Aviso: Este fic es obra de mi imaginacion, los personajes son propiedad de la escritora suzane Collins.

este y mis demas fics han sido publicados en otra plataforma de fics, bajo su mismo nombre y contenido, asi como tambien mi nombre de usuario "seilen" asi que si los encuentran por ahi, no es plagio... soy yo!

ahora que si no estan bajo mi nombre de usuario ni el mismo titulo, porfa avisenme!


Capitulo 23

Mi mejor regalo.

Esta mañana ha sido más que feliz para mí, pues si bien he tenido que lidiar con el sufrimiento, también me ha dado una de las dichas más grandes de mi existencia, que importa el dolor, que importa el miedo…

El día pasa de forma menos que habitual ya que es domingo y a pesar de no abrir hoy, me encuentro solo en la panadería porque faltaban algunas cosas por acomodar en la bodega y Katniss insistió en que viniera yo solo ya que deseaba hacer la limpieza de la casa, cosa que me dejo algo sorprendido, por el hecho de que no quisiera que la hiciéramos juntos como siempre.

Pero se lo atribuyo a su humor variable, así que aquí estoy trabajando con el empeño de siempre, las horas pasan de forma tranquila, y como no es mucho el trabajo ya estoy por regresar a mi casa.

—¿Ya casi terminas? —Escucho la voz de Katniss en la puerta, se ve tan linda con ese vestido rosa pastel de tela delgada, con florecitas bordadas de hilo brillante en toda la falda, parecen pequeñas estrellas incrustadas en el vestido, el cual es holgado en la falda haciéndolo muy cómodo para la preciosa pancita de mi Katniss, y con un ligero escote en el pecho, con manguitas de tela tranparente, y en su cabello una cinta de tul blanca sujetándolo a forma de moño, combinando muy bien con sus zapatos de piso del mismo color.

Siempre me ha parecido la más hermosa de las mujeres, no hay otra como ella, mi Katniss…mi preciosa.

—Ya estaba por irme, no creí que vendrías por mí. —Le digo con una amplia sonrisa pues siempre es más que un gusto poder vela.

—Estaba algo incomoda sin ti. —Me dice con tono alegre, y un particular brillo en sus ojos.

—Sin mí no estarás nunca, pues te amo con todo mí ser. —No hay oportunidad que no aproveche para procesarle mi gran amor.

—Entonces vamos a casa que ya quiero llegar. —Me dice con algo de rubor en su mirada y algo de nerviosismo en su voz.

—Si ya termine, podemos irnos. —Le digo con suavidad, colgando el delantal que traigo puesto.

Katniss me ayuda a cerrar la panadería y en todo el camino, recorremos las calles tomados de las manos, pasamos por la plaza y una hermosa niña rubia jugando con burbujas de jabón logra llamar mi atención, deteniéndome un instante.

Veo su alegría, sus risas y su inocencia reflejándose en las tonalidades multicolores y traslucidas de las burbujas y pienso en la tranquilidad que se puede disfrutar ahora, y en que todo lo que sufrimos en la guerra, bien valió la pena pues ahora vivimos en paz.

—Está feliz. —Me dice Katniss con tono melancólico y una leve sonrisa, creo que está pensando lo mismo que yo.

—Pronto tendremos a la nuestra. —Le digo liberando un ligero suspiro, girando mi atención hacia su vientre.

No puedo evitar posar mis manos sobre ella y le sonrío de forma muy tierna, a lo que ella responde con la misma intensidad, este es un momento muy dulce entre los tres, así que el camino se vuelve mucho más placido y confortable, tanto así que sin darme cuenta ya estamos frente a la casa.

Abro la puerta y me sorprendo al escuchar gritar —¡sorpresa! "Feliz cumpleaños" —En forma de coro.

—¿Pero…que es esto? —Digo muy asombrado, mirando a Katniss de forma interrogante.

—Sabía que no recordarías que hoy es tu cumpleaños. —Me dice de forma entusiasta.

Oh ahora recuerdo que si, tienen razón hoy es mi cumpleaños, y llego de forma inadvertida para mí, con tantas cosas en mente, pero sin lugar a dudas, también muy felices.

—¿Tu planeaste todo esto? —Le pregunto a Katniss con tono impresionado.

—Quería que recordaras este como tu primer cumpleaños con la bebe en mi vientre. —Me dice con voz pausada.

—Mi amor, no tenias que hacerlo, yo siempre soy el más feliz por estar a tu lado. —Le digo al instante en que la abrazo y le doy un dulce beso en los labios, mismo que ella responde con mucho candor.

