CAPITULO 30 CLASES SEXUALES BY ERIOL
Me separé lentamente de Sakura y de su boca y miré a mi puñetero hermano. Siempre tan oportunos como de costumbre. Eriol nos miraba desde su posición aventajada con una sonrisa socarrona en la cara.
- Creo que tengo que me tienes que informar si he ganado la apuesta, eso es algo que se me da bien hacer – miró intencionadamente a Sakura.
- Eres un capullo, Eriol – Sakura se levantó del suelo y le encaró – Pero yo estoy tranquila porque se – le apuntó con el dedo en el pecho – que antes o después voy a patearte el culo, ¿sabes?
- Estaré ansioso porque llegue el día – respondió mi hermano.
- Syaoran – dijo Sakura ignorando al grandullón – luego hablamos – se acercó a mi y me besó en la mejilla.
Observé como un puto gilipollas cómo se movía su cuerpo al caminar hasta su coche. La manaza de mi hermano sobre mi hombro sacudió mi cuerpo al completo.
- Creo que tenemos que hacer tarde de confidencias, pequeño – sonrió mi hermano.
- No creo que sea el momento, Eriol. Hemos pasado dos días muy duros, ahora Lien y Meiling están...
- Sí, sí, sí...Voy a ser tío y voy a ser la polla con mi sobrino, pero ahora mismo, Lien, tu y yo nos vamos a meter en mi cuarto y nos vas a contar todo con detalles - Eriol me arrastró literalmente hasta el interior del salón y cogió por banda a Lien que estaba sentado al lado de Meiling.
- ¿Qué pasa? - nos miró a ambos – Estoy hablando con mi novia de cosas serias...voy a ser padre – dijo como si no fuera obvio.
- Ya, y yo me tengo que enterar si Syao se nos ha hecho todo un hombrecito. Supongo que a las chicas nos les importará que te secuestre un ratito a cambio de información, ¿verdad, chicas? – Meiling Y Tomoyo sonrieron.
- Para nada, ve con ellos, cariño...y luego cuéntanos los detalles – dijo mi querida hermana.
- ¿Estarás bien? Si vuelves a tener náuseas que me avise Tommy y bajo enseguida – murmuró Lien mientras subíamos las escaleras.
- ¿Vas a ser así de pesado los demás de siete meses que te quedan para ser padre? - le preguntó Eriol.
- Sólo estoy preocupado por Meiling...aún no me creo que esto esté pasando...- palmeé la espalda de mi amigo.
Nos metimos en la habitación de Eriol. Dios santo, hacía tiempo que no entraba aquí y me sorprendí al ver que aún tenía colgado en una de sus paredes un poster de Pokemon. Miré detenidamente a mi hermano.
- ¿Qué?
- ¿Pikachu? - pregunté señalando el póster.
- Marcó mi infancia, joder – dijo indignado – Ahora siéntate ahí de una puta vez y cuéntanos que coño habeis hecho Saku y tu en la habitación del hotel – sonrió como una hiena.
- ¿Esto es necesario? - pregunté.
- Hay una apuesta de por medio – señaló Lien – Son cincuenta pavos...no es mucho, pero como voy a ser padre me vienen bien – rodé los ojos.
- Hemos avanzado mucho - los chicos sonrieron y me animaron a continuar...oh, venga...a la mierda. Necesitaba consejos masculinos...- El sexo oral es la hostia.
- Ese es mi chico – me felicitó Eriol.
- O sea...que las clases van bien, ¿no? - preguntó Lien.
- Bueno...ya no hay clases...- se miraron entre ellos.
- ¿Por qué? ¿Ya habéis follado?
- No, no hemos follado – Lien sonrió ampliamente.
- ¡Gané! Me debes cincuenta pavos – Lien alargó la mano mientras mi hermano se sacaba la cartera y le pagaba a regañadientes.
- Hemos estado en la ciudad del pecado, te hemos llevado a un puto sex shop, has compartido habitación y cama con una chica explosiva...¿y vienes y me dices que no te la has follado? Además, ¿que es eso de que ya no hay clases?
- Para empezar, me la habría podido follar...en al menos dos ocasiones si vosotros – les apunté con el dedo – no nos hubierais molestado a cada rato – ambos me miraron con la boca abierta – Y no hay clases...porque...bueno...hemos llegado a un trato...
- ¿Qué trato?
- Amigos con derecho – los chicos silbaron
- El friki se ha espabilado – murmuró Eriol.
- Amén – apuntó Lien.
