Disclaimer: Los personajes son propiedad de CLAMP, hago esto sin fin de lucro por ello no incurro en ningún delito.


En el capítulo anterior:

Luego de pasar un par de horas más, las dos parejas decidieron regresar a sus respectivas casas. Los castaños se despidieron en el estacionamiento de los morenos, quedaron en almorzar juntos para despedirse, luego se dirigieron a la mansión Li. Al llegar, subieron con cuidado hasta la habitación, la chica ingresó al cuarto de baño, se cambió y salió, el chico ya se había dormido, por lo que apagó la luz y se metió a la cama. A los pocos minutos sintió los brazos del chico envolver su cintura, lo llamó pero no contestó, asumió que se debía al licor que su jefe había ingerido, no le dio importancia ya que, él estaba dormido y decidió caer en brazos de Morfeo.

A la mañana siguiente, la chica abrió los ojos, lentamente buscó el reloj en una de las mesas de noche y pudo confirmar la hora, diez de la mañana, se escuchaban los gritos de los niños en los jardines. Trató de levantarse pero los brazos de Shaoran la aprisionaban. Se sentía bien despertar así.



Más que mi mejor amiga

Capítulo IX

-Shaoran…- le susurró la chica sin dejar su posición actual. El chico seguía dormido, se veía bastante cómodo –Shaoran- lo volvía a llamar pero él no daba señales de vida así que, lentamente se volvió hacia él, "se siente bien estar así" pensó mientras veía el relajado rostro de su jefe.

Unos golpes en la puerta lograron sacar de sus pensamientos a la chica y por ende ponerla sumamente nerviosa, torpemente se sentó en la cama, este acto hizo que el chico abriera sus ojos y frunciera el ceño.

-¿Qué pasa?- dijo con enojo.

-Tocaron a la puerta.

-Y por eso tienes que despertarme con brusquedad para ocultar la decepción que sentía al no poder tener a la chica más entre sus brazos.

-Lo lamento- se disculpó la chica un poco sonrojada y con voz débil –me asusté- confesó y se volvió a escuchar el golpeteo.

-Pase- dijo con seriedad Shaoran mientras se sentaba también.

-Buenos días tío Shaoran, tía Sakura- dijo con mucho respeto Sai, el sobrino mayor del castaño, lo acompañaba Rei quien era la que lo seguía en edad.

-Buenos días- le saludaron los castaños.

-La abuela nos pidió que les avisáramos que el desayuno ya estaba servido.

-Bien, gracias- dijo con la misma seriedad el chico a lo que Sakura hizo una mueca en desagrado.

-Son muy amables, muchas gracias- les dijo la chica con una hermosa sonrisa a lo que los dos niños sonrieron y respiraron con normalidad, la sola presencia de su tío los asustaba y no querían hacerlo enojar por nada del mundo –bajamos enseguida.

-Bien, le diremos a todos- y ambos salieron corriendo hacia el piso inferior tras cerrar la puerta.

-Eres muy seco con los chicos.

-Nunca he sido bueno con los niños.

-Parece como si te tuvieran miedo, como la mayoría de tus empleados.

-Ellos saben a quién tienen que respetar.

-Son solo niños Shaoran- el chico se levantó de la cama para alistarse y bajar.

-No le des tanta importancia y bajemos.

-No entiendo porqué tienes que ser tan frío con las personas que te importan o, ¿acaso tienes miedo de no gustarle a tus sobrinos?

-No digas tonterías- y así dio por terminada la charla encerrándose en el cuarto de baño, la chica suspiró y procedió a arreglar la cama mientras esperaba a que su jefe saliera.

Luego de que la castaña se vistiera, ambos bajaron al comedor, toda la familia estaba presente. Desayunaron con tranquilidad y comentaron pocos detalles de la velada anterior. La mañana pasó rápidamente al igual que el almuerzo familiar en compañía de Mei Ling y su esposo. Al atardecer las hermanas Li y sus familias se despidieron con la promesa de verse pronto nuevamente ya que, las clases no esperarían a la partida de los castaños, casi todos los nietos de Ieran Li cursaban preescolar o maternal.

