Aviso: Este fic es obra de mi imaginacion, los personajes son propiedad de la escritora suzane Collins.

este y mis demas fics han sido publicados en otra plataforma de fics, bajo su mismo nombre y contenido, asi como tambien mi nombre de usuario "seilen" asi que si los encuentran por ahi, no es plagio... soy yo!

ahora que si no estan bajo mi nombre de usuario ni el mismo titulo, porfa avisenme!


Capitulo 5

Hagamos un trato.

Su expresión me llena de dudas, al menos he podido verla de nuevo, ya me estaba resignando a verla solo de lejos, ya había comprendido que mi lugar en la vida era solo en las sombras, finalmente eso era algo que yo sabía hacer muy bien.

Me quedo completamente anonadado, no sé qué decir solo la veo, con esos hermosos ojos que anoche me veían con mucho rencor y que ahora extrañamente me miraban con algo de vergüenza, no sé que pudo pasar para que ahora tenga esa actitud.

Nos quedamos viéndonos el uno al otro por un par de minutos, hasta que ya no puedo más e intento decirle algo.

—Ya estoy cerrando. —Genial solo algo tonto pudo salir.

—No sé cómo empezar, es que no soy buena para pedir disculpas, por eso te pido que me escuches y me dejes terminar. —Me dice al momento en que toma un respiro, ¿acaba de decir disculpas? Mi conmoción ahora es mucho mayor, pero no le respondo nada, sé muy bien que mas me vale estar callado.

—Peeta, discúlpame por todo lo que de dije, es que cuando te vi con Delly, me llene de una ira que nunca había sentido, yo creía que podíamos estar juntos y de un golpe me sentí traicionada, tuve que lidiar con la idea de que me encontraba completamente sola y no lo resistí. —Me dice con voz entre cortada, y evadiendo su mirada, se nota que está haciendo un esfuerzo al demostrar sus sentimientos, esa era un área intacta en ella.

Al tiempo en que me repetía a mí mismo. —Yo conozco perfectamente esa sensación, es lo mismo que sentí al verte con Gale todos los días, lo mismo que sentí cuando te vi besarte con él, lo que tú sentiste se llaman celos.

Pero no se lo dije, solo la escuchaba no quería que se arrepintiera, un momento… esta celosa, definitivamente es una nueva sensación y es tan agradable. Creo que vale la pena el haber pasado por todo ese sufrimiento.

—¿Acaso por fin he alcanzado su corazón? ¿Será que… me ama? —La idea es demasiado dulce que sin querer sonrío.

—¿Te estás burlando de mí? —Me pregunta, con una expresión de nuevo molesta.

—Claro que no, jamás podría, solo sonreí porque creo que… —Titubeo al decirlo, creo que ya he dicho demasiado y no sé cómo componerlo.

—¿Qué, por qué? —Me pregunta insistentemente, ahora centra sus ojos en mi.

—Estas… celosa. —Termino la palabra.

—¿Celosa? ¿Deberás lo crees? —Pregunta al momento en que se sonroja.

—¡Claro que no! ¿Cómo podría? —Exclama con duda en su mirada.

Toma asiento, creo que la ha tomado por sorpresa la idea.

—Nunca había tenido que enfrentar mis verdaderos sentimientos por ti, es decir, todo ha estado claro entre nosotros desde el principio, al menos tu amor por mí, además no había tiempo para meditarlo, hemos pasado por tantas cosas que siempre… —Trata de explicarlo de forma tranquila, pero no la dejo terminar, sujeto sus manos con suavidad, estamos tan cerca el uno del otro, que puedo sentir su respiración entrecortada.

—Tomate tu tiempo para reflexionarlo todo. —Le digo. Claro que me muero por saber qué es lo que en realidad siente por mí, pero no quiero presionarla, ella debe esclarecer sus sentimientos sin presión alguna.

—No quiero presionarte, el hecho de saber que no me odias es suficiente para mi cree…

—No me deja terminar la oración, me ha callado con un beso en los labios.

Cierro los ojos y me dejo llevar por el momento, por su calor, por los latidos de su corazón, sus labios cada vez se vuelven más apasionados, es capaz de transmitirme tantas cosas, que siento un nudo en la garganta.

Poco a poco nos separamos, mi corazón late muy aceleradamente y no puedo dejar de repetirme a mí mismo, ¡me ama! Creo que por fin ¡me ama!

—Perdóname. —Me susurra al oído al momento en que acaricia mi espalda con sus manos, soy como un niño entre sus brazos.

—No te preocupes, gracias por este momento, no podía vivir con la idea de que me odiabas. —Digo.

—Nunca te odie. —Me dice al oído.

—Solo estaba muy molesta y triste, pero nunca te he odiado. —Me dice separándose un poco de mí.