- Sois unos cabrones – dije mientras rodaba los ojos – Dios...incluso podríamos haber hecho algo en la discoteca si no hubiera sido por ti – señalé a mi hermano.
- ¿Qué hice en la discoteca? Tengo una profunda laguna mental sobre esa noche – dijo mientras se rascaba la cabeza.
- Ingeriste tanto alcohol que casi te tuvimos que poner la placa de "peligro, inflamable" – bromeó Lien.
- Justo cuando estaba...ahí, en lo más interesante con Sakura...vienes y me preguntas por los usos que tiene el bolsillo de una camisa...
- Ah...sí, ya...- Eriol pareció pensarselo – Bueno, no...no me acuerdo de nada...- Lien y yo rodamos los ojos – Como sea...se te nota el cambio, tío...
- Sí, estás mucho más relajado con nosotros...y eso me gusta.
- Estoy relajado ahora...hace un par de días te hubiera partido la cara de no haber sido por Sakura – Lien me miró confundido – Tío...has dejado embarazada a mi hermana...el primer pensamiento lógico fue el de romperte los dientes...
- ¿Por qué? - preguntó Eriol– Es algo que le puede pasar a cualquier pareja con una vida sexual plena...- me miró muy serio - ¿Sabes cuáles son los métodos anticonceptivos más seguros?
- Eriol...por favor – fruncí el ceño.
- No...tu hermano tiene razón...Si no míranos a Meiling y a mi.
- Eso es porque usáis preservativo...Tomoyo toma la pildora y así nos evitamos de problemas...
- Ya, pero eso es porque tienes pareja estable...yo a Syaoran le recomiendo el condón, a pesar de nuestra experiencia. ¿Sabes ponerte un preservativo?
- A ver...- suspiré mientras entrecerraba los ojos – Evidentemente se como se pone...pero nunca en la práctica. Sakura me iba a enseñar en breve...
- Pues que se salte esa clase, te vamos a enseñar nosotros – miré a Eriol con horror – Joder, Syaoran...no te voy a pedir que te saques el churro aquí delante de nosotros...esperadme un momento...
Mi hermano salió de la habitación tan rápido como pudo. Miré a Lien entre extrañado y acojonado. ¿Qué demonios iban a enseñarme? ¿Qué método didáctido emplearían conmigo? Sinceramente preferiría mil veces que Sakura me diera esa clase...Un minuto después Eriol entró en la habitación...con una banana en la mano.
- Jesús – murmuré.
- He escogido un ejemplar grande...tienes los genes Li, así que supongo que estarás tan bien proporcionado como yo – ay, Dios...la que me espera...- Necesito un preservativo...- Lien rodó los ojos y se sacó la cartera.
- Toma los que quieras...ya no los necesito – dijo de manera sarcástica mientras le daba los pequeños envoltorios.
- Fresa, chocolate...- dijo Eriol mientras leía las etiquetas – Increíble...Bueno, pequeño Syao – sonrió de nuevo – Para ponerte un preservativo en condiciones tienes que estar tan tieso como este plátano.
- No jodas – dije irónico.
- Eso va después de ponértelo. Mira, abres con cuidado el envoltorio...nunca con los dientes, lo puedes romper – lo abrió con cuidado con los dedos y sacó el condón – Una vez que lo has sacado, lo colocas en la punta – hizo lo mismo con el plátano – Aprietas la puntita para que no coja aire...y lo desenrollas hasta la base – observé el plátano enfundado en un preservativo de color rojo, es decir, sabor fresa.
- Tampoco es tan complicado – cogí la fruta con mis manos.
-No es complicado, pero tienes que perfeccionar la técnica – alcé una ceja ante las palabras de Eriol – Cuando tengas un calentón del quince lograrás ponerte uno de estos en cero coma dos segundos.
Los chicos se rieron a carcajadas...y debido a esos malditos bozarrones no oímos la llamada de la puerta...¿El resultado? Que mis padres entraron precipitadamente al cuarto de mi hermano...se quedaron mirándome a mi y al plátano protegido contra enfermedades sexuales como si estuvieran viendo un partido de tenis. Luego se miraron entre ellos.
- Eh...no se si preguntar...o no – dijo mi madre sin quitarle ojo a la banana – Que sepais que hemos llamado antes y como no habéis respondido...
- Tranquila, mamá – dijo Eriol aún riéndose – Le estamos enseñando a Syao a ponerse un...
- ¡Cállate! - le grité avergonzado.
- No es nada malo – se defendió mi hermano – Queremos que Syao aprenda a cuidarse y...- mis padres me miraron con una ceja alzada.