Mei Ling, Ieran y Sakura tomaron juntas el te mientras que Shaoran y Ren repasaban uno de los negocios de la compañía aprovechando la estadía del único hijo varón de la familia Li.

-Cuéntanos Sakura- le pidió Mei -¿Shaoran es tan serio como lo ha sido siempre?

-Es algo muy característico de él- suspiró –la mayor parte del tiempo lo es, pero cuando salimos junto con Eriol y Tomoyo, se relaja un poco más.

-Ya veo- dijo Mei Ling, Ieran solo ponía atención mientras degustaba su te –Eriol y Tomoyo son dos personas muy excéntricas.

-¿Excéntricas?

-Sí, tú sabes, ambos son muy observadores, muy inteligentes, con mucha clase y de muy buen humor, siempre me pregunté por qué si siendo tan iguales, nunca tuvieron nada.

-Polos opuestos se atraen- dijo Ieran Li, su sobrina pareció meditarlo.

-Aun así, se llevaban muy bien y cuando se lo proponían, podían sacar muy fácilmente de quicio a Shaoran.

-Es posible que nunca hayan querido romper la línea de amistad- complementó la de ojos verdes.

-Es posible que tengas razón- la apoyó la de ojos rubí a lo que Ieran Li fijo su mirada inquisidora en su futura nuera.

-Es una suerte, si esos dos llegaran a hacerse novios o a formalizar algo, serían la pareja perfecta, ninguna otra pareja los superaría, ambos son guapos, con mucha clase, muy analíticos…- dejó las palabras en el aire la dueña de la mansión, ambas chicas la observaron saborear su te con gran tranquilidad.

-Tienes razón tía, hasta daría miedo en cierto sentido- Sakura no contestó, solo bajó la mirada, acción que su suegra notó.

La tarde finalizó tranquilamente y la pareja china se despidió de los castaños, la gran casa quedó nuevamente desolada, los empleados de servicio se retiraron a descansar una vez que retiraron los platos de la cena, los tres habitantes restantes pasaron al despacho de la dueña de la mansión, y muy a pesar de la pareja, Ieran Li se dedicó a darles instrucciones sobre el trabajo.

Una vez adentro del reciento, y tras una buena terapia de la progenitora de los Li, los castaños se descubrieron hablando de temas de oficina y exponiéndole varios casos a la señora china quien, muy a gusto los escuchaba e interpretaba sus decisiones y buenos resultados. Al dar las diez de la noche acabaron de charlar y se retiraron a descansar.

-No pensé que mi madre nos fuera a hablar de trabajo.

-A mi me pareció interesante intercambiar opiniones con ella y contarle sobre el rendimiento de la empresa.

-A mi me pareció aburrido, todo el fin de semana estuve hablando de trabajo…

-Pues a mí, me pareció una gran experiencia, siento que es la primera vez que me toman en cuenta para algo importante.

-¡Oye! Insinúas que yo no te tomo en cuenta…

-Pues… Sé que me ves como tu simple asistente, nada del otro mundo…- le contestó sin mucho ánimo, él arrugó la frente en señal de molestia.

-No digas eso Sakura- le dijo seriamente el ambarino y mirándola fijamente a los ojos –Eres mi mano derecha, deberías saberlo.

-Pensé que era el joven Eriol…

-No, eres tú- la chica se quedó estática, eso no lo sabía, no se lo imaginaba, un sonrojo empezó a aparecer en su rostro pero el chico continuó –tienes mi entera confianza, eres mi mejor amiga y ahora, mi novia también- dijo en son de burla al finalizar, ese comentario hizo que la chica regresara a la realidad.

-"Ja, ja" muy gracioso- y le lanzó una almohada que dio directamente en el rostro del chico.

-¡Oye!

