Aviso: Este fic es obra de mi imaginacion, los personajes son propiedad de la escritora suzane Collins.
este y mis demas fics han sido publicados en otra plataforma de fics, bajo su mismo nombre y contenido, asi como tambien mi nombre de usuario "seilen" asi que si los encuentran por ahi, no es plagio... soy yo!
ahora que si no estan bajo mi nombre de usuario ni el mismo titulo, porfa avisenme!
Capitulo 24
Hope.
—¡Esto es insoportable! —Exclama al tiempo en que se lleva las manos al vientre, inclinada sobre sus rodillas.
—Tranquila por favor, Todo va a salir bien, te lo prometo. —Son las únicas palabras que logran salir de mi boca.
—¡A si, dices tranquila! —Exclama en tono sarcástico, tomándome con mucha fuerza el brazo.
Es cuando doy gracias por estar en las puertas de nuestra casa, así que la dejo recostada en la sala para que descanse un rato mientras yo, llamo por teléfono al hospital.
El viaje de camino es angustioso por la expectativa, parece que se calmaron un poco las cosas y el dolor cesó por un momento, el suficiente para que me relaje un poco.
—Ya verás que todo saldrá bien, solo mantente tranquila amor. —Le digo al instante en que le doy un beso en la frente.
—Se que todo estará bien, pero tengo algo de miedo, no quiero que le pase nada a la bebe. —Me responde con tono de preocupación.
—Nada pasara, jamás me separare de ustedes te lo prometo. —Son frases que logran salir de mi corazón, jamás me separare de ellas.
—¿Y acaso creías que permitiría que fuera diferente? Recuerda que ambos participamos en esto, ahora te quedas ¿está claro? —Me dice de forma algo burlona y tajante.
Lo cual me produce una risa de satisfacción ya que si tiene ánimos de bromear, las cosas deben ir por buen camino.
Ya en el hospital todo es muy rápido, la llevan a la sala de maternidad y la preparan pues la labor de parto ya va algo avanzada.
Mientas me toca estar afuera en la sala de espera, y solo puedo pensar en lo feliz que estoy de saber que por fin tendré en mis brazos a mi hija.
Ruego por que no exista complicación alguna y pronto pueda regresar a casa con mis dos grandes tesoros.
Estoy tan inmerso en mis pensamientos que no veo a mí alrededor hasta que siento una palmada en la espalda.
—Si sigues así no serás de mucha ayuda. —Es Haymitch el que me habla con tono de comprensión.
—Déjalo es normal que este preocupado, ¿ya olvidaste como estabas tú, cuando estaba por nacer Donovan? —Effie le hace referencia al día en que nació el pequeño, y ahora recuerdo que si no hizo surcos en el pasillo del hospital fue por milagro, pues paseaba de un lado a otro en el pasillo.
—¿Cómo se enteraron? —Pregunto ya que con las prisas no pensé en ellos.
—¿Bromeas? Sabes que todo el distrito los conoce, y si algo les pasa no se tardan en formar las habladurías. —Contesta Haymitch con tono risueño.
—Tienes razón, pero no pensé en nada. —Digo.
Es entonces cuando pienso en la madre de Katniss y en que tiene que estar aquí compartiendo la llegada de la bebe.
—Hablare por teléfono a la madre de Katniss. —Exclamo al instante en que me levanto de mi asiento.
—Tranquilo no te preocupes ya lo hice por ti. —Responde Effie de forma relajada.
—¿A caso creíste que Effie desaprovecharía la oportunidad de organizar una visita? —Dice entre risas Haymitch.
—Todo está arreglado y llegara mañana temprano. —Dice con gran entusiasmo.
La noticia me deja más tranquilo ya que a Katniss le agradara mucho que su madre este aquí para apoyarla en estos momentos.
—Señor su esposa lo está llamando. —La enfermera me conduce a la sala de maternidad.
Me acomodo junto a ella, entrelazo mis manos con las suyas y la mantengo así todo el tiempo.
Cada vez es más fuerte su desesperación, sus gritos de dolor, la fuerza con la que me sujeta y mi sentido de apoyo.
—¡Sigue así! Ya casi puedo verla. —Exclama el doctor.
—Hago lo que puedo. —Responde entre gritos.
—Solo un esfuerzo más, puja, puja. —Sigue diciendo.
Su respiración es muy acelerada, su corazón late muy fuerte, soy capaz de sentirlo, llora por el dolor y suda mucho.
