Aviso: Este fic es obra de mi imaginacion, la mayoria de los personajes son propiedad de la escritora suzane Collins.

este y mis demas fics han sido publicados en otra plataforma de fics, bajo su mismo nombre y contenido, asi como tambien mi nombre de usuario "seilen" asi que si los encuentran por ahi, no es plagio... soy yo!

ahora que si no estan bajo mi nombre de usuario, porfa avisenme!


Capitulo 2

¡Por fin!

Hora tras hora, día tras día, noche tras noche solo puedo pensar y sentir por ella, por fin de nuevo ¡es mi amiga!, son los pensamientos de los que no logro deshacerme. Diariamente la visito, hay días buenos y otros no tanto, la única constante en nuestras vidas, es que yo siempre estaré ahí para ella, aunque no tanto como quisiera, pero ahí estaré…

Nuestra relación se ha estrechado un poco más, definitivamente el poco tiempo que hemos pasado juntos en la panadería ha sido de gran ayuda, eso es algo que debo agradecerle a Haymitch ya que el abrió esa puerta. Aunque debo decir que lo de hacer pan no se le da muy bien, también es cierto que es muy buena aprendiz.

No obstante esto solo puede ser en las tardes, ya que en el día, katniss caza y yo estoy muy ocupado en la panadería que los únicos momentos en que podemos, es en las tardes cuando cierro el local solo para poder pasar un tiempo con ella.

Esta es una de esas tardes y katniss está por llegar, ya tengo todo preparado, solo la espero acomodando algunos sacos de harina, es entonces cuando llega.

Luce muy bien como siempre, trae puesto un vestido color amarillo pálido con un encaje de tela traslucida como un adorno en el cuello, es algo extraño en ella, pero no le gusta ir vestida con su ropa de caza a la panadería, su cabello se encuentra sujeto por su trenza de lado, en su rostro se percibe una expresión de molestia.

—¿Estás molesta? —Le pregunto.

—Si algo, es que hoy no fue un buen día para la caza, y no sé, creo que los animales se supieron esconder muy bien, solo pude cazar dos ardillas —Responde con voz algo enfadada.

—Pero bueno ¿Qué me vas a enseñar hoy? ¿Seguiremos con lo básico? —Pregunta.

—Sí, todavía te hace falta un poco más de practica con eso. —Respondo.

—Te vez muy bien hoy, antes no podía decírtelo pero siempre me ha llamado la atención como luces con la ropa que usas para hacer pan. —Dice, en el momento en que se pone cómoda para empezar las clases, a lo que me sonrojo y pienso que es una situación algo incomoda.

—Gracias. —Le respondo.

—Bueno empecemos, para elaborar un buen pan, solo debes sentir con tus dedos la consistencia de la masa, de este modo. —Digo a katniss con voz dulce y mucha paciencia, al mismo tiempo que amaso la harina, la levadura y demás ingredientes.

—Es tu turno. —Digo a katniss, al momento noto cierta inseguridad en su mirada, a lo cual sonrío, ella trata de hacerlo igual pero, como está aprendiendo es lógico que tenga errores.

—Creo que nunca podre tener tu destreza. —Exclama con algo de desatino en sus palabras.

—Claro que no, tú puedes lograr todo lo que te propongas, eres muy especial. —De nuevo mi subconsciente me delata.

A lo que ella sonríe un poco sonrojada, eso es algo nuevo en ella, cada vez noto que se sonroja al estar cerca de mí, eso me desconcierta y a la vez me da esperanzas.

—Cuando veas que la masa ya esté en su punto, forma una bola y colócala sobre la mesa. —Desvío la conversación y trato de ser un buen maestro, solo necesito concentrarme lo suficiente en lo que estoy haciendo.

—Ahora formaremos los panes, es muy fácil solo corta en pequeños trozos la masa y dales la forma. —Katniss trata de hacerlo, aunque al principio no le sale muy bien.

—Esto no tiene forma. —Exclama, con algo de malestar en sus palabras.

—No te preocupes a mí tampoco me salió a la primera. —Digo, en el momento en que tomo sus manos que sujetan la masa, y con movimientos suaves, empezamos a amasarla y darle forma, por un instante nuestras manos están tan unidas, que se sentía como si fuéramos uno mismo, siento un escalofrío recorrer mis piernas, creo que se me van a doblar, pero trato de recuperar la compostura cuando siento que katniss está algo temblorosa, es entonces cuando me doy cuenta que ya le salió la forma correcta del pan.

