CAPITULO 21 NOCHES MOVIDITAS

- ¿Has comprado algo en el sex shop? - susurró de forma tensa.

- Ay, Dios...esto es vergonzoso...

- ¿Has comprado algo? - me repitió de la misma manera.

- Sí – murmuré.

- ¡Ugh! ¿Por qué? - me chilló - ¿Por qué has comprado algo?

- Pues...porque me ha parecido interesante y...- la miré con el ceño fruncido - ¿Por qué te pones así? Tampoco es para tanto, ¿no?

- ¿Que no es para tanto? ¿Que no es para tanto? ¡He perdido la puñetera apuesta con Eriol! - abrí mucho la boca.

- ¿Eras tu la que has apostado con Eriol? - dije señalándola con el dedo.

- Sí – me gruñó mientras se acercaba a mi y me clavaba un dedo en el pecho – Dime que es lo que has comprado. Espero que sepas darle un buen uso, Li –Lien se atragantó con su propia risa.

- Un...kamasutra...

- ¿Un kamasutra? ¡No me jodas, Syaoran!

- Bueno...en eso estamos, ¿no? - dije intentando hacer una broma.

- No te pases de listo, Li...Un kamasutra...- murmuraba Sakura – He perdido la apuesta por un puto kamasutra...¡joder! Si quieres saber todas las puñeteras posiciones sexuales te las puedo enseñar, me las se todas. ¡Me se las variantes, de arriba abajo y de izquierda a derecha y...!

- ¿Os quereis callar de una puta vez?

Todos nos giramos cuando oímos el vozarron que estaba en la puerta de nuestra habitación. Evidentemente era Eriol, vestido con sus boxers verdes de la masa. Detrás estaba Tomoyo, que llevaba puesto su disfraz de colegiala, con dos coletas y piruleta incluída. En ese momento tuve un deja vú en el que recordé el día que hicimos la fiesta en mi casa y Lien se tuvo que disfrazar de la misma manera. Esto era un parecido razonable en toda regla...Le miré sonriendo, aunque me entrecerró los ojos.

- Por tu bien, no digas nada...- me amenazó.

- ¿Qué haceis aquí gritando cuando podeis estar follando? Estamos en Las Vegas, coño – dijo Eriol con los brazos en jarra.

- Eso estábamos intentando pero estos dos cabrones de aquí nos han interrumpido cuando estábamos en lo mejor – dijo Lien. Eriol nos miró a Sakura y a mi y sonrió ampliamente.

- Ya entiendo...como vosotros aún no – movió las caderas de manera sugerente – Os dedicais a joderle el momento a los demás...- Sakura fue a contestarle, pero Eriol se le adelantó – Supongo que ya sabrás que has perdido la apuesta...- dijo muy pagado de si mismo.

- Sí, sí, sí...- dijo ella con tono cansino.

- Un libro, Tommy – le dijo Eriol. Tomoyo se volvió a meter la piruleta en la boca para no reirse – Va a un sex shop y compra un puñetero libro...En fin, mañana quiero cobrar mi apuesta. Ahora si no os importa voy a retomar con mi nena lo que estábamos haciendo. ¡Vaaaamos! Cada uno a su habitación y Dios en la de todos.

Eriol cogió a Tomoyo de la cintura y se giraron para irse cuando casi se chocan de frente con un guardia de seguridad con una linterna en la mano. El tipo medía incluso más que Eriol y tenía un cabreo superior a su musculatura...todos tragamos en seco. Nos enfocó a cada uno con la linterna y negó con la cabeza.

- Uff, lo que tengo que ver...- susurró.

- Hey – se quejó Meiling.

- A ver, pequeña...son las dos y media de la mañana y dos habitaciones se han quejado del ruido de vuestras...- frunció el ceño – actividades. Subo hasta aquí y me encuentro a seis chavales semi desnudos...- miró a Tomoyo – y disfrazados...¿Sabeis? Me da igual lo que hagais pero hacerlo más bajo, ¿entendido? - todos asentimos – Ahora desfilando, cada uno a su habitación – dijo moviendo la cabeza.

