Aviso: Este fic es obra de mi imaginacion, los personajes son propiedad de la escritora suzane Collins.

este y mis demas fics han sido publicados en otra plataforma de fics, bajo su mismo nombre y contenido, asi como tambien mi nombre de usuario "seilen" asi que si los encuentran por ahi, no es plagio... soy yo!

ahora que si no estan bajo mi nombre de usuario ni el mismo titulo, porfa avisenme!


Capitulo 19

Una inesperada visita.

Y así pasa el primer mes desde la noticia, entre mareos, ascos, desmayos, y el carácter extraño de Katniss, entre la alegría, el llanto, el enfado y la tranquilidad, aunque ambos hemos padecido molestias me doy cuenta que es porque estamos muy unidos y eso de hace muy feliz.

Hemos ido periódicamente al doctor y seguido sus indicaciones, pero hay veces en que tengo que negociar con Katniss para que me deje mimarla todo lo que pueda.

También han sido más frecuentes sus idas de caza matutinas y supongo que es porque necesita relajarse en lo que a ella más le gusta, para poder espantar todos sus miedos, si bien no ha sido muy fácil esta situación para ella, también es cierto que hemos tenido momentos de gran dicha, y es por esos instantes que me hacen creer que la vida aun nos tiene preparadas más sorpresas y que no todo puede ser malo, al contrario estamos en una etapa de retribución si, la vida nos está retribuyendo lo que nos han arrebatado.

Esta mañana comienza como cualquier otra con algunas molestias por parte de Katniss que anoche tuvo un mal sueño, pero por lo regular ya es algo normal en ella, sé que se tranquiliza en un par de horas por lo que le doy su espacio y todo continua sin más imprevistos.

Al salir de la casa me quedo quieto por unos segundos en los que tengo un mal presentimiento que no me puedo explicar pero no le doy demasiada importancia ya que todo se lo atribuyo a los malestares que yo también he tenido últimamente, entonces muevo mi cabeza a modo de convencerme que todo ha sido obra de mis malestares.

—¿Qué te pasa? —Pregunta Katniss con mirada extrañada al ver mis gestos.

—Nada creo que no he dormido muy bien y eso me tiene un tanto nervioso. —Respondo con algo de duda.

—Peeta no puedes mentirme, se que algo te preocupa. —Ahora su tono es más cálido.

—Es solo que… no lo sé de pronto sentí que algo se avecina a nosotros y no sé si sea bueno. —Le confieso.

—Pero en fin tal vez solo sea un malestar pasajero. —Le digo a modo de convencerla de que solo es producto de mi imaginación, y para que no se preocupe por algo que no tiene importancia alguna.

Ella solo me ve con mirada incrédula, seguro piensa que esta situación ya me está afectando demasiado y no la culpo suena muy raro, y ciertamente nunca he tenido presentimientos así que tal vez lo tome como lo que es… una tontería.

—Creo que ya te está afectando el embarazo más que a mí ¿y no crees que debería ser al revés? —Me dice con tono algo risueño.

—Tienes razón el sensible soy yo. —Respondo con tono alegre.

Así seguimos a nuestro trabajo y en el día no hay más inconvenientes lo que refuerza mi teoría de que solo estoy sensible.

Katniss está terminando de ayudarme a colocar los detalles de encima de los bollos de cajeta, algunos llevan encima algo de chispas de chocolate y otros llevan un toque de merengue azul, mientras que nuestro ayudante está encargado del mostrador nosotros le damos forma a los panes, entonces la veo tan cómica con su mandil blanco llegándole muy por debajo de la rodilla, con su cabello sujeto por la maya de trabajo, aunque una hebra se le ha escapado y le queda colgando del lado izquierdo del rostro, además de que una mancha de harina le ha alcanzado la mejilla, eso aunado a su seño fruncido al concentrarse en el trabajo la hace ver muy tierna y graciosa.

Agacho la cabeza, no quiero que vea mi expresión risueña, ya que se enfadaría, así es que me quedo con la vista hacia la masa que estoy moldeando, pero no puedo dejar de pensar en su apariencia, y al momento en que le paso la charola para que le de los toques finales la veo como se lleva la mano a la frente y se la colorea del blanco de la harina y ahora si no hay forma de que me detenga.

