CAPITULO 24 DEVUÉLVEME MIS BRAGAS, SYAORAN

Sí, definitivamente me había vuelto loca al proponerle a Syaoran este nuevo trato. Sabía que a la larga esto no saldría bien, pero después del sueño que había tenido esa misma noche las percepciones de mi relación con Syaoran habían cambiado. Había soñado que él se enamoraba, que era feliz con otra persona – como debía de ser – mientras yo era una simple espectadora de su amor. Cuando desperté y le vi a escasos centímetros de mi, sus ojos ámbares tan cerca de los míos, esos labios carnosos...Jamás podría estar con una persona con los valores de Syaoran, de eso era consciente...pero mientras durase el juego podríamos estar juntos. Algo así como amigos con derecho a rose, estar juntos cuando nos apeteciera, porque sabía perfectamente que él aceptaría. Puede que mi pensamiento fuese un poco egoista, parecía que me quería aprovechar de él...En realidad lo único que quería era estar junto a él el tiempo que me fuese posible, estar con Syaoran era lo más parecido a sentirme querida de verdad...Esto podría ser el error más grande de toda mi vida, pero ya me pararía a pensarlo después. Ahora era la hora de vivir el momento.

Esta noche sí que disfrutaría, sin apuestas que pagar y sin malos rollos de ninguna clase y sin Setsu Minami jodiéndome el momento. Esta noche tenía pensado pasarmelo bien, bromear con mis amigos...quemar la noche, vamos...Me puse mi vestido rojo ceñido y mis zapatos de tacón aunque los pies me dolían por culpa de la enana...Cuando terminé de maquillarme miré detenidamente a Syaoran. Se estaba poniendo las lentillas aunque ya estaba vestido; se había puesto un pantalón oscuro con una camisa blanca que le ajustaba a su torso. Se había arremangado las mangas de la camisa dejándome ver sus fuertes antebrazos...Cuando al fin se dió cuenta de mi presencia me miró de arriba abajo y me sonrió.

- Estás muy guapa.

- Tu también...

- Sí, bueno...- se pasó la mano por el pelo – Si tuviera que elegir yo los modelitos para ponerme el resultado sería muy diferente.

- Oh, vamos...tienes a Meiling para asesorarte.

- Que Dios me ayude – dijo con gesto exagerado.

- Anda, vamos...

Nos metimos en el ascensor; habíamos quedado abajo con los chicos a las nueve en punto para cenar e irnos. En el quinto piso se paró el ascensor y se montó una mujer rubia y muy atractiva que sonrió como una hiena en cuanto vió a Syaoran.

- Vaya...tu de nuevo – le escaneó con la mirada deteniéndose más tiempo del necesario en su paquete...será zorrona...- Sabes que no me importa acompañarte a donde quieras, un chico como tu no debería salir solito por estas calles – miré a Syaoran que en esos momentos tragaba en seco.

- Eh...perdona – la mujer torció el gesto cuando me miró – No está solito...está conmigo, ¿sabes? - le cogí de la mano y me apreté contra su costado – Puedo protegerle de las lobas-Dije mirándole de arriba abajo- creéme – alzó la barbilla y entrecerró los ojos.

- Oh...está bien...no sabía que tenías novia – le dijo a Syaoran sonriendo falsamente – Tienes suerte – dijo arrastrando las palabras mientras me asesinaba con la mirada.

- Lo sé Querida...

Gracias a los cielos el ascensor llegó a nuestro piso y pudimos perder de vista a la rubia zorrona. Miré a Syaoran con una ceja alzada.

- Gracia por salvarme de ella – dijo apurado – El otro día me la encontré en el ascensor...solo – susurró – No estoy acostumbrado a eso.

- Pues acostúmbrate, Syaoran – dije mientras caminábamos hasta el restaurante – A partir de ahora te vas a tener que quitar a las mujeres de encima – murmuré con desgana.

- No creo que sea para tanto...

- Tu no te ves a ti mismo, Syaoran. Eres demasiado apetecible para tu propio bien – me miró y sonrió de lado.

- Vas a hacer que me sonroje, Sakura...- tuve que pegarle un codazo en el estómago...como iba siendo costumbre.

