Aviso: Este fic es obra de mi imaginacion, los personajes son propiedad de la escritora suzane Collins.
este y mis demas fics han sido publicados en otra plataforma de fics, bajo su mismo nombre y contenido, asi como tambien mi nombre de usuario "seilen" asi que si los encuentran por ahi, no es plagio... soy yo!
ahora que si no estan bajo mi nombre de usuario ni el mismo titulo, porfa avisenme!
a partir de aqui saltaremos unos añitos en la historia, y veremos a unos peeta y katniss mas crecidos pero igual de enamorados!
Capitulo 20
Voces entre las sombras.
El viento sopla a través de la ventana, la brisa matutina en este momento me sabe a duda, cosa que me preocupa mucho, la discusión de anoche me hizo sentir muy mal, porque katniss no tiene la culpa de nada y yo no pude controlar mis celos.
No puedo evitar mi ansiedad por cómo se siente katniss en este momento, se que no es extraño que salga temprano sin avisarme, porque entre nosotros no se necesitan las palabras para saber lo que sentimos, y esta vez se que esta algo perturbada por la molesta visita de Katherine y Alexander, a lo cual comparto su malestar, ya que son demasiado desagradables sus respectivas presencias.
Trato de pensar que no hay ningún problema, que seguro esta en el bosque cazando y relajándose de todo a lo que yo contribuí, no quiero que katniss se sienta mal por mi culpa, eso no me lo perdonaría nunca, pero no puedo evitar la intranquilidad de la que soy presa, a su vez, trato de no discurrir en ello, ya que no quiero que se repita la lamentable escena de anoche, donde le cuestione cosas de las que no tenia culpa.
Así que mejor me preparo para emprender un nuevo día de trabajo, se que katniss regresara cuando se sienta más calmada.
El transcurso de la mañana es habitual, pero en el ambiente se siente una pesadez e incomodidad que no entiendo bien, es como si se avecinara una tormenta, inmerso en mis pensamientos no me doy cuenta que empiezan a llegar más clientes de lo común.
Cosa que me entretiene y me prohíbe concentrarme en este nuevo problema, entre atender a los clientes y el mostrador el tiempo pasa considerablemente, hasta el momento en que ya no hay más clientela, pero como aún es temprano nos preparamos para la siguiente remesa, solo que aunque trato de evitarlo, ahora regreso a pensar en katniss y el inconveniente de anoche.
—Señor se terminaron los panques. —Me dice Danny haciéndome regresar a mis obligaciones.
—Ahora mismo prepararemos mas, para la tarde. —Le respondo al instante en que tomo los ingredientes para empezar a elaborarlos.
—¿Hubo mucha clientela hoy? —Escucho la voz de Katniss resonar junto a mí, a lo que reacciono con una sonrisa de alegría por su llegada.
—Sigue con la preparación como siempre y no viertas demasiada azúcar. —Le doy las últimas indicaciones a Danny antes de no tomarlo más en cuenta.
—Si mi amor, pero no te preocupes todo salió bien, y nosotros pudimos controlar la situación. —Le digo, centrando mi atención solo en ella, haciéndola sentir mejor por no estar presente en ese momento, con una mirada de tranquilidad y amor.
—Ha, que bueno que todo salió bien. —Me responde dando un corto suspiro de alivio por la situación, su voz es apacible, pero en su mirada noto escondido algo de resentimiento.
Mismo que no quiero incitar, al contrario quiero que se dé cuenta que estoy arrepentido y que jamás ha sido mi intención incomodarla.
Su cabello trenzado de forma asidua, aun húmedo, con un mechón de cabello ondulado que le sobresale en la frente, su vestido celeste con pliegues de tela sobre su pecho, a forma de adorno, y sus zapatos de piso del mismo color la hacen combinar su atuendo. A Katniss no le agrada venir al trabajo con traje de caza, por lo cual siempre pasa a la casa a dejar sus presas y ducharse.
Se acerca de forma quieta y tranquila, con sus ojos centrados en mí, es como si el mundo hubiera desaparecido y solo estuviéramos nosotros en el, cosa que me llena de una sensación de paz y serenidad.
—Katniss, yo…—No deja que termine la frase, poniéndome suavemente la palma de su mano en la boca.
—Shhh…No digas nada, todo está olvidado. —Me murmura de forma dulce y cariñosa, al momento en que me abraza muy tiernamente.
Entre sus brazos puedo sentir el perfume de su cabello y de su piel, el suave latir de su corazón, lo que me inunda de una relajante quietud. Siento que no hay problemas, que podemos enfrentar lo que se nos venga con total seguridad de nuestro amor.
