CAPITULO 19 RUMBO A LAS VEGAS
El puñetero despertador sonó a las seis menos cuarto de la mañana, pero aún así no me importó. Me había acostado con la sensación de ser la caña, de ser la hostia. Sí, en la clase de ayer triunfé como un cabrón. Todo fue muy fluido, hice disfrutar a Sakura y logré no correrme antes de tiempo. Claro, que mi esfuerzo me había costado...tenía durezas en las manos de las veces que había practicado en la soledad de mi cuarto.
Como fuera. Me sentía como el puto amo y ansioso como un perro en celo por seguir adelante. Además, otro motivo por el que me levanté contento fue por el viaje...así que el madrugón merecería la pena.
Tras asearme y vestirme, cogí mi maleta y bajé a la cocina a desayunar algo. Abajo ya estaban mis hermanos en una escena totalmente cómica. Meiling intentaba arrastras una maleta tan grande como ella misma mientras Eriol la miraba de brazos cruzados partiéndose el culo de la risa.
- No tiene gracia – espetó mi hermana – Esto pesa un huevo, ¿sabes?
- Sí, pesa el doble que tu...y en tamaño también te supera...¿qué demonios llevas ahí dentro? Te recuerdo que solo vamos a estar fuera una semana.
- Y yo te recuerdo que soy la experta en tendencias y moda...y tengo un cambio que realizar aquí al friki de Syaoran– dijo señalándoñe.
- Gracias por lo de friki, enana – dije enfadado.
- Lo digo con cariño,Xiao...además, cada vez eres menos frikazo. Oh, no aguanto ya las ganas que tengo de verte totalmente renovado...- dijo dando palmadas.
- Yo que tu estaría acojonado, hermano – murmuró Eriol.
La pelea de Meiling con la maleta fue interrumpida por el timbre de la puerta. Sakura y los Daidoji entraron con sus respectivas maletas. Cuando Sakura entró por la puerta de la cocina me miró de arriba abajo y se mordió el labio. Oh...tenía que dejar de hacer eso...
- ¿Estais listos, niños? – dijo Tomoyo.
- Sí, en cuanto dome esta puñetera maleta...
- Meiling, no digas palabrotas – la regañó mi madre desde la escalera – Ya os vais, ¿no?
- Sí, el avión sale a las siete – dijo Lien– los taxis están en la puerta.
- Hijos, tened cuidado – dijo mi padre – Y pasároslo bien.
Tras despedirnos todos de mis padres nos montamos en el taxi y pusimos rumbo al aeropuerto. Estaba ansioso. Era la primera vez que hacíamos un viaje de estas características nosotros solos y estaba deseando de experimentar ese tipo de libertad. Era cierto que mis padres no nos ponían muchas restricciones, casi siempre confiaban en nosotros lo suficiente como para dejarnos a nuestro aire...pero este viaje para mi tenía un significado especial, a otro nivel...Estos días iban a ser para mí una liberación, iba a sacar mi nuevo yo...lo necesitaba...
Tras facturar las maletas – la chica de facturación se quedó muerta cuando vio el tamaño del maletón de mi hermana – fuimos a la puerta de embarque. Mis hermanos se sentaron con sus respectivas parejas, así que Sakura y yo nos sentamos juntos. Observamos atentamente las indicaciones de la azafata aunque Eriol se ganó una mirada envenenada por su parte cuando le pilló imitando sus gestos. Una vez que despegamos y el avión cogió altura, me relajé.
- ¿Qué pasa? ¿Te da miedo volar? - dijo Sakura mirando mi cara.
- No...es sólo el momento del despegue. Se me pone una cosilla en el estómago...Pero ya está...ya ha pasado.
- ¿Qué tal ayer? - alcé una ceja interrogante - ¿Algún interrogatorio por parte de estos monstruos que tenemos detrás?
- No – me rasqué la cabeza recordando – Aunque vieron mi cara...supongo que intuyeron que nuestra clase de ayer fue muy...muy bien –Sakura sonrió.
- Sí...estuvo bien...
En ese momento mi hermano se levantó para ir al baño...y dos minutos después lo hizo Tomoyo provocando a Sakura una gran carcajada. Miré por donde habían desaparecido ellos y luego miré a Sakura confundido.
- ¿Qué pasa? - pregunté.