Fuimos hasta la mesa donde estaban los chicos. Ya estaban discutiendo los planes de lo que haríamos después de cenar. Syaoran se sentó a mi lado y me sonrió. Gracias a los cielos esta vez fue un camarero el que nos tomó nota y no la pesada rubia que el otro día no hacía más que insinuarse frente a Syaoran...en serio, no tenía nada en contra de las rubias, pero ya me estaban cansando...La camarera rubia, la zorrona del ascensor rubia... Estefany era rubia ( sorpresa que nos dio a todos el ultimo dia de clases al llegar con cabello teñido y pareciendo mas plástica que La abuela que pagó 16.000 dólares para parecerse a Jessica Rabbit) mierda...mejor ni acordarme de Estefany, por ella estábamos dando estas clase de sexo...puta con suerte...Los chicos hablaban animados entre ellos, aunque veía a Meiling un poco callada para lo cotorra que era...algo la pasaba, no era normal en ella estar así...El camarero nos trajo la cena y nos sirvió nuestro plato a cada uno. Estaba enrollando los espaguetis de mi cena en el tenedor cuando noté una mano sobre mi rodilla. Aún con el tenedor en la mano me giré hacia Syaoran y le miré de forma interrogante, aunque él se limitó a sonreírme. Miré a los chicos, no se habían dado cuenta de nada...aún.

Noté los dedos cálidos de Syaoran subir por mi muslo hasta llegar al borde de mis medias...¿qué demonios estaba haciendo? Si quería que le violara delante de nuestros amigos sólo tenía que seguir subiendo esa mano...un poquito más...

- Entonces...¿qué hacemos? ¿Qué os parece si vamos al Diamond a tomarnos algo? Me han dicho que allí sirven unos cockteles fabulosos – dijo Tomoyo mientras picoteaba de su plato.

Vi a Syaoran encogerse de hombros mientras su mano me seguía acariciando debajo del mantel. Delineó el contorno de mi media haciendo que se me escapara el tenedor.

- Deberías de comer más, Sakura – me dijo Syaoran sonriendo – Estás tan floja que hasta se te cae el tenedor – le miré indignada...¡estaba jugando conmigo!

- ¿Si, no? ¿Estoy floja? Pues te voy a decir donde tengo la flojera y...- acarició mi intimidad por encima del encaje de mi ropa interior. Afortunadamente pude contener el jadeo en mis labios – Dios – murmuré.

- ¿Qué te pasa, Sakura? - me preguntó Eriol preocupado.

- ¿Eh? - el capullo de Syaoran hizo un poco más de presión justo en ese punto de mi intimidad que me volvía loca y...- ¡Joder! - jadeé cuando movió su dedo en círculos. Todos me miraron preocupados – Que...que calor hace, ¿no?

- Pues ahora que lo dices...sí, hace un poco de calor...- dijo Syaoran sonriendo.

Los chicos siguieron a enfrascarse en su conversación. Miré a Syaoran como si le quisiera matar, intenté taladrarle con la mirada, juro que lo intenté...pero entonces hizo mi tanga a un lado y me tocó libremente mi piel más tierna. Dios mío...me estaba matando...

-Syaoran– susurré de forma que sólo me oyera él.

Sí, justo ahora me encontraba ante un gran dilema. Me estaba gustando lo que me estaba haciendo, mucho pero...Oh, vamos...juguemos un poquito...Abrí mis piernas debajo de la mesa para darle acceso libre a mi intimidad. Tuve que agarrarme al borde de la mesa para no gemir en alto cuando separó mis labios íntimos para tocarme ese pedacito de carne que pedía atención.

- Pues nada, daremos una vuelta por la zona de los casinos y luego vamos a tomarnos algo – oía a Tomoyo a lo lejos - ¿Cogemos el coche? - Syaoran introdujo un dedo en mi cuerpo...

- ¡No! - jadeé cuando movió ese dedo. Todos me miraron de nuevo.

- ¿Por qué no, Sakura? - me preguntó Syaoran con ojos pícaros.

- Sí...¿por qué no quieres que cojamos el coche? - preguntó Meiling frunciendo el ceño. ¿El coche? Ah, sí...la conversación...el coche. Miré a Meiling y luego a Syaoran.

- Yo...no...aquí no – balbuceé mirando a Syaoran directamente. El y yo estábamos teniendo una conversación con doble sentido...aunque Syaoran me ignoró deliberadamente y siguió atormentándome debajo de la mesa haciendo que cerrara los ojos fuertemente. Esas manos...

- No se por qué no quieres que cojamos el coche, ahora – dijo remarcando esa palabra. Syaoran estaba jugando con fuego...y se iba a quemar...

- Porque ahora no es un buen momento – dije cogiendo aire.