Afortunadamente todos salieron de nuestra habitación, incluído el de seguridad y nos quedamos Sakura y yo solos. Nos miramos durante unos segundos, aguantándonos la mirada...hasta que no pudimos más y nos reímos a carcajadas.

- Vaya pillada – dijo Sakura tirándose en la cama.

- Ya te digo, ya me veía durmiendo en el coche...y eso que nosotros no hemos hecho nada – dije echándome a su lado.

- Tu ya has hecho bastante por hoy, Li...me has hecho perder la apuesta.

- Lo siento – no lo pude evitar y sonreí - ¿Qué es lo que te apostaste?

- Pues...no lo se – la miré confundido – Dije que me apostaría cualquier cosa a que no comprabas nada en una tienda de ese tipo...Como dije "cualquier cosa"...Eriol se lo llevó a su terreno y...en fin, sorpresa – dijo mientras se tapaba con el edredón.

- Ugh...lo siento – yo también me metí bajo las sábanas – Yo sólo...bueno...yo sólo quería sorprenderte un poco cuando lleguemos a...ese punto – en la penumbra pude ver que Sakura sonreía.

- No hace falta que te esfuerces en sorprenderme...- dijo con voz somnolienta – Tú lo haces siempre...

A los pocos minutos estaba totalmente dormida. No pude evitar observarla con esos ojos del color de esmeralda cerrados, sus labios entre abiertos, su pelo esparramado por la almohada...Sí, Syaoran...definitivamente necesitas dormir.

A la mañana siguiente cuando me desperté Sakura ya estaba perfectamente arreglada, lista y sonriente para enfrentar un nuevo día en la ciudad del pecado. Mi hermana nos arrastró por segundo día consecutivo por las tiendas de Las Vegas, aunque he de decir que esta vez sí que me gustó el tour. Meiling nos llevó por las tiendas más graciosas originales, como a la tienda de M&M o la tienda con la botella de Coca-cola más grande del mundo...no, si lo que no haya en Las Vegas no lo hay en ningún otro sitio...

Mientras comíamos pensé en nuestras clases. Sakura me dijo que nosotros no haríamos vacaciones, que daba igual que estuviéramos de viaje...Bueno, a mi no me importaba avanzar un poco teniendo en cuenta que la clase anterior ambos habíamos disfrutado y yo estaba ansioso por más...

Después de comer todos decidimos irnos a dormir un rato, ya que esta noche si que saldríamos a probar la noche. Y teniendo en cuenta que la madrugada anterior había sido de lo más cómica y estresante a la vez...todos estábamos cansados.

No se cuanto tiempo estuve dormido, pero me desperté cuando sentí que el colchón se hundía a mi lado. Algo me hizo cosquillas en las manos y fue lo que me hizo espabilarme del todo. Cuando al fin abrí los ojos por completo vi a Sakura a escasos centímetros de mi cara. Me sonrió de manera provocativa justo en el momento en el que alzaba las manos y me las esposaba al cabecero de la cama. ¡Unas esposas! Me había esposado con unos grilletes muy parecidos a los que vi la noche anterior en ese sex shop.

-Sakura, ¿qué haces...?

- Schhh – se alejó de mi y tragué en seco.

Ella iba vestida totalmente de cuero. Llevaba uno de esos corpiños de cuero y unas braguitas de latex. Y poniendo la guinda al pastel...unas medias de rejilla. Estaba heavy total. Volví a tragar en seco cuando vi que en su mano tenía una fusta. Argg. Dios mío...Una fusta, un látigo...

- ¿Qué vas a hacer con eso? - pregunté con miedo.

- ¿De verdad quieres saberlo?- dijo mordiéndose el labio inferior – Has sido malo...y creo que voy a castigarte – batió la fusta delante de mi cara.

- No...no creo que haya sido tan malo lo que he hecho...

- No, no ha sido tan malo...ha sido peor. Me tengo que rebajar ante Eriol y hacer lo que me pida – frunció el ceño – Por tu culpa...así que tengo que castigarte – dijo como si fuera obvio.