- ¿A que aprendas a cuidarte? ¿Acaso antes no lo hacías? - preguntó mi padre preocupado.
- Hien...no se cuida porque es tan virgen como la lana de las ovejas – Lien sonrió ampliamente.
- Tu cállate...no eres el indicado para hablar de ese tema, hijo...
- Touché – murmuró Lien.
- Así que...¿eres vírgen, Xiao lang? - no podía creer que mi madre me estuviera preguntando esto. Asentí incapaz de mirarla a los ojos - ¿Y qué haces perdiendo el tiempo? - abrí los ojos mucho por las palabras de mi dulce madre – Tienes diecinueve años...hijo, disfruta de la vida, que ya es hora...
- Tu madre tiene razón...Mírate, estás muy guapo con esa ropa nueva – me animó mi padre – seguro que no tardas nada en encontrar una chica que no sea inmune a tus encantos – los chicos se rieron a carcajadas.
- Eso es cierto, en Las Vegas una mujer lo abordó en el ascensor y...- le di una sonora colleja a mi hermano - ¡Auch! Joder, vaya humos...cualquiera les dice a los viejos que te has comprado un kamasutra para ir investigando y...- le di un codazo en el estómago – Vale, lo he pillado.
- ¿Un kamasutra? - preguntó mi padre – Bien...cuando te lo termines de leer me lo pasas – y me guió un ojo.
- Papá, creo que mi cabeza está procesando demasiada información para mi bien estar mental – dije avergonzado.
- Xiao lang tiene razón, Hiem – dijo mi madre – Le estamos haciendo pasar un mal rato...En realidad nosotros veníamos a darte nuestro regalo de Navidades...
- ¿A él solo? ¿Y el mío? - pataleó Eriol como si fuera un niño pequeño.
- Le vamos a dar su regalo a tu hermano porque no hay manera de esconderlo, hijo – explicó mi padre – Creíamos que llegaríais un día antes de Nochebuena...
- Oh, venga...dáselo ya...- le animó mi madre saltando como la haría Meiling.
Mi padre me sonrió y me tendió una caja igual de grande que un paquete de cigarrillos. ¿Y esto era lo que no podía esconder? Les miré extrañado y me animaron a abrir la caja. Una vez que vi su contenido entendí todo. Les miré y sonreí ampliamente.
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Menos mal que al final se había arreglado todo. Meiling y Lien tendrían a su bebé...iba a ser dificil para ellos siendo tan jóvenes, pero estaban juntos y se querían. Entre los dos podrían hacerlo y además lo harían bien. El que en estos momentos me daba un poco de lástima era Syaoran. Por la cara de Eriol cuando nos pilló besándonos pude deducir que esta tarde no se libraría de un buen interrogatorio por su parte...
Me fui a mi habitación a buscar un vestido para la cena de Navidad para tener la cabeza ocupada. Demasiadas emociones y sentimientos en tan pocos días...Puse el cd de Lady Gaga a todo meter y me metí dentro de mi armario de manera literal. Estaba cantando a grito en boca cuando el claxon de un coche me sobresaltó. El claxón paró...para a los cinco segundos volver a insistir...después de cinco minutos así yo ya estaba hasta los huevos...Estaba a punto de bajar y hacer que el estúpido conductor de ese coche se callara de una puta vez cuando mi teléfono vibró avisándome que tenía un mensaje nuevo.
-Sakura, ¿te quieres asomar de una puñetera vez por la ventana? Syaoran"
Ya está. Ni una palabra más ni una palabra menos. Fruncí el ceño...asomarme a la ventana...Abrí mucho los ojos y corrí a asomarme para mirar por la calle. Aparcado en frente de mi casa había un Volvo plateado nuevo y precioso. Entonces Syaoran salió de la puerta del piloto y me saludó con la mano.
- ¿Qué es eso? - grité desde la ventana.
- Creo que se llama coche...- rodé los ojos por lo gracioso que se estaba volviendo - ¿Bajas? Quiero enseñártelo.
Apagué el reproductor de música y dejé toda mi ropa esparcida por mi cama. Bajé corriendo las escaleras y cogí una chaqueta antes de salir a la calle. Syaoran estaba apoyado en un lateral del Volvo jugando con las llaves del coche. El muy cabrón parecía un modelo de anuncio, con su pelo despeinado y su sonrisa ladeada.
- ¿Te gusta lo que ves? - me preguntó con su aterciopelada voz.
- ¿Eh?
- El coche, ¿te gusta?
- Ah, claro – di una vuela de reconocimiento alrededor del vehículo – Es precioso. ¿Y esto? ¿A qué se debe?