- Parece ser que tu hermano quiere unirse al club de la milla aérea – dijo aún riéndose. Yo seguía sin pillarlo – Syaoran...¿no has oído hablar de eso nunca? - negué con la cabeza – Bueno...son personas que han mantenido relaciones sexuales en pleno vuelo – abrí los ojos mucho y miré la puerta del baño.
- ¿Ellos...están...ahí...ahora?
- Creo que si...
- ¿Cómo pueden estar haciéndolo ahí dentro? Tiene que ser muy raro...eso es muy pequeño...y mi hermano es como un armario de cuatro puertas...
- Cuando las ganas aprietan te apañas como puedes, Syaoran– murmuró – Además dicen que es súper excitante – alcé una ceja – Es un cúmulo de cosas, la presión es aquí mucho mayor, dicen que eso te provoca unos orgasmos increíbles...el movimiento del avión y...el saber que fuera hay cien personas que pueden pillarte en cualquier momento hacen que sea súper orgásmico.
- Guau...
La puerta del baño se abrió poco después. Eriol salió con una enorme sonrisa en los labios y una marca en el cuello que se estaba poniendo morada por momentos. Tomoyo salió poco después con el pelo alborotado y el pintalabios borrado. Muchas personas se les quedaron mirando a sabiendas de lo que habían estado haciendo dentro, pero a ellos parecía darle igual. No, si viendo la cara de esos dos lo que había dicho Sakura de los orgasmos me parecía del todo posible...
Tardamos en llegar al aeropuerto mucho menos de lo que me había imaginado. Lo primero que hicimos nada más poner un pie en tierra fue ir al stand de alquiler de coches y alquilar un mercedes monovolumen de siete plazas. Tras meter a presión todas nuestras maletas pusimos rumbo al hotel...aunque no duramos mucho tiempo en la carretera. Por petición de Meiling tuvimos que parar en un centro comercial próximo al aeropuerto...sí, al parecer se había estudiado muy bien las zonas en las que había centros comerciales y todas sus posibles rutas...
Tras comprar un par de bolsas de vete tu a saber qué, pusimos rumbo al hotel. No tardamos mucho en llegar a Las Vegas Strip, esa enorme calle en las que estaba reunidos los hoteles y casinos más importantes. Pasamos por el Hotel Bellagio y por sus famosas fuentes, por la réplica de la Torre Eiffel y por la pirámide del Hotel Luxor y, aunque las luces estaban apagadas y los espectáculos cerrados hasta la noche, todo era espectacular. No veía el momento de salir por la noche y disfrutar de todo aquello.
Cuando llegamos a la puerta del hotel Eriol le tendió al aparcacoches las llaves y rápidamente vino un botones a recoger nuestras maletas. Miré el imponente edificio. Meiling había hecho las reservas en el Caesars Palace, un hotel inspirado en el imperio romano increíble que contaba con su propia réplica de la Fontana de Trevi y de un Teatro Coliseo. El interior era maravilloso, al parecer los chicos estaban tan impresionados como yo. Cuando llegamos a la recepción Meiling estuvo hablando con la amable recepcionista...hasta que se volvió hacia nosotros mirándonos a Sakura y a mi con cara de niña buena.
- Hay un pequeño problema – dijo poniendo una carita de las suyas.
- ¿Qué ocurre? – preguntó Sakura.
- Verás...cuando reservé y di los nombres...bueno, no especifiqué nada y dieron por hecho que...que éramos tres parejas...y no hay más habitaciones...
- ¿Y? - la animó Sakura.
- Tendréis que compartir su habitación – dijo mordiéndose el labio. Eriol por su parte soltó una risotada de las suyas - Os juro que no lo he hecho a propósito, de verdad...
- Bueno...- Sakura me miró – No creo que sea un problema, ¿no? ¿Tu tienes algún inconveniente en compartir habitación?
- ¿Yo?...ninguno.
- ¡Genial! - dijo Meiling mientras se alejaba dando saltitos.
Iba a compartir habitación con Sakura. Sí. Y no me iba a dar un ataque al corazón por eso. No. Eso ya estaba controlado. ¿No? Ugh, creo que me estaba dando un pequeñísimo ataque de nervios...de hecho pegué un salto cuando el ascensor pitó cuando se paró en el décimo piso.
- Te veo un poquillo tenso, Syaoran – dijo Lien sonriendo mientras me palmeaba la espalda.
