Aviso: Este fic es obra de mi imaginacion, los personajes son propiedad de la escritora suzane Collins.

este y mis demas fics han sido publicados en otra plataforma de fics, bajo su mismo nombre y contenido, asi como tambien mi nombre de usuario "seilen" asi que si los encuentran por ahi, no es plagio... soy yo!

ahora que si no estan bajo mi nombre de usuario ni el mismo titulo, porfa avisenme!


Capitulo 3

No puedo entenderte.

—Buenos días Peeta, me das dos hogazas de pan, por favor. —Me dice con una expresión calidad y amigable como siempre, hay un brillo en sus ojos que me deja algo confundido, no lo sé, tal vez sea qué, cada vez está más resignada a nuestra nueva vida.

—Claro. —Respondo, al momento en que selecciono las más bonitas, y agrego dos tartas de fresa, se que le gustan mucho, ella es mi mejor amiga, y de las pocas personas que me quedan para recordar mi infancia, lleva puesto un vestido de color azul claro, se ve muy bien.

Aprovecho que no hay más gente en la panadería, ya que se acaban de ir los últimos clientes, para preguntarle cómo le ha ido.

—¿Cómo has estado?, te vez muy bien hoy. —Digo con algo de nostalgia y alegría.

—Bien, aunque no tanto como tú. —Responde con cierta intensión en sus palabras.

—¿Por qué lo dices? —Le pregunto.

—No, por nada, Es solo que…. ¿Todo va bien verdad? —Responde con voz ligeramente alegre, mientras juguetea con sus dedos.

—¿A qué te refieres? —Le pregunto.

—Es que anoche te vi caminando con
Katniss hacia su casa. —Responde.

—Se veían muy bien juntos, creo que tal vez ahora si se te cumplirá un deseo. —Me responde con ternura.

A lo que no puedo evitar sonrojarme. —¿Qué quieres decir con eso? —Le pregunto con tono amable.

—No te preocupes Peeta, yo te conozco y sé que tu felicidad es Katniss, siempre ha sido así, y así será siempre, no tienes por qué avergonzarte, ese no es el Peeta que conozco. —Me dice.

—Bueno la verdad es que no puedo evitar sentirme muy feliz porque Katniss y yo volvemos a ser amigos, y a compartir muchas cosas, nunca creí que podríamos regresar a nuestra antigua amistad. —Digo sin poder evitar sonreír y suspirar de alegría.

—Se te nota, es muy difícil ocultar el amor, y tú no eres muy bueno en eso. —Me dice mientras me sonríe.

—Ya verás que Katniss terminara aceptando tu amor, en realidad creo que ella te ama, solo que no sabe cómo expresarlo. —Me dice, mientras al escuchar la frase ella te ama, no puedo dejar de sonreír y desear que sea cierto.

—No, lo sé, hemos pasado por tantas cosas, tanto dolor, que parecemos estar caminando hacia una cuesta muy inclinada hacia la tranquilidad. —Digo, con una expresión reflexiva y triste, mientras me llega un golpe de realidad.

—Además, aun estoy algo inseguro sobre mi condición mental, temo que un día me vuelva loco otra vez y le haga daño, no me lo perdonaría nunca. —Repito, mientras la duda me invade.

—No te desanimes ya verás que poco a poco, todo se encaminara, y por lo de tu problema, no te preocupes siempre que ella este junto a ti, estará controlado, aunque creo que te la vez un poco difícil con su carácter ¿verdad? —Responde, con tono un tanto burlón al momento en que sonríe, creo que lo hace para relajar un poco el momento.

—Dejo escapar una sonrisa y le respondo. —No, es tan difícil.

—Pero bueno, ya sabes que deseo que tengas un final feliz, ya me tengo que ir, he dejado sola la zapatería mucho tiempo. —Dice, al tiempo en el que me da una palmada en el hombro y me mira con dulzura.

No puedo evitar corresponder a su apoyo con una sonrisa, mientras le pongo mi mano sobre su brazo, por un segundo nuestras miradas se encuentran en señal de agradecimiento y cariño.

