CAPITULO 31 CENANDO EN FAMILIA

Al día siguiente me levanté hecha una auténtica mierda; apenas había dormido, me había pasado toda la santa noche pensando en Syaoran, ironías de la vida. Y encima para llegar a la conclusión más deprimente que podía ser; estaba jodida en el sentido más estricto de la palabra. Estaba super jodida por lo que pasó ayer por la tarde. El simple hecho de volver del viaje y enfrentarme a la cruda realidad sin tener a Syaoran pegado a mi durante todo el día había sido una mierda. Pero ver a Estefany y recordar que todo esto lo estábamos haciendo por ella...eso sí que había sido una mierda monumental. Ver a Syaoran mientras la miraba, mientras paseaba esos preciosos ojos ambar por el cuerpo de esa idiota me había revuelto la sangre de manera literal.

Así que se podía decir que no tenía muchas ganas de fiesta. Esta noche haríamos la cena de Navidad en casa de los Li con los padres de Tomoyo y Lien, pero si por mi fuera me quedaría en casa poniéndome hasta el culo de chocolate y viendo películas de vídeo. Sí, sí...estoy un poco deprimida, ¿y qué?

A media tarde me fui a casa de los Li con mi vestido debidamente guardado en una funda para ropa y mi cargamento de maquillaje; había quedado con las chicas para arreglarnos las tres juntas y para ayudar a Ieran en lo que fuera necesario...pero eso fue imposible. Hien me abrió la puerta con una enorme sonrisa y en cuanto entré en la casa comprobé estaba todo prácticamente colocado. Ieran había decorado la mesa alargada del salón con un precioso mantel bordado, los cubiertos eran de plata y la mesa estaba decorada por candelabros con velas rojas. Ah, y el delicioso aroma del pavo asándose en el horno me indicaba que tampoco podríamos ayudar en la cocina.

- Vaya...y yo que venía con intención de ayudar – dije cuando llegamos a la cocina.

- No hace falta, hija. Además, me encanta todo esto...- sonrió – me encanta que venga la gente a cenar a casa. Disfruto preparando las cosas – miré a mi alrededor.

- ¿Y los chicos?

- Les he mandado a por más champán – rodó los ojos – En momentos como este es mejor no tener a Eriol rondando por aquí...es capaz de meter la mano en el horno y comerse el pavo medio asado – sonreí, eso era muy cierto.

- Ieran, ¿cómo está Meiling?

- Bueno – suspiró – Hay ratos que creo que le dan ataques de pánico...

- ¿Por qué? - pregunté asustada - ¿Se encuentra mal?

- No, no...es la ropa – levanté una ceja – Ya está pensando en qué demonios se va a poner cuando esté gordita. Dice que no va a poder ponerse sus tacones y todo eso...

- Sólo ella podría pensar en algo así – me reí.

- Sí...Dios santo...voy a ser abuela...aunque estoy contenta, ¿sabes? Me asusté mucho cuando Meilin dijo que quería abortar...podría sentirse culpable el resto de su vida. Menos mal que Hien sabe como traumatizar de por vida a una joven indecisa - sonreí.

- Por las sonrisas de Hien y sus guiños supe que todo lo que le enseñó el doctor era idea de él...Yo solo espero una cosa...que el bebé salga igual de tranquilo que Lien porque como salga a tu hija lo llevamos claro – ambas nos reímos – Voy para arriba...

Dejé a Ieran en la cocina revisando la comida del horno y fui al encuentro de las chicas. Estaban en la habitación de Meiling...o eso parecía. La cama de mi amiga estaba llena de prendas de ropa y de zapatos y el tocador estaba cubierto por completo con cremas, potingues y maquillajes. Meiling tenía la cabeza metida en uno de sus dos armarios mientras que Tomoyo estaba sentada en la cama con cara de aburrimiento.

- ¿Qué pasa aquí? - pregunté divertida.

- La enana de los cojones, que dice que no le vale la ropa...- me miró con cara de exasperación - ¡Si no está ni de dos meses! Esto es solo el principio, no me quiero imaginar cómo va a ser nuestra presión cuando aquí nuestra amiga no se vea los pies por la barriga.

- ¡Ugh! Si lo que quieres es animarme ahora no lo estás consiguiendo – Meiling pataleó como si fuera una niña pequeña - ¿En serio, no me veis más tripa? - dijo poniéndose de lado y sacando estómago – Yo creo que sí, voy al baño a por la báscula.

