CAPITULO 33 LA MAÑANA DE LAS REVELACIONES
Me desperté mucho antes del amanecer, justo cuando Syaoran se dio la vuelta y me abrazó desde mi espalda pasándome la mano por mi estómago. Preciosa forma de despertar. Nunca había compartido un amanecer con un chico – además de Syaoran - básicamente porque después de follar se largaban rápidamente...tampoco es que me importara mucho, pero con Syaoran la cosa cambiaba. Sentir su pecho pegado a mi espalda y su mano sobre mi piel era la mejor forma de empezar el día.
Como muy bien lo había definido Syaoran, lo de anoche fue increíble. Anoche Syaoran tuvo ese puntito de chulito que me encantaba...y esa inocencia que hacía que se sintiera todo desde otra perspectiva. Dicen que la primera vez, de lo que sea, jamás se olvida...esperaba ansiosa que Syaoran siempre recordara este momento conmigo. Jamás llegué a pensar que esto me pudiera pasar. Sin duda anoche fue la noche de las revelaciones...de la revelación, con letras grandes y luminosas. Por si no me había dado cuenta estaba entrando en una espiral con Syaoran que sabía que a la larga me destrozaría...demasiados sentimientos por mi parte...
Syaoran se removió y se pegó aún más a mi dejándome notar todos sus músculos contra mi cuerpo y su aliento en mi cuello. Le acaricié lentamente el brazo hasta llegar a la mano, esas manos que esa noche me habían tocado con tanta dulzura y pasión, esas manos que habían estado por todo mi cuerpo anoche...me encantaban sus manos. Eran grandes y fuertes, pero a la vez gentiles y delicadas...cuando noté sus dedos subir hacia mis pechos entendí que Syaoran ya no estaba dormido; todo lo contrario. Abarcó mis pechos y los acunó mientras los masajeaba haciendo que mis pezones se endurecieran por su toque. Una de sus manos fue bajando por mi estómago despacio, deleitándose con sus caricias hasta llegar al punto de unión de mis piernas. Jadeé cuando me masajeó en círculos mientras yo le permitía acceso abriendo más las piernas.
- Que buena forma de empezar el día, Sakura – murmuró contra la piel de mi cuello mientras seguía torturándome con sus caricias.
-Syaoran...
Me giró para quedar cara a cara con el. Me miró a los ojos y sonrió como si fuera un niño pequeño haciendo una travesura antes de besarme. Bien, estábamos a punto de empezar una sesión matinal de sexo y a juzgar por la excitación de Syaoran iba a ser del bueno. Sin separar nuestros labios me cogió de una pierna y la pasó por su cintura dejándome sentir su miembro excitado en todo su esplendor.
- Mmmm, Sakura...sí, definitivamente presiento que va a ser un muy buen comienzo de día – dijo mientras me lamía el cuello.
- Estás muy crecidito, Syaoran..
- ¿Quieres que te diga donde exactamente estoy crecidito?
Oh Dios, sus palabras me terminaron de encender. Syaoran había pasado de ser un chico formal y sosito para pasar a ser un bombón chulito...y me encantaba. Me acarició de manera íntima haciendo que me arqueara por el placer cosa que aprovechó para jugar con su lengua en mis pechos. Sus manos estaban por todo mi cuerpo, no podía distinguir donde acababa su piel y donde empezaba la mía...Se puso encima de mi y justo cuando iba a penetrarme se paró y se quedó muy quieto...
- ¿Qué pasa? - dije moviendo mis caderas en busca de fricción.
- Nada...estoy esperando...
- ¿A qué? ¿A que pase en autobús? Por Dios, Syaoran – jadeé.
- Es que...siempre nos interrumpen...anoche nos dejaron tranquilos, pero ahora espero que en cualquier momento alguien aporree la puerta...
- Pues que la aporreen, Syaoran...
Le besé en la boca, poco a poco sentí que se volvía a relajar. Se posicionó de nuevo y de un solo golpe me penetró. Era incluso mejor que anoche... Syaoran me miró a los ojos mientras su cuerpo bombeaba contra el mío, siempre sin perder el contacto visual, otra unión mucho más afectiva que la sexual...No quería pensar ahora en los sentimientos, no me haría nada bien...Decidí centrar mis pensamientos en el presente, ahora, con Syaoran justo encima de mi y moviéndose de esa manera tan sensual y deliciosa.