—¿Pero cómo es que sabes que fue un malentendido?, la verdad es que no creí que quisieras escucharme, ¿Qué te hiso cambiar de opinión? —Pregunto.

—Es que Delly fue a veme a mi casa, bueno como sabía que no quería hablar con nadie Haymitch y ella me engañaron para que la recibiera. —Me cuenta, ahora su expresión es amable y un poco centrada.

—¿Te engañaron? ¿Cómo? —Pregunto.

—Si, Haymitch toco a mi puerta y me convenció para abrirle, lo cual le costó algo de trabajo, debo decir, y entonces cuando le abrí me encontré con Delly, a lo que él solo dijo. —Escucha cariño tienes que hablar con ella. —Pero al ver mi expresión molesta.

—Bueno me tengo que ir. —Al instante en que salió casi corriendo de mi casa.

—Delly solo insistió en pasar y me conto todo lo que en realidad paso, con un gran sentimiento de culpa ante lo ocurrido, entonces me di cuenta que era cierto. Y me sentí tan tonta, por haberme encerrado en mi misma y no querer escuchar explicaciones. —Su rostro refleja vergüenza.

—No te preocupes, todo está olvidado, bueno con una sola condición. —Le digo con una sonrisa.

—Nunca más vuelvas a dudar de mí, no lo resistiría. —Le digo con algo de seriedad, en ese momento me extiende la palma de su mano en señal de aprobación.

—Prometido. —Me responde, su mirada es relajada.

—Pero yo también tengo una condición para ti. —Me dice con algo de dulzura en sus palabras.

—¿Cuál? —Le pregunto.

—Que todo vuelva a ser como antes. —Dice.

—No. —Respondo, a lo que ella me ve con algo de confusión.

—¡Será mucho mejor! Nos tenemos el uno al otro ¿verdad? —Digo con una gran sonrisa, aparentemente no puedo dejar de sonreír.

—Claro no podría ser diferente gracias por tu paciencia y por soportar lo rara que soy.

—Me dice, con voz tranquila.

—Entonces… ¿somos amigos? —Le pregunto.

—Siempre hemos sido más que amigos. —Responde con algo de rubor en sus mejillas.

Mi corazón late muy aceleradamente, me sudan las manos.

—Entonces… ¿tenemos un trato? —Le digo controlándome a mí mismo.

—Por su puesto. —Responde con una leve sonrisa.

Nos quedamos platicando hasta que oscurece, luego caminamos hacia su casa, de nuevo la poca gente que se encuentra en la calle, nos miran con curiosidad, al parecer somos como un pasatiempo para ellos, incluso un niño nos sonríe.

—Todos nos miran. —Dice Katniss con un tono de voz algo tenso.

—Déjalos, creo que es su forma de compartir nuestra alegría, ¿no lo crees? —Le digo, tratando de tranquilizarla, conozco a Katniss y estas cosas no le gustan mucho.

Ya es invierno, hace mucho frio, tanto que las ropas que traemos no son suficientes y Katniss esta temblando, aunque trata de aparentar no tener demasiado frio. Así que la abrazo, mientras caminamos.

Al llegar a su casa lo que más deseo es que me diga que quiere que me quede a dormir con ella, pero no sé cómo decírselo.

—Bueno, ¿nos vemos mañana? —Le pregunto.

—¿No te quedas conmigo esta noche? —Me responde con otra pregunta, con una mirada confundida.

—Estos días te extrañe mucho y no estoy dispuesta a pasar una noche más sin ti. —Me dice.

—No creo que tanto como yo. —Le respondo, claro que la había extrañado, como no hacerlo.

—Si dependiera de mi, dormiría contigo toda mi vida, sería muy feliz, siendo tu lo último que viera antes de dormir, y lo primero que viera al despertar. —Creo que he vuelto a decir lo que siento en voz alta.

Me mira con un brillo muy particular en sus ojos. —¿Y qué te lo impide? —Me responde.

—Al parecer nada ¿verdad? —Le digo.

—Pasa esta es tu casa. —Me dice, dejándome entrar en su casa, la cual está muy desordenada, aun hay cosas rotas en el piso.

—Disculpa el tiradero, pero no me dio tiempo de limpiar, tenía algo más importante que hacer. —Me dice algo avergonzada por el desorden.

—No te preocupes. —Digo, evidentemente no era nada comparado con la alegría de estar de nuevo ahí.

—Te ayudo. —Le digo al memento en que me pongo a recoger las cosas.

Se nos hace muy noche limpiando y ordenando su casa, estoy exhausto, en serio si es desordenada cuando se enoja, esa es una de las cosas que me encantan de Katniss, su carácter fuerte.

