Disclaimer: Los personajes son propiedad de CLAMP, hago esto sin fin de lucro por ello no incurro en ningún delito.

Dedicatoria:

A isa, por su gran idea y ayuda a la inspiración, gracias amiga, ¡TQM!

En el capítulo anterior:

-Diviértete, estamos de compras, Shaoran me recalcó que no escatimáramos en gastos- le dijo riendo siniestramente.

-Tomoyo…- le decía la castaña mientras seguía siendo arrastrada al centro comercial.

-Tú no te preocupes, quedarás como una reina, serás la futura señora Li, no lo olvides- la castaña la miraba con terror, Tomoyo parecía transformase en una adicta de la moda con cada paso que daban por los pasillos del centro comercial.

Más que mi mejor amiga

Capítulo IV

-Veamos- decía la amatista mientras tomaba café con su nueva amiga, se habían pasado de compras casi toda la mañana y apenas si habían almorzado –tenemos ropa interior, ropa de trabajo, casual, para fiesta, para deportes, zapatos para toda ocasión que combinan con carteras y fajas-.

-Así es, a tu auto no le cabe nada más- le dijo Sakura en forma reprobatoria, Tomoyo se había excedido con las compras, a su parecer.

-Tienes razón- dijo con una sonrisa –también compramos bisutería y el maquillaje, ¿te pasa por la mente algo que nos falte?- le preguntó aparentando ingenuidad.

-No, no lo creo Tomoyo, ya es demasiado- dijo un poco exasperada la chica, prácticamente habían pasado todo el día en el centro comercial y no había ido a trabajar.

-Recuerda que estamos hablando de Li Ieran, no de cualquier suegra- le regañó la morena.

-Lo siento, tienes razón- dijo pensativa.

-Ya te hiciste el facial…-.

-Al igual que tú- le dijo la oji verde.

-Sí, estuvo divertido, ¿verdad?- le dijo con una sonrisa.

-Nunca me había hecho uno… digamos que fue… relajante-.

-Bien, ya compramos una maleta creo que, solo te hace falta el salón, la cita es en diez minutos-.

-¿Cita? ¿Salón? ¿De qué hablas Tomoyo?- preguntó con temor la castaña, había comprobado que su nueva y única amiga era una compradora compulsiva, era divertido y a la vez sofocante, ver cómo la amatista cambiaba de opinión y exigía a la chica probarse infinidad de vestimentas, también era gratificante verla sonreír cuando algo que ella había escogido le agradaba.

-Debes cambiar ese corte, hacerte el manicure y pedicure, con eso estaríamos, creo- dijo pensativa.

Ambas chicas llegaron al salón de ese mismo centro comercial, al parecer Tomoyo lo frecuentaba pues, la saludaron muy cordialmente al ingresar.

-Señorita Daidoji- le dijo el estilista, al parecer, un chico joven, aparentemente gay –lamento que le pudiera dar cita hasta esta hora, pero su llamada de hoy en la mañana fue tan repentina, tuvimos que apurarnos para lograr atender a su amiga- le explicó el joven de nombre Hisa.

-Muchas gracias por hacer el esfuerzo Hisa, significa mucho para mí- le contestó la morena mientras se sentaba y tomaba una revista.

-¿Ella es la chica?- le dijo con asombro.

-Así es, Sakura, él el Hisa, mi estilista- le dijo a su amiga –Hisa, mi mejor amiga, Kinomoto Sakura-.

-Un placer- dijo la oji verde haciendo una reverencia.

-Igual señorita Kinomoto, le prometo que en mis manos quedará tan hermosa como la señorita Daidoji-.

-Eh… gracias, creo-.

-No te preocupes Sakura, confío plenamente en él- mientras se levantaba de su asiento con la revista –su cabello no es muy largo, me gusta este corte- le decía la morena al joven mientras le enseñaba un corte que se disminuía de las orejas hacia abajo en forma de picos, conservando el mismo largo, por debajo de los hombros, la pava quedaba a la altura de sus orejas.

-Excelente elección señorita, veo que ya se hizo el facial, procedo con la depilación, como es lo usual…-.

-Sí, tú sabes, paquete total, regreso en un par de horas-.

-¿A dónde vas Tomoyo?- preguntó temerosa la joven de ojos verdes.

-A tu casa, a dejar todo-.

-Pero… pero…-.

-No te preocupes, vuelvo al rato, diviértete- y desapareció dejando a Sakura en las manos del chico.

