CAPITULO 23 ABRIENDOTE MI CORAZÓN
Las chicas y yo nos metimos en el baño y me ayudaron a vestirme de nuevo con mi ropa.
- Gilipollas – murmuró Tomoyo.
- No es por nada, Sakura...pero tu no tenías muy buen gusto para los chicos por aquellas fechas – dijo Meiling.
- Con los años se ha vuelto un creído de mierda insoportable...ugh, si hubiera tenido algo a mano se lo habría lanzado a la cabeza – dije mientras me ponía de nuevo mis zapatos.
- ¿Estás bien? - me preguntó la amatista.
- Sí...claro que si... Setsu Minami llevaba demasiado tiempo enterrado en mis recuerdos...pero me jode su actitud de "soy la hostia". Me ha llamado sosa – dije indignada.
- Bueno...- Tomoyo sonrió exactamente igual que Eriol cuando se le ocurría alguna trastada – Siempre nos quedará la venganza...
- ¿Se te ha pasado algo por esa linda cabeza que tienes? - preguntó Meiling dando saltitos.
- Puede, aunque tengo que madurar la idea...Venga, vamos con los chicos. Olvidémonos de este impresentable y disfrutemos de nuestro viaje.
Fui la primera en salir del baño y casi atropello a Syaoran en el camino. Estaba esperándonos fuera con cara de enfado.
- ¿Qué pasa? - le pregunté cuando me cogió de nuevo por la cintura y me apretó contra su cuerpo. Las chicas nos seguían.
- Nada...no me fío del musculitos – murmuró.
Afortunadamente no nos volvimos a encontrar con Setsu mientras salíamos de aquel antro. Agradecí salir a la calle y aspirar el aire fresco de la noche. Los chicos me miraban con un gesto indescifrable en el rostro. Rodé los ojos...
- Oh, vamos...¿y esas caras?
- Ese imbecil...- murmuró Lien – Podría volver y estirarle de los pelos hasta que le volviera a crecer la coleta, ¿sabes? - no pude evitar sonreir.
- ¿Se te han quitado las ganas de fiesta? - me preguntó Tomoyo. Asentí – Podemos volver al hotel y...
- No – la corté – Id vosotros y pasároslo bien. Estaré bien...
- Yo voy contigo – dijo Syaoran.
- No, ve con ellos. El hotel está a diez minutos de aquí...
- No, he dicho que voy contigo – suspiré – No me voy a quedar tranquilo mientras tu caminas sola por la noche...y menos en estas calles.
- Está bien...¿vamos?
Los chicos no estaban muy seguros de marcharse sin nosotros, pero al final conseguimos convencerles. Caminé al lado de Syaoran con mi chaqueta puesta. No es que me hubiera traumatizado ver de nuevo a Setsu. No sentía nada por él...al menos ningún sentimiento bueno. Me daba rabia porque me sentía estúpida por haber estado pillada por ese capullo. Todos cometemos errores...Mi forma de ser en la actualidad se la debía enteramente a él...
- ¿Tienes frío? - me preguntó Syaoran señalando mis brazos cruzados.
- No, estoy bien...- miré a lo lejos las fuentes del Bellagio - ¿Te apetece dar un paseo? - sonrió de lado.
- Claro...¿Me permite, señorita? - hizo lo mismo que había hecho minutos antes. Cogió mi mano y la enroscó en su brazo.
Volvimos a sumirnos en un silencio cómodo, observando las luces y la música dispersa. Las limusinas blancas pasaban sin cesar por la enorme calle y grupos de jóvenes y no tan jóvenes paseaban y reían por las calles. Nos paramos en frente del Hotel Bellagio; sus fuentes bailaban al son de una canción de Sinatra. La gente murmuraba extasiada el baile de luz y agua de las fuentes, un espectáculo totalmente increíble.
- Es precioso – murmuré - ¿De verdad no te apetece ir con los chicos por ahí? - Syaoran se giró y me miró.
- No, estoy bien aquí contigo...¿De verdad que estás bien después de ver a ese...?