Experimento una gran emoción pero a su vez, me desgarra el alma el hecho de verla sufrir tanto, quisiera ser yo quien sintiera el dolor y no ella.
—buaa, buaa. —Por fin se escucha el llanto de la bebe.
—¡Es una niña! —Exclama el doctor al llevara a la luz a mi pequeña.
—Te dije que sería una niña. —Le digo entre risas de emoción.
El doctor la envuelve en una manta y la lleva al regazo de Katniss para mostrársela, apenas si tiene un muy delgado cabello color castaño, su piel es tan suave y blanca y esta toda arrugadita. —Es preciosa. —Dice Katniss con mirada dulce.
—¡Es Hope! Nuestra Hope. —Respondo.
—Si amor, es nuestra Hope. —Me dice con mucho cariño.
—Es el ser más hermoso que he visto. —Digo con tono enternecido al instante en que unas lágrimas se deslizan por mi mejilla, son lágrimas de felicidad.
Nuestra niña abre sus ojitos de forma tímida y confundida, sus ojos son azules como los míos, lo que me emociona aun más.
—¡Tiene mis ojos! —Exclamo con devoción y una gran sonrisa de felicidad.
—Si tiene tus preciosos ojos azules. —Me responde al tiempo en que le da un beso en la frente.
—Gracias amor, gracias por darme este gran tesoro. —Le digo al momento en que le doy un tierno beso en los labios.
Mismo que ella responde con mucho amor, es el momento más maravilloso de mi vida, siento que puedo ser más fuerte, solo porque ella existe, y me pregunto como algo tan frágil y pequeño puede llenar tanto nuestras vidas.
Y hacerme sentir que puedo ser mejor persona, que puedo dar mi vida si fuera necesario por la suya.
Mi vida ha sido triste pero todo lo compensa este momento, estar junto a los seres que más amo, poder compartirles mi vida y darles todo lo que soy es la sensación más perfecta del mundo.
—Fíjate muy bien de la niña, no la pierdas de vista, cuídala. —Me dice con tono algo preocupado, y la comprendo, tiene miedo de que algo pueda suceder ya que la desconfianza que le dejo todo lo que hemos vivido es mucha.
—Con mi vida. —Respondo inmediatamente.
Minutos después y exhausta por el gran esfuerzo queda dormida bajo el efecto de los sedantes.
A la bebe la llevan a los cuneros y yo no la pierdo ni un segundo, pues se lo prometí a Katniss.
Afuera siguen Effie y Haymitch, esperando noticias, veo que platican así que me acerco a ellos. —Es una niña. —Les digo con tono de alegría.
—¡Una niña! Debe ser preciosa ¿Dónde está? —Exclama con alegría Effie.
—¡Qué bien! Ya verás que entre las dos harán de tu vida una montaña rusa de alegría y llanto. —Me dice Haymitch con tono burlón centrando su atención hacia Effie.
—¿Insinúas que así ha sido tu vida con nosotros? —Le pregunta.
—No, ha sido, así es… pero no cambiaria ni un segundo de mi vida con ustedes.
—Responde con cariño, y es algo extraño ya que no es su estilo hablar así, pero seguro es por el momento.
—Ah se me olvidaba, aquí están las cosas de la bebe. —Effie tiene en sus manos una pequeña maleta con la ropita de la bebe.
—¿Pero cómo has ido tan rápido? —Respondo.
—¿Con quién crees que estás hablando? Sabes que pienso en todo. —Me dice.
Entonces agradezco una vez más que me este ayudando en todo ya que por los nervios y sin su ayuda no habría hecho nada.
De esta forma pasa el primer día y la recuperación de Katniss es pronta, el doctor me ha dicho que mañana mismo la dan de alta ya que las dos están muy bien de salud.
Me quedo toda la noche haciendo guardia y a la mañana siguiente el entumecimiento de mi cuello me despierta, pero no importa, ningún dolor puede hacerme ningún daño pues mi felicidad es demasiada y solo quiero llevármelas a casa.
—Peeta llegue tan rápido como pude, ¿Cómo están Katniss y mi nieta? —Escucho la voz de la mama de Katniss.
El tiempo parece no pasar por ella, su vestido azul celeste hasta las rodillas, con su cabello sujeto por una liga la hacen ver muy bien, su rostro ya marca algunas arrugas pero su expresión de alegría y emoción la hacen ver radiante, ¿y quién no estaría emocionado?
—Están muy bien, hoy mismo las dan de alta. —Le digo.