- Es mi regalo de Navidad, mis padres dicen que ya es hora de que me valga por mi mismo sin tener que depender de mis hermanos para ir a los sitios...- se encogió de hombros.
- ¿Qué tal la tarde? ¿Eriol te ha interrogado?
- Sí...- se rascó la cabeza – Me han dado consejos...incluídos mis padres – murmuró.
- ¿Cómo?
- Si quieres te lo cuento en el coche. Vamos a dar una vuelta, anda.
Observé a Syaoran con las manos en el volante. Era la primera vez que le veía conducir y he de decir que no lo hacía nada mal. Siempre me imaginé a Syaoran conduciendo pegado al volante como una abuelita motorizada...pero nada más lejos de la realidad. Para hacerle el rodaje al coche condujo hasta Port Tokyo, entonces pude comprobar el gran potencial de Syaoran como conductor. Aproveché nuestra visita para comprar unos libros en una librería especializada para uno de mis trabajos de la universidad y comimos comida rápida sentados en uno de los bancos en la calle. Era la primera vez que Syaoran y yo salíamos solos y me lo estaba pasando en grande mientras me contaba lo que le había pasado esa misma tarde.
- Así que tu madre te ha animado a que te estrenes ya, ¿no? - pregunté divertida.
- Ha sido muy vergonzoso, Sakura...¡Me han pillado con un plátano enfundado en un preservativo! - rompí a reir más fuerte aún – Sí, descojonate de la risa...
- Y dices que era de sabor a fresa, ¿no? - Syaoran me hizo la mirada del tigre – vale, vale...ya me callo...Sabes perfectamente que yo te podría haber enseñado mil veces mejor...
- Podemos hacer como que la clase de mi hermano no ha pasado nunca, no me importaría olvidar ese momento, te lo prometo - nos quedamos en silencio durante unos segundos...hasta que me decidí a hablar.
- ¿Te sientes a gusto, Syaoran?
- Pues si, hace una tarde preciosa y...
- No, no...no me refiero al sitio ni al momento...- me miró fijamente a los ojos a través de las gafas...me encantaba cuando llevaba las gafas puestas...- ¿Te sientes bien con tu cambio? ¿Te gustaría volver a ser como antes?
- ¿Qué? Para nada, Sakura...Es cierto que aún me estoy acostumbrando a no ser tan friki – sonreí – pero estoy bien...de verdad. Quizás el cambio físico sea el más evidente, pero mi cambio interior es con el que realmente me siento bien. Y todo gracias a ti. Siento que me has dado mucho...y yo nada...
- No digas tonterías, Syaoran. Me estás dando mucho más de lo que te piensas – murmuré – A tu lado me siento protegida y segura. Me gusta mucho como eres, Syaoran. Te voy a echar de menos, ¿sabes?
- ¿Por qué dices eso? - frunció el ceño – Siempre me vas a tener para lo que necesites...
Para lo que necesite...lo que yo necesitaba de Syaoran jamás me lo podría dar. No sólo era el tema físico y sexual...me estaba dando cuenta de que estaba creando una dependencia con Syaoran que a la larga me iba a perjudicar. De eso me había dado cuenta al volver a casa y no tenerle cerca de mi...Lo que me estaba pasando a mi no me había pasado nunca con ningún otro chico, sabía lo que era, el sentimiento que tenía hacia Syaoran tenía un nombre...pero no quería ni pensarlo. Era mejor guardar en lo más profundo de mi corazón ese sentimiento...
Cuando me quise dar cuenta tenía los labios de Syaoran sobre los míos; me encantaba esta manera de besarme, esos besos robados, totalmente inesperados...tiernos...Sin separar nuestros labios Syaoran me animó a que me sentara sobre sus rodillas. Pasé las manos por su cuello y le apreté aún más a mi cuerpo y lo mismo hizo Syaoran con sus manos en mi cintura.
- Esta juventud de hoy en día no respeta nada – ambos nos separamos para ver de quien era la voz que nos interrumpió. Se trataba de una "adorable" abuelita con unas gafas tan gruesas como la suela de mis zapatos y que nos miraba como si estuviéramos cometiendo un asesinato – en mis tiempos esto no pasaba...desvergonzados...- espetó sin moverse un milímetro de donde estaba.
- Señora – dijo Syaoran indignado – No estamos haciendo nada malo.
- La estás besando en la calle, pervertido...
- Y eso que no sabe todo lo que hemos hecho en La Vegas – le susurré a Syaoran en el cuello mientras se reía.
