Flash Back

Luego del encuentro amoroso de Aome e Inuyasha, ellos volvieron con sus amigos juntos, ellos lo notaron, pero hicieron de cuenta que no vieron nada. Luego al otro hicieron los preparativos para empezar su viaje, en busca de la otra mitad de la perla de Shikon. Se despidieron de Kido todos muy alegres, incluida Aome que últimamente cambiaba mucho de humor, seria gracias a los encuentros con Aome, bueno eso podía ser.

Durante todo el camino Aome se la paso con su mal genio, ya que ella le desagradaba caminar, podía irse por el aire, impulsando de árbol en árbol, pero tenía la ahora molesta carga, humanos (Kirara era una excepción, pero aún era un niño para ir como Aome). Inuyasha se contagió de ella e iba de la misma manera, mientras Kirara y Sango se lamentaban por dentro, al ver que ambos se ponían de acuerdo para darle un clima tenso al viaje.

— ¿Por qué no paramos?—Había propuesto Sango ya rendida, pero Aome e Inuyasha iniciaron una competencia y siguieron caminando dejándola atrás junto con Kirara

Después de un largo rato, a duras pena Sango y Kirara lograron alcanzarlos, pero no parecían discutir ya, además de que ellos le ganaban en paso en ese momento. Iba todo tranquilo hasta que escucharon a una muchacha gritar además de ir hacia ellos y espantarse al ver a Aome. — ¡Otra bestia!—Grito.

— ¡A quién diablos le dices bestia!—Se enojó Aome, mientras lo sujetaba de la ropa.

—Pero si se parece a…—Dijo por lo bajo Inuyasha—Hoyo—Dijo fuerte, llamando la atención de la muchacha. — ¡Aome… suéltala!

—Bah…

— ¡Abajo!—Cuando Aome había sido sentada la joven Youho había detenido su huida. —Tranquila, ese ese su calmante—Dijo Inuyasha—Se parece mucho a Aki…—Pensó, recordando a su compañera. Cuando todo quedo tranquilo la joven se presentó y explico lo sucedido. Se alejaron un poco de donde estaban y se sentaron en la sombra que daba un árbol —Mi nombre es Aki Hoyo y mi familia a cuidado por generaciones este báculo de oro, que perteneció a la gran ogresa del este la cual ahora me persigue, tengo que llevarlo hasta el monte Takao y…

—Yo creo que esto nos hará perder tiempo, además queda muy lejos…

— ¡Aome!

— ¡Eeeh…! ¡Yo no dije nada! ¿¡Que te sucede!?

—Es la costumbre… pero Sango ¿Qué sucede?

—Sera mejor que la acompañemos hasta la mitad del camino y luego sigamos con lo nuestro… Es lo mejor muchachas y muchachos—Si ningún pero habían seguido a Sango y así dejaron a Aki a la mitad del camino hacia el monte Takao—Adiós y muchas gracias—Así no lo vieron.

—Creo que por una vez, hiciste bien las cosas Sango—Le dijo Aome.

— ¡Abajo! Yo creo que deberíamos de ir y buscarla, puede correr peligro… no me parece bien tu actitud Sango.

—Yo creo igual, además es sospechosa—Apoyo Kirara.

—Entonces, vamos, tenemos que alcanzar a Aki…

—De ninguna manera…—Se opusieron Sango e Aome.

—Ningún pero, nos vamos—Y así se fueron en busca de Aki, pero se hizo de noche y llegaron a la aldea, donde estaban Lin y Sesshomaru.

Fin Flash back

Se despidieron de Lin y se marcharon en busca de Aki, Sango y Aome seguían sin estar de acuerdo, en Sango era raro e Inuyasha lo noto, pero le preocupaba Aki. —Adiós Lin y no te confíes de Sesshomaru.

— ¡Abajo! ¡No le hagas caso! Y adiós.

—Adiós—Dijeron Sango y Kirara. Se encaminaron por un sendero que no tenía vista agradable, por lo que Kirara se protegió en Inuyasha, al igual que Sango, logrando que Aome perdiera… no más bien que desatara celos, no tenía miedo, pero envidiaba a Sango y Kirara.

—Que tontas miedosas…

—Por qué se protegen con migo, yo estoy más asustado…—Pensó Inuyasha.

— ¡Hay que fue eso!—Grito Kirara.

— ¡Señorito Inuyasha protéjame!—Grito Sango y se abrazó más a él.

— ¡Oigan ustedes!—Aome fue y separo a Sango de Inuyasha. — ¡Quien te dio permiso!—La reto, y Sango solo quería volver a pegarse a Inuyasha.