Tomoyo se dirigió junto con un camión, al apartamento de Sakura, debía re decorar el lugar por si la suegra de la chica la visitaba. Tomó toda la ropa vieja de Sakura y casi en su totalidad la dobló para guardarla en cajas y regalarla, claro, esperaría a que Sakura lo aprobara. Las guardaespaldas de la amatista le ayudaban. Trajo un par de manteles para la pequeña mesa de cuatro personas que la castaña poseía, una alfombra pequeña para el recibidor, cortinas nuevas, tanto para los dos cuartos como para la sala y la cocina, acomodaron la ropa nueva, compraron utensilios de cocina, desde una vajilla nueva hasta vasos y cucharones, todo lo guardaban ya que, no sabían si estas cosas tenían algún significado para la chica. Un par de cuadros nuevos y adornos modernos fueron parte de lo que la amatista compró para decorar el lugar.

Ya casi era hora de recoger a la chica, todo estaba en orden por lo que la amatista se dirigía una vez más al centro comercial. Shaoran se había comunicado con ella varias veces en el día para estar al tanto con los avances, los chicos nunca comprenderían porque las mujeres nos tardamos tanto en arreglarnos y más, cuando hay que hacer un cambio de look total. Sakura tenía la ventaja de tener una hermosa figura, oculta siempre por sus fachas. Y ahí estaban, en el auto, estacionado en el sótano de empresa Li.

-No quiero salir Tomoyo-.

-Pero si estás divina Sakura, vamos, Shaoran está enojado porque hemos tardado tanto-.

-¿En serio?- le preguntó temerosa, eran casi las cinco de la tarde, Shaoran podía despedirla por haberse tomado todo el día "libre" –vamos- y ante una sonrisa de la amatista, las dos chicas se encaminaron a la oficina del señor Li.

-Todo listo Shaoran- entró diciendo Eriol.

-¿Listo?- le preguntó el chico sin saber a qué se refería su amigo.

-Así es, mira, pagué la deuda del auto del ex novio de tu futura esposa- dijo con gracia el chico inglés –no era tan alta, en realidad es un auto barato, lo que pasa es que los intereses eran muy altos-.

-Ya veo-.

-Aquí está el comprobante con todo desglosado-.

-Gracias y ¿lo de los estudios?-.

-Casi estaba pago, le quedaban tres cuotas, ya están pagas, aquí tienes la letra y los comprobantes-.

-Bien- le dijo mientras recibía los documentos para estudiarlos.

-Con respecto al apartamento- el ambarino lo volvió a ver para prestarle atención –está a su nombre y de su hermano, supongo, pero lo hipotecó para pagar unos cursos de idiomas, tenía las cuotas al día, pero le faltaba un año para acabar de terminarlas, ya están pagas-.

-Eres el mejor Eriol- le dijo mientras recibía los papeles de las mismas.

-Lo sé, también me aseguraron que tu madre no sabrá de esto, por suerte, de los bancos que utilizó Kinomoto, los gerentes son buenos amigos míos-.

-Gracias-.

-¿Y las chicas?-.

-Tomoyo me escribió hace un rato, que ya venían para acá, me dijo que compraron todo, estuvieron en un spa y un salón, que le re decoró el apartamento, en fin, lo usual en Tomoyo-.

-Supongo que no tardarán, aunque no hay mucho que hacerle a Kinomoto, no tiene arreglo- dijo el inglés y al terminar escuchó unos golpes en la puerta –pase-.

-Hola chicos- dijo radiante la amatista.

-Y bien Tomoyo, ¿has acabado con mi prometida?- le dijo con gracia el castaño.

-Así es, ¿quieres verla?-.

-Hemos esperado todo el día- dijo sarcástico Eriol.

-Bien, pasa Sakura-.

La amatista se retiró de la puerta dejando espacio para que su amiga ingresara. Eriol y Shaoran se levantaron de sus asientos al verla, esa no era Sakura, definitivamente no era la Sakura que vieron el día anterior.

La chica que entraba por esa puerta vestía una enagua por la mitad del muslo, plegada, color gris claro, con una blusa rosa pálido mangua larga de botones al frente, ceñida a su pecho, un saco de la misma tela de la enagua, con zapatillas altas, torneando más sus largas piernas, color negro, un bolso tamaño mediano, negro. Su cabello, suelto, brillante, sedoso. Un par de bocas estaban abiertas, sin decir nada, observando de arriba abajo a una avergonzada chica. Por otro lado, una cara de satisfacción se veía en la amatista.

-Luego me das las gracias Shaoran, cuando recuperes el habla- esto último le dijo un poco más bajo sin embargo, ambos chicos reaccionaron ante el comentario –Sakura, hice unos cambios en tu casa, dejé unas cajas para que te deshagas de lo que quieras, ropa vieja y otras cosas que dejé en tu sala, bueno, debo irme, ¿me acompañas Eriol?-.

