Mi nombre es Inuyasha Higurashi, hace dos días que permanecía en este lugar extraño, conocí al sacerdote Kido y la Hanyou Aome, todo lo que me rodeaba era maravilloso, ya que estar en la época de guerras civiles era como entrar adentro de un libro… pero conociendo cada detalle que en un libro no encontrar.

Todo podía parecer color de rosa pero… no todo era color de rosa, mientras el sacerdote Kyo intentaba averiguar por sus medios donde permanecía la otra mitad de la perla, yo trataba de hacer amistad con… con la chica extraña llamada Aome, pero parecía muy difícil hacer eso, no parecía agradarle, era como si tratara de huir de mí.

-Aome, Inuyasha… vengan niños que me hago viejo-Se escuchó a lo lejos el llamado de Kido- Sama, llamando a Inuyasha y Aome. La joven Hanyou Aome lo escucho como si le gritase en el oído e Inuyasha como si estuviera más lejos de lo que ya estaba.

-¡Hmpf! ¿¡Que quieres!? Viejo Kido-Le dijo una molesta Hanyou ni bien llego, dándose la vuelta y encontrarse con el recién llegado Inuyasha.

-¿Paso algo Kido-Sama?-Pregunto simplemente Inuyasha, buscando de alguna manera la mirada de Aome, la cual tardaría en encontrar.

-Dame la perla Inuyasha-Dijo el anciano a Inuyasha, el cual llevaba consigo la mitad de la perla-Digo la mitad, de la perla-Se corrigió el anciano Kido.

-Tome…-dijo solamente Inuyasha.

-¿¡Y ahora que anciano!?-Exclamo Aome cruzada de brazos y tratando de no mirar a Inuyasha.

-Date la vuelta Inuyasha y gira de vuelta cuando te diga-Inuyasha lo hizo. Una vez que no podía ver más al anciano Kido este aprovecho para ocultar entre sus ropas la mitad de la perla y hablarle de vuelta a Inuyasha-Date la vuelta nuevamente y dime donde oculte la mitad de la perla-Dijo el anciano y observando a una Hanyou muy enojada.

-¡Ha! Son solo tonterías de viejos-Dijo tratando de irse.

-Tú te quedas Niña. ¿Ahora dime Inuyasha, en que parte la escondí?-Dijo a Inuyasha. Mientras la joven Hanyou se quedaba mirando algo molesta.

-¡Eh! Veo un resplandor que proviene de su camisa-Dijo Inuyasha mientras la joven Hanyou Aome lo miraba un poco sorprendida.

-Excelente, ahora pasen y les diré algo-Dijo dándose la vuelta entrando a su cabaña.

Luego de que ese viejo de Kido nos hiciera perder el tiempo nos invitó a pasar a su cabaña, estaba un poco molesta pero me sorprendí al poder ver como supo dónde estaba la perla… Tenía los mismos poderes que Kyo-San, podía ser así, pero podía el ser realmente igual que Kyo, podía esa pregunta rondaba en mi cabeza.

Estos dos días que este joven llamado Inuyasha estuvo por este lugar se la paso tratando de hablar con migo, pero no me desagradaba que hiciera eso, es que no sabía cómo reaccionar ante él, había confundido su aroma con el de Kyo, pero no era el mismo, este me traía paz como nunca antes, pero luego sería como Kyo, tendría sus intenciones realmente o sería distinto, que podría llegar a perder esta vez con intentarlo.

-¿¡Y cuanto más viejo!?-Realmente podía ver lo bastante enojada que estaba Aome y Kido-Sama seguía en silencio absoluto.

-Está claro que tu Inuyasha, puedes ver la perla atreves de lo que la oculte, así podremos saber dónde se encuentra la otra mitad, tu Aome lo acompañaras en el viaje ya que solo no puede ir y además de ver donde se encuentra la perla puede sentirla Inuyasha-Dijo el anciano Kido, en ese la joven Aome se levantó y hundió su pie en el piso de la casilla.

-¡Keh! De ninguna manera este chiquillo me va a acompañar, que mejor se vuelva a donde pertenece-Dijo la joven Aome bastante enojada y dándose la vuelta.

-Es que sin él no puedes hacerlo niña, es el único que puede verla y sentirla, tardarías mucho tiempo y para entonces sería demasiado tarde-Dijo el anciano con mucha serenidad.