—¿Interrumpo? —Se escucha una voz un tanto seca y distante, es Katniss y no sé cómo sentirme cuando la veo con una expresión fría y algo molesta.

—Hola Katniss justamente estábamos hablando de ti. —Responde Delly con suavidad y expresión amable y alegre.

—Ha, ¿Cómo has estado Delly? —Dice, suavizando un poco su expresión, se veía muy hermosa con su traje de caza y su cabello sujeto por su trenza, solo que se podía percibir una cierta chispa de furia algo extraña en su mirada, admito que es una expresión que nunca había visto en ella.

—Pues, bien solo vine a comprar algo de pan y a saludar a Peeta, ¿y tú? —Delly responde amablemente.

Se produjo un silencio algo incomodo, el cual interrumpe Delly diciendo. –Bueno quisiera quedarme más tiempo y platicar con ustedes pero tengo que irme a la zapatería.

—Nos vemos pronto. —Dice en el momento en que se marcha.

—¿Katniss quieres ver estos pastelillos recién horneados? ¿Qué te parecen? —Le pregunto.

—Se ven bien. —Responde con voz un tanto distante.

—Solo vine a decirte que hoy no podre practicar contigo, estaré un poco ocupada.

—Responde con tono un poco frio.

No puedo entenderla, anoche dormimos juntos y fue muy hermoso, su actitud era cariñosa, ¿Qué le habrá hecho cambiar tan repentinamente?, a veces me gustaría mucho saber que piensa, que siente realmente por mí, pero no puedo más que resignarme.

—No te preocupes. —Digo, sintiéndolo mucho, ya que me encanta tenerla cerca, y enseñarle a hacer pan era una manera perfecta de compartir nuevas cosas.

—¿Quieres que vaya a verte en la noche? —Le pregunto casi sin darme cuenta, no podría soportar que me dijera que no, pero tengo que saberlo.

—Si tú quieres, nos vemos más tarde. —Me responde, en el momento en que se dirige hacia la puerta.

—¡Claro! —De nuevo respondo por impulso, a lo que ella me dirige una sonrisa un tanto forzada, en el momento en que sale por la puerta.

Llegan más clientes y no puedo más que tratar de concentrarme en mi trabajo, y así pasa el tiempo, hasta que ya es hora de cerrar la panadería.

Me apresuro, porque tengo la necesidad de ver de nuevo a katniss, llego a mi casa solo para darme una ducha apresurada, la actitud de Katniss me tiene inquieto, no sé lo que le esté pasando.

Entro a su cuarto, de nuevo las luces están apagadas, la veo recostada en la cama, parece dormida, me acomodo junto a ella, se encuentra un tanto molesta, puedo sentirlo tan solo con tocarla.

No ha dicho nada aun, en ese momento me lleno de dudas, tal vez está molesta porque he venido a dormir con ella, o tal vez solo se encuentra en una mala etapa, se que aun no se recupera del todo de la terrible perdida de la pequeña Prim, y no la culpo nos han pasado tantas cosas que sería raro no sentir tristeza o furia por todo lo que nos han arrebatado.

—Tranquila. —Le susurro suavemente al oído, mientras acaricio su cabello y su piel muy lentamente, quiero que sienta que yo estoy aquí para ella, siempre para ella.

Se mantiene un tanto distante, pero poco a poco recobra su calidez, hasta rendirse a mis caricias.

—No te alejes nunca de mí. —Me dice, confirmando que se siente muy cómoda entre mis brazos.

—Nunca mi amor, primero tendrían que matarme. —Respondo sin pensar, al momento en que la estrecho contra mi pecho.

Lentamente nos quedamos dormidos, hasta que…

Un grito de terror me despierta tempestivamente. —no, no Prim, Prim.

—Tiembla, al momento en que se aferra a mis brazos, no puede parar de llorar, me duele mucho verla así, pero tengo que mantenerme tranquilo, ella me necesita y eso es lo más importante.

—Cálmate, cálmate, solo fue una pesadilla, solo fue una pesadilla. —Digo en el momento en que acaricio su espalda, a modo de tranquilizarla.