—Lo más difícil era que estuvieras lejos para que prepararan toda la casa. —Me dice al separarse del beso, pero aun entre mis brazos.

—Ah… fue por eso que me insististe en que fuera yo solo a la panadería. — Le digo descubriendo su plan, con una sonrisa traviesa.

A lo que ella responde con un tono de broma y algo de timidez, pues no es su estilo este tipo de sorpresas, pero se lo agradezco con el corazón.

—Pero no se queden en la puerta, pasen "esta es su casa" —Dice Effie con tono un tanto burlón, haciéndome ver que todos están frente a nosotros, se ve algo contrastante con la celebración puesto que su atuendo es algo vistoso con ese vestido en color verde olivo, entallado en las caderas pero con un vuelo al inicio de las rodillas, combinando con la blusa de la misma tela, una funda de encaje blanco floreado en ella, y un tocado de listón en el cabello, definitivamente no pierde ocasión para recordar sus viejos tiempos.

A cada paso veo rostros más que conocidos y queridos para mi, Haymitch con unos pantalones negros y una camisa azul celeste, con mangas a tres cuartos, y una sonrisa picara en su rostro, ya que se que le divierten las sorpresas.

—Apuesto a que no te lo esperabas. —Me dice.

—Tienes razón, es una sorpresa agradable. —Le respondo con tranquilidad.

—No te imaginas como lo planearon, creía que no saldría con vida de todo esto, pues se ponían como fieras cuando hablaba, claro para dar mis acertadas opiniones. —Me dice con tono de complicidad al instante en que se lleva las manos a la cabeza, moviéndola de un lado a otro.

—Te escuche. —Exclama Effie.

—¿De qué hablas? yo no he dicho nada. —Responde tratando de ocultar sus comentarios sarcásticos y divertidos.

—Ya ves, ¿qué te dije? ¡Igual que una fiera! —Me murmura con una sonrisa.

Pero mi atención la distrae el pequeño Donovan tirando del brazo de su padre, que ha llegado a tratar de jugar con él, con esos zapatitos de charol negro reluciendo al contraste con su trajecito azul celeste, combinando con la camisa de Haymitch y ahora descubro que Effie los vistió a tono.

Delly con su esposo Billy hace años que se caso y ahora es feliz junto él y sus hijos Erik y Max dos niños de diez y once años de edad, que se parecen mucho entre sí, con su cabello negro y ojos azules, ella también pudo forjarse una vida tranquila después del horror de la guerra.

—Felicidades Peeta, que siempre seas muy feliz. —Me dice al darme un abrazo afectuoso y una sonrisa de gran amistad.

—Gracias por venir y desearme lo mejor. —Le digo con tono afable.

—No podíamos faltar, somos amigos desde hace mucho tiempo. —Me dice Billy con tono amigable.

A lo que respondo con una sonrisa de agradecimiento.

Veo también que están mis ayudantes de la panadería, y algunos vecinos más.

La celebración es muy divertida, la música, la algarabía y cuidado con la que está hecha me comprueba que Katniss sin duda tiene más sorpresas que dar.

En el centro de la mesa se encuentra un hermoso pastel con betún color blanco y chispas en tonos azules, sin duda es un pastel singular.

—Qué bello pastel. —Exclamo.

—Qué bueno que te guste, lo hizo Katniss. —Me dice Effie con la emoción que la caracteriza.

Katniss hizo el pastel con sus propias manos, es una dulce idea el saber que lo hizo por mí ya que se ve que puso su mayor esfuerzo en ello y no se le da muy bien la paciencia, así que lo aprecio mucho mas.

Una sonrisa sale de mis labios al imaginármela peleándose con el betún, con su seño fruncido, tratando de que le aquede lo mejor posible, casi puedo verla rabiar con eso y mancharse el rostro con merengue.

—¿De qué te ríes? —Escucho la voz inquisidora de Katniss, seguro sabe lo que me estoy imaginando.

—¿Yo? No amor de nada en especial, solo me imaginaba tus lindas manos decorando el pastel. —Le digo tratando de disimular mi sonrisa.

—Como si no supiera lo que piensas, bueno ya tendré tiempo. —Me dice con tono travieso pero me deja con la duda ¿de qué tendrá tiempo? ¿de torturarme? Entonces recuerdo a Haymitch decir "como fieras" y vuelvo a sonreír.

—Sí, si chicos dejen sus cosas para otro momento, hay que partir el pastel. —Dice Effie invitándonos a compartir la rica tarta.

Sin duda este día ha sido muy estimulante, esta mañana comenzó de forma muy feliz con las pataditas de mi bebe, ella fue la primera en felicitarme por mi cumpleaños y no hay mejor regalo en la vida, que mis dos grandes amores a mi lado.