—Y ese ruido…

—Eh… no se muevan… ¡Creíste que me engañarías…toma esto… garras de viento!—En ese momento el sendero dejo de ser tenebroso.

— ¡Tratas de que no lleguemos a esa muchacha de Aki! ¿¡Verdad, ogra del demonio!?

— ¡Quien te crees que eres tú, media demonio…!—Antes de seguir le llamo la atención Inuyasha. —Pero mira, una medio demonio como tú no merece ir acompañada de un joven humano tan guapo. —Dijo, mientras estaba al lado de un Inuyasha incómodo.

— ¡Mejor busca otro!—Así golpeo fuerte la cabeza de la ogra y esta quedo inconsciente. — ¡Sango, átala y ponle tus pergaminos para cuando despierte no cause problemas!

—Yo creo que es muy celosa…—Le dijo Kirara a Sango.

—Sí, yo igual…

— ¿¡Que dicen!?

—Nada, nada…—interrumpió Inuyasha tapándole la boca a las dos. Sango ato a la ogra, le puso varios pergaminos y así se fueron en busca de Aki, al menos eso parecía.

— ¿Dónde vas Aome? Por ahí no es el camino.

—Eso ya lo sé tonto

—Seguro piensas que esta ogra fue demasiado ingenua y Aki estará segura… pero considerando que le cuenta todo a cualquiera, no creo que la ogra sea su única enemiga—Analizo Inuyasha—así que iremos camino al Monte.

—Ni modo, tendré que volver a verlo—Pensó Sango—Estoy de acuerdo, será mejor que sigamos camino al monte.

—Somos dos contra ti…

—Tres…

—Los niños no cuentan, enana.

—Entonces son dos únicos votos por el sí y ninguno por no… niña tonta

— ¡Ahora si enana!

— ¡Aome, vamos o…!—Así Kirara y Aome pararon la pelea y todos fueron camino al monte Takao. Durante el camino nadie decía nada, no hablan entre si y no parecía que tengan intención de hacerlo. Sango y Kirara por un momento extrañaban que Aome e Inuyasha peleasen como de costumbre. Empezaron a suspirar aburridas, lo que impaciento a Aome y dio curiosidad a Inuyasha.

— ¡Ya cállense!

— ¿Qué sucede?

—Nada, nada—Dijeron Kirara y Sango, suspirando nuevamente, sacando de quicio cada vez más a Aome. —Esta ya apretaba los puños de impaciencia e Inuyasha no dudo en preguntarle a ella también.

— ¿Qué te sucede Aome?

— ¡Nada!—Dijo en un grito.

— ¡A mí no me grites!

— ¡Pues no me preguntes!

— ¡Trate de ser amable!

— ¡No tenías que serlo!—Otra discusión empezó y tanto Sango como Kirara se reían por dentro, estaban aburridas y nada mejor que hacer pelear a Aome e Inuyasha. Todo el camino restante estaban discutiendo y las iniciadoras de esa discusión ya querían que paren, pero todo se detuvo al pasar por un puente donde se encontraron casualmente con Aki, la cual estaba a punto de ser robada.

— ¡Ha, se aprovechan de una mujer, encima que es muy débil! ¡Pues le daré su merecido!

—Que podrá hacer una mitad demonio como tú, apenas se nota que eres una niña…—Antes de continuar ese hombre fue noqueado por Aome, quien no se veía contenta, pero sí muy confiada.

— ¿Qué decías? Ahora siguen ustedes.

—Ni creas que nos vencerás—Dijeron los tres hombres restantes, pero quedaron noqueados por Aome.

—Aprendan la próxima, par de inútiles.

—Muchas gracias señorita Aome.

—Bah, no tienes nada que agradecer.

—Yo creo que no la tenemos que provocar más…—Dijeron Sango y Kirara entre sí.

—Qué bueno que estés bien Aki, si lo deseas a partir de acá te acompañaremos hasta el monte Takao.

—Para mí sería un honor y si usted me protege—Le dijo Aki casi abrazándolo, lo cual le dio celos a Aome, quien se dio la vuelta cruzando los brazos, Inuyasha lo noto pero no tenía por qué hacer caso.

No faltaba mucho para llegar al Monte. Aki iba muy contenta casi pegada a Inuyasha y Aome gruñía de vez en cuando, cada vez que esta se pegaba demasiado a Inuyasha, quien sabía que Aome tenía celos, eso no le gustaba, ya que no tenía por qué tenerlos, después de todo lo que ocurrió entre ellos y lo que faltaría, seguramente, en suceder, no había motivos, ya era exasperante.