-¿Eh? Sí, permiso, te favoreció el cambio Kinomoto-.

-Gracias señor Hiragizawa- le dijo la castaña mientras realizaba una reverencia.

-¡Vaya! Sakura yo…-.

-No sabía que te disgustara mi forma de vestir- le dijo la chica.

-No es eso, lo que pasa es que…-.

-Sí lo sé, tu madre- dijo en un suspiro y él solo asintió -¿y bien? ¿No vas a decirme que tal quedé?- le dijo con una sonrisa que solo logró que el chico se sonrojara.

-Hermosa, no sabía que, es que, tú…- la chica sonreía ante los trabalenguas que su jefe le estaba proporcionando –te ves diferente, eres muy hermosa, no es que ante son lo fueras- dijo al ver que estaba metiendo la pata.

-Lo sé, antes vestía como una viejilla y no me arreglaba, supongo que fue la falta de madre y tener un hermano muy celoso- el chico respiró tranquilamente.

-Te ves muy hermosa, te favoreció el cambio, me gusta mucho como quedó tu cabello-.

-Gracias-.

-Vamos, te llevo a tu casa- así los dos chicos salieron de la oficina, a su paso, las miradas se enfocaban en ambos castaños, en Li Shaoran era algo sumamente común y más sí se encontraba acompañado de una hermosa mujer. Para Sakura pues, esto no era nada normal. Aunque siempre andaba con el joven Li, las miradas nunca habían sido para ellas, ahora esas mismas miradas no dejaban de acosarla.

El ambarino se dio cuenta de esto y analizando la situación, actuó de forma rápida. Uno de sus brazos como que, tomó vida propia y se aferró a la cintura de la chica que caminaba a su lado. La oji verde se paralizó ante el acto, su respiración se vio afectada y sus mejillas se sonrojaron.

-Tranquila- le susurró el chico ante la reacción de su ahora novia –recuerda que debemos hacer creer a todos que estamos saliendo, mi madre hará sus averiguaciones-.

-Es verdad, lo siento, me asustaste Li- le dijo la chica un poco más calmada.

-Shaoran- le recordó.

-Lo siento, aun no me acostumbro- él sonrió y tomaron el elevador hacia el sótano sin embargo, hicieron una parada en el lobby y se dirigieron a la recepción.

-Señorita Fujiwara, la señorita Kinomoto y yo estaremos de viaje lo que resta de la semana, necesitamos que tome todos los recados.

-Sí señor Li- dijo obediente la chica y mirando de reojo a la acompañante del jefe.

-Fujiwara, cancelé todas las citas del señor Li por lo que no debería de venir nadie a buscarlo- la chica la miró un tanto extrañada y trataba de reconocer la voz de la chica y fue hasta que vio sus ojos verdes, tan característicos de la asistente personal del dueño de la empresa, que logró reconocerla.

-Eh… sí, señorita… Kino… moto- la oji verde sonrió.

-Gracias, nos vamos Shaoran- el chico solo asintió y al dirigirse nuevamente al elevador la volvió a tomar por la cintura ante la atónita mirada de la recepcionista.

-No hay duda que mañana toda la empresa sabrá de "lo nuestro"- le dijo la chica haciendo la seña de comillas con sus dedos una vez que las puertas del elevador se cerraron y mientras se soltaba del agarre del castaño.

-Es la idea querida Sakura- sin más preámbulos se dirigieron al departamento de la chica, aun les quedaba una última conversación pendiente por lo que él, le sugirió que subieran y de paso, ponerse de acuerdo en ciertos detalles mientras observaban la decoración que Tomoyo había realizado.

-Te advierto que mi departamento es pequeño, dos habitaciones, baño, cocina, sala y cuarto de pilas, nos se compara con tu mansión- le dijo la chica mientras estaban parados en la puerta.

-No te preocupes por eso- ambos chicos entraron después de un suspiro largo de la castaña y lo que vieron, los dejó sin aliento.

La oji verde entró lentamente mirando hacia todas las direcciones posibles de su hogar, el chico seguía parado en el umbral del lugar.

-Lo siento- le dijo el chico desde la puerta.

-Pero… pero…- las palabras no le salían, es más, no sabía ni qué decir.

-Es obra de Tomoyo, ella es así, lo lamento, le di mucha libertad- declaró el chico.

-Li, ¿cómo voy a pagar todo esto?-.

-Ah, por eso no te preocupes, es un regalo de mi parte para compensar en lo que te metí además, es muy probable que mi madre te haga una visita-.

-Ya veo- dijo un poco desconcertada la chica, su voz estaba un poco apagada.

