Aviso: Este fic es obra de mi imaginacion, los personajes son propiedad de la escritora suzane Collins.
este y mis demas fics han sido publicados en otra plataforma de fics, bajo su mismo nombre y contenido, asi como tambien mi nombre de usuario "seilen" asi que si los encuentran por ahi, no es plagio... soy yo!
ahora que si no estan bajo mi nombre de usuario ni el mismo titulo, porfa avisenme!
Capitulo 6
¿Quieres casarte conmigo?
Es un hermoso día el hielo se ha derretido casi por completo, de nuevo los arboles empiezan a recuperar su verdor, y las plantas comienzan a prepararse para renacer en forma de hermosas flores de distintos colores, las aves forman nidos en los arboles, y nos deleitan con su hermoso canto, poco a poco empieza a surgir la primavera y con ella el anhelo de convertir a Katniss en mi esposa.
La sola idea me hace suspirar, pero ¿Cómo se lo diré? ¿Me aceptara?, son las preguntas que me acompañan cada vez más seguido, deseo ofrecerle algo que le recuerde que mi amor por ella no tiene fin, ahora con la prosperidad que existe es más sencillo que podamos comprar cosas de otros distritos, ya que la vía comercial está abierta.
Que distintas son las cosas a cómo eran antes, todo parece más vivo, mas colorido, e indudablemente eso beneficia a mis planes, ya que voy en busca de algo que le repita cuanto la amo.
Me doy un tiempo para ir al nuevo quemador del distrito, ahora es más concurrido, hay un sinfín de cosas y entre todas las áreas destinadas para distintas clases de mercancías, hay una muy particular. Son piezas muy bellas, collares, pulseras etc.
Veo que en el aparador hay muchas piezas de oro en sus exhibidores, y centro mi vista en todas las cosas bonitas que se hay.
—¿Se te ofrece algo? —Me pregunta el encargado con voz curiosa. Es un señor amable y de apariencia alegre.
—Sí, quiero algo especial. —Le digo.
—¿Es para tu novia? —Pregunta al instante en que se refleja en su mirada un tinte de astucia.
—Sí, quisiera pedirle que se case conmigo. —Le respondo.
—¡Vaya! es una ocasión especial. —Contesta.
—Por suerte tengo algo que quizás te interese. —Me dice al momento en que saca debajo del mostrador una cajita de madera con diferentes anillos.
De entre todos me llama la atención uno, ya que la piedra colocada en el es muy brillante, despidiendo diferentes tonalidades de colores, predominando en ella la tonalidad gris y resplandeciendo a la vez un tono azulado, es muy hermosa me recuerda a mis propios ojos, reflejados en los hermosos ojos de Katniss, no sé cómo explicarlo pero de inmediato se que es lo que he estado buscando.
La piedra tiene forma de corazón, es mediana y a su alrededor hay un pequeño marco de diminutas piedras transparentes, obviamente es el complemento perfecto para el anillo. Luce muy bien.
Tomo entre mis dedos el anillo, y lo veo con mucha curiosidad.
—¿Es hermoso verdad? —Me dice el vendedor.
—No pudiste haber hecho mejor elección la gema se llama piedra luna y es la gema de los enamorados, esta es de un tono algo raro, ya que la mayoría refleja un color blancuzco.
Pero esta es una rara y hermosa combinación. —Me dice muy entusiasmado el vendedor.
—Es precioso. —Le digo con voz suave, recordando a mi Katniss.
—Me lo llevo. —Digo de inmediato al vendedor.
—Si quieres le podemos hacer una inscripción. —Me responde.
—Es una muy buena idea, y tengo justo la frase que debe llevar.
Por siempre.
Ya tengo lo que había estado buscando, ahora me queda encontrar el momento adecuado.
Katniss y yo hemos podido estrechar cada vez mas nuestra relación, nos contamos todo, somos los mejores amigos, y es perfecto ser el mejor amigo de tu novia, ahora sí puedo decir estas palabras con seguridad, "mi novia" porque todo lo que hemos compartido en estos meses, nuestras largas platicas, todas las noches en que dormimos abrazados, los instantes de alegría que disfrutamos y hasta los malos momentos en donde temblamos de miedo debido a las pesadillas o las malas mañanas en las que un silencio incomodo nos hace su presa, todos esos momentos nos hacen ser cada vez mas unidos.