Ahora somos más que solo esposos somos una familia y la defenderé con mi vida, además me considero un tonto por haber tenido celos.
—Entonces, ¿te las ingeniaste sin mi hoy? —Me pregunta de forma juguetona, con una sonrisa, dejándome ver que el resentimiento que note en ella se ha esfumado por completo.
—Nunca me las ingenio sin ti, sobrevivo que es diferente. —Le digo, haciéndole ver que sin ella mi vida no tiene sentido alguno.
—Me refería a la clientela. —Me responde de forma pensativa y a la vez graciosa, demostrándome que quiere que el momento sea lo más relajado posible.
—Tenemos que hacer el inventario. —Le menciono con una sonrisa y mirada algo picara.
—Apresurémonos entonces, que ya quiero llegar a la casa. —Me contesta de forma cariñosa.
Nos dirigimos a la bodega, dejando a Danny encargado del pan, mientras nosotros revisamos las provisiones, ya que pronto será fin de semana, y tenemos que ver lo que nos haga falta.
Ya en la bodega me percato de que faltan por acomodar bien algunos sacos de harina, también cuento con poca reserva de leche y demás ingredientes, así que empiézanos el inventario.
Katniss revisa el contenido de chocolate, canela, azúcar y demás, ya que por su estado no me gusta que se esfuerce más de lo debido
—Mira ya quedan muy pocas nueces y pasas, hay que comprar más. —Me dice.
—Si saca lo que quede y llévalo a la cocina, aquí me quedare yo, acomodando los sacos de harina. —Le digo, a lo que ella se apresura a seguir mis indicaciones.
Estando solo en la bodega me apresuro a mover los sacos a un estante especial para ello, el cual hice hace más de catorce años, cuando reconstruimos la panadería, las repisas se encuentran sujetas por pequeñas vigas de metal empotradas a la pared por tornillos.
Uno a uno apilo los sacos que me quedan ya que son varios, cuando noto que Katniss está tardando en llegar de la cocina.
Así que termino de acopiar uno de los sacos y me dirijo hacia la cocina a ver el motivo de su tardanza, tal vez llegaron más clientes y este en el mostrador atendiéndolos, es lo que pienso.
—¿Y la señora? —Pregunto a Danny.
—Está en el mostrador atendiendo clientes. —Me dice.
Mis suposiciones eran correctas, así que voy a ver, tal vez sean varios como hace rato.
Y cuál será mi sorpresa al ver que de nuevo es Alexander, pero ahora invitando a Katniss a ir de caza justos, ahora sí, ya es demasiado y por un segundo todo el bienestar de hace rato se esfumo y solo me queda un gran enojo ante tal osadía y descaro.
—¿Entonces qué dices Katniss? ¿Me acompañas? —Dice Alexander de forma alusiva y provocadora al mismo tiempo.
—No tengo interés por dejar mi trabajo, por tu invitación, lo siento. —Responde de forma algo incomoda y muy directa.
—Gracias por tu invitación pero estamos muy ocupados y te agradecería que no nos interrumpieras de nuestras obligaciones. —Ahora soy yo quien responde antes que siga la fastidiosa plática.
—Lamento importunar solo quise que Katniss me ayudara a conocer la pradera del distrito doce ya que podría perderme en ella durante la cacería. —Dice aparentando aflicción por su desatino.
—No hay ningún problema solo no supiste llegar en el momento correcto. —Digo de forma quieta, tratando de esconder mi gran molestia.
—Entonces será en otra ocasión, espero que tengan un buen día. —Se despide.
—Ya no soporto mas sus insinuaciones para contigo, es más de lo que puedo soportar.
—Digo al instante en que me doy la media vuelta retirándome a la bodega, no quiero empezar una nueva discusión.
—No eres el único molesto. —Me dice katniss.
Pero no quiero empezar algo que tal vez termine mal así que pronto llego a la bodega, y continúo apilando los sacos de harina en el estante.
—Peeta, no tienes por qué molestarte así, nunca lo habías hecho. —Me dice a lo que yo permanezco callado, y trabajando.
—¡Mírame! No me dejes con la palabra en la boca. —Exclama Katniss de forma muy insistente e indignada, sé que no debo hacerlo y me siento mal por ello pero prefiero calmarme por lo que continuo con mi labor.
Coloco el último saco en el estante, pero escucho un crujido de una de las tablas de la repisa, todo me parece tan rápido, solo tengo tiempo de reaccionar para ver que una madera se ha roto y que los sacos nos caerán encima.
No puedo permitir que nada malo le pase a Katniss, así que la desvío del camino, de forma muy acelerada, empujándola en la dirección contraria.