La enana salió corriendo en dirección a su baño. Tomoyo suspiró sonoramente y se tiró en la cama sin importarla la ropa que había debajo.

- No puedo con la vida – murmuró Tomoyo.

- ¿Qué te ocurre? - dije sentándome a su lado mientras apartaba un vestido de diseñador.

- Entre Lien y Meiling me van a volver loca...y aún quedan siete meses, joder – me reí con ganas – Menos mal que ya están aquí mis padres...

- ¿Cómo se lo han tomado ellos?

- Bueno, se lo han tomado bastante bien. Supongo que si hubiera sido con su anterior novia las cosas hubieran cambiado un poco – fruncí el ceño al recordar a la chica.

- Ikari era una imbecil – murmuré – No se le merecía...

- No...pero Meiling si. Te pone de los nervios...pero es un amor de chica.

- ¡Ya estoy aquí! - dijo levantando la báscula como si fuera un trofeo. La puso en el suelo, se descalzó y se puso encima. Frunció el ceño cuando miró su peso – Ah...pues no, peso lo mismo de siempre...- se volvió a mirar la barriga – Pues yo me veo más tripa.

- Igual es que acumulas gases, Meiling...- murmuró Tomoyo.

-Sí, un gas en forma de bebé, no te jode – dije riéndome – Meiling, tienes que aceptar que vas a engordar...lo único que tienes que hacer es comer sano y cuidarte. Ya verás lo hermosa que estarás cuando tengas esta tripita redondita – dije acercándome a ella y acariciando su vientre plano.

- Sakura...no me digas esas cosas que me emociono – dijo con los ojos rojos – Estoy muy sensible...mierda...Es que...Dios mío, tengo un bebé dentro de mi, no sabeis lo que es eso, chicas...es tan...tan...

Tomoyo se acercó llorando a nosotras e hicimos un abrazo en grupo, las tres llorando como gilipollas. Yo era una chica dura, de lágrima dificil...pero últimamente no se lo que me pasaba. Demasiadas emociones...Menos mal que aún no estábamos maquilladas y el rímel no se nos podía correr, sino le habría dado otro de sus ataques a Meiling.

Después de quince minutos de llanto ininterrumpido las chicas y yo empezamos a arreglarnos. Yo me llevé un vestido negro con tirantes por encime de la rodilla y algo de vuelo y mis eternos zapatos de tacón. Me recogí el pelo en una coleta y me maquillé de forma tenue. Las chicas estaban preciosas; Tomoyo llevaba un vestido rojo que la daba un aire de mujer fatal arrebatadora y Meiling se había puesto una falda y una camiseta de corte imperio para disimular su invisible barriga.

Cuando salimos de la habitación y fuimos avanzando por el pasillo pude distinguir el ruido en el piso de abajo; seguramente los Daidoji ya estaban abajo, por no hablar del vozarrón y las risotadas de Eriol audibles a kilómetros a la redonda. Bajamos las escaleras despacio, muy despacio y cuando giramos para bajar el último tramo de peldaños ahí estaban los chicos esperándonos. Entonces se paró el tiempo para mi cuando Syaoran giró su cabeza y fijó los ojos en mi. Estaba hermoso con ese traje gris oscuro y esa camisa blanca. No llevaba corbata, al contrario que los demás, en cambio llevaba los dos primeros botones de la camisa desabrochados dejandome ver la pálida piel de su pecho. Se había puesto las lentillas, de manera que podía ver a la perfección sus ojos ambares profundos. Me miró de arriba abajo y me sonrió. Rodó los ojos cuando Lien corrió a coger a Meiling de ambas manos como si fuera una niña que acababa de aprender a andar.

- Estás preciosa – me susurró cerca del oído.

- Gracias – por primera vez en mucho tiempo sentí que la piel de mis mejillas se calentaba. Oh, cielo...me estaba sonrojando...no, que no se me note, que no se me note...

- Sakura – me llamó Sonomi, la madre de Tomoyo y Lien – Cuanto tiempo sin verte hija, estás guapísima – abracé a la señora Daidoji.

- Tu si que estás guapa, Sonomi – miré al señor Daidoji – Hola, Tom – se acercó a mi y me dio un paternal beso en la frente – Te veo muy bien.

- Todo lo bien que puedo estar, hija...estoy en proceso de ser abuelo...- murmuró.