-¿Estás molesta?- le dijo mientras cerraba la puerta tras sí.

-No, es solo que, ser tu prometida implica muchos requisitos-.

-Lo siento- le dijo sinceramente.

-¿Debo deshacerme de todo lo mío?-.

-No, lamento si me tomé muchas atribuciones que no me corresponden-.

-No te preocupes, es solo que, muchas de estas cosas tienen un valor sentimental para mí, son de mis padres-.

-Tomoyo lo imaginó, es por eso que te dejó todo aquí, puedes cambiarlo si quieres-.

-No, lo guardaré en las cajas que Tomoyo dejó acá, de igual forma, ya todo está muy viejo y puede dañarse-.

-Te ayudo- los dos se pusieron a guardar cortinas, ropa, menaje, adornos y demás que la amatista asumió no era necesario. Mientras guardaban todo, la chica recordaba y le contaba historias que algunas de las cosas viejas, le traían a la mente, él solo sonreía ante las mismas ya que, se dio cuenta que, los padres que tuvo la chica, fueron sumamente amorosos, muy al contrario de los suyos.

-Ya te advertí de mi hermano, ¿cierto?-.

-Sí, ya lo hiciste, deja de preocuparte por eso- le dijo el chico mientras recibía una taza de té que la chica le había ofrecido después de ordenar todo –debo hacerte una confesión.

-¿Confesión?- le preguntó ella de forma graciosa.

-Es que, creo que debí consultarlo contigo antes, ahora veo que fue mala idea-.

-¿De qué hablas Shaoran?-.

-Mandé a cancelar tus deudas…- le dijo sin preámbulos.

-¿Qué hiciste qué?- le preguntó en tono molesto.

-Lo siento, es que, si mi madre se entera…-.

-No tienes derecho a meterte tanto en mi vida, pudiste consultarlo antes- le reclamó molesta la chica.

-Lo sé, lo siento, es que yo…- tartamudeaba sin encontrar las palabras correctas el chico.

-No sé cómo voy a hacer para pagarte todo- murmuró la oji verde.

-Eso no es necesario, me molestaré si piensas en hacerlo, la que me está ayudando eres tú- le dijo el chico.

-Ah no, eso sí que no Li, yo no te ayudé para que me sacaras de deudas- le dijo un poco más molesta.

-Yo no dije eso, pero no te voy a permitir que me pagues nada, yo te metí en esto, es lo menos que puedo hacer-.

-Pero yo no te pedí…- trató de decir la castaña pero el chico se lo impidió.

-Lo sé, es por mi madre, así tendremos menos problemas, en serio, por favor Sakura déjalo así y llámame por mi nombre, sí- la chica suspiró, conocía muy bien lo obstinado que era su jefe.

-Bien- dijo sabiendo que esa batalla la tenía perdida.

-Paso mañana por ti temprano, es un viaje de más de diez horas-.

-Lo sé-.

-Buenas noches Sakura, muchas gracias por todo- le dijo el chico nuevamente desde el umbral de la puerta del departamento-.

-No es nada, de verdad, Shaoran- el chico sonrió y sin explicación alguna, ni para el mismo, colocó una de sus manos en una de las mejillas de la chica, la atrajo hacia él y le besó la otra mejilla.

-Gracias, en verdad- le susurró, ella solo asintió mientras el ambarino se retiraba, las mejillas de la chica volvían a teñirse sin razón alguna para ella y su respiración se dificultaba, otra vez, dos veces en un mismo día, se estaba metiendo en problemas, eso era seguro.

La noche pasó rápidamente mientras los chicos empacaban sus maletas, a la mañana siguiente, el chico pasó por su nueva y única novia formal, se dirigieron al aeropuerto en la limosina de la familia Li, conducida por Wei. El anciano los acompañó hasta la sala de espera para luego despedirlos una vez que anunciaron el vuelo.

El ambarino había hacho arreglos para cambiar el pasaje de la chica de clase turística a clase ejecutiva, el vuelo era un viaje largo, esa era una de las pocas razones, y el alto costo, por las que los hermanos no se visitaban frecuentemente. Al arribar a Sydney, Australia y luego de recoger sus maletas y chequearse, la oji verde pudo observar a su hermano en la salida, esperándola. La chica salió corriendo a abrazarse y saludar a su hermano que desde hace casi un año, no veía, él chico no la había reconocido. El día anterior apenas pudo informarle que su jefe la acompañaría pero, no pudo decirle que este se quedaría en casa con ellos.

-Ya deben de haber llegado- comenta el oji azul a su mejor amiga mientras tomaban un helado en un parque cerca de la oficina del chico.