—Yo las cuidare, no te preocupes, me encargare de que no les falte nada. —Me dice.
—Gracias por estar aquí. —Le respondo con amabilidad.
—Bien ¿y donde esta? ¿Puedo verla? —Pregunta.
—Si veremos que dice el médico. —Respondo.
—Hola ¿Cómo está Katniss? —Escucho la inconfundible voz de Johanna.
—¿Johanna eres tú? Cuanto tiempo sin vernos. —Le contesto pues me deja con asombro de verla después de tantos años, se ve contenta, perece que la vida la ha tratado bien después de todo, pues se trasluce en sus ojos un brillo que nunca antes le había visto.
Pero pronto descubro el porqué ya que en sus brazos se encuentra una niña como de cuatro años de edad, es linda de cabello rizado y negro, ojos grandes color marrón.
—¿Qué creías? ¿Qué me perdería el nacimiento de tu retoño? Claro que no. —Responde con su tono típico en ella, con una sonrisa un tanto burlona y viendo a la madre de Katniss.
—Gracias por venir. —Le digo amable y alegremente dirigiendo mi atención a la pequeña niña. —Te vez muy bien.
—Sí, sí, sí, no me quejo, ahora yo también tengo por quien vivir, mi pequeña Mireille ¿pero dónde está esa bebe? —Responde con tono algo nostálgico.
—Precisamente íbamos a platicar con el doctor para que nos diga si podemos verlas. —Le digo centrando mi atención también en la madre de Katniss quien me dirige una mirada de común acuerdo.
Una enfermera nos conduce al cunero donde se encuentran los recién nacidos.
—Es la primera de la tercera fila. —Dice señalándonos a la niña.
Pego mi rostro en el cristal, le sonrío embelesado, no puedo ver mis ojos pero sin duda reflejan la más pura de las felicidades.
—Hola bebe, soy tu abuela. —Dice la madre de Katniss con tono cariñoso.
—Es linda, parece un bombón, por lo rosa y algo hinchada. —Dice Johanna con tono alegre al tiempo en que le sonríe a su pequeña.
Sin duda dejaría de ser ella si no hiciera un comentario así, pero como la conozco bien sé que es su forma de decirnos que está feliz por nosotros.
—Katniss y ese hermoso bombón son mi razón para vivir. —Digo casi sin darme cuenta de ello.
—¿Ya escogieron un nombre? —Preguntan en coro las dos, a lo que sonríen ligeramente.
—Se llama Hope. —Digo con una cálida sonrisa.
—Es la pequeña Hopy. —Escucho una voz infantil exclamar el diminutivo.
Es Donovan quien ha escuchado todo y se ha apresurado a ponerle su primer mote a mi bebe, y a su costado se encuentra Haymitch.
—Sabía que estarían aquí. —Dice con tono tranquilo.
—Johanna que gusto volver a verte. —Dice complacido de verla, pues hace mucho que no la veíamos.
—¿Y qué tal tu vida? Bueno para que pregunto si se ve que tienes una hija ¿Cuándo te echaste la soga al cuello? —Pregunta.
—Si son muchas preguntas pero no me he casado, para que arruinarle la vida a alguien más, esta es mi hija adoptiva, ella tampoco tenía a nadie y decidí que uniéramos nuestras soledades, es Mireille porque es un milagro en mi vida. —Responde con tono algo cariñoso al referirse a la niña, supongo que por la emoción del momento se sintió algo nostálgica, pues es extraño que diga algo así.
—Estabas melancólica cuando le pusiste el nombre. —Dice Haymitch de forma risueña.
Es verdad Mireille significa milagros, y es algo simbólico aun para Johanna, pero me siento muy feliz por ella, de saber que también ha podido sobreponerse al dolor y ahora tiene una razón por la cual vivir, "ya tiene a alguien que le da sentido a su vida"
—Bueno, bueno, tanta sensiblería me está empezando a dar nauseas. —Dice Johanna reponiendo su anterior tono y como una respuesta al comentario sarcástico de Haymitch.
—No si yo solo decía. —Dice Haymitch viéndola con algo de burla.
—¿Esta es mi primita? —Pregunta Donovan, haciéndonos poner atención en el.
—Si ella será como tu primita. —Respondo.
—Me gusta. —Contesta con tono inocente, liberando una sonrisa traviesa. —Hope no me gusta tanto, es más lindo Hopy.
—Si es lindo. —Le respondo.