Avanzó hacia mi otra vez mientras los tacones de sus botas con tachuelas resonaban en el suelo de madera. Cada centímetro que se aproximaba a mi hacía rebotar el látigo en el suelo. Esa Sakura no era mi Sakura. Todo esto era demasiado, incluso para una chica con su experiencia. No iba a darme con ese látigo, ¿a que no? ¿Esto contaba como clases? Sonrió enseñándome todos los dientes dando otro nuevo golpe en el suelo con el artilugio del demonio.

- Sakura, no...

- Syaoran...Syaoran...¡Syaoran! - entonces sentí que la cama se movía...y me di un buen golpe...

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Observé a Syaoran tirado en el suelo. ¿Qué cojones le había pasado? Nada más subir del restaurante Syaoran se había quedado dormido casi al segundo de posar su cabeza en la almohada. El pobre estaba muerto de sueño y no era para menos con la nochecita que habíamos pasado...Así que le dejé dormir mientras yo preparaba la clase de hoy...aunque mucho no había que preparar. Estaba en el baño cambiándome cuando le oí agitado. Al verle ahí en la cama, con la frente perlada de sudor y agitando las manos decidí despertarle...aunque cuando abrió los ojos me miró, se acojonó...y se cayó de la cama. La verdad es que no sabía si reirme o llorar...

- ¿Estás bien? - le pregunté estando aún en el suelo.

Me miró de arriba abajo. Llevaba puesta una camiseta larga de tirantes que dejaba entrever el conjunto azul cielo que llevaba debajo. Suspiró sonoramente.

- Ni cuero ni látigo – murmuró.

- ¿Qué me estás contando de un látigo? - le pregunté con el ceño fruncido.

- Nada, cosas mías...- casi de un salto se levantó del suelo.

- Tenía pensado dar nuestra clase cuando te despertaras de la siesta, pero si te encuentras mal lo dejamos para mañana y...

- No – me cortó – Estoy bien...sólo ha sido un sueño...- volvió a mirarme de arriba abajo – Veo que ya te has puesto el uniforme de profesora, ¿eh? - sonreí.

- Sí...¿Empezamos?

- Sí...no...Espera...voy al baño a echarme un poco de agua en la cara.

Apenas tardó un minuto en volver, aunque apareció visiblemente más relajado. Me miró y se apartó el pelo de la cara con ese movimiento suyo tan característico.

- Lo haces a propósito, ¿a qué si?

- ¿El qué?

- Tocarte el pelo de esa manera – avancé hacia él – Sabes que eso me resulta especialmente sexy.

- Sí, lo se...- rodé los ojos...se estaba convirtiendo en un creído de mierda – Pero no lo hago aposta, creéme...

- Sí, ya...Bueno, en la clase de hoy te voy a mostrar la manera correcta de usar la boca...

- Pensé que el tema de los besos estaba superado y aprobado – dijo muy pagado de si mismo.

- No me refiero a los besos, Li...al menos no en la boca...me refiero al sexo oral – susurré.

- Tú sí que deberías dejar de hacer eso – espetó.

- ¿El qué? - pregunté confundida.

- No deberías susurrar esas cosas...mierda, mira lo que has hecho – me señaló su entrepierna abultada.

- Quizás eres tu que eres un poquito susceptible – sonreí.

- Sí, ya...- repitió mis palabras.

- ¿Preparado?

- ¿Tu que crees? - dijo señalándose de nuevo.

- Bien...En el sexo oral hay varias técnicas, algunas diferentes dependiendo si se trata de chico o chica...pero en esencia es una variante más de un beso. Un beso con lengua...en un sitio que no es la boca...

- Vale...creo que hasta ahí lo he pillado.

- De acuerdo – me reí – Hay chicas que el sexo oral les da vergüenza, practicarlo y recibirlo...pero una vez que lo prueban, repiten. Quizás se pueda ver como una especie de símbolo de confianza, el exponer un sitio tan íntimo a los besos de tu pareja. Por el contrario, ese problema no le tenéis los chicos...muchos chicos prefieren que una tía se la chupe antes de follar...