Así empezó una batalla de almohadas en la habitación que ambos compartían, las risas y gritos se escuchaban por todo el pasillo. Ieran Li se retiró del mismo con una sonrisa en su rostro mientras apagaba las luces y se encerraba en su habitación. El cansancio invadió a los más jóvenes, el chico aprovechó la cercanía que tenía con su asistente y la tumbó en la cama, entre risas, ambos se detuvieron mientras lograban recuperar la normalidad de su respirar y su pulso se tranquilizaba.

El aliento del chico golpeaba el rostro de la castaña y un extraño nerviosismo, el mismo que se hacía presente en los últimos días, volvió a invadir a la chica. Su jefe, la había tumbado en la cama pero no estaba rozando su cuerpo enteramente, con sus antebrazos se sostenía sobre la cama, al igual que con sus rodillas. Sakura cerró por un momento sus ojos, para memorizar ese sin fin de sensaciones que hasta ahora, no lograba definir, sensaciones muy distintas de las que Shinji, su ex novio, la había hecho sentir.

-Parecemos niños Sakura.

-Sí, y se siente muy bien- respondió abriendo sus ojos.

-Tienes razón- decía agitadamente el hombre –será mejor que descansemos, debemos estar en el aeropuerto a las ocho de la mañana.

-Sí…- y con esa determinación, el chico liberó de su prisión a la joven.

Ambos recogieron el desorden y se cambiaron después de arreglar sus maletas. Sakura puso la alarma dos horas antes a la fijada de la partida, apagó las luces y se dejó caer al mundo de los sueños al igual que su compañero. A la mañana siguiente, él fue quien abrió los ojos primero, gracias al repique de la alarma, retiró con cuidado uno de sus brazos de la cintura de su asistente, y se preguntó por unos momentos mentalmente el por qué, en estos tres últimos días, amanecía de esa forma, abrazando a su mejor amiga, despertando con la sensación de haber tenido una de las mejores noches de su vida… No le dio mucha importancia, al igual que las mañanas anteriores, sacudió su cabeza y alistó sus cosas y la llamó.

-Sakura, voy a alistarme- ella contestó con un murmuro y siguió durmiendo, él sonrió, se metió al cuarto de baño y se dispuso a arreglarse. Una vez listo, salió y se percató de que la chica ya había arreglado todo y esperaba para utilizar el baño. Al rato salió vestida y terminó de guardar sus cosas. Ambos bajaron a desayunar y dejaron el equipaje en la planta inferior, cerca de la puerta principal.

Ieran Li los esperaba en la mesa del comedor, desayunaron con tranquilidad y antes de las siete y quince minutos estaban listos para salir de la mansión y encaminarse hacia el aeropuerto.

-Los acompañaré al aeropuerto.

-No es necesario madre.

-Insisto hijo, te veo muy poco, deja que disfrute de tu compañía unos minutos más- estas palabras conmovieron a la chica japonesa.

-Sí así lo desea.

El viaje hacia el aeropuerto internacional de Hong Kong, Chek Lap Kok, fue tranquilo, Ieran Li aprovechaba para contarle pequeñeces o historias de los lugares por los que pasaban a su nuera quien, sonreía aun más y se mostraba muy interesada en las raíces de su jefe, él lo notó y se mantuvo en silencio la mayor parte del trayecto.

-Ha sido un gran placer conocerla señora Ieran.

-El placer fue mío Sakura, por favor, cuida mucho de mi hijo en Japón.

-Así lo haré- dijo con una sonrisa y se apartaba para que su jefe pudiera despedirse de su madre.

-Bueno madre, nos veremos pronto.

-Así lo espero Shaoran- y besó su frente, luego se acercó a su oído y le susurró –me gusta mucho Sakura, espero que formalicen muy pronto- el chico se quedó estático unos segundo, cuando su madre lo miró a los ojos, reaccionó.

-Sí…- contestó un poco cohibido, la mujer sonrió para subirse nuevamente a la limosina que la llevaría a la empresa Li para ejercer su trabajo cotidiano.


El viaje de regreso fue tranquilo aunque ambos castaños se mantuvieron en silencio la mayor parte del viaje, por su parte, Sakura estaba procesando todas las sensaciones que habían vivido los últimos tres días, el beso en los jardines de la mansión, el baile "íntimo" con su jefe y las noches en las que amanecieron abrazados.