Entonces lanzo una sonora carcajada, que la deja algo molesta mirándome con ganas de estrangularme.

—¿De qué te ríes? —Me pregunta con tono acusador.

—De lo preciosa que te vez, con tu cara enharinada. —Le digo con una amplia sonrisa.

Entonces se lleva la mano a su mejilla y sacudiéndose la harina y observa que le ha quedado pegada a su palma, su mirada demuestra una mezcla de sentimientos entre la vergüenza y el disgusto pero a la vez haciendo un guiño de "me la vas a pagar" en forma graciosa.

—Como siempre, tratando de salvarte de mí reprimenda. —Me dice con tono entre alegre y fiscal, creo que le ha caído en gracia pero no quiere dar su brazo a torcer.

—Solo digo la verdad. —Le respondo entre risas y mirada cariñosa.

—Ah eres muy gracioso. —Exclama al momento en que se me acerca de forma cautelosa quedando a unos escasos centímetros de mí con tono retador, soy capaz de ver que en su otra mano oculta algo.

—Pues a ver si ahora te ríes. —Me dice al instante en que me frota el rostro con el merengue que ocultaba en su otra mano, ahora es ella quien no deja de reír.

—Creo que me queda muy bien, combina con mis ojos. —Le digo, no me molesta para nada esos arranques de mi linda esposa, y al instante la sujeto con delicadeza de sus brazos y termino con la poca distancia que hay entre los dos con un tierno beso en los labios.

Problema resuelto, ella se aferra a mí con ternura mientras que yo no desaprovecho la oportunidad de demostrarle todo lo que la amo, es un momento muy dulce hasta que regreso a la realidad al percibir el aroma del pan quemado.

—¡Peeta! el pan. —Exclama katniss.

—Déjame ver, creo que todavía podemos salvarlo. —Le digo con tono calmado al momento en que lo reviso a ver si hay posibilidades de que no se halla arruinado.

—No paso nada solo se quemaron las orillas de dos bollos, solo hay que rasparlas y todo aquí no ha pasado nada. —Le digo.

—¿Ya ves lo que pasa por burlarte de mí? —Dice con tono juguetón.

—No hay ningún problema por eso no me importaría quemar la charola completa si con eso te puedo besar. —Le contesto.

—Cuando dejaras de hacer esos comentarios. —Me dice.

—Nunca. —Le respondo al instante y con mucha decisión.

El momento es muy tierno a pesar de la pequeña contingencia del pan quemado, y por la poco romántica atmosfera, entre masa, charolas y harina regada, pero es un momento perfecto.

Mismo que termina al instante en que entra por la puerta Danny nuestro ayudante, quien nos dice que hay unas personas en el mostrador preguntando por nosotros.

—¿Quienes serán? —Exclamo.

—Habrá que ver. —Dice Katniss al limpiarse el rostro.

Nos dirigimos a ver quién nos habla cuando vemos en el mostrador a Katherine y Alexander Murphy, oh no ese par de antipáticos, pero en fin a ver que se les ofrece y como me los quito de encima.

—Buenas tardes, ¿interrumpimos? —Dice el pesado de Alexander con su conjunto de pantalón negro y camisa azul marino a rayas, y una falsa sonrisa.

—No solo estábamos horneando, pero ¿a qué se debe su visita? —Pregunto con cortesía.

Katherine solo nos sonríe con entusiasmo debo decir que se ve muy bien aunque demasiado arreglada para mi gusto, con ese vestido lila brillante y zapatillas del mismo color y cabello bien peinado, pero Katniss solo la ve con una siniestra mueca de alegría fingida, evidentemente no le ha hecho la menor gracia su presencia aquí.

—Estamos de vacaciones y quisimos venir a verlos, espero que no les moleste. —Dice Alexander con tono de broma y viendo insistentemente a Katniss, cosa que me molesta pero trato de ser amable.

—Si venimos a quedarnos unos días en el hotel del distrito, será divertido que nos veamos todos los días. —Interrumpe Katherine, dejándome sus palabras resonando en mi oído, ahora sí o Katniss explota o la chica va a quedar como ardilla, con una flecha en el trasero, o más bien como una combinación de las dos opciones.