- Lo mejor sería tener las dos cosas, ¿no? - levanté una ceja por el comentario de Syaoran.

- Aprendes rápido, Li...aprendes rápido – sonrió ampliamente – ¿Recuerdas las clases anteriores? - asintió – Bien, el paso siguiente sería el sexo oral, si os apetece a ambos...Así que...cuando quieras...

No tuve que repetírselo dos veces, acortó la distancia que no separaba y me besó con pasión. Toma ya, vaya buen despertar que tiene este chico...Afianzó sus manos en mis caderas y restregó su entrepierna contra mi. Oh, oh, oh...madre mía, si seguía así no se si podría aguantarme las ganas de abalanzarme sobre él...mientras me besaba el cuello me dediqué a desabrocharle la camisa súper arrugada por la siesta que aún llevaba puesta y le acaricié el torso. Le miré a los ojos y suspiró.

- Esas manitas, Sakura...tan suaves...- sonreí.

Levanté los brazos para que me quitara la camiseta y lo hizo. Cuando me quedé sólo con el conjunto azul de lencería dio dos pasos hacia atrás y me miró detenidamente.

- Wow...ese color te queda sorprendentemente bien...

- No me hagas la pelota porque te la vaya a chupar, Li – dije acortando la distancia de nuevo.

- No te hago la pelota – murmuró mientras le bajaba la cremallera del pantalón – Es la verdad.

Me pegué totalmente a su cuerpo mientras me acariciaba la espalda hasta que, lentamente, me tocó el culo de manera sensual...no pude evitar el pequeño jadeo que me salió de los labios. Paseó su dedo índice por el contorno del sujetador y llevó sus manos al cierre. Lo intentó una vez...dos...tres...me miró y frunció el ceño.

- ¿Qué es esto? ¿El broche de un sujetador o la llave de una cámara acorazada? - me reí ante su cara de frustración. Le di la espalda y le mostré correctamente cómo se hacía – Pues nada...tendré que practicar más...

Sinceramente, no sabía si era que realmente había cogido confianza en si mismo o que eso de estar en la ciudad del pecado le influía de veras...pero me estaba sorprendiendo a cada minuto que pasaba...

Cuando mis pechos quedaron libres se dedicó completamente a ellos. Los besó con cuidado, los chupó, los lamió...empezaba a tener un serio problema, así que le enganché el elástico del bóxer y se lo bajé. Uy, uy... Syaoran estaba más que preparado y la visión de su cuerpo en toda su magnitud hizo que mis braguitas se mojaran aún más. Le empujé sobre la cama y le indiqué que se sentara en el borde. Me arrodillé entre sus piernas, aunque me estiré para llegar a su oído.

- Como te dije en las anteriores clases, nunca vayas al grano...antes de bajar la cabeza juega un poquito...

Le besé el pecho, jugueteando con sus pezones y mi lengua mientras mis manos subían y bajaban una y otra vez por sus muslos desnudos. Su miembro estaba entre los dos cuerpos, y a juzgar por la cara de el ese roce le estaba resultando de lo más placentero. Le fui dando pequeños besos por su abdomen alternándolos con pequeños mordiscos.

- Sakura – susurró – Esto puede ser un estallido en toda regla...

- Tranquilo – dije sobre sus abdominales, sobre esa tira de vello que me estaba poniendo a mil – No voy a dejar que te me vayas tan rápido.

Cogí ese pedazo de carne erguida con mis manos y lo masajeé despacio mientras miraba cómo una gota perlada salía de la punta. La tomé con un dedo y me la llevé a los labios a sabiendas de que Syaoran estaba mirándome.

- Oh, Dios...- murmuró.

Aprovechando que cerró los ojos bajé del todo la cabeza y lamí toda la longitud de esa enorme polla. Y me gané un generoso gemido por su parte. Me metí lo que pude en la boca y el resto lo tomé con la mano creando un ritmo que al parecer a Syaoran le gustaba ya que llevó sus manos a mi cabeza guiándome en los movimientos...tanto se emocionó que tuve que apartarle las manos un poco para que me dejara trabajar a mi gusto, así que se limitó a enredar sus dedos en mi pelo.