—Hola, ¿estás muy ocupado? —Me dice katniss, en el instante en que entra por la puerta de la panadería, lleva puesta su ropa de caza, y esta armada con su arco y flechas, su cabello se encuentra trenzado y su mirada es tranquila. Aun es temprano por eso me toma por sorpresa.
—Ahora me encuentro dándole los últimos detalles a la decoración de un pastel, pero…
—Me apresuro a contestarle con una gran sonrisa. —Para ti nunca estoy ocupado.
—¿Quieres acompañarme a cazar? —Me pregunta con una ligera mueca entre sonrisa y desconcierto.
—Como he visto que hoy es un día muy tranquilo aquí en la panadería, creí que sería buena idea que me acompañes. —Dice.
—Claro que te acompaño, solo dejo encargada la panadería a mi empleado y nos vamos. —Le respondo.
Solo toma un minuto el prepararme para acompañarla, en el camino Katniss está muy callada, solo voltea para verme con seriedad, lo cual me deja algo confundido.
Nos adentramos en la pradera y de inmediato siento una combinación de aromas tan sutiles que me llenan de paz, olor a hierba fresca, a la resina que gotea de la rama de un árbol, una amalgama de perfumes florales entremezclándose entre sí.
Llegamos a un claro en donde el sol rebota de entre los árboles, este lugar tiene mucho del carácter de Katniss ya que es muy hermoso y cautivador, al mismo tiempo primitivo y un tanto peligroso.
Katniss sigue seria, no me ha hablado, pero la entiendo ya que nunca antes me había mostrado un lugar tan íntimo para ella, eso debe ser algo perturbador, pero no entiendo el por qué de su acción.
Es entonces cuando recuerdo a Gale sin poder evitar sentir algo de celos por tener su compañía mientras yo la anhelaba.
Descansamos un rato sin hablar gran cosa y seguimos caminando, no sé en realidad cuanto, pero ya debemos estar muy retirados del inicio de la pradera.
Hasta que por fin llegamos a un lago, el cual da una impresión de paz, el agua es cristalina tanto, que es fácil ver en su interior a muchos pececillos nadando, a las plantas acuáticas y un sin número de lirios flotando por encima.
—Este es un buen lugar. —Me dice mientras pone sus cosas en el suelo.
Nos sentamos en un tronco que se encuentra a un lado del lago.
—¿Sabes?, aquí he pasado muchas horas pensando. —Me dice con su mirada concentrada en el lago, con tono de voz melancólica.
—¿Qué pensabas? —Pregunto con voz suave.
—En tantas cosas, en lo que fue mi vida, y en lo que ya nunca tendré, en mi familia que jamás volverá a estar unida. —Me dice con nostalgia y algo de molestia.
—¿Cómo era tu padre? —Le pregunto.
—Era un gran hombre, me enseño muchas cosas, me enseño a sobrevivir. —Me dice.
—Este lugar me lo recuerda mucho, aquí mi padre y yo solíamos cazar cuando yo era muy niña, bueno, ya han pasado muchos años desde entonces, aun así este lugar es muy especial para mí. —Dice.
Yo solo puedo verla con algo de tristeza, cuando de pronto se escucha un ruido, desde dentro de los arbustos. Es un ciervo.
Pero Katniss no hace nada por cazarlo, solo deja que se valla.
—En realidad, nunca fue tu intensión venir a cazar ¿verdad? —Le pregunto.
—Me descubriste, solo quería mostraste un lugar muy especial para mí y quise compartirlo contigo. —Me dice, viéndome fijamente a los ojos.
Ahora sé que este es el lugar perfecto para hacerle la pregunta, solo debo encontrar el momento adecuado.