- Sí, claro que estoy bien...Pero me jode que venga de tío guay..."hey, como has cambiado, Sakura" – dije imitando su voz – "con lo sosita que eras...". Gilipollas – espeté – Pues si...la verdad es que no tenía muy buen gusto por los chicos...
- En eso estoy de acuerdo contigo – dijo Syaoran sonriendo.
- Tampoco es para tanto...Me pones tú muchísimo más que Setsu – Syaoran abrió tanto los ojos que temí que se le salieran las lentillas.
- ¿Sí?
- Por supuesto...- le miré a esos fascinantes ojos ámbar – Además tú nunca dañarías a una chica, de eso estoy segura...
- Mis padres me educaron con unos valores, Sakura. Respetar a una mujer es algo prioritario para mi – dijo apoyándose en la barandilla para ver el espectáculo.
- ¿Sabes qué? La chica con la que compartas tu vida será una privilegiada por tenerte a su lado – me miró y sonrió.
- Lo mismo digo. Eres una chica muy especial, Sakura – suspiró y me miró a los ojos – el día que te enamores tú...
- No – le corté. Me miró confundido – Yo no me voy a enamorar nunca, Syaoran. Y menos aún cabe la posibilidad de que alguien se enamore de mi.
- ¿Por qué dices eso? - preguntó mientras la música del espectáculo cesaba.
- Yo no estoy hecha ni para amar ni para ser amada...los chicos sólo quieren una cosa de mi. Sexo. Una vez que han estado conmigo ya no quieren otra cosa...yo no quiero a alguien así en mi vida, no quiero compartir mi vida con alguien que sólo quiere utilizarme...Por Dios, Syaoran...ni siquiera siento amor por parte de mis padres – murmuré.
- No digas eso, Sakura...seguro que tus padres están muy orgullosos de tener una hija como tu – sentí sus dedos en mi barbilla alzándome la cara – Yo mismo me siento afortunado de tenerte a mi lado – tragué en seco por sus palabras.
- Nunca me habían dicho algo así – dije emocionada – al final me lo voy a creer...
- Créetelo, tu vales mucho más de lo que te crees...- apretó la mandíbula – Estrujaría a ese Setsu sólo por verte en el estado en el que te ha dejado...- gruñó.
- No merece la pena, Syaoran – le cogí del brazo – Tommy clama venganza – alzó una ceja.
- ¿Contra el capullo ese? - me reí por el tono en que lo dijo.
- Sí...
- ¿Y qué tiene pensado?
- La verdad es que no lo se...pero la podemos preguntar –Syaoran sonrió de lado.
-¿Sabes? Desde que me junto contigo me estoy haciendo adicto a eso de las venganzas. Primero Rika, ahora Minami...¿tienes algún vecino que te caiga mal para seguir con esto? - me salió una enorme carcajada de la boca – O no se...¿algún profesor de primaria que te tuviera manía?
- No, creo que con estas dos venganzas me doy por satisfecha...¿Vamos para el hotel?
Syaoran se quitó su chaqueta y me la pasó por los hombros a pesar de que llevaba la mía puesta; eran más de las dos de la mañana y la noche estaba realmente fresca. Syaoran enlazó nuestros brazos y caminamos juntos hasta el hotel. Había sido una noche extraña. Obviando el hecho de volver a ver al cabroncete de Setsu...era extraño para mi exponer mis sentimientos y con Syaoran lo había hecho. Mis palabras habían sido del todo ciertas...envidiaba la chica de la que Syaoran se enamorara. Quizás tenía suerte y lograba que Estefany cayese en sus redes...en ese momento juro que la odié. Syaoran se estaba convirtiendo en el ideal de cualquier mujer. Era inteligente, comprensivo y cariñoso...por no hablar de lo tremendo que se estaba poniendo...Lo tenía todo. Y era todo lo que yo jamás tendría.