- No tan fuerte – susurré.

- Perdona...

Me saqué su pene de la boca por unos segundos para soplar suavemente sobre la punta enrojecida.

- Mierda, Sakura...¿qué...qué me estás haciendo? - jadeó.

- Relájate y disfruta – murmuré sobre su piel.

- Lo estoy haciendo, créeme – gimió.

Volví a introducirme su miembro en la boca y jugué con mi lengua con movimientos rápidos y decididos para que, esta vez sí, se corriera.

- Sakura...- dijo con la voz ahogada – Apártate que voy...- negué con la cabeza.

Dos segundo después sentí su esencia caliente en mi boca. Syaoran me miraba asombrado, estupefacto y con una cara de idiota que no podía con ella. Me separé de su cuerpo y me relamí los labios de manera exagerada. Puso los ojos en blanco.

- ¿Qué te ha parecido? - le pregunté mientras me mordía el labio.

- Tu...tu...esa boca...Dios – se pasó la mano por el pelo – Indescriptible – dijo asintiendo con la cabeza.

- ¿Crees que con lo que te he enseñado podrías hacerme algo bueno? - dije de forma juguetona.

- ¿Algo bueno? Ahora mismo estoy tan jodidamente bien que te podría hacer incluso un altar, ¿sabes? - negué con la cabeza mientras me reía – Venga, voy a intentarlo...¿te...te tumbas en la cama?

Fui hasta la cama de tamaño familiar y me tumbé en el medio. Syaoran estaba desnudo, aunque yo conservaba aún las braguitas...bueno, ya no, ya que Syaoran me las bajó rápidamente. Miró de nuevo mi cuerpo ahora totalmente desnudo y me besó en los labios. Le agarré de la nuca y enredé los dedos en su pelo. Pasó sus labios por mis pechos, primero uno, luego el otro...acarició mi piercing...sinceramente, me mordí el labio para no jadear. Esos labios eran tan suaves...

Cuando llegó a mi ombligo dudó por unos segundos, como si no supiera qué hacer exactamente...me miró desde su posición.

- Espero hacerlo bien – susurró.

- Se que lo harás bien...

Acarició mi monte de Venus con la nariz. Ahora sí que me dejé ir y gemí sonoramente. Me abrió las piernas con las manos y me acarició lentamente los labios húmedos y resbaladizos. Jugó sobre mi entrada con un dedo.

- Sakura...¿de verdad estás así por mi? - dijo entre mis piernas.

- No veo a nadie más en esta habitación – dije jadeando.

Sonrió de lado y metió su cabeza entre mis piernas. Esos besos ligeros, suaves y tímidos sobre mi piel más tierna me estaban llevando al límite. Ya bastante caliente me había quedado mientras se la chupaba a Syaoran...ahora estaba que no podía con mi alma. Abrió mis labios con sus dedos y empezó a mover la lengua en serio, con confianza. Oh, Dios...abrí aún más la piernas y enredé mis dedos en su pelo, sintiendo bajo mis manos cómo se movía su cabeza.

- ¡Syaoran! - grité cuando su lengua me encontró el clítoris.

- ¿Bien o mal? - dijo levantando por un momento la cabeza. Por favor...esos labios enrojecidos y húmedos...

- Vuelve inmediatamente ahí abajo – gruñí – Bien no, lo siguiente – sonrió de lado antes de volver a su tarea.

Realmente no se que me estaba haciendo, pero me estaba encantando. Y más cuando metió un dedo en mi interior...ahí exploté. Grité tan fuerte que temí que el guardia de seguridad de anoche nos hiciera una visita...aunque me daba igual. Grité hasta quedarme a gusto, tendida sobre la cama y con Syaoran entre mis muslos.

- Ufff – gemí.

- Sigo pensando que...no me imaginaba que una mujer pudiera saber de esta manera tan exquisita...- susurró mientras sentía su aliento sobre mi ombligo.

- Ven aquí...