Estos cabrones se estaban riendo de mi más que en toda su vida...Gracias a los cielos cada pareja se metió en su habitación. Cuando Sakura y yo entramos a la nuestra abrimos la boca hasta casi tocar el suelo. Era una pasada. La habitación tenía una pequeña recepción con una mesa baja y un sofá de dos plazas. Había un armario enorme y una cama más grande aún. El baño era de proporciones gigantescas.
- Sólo hay una cama – murmuró Sakura.
- Ya...puedo dormir en el sofá – dije mirándola a los ojos.
- ¿Estás tonto? Esta cama es enorme, podemos dormir los dos sin ningún problema...a no ser de que tú tengas algún inconveniente...
- No quiero que te sientas incómoda – rodó los ojos.
- Me sentiría incómoda si te viera dormir en ese sofá. Compartiremos cama.
Tragué en seco cuando la oí decir eso. Compartiremos cama. Grrrr. Sakura empezó a sacar sus cosas de la maleta, así que la imité. Pusimos nuestros neceseres en el baño y después empezamos a colocar la ropa en el armario. Me deleité viendo los vestidos que Sakura había traído, todos super cortos y super ceñidos...y esos zapatos de tacón...
- ¿Preparado para vivir la noche en la ciudad del pecado? - me preguntó haciendo que desviara la mirada de su ropa.
- Supongo – sonreí – Para lo que no estoy preparado es para el sufrimiento al que me va a someter mi hermana...¿sabes cuando me va a torturar?
- Pues no se, pero está ansiosa...- la puerta resonó de manera tímida pero contundente.
- ¿Será ella? - la pregunté con miedo.
- Abrid la puerta ya, no quiero caducarme aquí...- pues si, era ella. Dios mío...
- ¿Ya? Pero si apenas llevamos media hora aquí y ya quiere practicarme sus torturas...- me coloqué las gafas nervioso.
Sakura me apretó el hombro antes de abrir la puerta. Meiling entró acompañada de Tomoyo y de una maleta grande, aunque no tanto como la suya.
- Es la hora del cambio, cariño – dijo sonriendo.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
La enana se había pasado de ansiosa tres pueblos. Apenas nos había dado tiempo ni a sacar nuestras cosas de las maletas cuando ella ya estaba preparada para hacer de Ken a Syaoran.
No tardó ni tres minutos en desplegar ante nuestra gran cama un montón de conjuntos y accesorios. Sacó sus peines y el secador y no sacó el maquillaje porque no procedía...El pobre Syaoran me miraba con una súplica impresa en su cara. Meiling y Tomoyo se quedaron frente a él y le miraron de arriba abajo.
- Empezamos con el pelo – dijo Meiling alegremente.
- Te dije que alejaras tus peligrosas tijeras de mi – dijo Syaoran usándome de nuevo como escudo.
- No voy a usar mis tijeras – dijo la enana con cara de fastidio – Pero vamos a refinar ese peinado un poco.
Le cogí del brazo y le llevé hasta el baño donde Meiling había improvisado su peluquería particular en tiempo record. En la encimera había colocado un gran número de productos para el pelo. Tommy acercó una silla y le empujó literalmente para que se sentara mientras mordisqueaba un chicle sin mucha finura.
- Ahora mismo tu pelo mola un huevo, pero creo que si usamos alguno de estos productos podemos mejorarlo mucho más. Me he dado cuenta de que no haces más que tocártelo porque se va para todos los lados.
- Resulta muy sexy cuando hace eso – dije haciendo que los tres me miraran con los ojos muy abiertos – Joder, no se puede hablar. Eso ha sido un cumplido, ¿vale?
- Gracias – dijo Syaoran con una sonrisa.
- Bien, como estaba explicando...- me miró de manera maliciosa – Vamos a usar alguno de estos botes.
Eligió un frasco de mousse y se la aplicó en las manos para extenderla por el pelo de Syaoran. Después le moldeó los mechones con las manos y se alejó un poco para ver su obra maestra.
- Me gusta – dijo Tomoyo asintiendo con la cabeza.
- ¿Te gusta? ¡Debería encantarte! Mira su pelo. Ahora brilla mucho más...Oh, venga, venga...saca las lentillas y póntelas...- dijo saltando- No deberías de quitártelas nunca, Syaoran.
