Todo el viaje era tranquilo, Aome ya casi ni peleaba con Kirara la cual se durmió de aburrimiento y me tocó a mí llevarla a upa. Notaba que Aome estaba nervioso y cada vez que podía sacudía la cabeza y miraba hacia todos lados. Preferí no preguntarle nada ya que no deseaba pelearme con ella luego de lo que paso entre nosotros.
Podía sentir ese aroma conocido ya cada vez estaba más cerca y no había manera de ahuyentarlo. – ¿Sera que esto traerá problemas?-Me preguntaba, sin saber el motivo por el cual me seguía el paso, pero conociéndolo se tomaría su tiempo para estar frente de mí y seguro se enojaría a saber que iba acompañada de Inuyasha un humano.
– ¿Aome, te encuentras bien?–Ya no podía soportarlo más, debía saber que le ocurría y ver si podría ayudarle.
– ¡Feh! Nada tu sigue caminando-Me respondió y por lo visto no parecía molesta pero si muy nerviosa. ¿Sería correcto seguir insistiendo?
– ¿Segura que nada?-Pregunte mirándola. Creo que sería mejor no seguir pero sabía que algo la preocupaba.
– ¡Que no pasa nada!-Me grito y luego siguió caminando.
– ¡Entonces de acá no me muevo!-Le grite cuando de pronto la vi darse la vuelta, mientras me fulmino con la mirada. – ¿¡Creo que después de lo de ayer puedes confiar en mí!?-Le dije en tono burlón.
– ¿Qué paso ayer?-Pregunto Kirara. Dejándome colorado y Aome también.
–¡Nada, nada no pasó nada! ¡Mocosa!-Dijo Aome y volvió a caminar enfadada. – ¡Vamos o los dejo!-Pero creo que no dejaría a nadie. Ya que hasta que no me dijera lo que pasaba no daríamos un paso más.
– ¡Abajo!-Me dolió hacerle eso, pero bueno, no había otra manera.
Luego de haberla sentado ella no me dirijo la palabra pero la vi más tranquila aunque Kirara no paraba de molestarla y eso la hizo enojar más. Kirara vino llorando a mis brazos, ya que Aome le pego, pero antes de poder sentarla aunque Kirara se lo mereciera, ella no tenía por qué pegarle, pero de pronto se levantó antes de decir palabra alguno y una ventisca de polvo nos dejó sin ver nada a mí y Kirara
-¿¡Con que me encontraste, verdad!?-Escuche decir a Aome. Pero ahí vi una silueta más alta que Aome, supongo que de mi altura, poco a poco el polvo se esfumo y pude ver a la silueta. Ojos dorados, el cabello plateado como Aome casi blanco y más largo, pero menos rebelde, llevaba una armadura y como una piel por el hombre, dos espadas lo adornaban y sus orejas eran como la de Kirara.
– ¡Ja! ¡Tú siempre acompañada de humanos querida hermana!-Lo escuche decir a Aome mientras me miraba fríamente. Sería él lo que la tenía tan nerviosa a Aome, su hermano.
-¡Feh! ¡Eso no es tu asunto! ¡Vete!-Le dijo Aome cruzada de brazos y mirando a un lado.
– ¡Tu mocosa! ¡No te atrevas a hablarle así al amo bonito!-Dijo un monstruo que salió detrás del hermano de Aome. Pero el hermano de Aome lo freno con la mano. -¿Pero amo…?-Se quedó con la palabra en la boca.
– ¿Ya te vas, Sesshomaru?-Pregunto con ironía Aome llamándolo por su nombre. Sesshomaru.
– ¡Hmpf! ¡No creas que me agrada visitarte, pero fueron órdenes de nuestra madre que te visitara cuando despertaras! ¡Luego de haber caído en ese conjuro por culpa de un insignificante humano!-Le respondió ese Sesshomaru. Queriendo no hablar mucho.
– ¡Pues ya me viste, ahora vete!-Le dijo Aome mirando todavía de lado.
– ¡No! ¡Antes tendrás que derrotarme o morirás!-Le dijo desafiante pero calmado Sesshomaru.
– ¿De verdad es su hermano?-Pregunto Kirara.
–Parece que sí, aunque no se parecen mucho que digamos-Dije solamente. Estando en lo cierto supongo.
– ¡Ustedes no se metan!, ¡Pelea Sesshomaru!-Amenazo Aome y por raro que parezca, amenazo a mí y Kirara para no meternos y amenazo a Sesshomaru a que pelee.