La sorpresa de la fiesta, que estuvo rodeada de entrañables amigos, fue muy gracioso ver a todos reunidos, divertirse y convivir al ritmo de la música y la jovialidad.

—Todo estuvo fantástico, gracias amor. —Digo a mi amada esposa, al momento en el que me recuesto en la cama, pues estamos solos de nuevo ya que la fiesta termino y nosotros apenas acabamos de limpiar.

—Si fue muy alegre. —Me responde serenamente.

—El pastel te quedo estupendo. —Le digo.

—Sí, me costó un poco de trabajo pero al fin quedo bien. —Me responde con una leve sonrisa.

Entonces viene a mi mente la misma escena de Katniss peleándose con el pastel, con las mejillas manchadas de betún, incluso amenazándolo con destruirlo si no queda a su gusto, y un suspiro seguido de una gran risa me delatan frente a ella.

—¿En qué piensas? —Pregunta con tono inquisidor.

—En lo linda que te veías decorando el pastel. —De nuevo mis palabras no miden las consecuencias y se precipitan ante ella.

—Es cierto, ahora recuerdo que te la tenía jurada. —Me responde con el seño fruncido, expresándome una mueca de molestia.

—¿Yo? Claro que no…—Le respondo con simpatía.

—Vamos confiesa que te burlabas de mi. —Me inquiere suspicazmente con mirada un tanto juguetona.

—Te juro que nunca sería capaz de burlarme de ti, mi amor. —Le respondo con ternura.

Una lagrima brota de sus hermosos ojos, ¿Qué hice? ¡Soy un tonto!, de alguna forma que no me puedo explicar la incomode, no puedo dejar de pensar en lo que la pudo haber molestado.

—No te pongas así, mi amor, si te incomode discúlpame soy un tonto. —Le pido disculpas.

Es muy raro que Katniss reaccione de esa forma, cada vez la siento más extraña, definitivamente las hormonas están jugando con su carácter en estos días.

—No me incomodaste, en realidad no sé ni porque estoy así y me detesto por eso, pues no es mi forma de ser. —Me dice con tono molesto al decir que no es su carácter llorar por cualquier cosa.

—Bueno, será mejor que nos vallamos a acostar, mañana será otro día. —Le digo con tono tranquilizador, pues finalmente es algo que no está en nuestras manos, las hormonas juegan con su estado de ánimo, pero la comprendo muy bien, se que en estos casos es mejor dejar que las cosas fluyan.

La noche transcurre plácidamente, el clima es muy fresco y el ambiente es de tranquilidad, por el momento no hay pesadillas que le interrumpan el sueño a mi Katniss, pero no puedo dormir, solo estoy acostado viendo hacia la ventana, no hay estrellas en el cielo y el frio de la noche es cada vez más presente y arropo a katniss entre las sabanas y el calor de mi pecho, no quiero que se vaya a resfriar.

Enciendo la lámpara que está en el buro al costado de la cama y veo el reloj que marca las 11:00 de la noche, no es muy tarde pero aun así Katniss y yo acostumbramos a dormir temprano, pero esta vez, me la paso pensando en lo que fue el día, en la gran ilusión que me provoca el saber que pronto nacerá nuestra hija.

Extiendo mi brazo para apagar la luz, acaricio suavemente la piel de katniss, y me concentro en ella, en ver como duerme tranquilamente, su respiración es calmada y rítmica.

De forma repentina comienza a llover torrencialmente, el frio es cada vez más envolvente, lo que me hace separarme del lado de Katniss para serrar la ventana.

El estrepitoso estruendo de un rayo al caer resuena en toda la habitación, y me conmociona por un momento, pero no lo suficiente para ver que Katniss despierta con sobresalto y de un tirón en la cama.

—¡Peeta! ¿Donde estas? —Exclama con un tono de miedo en su voz, frotándose los ojos por la oscuridad de la recamara y tratando de encontrarme entre las sabanas sin ningún resultado.

—Aquí estoy amor, solo estaba cerrando las cortinas. —Le digo con suavidad, al instante en que me presento ante ella rápidamente.

—No me dejes nunca… nunca te alejes de mi, ¿entendiste? No lo soportaría. —Me dice aferrándose cada vez más a mí, puedo sentir que aun esta sensible.

—Jamás me separare de ti amor, de eso puedes estar segura. —Le repito una y otra vez, acariciando su cabello, con todo dulce y muy cariñoso.

En la oscuridad de la noche se encuentran sus labios con los míos, de forma muy tierna y suave, siento su cálida respiración y el aroma de su dulce aliento.