Shaoran por su parte, estaba preocupado de lo que estaba haciendo, estaba engañando a su familia con esa relación ficticia con su mejor amiga y además, una extraña sensación empezó a crearse en su interior, ese fin de semana había sentido diferente a su mejor amiga, no era la misma de siempre, estaba más radiante, sus ojos brillaban de una manera diferente, viva, llena de emoción e ilusión y eso lo aterró. ¿Acaso su mejor amiga estaba sintiendo algo por él? Esa pregunta lo estaba matando, su mejor amiga no podía estarse enamorando de él, ¿o sí? Si la respuesta fuera afirmativa… Eso sería un problema para ambos en todos los sentidos posibles.

El transcurso del día fue tranquilo, pasaron a dejar sus maletas a sus respectivas casas y se marcharon a la oficina para ponerse al día con el trabajo atrasado. Mientras Shaoran bajaba sus sesenta y cinco correos no leídos, Sakura leía todos los recados que la secretaria había dejado en su escritorio, ella solo tenía unos veinte correos sin leer, miró por encima los nombres o asuntos para ver si debía darle importancia a alguno… Tenía tres de Touya, su hermano, le pareció extraño, el asunto solo decía hola o "RE: Hola"… Decidió ponerse al día con el trabajo y luego miraría que quería su hermano, tal vez era algún correo cadena.

Al llegar el medio día, los chismes del jefe y su asistencia en viaje de vacaciones no se habían hecho esperar, ya habían llegado a los oídos de la chica, el hecho le hizo mucha gracia, sin embargo, debían tener un poco más de cuidado, es posible que a Ieran Li no le gustara ese tipo de cuentos en ambiente laboral, más tarde pondría un alto a esa situación generada por varias de las secretarias.

-Hola querida Sakura.

-¡Hola Tomoyo!- le saludó animadamente la castaña mientras se levantaba para abrazar a su amiga.

-Te ves radiante, ¿cómo les fue?

-Bien.

-¿Solo bien?- la morena miró a la castaña con perspicacia.

-Me encantó la familia de Shaoran, que puedo decirte… Hace mucho tiempo no me sentía así… En familia…- confesó mientras la luz de sus ojos se apagaba un poco, la amatista notó el cambio de estado anímico de la joven y decidió abandonar ese tema por ahora.

-Pero, ¿y ustedes?

-¿Nosotros qué?- preguntó saliendo de sus pensamientos repentinamente.

-Pareces decepcionada de algo…- le respondió con toda sinceridad la amatista.

-Es posible…- dijo distraídamente la chica –luego te lo comentaré ahora, cuéntame de ti, ¿cómo estuvo tu fin de semana?

-Hm… ¿Qué puedo decirte? Nuevamente me enojé con Eriol…

-Creo que su relación se está complicando.

-Sí… Debo confesar que no sé qué me pasa, nunca suelo perder la razón ante ninguna dificultad, menos con un hombre…

-No es cualquier hombre…

-¡Oye Sakura! ¿De qué lado estás?- le dijo entre risas la morena.

-Eh… Solo trato de ser objetiva Tomoyo.

-Sí, lo sé- dijo con una sonrisa amable –Y Shaoran, ¿qué hace?

-Se está poniendo al día con todos los pendientes, se encerró en la oficina y no ha salido.

-Ya veo, y yo que venía a almorzar con ambos… Si no puede, ¿me acompañarías tú, Sakura?

-Claro que sí, me encantaría.

-Buenos días chicas.

-Buenos días joven Eriol.

-Buenas- dijo un tanto seca la amatista.

-Llegaron temprano.

-Hace un par de horas.

-Y Shaoran ya está como loco con todos los pendientes que tiene.

-Me imagino, al menos a mi no me ha molestado con nada.

-Pero a mí sí- dijo un tanto devastado el inglés -no quiere ni dejarme ir a almorzar.

-Ya veo… Yo saldré a comer con Tomoyo, ¿quieren que les pida algo?

