Aviso: Este fic es obra de mi imaginacion, los personajes son propiedad de la escritora suzane Collins.

este y mis demas fics han sido publicados en otra plataforma de fics, bajo su mismo nombre y contenido, asi como tambien mi nombre de usuario "seilen" asi que si los encuentran por ahi, no es plagio... soy yo!

ahora que si no estan bajo mi nombre de usuario ni el mismo titulo, porfa avisenme!


Capítulo 26

¡Sorpresa!

La fina brisa de la mañana acaricia mi rostro, lo sé porque el sollozo de mi respiración me lo confirma, pero... siento su respiración, ese aroma dulzón acariciando mis sentidos es inconfundible y el contacto con sus labios me asegura que es el despertar perfecto, siempre con el beso de mi gran amor.

—Buenos días. —Me murmura aun entre mis labios.

—No podrían ser mejores. —Respondo con una sonrisa, abrazándola contra mi pecho, aun adormilado.

—Nos costara más trabajo levantarnos, si seguimos así. —Me responde, aferrándose más a mis brazos.

—Un minuto más o uno menos no significa nada, además aún es temprano. —Le digo arrullándola entre mis brazos.

Y así continuamos, abrazados y escuchando el latir mutuo de nuestros corazones, lo que me reafirma que todos estos años de matrimonio, en los que hemos pasado momentos muy felices, como el nacimiento de nuestra Hopy, sus primeros pasos, la primera vez en la que me dijo papá, en donde sentí una emoción tan nueva y a la vez tan familiar, recuerdo que Katniss dejo deslizar una pequeña lagrima de felicidad ese día, aunque ella no lo acepte, sé que así fue ya que mi niña lo dijo un minuto después de decir… mamá.

Ese día fue tan emocionante y feliz que no hubo lugar para las pesadillas ni los malos momentos que de vez en cuando nos asechan.

Aunque también hubo instantes desesperantes en los que Katniss despertaba llorando y gritando, siendo víctima de los más oscuros recuerdos y miedos.

Pero eternamente estoy para abrazarla y repetirle una y mil veces que siempre estaré para ella, y a su vez, ella está siempre está para mí, cuando más lo necesito, cuando yo mismo me siento perdido en las sombras del pasado… cuando soy presa de aquellas alucinaciones, ella me regresa a la realidad de nuestro amor, de nuestra familia.

Así que estos años han sido, sin lugar a dudas, tan inconstantes como maravillosos, junto a mis más grandes amores.

Miro hacia el reloj, 7:00 am. Ya es algo tarde y hoy es un día especial, pues celebraremos el cumpleaños número tres de Hopy, no será algo fuera de lo común tal vez para el resto del mundo, pero para nosotros es un recordatorio del regalo que se nos dio, pues celebramos tres años de tener con nosotros a nuestro tesoro más preciado.

—Ahora si es algo tarde ¿verdad? —Me pregunta, ya que percibió mi giro hacia el reloj.

—Solo un poco, pero…—No puedo terminar la oración ya que siento unas manitas subir por encima de las sabanas, y con ellas todo un cuerpecito queriendo tomarnos por sorpresa.

— Shhh…—Katniss pone un dedo en mi boca, en señal de secreto, pues no queremos que se dé cuenta que ya sabemos lo que hace y escondemos las cabezas entre las sabanas.

—Soy la bebe cocolilo… —Dice con gran alegría pensando que nos ha sorprendido, y abalanzándose sobre nosotros al instante en que nos destapa.

—Hay no, la bebe cocolilo. —Exclamo al cubriéndome con las sabanas.

—Y yo me voy a comer a esta florecita. —Casi de inmediato a su nacimiento Katniss le dice así a Hopy, "mi pequeña florecita" y es así como le dice ahora, mostrando una gran sonrisa, siguiendo el juego de Hopy.

—No, no mi comas mami, me rindo. —Dice entre muchas risas y carcajadas.

—Si me como a la bebe. —Dice Katniss, haciéndole muchas cosquillas, besando su pancita.

Esta es una de las mañanas más felices, nos levantamos con alegría y la mañana sigue su curso normal, el desayuno, la panadería y demás.

Como siempre Hopy nos acompaña al trabajo y como es tan curiosa que aún no sabe hablar muy bien, pero no deja de preguntar el nombre de las cosas, los colores, los sabores etc. Cosas que le explicamos con cariño y cuidado.

