Hola. Vieron les traje tres capítulos juntos, el 13, 14 y este el 15.
Espero les guste, n.n :D
Como era posible que estuviera de esa manera, era tan distinta, era verdaderamente, única, hermosa, jamás en su vida pudo ver o imaginar algo tan hermosos. Sus cabellos azabaches y sus orbes chocolates como los de él. La miraba atónito, como si todo fuera parte de un sueño. De apoco se acercó hasta ella y la observo detenidamente, quedando encantado con la belleza de ella y además de que la luz de la luna la beneficiaba bastante.
—Hermosa—Pensó Inuyasha—Más e igual de hermosa de lo que ya eres…—Pensó, emitiendo una pausa—…Aome—Dijo en vos alta y ella solo lo miraba.
— ¡Acaso tengo algo feo!—Se quejó ella ante la detallada observación de Inuyasha. Él se acercó y ella retrocedió, luego él se dio vuelta y sonrojado musito—No… solo que… no esperaba que fueras así… que fueras tan…—Hermosa…—Pensó y continuo en vos alta—….como humana.
— ¡Tan…! ¡Como humana…!—Le dijo acercándose, dándose cuenta de que Inuyasha omitió algo y ella quería saberlo. Pero era una humana y ya no se veía amenazante para Inuyasha. — ¡Dilo!
— ¡Hermosa!—Le grito justo cuando las miradas de los se cruzaron. Aome no supo que decir y se quedó muda, hasta que salto como de costumbre— ¡Ha! ¡Solo dices mentiras!—Dijo sin que se le decaiga el ánimo.
— ¡Abajo!
— ¿¡Por qué hiciste eso!?—Pregunto enojad, haciendo frente luego de levantarse del suelo.
—Creí que no iba a funcionar. ¡Además no te digo mentiras, tonta!—Le dijo con orgullo Inuyasha, lo que saco el orgullo de Aome.
— ¡No te creo, y tú eres el tonto, tonto!
— ¡Tú lo eres!
—Bah, tu solo lo eres… T-O-N-T-O—Dijo Aome dándole la espalda a Inuyasha, lo cual le molesto a él.
— ¡Abajo! ¡Tontaa!—Le dijo en forma de burla, disfrutando mandarla al suelo. Aome se recuperó y lo tiro al suelo quedando encima de él, sujetándolo para que no pudiera hacer nada. Pero Inuyasha la dio vuelta enseguida quedando debajo de él. —Parece que cuando somos humanos ambos, soy más fuerte—Le dijo burlón y orgulloso, mientras Aome intentaba algo imposible, salir de las garras metafóricas de Inuyasha.
Aome intentó zafarse de Inuyasha, pero no hacía falta que el hiciera fuerza para sujetarla, definitivamente ella como humana era más débil que Inuyasha y como Hanyou también ya que "Abajo" era lo más poderoso que Inuyasha tenía para superarla. Pero por unos instantes la soltó, acercando su cara lentamente a la de ella, sin oponerse lo imito y ambos se dieron un tierno beso, solo eran caricias de labios.
Entre el beso Inuyasha levanto a Aome por debajo de los brazos delicadamente, una vez parados se abrazaron—En verdad eres hermosa…—Le susurro en su cabeza a Aome, mientras acariciaba su largo cabello azabache. — ¿Pero por qué estas así? ¿Acaso te quedaras así?—Pregunto Inuyasha, sin dejar que Aome escapara de su abrazo, abrazo que Aome disfrutaba.
—No, cada luna nueva pasa…—Dijo tierna Aome.
—Cada un mes entonces—Dijo confirmándolo. Luego de eso volvieron a mirarse y volvieron a besarse, otra vez dándose caricias suaves con los labios, disfrutando de ese momento que tenían a solas.
Verdaderamente disfrutaban de estar juntos, sin que nadie ni nada se atreva a interrumpirlos. Ambos eran la misma esencia en ese mismo instante, en esa mismísima noche. Que más podían hacer, además de demostrar a cada paso, esa atracción mutua que tenían, desde el primer beso, hasta el primero celo y la primera mirada.
Cortaron el beso mirándose con anhelo, sin sonrojarse, quedaron ahí fijos, en ese momento, disfrutando de la mirada del otro y aun sintiendo el sabor de los labios del otro. La noche parecía alargarse, no quería irse, solo parecía querer quedarse en ese momento del tiempo, simplemente, deseaba ser infinita. De tanto mirarse se besaron nuevamente, pero esta vez Aome se quedó anonadada por el agarre suave y a la vez posesivo que mantenía Inuyasha sobre ella, pero luego lo aliviano y la abrazo entre el lento, amoroso, dulce y cálido beso que aún seguía en camino.
—Me gustas como Hanyou…—Le susurro en el oído Inuyasha a Aome—Aunque seas orgullosa, terca, testaruda y más fuerte que yo… te prefiero como Hanyou, así te conocí y así eres tú en realidad y amo tu verdadera naturaleza—Finalizo y luego beso su oreja, dándole un toque eléctrico a Aome, luego él le dio un pequeño beso en los labios, pero Aome hizo más duradero y no tan pequeño aquel beso.
Casi por instinto Aome fue llevando a Inuyasha, quien también casi pro instinto se dejó llevar hasta que su espalda quedo en suelo con Aome encima del, besándolo cada vez más y más profundo. Las manos que ahora no tenían garras y no que ya no eran fuertes, sujetaron la camisa de Inuyasha, mientras las manos del quisieron sujetar la cintura de ella, pero no se atrevió sonrojándose. Detuvo su acto, sintiendo el nerviosismo de Inuyasha, quien se quedó con ganas de aquel beso que Aome le dio.