-Sería muy amable de tu parte- Tomoyo seguía al margen de la conversación.

-Bien, haré que Fujiwara- la recepcionista general de la empresa –les suba la comida cuando llegue, eh… A Shaoran le gusta la comida del restaurante que está a dos cuadras de acá, "Umeda" (restaurante de comida japonesa tradicional), le pediré temaki de salmón, ¿le gusta?

-Sería grandioso, gracias, nos vemos chicas, permiso- el moreno sabía que Tomoyo aun estaba enfadada, por lo que sea que hubiese sido el motivo de su pelea del día de ayer, por más que analizaba las cosas, y a sabiendas que nunca entendería razones de esta mujer en particular, porque había que darle crédito al chico, él era muy analítico, perceptivo y tenía una especie de don para ver a través de las personas, de todas, menos de una, de su mejor amiga Tomoyo Daidoji, ella era como él, misteriosa y con todas las cualidades suyas nombradas anteriormente, pero a él le faltaba ese sexto sentido femenino, por eso estaba en desventaja; por eso no forzaría a Tomoyo a que le dijera cuál había sido el motivo de su discusión, eso sería insultarla y sabía que ella no esperaría que él lo hiciera.

-Bueno Tomoyo, dame cinco minutos y saldré contigo.

-Bien.

Sakura ordenó la comida del inglés y su jefe mientras Tomoyo miraba fijamente la puerta de la oficina de Li. ¿Cuánto más iba a soportar esa situación? ¿Cuánto más tendría que ocultar sus sentimientos? ¿Desde cuándo había dejado de pensar en lo que ella sentía? Estaba engañándose a ella misma y sus amigos, no necesitaba hablar con nadie de sus problemas, no por supuesto que no, nunca había tenido necesidad, ni siquiera hablaba con su madre, siempre había resuelto sus conflictos por sí sola, ¿por qué esta vez debía ser distinto?

Al parecer no era experta en los problemas del corazón… ¡Qué extraño! Siempre había dado los mejores consejos para estos casos y la mayoría del tiempo era objetiva, siempre llegaba a la mejor solución para ambas partes, pero en este caso, su caso, por más que trataba de ser ecuánime, siempre se veía a sí misma sufriendo, y ese sufrimiento la estaba llevando a la situación en la que estaba, y sabía que estaba mal. Suspiró, Sakura estaba apagando el monitor de su computador cuando se dio cuenta que ya no podía seguir así, he iba a terminar esta situación cuanto antes, ya estaba decidida, aunque el valor parecía estarse escapando de sus manos.


-Shaoran, no seas tan adicto al trabajo- dijo bufando el inglés a quien su mejor amigo no había dejado comer con tranquilidad.

-Sabes que no puedo, debo ponerme al día, miles de las decisiones que se toman en esta compañía son mi responsabilidad.

-Eso lo sé, pero no por eso debes hacer del trabajo algo frustrante- le respondió con una tonalidad molesta. El chino dejó de mirar su monitor para ver a su amigo, algo en su voz le advirtió que a este le preocupaba o molestaba algo.

-¿Qué tienes?

-Estoy cansado de que seas tan responsable- habló de forma irónica el de ojos azules mientras se ajustaba los anteojos como para despistar a su amigo.

-No, en serio, ¿qué te sucede?- el otro suspiró, cerró los ojos por un momento y decidió hablar.

-No entiendo cómo si tu relación con Sakura es más complicada que la mía con Tomoyo, yo tengo más problemas con ella.

-¿Problemas?

-Últimamente se molesta por todo lo que le digo… En cambio mira a Sakura, la enredas en tu problema familiar y con una sonrisa te pide tu comida, siempre está al pendiente tuyo y conoce todos tus gustos, en cambio Tomoyo, con costo saca tiempo para nosotros ahora que es amiga de Sakura y tras de eso, está enamorada de un imbécil que no la merece- lo último lo dijo con resentimiento, el castaño frunció el ceño.

-¿No la merece?

-No, lo único que me dijo es que no es correspondida… ¿Sakura no te ha comentado nada?