Entramos en la habitación en silencio, las palabras de Syaoran me habían calado hondo en mi duro corazoncito...y eso era algo que no pasaba muy a menudo. Cogí mi camisón y me metí en el baño para cambiarme. Me desmaquillé a conciencia y me miré al espejo. Sólo era una chica normal debajo de esa máscara que me empeñaba en mostrar a la gente. Sólo una chica de diecinueve años como cualquier otra...Me aguanté las ganas de llorar, aunque no sabía el por qué de esa sensación en mi cuerpo. O puede que si lo supiera...Me estaba abriendo demasiado con Syaoran, mostrar mis sentimientos podía ser un error, pero increíblemente había descubierto que era con él con quien realmente me sentía cómoda tratando estos temas.
Cuando entré en la habitación comprobé que Syaoran ya se había metido en la cama. Estaba apoyado en el cabecero y la tenue luz de la lamparita auxiliar me dejaba ver los contornos de su cara como nunca antes los había visto. Aunque estaba tapado de cintura para abajo esa noche no se había puesto camiseta; su torso liso y suave subía y bajaba despacio con cada respiración suya...suspiré y me metí en la cama mientras Syaoran se removía nervioso. Me miró atentamente mientras me metía entre las sábanas y observó mi ropa para dormir.
- No se qué ropa me gusta más – dijo Syaoran muy serio – Si lo que llevas puesto ahora o el modelito que te dió Eriol para la apuesta – entrecerré los ojos.
- Tonto – aunque le sonreí – Anda, apaga la luz que mañana Meiling vendrá pronto a levantarnos.
Syaoran estiró la mano y apagó la luz de la mesita de noche. Ambos nos quedamos mirando el techo hasta que me giré y le miré.
- Gracias por tus palabras, Syaoran – susurré.
- ¿Por qué me das las gracias? - dijo girándose para mirarme a la cara.
- Quizás esta noche no ha sido una de las mejores, ¿sabes? No me ha hecho gracia ver al chico que destrozó mis ilusiones...y tu me has alegrado la noche – en la penumbra pude ver cómo sonreía.
- Para eso estamos, Sakura...aquí me tienes para lo que quieras – me mordí el labio.
- ¿Entonces puedo pedirte algo más?
- Claro.
- Abrázame – susurré.
Por unos momentos se quedó quieto y callado, como yo misma. Las palabras salieron de mi boca casi sin pensarlas. Yo no le mendigaba nunca cariño a ningún chico...pero definitivamente necesitaba un apoyo, el calor de unos brazos...sin decir nada Syaoran acortó la poca distancia que nos separaba y me envolvió en sus fuertes brazos. Rápidamente me acurruqué en su pecho y aspiré ese aroma tan familiar para mi. Pasé mis manos por su cintura mientras él me estrechaba más fuerte aún...no había nada de sexual en estos momentos y lo agradecí porque lo único que necesitaba era un abrazo sincero.
- Gracias de nuevo – murmuré contra la piel de su cuello.
- Cuando quieras...
No nos separamos. Sentí que se me cerraban los ojos mientras Syaoran paseaba sus dedos por la piel expuesta de mi espalda...y así me quedé dormida...
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
No dormí. No pegué ojo en toda la santa noche. Sakura se quedó dormida entre mis brazos tras pedirme que la abrazara. Claro, yo estaba más que encantado...el problema es que su cercanía me alteraba las hormonas. El olor de su pelo me invitaba a sumergir la cabeza entre sus mechones, sus cálidas manos sobre la piel de mi cintura parecían brasas calientes y...y sus tetas rozándome el pecho bajo la tela de ese fino camisón hacía que mi ingle doliera. Aún así, intenté contenerme y no tocar nada indebido.
Anoche Sakura sufrió un revés al reencontrarse con el indeseable que se la jugó de la peor manera; nunca la había visto con ese gesto de tristeza en la cara...no soportaba verla así. No soportaba oirla decir que ella no se merecía que le amaran, bajo esa fachada que se empeñaba en mostrar Sakura era una chica con unos valores increíbles...
Me tensé cuando vi que se removía bajo mis brazos. Apenas estaba amaneciendo cuando Sakura abrió lentamente los ojos. Me miró y me sonrió.
- Hola – susurró.
- Hola – dije de la misma manera. Sakura se removió y se estiró...con tan "mala suerte" de que su muslo rozó cierta parte de mi anatomía que me hizo gemir.