Hope muestra mucha emoción en lo que se refiere a la cocina, a menudo se para en una silla junto a mí, para verme amasar y dar forma al pan.

Y pregunta si ella también puede intentarlo, pero aún es muy pequeña, así que le digo que si hace caso a todo lo que le pedimos, podrá hornear algo muy pronto, eso la tranquiliza por el momento y regresa con Katniss al mostrador.

Así se pasa la mayor parte del día, hasta regresar a casa ya en la tarde, llevando a Hopy en los brazos ya que se quedó dormida antes de cerrar todo.

El camino a la casa es relativamente corto, teniendo en cuenta que todo debe estar listo para cuando ella despierte, así que nos apresuramos a acostarla en su camita y ponemos "manos a la obra"

—Mami, papi ¿Dónde están? ¡Quiero mi leche! —Escucho su dulce voz justo al tiempo de terminar su sorpresa.

—Ya voy Hopy espera en el cuarto. —Katniss se apresura a contestar.

—No me tardo, voy y la traigo. —Me dice Katniss con algo de complicidad en su rostro, el que se ve muy feliz hoy.

—¡Sorpresa! —Gritamos en conjunto.

Yo descubro las pequeñas cortinas rosas de un escenario hecho de cartón, decorado con flores de papel de china, en el que los grandes actores son varios títeres de franela con caras chistosas.

—¡Hay que lindo! —Dice con un gran brillo en sus ojos y la expresión más dulce que he visto, al instante en que da un brinco de alegría.

—¿Es mío? —Pregunta al instante en que da unos pasos para tratar de agarrar a los muñecos.

—Espera y veras ¡Que empiece la función! —Digo con entusiasmo cargándola y llevándola a sentarse en frete del pequeño teatro, para que no los toque aun.

—Érase una vez una ranita que vivía en un estanque, todas las noches soñaba con tocar la luna. —El narrador cuenta con voz pausada y algo aligerada.

Aparece la ranita verde con su pecho amarillo y mirada dulce y traviesa dando brincos hacia la imagen de una luna de papel en el centro del escenario.

—No te hagas la mustia, cuando te alance ya verás. —Dice con voz retadora, y se supone que no debiera decir eso.

—Aparece su amiga la mariposa de color amarillo, con ojos saltones y voz ronca. —¿Por qué quieres atrapar a la luna? —Pregunta.

—Porque brilla mucho y es presumida. —Dice.

—No la luna no es presumida es muy bonita. —Le responde entrando en una discusión.

—Te digo que es presumida. —Se defiende la rana.

—Te digo que no. —Le contesta la mariposa.

—¿Ha qué no? Toma…toma…toma. —Dice al instante en que arremete contra la rana, dándole una mordida en la cara.

—no te metas conmigo mariposa desteñida. —Dice, tomándola por las alas y azotándola una y otra vez.

—¡Ataque! —Grita el grillo que aún no debía salir a escena, sorprendiendo a las dos, y cayéndoles encima.

De pronto mi niña salta con emoción y muchas risas y toma la marioneta de la rana zafándola dejando una la mano traviesa expuesta al público.

—Ya basta, están arruinando el cuento. —Grita Katniss molesta, en el instante en que se desarma el pequeño teatro dejando ver a Johanna, Donovan, y Mireille en el suelo y riendo a carcajadas.

—Tía Johanna. —Grita Hopy brincando a sus brazos.

—Se suponía que el cuento no iba así. —Dice Katniss con tono fingidamente molesto.

—No puedes negar que eso le dio interés porque estaba aburrido tía. —Dice Donovan, aun en el suelo con voz picara.

—Este niño me simpatiza mucho, es de los míos. —Johanna está muy contenta con mi niña en sus brazos.

A lo largo de este tiempo nos ha visitado frecuentemente logrando que Hopy la vea como una tía más.

—¿Se divirtieron mucho arruinándole el regalo a Hope? —Pregunta.

Pero la verdad era que Hope no había parado de reír en todo el espectáculo, lo había disfrutado mucho.

—Bravo estuvo genial, tienes que aceptar que era una idea muy simple, además Hopy se divirtió mucho. —Haymitch aplaude y dice con burla, saliendo de atrás de una mampara.