- Aún se está acostumbrando, Meiling - la regañé - Deja que se haga a llevarlas.
Syaoran cogió su neceser mientras suspiraba sonoramente. De él sacó el pequeño frasco de las lentillas y se preparó para ponérselas. Tras parpadear varias veces alzó la cara y nos miró a las tres.
- Vamos a por la ropa. Llevo deseando este momento desde hace años...- gritó Meiling.
Las chicas miraron y combinaron varios modelos de los que había esparcidos por la cama. Syaoran la miraba aún con un pequeño deje de temor y no era para menos. Le di un suave codazo para que me mirara.
- Te sienta muy bien ese pelo – le susurré.
- Es algo con lo que puedo lidiar. Sólo un poco de esa cosa que me ha echado y listo. Parece fácil...
Tomoyo tosió para que las hiciéramos caso. Meiling tenía en sus manos una camisa azul y Tommy unos vaqueros. Las chicas miraron a Syaoran de arriba abajo y luego se miraron entre ellas.
- Quítate la ropa – ordenó Tommy.
- ¿Qué? ¿Aquí?
- No me voy a asustar por ver a mi hermano en calzones – dijo Meiling poniendo los ojos en blanco.
- Creo que no voy a sobrevivir a esta tarde – murmuró Syaoran mientras se desabrochaba la camisa.
- Claro que lo harás, tienes que disfrutar de la noche de Las Vegas – le animé.
Poco a poco se fue quitando la ropa hasta quedar sólo en calzoncillos. Afortunadamente para mi salud mental y sexual hoy tenía puestos unos bóxers oscuros un poco más recatados que los blancos que había llevado ayer. Aún así la visión del cuerpo semi desnudo de Syaoran hizo que empezara a sentir un cosquilleo en cierta parte de mi cuerpo...Ay...
- ¡El jodído está bueno! - gritó Tomoyo – Joder...Saku tenía razón – Syaoran me miró extrañado.
- Pues si, debajo de la ropa se nota que tiene los buenos genes de los Li, ¿eh, Saku? - Dijo Meiling codeándome mientras movía las cejas.
- Callaos y seguid con vuestro trabajo – espeté haciendo que se rieran.
Le hicieron cambiarse una infinidad de veces de modelo, así que yo me retiré discretamente al armario a seguir colocando cosas. Yo no estaba participando activamente en el cambio de Syaoran, básicamente porque Meiling no me dejaba y sabía que estando ahí parada mirando lo único que iba a conseguir era que Syaoran se pusiera nervioso...y que yo acabara con un calentón de la leche...
Estaba colocando mi ropa interior en uno de los cajones del armario cuando Meiling canturreó mi nombre.
-Saaakuraaaa...ya hemos acabado - cerré el cajón y fui hasta la puerta del baño –Syaoran, date la vuelta.
Syaoran se giró. Oh Dios...tuve que ahogar un jadeo. Meiling Y Tomoyo le habían puesto unos vaqueros oscuros que se adaptaban a esos poderosos muslos de una manera totalmente pecaminosa. Por no hablar de la camisa. Le sentaba de muerte, así de simple. La tela se apretaba contra los músculos de sus hombros y esos dos botones superiores abiertos me dejaban ver esa palida y suave piel de su pecho. Ante mi mirada atenta se puso nervioso, fue a colocarse las gafas pero como no las llevaba puestas se pasó la mano por el pelo. Madre mía, tenía que dejar de hacer eso...
- ¿Y bien? - dijo Meiling. Miré una vez más a Syaoran de arriba abajo.
- Definitivamente vas a tener que quitarte a las chicas de encima, estás imponente...
Ya están en Las Vegas...y ya se ha obrado el cambio de Syaoran...¿Cómo creeis que estará? ¿Podrás Sakura aguantar la "presión"? Jejeje
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- Pues adelante, vas a entrar a uno de los mejores museos del amor de Las Vegas.
- ¿Qué? - pregunté confundido.
- Adelante.
Los chicos se apartaron dejándome ver ante mi una cristalera con grandes letras. Sex shop La almeja caliente. ¿La...almeja caliente? Oh, Dios...¿qué era esto? ¿Me habían traído a un sex shop?
- ¿Qué demonios hemos venido a hacer aquí?
- Vas a culturizarte, tronco – dijo Eriol empujándome hasta la entrada – Tomatelo como una clase extra...
