Caminando sin prisa, serio y en silencio. Su fiel demoniza lo seguía casi tropezando a cada paso de su amo. A pesar de ir a "Paso lento" esta era incapaz de seguirlo.
— ¿Dónde vamos amo bonito?—Pregunto la demoniza, conociendo estúpidamente, la respuesta. Aquel joven/hombre, de larga cabellera plateada, casi blanca, de ojos dorados, manteniendo la mirada fría. Llevaba una armadura y una espada, además de una especia de bufanda blanca, que descansaba en un hombro. Detuvo su paso, mirando a una aldea, buscando algo con la vista. Luego recordó.
Flash Back
—Es hora de que la visites nuevamente, ¿Verdad Sesshomaru? —Le había dicho una mujer, tenía marcas moradas en ambos lados de la cara, un largo cabello azabache, y en su hombro también descansaba una especie de bufanda, pero él no le había respondido. —Hazlo, pero luego de entregar esta espada a tu hermana—Había proseguido la bella mujer, que luego se retiró, dejándolo sin habla y el solo se marchó, conservando su lento pero rápido caminar.
—Planea ir amo bonito—Le dijo su fiel acompañante, pero fue aplastada por este, recogió la espada envuelta y siguió a su amo.
Fin Flash Back
No se atrevía a acercarse, no quería, pero debía y no debía hacerlo. Su gran ego le ganaba. Solo siguió observando a la jovencita de largo cabello negro y orejas de perro, que saltaba de acá para allá, jugando con niños, más chicos que ella. Era una Hanyou, no tenía nada que hacer, todos los de esa clase eran basura para él y una vergüenza para su especia pura.
No era su costumbre visitar a nadie, solo hacia excepciones con su madre o su padre, pero para este tipo de asuntos no. Ya prácticamente se había acostumbrado a visitar a ese tipo de criaturas que no eran de su agrado, pero este caso fue una excepción más. Ella, la joven era un caso especial y recordaba siempre el por qué lo era.
Flash Back
Era de noche la había encontrado indefensa ante muchos monstruos, la salvo, le dio lastima, al ver su mirada, ella le agradeció como nunca nadie. Antes del amanecer la había llevado a la aldea donde la niña indico, antes de haberse quedado dormida. Pero al aparecer la luz de día le había hecho llevarse una gran sorpresa de que esa niña indefensa era una hibrida. Como había sido capaz de salvar a alguien de su clase, tampoco había podido percibir lo que era en realidad la niña, pero aun así… la salvo. En la aldea ya parecían conocerla, eso no le dio había dado un motivo para olvidarse del asunto y marcharse pero…
No había sido capaz de hacerlo, de lejos se quedó observándola, era una hibrida, pero al ser una niña indefensa tal vez ni teniendo la conciencia necesaria sobre sus poderes, no evito seguir con su observación. Al caer la noche en aquella aldea, otra vez había tomado la decisión de marcharse, sin tener que volver a verla. La niña apareció ante él, pero era humana nuevamente, desapareciendo aquel aroma a hibrido que el tanto detestaba. Su inteligencia era de alta medida, para darse cuenta que cada vez que anocheciera, esa niña perdería su forma de Hanyou, convirtiéndose en una completa humana indefensa.
— ¿Qué buscas?—Le pregunto, conservando su tono en esa voz fría.
— ¿Ya se ira?—pregunto, con la inocencia sellada en su voz. El no contesto. — ¿Puedo irme con usted?
—No—Sencillamente contesto, dándole tristeza a la niña, pero a la vez una gota de esperanza, ya que tal vez, la podría llegar a visitar.
Nuevamente había intentado marcharse lo antes posible, pero la niña lo busco nuevamente. —Muchas gracias, señor— Le agradeció, no le había tenido miedo ante su imponente forma de Youkai, parecía feliz de verlo, pero él era tan frio e indiferente y solamente se fue, escuchando las últimas palabras de la niña— Espero su visita—Pregunto ella, sin saber que el detestaba a los de su clase a los híbridos. —Adiós… Señor…
—Sesshomaru—Se había presentado ante la niña, algo muy raro en él.