Platicamos mucho ese día, y hemos visitado ese lugar muchos más, se ha convertido en nuestro lugar, ahí podemos ser realmente quien somos, rodeados por la naturaleza. Unas veces solo nos quedamos recostados en el pasto abrazados hasta que pasan las horas y tenemos que regresar, otras retomo mis clases de natación, hay veces en las que Katniss caza mientras yo la observo, es tan cautelosa, tan certera, siempre he admirado mucho su destreza.
Pero aumenta el número de veces que quisiera ya no regresar, al menos no por unos días.
Esta tarde es muy bella, vemos juntos la tranquilidad del lago, mientras puedo percatarme de que esta algo pensativa.
—¿En qué piensas? —Le pregunto rompiendo el silencio.
—En que este es un lugar perfecto en el mundo, nuestro lugar. —Me dice.
—¿No te gustaría tener un sitio donde pudiéramos refugiarnos para dormir sin tener que irnos de este lugar? —Me dice con algo de melancolía en sus palabras.
—Tienes razón, sería algo hermoso. —Le respondo, ahora sé que siente las mismas ganas que yo, de no separarnos de este lugar, al menos por unos días.
En realidad me encanta la idea de tener un sitio solo para nosotros, se me ocurre que podría construir una pequeña cabaña a orillas del lago.
—¿Qué opinas de construir una cabaña aquí? —Le pregunto con un poco de inseguridad, ¿tal vez no le guste la idea?
—Seria perfecta. —Me responde con una leve sonrisa.
Entonces me lleno de ilusión solo de pensar en algo tan personal para los dos, nuestra cabaña, suena maravilloso.
Todos los días dedico horas a la construcción de la cabaña, ha sido duro ya que no soy muy hábil para manejar la madera, pero la sola idea de verla terminada me impulsa a seguir adelante, Katniss ha venido pocas veces ya que le he pedido que no la vea hasta que esté terminada, quiero que sea una sorpresa de cumpleaños.
Tengo la ayuda ocasional de Haymitch que entre pláticas y una que otra ironía me deja entre ver que está feliz por nosotros, ahora lo comprendo mas, su vida es muy solitaria y solo se refugia en el alcohol para sobrellevarla, lleva a cuestas el fantasma de muchas generaciones de tributos muertos, además del dolor de haber perdido todo en la vida, que su carácter es producto de tanta soledad.
Desafortunadamente el no tuvo el consuelo de tener en su vida a un ser tan especial como lo es Katniss para mí.
Ahora nos ha tomado como si fuéramos sus hijos, bueno unos hijos independientes que viven sus propias vidas, pero de vez en cuando tenemos su compañía y orientación.
También recibo la ayuda de unos cuantos amigos que tengo en el distrito, personas que me conocen y creo que aprecian, sin ellos esto sería una labor que me llevaría meses.
Falta un poco más de un mes para su cumpleaños y me encantaría darle no solo la sorpresa de ver la cabaña terminada, si no también darle el anillo que compre para ella, con la seguridad de que mi corazón solo puede ser suyo.
Y así, pasan los días y las semanas, ya casi termino la cabaña, cuenta con una sola recamara con una ventana mediana que iluminara la habitación, las paredes son barnizadas y en ellas se percibe un refrescante aroma a madera, la chimenea está en la pared a un costado de la sala es posible verla al entrar por la puerta, la cocina se encuentra ubicada justo después del comedor que colinda con la sala, siendo una puerta de madera la única separación con la cocina, y en la misma dirección, atrás de la chimenea se encuentra la recamara.
He puesto un principal interés en las ventanas ya que es muy importante estar rodeados de mucha luz.
El pórtico mide aproximadamente tres metros, rodeado de un barandal en forma de baritas cuadradas y en el he puesto una silla para varias personas.
Pero siento que aún le falta algo, así es que pinto en la pared de la sala un cuadro en el que se encuentra Katniss en la pradera tomando entre sus manos un diente de león, es una imagen que me ha perseguido desde siempre por eso la plasmo en ese preciso lugar como un recordatorio de que ella es la única dueña de mi vida.
Planto un pequeño jardín, quiero que sea el lugar perfecto y que solo con verlo inspire una sensación de paz y hogar.
Ahora todo está preparado para pedirle que me de la gran felicidad de convertirse en mi esposa.