- Veo...veo que el misionero se te da de puta madre...- Syaoran ahogó una risa en mi cuello mientras sus caderas seguían moviéndose.
- Me gusta tenerte debajo – gemí cuando empujó fuertemente contra mi cuerpo – Aunque encima eres explosiva...tu forma de moverte...
No pude evitar sonreír. Decidí echar mano de mi fabulosa flexibilidad para subir la pierna derecha hasta el hombro de Syaoran haciendo que la penetración fuera más profunda. A Syaoran pareció gustarle el nuevo ángulo, ya que jadeó fuertemente...tanto que temí que alguno de los chicos nos oyera...
- Definitivamente – dijo agarrándose a mi pierna – Voy a leer el kamasutra que compré...
- ¿Y qué haces que no lo has leído ya? - sonrió de nuevo – Estás perdiendo el tiempo – jadeé – Li...
Le agarré fuertemente del trasero cuando sus embestidas se hicieron más profundas y rápidas notando bajo mis manos las flexiones de sus músculos. Si no tenía mi boca ocupada en algo corría el peligro de desahogarme con un gemido de los que hacen historia, así que metí la cara en el pecho de Syaoran ahogando mi grito de placer contra su piel cuando llegué al orgasmo. Syaoran se derrumbó sobre mi dejándome notar por unos segundos la rotundidad de su cuerpo mientras bajaba mi pierna de su hombro.
- Guau – dijo mientras pegaba su frente a la mía – Oye...¿Cómo puedes subir la pierna con tanta facilidad? - me reí contra sus labios.
- Puedo hacer muchas más cosas – susurré. Syaoran jadeó contra mi boca.
- No empieces a susurrar esas cosas...corres el peligro de que no te deje salir de mi habitación en todo el día...
- Eso no es posible...en breve Meiling se despertará y comenzará a dar gritos por toda la casa...y no parará hasta sacarnos de aquí – me reí cuando vi su cara de fastidio.
- Tienes razón...lo que pasa es que no me apetece nada moverme de aquí...- me besó suavemente los labios.
Cuando nos separamos apoyó la cabeza en mi pecho. En ese momento me sentí un poco avergonzada; los latidos de mi corazón estaban escandalosamente acelerados y no precisamente debido al ejercicio físico que habíamos hecho. Le acaricié ese pelo tan suave con dulzura sintiendo su respiración calmada contra mi pecho. Yo tampoco quería moverme de aquí...pero ahora mismo lo mejor era separarnos un poco, al menos lo mejor para mi...Tironeé de su pelo despacio para que alzara la cabeza.
- Creo que lo mejor sería vestirnos y bajar...- hizo un puchero totalmente adorable.
- No quiero que acabe – murmuró.
- ¿Qué? ¿De qué estás hablando?
- De esta noche...- sonrió de lado – La mejor noche de mi vida...
- ¿La mejor? Vamos, Syaoran...no puedes decir eso...aún te quedan por pasar noches mucho mejores que esta – con la guarra de Stefany, por ejemplo...
- Ninguna se va a poder comparar con esta. Anoche perdí la virginidad y eso es algo que siempre se recuerda, ¿no? - me acarició los labios – Quizás no fue tu mejor noche – murmuró – Pero te aseguro que puedo mejorar – sonreí.
- Ya te lo he dicho...lo de anoche fue muy especial...confiaste en mi para dar ese paso – me encogí de hombros aún debajo de su cuerpo – Para ser virgen lo hiciste genial.
Me regaló una sonrisa enorme antes de separarse de mi; esa separación provocó que mi cuerpo se enfriara, así que me envolví en una sábana mientras veía a Syaoran recoger la ropa que habíamos tirado anoche. Me quedé embobada mirando los contornos de su espalda, esos bien formados músculos sin llegar a lo exagerado, ese lunar de su espalda que me volvía loca...Se puso unos bóxers, se giró y me sonrió. Me cogió la cara con las manos y me besó.
- Voy a darme una ducha – susurró cerca de mi boca.