Desvié la mirada calle abajo y sentí que se me revolvían las tripas ante la presencia que allí se encontraba. Me bajé el cuerpo de Syaoran ignorando completamente a esa señora justo antes de que ella nos viera. Caminó en nuestra dirección con una sonrisa falsa. Aquí y ahora...era la persona a la que menos ganas tenía de ver...
Syaoran me miró confundido al separarme de él. Miró a la abuelita que nos había llamado que en esos momentos se alejaba aún murmurando algo por lo bajo sobre la juventud.
- ¿Qué pasa?
Señalé con la cabeza en determinada dirección. Estefany nos había visto y en estos momentos estaba casi a nuestra altura. La chica llevaba puesta una falda demasiado corta para las alturas de año en las que nos encontrábamos y cargaba en sus manos más de diez bolsas. Miró a Syaoran detenidamente, sonrió y luego me volvió a mirar a mi.
- Hola, eh...- miró de nuevo a Syaoran - ¿Tu eres...eres Li? - Syaoran la miró de arriba abajo y sonrió ligeramente.
- Sí, soy Syaoran...
- Wow – la gilipollas de Estefany puso ojitos – Te veo muy bien...demasiado bien...
- Gracias – murmuró Syaoran para después mirar hacia otro lado. Pareció que a Estefany no le sentaba muy bien ser ignorada por Syaoran, aunque lo disimuló como pudo.
- ¿Qué haceis por aquí? - preguntó sin quitar ojo a Syaoran.
- Lo mismo que tu...compras – murmuré – Necesitaba comprar unas cosillas y Syaoran me ha acercado – señalé el Volvo aparcado cerca de nosotros.
- Vaya...¿ese coche es tuyo? - el aludido asintió – No sabía que tenías coche...quizás algún día puedas darme una vuelta...
Arggg. Pedazo de rubia idiota. Zorra. Guarra. Maldita perra...bien, respira profundo, Sakura...eso es...un, dos, tres, yo me calmaré, cuatro, cinco, seis, todos lo veréis...Después de contar hasta veinte miré a Estefany; estaba esperando una respuesta por parte de Syaoran.
- Sí, bueno...quizás más adelante. Ultimamente estoy muy liado – ese es mi chico...
- Oh, claro...otro día. Bueno, me marcho...tengo que seguir comprando...
Estefany se marchó de allí contoneando su culo. Miré a Syaoran...Dios, no le quitaba ojo al culo de la zorra esa. ¿Por qué te pones así, idiota? Empezaste con todo esto precisamente para que Estefany se fijara en Syaoran...y lo has conseguido. Estaba a punto de anotarme un tanto por conseguir que Estefany fijara su vista en un friki como Syaoran, pero por ese motivo en especial que no quería ni nombrar no me gustaba ese detalle. No me gustaba como Estefany miraba a Syaoran...ni me gustaba que Syaoran la mirara el culo de esa manera. Celos...esto que estaba sufriendo en ese banco en una de las calles de Port Tokyo eran celos puros y duros. Mierda.
- Increíble – murmuró Syaoran – Me ha pedido que la lleve a dar una vuelta en el coche...
- Sí, seguramente no la importaría estrenar tu coche – espeté.
- Lo has estrenado tu conmigo – dijo como si fuera obvio. Rodé los ojos.
- Con estrenarlo me refiero a usar debidamente los asientos traseros – Syaoran abrió mucho la boca cuando entendió por donde iba – Por cierto...has disimulado bastante bien.
- ¿Qué?
- Que has ignorado a Estefany tal y como te dije...se ha quedado pillada porque no la has hecho suficiente caso.
- Mmmm.
Ahora si nos quedamos en un silencio incómodo; la presencia de Estefany nos había jodido el momento, joder. Ambos nos quedamos sin saber qué decir, como si nos hubieran pillado haciendo algo muy malo...Cogí las bolsas que había comprado y caminé hasta el coche de Syaoran. Las cosas se estaban poniéndo raras, muy raras...como mis propios sentimientos. ¿Qué iba a hacer si no podía obviar lo que sentía por Syaoran?...
Mmmmm, nuestra Sakura está celosa...¿Qué os ha parecido? ¿Os ha gustado la mini clase de Eriol? Jejejeje...
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- Claro, hay una chica que me gusta bastante, pero ella aún no lo sabe – sentí que me hundía en la miseria.
- Pues díselo antes de que venga algún listillo y se la lleve – bromeó Tom.
- ¿Te gusta una chica, Edward? - dijo Ieran ilusionada - ¿Quién es?
- Bueno...- se rascó la cabeza – Digamos que va a la universidad...