—No me dejes, otra vez no, no lo soportaría. —Dice sollozando muy aceleradamente.

—Jamás, y nunca me cansaré de repetírtelo. —Respondo susurrándole al oído.

Poco a poco se queda dormida, es cuando me reitero a mi mismo que moriría por ella.

Me despierto, con el primer rayo de sol, solo para encontrarme con la sorpresa de que Katniss no está junto a mí.

Me levanto de un salto. —¿Katniss donde estas?, ¿te encuentras bien? —Exclamo sin tener una respuesta.

Pero veo sobre la mesa de su escritorio una hoja de papel que dice:

Peeta, salí a cazar, no te preocupes nos vemos luego.

Supongo que lo necesitaba, así es que regreso a mi casa para ducharme y cambiarme, y regresar al trabajo, como todos los días.

Definitivamente estoy confundido, no sé qué pensar con respecto a katniss.

Y de ese modo, lentamente transcurren los días, katniss se comporta algo extraña, siento que sigue molesta por algo, pero no puedo descubrir el porqué.

Me distraigo de mi preocupación entre mi trabajo en la panadería, las atropelladas pláticas de Haymitch y las visitas de Delly retomando nuestra vieja amistad.

Hoy Katniss me ha dicho que vendría a verme en la tarde a la panadería para continuar con las clases para aprender a hacer pan, estoy algo inquieto, ya que en todos estos días no había querido hacerlo, aunque siento que pasan muy lentamente las horas.

—Hola, ¿Estás ocupado? —Escucho la voz de Delly, parece que me ha visto desde la ventana y ha decidido a entrar, dejando la puerta abierta.

Se ve muy bien, con ese vestido rosa pálido, acentúa el color de su piel.

—No, ya estoy terminado de decorar este pastel ¿Qué te parece? —Le pregunto, al momento en que sin querer se me cae al suelo un poco del betún que estoy utilizando.

—Está precioso, has mejorado mucho y eso ya es decir bastante, porque siempre has sido muy bueno, aunque claro, supongo que ahora tienes más inspiración. —Responde con una sonrisa amigable.

—Qué bien que te guste, ¿quieres algo de pan? —Le pregunto.

—No, hoy no gracias solo vine a pedirte un favor, ¿podrías pintar un cuadro de la pradera? es para mi hermano, ya viene su cumpleaños y como se que a él le gusta mucho, quiero regalarle algo que el adore, ya que es lo único que me queda en la vida. —Responde, en el momento en que se quiebra su voz al recordar todo lo que ha perdido.

—Claro que lo hare. —Respondo, no me gusta verla así, ella que siempre ha sido tan dulce y alegre, no me parece justo que sufra, no así.

—Gracias, pero bueno no quiero que nos pongamos tristes, ¿ya se solucionaron los problemas con Katniss? —Responde.

—¿Qué problemas? —Digo tratando de disimular, al momento en que doy un paso en falso, y resbalo a causa del betún que hay en el piso.

Sin poder evitarlo me le voy encima a Delly, a lo que ella tratando de ayudarme me sostiene con sus brazos, pero soy muy pesado para sus frágiles esfuerzos así es que se da por vencida y ambos caemos al suelo.

Me encuentro encima de Delly, es muy raro, por un minuto nos quedamos viendo el uno al otro con las mejillas algo ruborizadas por lo vergonzoso del momento.

Se escucha el sonido de un golpe sobre la pared, sus ojos se encontraban envueltos en llamas, solo una lagrima logra escapar de ellos, era como una fiera a la que le habían arrebatado su presa, era Katniss quien había llegado a tomar sus clases.

Nos quedamos sorprendidos por su aparición, Delly solo puede decirme. —Ve con ella, no dejes que piense lo que no es. —Es el momento en el que siento que la he perdido.


jaja en las que se mete peeta sin proponerselo!

creo que Katniss esta un poquitin molesta... a ver que pasa!

agradezco a los que me mandaron sus comentarios y me han puesto en favoritos y seguidores! en verdad GRACIAS, ES LINDO VER SUS OPINIONES, asi que hoy publicare la continuacion para que no se queden con la duda jaja... chau!