Es su cumpleaños, me levanto muy temprano para hacerle el desayuno, quiero que este sea el día más feliz que haya tenido, bueno al menos será el mío si me acepta como su esposo.
—Buenos días. —Le digo, llevándole el desayuno a la cama, ella se levanta un poco aturdida, abre los ojos lentamente y se encuentra conmigo.
—Buenos días. —Me dice lentamente frotándose los ojos, aun con el cabello un poco alborotado por las sabanas.
—Te prepare algo de comer, espero te guste. —Le digo mientras le muestro la charola, con huevos fritos, jugo de naranja y galletas de nuez, además de una pequeña flor que corte para ella.
—Todo se ve delicioso, pero no te hubieras molestado. —Me dice con voz un poco turbada, no entiendo creo que la moleste.
—¿Disculpa te he molestado? —Le pregunto con algo de desconcierto.
—Claro que no, es solo que eres tan… tan tú, no creo merecer tanto, no te merezco. —Me dice.
—No digas eso, estamos juntos ahora, y eso es lo que me mantiene con los pies en la tierra. —Le digo mirándola fijamente a los ojos con expresión muy convencida, y siento un gran alivio de no haberla molestado.
—¿Bueno que te parece? —Le pregunto cambiando mi expresión a una más relajada, con una sonrisa en los labios.
—Todo está muy rico. —Me responde al momento en que prueba el desayuno.
—¿Tú no vas a comer? —Me pregunta.
—Claro, ahora traigo mi desayuno. —Le digo con una sonrisa, ya es costumbre que comamos juntos.
Ya hemos terminado de desayunar, y ahora nos conducimos hacia la pradera, ya le he dicho que hoy le mostrare nuestra cabaña terminada.
Llegamos a unos metros de la cabaña y le digo que cierre los ojos, quiero que sea una sorpresa.
—¿Ya mero llegamos? —Me pregunta.
—Sí, ya mero. —Le respondo, al momento en que la sujeto suavemente del brazo, ayudándola a caminar a ciegas.
—Ya puedes abrir los ojos. —Le digo.
—Es preciosa. —Exclama con asombro.
—Ven mira. —Le muestro la entrada, la cabaña ahora se encuentra amueblada con lo indispensable.
Al entrar pone un particular interés por el cuadro en la pared de la sala, lo ve fijamente, en su expresión se muestra algo de asombro y nostalgia.
—¿Cómo es que se te ocurrió hacer esta pintura? —Me pregunta con voz algo agitada.
—No lo sé, es que cuando pienso en ti, me llega esta imagen a la mente y quise plasmarla en esta pintura. ¿Te molesta? —Le digo.
—No, claro que no, es que es extraño, para mi tu representas, además del amor, la esperanza y la paz y todo se refleja en este diente de león. —Me dice.
—Entonces creo que le atine. —Le digo con una sonrisa, creo que le ha gustado mucho.
Y es entonces cuando le doy una flor roja que corte para ella, en el centro lleva un brillo muy especial, mi segundo regalo de cumpleaños.
—Toma esta flor, es para ti. —Le digo, con la intensión de que descubra el anillo.
—¿Qué es esto?, nunca había visto algo así, es perfecto. —Dice con una ligera sonrisa, tomando el anillo entre sus dedos, poniendo mucho interés en el brillo de la piedra, la cual se refleja en sus ojos.
—Es tuyo, con todo mi corazón. —Le respondo, al instante en que la tomo de la mano y le coloco el anillo en su dedo anular izquierdo.
Y le doy un tierno beso en los labios, que ella me responde con mucha dulzura, siento que es el momento perfecto para decírselo. Hasta que poco a poco nos separamos.
—Gracias, pero no me colmes de regalos que podría acostumbrarme. —Me dice con algo de duda y ligereza en sus palabras, se que solo esta bromeando.
—Katniss Everdeen me harías el hombre más feliz del mundo si me aceptaras como tu esposo ¿quieres casarte conmigo? —Le digo con voz pausada y suave, pero con un ligero toque de nervios y duda.
mmm no se, creo que la historia esta avanzando algo rapido jaja a ver que pasa despues!