La visito cada día, luego de escuchar las palabras de la niña, le preocupaba de alguna manera, que a la noche fuese nuevamente humana (Cada noche, todas) y pueda ser atacada. Sin la compañía de su demoniza acompañante, su sirvienta, más que nada, emprendía el viaje (También a escondidas de su madre y sin que lo supiera su padre, aunque su madre supiera de lo que hacía) así vigilaría que la pequeña niña, que creció con los años, bastantes, estuviera a salvo.
La vio crecer, convirtiéndose en una linda señorita, llegando a pensar en lo hermosa que se había puesto. La ahora jovencita, no tardo en saber que el la visitaba, era más, ya no le molestaba que la joven, lo siguiera, ya que siempre que la visitaba (Desde que ella lo descubrió) se marchaba, caminando como si nada, con ella muy alegre, detrás del.
Fin Flash Back
Hoy era día de visita, nunca se le pasaba ninguno sin que la visitase, su sirvienta ya lo sabía, pero no se metía en los asuntos de "Su amo bonito". Cada día de visita ya era frustrante, algo en Sesshomaru nacía, logrando que se quedara (A veces) días enteros cerca de la aldea, protegiendo el sueño de la ahora joven. Algo cálido que hacia latir su corazón (Que si poseía) logrando amabilidad en el algunas veces.
Como era de esperar la joven noto la presencia de Sesshomaru, era de día y poseía su olfato para detectar el aroma de él. En pocos segundos estuvo a su lado, sonriéndole, estando casi a la altura de Sesshomaru. El poco a poco dejaba sus perjuicios y disfrutaba la compañía. — ¿Te portaste bien hoy, Lin?—Le pregunto, olvidándose a veces que ya era toda una señorita.
—Si—Afirmo ella, quien secretamente, también tenía sentimientos por él, conociéndolos a la perfección, en cambio Sesshomaru no era capaz de reconocerlos, ya que no los entendía.
Sin previo aviso ella lo tomo de la mano causando confusión en él, aun no comprendía nada acerca de sentimientos pero gracias a Lin lo estaba logrando, aunque a paso lento. Sintió nuevamente esa calidez que lo hizo no querer soltarse de la mano de la Joven. Casi arrastrándolo se lo llevo ella a dar un paseo, dejando a Kenja de lado quien si entendía lo que sucedía, además de no verlo de mala manera, mientras su "Amo bonito" sea feliz. En el camino que tomo Lin llevando de la mano a Sesshomaru él se detuvo, pero no había intención de soltarse de Lin. —No se detenga señor Sesshomaru—Lin le dijo, regalándole una sonrisa, además de conservar algo de seriedad.
Al llegar a un claro, un lugar donde había aire fresco, donde el pasto era verde, ella se detuvo y recogió algunas flores las cuales regalo a Sesshomaru y el las acepto, pero en ningún momento soltó palabra, solo la observaba, sintiendo más fuerte ese sentimiento cálido, el cual empezaba a gustarle y hasta poder sacarla una disimulado sonrisa con los labios, pero a Lin no se le escapaba nada y la pudo ver.
De a poco empezaba a darse cuenta que desde que salvo a Lin hace 50 años, su manera de ser había cambiado, no lo había podido evitar, empezaba a gustarle esto de ser amable y en especial con un Hanyou, lo hacía más débil, pero la calidez que Lin le transmitía logro que su corazón frio empezara a ser comprensivo con los demás. No había duda de que al final si heredo algo de su madre, eso que heredo su hermana, ese sentimiento llamado amor por lo que no son de su especie, su hermana Aome, por los humanos, su madre igual y el, ahora el por una persona de dos esencias, humana y bestia.