—Esto fue un desastre, Donovan estas sucio y desalineado. —Dice Effie con tono inquisidor, componiéndole el cabello, parece que no se ha dado cuenta que Donovan tiene casi catorce años y lo quiere seguir tratando como un niño pequeño, pero la entiendo en cierta forma, ya que uno nunca deja de ver a sus hijos como sus niños pequeños.

—Mamá, así estoy bien. —Dice.

—¡Miren los bojosh de la rana! —Hopy dice con una mirada limpia y tierna, apretando la marioneta haciendo que los ojos sean más saltones de lo normal, con sus ocurrencias logra hacer que nos riamos más de la cuenta, incluida Katniss que no deja de reír a pesar de "según estar molesta".

—Bueno basta de charlas, bla… bla…bla… ¿No hay nada de comer? —Dice Johanna con tono burlón, dejando a mi niña en parada en el suelo.

Y ahí estábamos, jugando, riendo y disfrutando de un cumpleaños más de nuestra amada Hope.

Tocan a la puerta y es la madre de Katniss, que se ha ahorrado de ver la cómica función de hace unos instantes, ahora si estamos completos.

Rodeados de nuestros queridos amigos, entre risas, comentarios sarcásticos pero simpáticos, pollo al horno relleno de frutos cecas, puré de patatas, vegetales fritos, jugo de manzana, panqué de pasas y demás delicias pasamos la tarde.

Hopy aún no asiste a la escuela, así que no tiene muchos amigos de su edad, pero pronto los tendrá y sus cumpleaños estarán mucho más concurridos.

—Johanna siempre con sus comentarios, pero es agradable a su modo. —Platicamos al quedar solos de nuevo, ya que todos han regresado a sus casas.

—La tarde fue muy entretenida, parece que tu madre cada vez más cómoda aquí. —Digo con una sonrisa.

—No creas sé que no es feliz aquí aunque trate de disimular lo contrario. —Me responde con tono pensativo.

—Le sé, solo dije que parecía, sé que tu madre nunca podrá sentirse cien por ciento cómoda aquí y lo entiendo, aunque la ayuda mucho visitar a Hope. —Digo con serenidad.

—Si es algo complicado pero ¿Quién de nosotros no lo es? —Me cuestiona, y tiene razón, todos estamos en paz a nuestra forma.

—Bueno llevare a mi pequeña florecita a la cama mientras terminas de limpiar. —Dice al instante en que la toma en sus brazos ya que se quedó dormida de tanto jugar.

Yo me quedo recogiendo todo y recordando las risas de mi niña, pero de pronto escucho que Katniss resbala por las escaleras.

—Amor ¿estás bien? —Digo con mucha preocupación al instante en que corro a ver si no fue nada grave.

—No, afortunadamente solo resbale dos escalones no tengo nada de cuidado. —Responde con aparente tranquilidad.

—Si pero por si acaso, vamos te llevare a la habitación. —Le digo al instante en que la tomo en mis brazos y la cargo hasta la recamara.

—Descuida no ha sido nada. —Me dice aun entre mis brazos.

—No te pongas difícil, te llevo y se acabó. —Le digo con una sonrisa y tono travieso.

—Está bien, tú ganas, exagerado. —Me responde haciendo una ligera mueca de resignación.

—Así me gusta, quietecita y sin chistar. —Replico.

Llegando a la habitación dejo a katniss con cuidado en la cama para revisar su pierna y solo ha sido un raspón en la rodilla, mismo que se propino al caer.

—¿Ya vez?, no ha sido nada, no tienes de que preocuparte. —Me dice.

—Con esto estarás mejor. —Digo al momento en que aplico una torunda con alcohol sobre el raspón y soplo lentamente.

—¡Lo sientes mejor! —Le digo suavemente aun soplándole la rodilla y con una mano le zafo con facilidad sus zapatillas de piso para recostarla en la cama.

—Si me estoy sintiendo… muy bien. —Murmura.

Es solo un golpe sin importancia pero la proximidad de su pierna me hace desear algo más que solo limpiar su minúscula herida y creo que a ella se le ha ocurrido la misma idea.

—Que lindas piernas. —Le digo al instante en que deslizo mis labios subiendo desde sus pies hasta su pantorrilla, de una forma muy sutil pero insinuante.