- ¿Pero te gustaría que cogiéramos el coche...para ir a otro sitio? - dijo con doble sentido. Me quedé de piedra. Syaoran se me estaba insinuando, esta vez había sido él el primero en dar el paso...

- ¿Y a qué otro sitio quieres ir? - me preguntó Eriol de manera inocente. El pobre no se había enterado de nada, gracias a Dios...

Ya estaba bien de juegos. Cogí la mano de Syaoran y le separé de mi cuerpo. El gesto de Syaoran cambió rápidamente...desvió la mirada algo avergonzado. Me contuve para no rodar los ojos.

- Estoy un poco mareada por el calor – me abaniqué con la mano teatralmente – Creo que voy al baño...

Me levanté y le envié una mirada llena de significado, seductora. Si quería jugar lo iba a hacer...

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Por un momento pensé que Sakura se había enfadado...pero cuando se levantó y me miró con sus ojos oscuros llenos de deseo supe que no se había enfadado sino todo lo contrario. Sakura se marchó por el pasillo que llevaba a los baños dejando a los chicos algo confundidos y preocupados.

- Creo que no debería de ir sola – dijo Tomoyo mientras hacía el amago de levantarse

- No, déjalo...ya voy yo. Ya he terminado de cenar...id terminando mientras yo compruebo que Sakura está bien...

Al parecer mi argumento no levantó ninguna sospecha ya que todos asintieron y siguieron cenando como si nada. Fui por el pasillo olisqueando el rastro del perfume de Sakura. Miré confundido el cartel que había en el aseo de señoras, "fuera de servicio temporalmente, disculpen las molestias". Iba a mirar en el baño de caballeros cuando vi la mano pálida de Sakura asomarse por la puerta y cogerme con fuerza. Me miró con una enorme sonrisa mientras cerraba la puerta del aseo con pestillo. Apenas me dio tiempo a nada, enseguida sentí sus labios rojos sobre los míos.

- Pensé que te habías enfadado – murmuré contra su boca.

- Por favor, Syaoran...jamás me enfadaría por lo que me has hecho debajo de la mesa – dijo pegándome a su cuerpo – Aunque por un momento he sentido que jugabas conmigo – volvió a besarme.

- Y quiero jugar contigo – susurré.

- Pues aquí no nos van a molestar, al menos hasta que la señora de la limpieza quite ese cartel de la puerta – sonrió de manera seductora.

Uf...aquí, en el baño...un sitio público donde un pequeño cartel nos separaba de toda esa gente que había cenando en el restaurante...Sí, definitivamente hacer cosas malas en sitios así tenía su morbo. Miré por un segundo el baño. Era grande y tenía un gran lavabo de mármol...Sakura me sonrió de manera significativa mientras cabeceaba en dirección al lavamanos. Caminó de espaldas hasta que su trasero se chocó contra el mármol. El escote de su vestido era tan tentador...cuando desperté de mi momentáneo lapsus avancé hacia ella y con un movimiento enérgico la agarré de los muslos y la subí en el lavabo quedándome entre sus piernas. Sakura ahogó un gritito divertido.

- Siento que a veces no te reconozco – murmuró mientras abría las piernas dejándome ver sus muslos pálidos y el color azul de su ropa interior.

- Es extraño – murmuré mientras me metía aún más entre sus piernas – Yo tampoco me reconozco...es de locos – dije mientras le acariciaba los pechos por encima del vestido – Jamás me abría imaginado que te iba a tocar aquí – metí la mano entre sus piernas hasta llegar a su ropa interior humedecida – en medio de un restaurante lleno de gente...y delante de mis hermanos y amigos – la besé en los labios.

- Nunca dejas de sorprenderme – murmuró mientras me lamía el cuello - Y eso me pone...

- Es...es como cuando ves una peli y al protagonista se le aparecen un demonio y un ángel – le aparté el tanga hacia un lado y la toqué sin tela de por medio – Últimamente siempre gana mi demonio...me siento un poco malo – introduje un dedo.

- Pues yo ahora mismo te siento muy bueno – jadeó.

Sin separar mi mano de su cuerpo y sin dejar de mover mis dedos la besé, lamí sus labios hasta que la oí gemir de nuevo, ese sonido que me encantaba y que hacía que mis testículos se resintieran por la excitación. Aspiré el aroma que desprendía su cuello, ese perfume natural que era un afrodisíaco para mi. Sakura enganchó sus piernas en mis caderas...por un momento desvié mi mirada hacia el gran espejo que teníamos detrás. En el reflejo pude ver la espalda arqueada de Sakura, ese vestido rojo hecho para el pecado que tan bien envolvía su cuerpo y sus piernas abiertas abrazando mi cuerpo...pero lo que más me sorprendió fue mi cara. Mis ojos estaban totalmente oscurecidos bajo las lentillas y el gesto de mi cara no era de total panoli como hacía unas semanas; ahora parecía un cazador que había encontrado su presa...en este momento, aquí y ahora, era Sakura...