Aome dio sus garras de viento para el inicio a su ataque contra Sesshomaru. Pero este la esquivo dándole con las garras del el mismo lastimando a Aome. Pero ella se reincorporo devolviendo el ataque lo cual apenas rasguño a su hermano que se movía muy ligero aparentemente y además de ser ligeros eran impecables.
-¡Tan impaciente como siempre!-Reto Sesshomaru haciendo enojar a Aome.
-¡Ha! ¡Toma esto! ¡Garras de viento!-Pero lamentablemente Sesshomaru volvió a esquivar los ataques y la ataco hiriéndola nuevamente. Aome se levantó, parecía no querer rendirse.
– ¡Creo que tendré que matarte, Aome!-Parecía muy dispuesto Sesshomaru cuando Aome cayo rendida, pero el cayo en su trampa cuando lo sorprendió y lo derribo usando otro ataque.
– ¡Garras Carmesí!-Ese fue lo que dijo Aome lanzando a su hermano un par de metros pero antes de que ella pudiera darle otro ataque Sesshomaru se levantó y hablo.
-¡Hmpf! ¡Madre tenía la razón, no podía esperar menos de ti!-Le dijo a Aome.-Kenja. Ya sabes. –Ordeno Sesshomaru a esa monstruo mujer que traía algo envuelto.
–Espere amo bonito-Dijo luego de entregarle dolorosamente ese especie de tela que envolvía algo lo que Aome recibió sorprendida y se dio un gesto de disgusto cuando vio que era una vieja espada oxidada.
-¿Te encuentras bien?-Pregunte yo y Kirara al mismo tiempo.
– ¡Feh!... ¡Que se supone que hare con una vieja espada oxidada!-Dijo Aome molesta luego de arrojarla.- ¡Vámonos y no pregunten!-Dijo más molesta pero…
– ¡No se tan desagradecida Señorita Aome!-Se escuchó a una vos que salía de Aome.
– ¡Eh!-Volvimos a hablar yo y Kirara al mismo tiempo. Pero luego Aome aplasto algo en su nariz.
– ¿¡Tú que haces aquí anciana Shoga!?-Pregunto Aome cuando yo y Kirara pudimos ver una pulga.
–Su honorable madre sabía que Sesshomaru-Sama no daría muchos detalles sobre la espada y mando a escondida.-Explico la pulga anciana. – ¡Y aparte no debería tirar así una valiosa espada!-Se quejó la anciana y luego fue aplastada por Aome.
– ¡Feh! ¿¡Para que se supone que querré una espada oxidada!?–Se quejó Aome.
– ¡Espera Aome! Dejemos que nos explique bien-Dije pero no me di cuenta que esa anciana ya me estaba chupando la sangre.
–Pero que sangre más deliciosa tiene joven-Me dijo. Luego Aome se puso en llamas y aplasto la pulga.
– ¡Ama no sea así!-Dijo la pulga.
– ¿Entonces dices que en verdad es una espada poderosa?–Pregunte.
–Sí. La decisión de la madre de Aome fue dejársela a la señorita Aome-Siguió explicando
– ¿¡Pero como se supone que es poderosa si esta toda oxidad!?-Pregunto Aome sosteniéndola con dos de las garras de sus dedos.
–Eso debe de descubrirlo usted Señorita Aome–Tratando de zafarse de Aome respondió la anciana Shoga.
– ¡Pues no me interesa! ¡Inuyasha, Kirara vamos!-Se levantó diciendo enojada Aome.
– ¡Abajo!-Le dije firme.
–Veo que Aome es igual que su madre. –Salto diciendo la pulga Shoga.
– ¿Por qué lo dices Shoga?-Pregunto Kirara.
– ¡Feh! ¡Eso no les interesa!-Reclamo Aome. Pero tarde la pulga empezó a contar.
–La madre de la señorita Aome tiene mucha afinidad con los humanos ya que el padre de Aome que en paz descanse era un humano, por eso la señorita Aome es mitad bestia y mitad humana.-Dijo la pulga cuando se asustó por la cara de Aome.
La anciana Shoga siguió contando y así paso el tiempo cuando al final llego la noche. Mientras alguien los observaba desde lejos. Pero su mirada iba dirigida hacia Inuyasha y sobre todo hacia lo que llevaba en el cuello Inuyasha, mitad de la valiosa esfera de las cuatro almas.