—¡Mira esta sonriendo Hopy! —Me dice muy entusiasmado, y veo a través del cristal que mi hijita esta sonriendo, es tan bella que todo desaparece y solo existe ella.
La situación se torna graciosa y relajada pues ver a la bebe sonreír es un espectáculo muy tierno.
Ya en la habitación de katniss, la contemplo unos minutos antes de que despierte, se ve tan hermosa al dormir que me derrite la idea de saber que me acaba de dar el mejor regalo de mi vida y es tan mía como suyo soy y seré por toda la vida.
—Siempre me he dado cuenta cuando no dejas de verme dormir. —Me dice con voz tenue al instante en que abre de forma delicada sus preciosos ojos.
—¿Tan obvio he sido siempre? —Pregunto de forma cariñosa.
—Para mí siempre has sido el más obvio del mundo. —Responde con suavidad, pues aun esta algo adormilada.
—¿Dónde está nuestra hija? ¿La cuidaste como te dije? —Exclama, como si de repente sintiera que algo malo puede pasarle si no está junto a ella.
—Claro amor, no me he despegado de ella y está muy bien. —Le digo mirándola fijamente a los ojos.
—Señora ya está aquí esta su bebe para que la alimente. —La voz de una enfermera nos interrumpe, pues nos ha traído en ese instante a la pequeña Hope.
Acomoda a Hope en el regazo de Katniss y se retira diciendo que regresara en un momento, Katniss empieza a revisar a la bebe, tomando nota mental de cada uno de sus deditos, de cada manchita en su piel, o falta de esta, en fin revisa su pequeño cuerpo cerciorándose de que todo esté bien.
—Es preciosa. —Dice con vehemencia al ver la belleza de nuestra hija.
—Gracias por haberme permitido ver este día, las dos son lo más valioso de mi vida y aquí frente a ustedes que son el mayor tesoro de mi existencia, les prometo que viviré toda mi vida procurando que sean felices. —No puedo evitar decirle las palabras que salen de lo más profundo de mi corazón.
—Lo sé amor, me lo has demostrado tantas veces. —Contesta con suavidad en sus palabras.
—Bueno se me olvidaba decirte que afuera se encuentran Haymitch, Effie y el pequeño Donovan esperando por verte. —Digo.
—¿En verdad? —Pregunta al acomodarse a la bebe ligeramente despierta en su seno para amamantarla, este es un momento muy intimo, nuestro primer momento que estrecha nuestros lazos como familia.
Katniss hace una mueca de extrañeza pues es algo que nunca había sentido, lo reconozco en su mirada, pero también veo que se recupera rápidamente, al sonreírle con mucho amor a nuestra hija al tiempo que acaricia su cabecita.
—Si también tienes un par de visitas mas, que llegaron de lejos solo para estar contigo en este día. —Le suelto la noticia de forma pausada.
—¿Visitas? —Pregunta.
—Sí, tu madre y Johanna también están afuera esperando poder verte, ellas ya vieron hace un rato a Hope. —Respondo.
—¿Cuándo llegaron? ¿Cómo están? —No deja de preguntar con curiosidad.
—Llegaron esta mañana, están emocionadas y felices por nosotros. —Le explico cómo fue su llegada y las cosas que dijeron al ver a la bebe, también le digo de forma breve como es que Johanna ya cuenta con una personita que llena su vida y es feliz, en fin la pongo al tanto de todo.
Luego de un momento regresa la enfermera y se lleva a Hope para que duerma, así pueden entra primero su madre y platican como es que le ha ido en este tiempo, sus logros en el hospital y su vida tranquila.
Sé que lentamente ha logrado superar sus pérdidas, obvio que no del todo pues nunca será completamente feliz, pero si ha logrado tener una buena vida.
Después llega Johanna haciendo gala de su carácter sarcástico y divertido ya que ahora es lo suficientemente feliz para reír y hacer bromas, claro que sin perder su estilo, le cuenta cómo es ha sido su vida desde que llego su hija, como es que se vio mortificada con el cambio de pañales y los llantos nocturnos, sin dejar de decir que ya veremos lo que nos espera, en fin le conto toda su tribulación y felicidad a la vez.
Ambas se quedaran en el distrito unos días para ver en lo que pueden ayudar, instalándose la madre de Katniss en nuestra casa y Johanna en un hotel.
De esta forma llega la hora en la que dan de alta a katniss y me las puedo llevar a casa, a iniciar una nueva vida juntos como la hermosa familia que ahora somos.