Volví a centrarme en ella cuando sentí sus manos en la piel de mi pecho, me había desabrochado la camisa y no me había enterado. Mmm, esos besos sobre mi pecho...moví las caderas contra su cuerpo para aliviar un poco la tensión que sentía en mi ingle, estaba duro como una puñetera roca...en estos momentos era capaz de hacer cualquier cosa en ese baño...

Me separé lo justo y necesario del cuerpo de ella para deslizarle la ropa interior. Iba bien, iba de puta madre...hasta que el encaje del pequeño tanga de color azul se le enganchó en uno de los tacones. Rodé los ojos exasperado.

- Joder – murmuré mientras Sakura se reía de mi.

Cuando logré desenganchar la preciosa prenda del tacón del demonio volví a poner la palma de la mano sobre su intimidad. Estaba más que húmeda, arrrgggg. La subí el vestido hasta la cintura dejándome unas preciosas vistas de su culo en el reflejo del espejo. La cogí de esas dos moldeadas nalgas y la coloqué en la orilla de la encimera...y bajé la cabeza hasta ese lugar que me volvía loco. Cuando la lamí de manera lenta y tortuosa, jadeó.

- Joder, Syaoran...¿qué...qué estás haciendo conmigo esta noche? - me separé un milímetro de su piel.

- No creo que sea el momento de explicártelo, ¿no?

Me habría reído a carcajadas de su cara si no fuera porque tenía tareas pendientes con su cuerpo. Con cuidado separé sus labios íntimos y puse mi lengua a trabajar. Estaba mucho más confiado que en la tarde anterior, lo había hecho bien...ahora sólo me faltaba perfeccionar la técnica...pero no ahora. En estos momentos me sentía exaltado, fuera de mi...subí hasta los labios de ella dejándola confundida por unos segundos...hasta que me desabroché los pantalones y me bajé los boxers lo justo y necesario para sacar mi erección. Sakura me miró con los ojos muy abiertos y se mordió el labio inferior...

- ¿Syaoran? - me posicioné en su entrada – Syaoran – susurró...lo haría, estaba enfebrecido...iba a hacerlo con Sakura en este baño...

Pues no. En el mejor momento posible la puerta nos jodió, como era costumbre. Sakura y yo nos sobresaltamos, nos miramos con horror y nos separamos rápidamente. La ayudé a bajarse del lavabo y se colocó el vestido como pudo. Yo me abroché la camisa, me metí el pequeño Syao aún contento en los pantalones...con tan mala suerte de que al subir la cremallera me pillé...donde más dolía...

- ¡Joder! ¡Mierda! - me doblé de dolor.

- ¿Qué pasa? - susurró Sakura.

- ¿Ahí alguien dentro? - dijo la voz de una mujer al otro lado de la puerta – Aviso, voy a entrar, así que...

Justo en el momento en que la mujer de la limpieza abría la puerta intercepté el tanga de Sakura que estaba tirado en el suelo. Con un rápido movimiento me lo guardé en el bolsillo. La mujer nos miró desde el umbral, primero a Sakura, de arriba abajo, y luego a mi. Rodó los ojos como si comprendiera lo que estábamos haciendo...o lo que habíamos intentado hacer.

- Fuera – dijo con voz cansina. Podía apostar que no era la primera vez que esa mujer veía esta escena.

Sakura y yo agachamos la cabeza algo avergonzados. Justo cuando pasamos por su lado sonrió.

- Hijo...- me llamó – Llevas la camisa mal abrochada.

Miré hacia abajo y si...parecía que me había abrochado la camisa un niño de dos años. Me coloqué los botones mientras miraba agradecido a la mujer. Mientras andábamos por el pasillo que daba al salón del restaurante no pude evitar llevarme la mano a la entrepierna. Mierda, me dolía...

- Vaya pillada – murmuró Sakura. Me miró y frunció el ceño - ¿Qué te ocurre, Syaoran?

- Justo...vaya pillada...Joder...con las prisas me...me he pillado un huevo – susurré.

