Bueno les subí del 8 al 11 que este, ya que los tenia escritos, así actualizo al mismo tiempo que en el otro lado donde publico mis fisc n.n
En lo profundo de una cueva se encontraba un viejo calvo, encorvado, con apenas una barba fina. En una tina de madera prepara su poción de barro y huesos, con fines malvados y que solo necesitaba un ingrediente, almas era ese último ingrediente. Su plan estaba a punto de ser completado si no fuera por las almas que le faltaban, pero no era tan sencillo, no las podía conseguir en cualquier lugar esas almas, tenían un dueño específico, pero todo ya lo tenía arreglado, el dueño, el contenedor de las almas que necesitaba estaría muy pronto enfrente de este.
– ¡Vallan y tráiganme a ese muchacho!–Ordeno el viejo y sus marionetas echas de barros no dudaron en obedecer a su creador. –Pronto tendrás vida Kyo, muy pronto. –Hablo sonriendo malévolamente y mirando un cuerpo desnudo de piel blanca, cabello negro y ojos cerrados a causa de las almas que aún no tenía.
Luego de lo sucedido Inuyasha no hablo más con Aome, ella no quiso intentar hablar con él para no discutir, tenía orgullo y no se rebajaría a un simple humano. La distancia entre ambos era bastante y Sango la sacerdotisa y la pequeña zorrita Kirara miraban la escena mudos, pensando que si decían la más mínima palabra sus dos ya amigos estallarían en llamas y ellas serían las que salgan quemadas.
Pero finalmente todo estallo cuando los cuatro pasaron por una aldea, donde había muertos, heridos y algo de fuego en las casillas. Inuyasha querían brindarles ayuda pero estaba seguro de Aome se negaría, ya que su objetivo era buscar la otra mitad de la perla que el llevaba en su cuello.
–Yo creo que no estaría nada mal ayudarlos ¿No crees señorito Inuyasha?–Pregunto Sango, sobrepasándose con Inuyasha el cual dio un salto.
– ¡Seguro, Sango!–Dijo Alegre Kirara–Pero sin que tu saques provecho–Se dio cuenta de las intenciones de sango Kirara.
– ¡Bah! ¡Hagan lo que quieran!-bufo Aome, yéndose, pero ni ella e Inuyasha escaparían a pelearse.
– ¡Yo digo que ayudemos todos y todos es todos!-Dijo sarcástica y burlonamente Inuyasha. Mientras miraba a Aome de reojo.
– ¡Keh! ¿Quién lo dice?-Salto Aome la aludida, acercándose a Inuyasha para dar pelea.
– ¡Yo!-Grito Inuyasha sin quedarse atrás– ¡Algún problema!–Sentencio.
– ¿Siempre es igual, cierto?–Pregunto Sango a Kirara.
–Si–Respondió Kirara con una gota de sudor y Sango asintió de igual manera.
–MmmH… ¿Qué hacemos entonces, esperamos a que se saquen los ojos o los frenamos?–Pregunto Sango pensativa y mirando como Inuyasha y Aome seguían peleándose.
–Creo que no deberíamos involucrarnos–Respondió Kirara mirándolos también.
– ¡Decidido, los ayudamos!–Fulmino Inuyasha a Aome y esta bufo de vuelta.
– ¡Keh! ¡Ya les dije que hagan lo que quieran!–Repitió Aome.
– ¡Pero tú también ayuda!–Reclamo Inuyasha.
La pelea término e Inuyasha y Aome no se hablaban, Aome miraba a Inuyasha el cual la ignoraba, pero en vede de dolerle eso a Aome, le hacía enojar aún más. Al final Aome termino ayudando también a la aldea muda sin decir ni una sola palabra. Kirara y Sango miraban a sus amigos atentamente sin entender nada de nada.