-Me niego anciano-Dijo yéndose a toda prisa, tanto podía molestarle mi presencia sin haberle hecho algo.

-Día siguiente-

Inuyasha se levantó muy temprano a la mañana, casi al amanecer, el anciano Kido aun dormía, hasta roncaba y eso hizo que Inuyasha levantara una ceja acordándose de su abuela, de repente se acordó de su pequeña hermana Saori y su padre, como estarían ellos, pero de que podía preocuparse si para el todo esto era un sueño y también se acordó de su gata Yabu.

Camino por la aldea y la veía bastante bien, los muy pocos que yacían despiertos lo miraban y se ponían como a rezar ya que supuestamente en su sueño era la reencarnación del gran sacerdote de la aldea Kyo, camino un poco más y encontró un especie de rio, lo encontró bastante bien para darse un baño ya que le hacía falta… pero una visitante muy peculiar y conocida lo estaba vigilando de lejos.

-¿Qué se supone que haces espiándome? Niña-Le dijo Inuyasha a una aludida Hanyou.

-¡Feh! Solo cuido de la mitad de la perla, Niño-Dijo Aome, la cual decía la verdad solo un poquito pero era la verdad.

-Enserio, enserio crees que soy tonto-Dijo burlonamente Inuyasha.

-Cállate, tonto y si lo eres-Dijo Aome un poco avergonzada, ya que hacía algo que no debía pero debía hacer por el bien e Inuyasha y la mitad de la perla.

-Niña solo admítelo, me estas espiando-Dijo serio Inuyasha y luego dibujo una pequeña sonrisa en su rostro.

-¡Que no! ¡Tonto!-Dijo a los gritos la joven Hanyou.

-¡Que sí! Y no lo niegues Niña-Dijo Inuyasha a los gritos.

-¡Que no!-Dijo más enojada Aome.

-Basta niños, dejen de pelear y sobretodo tu Aome-Llego diciendo el Anciano Kido.

Luego de que Inuyasha se terminara de bañar, el anciano Kido le entrego unas ropas que Inuyasha se puso gustoso, después de estar vestido llego a la vista Aome que se quedó casi boca abierta mirando a Inuyasha, realmente se veía apuesto para Aome, que se sonrojo y se dio la vuelta pero Inuyasha ya la había visto y sonrió por dentro.

Inuyasha llevaba un kimono de hombre que consistía en una camisa blanca y unos pantalones de color rojo que le quedaban un poco bastante pegado al cuerpo quedándole muy bien, llevaba su pelo largo atado en una liga que el siempre llevaba, Aome lo había visto bastante bien y no le desagrado para nada.

-Más tarde ese día-

-Listo Niños, que tenga un buen viaje-Dijo ese anciano que casi rompía mis orejas.

-No sé en qué momento me preste a viajar con el-Dije muy furiosa, fulminando al anciano Kido.

-Se me olvidaba, espera Aome, niña-En segundos estaba más enojada frente a ese viejo.

-¿¡Que quieres!? Anciano Kido-Mas enojaba estaba, en ese momento un collar me puso alrededor del cuello.

-Esto es para que te portes bien y para que Inuyasha pueda tranquilizarte, ya que eres impulsiva y desobediente niña-Me dijo, mientras intentaba quitarme el colla y no podía.

-¿Cómo es eso? Kido-Sama-Pude ver sonriendo a ese maldito de Inuyasha.

-Solo le dices abajo y caerá al suelo, como es una Hanyou mucho no le dolerá, un poco tal vez pero la parara, serviría en casos donde realmente necesitarías pararla-Dijo ese maldito viejo.

-¿¡Que me lo quietes!? Maldito anciano, quítamelo ahora-Dije muy enojada.

-Aome… ¡Abajo! Créeme esto me duele más a mi…-En el momento que iba darme contra el suelo, no iba ser realmente así, ahí estaba ese tonto de Inuyasha, listo para que caiga encima de él.

-¡Eh! Inuyasha ¿Te encuentras bien tonto?-Dije algo preocupada ya que tenía su frágil espalda de humano casi enterrada en el suelo.

-Si… ¿y tú?- Me dijo con algo de dificulta, luego le ayude a levantarse.

-Fuiste muy noble Inuyasha, pero ahora sí, tiene que empezar su viaje-Dijo simplemente ese anciano y yo solo me quede callada. Realmente él no era Kyo… él era Inuyasha.