Lo siento, en el primer capítulo olvidé añadir la notita de presentación así que lo haré aquí xD

Éste es mi primer fic, basado en un rol en el que participé ( Es la mejor pareja que tuve el placer de rolear ;w; ) Será bastante largo, seguramente de muchos capítulos pero así es mejor, creo xD

¡Gracias por leer!


Capítulo 2

Había que reconocer algo en ese momento, difícilmente podría calificare su suerte como buena o mala. Por una parte, dos de las mujeres habían mostrado su deseo de "emociones fuertes", pero por otra parte ahora estaban rodeadas por un gran número de soldados de uniforme similar con sus brillantes ojos rojos y fusiles de asalto apuntandoles. Ninguna parecía realmente preocupada, quizá porque no podrían hacerles gran cosa, sin embargo, apenas estrenaban sus Gigai y ya estaban a punto de convertirse en coladores. Harribel parecía ser la única que permanecía entera en todo momento y sencillamente aguardó la llegada de aquel hombre al que dejaban paso y llamaban Coronel. Éste, a su vez, se abría paso entre sus soldados con ambas manos a la espalda, y se detuvo únicamente al quedar frente a la rubia. ¿Y por qué frente a ella y no otra? Era fácilmente notable que iban juntas, fuese por su proximidad entre si o por su atuendo similar y singular. También era fácil descubrir que quién permanecía un paso al frente y sin temor aparente era el líder, por lo que todas las señales apuntaban a la inmóvil Harribel.

-No parecéis de por aquí, mucho menos miembros del ejército local... Identificaos.- También destacaban dos soldados que permanecían uno a cada lado del coronel, no llevaban fusiles ni armas grandes, sólo unas pistolas y un blindaje mucho más complejo, al menos a simple vista.

-No somos enemigos, pero al parecer estamos en el lugar y en el momento equivocados...- Respondía la mujer sin pestañear apenas.

-Perdone que no le crea sin más, como puede ver estamos en guerra.- Decía al tiempo que, con uno de sus brazos, señalaba su alrededor en general para demostrar sus palabras. -Y no me gustan nada los espías...

-Entiendo que dude de mi palabra, pregunto pues, ¿Cómo podría demostrar nuestra inocencia...?

-Podría comenzar por identificarse, suele ser la mejor forma para empezar a conocerse.

-Mi nombre es Tier Harribel, mis compañeras son Emilou Apacci, Cyan Sung-Sun y Fraceska Mila Rose. Antaño también formamos parte de un ejercito, mas ahora sólo viajamos.- A medida que las iba presentando, señalaba a cada una de ellas con su mano diestra, finalizaba recuperando su postura inicial.

-Bien, lo propio es que responda de la misma manera. Soy el Coronel Mael Radec, estoy al mando de las fuerzas militares Helghan. Todos estos hombres sirven al ejercito Helghast.

-Lamento la pregunta, pero no recuerdo haber escuchado nunca sobre Helghan...

-No se preocupe, es comprensible ya que nuestros enemigos suelen preferir esconder sus errores o hacernos ver como lo que nunca fuimos. Ésto, sin embargo, es una historia muy larga y no me parece que este sea el mejor lugar para una clase de historia Helghast.

-Lo comprendo, aunque debo reconocer que se ha ganado mi curiosidad Coronel. Espero poder escuchar esa historia algún día, si no le importa.

-Uno de mis soldados os guiará a lugar seguro, es posible que nuestros enemigos no se tomen vuestra presencia sólo como algo extraño... Usted entenderá lo que quiero decir.