-No, tampoco es que le haya comentado, me había dicho que todo estaba bien y con eso me basta, si Tomoyo no cree conveniente preocuparnos es por algo, ya es un adulto- habló seguro el castaño.

-No lo sé, ya es un tema delicado, cualquier cosa que le digo de "ese" y se molesta, ayer me dejó solo en el restaurante.

-¿Qué le dijiste?

-No lo sé, hablamos de ti y de Sakura, que esperábamos que alguno de ustedes no saliera lastimado- mintió para evitar decirle que esperaba que alguno de los dos no se enamorara del otro –hablamos algo sobre la amistad y la atracción y luego le pedí que pasara toda la tarde conmigo y ahí se molestó y me dijo que era mejor que se retirara.

-Extraño…- el ambarino sí que no entendía la actitud y los cambios de humor constantes en las mujeres.

-Le dije que no perdiera su tiempo con el imbécil del que está enamorada y creo que fue peor…

-Bueno, me extraña ese comentario de tu parte, hasta yo pienso que estuvo de más, no sé, parecieras celoso o algo así.

-Qué celoso ni que nada, no me gusta que sufra por alguien que no la merece.

-En eso te apoyo Eriol, pero creo que es mejor que no nos metamos en sus asuntos, ella no ha querido comentarnos nada y al parecer Sakura es su confidente, es mejor así.

-¡Ya sé!- exclamó ilusionado el de ojos azules –Pregúntale a Sakura, que nos cuente que sabe.

-Puedo hacerlo- dijo después de meditarlo un poco –aunque dudo que me cuenta algo que ella le confió…

-No perdemos nada…

-En eso tienes razón.

-Y cuéntame, ¿cómo recibió tu familia a Sakura?- el castaño suspiró y empezó a contarle lo bien que la familia aceptó a Sakura y lo bien que habían pasado el fin de semana.

De hecho, si se ponía a pensar un poco, esta estadía en su casa fue la menos frustrante y estresante que había tenido en mucho tiempo, sin reclamos de su madre, sus hermanas y de incluso su prima. No lo habían acosado ni le obligaron a buscarse una novia formal y enderezar su vida… Había sido… Como un sueño, era la primera vez que disfrutaba su estadía con su familia, y se debía a la presencia de Sakura, la chica había cumplido con todas las expectativas que su progenitora deseaba, no le había reclamado nada, ni la posición social que le faltaba, su mejor amiga encajó mejor de lo que él esperaba y ya no había vuelta atrás, aunque algo le preocupaba, aún.

-Creo que Sakura se está ilusionando… Aunque ella tiene muy claro que es mientras yo encuentro a la mujer con la cual compartir mi vida.

-Eso los dos lo aclararon desde el principio, son mejores amigos, ¿por qué crees que ella puede estar ilusionándose contigo?

-Sus ojos brillan más, es increíble el brillo que tienen ahora, como si fuera feliz realmente y quiera hacerme feliz, es la sensación que me transmiten…

-Y por eso crees que se esté enamorando de ti- lo cuestionó.

-No es solo por eso, sus ojos cambiaron después del beso…

-¿Se besaron?

-Sí…- el chico se quedó rememorando el beso…

-Shaoran…- lo había llamado ella. Extrañamente, ambos se perdieron en los ojos del otro, sus miradas no lograban desviarse y al contrario, expresaban el deseo de un acercamiento mayor. Casi por inercia, el chico bajó su vista a los labios de su asistente, era la primera vez que los veía tan… ¿Tentadores…? Un escalofrío recorrió su cuerpo. Ella, se aferró a él. El joven Li, no soportó más la distancia, el suspiro de la chica lo incitó, aunque fuese un acto inocente, a juntar sus labios con los de la castaña en un beso un poco profundo pero lento.

-Tengo que reconocer que sabe besar muy bien…- el inglés lo miró seriamente –Y bailar también- este comentario le sacó una sonrisa maliciosa al recordarla en la pista de baile, atrayéndolo hacia ella con el sensual movimiento de caderas.

-Yo diría que es lo contrario.