- Oh, vamos...todos estáis con lo mismo. ¿No os dais cuenta los cuatro de que vais a ser unos abuelos estupendos y guapísimos? - todos sonrieron.

Pasamos al salón para cenar. Todo estaba perfecto y exquisito. Ieran era una anfitriona sensacional, se la veía encantada por tenernos a todos allí en su casa. Me senté entre Syaoran y Meiling. Con ese ambiente tan relajado y familiar pronto empezaron las conversaciones familiares.

- Creo que tenemos que hablar sobre el futuro más próximo de los chicos – dijo Tom – Aún no nos habeis dicho qué teneis pensado hacer.

- Bueno – Lien carraspeó – Meiling por el momento no quiere decir nada en la universidad...aunque yo creo que no debería de tardar mucho en avisar al director...Supongo que estará yendo a clases hasta que su estado sea más...obvio – dijo intentando no desatar la furia de su novia.

- No creo que pongan ningún problema cuando se enteren...– dijo Hien.

- Y luego...- continuó Meiling – habíamos pensado quedarnos de momento como estamos, es decir, viviendo cada uno en su casa...la verdad es que no tenemos muy claro que hacer en ese aspecto. A mi me gustaría estar a todas horas con él – se cogieron de las manos – Pero por el momento...

- No os preocupeis por eso, hijos – dijo Ieran – Además sabeis que no hay ningún problema, Lien se puede quedar aquí las veces que quiera...

- Sí, ya no la puede volver a dejar embarazada – bromeó Eriol ganándose una mirada envenenada de parte de Hien – Hey, lo que he dicho no es ninguna tontería...

- ¿Y tu Eriol? ¿Qué tienes pensado hacer más adelante? - preguntó Sonomi.

- Bueno, el año que viene acabo el primer ciclo de empresariales...luego son otros dos años, pero me gustaría compaginarlo con algún trabajo a tiempo parcial para ir adquiriendo experiencia. Además, si encuentro un trabajo estable, Tomoyo y yo podríamos pensar en independizarnos – Tomoyo le sonrió.

- Me dejas de piedra, Eriol – murmuró Tom – Cuando quieres que bien hablas y que responsable pareces. Syaoran, ¿y que hay de ti? Te veo muy bien, muy guapo...¿no hay ninguna chica por ahí rondando por tu cabeza? - Syaoran sonrió avergonzado.

- Claro, hay una chica que me gusta bastante, pero ella aún no lo sabe – sentí que me hundía en la miseria.

- Pues díselo antes de que venga algún listillo y se la lleve – bromeó Tom.

- ¿Te gusta una chica, Syaoran? - dijo Ieran ilusionada - ¿Quién es?

- Bueno...- se rascó la cabeza – Digamos que va a la universidad.

- ¡Qué misterioso! Pues espero que salga todo bien con esa chica...mi niño se ha enamorado...- suspiró.

- No me he enamorado...aún – murmuró. Dios, esto se estaba poniendo de deprimente a muy deprimente.

- ¿Y tu, Sakura? - me preguntó Hien.

- Oh...a mi mejor no me pregunteis por ese tema...no tengo suerte en eso – sonreí sin ganas mientras jugaba con los cubiertos.

- Eres una chica encantadora y preciosa, además de inteligente...Eres la nuera ideal, Sakura. A mi no me importaría que Syaoran y tu acabarais juntos – me dio la tos.

- Mamá – le regañó Syaoran.

El resto de la cena me la pasé en silencio. Sabía que no había sido esa la intención de ninguno, pero estaban haciendo que me sintiera como la mierda. Todos, absolutamente todos, tenían planes de futuro. Hasta Eriol había hecho planes para cuando acabara el primer ciclo de su carrera. Lien y Meiling iban a ser padres, iban a tener un vínculo eterno e irrompible gracias a ese bebe. Syaoran...Syaoran estaba pillado por Estefany, como bien había dicho antes, su carrera iba de puta madre y seguramente se convertiría en un médico increíble como su padre...¿Y yo? ¿Dónde quedaba mi destino? Estaba estudiando literatura, podría haber escogido otra carrera con más salidas...pero mi sueño era ser escritora, tener un libro escrito por mi entre mis manos, cosa que cada vez veía más dificil. Si hablamos de chicos la cosa no mejora para nada. El único chico con el que me podría imaginar mi futuro jamás estaría conmigo porque le gustaba otra persona, y ya si hablamos del apoyo de mis padres...Joder, ¿qué me quedaba? Lo único que podía hacer era disfrutar del presente, porque el futuro de vislumbraba un poco triste y oscuro para mi...