—Muy bien, ya ves si lo haces con decisión, muy pronto lo controlaras, esto es solo de concentración. —Trato de hacerla participe de mi gusto por hacer pan.

—Sí, claro, creo que solo necesitaba un poco de concentración. —Dice con un poco de inquietud.

Y así casi sin sentirlo pasa el tiempo y ya son casi las ocho de la noche, me percato de la hora y se lo hago saber.

—Ya oscureció, casi son las ocho, creo que deberíamos irnos. —Le menciono con voz algo contrariada, tengo que levantarme temprano mañana.

—Sí, tienes razón ya es hora de irnos, te ayudo a levantar todo. —Dice, y preparamos todo para mañana temprano.

Serramos la puerta de la panadería y caminamos hacia la aldea de los vencedores, esta noche la luna está llena, y su brillo ilumina las calles, hay muy pocas personas afuera de sus casas, y pienso como ha cambiado todo en nuestro distrito, ahora las personas ya no tienen esa desgarradora expresión de tristeza y hambre, es cierto que no están muy felices, debido a los estragos de la guerra, pero algo ha cambiado, tal vez sea la esperanza de una vida mejor, tal vez sea que poco a poco nuestro pueblo renace, que ya no hay mas imposiciones por parte del Capitolio, o tal vez sea todo junto, lo cierto es que ahora se puede percibir la promesa de un mañana lleno de tranquilidad y paz, hasta la tierra florece, como si tratara de decirnos que todo estará bien.

Paso a paso llegamos a la casa de Katniss, con el resplandor de la luna reflejada en su rostro, combina muy bien con sus hermosos ojos grises, se ve perfecta, como siempre.

—No has hablado en todo el camino, ¿te pasa algo? —Pregunto.

—No lo sé, solo pensaba en lo mucho que ha cambiado nuestro distrito, ¿no lo crees?

—Responde, con voz melancólica, creo que ha recordado su vida, antes de la guerra, eso me hace sentir algo de tristeza, ya que yo también recuerdo a mis padres y a mis hermanos, y que nunca más los volveré a ver.

Nos encontramos a la entrada de su casa, hablando sobre lo que ya nunca podrá ser y no puedo evitar que mi cuerpo se incline hacia ella, suavemente la tomo por la cintura, nuestras miradas se encuentran inevitablemente, puedo ver la dilatación en sus ojos, casi sin darme cuenta nos encontramos unidos por un tierno abrazo, puedo sentir los latidos de su corazón, mis brazos la envuelven con decisión ¿Cómo podría ser diferente? Trato de que ese momento sea interminable.

La amo tanto, no puedo dejar de pensarlo, de sentirlo, cuando lentamente nos separamos, veo que una lágrima se desborda por sus hermosos ojos, la cual aparto con mis dedos, y acaricio sus mejillas.

Por un impulso me inclino de nuevo hacia ella hasta el punto de casi tocar sus labios, mi corazón late desesperadamente creo que se me saldrá del pecho, pero me detengo en ese punto, aun no sé si ella desee que la bese, no podría soportar que me rechazara, es entonces cuando por voluntad propia pone fin a la poca distancia que quedaba entre nosotros.

Sus labios acarician los míos de tal forma que me estremezco, puedo experimentar su calor, su emoción, y siento una inmensa felicidad, mientras me repito a mí mismo "esta vez sí es real".

Lentamente nos separamos, y ya siento que la extraño, mi corazón la reclama, nos quedamos unos segundos más, abrazados, ahora soy yo quien derrama una lagrima, pero esta es de alegría, mientras le murmuro al oído te amo…

—Lo sé. —Contesta mientras acaricia mi cabello, es un momento tan especial que siento que el mundo se ha detenido.

—Has vuelto a ser el mismo, has vuelto a ser mi Peeta. —Repite con voz suave y tranquila.

Sus manos se encuentran con las mías, y me arrastran hacia adentro de su casa.

—Quédate conmigo. —Me repite.

No lo puedo creer, ¡por fin! Volveríamos a dormir juntos.

Ya en el interior de su casa, katniss me invita a sentarme y me ofrece un poco de chocolate caliente.