- Ups, lo siento – dijo mientras se mordía el labio. Genial, esto llevaba camino de convertirse en una erección mañanera en todo su esplendor.
- Creo que será mejor que nos separemos un poco – murmuré.
- He dicho que lo siento – dijo con una pequeña sonrisa en los labios – Sigo creyendo que esa parte de tu cuerpo es un poco susceptible...
-Sakura...- gruñí – Ahora mismo esa parte de mi cuerpo que no está para juegos...
Ambos nos quedamos mirando el techo, sólo se oían nuestras respiraciones, todo estaba en silencio...Sakura se apoyó de costado y me miró de arriba abajo. Vale, sí...había un bulto bajo las sábanas, pero a estas alturas no me iba a avergonzar, ¿no?
- ¿A ti...a ti te apetece...hacer algo? - me preguntó mordiéndose el labio. La miré de reojo sin mover ni un pelo.
- Define algo – susurré.
- Tu y yo...juntos – se acercó aún más a mi y me miró a los labios.
- No juegues conmigo, Sakura...
Sakura acortó la poca distancia que quedaba, me acarició la cara con sus suaves dedos, me tocó los labios y me besó suavemente, sin profundizar mientras me acariciaba la nuca.
- No estoy jugando – dijo contra mi boca.
- ¿Entonces que es esto?
- Tu y yo tenemos confianza, Syaoran– la miré los labios mientras me hablaba – Por lo que siento – dijo moviendo las caderas chocándose con las mías – A ti te apetece esto...y a mi también...
- ¿Sí? - pregunté como un idiota mientras sentía su entrepierna contra la mía.
- Sí – sonrió - ¿Qué me dices? ¿Te apetece?
- ¿Tengo que responder a tu pregunta con esto entre las piernas? - jadeó cuando sintió de nuevo mi miembro erguido contra su cuerpo - ¿Y...y las clases? - balbuceé mientras me acariciaba la nuca justo como a mi me gustaba - ¿Esto es un adelanto...o algo así?
- Olvida las clases de momento, ¿quieres?
Me cogió de nuevo por la nuca y juntó nuestros labios de nuevo. Delineó el contorno de mis labios con su cálida lengua haciendo que me molestara realmente el pantalón del pijama que llevaba puesto. Pegó totalmente su cuerpo al mío haciendo que sintiera sus pezones endurecidos sobre mi pecho. Me separé un instante de ella.
- ¿Estás mejor? - frunció el ceño – De lo de anoche...¿estás...mejor?
- Sí...y en gran parte gracias a ti.
Ahora fui yo el que la besó a ella. Mientras la besaba acepté la invitación que Sakura me hacía al abrir sus piernas para acomodarme entre ellas. Sentir el calor de su cuerpo bajo el mío me hizo excitarme aún más. Hice lo que llevaba deseando toda la noche; sumergí mi nariz en la curvatura de su cuello y aspiré con fuerza. Sólo me separé de su piel cuando sentí que sus cálidas y juguetonas manos me bajaban los pantalones. Me separé de ella lo justo y necesario para terminar de quitarme las dos prendas de una vez.
- No estamos en igualdad de condiciones, Sakura– jadeé mientras mis ojos recorrían su cuerpo.
Me regaló esa sonrisa suya, me besó de manera sensual y después se deshizo de su camisón. Vale, la visión de los pechos desnudos de Sakura era algo que jamás saldría de mi mente. Era como una pequeña ninfa que me invitaba a pecar, a ser malo...Cuando me volví a colocar entre sus piernas moví las caderas contra su centro haciéndola jadear en alto. Oh, sí...eso me elevaba el ego hasta el techo. La toqué sobre las braguitas, estaban humedecidas por la excitación. Se me hizo la boca agua al recordar la tarde de ayer, de mis labios contra su intimidad, de su sabor...Deslicé su ropa interior por sus piernas y tanteé de nuevo la unión de sus piernas. Sakura me ofreció su cuerpo una vez más abriendo sus piernas para mi y yo no lo dudé a la hora de jugar con ella. Introduje los dedos justo de la manera que me enseñó ella misma. Se agarró con fuerza a mi cuello cuando toqué ese punto ya conocido de su cuerpo con el que le hacía gritar.