Al separarse de mí, siento la necesidad de seguir besándola cariñosamente, necesidad de la que no me privo.

Así continuamos propinándonos dulces y cortos besos en los labios, siguiendo con sus mejillas, sus ojos, su frente, su cuello, recorriendo cada parte de su rostro con mis labios.

Siento como nuestra respiración se acelera cada vez más, pero solo quiero demostrarle que siempre estaré junto a ellas, siempre serán la luz de mis ojos.

De sorpresa, Katniss comienza a besarme muy apasionadamente, casi cortándome la respiración, es una sensación muy placentera, ya que me demuestra su dominio y sus ganas de mi.

A lo que yo respondo con la misma intensidad, se que la noche es fría pero no puedo sentirlo realmente ya que hemos entrando en un excitante juego de seducción.

Mi respiración se entrecorta cada vez más, Katniss me deja sin aliento es total su deseo que no me da tregua alguna para tomar un respiro.

—¿Qué tienes? —Le murmuro, apenas pudiendo recuperarme, la situación me deleita pero a la vez me extraña.

—Nada solo quiero demostrarte cuanto te deseo ¿no te gusta? —Apenas alcanza a decirme al instante en que me muerde el cuello de forma suave y seductora, deslizando su lengua cálida y húmeda por mi piel, seguida de un succionador beso en esa zona, provocando que me enloquezca, el escalofrió que siento es inmediato y me recorre todo el cuerpo.

—Sabes que soy incapaz de resistirme a ti. —Son las últimas palabras que alcanzo a decir antes de dejarme arrastrar por la pasión y encanto del momento.

El tiempo transcurre casi volando, han pasado alrededor de cuatro meses, los cuales avanzan cargados de felicidad, momentos agradables, excitantes ya que Katniss está algo incitada en este tiempo debido a esto el invierno fue un poco más cálido en este año, pero también el tiempo nos trajo inquietud, malos ratos y otros peores debido a las pesadillas cada vez más habituales al acercarse el noveno mes de embarazo.

Ahora ya luce un vientre muy redondo y abultado, también se han restringido mucho mas sus esfuerzos, cosa que la tiene algo molesta pues es muy independiente y testaruda, los viajes de cacería matutina ya son nulos, y yo por mi parte no dejo de ayudar y cuidarla en lo que puedo, se que muy pronto nacerá mi bebe, y la idea me mantiene lleno de ilusiones.

Estamos en el mostrador de la panadería, la mañana está un poco inactiva ya que ayer hubo fiesta en la plaza.

—La mañana esta algo floja ¿verdad? —Katniss me dice con un tono un tanto fastidiado.

―Si esta algo muerto, mejor vámonos a la casa. ―Le digo con tono también algo aburrido, cruzándome de brazos sonriéndole cariñosamente.

—O tal vez podemos pasar un tiempo en la cabaña, eso te relajaría un poco. —Le digo con tono dulce, sería una buena idea para pasar unos días tranquilos.

—Es verdad la cabaña me relajara un poco de la tensión del aburrimiento. —Me responde con una muy ligera sonrisa.

—Entonces mañana vamos ¿te parece? —Le pregunto.

—Entonces preparemos todo para ir. —Me responde con una sonrisa de complicidad.

Y así pasa una hora más, en la que no hay gran venta, y cerramos para regresar a la casa a prepararlo todo, pues desde hace media hora se fueron nuestros ayudantes ya habiendo terminado su labor por ser un día relativamente muerto en el trabajo.

El camino lo transcurrimos tomados de las manos, viendo los arboles y las nubes, el momento es relajante pues siento que Katniss está algo adormilada.

—Veo que tienes algo de sueño, ya mero llegamos y podrás tomar una buena siesta, no te preocupes por nada amor, yo arreglo todo, tu solo descansa. —Le digo mientras le sonrío.

—Creo que será lo mejor, el día me aburrió tanto que mejor tomo una siesta. —Responde con un ligero bostezo, recostando su cabeza en mi hombro, yo reacciono rodeándola con mis brazos desde su espalda, apenas si puedo por su vientre pero así las abrazo a las dos juntas y seguimos caminando de esa forma hasta llegar a la puerta de la casa.

Nos detenemos un momento para abrir la puerta, pero en ese instante siento que la bebe se mueve dentro de Katniss, pues aun estoy abrazado a ambas.

Sonrío con amor, mi niña reacciona feliz ante nuestro acercamiento, pero Katniss no responde con el mismo miedo que otras veces, esta ocasión solo me sonríe ligeramente.

Pero su expresión cambia violentamente al propinar un grito de dolor, arrodillándose y llevando sus manos al vientre.