Acá otro capitulo, como me agrada que les guste n.n disfrútenlo.
Se sentía verdaderamente bien poder abrazarla, tenerla de esta manera, no podía ser un sueño, ella no era un sueño, era más real que cualquier otra persona incluida yo, no podía ser capaz de inventar justo a alguien como ella. Seguía envolviendo a Aome en mis brazos y ninguno de los dos deseaba cortar ese momento, quería quedarme así por el resto de mi vida, junto a Aome.
Todo marchaba perfectamente, estaba atrapada en los brazos de ese humano llamado Inuyasha, no deseaba irme de él y sé que él no deseaba alejarse de mí, verdaderamente él no era Kyo. Protección era lo que sentía en sus brazos, a pesar de ser una Hanyou me sentía débil fuera de esos brazos, pero en sus brazos me sentía fuerte, gracias a la protección que me brindaban.
— ¿Inuyasha?-Llame, no deseaba cortar el momento, pero era el indicado para preguntar y recibir una respuesta-¿Inuyasha?-Volví a llamar, pero no recibía nada de parte de él.
—Oía voces que me llamaban, muchas voces, ya no sentía el cuerpo de Aome -¿Dónde estaría?-Su presencia ya no la encontraba.
Me preguntaba, sentía todo oscuro, cada vez más me acercaba a aquellas voces y una lo bastante lejos imploraba mi nombre.
Pero yo estaba cerca de otras voces y no eran una, eran varias, la que me llamaba estando sola, no podía adivinar de quien era, pero parecía muy preocupada.
De apoco abrí los ojos, pude divisar unas caras borras que sonreían y se escuchaba el llanto, quise ver más pero me era imposible, era como si la vos que era finita, la vos solitaria me tuviera atado y algo me decía que tenía que ir a buscarla.
Deje de ver rostros borrosos cuando al fin sentí más fuerte esa vos finita que se escuchaba quebrada… era Aome, pero sus lágrimas no estaban, sus ojos se veían vidriosos.
Recuerdo que estábamos de viaje, que estábamos rodeados de árboles, pero ahora estábamos en una casilla y además de Aome estaba…
—Kido-Sama- Dije y luego de mirarlo y concentrar mi vista en Aome.
—Inuyasha-Oí su susurro, realmente podía escucharla.
—No lo haces notar… pero estabas preocupada por Inuyasha Niña-Hablo el anciano Kido mientras me ponía unas hierbas en la cabeza.
— ¡Ha! Como no si se quedó medio muerto, ahora hasta que mejore no podemos buscar la otra mitad del perla-Dicho eso, se levantó de donde estaba y se marchó.
-¿Qué me ocurrió?-Pregunte sin entender. Casi creí las palabras de Aome, pero claramente vi sus ojos, esos bellos orbes dorados que estaban a punto de llorar.
—Pues según Aome, estaban viajando y mientras te llamaba sin hablarte te desplomaste, te cargo en su espalda y te trajo ya que te vio medio muerto-Pequeña tramposa, en realidad nos estábamos abrazando, pero era claro que no diría eso, como me pudo cargar una chica, bueno era una Hanyou y su fuerza era mayor que la mía… por otra parte me sentía contento de saber que se preocupó por mí.
—Me duele mucho la cabeza-Dije, ya que de pronto sentí el dolor matándome.
—Solo quédense hasta que te mejores Joven Inuyasha-Voy a buscar más de estas hierbas… cuídalo Aome-Dijo mirando hacia arriba. Creo que yo también sabía que permanecía arriba.
Mientras le llamaba a Inuyasha podía sentir que se aflojaban sus brazos, casi se cae pero lo sujete a tiempo, sus ojos estaban cerrados y su cara pálida, se volvía más frio cada vez, no podía entender que le sucedía, pero me preocupaba.
Trate de abrigarle con mi chaqueta pero ya estaba demasiado frio, su respiración apenas se sentía, no dude y lo cargue en mi espalda, cuantas veces lo abre echo con Kyo, pero él no importaba en este momento, ahora solo era Inuyasha.
Corrí lo más que pude, pero parecía no alcanzar, por momento lo llamaba pero él no me respondida, como deseaba no perderle, no de esa manera, jamás quería perderle, casi mis lágrimas se escapaban de mí, seguí llamándole entrecortadamente y nada.
Al fin llegue lo más rápido que pude y conté lo sucedido al anciano Kido, luego de eso el empezó a despertar, me sentí tan bien, en ese momento sentía ganas de llorar y desahogarme, decirle que estaba tan preocupada por él, pero no me serviría de nada.
— ¿¡Que haces tonto!?-Ahí estaba, después de todo lo que corrí por salvarle se estaba levantando, con el dolor en su cabeza aun.
—MmmH… quisiera continuar con lo de antes de desvanecerme-Dije, viendo apenas su cara roja.
—Vete a descansar, no quiero tener que cargarte de vuelta para poder viajar-Eso me hizo ponerme rojo a mí.
—Yo me siento perfectamente, descansa tú, mañana continuamos el viaje-Dije metiéndome en la casilla de Kido.
—Si como no ¡Quien dice que continuamos mañana!-Me queje, pero antes de que el pudiera entrar a la casilla por completo, de nuevo se desplomo-¡Inuyasha! ¿Me escuchas? ¿Dime si me escuchas?-Dije una vez abajo con él, esta vez fue distinto, el permanecía consiente pero se agarraba la cabeza.
—Niño ¿Qué sucedió?-Pregunto el aciano Kido, mientras con mi ayuda entrabamos a Inuyasha y lo recostábamos.
—Solo volvió a desplomarse, pero esta vez esta consiente-Dije, viendo el estado de Inuyasha.
—Inuyasha ¿Dime si me escuchas?-Llamo el anciano, será que al sí responda.
—S… si-Sentí un alivio al escucharle.
—Bien, es buena señal-Dijo el anciano que mientras le había estado preguntando le ponía hierbas en su frente.
— ¿Te sientes mejor?-Pregunto el anciano Kido, mientras le daba algo de tomar a Inuyasha.
—Sí, ya se me paso el dolor de cabeza-Dijo apenas Inuyasha.
— ¿Puedes decirme que sentiste al desplomarte esta vez y la anterior? Muchacho-Dijo el anciano volviendo a darle de tomar a Inuyasha.
—La anterior vez vi rostros borrosos en un lugar extraño para mí, lloraban y en su rostro borroso pude ver sonrisas, seguían llorando pero de felicidad al verme abrir los ojos, pero esta vez los vi por momentos, pero claramente eran, eran mi familia, mi padre, hermana y abuela-Dijo Inuyasha, que lugar seria ese.
—No te puedo descifrar nada de lo que viste, pero parece afectarte demasiado, será mejor que se queden unos días, hasta que mejores-Dijo el anciano a Inuyasha, yo trate de irme, pero una mano me sujeto.
—Quédate-Sencillamente dijo la vos que pertenecía al dueño de la mano, Inuyasha me pedía que me quedara. Vi yéndose al anciano e Inuyasha cerro sus ojos.
–Quédate-Dijo mientras serraba sus ojos en un susurro y me quede
Espero les haya gustado este también nos leemos y gracias por comentar y leer! n.n
Argentina, Buenos Aires Martes 25 de Junio del 2013
Saluditoss!