- ¡Syaoran! - jadeó – Para, espera – me empujó por los hombros separándome de ella. La miré confundido hasta que comprendí lo que quería hacer.
Me tumbé boca arriba y dejé que se subiera a mi cintura. Madre del amor hermoso, ver a Sakura subida a mi cuerpo, totalmente desnuda y jadeando por mis caricias era la mejor manera de empezar el día, sin duda alguna. Movió sus caderas sobre mi miembro excitado haciendo que sintiera su propia humedad en mi cuerpo. Mmm, esos movimientos estaban bien, demasiado bien...Sakura me cogió el pene entre sus manos y lo acarició mientras ella seguía moviéndose encima de mi. Tenía su vista clavada en mi ingle mientras su mano trabajaba en mi cuerpo...Entonces juntó nuestras intimidades...con cada movimiento de su cadera hacía que viera las estrellas, tanto que me tensé por unos momentos, tuve que hacer acopio de toda mi fuerza de voluntad para no correrme.
Me besó de tal manera que me relajé de nuevo. Posicionó mi polla en ese pequeño botón de su intimidad y comenzó a moverse de nuevo. Esa nueva caricia de su cuerpo era mi perdición. Con cada movimiento de caderas que hacía me llevaba un poquito más hacia el paraíso. Me moría de ganas por enterrarme en su cuerpo, por sentir su interior cálido y sedoso como lo sentía en mis dedos cuando la tocaba...pero quería hacer las cosas bien. No quería precipitarme y hacer las cosas de mala manera, así que de momento me conformaba con sentir el cuerpo de Sakura de esta manera. La agarré con fuerza por la cintura y la pegué a mi pecho mientras sus caderas seguían con su labor. Paseé mis manos por la piel de su espalda hasta las redondeces de su trasero. No podía más, sentía las contracciones de mi bajo vientre anunciando mi inminente orgasmo, entonces sentí la mano de Sakura meterse entre nuestros cuerpos y acariciarse a si misma...mierda, cuando vi esa escena no pude más conmigo mismo y exploté gimiendo vergonzosamente alto casi al mismo tiempo que Sakura. La miré con los ojos entrecerrados debido al potente orgasmo que había experimentado, fui a besarla y...en ese momento aporrearon la puerta de nuevo. ¿Qué demonios les pasaba a esos pesados ahora? Sakura rodó los ojos y gimió exasperada.
- ¡Levantaos ya! – gritó mi hermana – Tenemos muchas cosas que ver y muchas tiendas en las que comprar.
- Es tu hermana y una de mis mejores amigas – dijo Sakura aún sobre mi – Pero juro que un día de estos la arranco la cabeza.
- Pues eso que no has tenido que aguantarla durante diecinueve años...sin contar los ocho meses que compartimos en el interior de mi madre – murmuré.
- Te tienes el cielo ganado – dijo Sakura sonriendo - ¡Ya vamos! - gritó hacia la puerta.
Se separó de mi dejando un frío increíble en mi cuerpo. La observé andar desnuda por la habitación hasta que recogió su camisón para ponérselo. Aún no me creía lo que acababa de hacer con Sakura...
- Sakura...¿esto ha sido parte de las clases o...? - sonrió mientras recogía sus braguitas del suelo.
- Deberíamos de dejar un poco aparcado eso de las clases – le miré confundido.
- ¿No quieres seguir?
- Todo lo contrario – dijo mientras se mordía el labio – Tu y yo...estamos a gusto cuando estamos juntos, ¿no? - asentí – Yo personalmente no aguanto la presión, ¿sabes?
- ¿La...presión?
- Sí...compartimos habitación – miró a su alrededor – A mi me pones mucho – susurró – Se me hace muy duro tener que dormir en la misma cama que tu...A mi me apetece...y se que a ti también – paseó la mirada por mi cuerpo desnudo – Creo que no hay nada de malo en...estar juntos cuando nos apetezca...