—Sé que es tu favorito. —Dice con voz algo avergonzada, aunque no tiene por qué, aquí el nervioso soy yo.

—Gracias. —Respondo con algo de inquietud en mi voz, no lo puedo evitar, se que una de las cosas que me han caracterizado siempre es el hecho de poder controlarme ante cualquier situación, pero no sé que me sucede siempre que estoy frente a Katniss, no puedo sino decir lo que siento, es algo abrumador.

—¿En verdad estás segura? —Pregunto sin pensar.

—Hace mucho tiempo que deseo que volvamos a ser los mismos de antes, es solo que no he encontrado las palabras para hacértelo saber, ya sabes que no soy buena hablando.

—Dice.

No puedo evitar sonrojarme, mi corazón late muy agitadamente, aun así me controlo y solo puedo decirle. —Solo tenías que pedirlo. —Yo me moría de ganas por regresar a nuestra antigua amistad. —Digo con un repentino temblor en mis palabras.

A lo que katniss reacciona con una leve sonrisa. —Iré a mi casa a bañarme y cambiarme, regreso pronto. —Le digo con voz tranquila.

—Claro, no tardes. —Responde.

Llego a mi casa y contemplo la soledad en la que se encuentra, que feliz seria si ella viviera aquí conmigo, pero es un lujo pensar en eso, por ahora solo dejo que la vida me lleve a su propio ritmo.

Tomo una ducha, el agua está fresca, cierro los ojos y me dejo llevar por la sensación de paz y alegría que me invaden por esos momentos, salgo del baño y me visto con ropa de dormir cómoda, una playera blanca de algodón y pantalones azul marino, mi cabello y piel aun se encuentran algo húmedos, es una sensación muy relajante.

Cuando llego a su casa, las luces se encuentran apagadas, así es que me dirijo a su habitación, la ventana estaba abierta y soplaba una refrescante brisa nocturna, típica del otoño, el brillo de la luna entraba por la ventana dejándome verla con claridad, la encuentro recostada en la cama con un camisón rosa de tela holgada, su cabello estaba suelto, y sus ojos entrecerrados, lentamente me acomodo junto a ella, se sentía muy fresca, y me envuelvo en las suaves sabanas.

Abre los ojos con suavidad y me murmura. —Tardaste mucho.

—Lo siento. —Le susurro con delicadeza.

Entrelazamos nuestras manos, y Contemplamos el resplandor de la luna en silencio.

Cierro mis ojos y solo puedo sentir su calor, su respiración, el latir de su corazón, no tengo tiempo de pensar en nada más que no sea ella.

La noche pasa muy rápidamente, y llega el amanecer, ahora recuerdo porque mi color favorito es el naranja, porque es el color del atardecer, el que vi por primera vez junto a ella.

—Buenos días, ¿sin pesadillas? —Pregunta en forma dulce, algo raro en ella, pero ese era el tono exacto de su voz.

—Buenos días, sin ninguna ¿y tú? —Le pregunto.

A lo que ella me responde. —No, esta noche no, has logrado espantarlas todas.

Nos quedamos viendo el amanecer en silencio, hasta que desaparece con la luz de un nuevo día, aun es muy temprano, pero debo abrir la panadería, así que tengo que dejarla.

Le doy un tierno beso en los labios y me levanto de la cama.

—¿Ya te vas? —Me pregunta.

—Sí, tengo que abrir la panadería. —Respondo con algo de pesar en mi voz, ya que lo que más deseo es quedarme junto a ella.

—¿Te complique la mañana? —Me pregunta.

—Tú jamás podrías hacerlo. —Le respondo.

—Gracias. —Lo dice con tono de voz algo relajado.

Bajo las escaleras y me encuentro con Sae, quien solo me sonríe, mientras me mira con algo de asombro.

El día esta precioso, todo parece tener un mejor color, el canto de los sinsajos en los arboles matizados de un color marrón cálido, las hojas empiezan a desprenderse de ellos, bien se ve que estamos a finales de otoño, pronto llegara el invierno, es una época muy hermosa.

El día en la panadería pasa despacio, atiendo a mis clientes los cuales ven en el aparador los pasteles que he horneado, hasta que me encuentro con, Delly Cartwright quien había llegado a comprar.


Como siempre, espero que les haya gustado, y me den su opinion al respecto, ya que es de suma importancia para mi...

estare subiendo un capitulo diario... chau!