-No digas disparates, sabes que solo la veo como mi mejor amiga, más nada- Eriol solo lo miro inquisidora mente, al parecer su amigo estaba cayendo en las redes del amor y no se quería dar cuenta –Y no me veas así, sigamos con el trabajo- así dio por terminado el tema, era mejor reservarse las exquisitas noches que pasó al lado de su actual novia, de lo contario Eriol no lo dejaría en paz.


Las chicas regresaron de almorzar, Tomoyo solo pasó a dejar a la castaña pero no se bajó del auto, la conversación que habían tenido las había hecho recapacitar a ambas, por lo pronto, lo mejor sería calmar los ánimos.

-No crees que tardaste un poco almorzando…- su jefe había salido de su despacho en el momento en que se dio cuenta que la chica había regresado.

-Lo siento- le dijo sin mirarlo.

-El que seas la novia del dueño no te da esos privilegios, es mal ejemplo para los empleados y…

-Ya dije que lo siento- le habló un poco fuerte al interrumpirlo, él se quedó extrañado y frunció el ceño –lo siento, ya lo sé- dijo bajando el tono de voz –no volverá a suceder, tuve una dificultad, es todo.

-¿Qué dificultad?- quiso saber ya que, se había preocupado al ver el estado de la chica.

-No es nada, déjalo…

-¡Oye! Eres mi novia y tengo que…

-Novia ficticia, no lo olvides- él se quedó en shock mientras ella se levantaba y se dirigía al baño, Shaoran solo pudo observarla por unos momentos luego, dio media vuelta y se metió en su oficina, era un hecho que pasaría la tarde hecho una furia, el humor empeoraba con cada paso hacia su escritorio.

Tres de la tarde, era la hora acostumbrada de su café mokkachino y sus galletas de chocolate, pero ya habían pasado veinticinco minutos y su asistente no se dignaba a aparecer, sus pensamientos estaban en cualquier parte menos su trabajo, algo no lo dejaba concentrase, bueno, ese algo era su mal humor pero no se explicaba cómo era posible que se debiera a su mejor amiga, en eso se escuchó el golpeteo de su puerta y tras ella apareció su asistente.

-Te traigo las galletas y el café- dijo con su armoniosa voz- él la miró raro.

-¿Ya se te pasó el enojo?- preguntó con duda esperando no hacerla enojar una vez más.

-Sí…-el castaño respiró con tranquilidad –lo siento, no era mi intención pero me sacaste de mis casillas, fue un mal momento.

-Lamento si me comporté como un tonto…

-En realidad sí parecías un tonto- dijo riendo un poco y la oscuridad que reinaba sus ojos cuando había regresado del almuerzo ya casi no se notaba.

-¡Oye!- ambos rieron y luego la chica se retiró para seguir con sus labores.

La tarde pasó rápidamente, cuando la castaña se desocupó un poco revisó su correo. Vio los de su hermano primero y el primero lo leyó en voz alta.

"Monstruo, voy a pasar el martes en Japón por un congreso, en donde voy a estar en varios países, almorcemos juntos".

-Touya…

"Monstruo, contéstame".

"¿Qué te hiciste, porqué no me dijiste que irías a casa del mocoso? Te llamé… Llámame al celular, voy a tener cobertura.

-Será mejor que le conteste- la chica se dio a la tarea de localizarlo, y quedaron de verse al medio día de mañana en un restaurante cerca de la oficina de la chica.

-Ya me voy Sakura, estoy cansado, ¿te llevo a casa?

-Eh… No, gracias, tengo que hacer algo esta noche…

-¿Algo?

-Sí…

-¿Estás muy rara?

-Son ideas tuyas…

-Estás extraña desde que viniste de almorzar, ¿es algo que no puedes decirme?

La chica suspiró, era algo que no podía decirle, pero afirmárselo eran palabras que no lograban salir de su garganta.

-Cosas de mujeres, voy de compras con Tomoyo, es todo- mintió.

-Bien- le respondió con desconfianza –ten cuidado, recuerda que eres mi novia, en cualquier momento pueden haber paparrazzi que te sigan.