¿Qué había hecho? ¿Qué cojones había hecho para sentirme de esta manera? ¿Por qué mi mundo se giraba por completo cuando Syaoran me sonreía de esa manera? Entonces comprendí que me estaba metiendo en el peor de los problemas...
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Me metí bajo la ducha dejando que el agua caliente resbalara sobre mi cuerpo. A este momento sólo le faltaba un detalle, que Sakura estuviera aquí conmigo para poder enjabonar ese precioso cuerpo una y otra vez...pero no había querido abusar de mis ansias. Aún no me podía creer lo que hice anoche; perder la virginidad con Sakura Kinomoto había sido indescriptible. Todo fue tan natural, tan sencillo y a la vez tan intenso...No tengo palabras para describir lo que sentí cuando estuve unido a ella. No entiendo cómo puede haber personas que compartan entre ellas momentos como estos sin ningún sentimiento de por medio...Dejé de enjabonarme el pelo cuando comprendí algo...¿y qué estás haciendo tu, capullo? Empezaste unas clases sexuales para poder tirarte a Stefany, aunque fuera una sola vez, una sola noche...¿y ahora piensas que el sexo sin amor es una mierda? ¿Entonces qué era lo que había hecho anoche con Sakura? ¿Qué sentía por ella? Definitivamente no era inmune a ella, me volvía loco sensualmente hablando...pero no solo me gustaba su cuerpo y sus caricias. Estaba empezando a construir una unión extraña con Sakura. Algo indefinible, algo que aún no tenía claro...y tampoco sabía si quería aclararlo. Sakura y yo estábamos bien como estábamos, aunque a veces mi corazón doliera al imaginarme el día que termináramos con nuestro pacto, porque irremediablemente ese día iba a llegar...
Salí de la ducha y me envolví una toalla en las caderas y me sorprendí cuando salí a la habitación y vi que no estaba Sakura. La ropa que yo mismo había recogido del suelo tampoco estaba...¿Había bajado sin esperarme? Fui hasta la puerta a asomarme cuando me choqué de lleno con ella. Llevaba puesto el vestido de anoche, aunque iba descalza, y traía el pelo mojado. Le pasé los dedos por los mechones húmedos.
- He ido a la habitación de invitados a ducharme – me aclaró.
- ¿Sabes si se ha despertado alguien? - dije mientras dejaba caer la toalla para ponerme la ropa interior. Oí a Sakura gruñir a mis espaldas.
- ¿De verdad es necesario tener que verte mientras te cambias? - alcé una ceja.
- Te recuerdo que estoy en mi habitación – me giré y dejé que me viera totalmente desnudo. Me miró de arriba abajo y suspiró - ¿Acaso no te gusta lo que ves?
- El problema es que me gusta demasiado lo que veo...así que haz el favor de vestirte de una puta vez, Li...joder, que calor – susurró.
Terminé de vestirme con una sonrisa boba en la boca. Sí, me estaba volviendo en un creído de mierda y un chulo, pero es que me encantaba la cara de Sakura cuando la vacilaba de esa manera. Me encantaba provocar esas reacciones en ella...
Cuando estuve preparado para bajar la miré a los pies; seguía descalza y con los zapatos en la mano.
- Me hacen daño – me explicó – Me puse estos zapatos sabiendo que te gustaban...y me han hecho una rozadura...- me agaché y miré la herida de su pie.
- ¿Te duele?
- Un poco...y eso que no ande mucho anoche...
- Bueno...como te pusiste esos zapatos por mi – sonreí – Creo que puedo ayudarte a bajar las escaleras...
Sin darle tiempo a reaccionar la levanté en vilo haciendo que Sakura enrollara sus brazos en mi cuello para no caerse. La risa que salió de sus labios fue el mejor sonido de la mañana...si obviamos los jadeos anteriores...
- ¿Qué haces? - me preguntó riendo mientras salía de la habitación con ella en brazos.
- Nada, te duele el pie y yo te ayudo.
- Bájame, Syaoran – dijo pegándome en el brazo.
- ¿Sabes que no pesas nada? - dije ignorándola por completo.
- No seas idiota, Syaoran...bájame...- dijo riéndose.