- ¿Qué? - parpadeó rápidamente.

- Pues eso...- cerré los ojos por el pinchazo que sentía – Que me he pillado con la cremallera y...

- Aquí estáis...nos tenian asustados – Lien estaba frente a nosotros con gesto aliviado - ¿Por qué habeis tardado tanto? - eh...sí, vale...¿cuánto tiempo habíamos estado ahí metidos? Miré a Sakura.

- Me...me he mareado...ya sabes, el calor – se abanicó con la mano – Un poco de agua fría en la nuca y los cuidados de Syaoran...- se me escapó la tos – Y como nueva – llegamos a la mesa y nos sentamos con los chicos.

- Si te encuentras mal podemos hacer algo más tranquilo – dijo Tomoyo.

- No, no...ya me encuentro bien – dijo Sakura quitándole importancia.

- Está bien – dijo Eriol – Entonces nos comemos el postre y nos vamos. ¿Qué quereis?

- Yo ya me he comido mi postre – susurré de forma que solo me oyera Sakura.

La sonrisa que me dedicó me alivió un poco el dolor que sentía en mi entrepierna. Me dolían los huevos por el calentón y por el percance con la cremallera. Ay...

Cuando al fin terminaron de comerse los postres fuimos hasta el hall. Al final iríamos al Diamond a tomarnos esos famosos cockteles y a bailar un rato. Íbamos a salir cuando Sakura se paró en seco.

- Eh...debería de ir un momento a la habitación – todos la miramos – A cambiarme...

- ¿Qué problema tienes con ese vestido? - dijo Meiling por primera vez en toda la noche. Sakura me asesinó con la mirada y señaló con los ojos mi bolsillo delantero...en el que me había guardado su tanga. Sonreí como un capullo...hasta que mi huevo sufrió un pinchazo.

- Creo que así vas bien, Sakura – la aludida alzó una ceja.

- No, Syaoran...tengo que ir arriba y...

- Se hace tarde – dijo Eriol – Estás muy guapa con ese vestido, te realza el color de tu piel y todas esas cosas de chicas...moviendo el culo a fuera...¡ya!

Dejamos que los chicos nos adelantasen. Sakura me cogió del brazo y me acercó a ella.

- Eres un capullo, Li – la miré divertido – En cuanto lleguemos al sitio ese me devuelves mis bragas – susurró.

- Que yo recuerde no son unas bragas lo que tengo en mi bolsillo – alargó la mano para meterla en mi bolsillo, pero yo fui más rápido que ella – Ah, ah...me las he encontrado en el suelo del baño...ahora son mías...- entrecerró los ojos.

- Podría darte un apretón en los huevos, Li– sentí que mi cara palidecía – Pero no soy tan mala...En serio...¡no puedo ir sin bragas! - un grupo de hombres que pasaba por nuestro lado miraron a Sakura de arriba abajo y silbaron. Les hice la mirada del tigre a la vez que la cogía por la cintura y la pegaba a mi.

- Schhh, no chilles...con que yo sepa que no llevas nada debajo estás bien...no hace falta que se entere toda la ciudad de ese pequeño detalle – murmuré.

- ¡Ugh! Dios...es la primera vez que voy por la calle...sin ropa interior – se tapó la cara con las manos...

- Bueno...para todo hay una primera vez, Sakura – como la que podría haber tenido yo minutos antes si no nos llegan a interrumpir en el baño...

Jejejeje, casi casi...¿qué os ha parecido? ¿Cómo creeis que acabará la noche para estos dos? ¿Qué os parece si sale de nuevo en escena...Setsu?

EN EL PRÓXIMO CAPITULO

- ¿Qué desea, señori...? ¡Uy! - excalmó cuando me vio la cara – Vaya...volvemos a vernos, Sakurita – apreté la mandíbula y me aguanté el insulto que tenía preparado en la punta de la lengua; sabía perfectamente que no me gustaba que me llamaran así.

- Hola, Setsu...Venía a pedirte disculpas – su cara de sorpresa fui casi cómica – El otro día...no estaba en mi mejor momento. Perdí una apuesta y me tocó hacer el ridículo ahí arriba – señalé el escenario.

- Tu y tus bragas rosas animaron el ambiente del local – dijo sin nada de finura.

- Sí, ya...- murmuré – El caso es que...bueno, hace mucho tiempo que no nos vemos y...no me importaría recordar tiempos pasados – me pasé el dedo índice por el pecho. Setsu miró la trayectoria de mi dedo y sonrió...