ella había dicho sobre el culo de Syaoran.

- En mi vida he sido más sincera – dijo muy seria – Como todo lo tenga igual de duro...

- Eres muy bruta, Tommy.

- Vale, vale – sonrió – Le quedan bien las gafas, ¿eh?

- Sí – reconocí – Pero de todas formas vamos a probar con las lentillas y...

Syaoran apareció de nuevo en la habitación con una toalla rosa demasiado femenina para él sobre los hombros. Tenía el pelo mojado, alborotado, despeinado de manera totalmente caotica...y le quedaba de muerte. No llevaba las gafas puestas ya que toda su cara estaba empapada de agua. Ese color ámbar en sus ojos era realmente espectacular...hasta que bizqueó porque no veía un huevo.

-Dios – susurró Tomoyo - ¿Le has visto bien?

Sí, claro que le había visto bien. Vale que aún llevaba esa ropa fea, pero parecía otro con la camisa por fuera, el pelo despeinado y sin gafas...entonces se apartó un mechón rebelde de la frente y...arggg, eso fue sexy. Oh dios...¿he dicho sexy? Sí, sexy...hasta que bizqueó de nuevo.

- Agradecería que me dieras las gafas – espetó a Meiling– recuerdame que no deje que me laves de nuevo la cabeza.

- ¿Qué ha pasado? - preguntó Tomoyo.

- Me ha metido el dedo en el ojo...tres veces – se puso las gafas y le hizo la mirada del tigre a la duende.

- Que si, que si...- dijo batiendo la mano quitándole importancia – Vamos a podarte la cabeza.

En el momento en que Meiling se arremangó, Syaoran corrió hasta ponerse detrás de mi usándome como escudo.

- No dejes que se acerque a mi con unas tijeras – me suplicó haciéndome reír.

- Oh, no seas miedica, Syao...- dijo sacando unas tijeras de peluquera – He visto mil veces hacerlo a mi peluquero Lucas – se defendió.

- Eh...Mei, baja eso – dije señalando las tijeras – Mírale bien – tiré de Syaoran hasta que se puso delante de Meiling – Su pelo...simplemente así, despeinado...es genial. No hace falta hacerle nada.

- ¿No? - preguntaron Meiling y Syaoran a la vez.

Mei le rodeó y observó el pelo de Syaoran. Aunque aún estaba húmedo se podía apreciar cierto matiz de color bronce en el pelo de Syaoran. Un color realmente bonito. Meiling arrugó la nariz.

- Tu pelo parece el de Robert Pattinson – concluyó – Me gusta. Aunque vamos a secarlo un poco con el secador.

Syaoran respiró tranquilo y contento de no tener que enfrentarse a las tijeras de Meiling mientras me miraba agradecido. No tardó más de cinco minutos en secar la cabellera de Syaoran. Las tres le miramos a traves del espejo. Oh sí, parecía otro...al menos de cuello para arriba.

- No puedo esperar a ponerle toda esa ropa encima – murmuró Meiling.

- Ni yo – apuntó Tommy.

Entonces a mi mente vino un pensamiento...yo no quería ponerle ropa, quería quitarsela...porque sabía perfectamente lo que había debajo...y YO lo iba a disfrutar...

Jejeje, ya ha comenzado el cambio...a ver lo que le hacen en Las Vegas...¿Qué os ha parecido? ¿Creeis que Stefany se fijará en Syao?

EN EL PRÓXIMO CAPITULO

- Rika..¿no tienes otra cosa mejor que hacer en vez de estar aquí metiendo las narices donde no te llaman? – dijo Sakura con serenidad...aunque la notaba que se estaba conteniendo – No se...como por ejemplo, ir a hacer alguna pócima, o ir a clavar agujas a alguno de tus muñecos de vudú – dijo irónicamente. Rika puso una sonrisa maquiavelica en el rostro.

- ¿Y tu no tienes otra cosa mejor que hacer que esperar a un friki a que salga de su clase? No se...como por ejemplo follarte a alguien en los baños, o chuparsela a alguien en algún rincón oscuro – Sakura dio un paso adelante hacia Rika, aunque Eriol la cogió del brazo y la puso tras él...