Estuvimos hasta bien entrada la noche disfrutando de los magníficos postres que había preparado Ieran entre risas y bromas ya que no ibamos a salir a celebrarlo fuera de casa. Los Li y los Daidoji nos dejaron solos ya que decidieron ir a casa de los últimos a hablar con más tranquilidad y ponerse al día sobre sus asuntos. Esa noche no pudimos hacer ningún juego de los nuestros ni nada de lo que solíamos hacer. Meiling estaba cansada, así que Lien la acompañó al primer piso para que descansara y Tomoyo había sacado de combate a Eriol; el tío se había bebido a morro una botella de champán entera e iba a por la segunda, aunque Tomoyo fue más rápida y se la arrebató. Mientras Syaoran ayudaba a Tomoyo a subir al oso hasta su habitación decidí salir al jardín. Cogí un chal que había en el perchero y me senté en uno de los bancos de madera de fuera. La noche estaba fría, pero lo agradecía; me quité los tacones y dejé que la hierba fría acariciara mis pies desnudos mientras cerraba los ojos por unos minutos.

- ¿Qué haces aquí, Sakura? - abrí los ojos cuando oí la voz de Syaoran. Se acercó a mi mientras se quitaba su chaqueta y me la pasaba por los hombros – Vas a coger frío.

- Nah, estoy bien – dije mirando al cielo estrellado.

- No, no estás bien. No has estado bien en toda la noche – dijo sentándose a mi lado.

- No me gustan estas fechas, Syaoran...no es ningún secreto...

- ¿Sólo eso? - dijo mirándome detenidamente.

- Y...bueno, quizás me he sentido como una intrusa – frunció el ceño – Joder, Syaoran. Estaban tus padres y los suegros de tus hermanos...¿En qué categoría entro yo?

- Tu no eres ninguna intrusa, Sakura. No vuelvas a decir eso. Conoces desde hace años a los Sakura, ellos te adoran...y nosotros...eres muy importante para nosotros – nos quedamos callados por un momento – Te noto rara desde ayer, desde que vimos a Estefany – me aguanté el gruñido que estuvo a punto de salir de mis labios.

- Bueno...la verdad es que no somos las mejores amigas – y a partir de ahora menos – No me cae especialmente mal...pero tampoco me cae bien...No se...

- Sakura...Sakura, mírame – me cogió la cara con las manos y me obligó a que le mirara – No quiero que estés así, me gusta verte sonreir...

- Estoy un poco deprimida, sólo es eso...

- Te voy a hacer la pregunta que tu me hiciste ayer, ¿estás bien con todo esto? ¿Te incomoda nuestra situación Sakura?

- No, Syaoran...estoy bien con nuestro...acuerdo. Lo único que me pasa en que estoy un poco deprimida, llevo varios días sin hablar con mis padres y con todo el rollo de las fiestas estoy un poco sentimental, sólo es eso.

- Bien...¿sabes qué? - moví la cabeza para darle a entender que le estaba escuchando - Te hecho de menos – levanté la mirada sorprendida – Me siento raro al no tenerte cerca de mi, me has mal acostumbrado en el viaje – sonrió avergonzado – No he podido dormir bien al no sentir tu calor contra mi cuerpo...yo...¿te...te importaría dormir esta noche conmigo, Sakura?

Temblé de anticipación. Estaba claro que no era la primera vez que compartíamos cama, pero el tono de su voz dejaba implícito lo que no había dicho con palabras...Estaba segura de que esta noche no iba a dormir precisamente...

Sakura está deprimida...¿Qué os ha parecido el capitulo? ¿Qué creeis que pasará entre estos dos?

EN EL PRÓXIMO CAPITULO

La acaricié los labios con dulzura, despacio...Con los dedos tanteé su entrada húmeda por mis caricias, jugué con ella haciendo que se me llenaran los oídos por los gemidos que salían de su boca. Ella estaba lista y yo también, así que guié mi miembro hasta su intimidad y me posicioné. La respiración de Sakura estaba entrecortada y su aliento me rozaba los labios. Sí, era ahora o nunca...empujé despacio las caderas a modo de prueba introduciéndome en el cuerpo de Sakura apenas un par de centímetros...