Y con una seña de su brazo derecho, todos los soldados bajaron las armas, pasando a posicionarse en formación mientras que uno de los dos soldados posicionados junto a Radec daba un paso al frente para guiar a sus nuevas "invitadas". La formación, seguidos del coronel y su, ahora, único guarda tomaron una dirección al mismo tiempo que el soldado guía tomaba la dirección contraria. Por el camino pudieron ser testigos de toda clase de destrucción, cadáveres tanto Helghast como enemigos y restos de lo que antaño se conoció como Estados Unidos, era prácticamente imposible saber ya en qué lugar concreto se encontraban. ¿Qué habría pasado para terminar así? Lo que estaban presenciando debía ser lo que llaman un "infierno en la Tierra". Lo que más abundaba a la vista eran soldados Helghast, al menos con vida pues una vez muertos todos parecían iguales, sólo cuerpos inertes con marcas de disparos, cuchillos e incluso miembros esparcidos por las explosiones. Muchos soldados observaban a las cuatro mujeres siendo guiadas por uno de los guardas del Coronel con cierta curiosidad. No estaban esposadas, no las habían visto nunca e iban acompañadas de un fácilmente reconocible soldado de élite, guarda de Radec... ¿Quién serían?

Tras un largo camino, o no tan largo como esperaban, alcazaron al fin su destino: Un edificio semi-derruido pero con una estructura firme y resistente, debía ser el lugar más seguro en kilómetros. Habían además un gran número de soldados de todo tipo, defendiendo todos los puntos de entrada posibles incluyendo muros que pudieran ser derribados. Los más cercanos a la puerta principal bloquearon el paso a los cinco para preguntarle al soldado de quién se trataba. Sólo hicieron falta tres palabras para que todos se apartaran, abriesen la puerta y les dejaran el paso libre: "Órdenes del Coronel". Por fin dentro, el lugar había sido reformado para ser toda una fortaleza, armas manuales y automáticas que defendían los pasillos, sensores, barreras con aspecto muy resistente... Se encontraban, sin lugar a dudas, en la base de los Helghast, al menos en la base local pues de seguro tendrían alguna incluso mayor que sería la principal. Pero el andar no se detuvo hasta llegar a una sala que habían tomado como "despacho" y, por el aspecto, debía ser del Coronel. El soldado les cedió el paso y advirtió que, por el momento, debían esperar la llegada del Coronel aunque eso no significaba que estuvieran retenidas pues podían pedir a los dos guardias de la puerta todo cuanto requiriesen y luego se marchó. Una vez solas, Apacci asaltó a su líder.

-¡Jefa! ¿Qué hacemos aquí?- Preguntó al fin, luego de mantener el silencio durante todo el día.

-La verdad es que nos gustaría saber qué tiene planeado.- Secundó Mila Rose.

-Decíais estar aburridas de Hueco Mundo, y no erais las únicas. Como dije, ese lugar no necesita Rey, allí no hacíamos ni haríamos nada salvo caminar y luchar al ser atacadas...- Revela Harribel, acabando con su voto de silencio. -Tenía curiosidad por conocer algo más allá, algo que no se limitase a Hueco Mundo o la Sociedad de Almas.

-Hemos venido a caer en el peor lugar del mundo humano por lo que parece.- Comenta Sung-Sun cubriendo sus labios con la manga de sus ropas, la cual cubría sus brazos y manos por completo.

-Esto no entraba en mis planes, pero es cierto que la historia de estos hombres ha logrado llamar mi atención. Ya que estamos aquí, podemos aprender algo interesante.

No hubo respuesta, las tres chicas se miraron entre si y sencillamente se encogieron de hombros asintiendo, pasando entonces a satisfacer su curiosidad cotilleando el lugar, lo que era antes y lo que era ahora como despacho del Coronel. Por otro lado, la rubia esperaba con los brazos cruzados junto a una pared, apoyada en ella. Esta gente era de algún modo diferente, parecía tener algo en comun con ellas y parecía ser la única en darse cuenta... ¿O quizá no fue la única?


El siguiente capítulo pasará al punto de vista de Radec para variar, espero que os guste mi historia ^^u

Comentad sin miedo sea buena o mala review, así es como se mejora ^^