Le atraje hasta mí para besarle, probando mi propio sabor de sus labios y haciéndole gemir de deseo de nuevo. Syaoran era impresionante, su potencial como amante iba subiendo cada vez más y más...si seguía así íbamos a tener un serio problema...Gemí cuando le sentí duro sobre mi estómago.

- Voy...voy a ducharme...necesito agua fría...– dijo separándose de mi cuerpo.

- No – le volví a acercar a mi – Deja que me encargue de esto – dije acariciándole intimamente.

- No hace falta, Sakura – murmuró sobre mi cuello.

- Pues tu cuerpo me está diciendo otra cosa – sus caderas se restregaron contra mi mano.

- Yo...oh – jadeó cuando acaricié sus testículos – Sakura...

Ambos nos sobresaltamos cuando aporrearon la puerta. Dejé de hacer movimientos con mi mano, pero no le solté. Syaoran y yo nos miramos con los ojos como platos.

- ¿Crees que será el vigilante? - pregunté con su pene aún en la mano – Antes...quizás, sólo quizás he gritado un poco...

- ¿Un poco? - dijo Syaoran con una ceja alzada – Por tu grito he deducido que he aprobado, ¿cierto?

Fui a contestarle, pero de nuevo aporrearon la puerta. Cogí la camisa de Syaoran y me la puse por encima mientras él se ponía la ropa interior. Nos acercamos a la puerta con miedo.

- ¿Quién es? - dije con mi voz de niña buena.

- El oso Yogui, no te jode – gritó Eriol – Hemos quedado en una hora abajo, así que ya podéis ir moviendo el culo.

- ¿Por qué tanta prisa? - preguntó Syaoran.

- Porque esta noche voy a cobrar mi apuesta.

Arggg, algún día mataría a Eriol con mis propias manos...A saber qué demonios se le habría ocurrido para torturarme. Hice amago de abrir la puerta para salir y darle una colleja monumental, pero Syaoran me cogió del brazo y negó con la cabeza.

- Ni se te ocurra salir así o mucho me temo que tendremos cachondeo hasta el año que viene – miré hacia abajo. Ugh, parecía que había tenido una sesión de sexo bueno y desenfrenado...joder, y así había sido.

- Tienes razón – murmuré – Que sepas que mi venganza será terrible – grité a través de la puerta.

- Sí, seguro...Un hora y quiero veros abajo.

Me giré y encaré a Syaoran. Paseé mi mirada por su cuerpo...a pesar de la interrupción de Eriol aún seguía erecto. Le señalé con la cabeza y sonreí.

- No se da por vencido, ¿eh?

- Sí, Eriol puede ser un pesado y...

- No me refiero a tu hermano, me refiero el pequeño Syao – se miró a sí mismo y se rascó la cabeza.

- Sí...bueno...también puede resultar un poco insistente...ahora si que me voy a la ducha, no queremos desatar la ira de mi hermano.

Observé el culo de Syaoran mientras iba para el cuarto de baño. Guau. Sin palabras...había estado de sobresaliente, no podía esperar a verle totalmente convertido en un pervertido. Su físico ahora estaba en su punto más álgido, con esa ropa y ese pelo...y su potencial sexual iban a hacer de él el chico perfecto. Y yo iba a ser la primera en probarle...dentro de muy poco...

Jejeje, al final la escenita del cuero y el látigo fue un sueño ...¿Qué os ha parecido la clase de hoy? ¿Qué tendrá que hacer Saku por perder la apuesta? Se avecinan sorpresas en el próximo capi...

EN EL PRÓXIMO CAPITULO

Cuando al fin terminé la condenada canción y bajé del escenario, los chicos vinieron a por mi. Antes de que le clavara a Eriol algo en el ojo por haberme puesto en ridículo las chicas tiraron de mi para ir al baño y quitarme esta puta ropa...pero entonces oí una voz...una muy conocida voz...

- Vaya, vaya, vaya...mira a quién tenemos aquí...si es Sakura Kinomoto...

No podía ser, ¿verdad? Él no podía estar aquí, ya sería casualidad...me giré...pues si, parecía que esta noche el destino me la estaba jugando. De putada en putada y tiro porque me toca...