Un choque de electricidad golpea mi cuerpo, dejándome sentir el pálpito de mi inminente erección.

—¿Te gustan tanto? —Pregunta triunfante, sabiendo la respuesta.

—Me excitan. —Le respondo con tono ligeramente acelerado.

Me mira de forma hipnótica, sus ojos son seductoramente intensos, febriles, cargados de sensualidad y vigor, pero a la vez suplicantes, creo que hemos entrado de nuevo en nuestro juego favorito, aquel en el que los dos siempre salimos ganando.

Sin decir nada más, empiezo a besar suave y dulcemente, sus piernas, hasta llegar a su rodilla lastimada la cual beso muy lentamente, pues no quiero lastimarla.

Pero al sentir el contacto con su sangre, me enciende más de lo usual, me nace una necesidad abrazadora de dominarla, de sentirme su total y completo dueño, y así será.

—Sigue, es muy rico sentir tu calor en mi herida. —Me dice con seguridad y encanto.

Ahora que sé que a ella también le gusto, tanto como a mí me excito a tal grado que duele, entonces me posiciono entre sus piernas para inmovilizarlas y dejarlas a mi voluntad, tomo sus brazos y la recuesto en la cama por completo.

Aun sujetándola de los brazos, besos sus labios con mucha pasión y vehemencia, lentamente bajando hasta la estorbosa blusa de su vestido, a la que rompo de un tirón con mi boca.

—Peeta, nunca te había visto así. —Logra deletrear con la dificultad de su misma aceleración.

Pero no le contesto, no puedo, estoy demasiado entretenido con el calor que despide de su piel y el embriagador aroma de su cuerpo.

—Shhh eres mía. —Le alcanzo a murmurar, al tiempo en que termino de quitarle el vestido, quedando solo en ropa interior.

—Que rica te vez. —Digo al tiempo en que doy un mordisco en su oreja, haciéndola gemir y vibrar en mis brazos.

Ahora se comporta sumisa a mis deseos, solo se preocupa por disfrutar mi cuerpo sobre el suyo.

Poco a poco quedamos en el centro de la cama, Katniss solo se concentra en gozar el momento y en terminar de quitarme la ropa, dejándome listo para ella.

Me posiciono entre sus piernas y las abro con las mías, inclinándome hacia su pecho, juego por un momento con las tiras del sostén, dejándola impaciente y anhelante ya que no disimula ninguno de sus acelerados jadeos.

Pero aunque me quema por dentro la idea de quitárselo y degustarlos, no lo hago aun, quiero que ella me lo suplique.

Desabrocho el sostén dejando descubiertas las más bellas montañitas del mundo con esos pezones rositas tan apetitosos, y doy ligeros besos alrededor, muy despacio y lentamente.

—Hazlo ya, no aguanto más. —Suplica.

Y le doy gusto lamiendo y mordisqueándolos suave y seductoramente, hasta bajar a su vientre en donde me concentro besando y lamiendo su piel, paso a paso hasta introducir mi lengua en su ombligo con movimientos cíclicos y suaves.

Katniss solo se tensa y gime sutilmente, y yo ya no soporto el cosquilleo que siento entre las piernas, este cosquilleo tan ardiente y placentero.

Acaricio sus piernas al tiempo en que continúo estimulando su ombligo, a modo de distraerla lo suficiente para no notar que la despojo de sus pantaletas.

Y desahogo todo lo que tengo para ella, entrando con mucha facilidad una y otra vez, la embisto suave y vigorosamente al mismo tiempo, dejándola cada vez más llena… más complacida.

Me lo demuestra con cada grito ahogado, cada rasguño en mi espalda, que lejos de calmarme me ínsita mucho más, provocándome mucho placer y ganas de más y más.

Así continuamos por unos minutos hasta que Katniss rompe mi concentración girándose hacia el lado derecho de la cama, sobre una pila de cojines que dejamos sin acomodar.

Así que la acuno en mi pecho y aun adentro de ella la embisto con más fuerza, ambos de un solo lado, con la respiración al mil por hora comienzo a sentir que muy pronto liberare la tensión que llevo reprimida desde que empezó el juego.