- No...me siento responsable de esa herida en el pie – comencé a bajar las escaleras con ella en brazos.
- Syaoran – se agarró fuertemente a mi cuello – Ay, que me da miedo...
- Nunca te dejaría caer, Sakura – dije repentinamente serio. Sakura notó el cambio de tono de mi voz, ya que dejó de reirse.
- Lo se – susurró.
En cuanto terminamos de bajar las escaleras dejé a Sakura suavemente de nuevo en el suelo; no se qué nos pasaba...Últimamente había momentos en los que parecía que todo iba bien y de repente...¡zas! Nuestro estado de ánimo caía en picado, era como si nos diéramos cuenta de algo, algo que no podíamos ni ver ni tocar...
Cuando llegamos a la cocina el espectáculo era total; Tomoyo no daba a basto haciendo tortitas y sirviendo chocolate con churros, Meiling no hacía más que comer ante la atenta mirada de su novio y...Eriol estaba apagado o fuera de cobertura...No hacía más que remover el chocolate en su taza con los ojos rojos y el pelo corto revuelto.
- Eh...¿buenos días? - preguntó Sakura con miedo.
- Hola – dijo Meiling. Tenía la boca llena de comida y los labios manchados de chocolate como si fuera una niña pequeña.
- Te estás poniendo fina – dije señalando su plato - ¿No tienes náuseas?
- No – dijo haciendo que varias migas salieran disparadas de su boca – Tengo un hambre horrorosa...además, ahora tengo que comer por dos. Es un consejo de Sakura – sonrió dejándonos ver sus dientes manchados de chocolate...Pobre sobrino mío, la que le había caído encima...
- Te dije que comieras sano, no que te empacharas – murmuró Sakura mientras se servía un café – Y a ti – le dijo a Eriol - ¿Qué demonios te pasa?
- Estoy hecho una mierda...y aún nos queda por celebrar año nuevo...joder, no me dejeis beber más – sorbió escandalosamente de la taza.
- Siempre dices lo mismo – espetó Tomoyo – Y eso que anoche no tuvimos mucha acción...
- Anoche estaba súper cansada – dijo Meiling mientras Lien intentaba limpiarle la boca – Pero para la noche de fin de año tenemos que hacer una fiesta de las nuestras. Tenemos mucho que celebrar...
- Me alegra mucho verte más animada – le dije a mi hermana sonriendo.
- Gracias...- me cogió de la mano – Estoy feliz porque sé que he tomado la decisión correcta...
- No os pongais dramáticos, chicos – espetó Eriol – No tengo el cuerpo para aguantar esto...
- Eres único interrumpiendo momentos bonitos – dijo Sakura.
- Tu cállate, perdedora de apuestas – bromeó. Sakura entrecerró los ojos.
- Te lo dije, llegará el día que te patearé el culo – dijo señalándole con la cucharilla del café.
- Uh...qué miedo me das...- Sakura hizo el amago de tirarle la cuchara a mi hermano, pero me estiré a tiempo para que el objeto no se incrustara en la frente de Eriol.
- Chicos...no me manchen la cocina de sangre, por favor...- dijo mi madre mientras entraba en la cocina – Uy...- miró con dolor a Eriol – Tienes una resaca que ni te cuento...¿Te has tomado ya un café solo?
- Sí – murmuró Eriol.
- ¿Y te has tomado un analgésico? - Eriol asintió con el mismo gesto que si estuviera muriéndose – Pues mucho me temo que si te duele la cabeza tanto como dices...quizás no puedas abrir los regalos – Eriol se irguió como si le hubieran metido un pertardo en el culo
- ¡Joder! ¡Hoy es Navidad! Vamos a por lo regalos, chicos...
Eriol salió disparado hacia el árbol donde habíamos colocado los regalos la noche anterior y se abalanzó a buscar los que estaban marcados con su nombre.
- ¡No me lo puedo creer! - dijo alzando unos pedazos de papel con un lazo rojo -Entradas para la feria de los nuevos prototipos de coches deportivos...¡Si se habían agotado hacía semanas! - mis padres sonrieron.
- Puedo ser muy insistente cuando quiero – dijo mi madre riéndose.