Solo que no corro con mejor suerte que ella y los sacos se desploman sobre mí, siento un fuerte dolor en la cabeza, provocado por el golpe de uno de los pedazos de la madera rota, y el peso de los sacos que me cayeron encima, luego de eso solo pierdo la conciencia.
Lo que sigue es muy frustrante, solo sé que manipulan mi cuerpo, para brindarme ayuda, pero el dolor de cabeza es muy intenso, tanto que es como si me atravesara una serie de espinas, inmovilizando todo mi cuerpo, no puedo moverme, siento como si en mi cerebro resonara una trágica melodía de horror y desesperanza, que a la vez se sacude dentro de ella y con cada movimiento me acercara cada vez más a la oscuridad, aquella a la que tengo pánico de retornar.
Sé que katniss está junto a mí, puedo escuchar sus gritos, su llanto, su pesar, es como si la vida misma se me alejara lentamente, quedando solo el dolor y la desesperación de mi propia culpa.
Tengo mucho frio y calor al mismo tiempo, un escalofrío recorre toda mi espina, de entre la más desesperada soledad de mi estado, me reflejo en el instante que es y se ha perdido solo por mi obstinación.
No soy consciente de lo que pasa, porque me desvanezco entre el suplicio y el límite de mis pensamientos, pero lentamente el dolor se aleja, pasan uno a uno los minutos y con ellos el recorrer de las horas.
Supongo que me encuentro en el hospital, porque puedo sentirme conectado al suero, trato de abrir los ojos, de hablar, o al menos de moverme, pero es inútil, no soy capaz de hacerlo y ahora mi angustia es más grande, no sé lo que me pasa y tengo miedo de quedarme así para siempre.
Hace años fui objeto de una cruel tortura que me llevo casi a la locura, hoy solo me encuentro sin poder despertar otra vez a la vida, es como si de nuevo la oscuridad me reclamara, como si me recordara que no pedo escapar de ella y eso me aterra, ¿Por qué ahora? ¿Por qué cuando creí que por fin podía ser feliz? Es tan irónica la situación como tan escalofriante es mi temor de no recuperarme jamás, no puedo ver nada, solo las sombras de lo que ha sido mi vida, de entre la penumbra solo puedo ver pequeñas imágenes de mi gran amor, de mi gran dolor, de mi gran desesperación.
¡Y todo es mi culpa! sí, yo me ofusque, yo no quise escuchar, solo para calmarme a mí mismo y mi egoísmo me llevo a esto, lo único bueno es que no le paso nada a Katniss, ya que si por salvarla de un peligro tengo que pasar por esta tortura, entonces la recibo mil veces con gusto solo por defender lo que más amo en la vida.
—¿Por qué no reacciona doctor? ¿Qué tiene? —De entre las sombras soy capaz de escuchar la perturbada y lastimera voz de katniss, exigiendo saber mi estado.
—Debería reaccionar ya, es extraño que no lo haga, ya que la contusión a causa del golpe no es tan grave. —Escucho al médico decir que mi situación no es tan grave, y si es así, entonces ¿por qué no puedo reaccionar ya? ¿Por qué no puedo despertar y ponerme en pie? Son cada vez mas desesperadas mis preguntas, soy capaz de escuchar lo que pasa pero no soy capaz de despertar.
—¿Entonces qué pasa? ¿Se quedara así para siempre? —Las interrogantes de Katniss son cada vez mayores.
—Necesitaremos hacerle más estudios, pero por lo que he visto su estado no es tan grave, tal vez habrá que esperar a que reaccione. —Escucho el diagnostico poco claro de mi condición actual.
—A mi lo único que me interesa es saber si se recuperara o no. —Dice Katniss con tono muy decidido.
—No te preocupes Katniss, todo saldrá bien, Peeta sabe cómo salir de las peores cosas, si se escapa de tus rabietas ¿no lo crees? —Escucho el tono burlón de Haymitch brindándole apoyo.
—Trata de estar tranquila, no te hace ningún bien preocuparte en tu estado. —Ahora sé que Effie también está cerca ya que su característica voz es inconfundible.
—No puedo calmarme, escuchaste te exijo que te levantes y nos vayamos a casa, no me puedes hacer esto, entiendes no te perdonaría que me dejaras sola, así que te levantas o te mato. —Ahora si está furiosa conmigo, se nota en su tono más que enfadado, moviendo mi cuerpo y hablándome al oído, si esa es mi Katniss.
—¡Aquí estoy! ¡Puedo escuchar lo que dicen! ¡Katniss no te preocupes por mí! ¡No me dejes! No dejes que me pierda de nuevo, regrésame como antes, como siempre, de entre las garras de la oscuridad, de entre el temor y la soledad. —Es el grito que se ahoga en el silencio de mi voz, y aquel que necesita dar consuelo a mi amor.