Estos entrometidos no saben que ahora Katniss esta de carácter mucho más sensible y hasta caótico me atrevería a decir, con todas las molestias y hormonas del embarazo.

—Que bien que se tomen unas vacaciones pero nosotros tenemos mucho trabajo así que les agradecería su ayuda o si no su comprensión. —Dice Katniss, creo que es más que lógico pensar que está molesta, ya lo ha dejado bastante claro con lo que dijo.

—Oh no quisimos quitarles el tiempo, ¿Qué les parece si los invitamos a cenar como muestra de nuestras disculpas? —Dice Alexander con tono amigable.

—No gracias tal vez otro día mañana nos tenemos que levantar temprano a trabajar. —Le responde Katniss cruzando los brazos en señal de no estar muy de acuerdo.

—Bueno ¿qué tal el domingo, no tienen trabajo ese día o sí? —Pregunta Katherine.

—Está bien será el domingo, gracias por la invitación. —Digo a modo de suavizar en algo la situación tensa pero me molesta la forma en la que se presentan a molestar.

—Ok es una cita. —Dicen al instante en que se van.

—¿Qué opinas? —Le pregunto a Katniss.

—Que será mejor que no se metan mucho conmigo, porque no estoy dispuesta a soportar tantas tonterías y Katherine está a punto de jugarse la vida, si empieza a coquetearte de nuevo. —Dice con una macabra sonrisa, creo que esta imaginando diferentes escenarios.

Pero yo pienso en que nuevos problemas nos traigan ese par, ya que la última vez que los vimos no fue muy agradable para Katniss, y ni hablar de mí que no me termina de caer bien Alexander, es muy falso además de que no desaprovecha la oportunidad de ver con malicia a mi esposa y eso no lo pienso aguantar.

Esta tarde ha sido muy extraña pero siempre lo han sido ese par, pero no quiero pensar demasiado en eso, aun faltan tres días para el domingo y si el caso es que nos traerán problemas pienso resolverlo en ese momento porque si no Katniss se dará cuenta de mi preocupación y no me gustaría que se sintiera estresada por mi actitud.

Al caer la noche me concentro en la concina, solo quiero proveer a katniss de todos los cuidados que necesita dado su estado, aunque eso la incómoda un poco, tanto que hay veces en que la descubro algo fastidiada pero en lugar de molestarme la comprendo, no está en su carácter la tranquilidad, a pesar de vivir en paz.

—No le pongas mermelada a las tostadas. —Me grita Katniss desde la sala donde está dándole mantenimiento a su arco y flechas.

—Claro. —Le respondo ya que ahora todo tiene que ser más cuidadoso porque hay veces en las que la comida le da asco, y pues tengo que lidiar con eso y sobre todo con su mal humor pero que mas puedo hacer si soy el más feliz por nuestra situación.

Esta noche esta algo intranquila y no la culpo todo es muy incomodo pero de ninguna manera pretenderé hostigarla con preguntas, solo me centrare en hacerla sentir bien.

Sigo en mi labor, entre el pan, las tostadas y el chocolate, y Katniss sigue con lo suyo cuando escucho el toque de la puerta, seguro debe ser el pequeño Donovan pidiendo algo de parte de Effie así que lo tomo con ligereza el hecho de que katniss ha abierto la puerta.

—¿Que hacen aquí? —Pregunta Katniss con sorpresa y algo de enfado en su timbre de voz, lo que me hace caminar hacia la sala.

—¿Quién es katniss? —Pregunto.

—Hola espero que no seamos inoportunos. —Dice de nuevo ese par como siempre con su ya característico tono de burla disfrazada de gentileza.

Esto no podría ser peor son Katherine y Alexander que están de nuevo de advenedizos pero ahora en nuestra casa, ella luce un vestido rosa con detalles de flores de listón bordadas en el cuello y zapatos del mismo tono del vestido y el con pantalones azules y camisa a cuadros .