- ¿Me...me estás proponiendo ser amigos...con derecho a roce? - sonreí de lado cuando la vi el gesto de su cara.
- Sí...sin presiones...
- No me parece mala idea...mientras me sigas enseñando cositas... - sonrió ampliamente - Además, nos compenetramos bien – asintió con la cabeza.
- Podemos compenetrarnos mejor – dijo moviendo las cejas.
- Sí – me reí – Así que...clases a tiempo completo, ¿no? - asintió mientras caminaba hacia el baño riéndose.
- Oye – dijo antes de cerrar la puerta – Desde ayer tengo ganas de preguntarte algo...¿cómo demonios has aprendido a mover la lengua de esa manera? - me sonrojé un poco.
- Bueno...quizás...sólo quizás...he estado ojeando en internet páginas de...consejos sexuales...y eso – Sakura abrió mucho los ojos.
- ¿Consejos sexuales? - asentí mientras me rascaba la cabeza – Bien...- se acercó a mi y me pegó los labios a mi oído – Me parece perfecto, me encanta que de vez en cuando me sorprendan...
Me estiré sobre la cama mientras miraba a Sakura andar hacia el baño. En estos momentos me sentía como el tío más afortunado del mundo...Si ya me sentía afortunado al tenerla como profesora ahora con este nuevo arreglo era un cabrón suertudo. Amigos con derecho a roce, clases a tiempo completo...gracias Dios.
El día pasó inusualmente rápido entre tienda y tienda. La verdad es que el momento que más se aprovechaba en la ciudad del pecado eran las noches, así que durante el día cogíamos el coche y ejercíamos de turistas curiosos.
Como hicimos las anteriores noches, decidimos cenar en el maravilloso restaurante del hotel para luego quemar la noche. Durante el día, la enana de mi hermana nos había tenido tan ocupados que Sakura y yo apenas habíamos podido cruzar palabra.
- Tengo los pies reventados de tanto andar...- dijo mientras sacaba unos zapatos de tacón para bajar a cenar.
- ¿Y te vas a poner eso? - dije señalando los altísimos tacones mientras yo sacaba también mi ropa.
- Sí, los tacones estilizan mis piernas – dijo cogiendo una de esas medias de encaje.
- A ti no te hace falta...tus piernas sin tacones son geniales – sonrió – Oye...esas medias...- dije intentando parecer casual - ¿Son cómoda? ¿Eso se sujeta bien a las piernas? Porque da la impresión de que se pueden caer en cualquier momento – ahora sí soltó una risotada.
- Sí, son cómodas sobre todo cuando llevas vestidos como este – señaló un pedazo de tela roja – Así evito que se me marquen los pantys...tranquilo, no se me van a caer en medio del restaurante...
- Ya...
La observé mientras terminaba de sacar sus cosas para arreglarse...entonces recordé las palabras de Eriol, "a las chicas les gusta que de vez en cuando les demos caña" y las palabras de Bella, "me gusta que me sorprendan"...pues bien, esas medias me habían dado una idea...Si a Sakura le gustaban que la sorprendieran esta noche lo iba a intentar de todas las maneras posibles...
Amigos con derecho a roce...la cosa se pone buena, chicas! Qué os ha parecido la confesión de sentimientos de Sakura? Creeis que habrá venganza contra Setsu? Podrá Syaoran aguantar la "presión"?
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
Con cuidado separé sus labios íntimos y puse mi lengua a trabajar. Estaba mucho más confiado que en la tarde anterior, lo había hecho bien...ahora sólo me faltaba perfeccionar la técnica...pero no ahora. En estos momentos me sentía exaltado, fuera de mi...subí hasta los labios de Sakura dejándola confundida por unos segundos...hasta que me desabroché los pantalones y me bajé los boxers lo justo y necesario para sacar mi erección. Sakura me miró con los ojos muy abiertos y se mordió el labio inferior...
- ¿Syaoran? - me posicioné en su entrada – Syaoran – susurró...lo haría, estaba enfebrecido...iba a hacerlo con Sakura en este baño...