Con cada ínfimo movimiento es capaz de llevarme a la gloria, la sensibilidad de todo mi cuerpo se convierte en un mar de emociones que repican a lo largo de cada centímetro de mi piel

Cada vez más acelerados, más descontrolados, más apasionados nos movemos con frenesí y locura, aun unidos, hasta que ya no puedo más… siento que katniss se convulsiona agarrando con firmeza la sabana de la cama y lanzando un profundo quejido.

Es incontrolable que me derrame dentro de ella, expulsando los escalofríos que siento ante tal descarga de energía y el grito en conjunto de nuestras voces.

—Eso fue… maravilloso. —Digo al recuperar un poco mi respiración.

—Más que eso… fue magia. —Me murmura con respiración entrecortada.

Quedamos tumbados en la cama, exhaustos pero muy satisfechos, hasta que katniss me pregunta.

—¿Ya te cansaste? —Con tono travieso.

—Solo estoy tomando algo de tiempo. —Respondo con una amplia sonrisa y es verdad, no hay nada que desee más, que seguir disfrutando de su calor, de su entrega… de su amor.

Ahora es ella quien besa y ensaliva mi cuello, haciendo que me encienda de nuevo.

A horcajadas se acomoda sobre mí, logrando que me introduzca profundamente en ella, y empieza a mecerse, primero lentamente, adaptándose a la profundidad.

Después más rápido y en círculos sobre mí, acariciando mi pecho, usándolo como apoyo a sus desenfrenados deseos, yo me regocijo viéndola balancearse, arquearse hacia atrás y adelante, moviendo sus pechos hacia arriba y abajo.

Es tan hermosa que daría mi vida por ella, mil y un veces, solo por sentir el latir de su pasión, por experimentar las sensaciones más excitantes que sé que soy capaz de producirle.

Estamos muy acoplados, proporcionándonos el deleite de nuestro amor.

Llevo mis manos hacia sus senos, que me parecen dos bombones a los que me muero por probar siempre.

Me inclino para besarlos mientras ella sigue en su labor cada vez más veloz y frenética.

No sé quién gime más fuerte, si ella o yo, no soy consciente del tiempo, o del lugar, no puedo dejar de sentir esta oleada de placer enriquecer todo mi cuerpo.

Deseo llenarme de ella, sentirla mía con toda la fuerza y la ilusión de saber que si lo es en realidad, es mía y yo soy suyo por siempre.

La tomo por la cintura y cambio la posición quedando esta vez ella recostada sobre mis rodillas y la inclino hacia mí, moviendo sus caderas sobre mi regazo, de nuevo penetrándola con fuerza y vigor.

Acaricio sus pezones con mis dedos, mientras la balanceo, eso me causa un fuego en el vientre, mismo que crece y crece.

Me encanta verla gozar tanto, porque sé que soy yo quien le produce tanta satisfacción, que no deja de sollozar y gesticular con excitación y lujuria.

Verla así me apetece besar sus labios, toda su cara y cuello, ella solo balbucea palabras que no puedo entender, solo sentir.

El ritmo se torna más enajenado, voy a salirme de ella un rato para reponerme, no quiero acabar todavía, pero siento que enrolla sus piernas sobre mis caderas.

—No te vayas… quédate conmigo. —Logro entender sus cortadas palabras, suspirando en mi oído.

—Siempre. —Le respondo más que enamorado.

Ahora es ella quien me tiene hincado sobre sí, y se impulsa atrás y adelante, con tal desenfreno que pronto siento sus espasmos y contracciones, es un dulce estímulo y no tardo en hacer lo mismo… convulsionarme y derramar dentro de ella todo mi orgasmo, desplomándome a un lado de su cuello, inundándome del aroma de su cabello.

Es fantástico llegar de la mano a tan exquisita experiencia, volar en sus brazos, morir y renacer juntos, tanto en el cielo como en la tierra.

Es quien me sujeta al mundo, mi dueña y mi esclava, tato como lo soy yo para ella.

Pronto nos quedamos sin fuerza alguna, más que para dormir abrazados, dándonos el más sublime de los besos.

Al despertar estaba aún enrollado en su cuerpo, el aroma de su cabello me invadía los sentidos, la observo dormir sobre mi pecho y no puedo evitar recordar lo ocurrido.

Su deseo, su necesidad, sus ganas de mí, y yo sintiéndome el hombre más feliz, mas complacido… más agradecido con la vida.