—No ¿por qué habrían de serlo? Pasen y siéntense esta es su casa. —Me apresuro a contestar porque sé que si yo no medio las cosas Katniss se encargara de ponerle punto final a la situación y no será muy diplomática, aunque es claro que no me alegra en lo más mínimo su molesta visita.

—Gracias son muy amables al aceptarnos en su casa, veo que es un momento de relajación entre ustedes. —Dice Katherine con voz suave pero dejando entre ver una mirada maliciosa hacia a mí, cosa que Katniss es capaz de notar y a si mismo me lanza una mirada de advertencia.

—De nada, siéntanse cómodos traeré algo de tomar. —Digo con tono gentil para relajar un poco la tensa situación.

—Te acompaño. —Dice Katniss.

Entonces empezamos a preparar unos bocadillos, katniss está muy seria y eso no es una buena señal, así que rompo el silencio.

—Te molesta ¿verdad? —Digo haciendo referencia a esos pesados.

—Si me molesta que vengan a hacernos perder el tiempo como si no supieran que tenemos que trabajar mañana, además de ser muy antipáticos. —Me dice con tono de fastidio.

—Solo se van a quedar unos días, sabes que solo acepte la cena por mero compromiso pero no me emociona en nada. —Digo con tono algo fastidiado.

—Entonces porque tenemos que darles gusto ellos no son nada nuestro solo son dos que se nos pegaron por obvias razones. —Dice con voz molesta, haciendo referencia a Katherine.

—Bueno ya tenemos el compromiso y tenemos que cumplir. —Le digo con tono algo molesto por la situación, aunque solo estoy esperando una excusa para no volver a verlos.

La plática termina cuando regresamos a la sala con los bocadillos.

—Espero que les guste son solo unos panecillos de cajeta. —Dice katniss con voz aparentemente tranquila.

—Pues se ven deliciosos. —Dice Alexander al instante en que toma uno de la charola y se lo lleva a la boca, Katherine hace lo mismo y expresan su gusto por los panecillos.

—Y bueno ¿Cuál es el motivo de su visita? —Pregunto.

—Nada solo decirles que estos días seremos vecinos. —Exclama Katherine.

—¿Cómo que vecinos? —Pregunto haciendo un gran esfuerzo en disimular mi molestia.

—Si acabamos de alquilar una casita cerca de aquí, queremos sentirnos lo más cómodos posibles y que mejor opción que una casita. —Dice Katherine sin poder disimular su ironía ante nuestros fallidos intentos por disimular la incomodidad que sentimos.

—No tenían necesidad de venir a informarnos de ello. —Dice Katniss con tono incomodo viendo fijantemente a Katherine.

—Hay disculpa si los incomoda la idea, solo creímos que sería bueno estar cerca, como somos amigos. —Replica Alexander con tono engañosamente avergonzado.

—No nos incomoda solo nos tomo de sorpresa. —Como siempre me apresuro a contestar para calmar un poco la situación, ya que no le conviene a Katniss tener demasiados altercados en su estado y esta situación es extenuante.

—Entonces me imagino que no hay ningún problema ¿verdad? —Dice Katherine con una gran sonrisa.

—No hay ningún problema. —Contesta Katniss de forma fría y seca, no pudiendo disimular su molestia.

—Ha que despistado soy, traigo un presente para Katniss espero y no te incomode. —Dice Alexander viéndome a los ojos de forma tranquila, al instante en que deja ver una maleta de forma rectangular, mediana, de color negra.

—No ¿Por qué abría de molestarme? —Respondo a su evidente insinuación, obviamente no estaba para nada cómodo, es mas ¿Cómo se atreve a traerle un regalo a mi esposa? Y más aun ¿a cuenta de qué? Es lógico que algo trama.

—Es un pequeño detalle de mi hermano para tan apreciada amiga. —Exclama Katherine con mirada algo burlona hacia mí.

Katniss se encuentra molesta pero ante el presente no hace más que agradecer de forma fingida el detalle, tomándolo en sus manos y abriéndolo de forma casi obligada, pero al momento en que abre la maleta saca un arco de color gris oscuro dando la paraciencia de ser muy fino por los detalles en las palas teniendo una doble curva en s, indudablemente es un bello arco.