El paseo con Lin había llegado a su fin, ya empezaba a molestarle que el día se fuera tan rápido, definitivamente ya no era el mismo Sesshomaru y empezaba a comprenderlo. Ya no era dueño de sus emociones, de su corazón que de a poco era cálido y de su mente, tan calculadora que ahora solo pensaba en Lin. Como siempre acompañaba a Lin (si es que daban un paseo lejos de la aldea) y se aseguraba de que llegara bien (Algunas veces ya era de noche y ella volvía a ser humana) además de regalarle algún Kimono, no podía evitar cortejarla.
Al llegar cerca de la entrada de la aldea (Hasta ahí llegaba Sesshomaru) una gran sorpresa lo dejo impactado, nunca había esperado encontrarse con su hermana, con Aome. Estaba con Kirara, Sango y Inuyasha, siempre acompañada de humanos, los cuales el detectaba, pero tomando en cuenta que el ahora protegía a uno. Ella lo miro raro, estaba en compañía de una humana (Lin) algo raro en Sesshomaru y no dudo en burlarse. —Así que ahora eres tú el que anda en compañía de humanos, querido hermano—Hablo Aome, pero Sesshomaru no le respondió.
—Aome… ¡Abajo!—Inuyasha no dudo en mandarla abajo, Lin que estaba detrás de Sesshomaru encontró eso divertido, Sesshomaru seguía serio y Aome ya estaba enojada.
— ¿¡De que te ríes!?—Le pregunto enojada a Lin, pero Sesshomaru se puso adelante suyo.
—Vete Lin—Esta le hizo caso.
—Compórtate, ¡Abajo!—Sesshomaru aprovecho eso y se marchó, sabía que su hermana no le haría nada a Lin.
—Por qué mejor no seguimos con lo nuestro… ¿Inuyasha?—Propuso Sango, quien tenía una gran sonrisa en su rostro.
— ¡Yo no me prendo a tus engaños!
—No son ninguno engaños Aome, no te preocupes muchachita hoy la pasaremos muy bien, es solo una diversión.
—Disculpen, ¿Ustedes conocen al señor Sesshomaru?—Apareció de la nada Lin, quien miro para todos lados.
—Sí, ella es su hermana. —Le respondió amablemente Inuyasha.
—Entonces síganme.
Lin hizo que la sigan a una de las cabañas donde entraron, ahí se encontraba una mujer mayor que estaba preparando un estofado. Todos se sentaron en el suelo. — ¿Y cómo conociste a Sesshomaru? Él no es de andar con humanos—Pregunto Inuyasha, ante la mirada no tan amigable de Aome.
—Fue hace 50 años, el me salvo y desde entonces me visita y damos un paseo juntos.
— ¿50 años? ¿Pero… cómo?—Se sorprendió Aome.
—Cuéntales muchacha—Dijo la anciana que empezó a darles comida a todos los cuales agradecieron, inclusive Aome.
—Al amanecer lo sabrán.
—Ha…
Cuando el amanecer llego, Lin se convirtió ante la vista de todos en una Hanyou como Aome. Ella no entendía nada, nadie entendía nada, pero Lin les explico. —cuando era niña me perdí y se hizo de noche, ahí me convertí en humana y el señor Sesshomaru me salvo. Yo todas las noches me convierto en humana y al amanecer vuelvo ser una Hanyou.
—Aome es solo una vez al mes—Pensó Inuyasha.
— ¿Sesshomaru protegiendo a un Hanyou? Feh… parece mentira—Dijo de mala gana Aome.
— ¡No seas así, después de todo tu hermano es bueno, tonta!
— ¡A mí no me digas tonta!
— ¡Tonta!—Así empezó la discusión sin fin, que tarde o temprano pararía, solo dependía de Inuyasha y Aome. Mientras Sesshomaru que en ningún momento se marchó, miraba todo de lejos, por esa vez no hacía falta que visitase a Lin, pero la extrañaba sin querer.
22/08/13