—No sufras, no llores, todo estará bien. —Me desespera no poder confortarla en estos momentos, como me pesa el causarle este dolor.
Me mantengo en estado de supuesta inconsciencia —si tan solo supieran que soy capaz de percibir lo que pasa a mí alrededor. —katniss si pudieras saber cuánto lo siento, cuanto me duele que esto sucediera pero por no poder reconfortarte, por no poder decirte que me perdones y que lo siento.
No sé cómo hemos llagado a este extremo, mi mente se maneja entre la confusión, la desesperación y la tortura que es el no poder moverme, el saber que el mundo jira a mi alrededor y no puedo ver, solo sentir y escuchar lo que sucede.
—¿Qué hacen aquí? —Katniss pregunta con tono muy molesto y exaltado.
—Estamos aquí para brindar la ayuda necesaria, no te dejaremos sola. —¿Qué es esto? De nuevo están aquí Katherine y Alexander, el par de extraños que entraron a nuestras vidas solo para regocijarse de mi situación, solo para burlarse de mí, y yo sin poder gritarles que se vayan y se alejen para siempre de nosotros.
—Que amables al mostrar interés en un nuevo amigo. —Escucho la ironía en el tono de voz de Haymitch.
—¡Peeta! qué difícil es verte así, tú que eres tan perfecto, ahora estas tirado en esta cama. —Siento la presencia de Katherine junto a mí, su respiración muy cerca de mi rostro, lo que me pone inquieto, Katniss no aguantara esto.
—No puede moverse y será mejor que no te le acerques tanto. —Siento como Katherine se aleja muy bruscamente, casi con violencia, y ahora sé que Katniss la distanciado a empujones de mi y celebro su acción.
—No me mal entiendas solo estoy preocupada. —Continúan su altercado, cosa que me incomoda ya que no quiero que le suceda nada a mi hijo por culpa de tan desagradable presencia.
—Creo que estas algo perturbada y sensible por la situación Katniss, será mejor que nos retiremos solo quisimos apoyarte en lo que necesites. —Ahora es la voz de Alexander la que resuena en mi mente, y sé que no es sincero en sus bondades, puedo sentirlo.
—Chicos cálmense, y tu, no debes molestarte tanto que puedes dañar al bebe. —Dice Effie con tono de reprimenda.
—¿Qué dices? ¿Katniss tendrás un bebe? ¿Por qué no lo dijiste antes? —Escucho el total asombro de Alexander, su voz parece muy consternada por la noticia, ya que ha cambiado radicalmente su tono.
—No tenia porque hacerlo, solo son desconocidos para mí. —Su respuesta es más que clara, solo son un par de desconocidos para nosotros.
—Disculpa nuestro atrevimiento, y en verdad lo que necesites, estamos aquí para apoyar, lo digo en serio. —Algo ha cambiado en su voz, ahora lo siento genuino en sus ganas de ayudar, es como si la noticia lo hubiera centrado en lo que de verdad es, solo un intruso en nuestras vidas.
—Todo es producto del momento, ¿Por qué no mejor van a tomar algo? Ya somos muchos aquí y eso inquieta a Peeta. —Effie interviene de forma tranquila a manera de aplacar la situación, hasta podría ver su gesto para excusar el comportamiento de mi molesta esposa.
—Yo no me voy de aquí, hagan lo que quieran yo me quedo hasta que despiertes, entendiste. —Oigo su voz entre tranquila y después en decreto de Katniss, puedo sentir su mirada fija en mí.
—Nosotros si nos retiramos a tomar algo, creo que ha sido algo atropellada nuestra intervención aquí, vamos Katherine. —Alexander esta apenado, puedo percatarme de ello.
—La noticia nos ha tomado por sorpresa, pero te deseamos lo mejor, aunque ahora estas algo aturdida, querida amiga. —No obstante el tono de Katherine es mas mordaz que de costumbre lo que me dice que ella no se ha dado por vencido aun.
Después de eso solo escucho pasos saliendo de la habitación, el roce de su templada mano sosteniendo la mía con delicadeza y su cabeza recostada sobre mi pecho, su calor y su presencia es todo lo que necesito para sobrellevar este amargo momento, no dice nada solo sé que sufre por mí.
—¿Sabes que no puedes dejarnos verdad? —Rompe el silencio con su voz fría y turbada, solo se pone así cuando esta mas que afligida.
Siento la calidez de una lagrima rodar por mi mejilla y perderse en lo profundo de mi dolor por no poder confortarla.
Mi respiración es cada vez más acelerada, necesito despertar, no puedo quedarme así para siempre, no puedo perderme en las sombras, no ahora.