Sango iba pensando demasiado, ya que en el monte le esperaba encontrarse con alguien, quería ver a esa persona, pero no sabía cómo reaccionaría y la preocupaba. Kirara iba a su lado y veía a todos sus amigos, notando la actitud de todos, sin entender nada—Adultos—Dijo en un suspiro.

— ¡Miren! ¡Hemos llegado!—Grito contenta Aki Hojo, molestando a Aome.

— ¡No grites tanto!—Le dijo, casi agarrándola de la ropa.

— ¡Abajo! ¡No tienes que ser tan agresiva, Aome!—A la vista de todos estaba el bello monte, a unos pasos más se encontraba una aldea, pero se encontraba vacía.

—Qué raro, se supone que me estaban esperando—Dijo Aki, pero antes de avanzar, Aome la tiro al suelo, y antes de que Inuyasha la sentara, por eso, ella ataco a un gran monstruo que tenía forma de serpiente, era negra de ojos violetas y a medida que avanzaba, su tamaño aumentaba, Aome fue a atacarla, pero del cielo apareció un joven, que llevaba una ropa extraña, además de estar montado en un gran gato marrón de dos colas que tenía franjas azules.

El joven corto a la serpiente con un gran bumerang celeste y luego ordeno al gran gato Youkai que atacara—Tu turno querida Sango—Dijo y esta uso su mano, expulsando ese viento negro y absorbiendo a la serpiente, luego casi cae desmayada…

— ¡Shippo!—Le dijo al gato, aquel joven, peli castaño y de ojos cafés. El gato voló con el joven en su lomo y alcanzo posicionarse en el suelo, para que Sango cayera.

—Miroku—susurro y cayó encima del gato.

—Va a estar bien ¿Y quién de ustedes es Aki Hojo?—Miro a la verdadera Aki, no supo que era ella, pero pensó que era Aome. —debes de ser tú, pero que linda mitad demonio eres, yo creía que eras humana—Dijo y luego toco a Aome, quien le pego en la cabeza, quedando casi desmayado.

— ¿¡Porque le pegas a los extraños!?—Le pregunto Inuyasha.

— ¡El me toco, tonto!—Le grito, dejando con la boca abierta Inuyasha y Kirara.

Después de un rato, Sango despertó y pego un grito, ya que Miroku la toco diciendo—Creo que estas bien Sanguito—y luego ella le pego una cachetada.

—Ha, para que le pega si ambos son iguales—Dijo, en una esquina de la casa donde estaban.

—Es verdad. —Dijo Kirara.

—Sacerdotisa pervertida con…—Dijo Inuyasha.

—Lo lamento, no les eh dicho quién soy, mi nombre es Miroku y soy el cazador de la aldea.

— ¿Aldea?—Pregunto Aome.

—Cierto, no haya nadie más que yo, es que todos fueron evacuados por la serpiente, que bueno que volviste a visitarme Sanguito, sin ti no podía haber acabado con ella.

—Shippo, vuela a avisarles, para que vuelvan—Le dijo al gato que estaba en su forma diminuta y luego salió, transformándose en un gato grande y se fue. —Por lo que tengo entendido, eres tu Aki—Le dijo a Aki, pero no se atrevió a tocarla.

—Sí y le eh traído el báculo. —Se lo entrego a Miroku.

-Perfecto, cuando vulva de su viaje mi padre, él lo hará purificar con su monje y lo al fin lo usare.

— ¿Usar?—Preguntaron todos.

—Sí, hemos pagado por él, la dueña, la gran ogresa se enteró y… veo que no te ah ataco Aki.

—Es que ellos me ayudaron y les estaré agradecida.

—No te preocupes Aki—Dijo Inuyasha.

—Sera mejor que pasen la noche aquí, como agradecimiento y tú también Aki, mañana te llevara de regreso Shippo.

—De acuerdo.

—Sera mejor que te lleve a tu cuarto, así descansas más Sanguito—Pero antes de que el la cargara, ella se levantó. Conociendo sus costumbres, que paradójicamente ella tenía y todos suspiraron, ya que era todo tan ridículo.

A anochecer todos fueron acomodados en la aldea, Sango con Kirara, sin Aome, ya que ella prefirió dormir sola e Inuyasha solo, como de costumbre, pero no tardo en ir a buscar a Aome, la extrañaba y además no quería estar solo y no la quería dejar sola a ella. Pero ella se adelantó y ambos se cruzaron en la habitación de Inuyasha, la cual estaba un tanto alejada de las demás.