Me acerqué al árbol de Navidad y cogí el regalo que le había comprado a Sakura. Ugh. No sabía si le iba a gustar. Se lo compré el otro día en el centro de Tokio mientras ella buscaba no se qué libro en una tienda especializada. En cuanto lo vi me lo imaginé sobre su piel...y no lo pude evitar. Aunque ahora dudaba si iba a ser de su gusto. Quizás era demasiado...quizás...
- Toma – miré a Sakura que en esos momentos me tendía un paquete rectangular no muy grande envuelto en papel de regalo – Te compré esto el otro día...
La miré a ella y luego al paquete. Desenvolví el regalo ante su atenta mirada y su sonrisa. Cuando lo abrí lo miré por todos los lados y lo ojeé. Se trataba de un álbum de fotos vacio, salvo la primera hoja. En ella había una foto de Sakura y yo con un letrero luminoso a nuestras espaldas; esa foto nos la hicimos en Las Vegas en una de nuestras salidas nocturnas.
- Es...es para que poco a poco llenemos el álbum...ya sabes, poner las fotos de los momentos que podamos vivir en...un futuro – me quedé mirando a Sakura sin decir palabra – Eh...si no te gusta puedo cambiarlo y...
- ¡No! No...me...me encanta, Sakura. De verdad...esto significa mucho para mí. Quieres llenar este álbum con fotos nuestras, eso quiere decir que no me quieres echar de tu vida de una patada en el culo – Sakura sonrió divertida – Me encanta...de verdad. Espero poder completarlo con nuestras mejores fotos – me acerqué a ella mientras mi familia se terminaba de repartir los regalos – Aunque mucho me temo que no vamos a poder poner fotos de todos los buenos momentos – Sakura me miró confundida.
- ¿Por qué?
- Porque muchos de esos momentos estamos sin ropa – Sakura abrió mucho los ojos y se puso la mano en la boca para no soltar la risotada que tenía en los labios.
- Me dejas de piedra, Syaoran – rió.
- Toma, tu regalo...
Sakura abrió la pequeña caja que le tendí con su eterna sonrisa en los labios. Cuando abrió la tapa se quedó literalmente de piedra. Mierda...¿me habré pasado?
- Es...es precioso, Syaoran– sacó con cuidado el colgante en forma de corazón y lo miró desde varios ángulos – Es demasiado, Syaoran...
- ¿Te gusta?
- Claro, pero...
- Pues entonces está todo bien...¿me...me dejas que te lo ponga?
Sakura se retiró el pelo aún un poco húmedo del cuello para poder abrocharle la delicada cadena haciendo que ese aroma suyo me golpeara la nariz con violencia. Cuando lo tuvo puesto Sakura se miró y sonrió.
- Gracias – dijo sonriendo tímidamente.
En ese momento me moría de ganas por besarla, por acariciar esos labios rosados tan dulces...pero no estábamos solos. Las chicas se fijaron en el colgante de Sakura y se abalanzaron de forma literal hacia ella para poder verlo mejor.
- Déjame pasar, Xiao – dijo mi hermana enganchándome de la camisa...
-¡Ahi Tah! - gritó Eriol – Veo que te han dejado un regalito extra, Syaoran – miré extrañado a Eriol.
- ¿Qué?
- Que tienes un chupetón de tamaño familiar en el pecho...
Estonces todos se callaron, incluidos mis padres, para mirarme asombrados. ¿Un chupetón? Mierda, mierda, mierda...
Jejeje, parece que Sakurale dejó otro regalito a Syaoran...¿qué os ha parecido? ¿Qué pensais de la reacción de Syaoran?
Muchisimas gracias por todos vuestros comentarios
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
Me quedé pensando por unos segundos...sí, no era mentira que mientras me masturbaba tenía en la mente a alguien...aunque si nos ponemos a echar cuantas la balanza se inclinaba peligrosamente hacia el lado de Sakura y sus encantos. Sakura uno, Stefany cero...al menos de momento. Era consciente de que Sakura me estaba ayudando para estar con Stefany, empezamos esta locura por ese motivo...la pregunta era, ¿después de todo lo que estaba viviendo seguía con las mismas ganas de Stefany y su cuerpo?