-Así es- le responde la chica mientras lamía su cono –quedó muy hermosa Sakura ¿verdad?-.

-Definitivamente, quedé sin palabras-.

-Shaoran, ¿te comentó algo anoche?-.

-Sí, me llamó, la fue a dejar al departamento, me dijo que, lo había dejado paralizado cuando entró-.

-¿En serio?- le dijo emocionada y esbozando una sonrisa.

-Sí pero no te hagas ilusiones señorita, me dijo que si no fuera su mejor amiga hubiese dado lo que fuera por salir con ella-.

-¿Tanto le gustó?-.

-Al parecer- dijo en un suspiro –pero que solo la ve como su amiga, nada más- dijo un tanto pensativo.

-¿Hay algo que te molesta?- le pregunta la morena.

-Sí, ¿cómo es que lo sabes?-.

-Siempre que algo te preocupa pones una mirada misteriosa, vacía- el chico sonrió de medio lado.

-Me conoces bien-.

-¿Y bien?-.

-Es que, todo esto, sé que se va a complicar, a cómo es Shaoran, es seguro que hecha todo a perder y cuando pierda a Kinomoto…-.

-No seas tan pesimista, tal vez se enamora de ella y…-.

-Deja de soñar Tomoyo, eso nunca pasará con Shaoran-.

-Soñar no es malo, puede que Shaoran logre ver lo que otros no hacen- dijo un poco molesta la chica.

-¿Por qué te enojas Tomoyo? Acaso tu amor imposible es la que te hace ver cosas que son son –le dijo un poco molesto el inglés -Solo soy realista y no sé por qué te empeñas en que esos dos se emparejen…-.

-Nunca lo comprenderías, eres demasiado "realista"- le dijo como burlándose de él mientras se levantaba del asiento en el que estaba sentada junto al chico –como para verlo, Sakura puede ser lo mejor que le pase a Shaoran en toda su vida, solo espero que él se dé cuenta- y con esas palabras lo abandonó, él solo se limitó a ver como su amiga se marchaba, dejándolo con muchas dudas, una trágica incertidumbre lo estaba invadiendo y eso lo molestaba de sobre manera.

-Pero mírate monstruo, estás tan cambiada- el ambarino llegó al lado de los hermanos Kinomoto y esperó a que su asistente hiciera las presentaciones. El moreno saludó con mucho respecto al jefe de su hermano esperando a que este se marchara de una buena vez ya que, no le gustó mucho la apariencia del señor Li.

-Hermano, ¿puede quedarse Shaoran en casa con nosotros? Es importante- le dijo la chica, el moreno solo frunció el ceño.

-Lo tuteas…-.

-Es importante, debemos hablar- le dijo la chica.

-Voy por el auto- la castaña suspiró, esperaron al mayor de los Kinomoto y luego subieron las maletas y se dirigieron a casa del moreno. Al llegar, y ante la impaciencia por la presencia del ambarino en su casa, los castaños debieron comentarle a Touya el porqué de la presencia del chico en su casa, o al menos, una parte…

-Mocoso del demonio- le gritó Touya Kinomoto mientras le propinaba un golpe en el estómago al castaño que lo dejó tendido en el suelo.

Continuará…

Notas:

-------------------------

Lamento el retraso, espero que les haya gustado el capítulo, y pues, les prometo que esta misma semana vuelo a actualizar para compensar la demora.

Agradecimientos:

A ziitah-TxE-, amatista1986, Sasha Kinoli, danny1989, Nanita09, beautifly92, , LMUndine

Isa: gracias por los consejos y el apoyo isa, por eso te dediqué este capítulo porque sin tu ayuda no me hubiese inspirado ni le hubiese puesto tanto esfuerzo. ¡TQM! Un abrazo a la distancia.

Any: no te preocupes, muchas gracias por comentar y por tomarte tu tiempo para leer mis fics pero me da mucho más gusto el saber que son de tu agrado y pues, no te equivocas, este compromiso va a traer muchos problemas para ambos castaños jeje.

sak petit : gracias, me alegro mucho que te haya gustado el fic, gracias por tus comentarios. Besos.

Tenshi of Madara-Uchiha Hikaru: ¡ay Lu! Me halagas demasiado con tus palabras, muchas gracias amiga, me fascina que te gusten mis fics, no sabes lo importante que es para mí tu opinión. TQM, besos y abrazos ;)

Isabel: gracia spor tus comentarios, me alegro te guste el fic. Espero que este capítulo haya sido de tu agrado.

GABRIEL: gracias por tu comentario, me alegro que te guste el fic. Todos los consejos son bien recibidos. Nos estamos leyendo.