-Lo sé, no te preocupes.

-Nos vemos mañana.

-Sí, hasta mañana- el chico besó la frente de la de ojos esmeralda mientras el celular de la misma timbraba- Hola Tomoyo, ¿ya estás aquí?- él espero antes de marcharse –bien, ya bajo.

-Te espero.

-No es necesario, de veras.

-Insisto- ella lo miró, la expresión del chico era decidida, no la iba a dejar sola hasta llevarla al carro con Tomoyo.

-Bien.

La castaña apagó su computador, ordenó un poco su escritorio, tomó su bolso y salió de su oficina junto a su jefe. Al subir al elevador él tomó su mano y ella lo miró extrañada.

-¿Es posible que alguien suba?

-Cierto…

Al llegar al primer piso el chico bajó con ella al igual que otros seis empleados más del edificio. Todos dieron las buenas noches a la pareja.

-No es necesario que me acompañes Shaoran.

-Insisto mi amor- le respondió ante la mirada de muchos de sus empleados quienes sonreían de ver a una pareja tan hermosa –Hola Tomoyo- la amatista le sonrió y le devolvió el saludo -¿van de compras entonces?

-Así es.

-Bien, se cuidan, no lleguen muy tarde.

-No lo haremos- le dijo la chica mientras trataba de subirse al auto después de que el chico le abriera la puerta.

-Espera…- ella lo miró desconcertada ante su extraña actitud –buenas noches, me avisas cuando llegas- esos susurros la turbaron un poco más pero no tanto como el ligero beso que su jefe le plantó en los labios después de tomarla por la cintura y atraerla hacia él.

La amatista sonrió aunque estaba sorprendida y la castaña solo atinó a cerrar sus ojos y colocar sus manos sobre el pecho del chico, cuando despegaron sus labios ella solo atinó de desearle buenas noches y aceptar la ayuda que él le ofrecía para subirse al auto, acto contrario, fijo quedaría estampada en el caño de la calle debido a la pérdida de equilibrio.

Continuará…


Notas de la autora:

Sí lo sé, ha pasado mucho tiempo pero aquí estoy, espero que le hayas gustado la actualización y espero no demorar tanto en el siguiente capítulo, aun sigo inspirada.

Agradecimientos:

Tess41, The Crazy Girls, beautifly92, Nisicrita, tania56, Usagi bombon, Sasha Kinoli, xXSakuraBlossomsXx, LMUndine, isabel20, Delaied, Darkkira1, Ashaki, AnaMai, Boggartt, rukia Alejandra, only Black lover.

Sheyla: lamento la demora.

yuki_kanda: estoy de acuerdo contigo, los celos de Shaoran son de mis escenas favoritas, lo que pasa con eriol y Tomoyo, ya casi lo veremos, la chica ya no puede soportar más la situación y a pesar de que ella es muy centrada y de cabeza fría, mandaría que por una vez en la vida no se descontrolo un poco cuando algo le afecta directamente al corazón. ¡Gracias por tus lindas palabras!

GABRIEL: jaja, tal vez tome algunas de tus ideas, ya estamos llegando a la parte SxS que me había imaginado antes de empezar a escribir el fic, así que solo pido un poco más de paciencia, ya casi vienen full escenas de los castaños.

Didi: lamento la demora, tienes razón, Shaoran está cayendo, lo malo es que será difícil que lo acepte, cómo pudiste haber leído en este capítulo, Eriol ciego… No es así, es oslo una situación que no la tenía prevista, al igual que Tomoyo, ya casi veremos cómo estalla esta situación.

Any: jaja, me encantan tus comentarios, y tienes mucha razón en ellos. Sí, muchos me han comentado lo ciego de Eriol y la descontrolada Tomoyo, no, no es así, es solo que están ante una situación inesperada para lo que ellos tenían previsto y no la han sabido manejar, algo que me parece que tiene un poco de lógica. Espero que te vaya bien en Administración y ya estés adaptada al ritmo de estudios. Nos estamos hablando, ¡besos y abrazos!