Bueno, su carácter, no su desorden pero en fin, se lo disculpo ya que fue por mí, y eso me llena de esperanza al sentirme cada vez más cerca de su corazón.

Abro su ropero para acomodar algunas cosas, y me encuentro con el libro de memorias, a pesar de todo su enojo ha cuidado bien el libro, y ¿Cómo no hacerlo?, entiendo que es algo muy importante, yo mismo he aportado en el mis bosquejos, lo abro y empiezo a recorrer sus páginas, tantos recuerdos llegan a mi mente, que sin querer derramo una lagrima, es un momento triste por todo lo que hemos perdido, familia, amigos, personas muy importantes que se quedaran grabadas en nuestros corazones por siempre, ya que nos salvaron la vida y a cambio dieron las suyas.

—Nunca los olvidaremos. —Murmuro.

—Jamás. —Repite Katniss, que ha estado viéndome desde el principio, su expresión es de tristeza.

—Tenemos que vivir por ellos, nuestra vida tiene que ser buena, así su muerte no habrá sido en vano. —Dice con tono triste.

—Por supuesto. —Digo, correspondiendo a su confianza.

Es un momento muy conmovedor, cerramos las páginas del libro, prometiendo que siempre tendrán un lugar muy especial en nuestra memoria.

Continuamos trabajando, a modo de relajarnos y así pasa más de una hora.

—Por fin terminamos, gracias por ayudarme. —Dice.

—No hay porque. —Respondo.

—Ya tienes sueño. —Me dice con cierta intensión en sus palabras.

—Si mañana será un día pesado en la panadería, iré a ducharme, en un momento estoy contigo. —le digo.

—No tardes mucho. —Contesta.

Casi sin darme cuenta ya estoy listo, no sé como ha pasado el tiempo, creo que han sido mis ganas de que el tiempo vuele para estar junto a ella de nuevo, lo que hace que no me tarde casi nada.

Llego a su casa y parece ser costumbre que las luces están apagadas, la encuentro en su habitación recostada en la cama, solo que esta vez la ventana está cerrada, debido al frio, ahora no se encuentra dormida como las otras veces, ahora esta despierta y me extiende sus brazos.

Obviamente me apresuro a su encuentro y la acomodo junto a mi corazón, las sabanas son suaves y cálidas, nos quedamos un tiempo así, abrazados sintiendo solo los latidos de nuestros corazones, envueltos en un sutil aroma a jazmín que desprende de su cabello, el cual acaricio lentamente hasta llegar a la piel de sus brazos, es una sensación tan maravillosa que no me importa que mañana me tendré que levantar temprano.

El frio solo logra que estemos mas unidos el uno al otro, no puedo evitarlo y le doy un dulce beso en los labios.

Ella me responde tiernamente, y entre sollozos me repite que nunca me vaya de su lado.

Nos quedamos dormidos, esta noche no puede haber pesadillas.

Me despierto para encontrarme con la agradable sensación de su calor, entre mis brazos.

—Buenos días. —Me dice con una voz muy suave y tierna.

—Buenos días. —Le respondo con el mismo tono de voz.

—¿Dormiste bien? —Le pregunto.

—Entre tus brazos, maravillosamente bien. —Responde.

Es raro en ella que sea tan dulce, lo que me comprueba que poco a poco me está llegando a querer.

Es entonces cuando le pregunto. —¿tú me amas? ¿Real o no real? —Ella me responde, real.

Me ama, por fin me ama, no puedo dejar de pensarlo, de sentirlo, he logrado su amor.

Después de esto, los meses pasan lentamente, eso es mucho mejor ya que puedo disfrutar de su compañía, de su amor.

Delly me felicita, yo le doy las gracias porque sin ella, katniss no estaría ahora conmigo, siempre tendrá mi cariño y mi gratitud.

Haymitch con sus consejos, estoy seguro que sin su ayuda, ahora mismo estaría perdido.

Las noches son frías, pero siempre junto a ella, son muy cálidas, hay veces en las que ambos no podemos dormir, ya que las pesadillas siguen siendo una sombra en nuestras vidas, pero eso no importa tanto siempre que estemos juntos.

Hay días en los que tengo horribles visiones que me gritan que debo odiarla, pero es más fuerte mi amor por ella que lucho contra esos nefastos sentimientos, hasta que desaparecen.

La vida no es tan sencilla, aun hay muchas heridas que sanar pero tengo la seguridad que juntos lo lograremos.

Es por eso que cada vez más me salta una idea, la cual logra que mi corazón estalle en ilusiones, lo que mi corazón mas anhela es convertirla en mi esposa, y planeo pedírselo en primavera, ya que se, que es su estación favorita.


mmmm habra boda? o Katniss se pondra sus moños? no se hay que verlo jajaja