Se levantó de encima de él y le dio la espalda sintiéndose avergonzada y algo enojada con él, ya que el hizo varios intentos casi peores o igualados que ella, insinuando algo que ahora la hacía ponerse roja como un tomate, más al sentirse rodeada por los brazos, ahora más fuertes que ella, de Inuyasha. La beso en la cabeza, ya que no le era difícil, siendo más alto y apoyo su mandíbula en el hombro de Aome, cerrando los ojos.
Sin resistirse aprovecho e inhalo el aroma del cabello azabache de Aome, lo cual a ella la alerto a separarse de él, pero al sentir la respiración y más el aliento de Inuyasha en su cuello, quedo prácticamente rendida a sus pies. El paro de oler su cabello y la dio vuelta besándola nuevamente en los labios, pero no delicadamente, sino de la misma manera que ella lo hizo; Profundo, con algo de pasión instintiva.
Aome se atrevió a adentrar su lengua en la boca de Inuyasha, sentía necesidad de hacer por alguna razón y él se lo permitió, recibiéndola con la suya, dando caricias suaves. —¡Te Amo!—Al unísono soltaron los dos, acompañados de la respiración entrecortada que les dejo su atrevido beso.
— ¡Eh!—Se sorprendió Aome, cuando Inuyasha la alzo y luego se sentó al pie el árbol dejándola sobre su regazo.
—Si soy más fuerte que tu—Dijo divertido, mientras Aome que estaba sentada de costado se sujetaba a él con los brazos.
—Ha, solo por esta noche… no te emociones tanto—le dijo ella dándole un beso, luego se abrazó a Inuyasha, cruzando sus brazos detrás de su espalda y el la abrazo, quedándose ambos, en profundo sueño.
Al día siguiente, bien temprano a la mañana, Sango, Kirara y Kido salieron en búsqueda de Aome e Inuyasha, ya que no los habían visto desde la noche anterior, en especial a Aome. De tanto buscarlos y preguntar por ellos al fin los encontraron, entrando en la duda de ¿Qué hacer? ¿Hay que despertarlos o que lo hagan ellos mismos?
El sueño de ambos estaba muy tranquilo, además de estar muy acaramelados. Inuyasha tenía todo su cuerpo acostado en el suelo, estando boca arriba, mientras abrazaba a Aome quien estaba de costado abrazada a él y usando el brazo derecho del como almohada.
De repente y sin aviso Aome se revolvió en los brazos de Inuyasha y sus orejas empezaron a moverse, cuando de repente se levantó quedando roja al ver a Sango, kirara y Kido, mirándolos con una sonrisa pícara y sobretodo Sango, su mirada no solamente era picara, era pervertida. — ¡Abajo!—Grito Inuyasha entre sueño—Bueno perrita—Dijo, mientras Aome se maldecía, luego de recuperarse del suelo, viendo que Inuyasha se despertaba muy feliz, para luego poner los ojos en blanco, al ver a sus amigos y la cara enojada de Aome.
— ¿¡Por qué me mandaste al suelo, tonto!?—Le pregunto enojada—¡Y no soy ninguna perrita!—Le grito.
—Hmpf… solo estaba soñando, tranquilízate—Le dijo dando un bostezo y así ambos empezaron la discusión de siempre, ignorando la presencia de sus amigos, quienes se marcharon dejándolos solos.
—¡Abajo!—Oyeron a lo lejos. —¡Tú eres la tonta, tonta!—Se escuchó luego.
Todos comían en paz y armonía, excepto Aome que estaba sobre un árbol mirando de reojo todo el tiempo a Inuyasha, quien se molestó, se paró de su lugar y se acercó a ella.
— ¡Que traes!—Le dijo molesta, sin bajarse del árbol.
—Baja—Invito Inuyasha, pero Aome dio vuelta la cara.
—No… ¿Por qué tendría que hacerlo?—Le dijo ella sin mirarlo.
— ¡Que bajes!
— ¡No!
—Abajo—Así Aome bajo, contra su voluntad. Inuyasha le alcanzo algo de comida, la cual a regaña dientes Aome acepto y comió sentada junto a Inuyasha y la mudes de sus amigos, quienes ya casi terminaban de comer. Lugo de que todos comieran, Aome había desaparecido, lo cual le pareció raro a Inuyasha, pero no se decidió por ir a buscarla, solo se quedó a hablar con Kirara y Sango.
—Yo creo que mañana deberíamos de retomar el viaje—Propuso Sango, quien ya estaba unida a todo eso.
—Me parece bien muchachos—Animo Kido, quien buscaba con la mirada a Aome.
—Se fue y no sé dónde—Le dijo Inuyasha, sabiendo la intención de Kido.
—Pues es una tonta, luego de lo que paso entre…—A Kirara, Sango le tapó la boca, ya que sabía lo que estaba por decir.
— ¿Paso entre…?—Pregunto curioso Inuyasha.
—Nada, nada—Dijo Kido.
—Mejor la iré a buscar—Dijo Inuyasha, mirándolos a todos extrañados, una vez que Inuyasha desapareció de la vista de todos, ellos dieron un suspiro.
Inuyasha camino un largo rato llamando a Aome, quien no aparecía, pero algo lo tomo de sorpresa y si era Aome.
—Abajo—Le dijo molesto, ya que se había asustado. Pero luego consoló la caída de Aome abrazándola y besándola, como la última vez. Dándose caricias con la lengua a la lengua del otro. Así se mantuvieron un largo rato, quedándose abrazados contra un árbol.
Que les puedo decir, nos leemos en el siguiente, con otro capitulo n.n
Sayo n.n
miércoles 14 de agosto del 2013