—Gracias, no tenías porque molestarte. —Exclama Katniss con mirada tranquila, expresando una sonrisa de agradecimiento.

—No es molestia, al contrario es un gusto poder ofrecerte algo que te agrade, además mi pasatiempo favorito es el tiro al blanco podríamos salir a cazar un día de estos. —Dice Alexander con entusiasmo, a lo que yo ya no puedo soportar la osadía de este sujeto.

¿Qué le pasa? Llega a mi casa a coquetearle de forma descarada a mi esposa y yo me tengo que aguantar las ganas de sacarlo a golpes, creo que por más amable que sea no puedo soportar tal osadía, siento un fuego que recorre cada parte de mi cuerpo, hace tiempo que no sentía tantos celos.

Entre mi molestia me percato de la mirada traviesa de Katherine, es como si disfrutara mis evidentes celos, mismos que no eran del conocimiento de mi esposa ya que seguía viendo el arco y las flechas.

Al ver esa mirada comprendí que todo era parte de un retorcido entretenimiento entre Katherine y Alexander, así que no les daré el gusto de verme molesto.

—¿Peeta te sientes bien? —Me pregunta Katherine con voz entrometida y alegre al mismo tiempo.

—¿A qué te refieres? Yo estoy bien. —Digo a Katherine con aparente tranquilidad, disfrazando mis celos a lo que Katniss reacciona de inmediato viéndome a los ojos.

—Bueno creo que ya es tarde y nosotros tenemos cosas que hacer mañana. —Dice Katniss con aparente tranquilidad.

—Ha disculpen nuestra intromisión, los bocadillos estuvieron deliciosos, nos vemos el domingo amigos. —Dice Katherine con entusiasmo.

—No, gracias a ustedes por el regalo. —Digo con tono gentil, tratando de disimular la molestia que me hicieron pasar, al momento en que salen por la puerta.

—Es un bonito arco. —Digo a katniss con tono algo molesto sin poder controlar mis celos, sé que no es su culpa pero no puedo evitarlo.

—Sí lo es pero no vale nada como regalo, prefiero cualquier cosa que me des tú.

—Responde con tono aparentemente tranquilo, lo cual me calma un poco.

—¿Y aceptaras cazar con él un día de estos? —Pregunto.

—No me agrada la idea. —Responde de forma algo molesta, supongo que la estoy incomodando con mis evidentes celos.

—¿Qué es lo que te molesta? —Me pregunta abiertamente de mi estado de ánimo.

—Me molesta que tengan que venir a nuestra casa a molestarnos, eso es lo que me molesta. —Las palabras fluyen sin que pueda detenerlas.

—A mi me molesta que Katherine tenga que estar cada vez más cerca de ti y ver que tu le correspondes a sus insinuaciones. —Me dice muy exaltada.

—¿Qué insinuaciones? ¿Qué te pasa? Aquí el de las insinuaciones es Alexander que no deja de darte detalles, que a mí me molestan mucho. —Respondo muy ofuscado.

—Si como aquí la tonta soy yo, pero no te preocupes que después de que termine con ella, no tendrá nada que volver a insinuar en su vida. —Exclama con furia, su mirada refleja una gran molestia, misma que es algo exagerada, nunca la había visto así.

Esta reacción suya me hace entrar en razón, no debemos disgustarnos por un par de entrometidos y menos en el estado de Katniss, así que mi expresión cambia a modo de tranquilizarla.

—No peleemos, esto no le hace ningún bien al bebe, ¿recuerdas? —Le digo con voz comprensiva, dejando ver que mi molestia se ha ido totalmente.

Cosa que la serena haciéndola cambiar su mirada a una un poco menos molesta.

—Tienes razón, no le hace bien…pero me molesta tener que soportar a ese par. —Dice ya más calmada.

El ambiente se relaja con una sonrisa de ambos, afortunadamente no paso a mayores y no terminamos diciéndonos cosas que no sentimos.

Después de eso la noche pasa sin más contratiempos, y a la mañana siguiente me percato de que katniss no se encuentra junto a mí.


que tal? espero que les haya gustado... y me comenten que les pareció! chau! hasta la próxima!