Los aldeanos ofrecieron hospedaje a los cuatro, gracias a los chantajes de Sango. La noche cayo tranquila, Inuyasha dormía en una habitación separado de Sango, Kirara y Aome las cuales dormían juntas, al menos Aome parecía estar dormida, pero tenía un ojo abierto por si las moscas.
Inuyasha se levantó en la noche solo sin que sus amigos y Aome se percataran y empezó a caminar solo en medio de la noche. De la nada este desapareció y sus amigos y Aome no se dieron cuenta hasta la mañana siguiente cuando Kirara fue a buscarlo ya que Aome no la haría y Sango estaba entretenida con los muchachos de la aldea. Kirara entro a si anda más a la habitación de Inuyasha y no lo encontró.
–Bien hecho. Por fin tendré lo último que me faltaba para revivir a ese sacerdote.-Decía un anciano en una cueva–Ahora les ordeno que vigilen la entrada y maten a cualquier intruso, hasta que ejecute todo. –ordeno y sus marionetas se retiraron.
El anciano tenía en su poder a Inuyasha el cual permanecía dormido y atado. Todo ya lo tenía preparado y era el momento de dejar sin almas a Inuyasha para dárselas a Kyo y así revivirlo. Inuyasha despertó y empezó a quejarse y el anciano le tapó la boca, Inuyasha intento resistirse pero estaba atado y nada podía hacer.
– ¡Aome!-exclamo Kirara.
– ¿¡Que quieres enana!?-Pregunto Aome de muy mal humor.
–Inuyasha no está en su habitación ¿¡No le habrás echo algo verdad!?-Pregunto Kirara enojada.
– ¡Feh! ¡Seguro esta con esa sacerdotisa!-Dijo Sin importancia Aome, mirando a un lado. Kirara corrió hasta encontrar a Sango y la encontró.
– ¡Sango! ¡Sango!-Le grito llamando su atención.
– ¿Qué sucede pequeña Kirara?-Pregunto extrañada Sango.
–Inuyasha no se encuentra en su habitación y Aome no sabe dónde está ¿Tú lo sabes?–Pregunto Kirara.
–Me temo que no lo sé Kirara, de seguro anda por ahí, luego vendrá y veras que seguirá peleándose con Aome como siempre-Respondió con una sonrisa. El tiempo paso y Inuyasha no volvió a Aome no parecía importarle, pero Kirara sabia como hacer que Aome busque a Inuyasha.
–Oye Aome, Inuyasha tenía la perla en su poder y no creo que quieras perderla ¿Cierto?-Pregunto provocando a Aome, pero esta no lo hizo caso.
–Yo creo que deberíamos de ir a buscar al señorito Inuyasha–Dijo Sango, buscando la atención de Aome.
– ¡Si le sucede algo a Inuyasha será tu culpa!-Le grito Kirara.
– ¡Cállate enana!-Le grito Aome bajándose del árbol donde se encontraba.
–Kirara tiene razón Aome, deberíamos de ir a buscarlo–Apoyo Sango a Kirara.
– ¡Ha! ¡Está bien, le doy el gusto!-Dijo Aome buscando el olor de Inuyasha cuando al fin lo encontró, corrió hasta su ubicación seguida de Kirara y Sango.
Ese cuerpo casi blanco como un papel de largos cabellos negros y mirada fría que daba a conocer al fin volvía a la vida a manos de ese misterioso anciano. Inuyasha había sido despojado de sus almas que ahora le pertenecían a Kyo y permanecía inconsciente. Mientras que Aome, Kirara y Sango no se imaginaban lo sucedido, sobre todo Aome, que pronto sabría que Kyo volvió a la vida a costa de las almas de Inuyasha.
Nos leemos en el capitulo 12
Gracias por comentar Sayo
Capítulos subidos:
Capitulo 8: Mi hermano.
Capitulo 9: ¿Que sacerdotiza?
Capitulo 10: Recordando y el capitulo 11: Kyo.
martes 9 de julio del 2013
perdón si no contesto sus comentarios, pero no se que ponerles, pero igual los leo n.n
