Aviso: Este fic es obra de mi imaginacion, los personajes son propiedad de la escritora suzane Collins.
este y mis demas fics han sido publicados en otra plataforma de fics, bajo su mismo nombre y contenido, asi como tambien mi nombre de usuario "seilen" asi que si los encuentran por ahi, no es plagio... soy yo!
ahora que si no estan bajo mi nombre de usuario ni el mismo titulo, porfa avisenme!
Capítulo 27
Un integrante más a la familia.
La suavidad de su piel me adormece de nuevo, haciéndome cerrar los ojos, pues la luz del día aún no se deja ver, es muy temprano, y quiero seguir sintiéndola cerca de mí, nunca me cansare de su contacto.
Respiro profundo, llenándome de ella, hasta que siento una suave caricia en mi muslo causándome una electrizante sensación de bienestar, lo que me hace abrir los ojos y encontrarme de frente con el gris profundo de sus ojos.
—¿Qué haces pequeña traviesa? —Le digo con tono suave y una gran sonrisa.
—¿Yo? ¿No sé a qué te refieres? —Responde algo juguetona subiendo sus caricias a mi entrepierna.
—No me provoques porque luego llegaremos tarde al trabajo. —Le digo ya más descontrolado que en juicio.
—Al cuerno el trabajo, esta mañana eres mío. —Me ronronea al oído, después de mordisquear mi lóbulo de la oreja, y entonces me doy cuenta de lo fácil que soy de ser provocado y dominado por ella, pero es lo que más me gusta, que a pesar del tiempo no hemos perdido las ganas de estar juntos ya que a menudo escuchaba que el matrimonio se enfría con el tiempo y doy una vez más, gracias porque esto no nos esté pasando a nosotros.
Gira su escultural cuerpo, quedando encima de mí, y yo ya perdí la cabeza, estando más que dispuesto a terminar lo que ella acababa de empezar.
Nos besamos con unas devoradoras ansias, haciendo cada vez más grande mí excitación, misma de la que ella ya se dio cuenta, expresándome una sonrisa maliciosa y picara.
—¡Hay!...¿todo eso es mío? —Ronronea agarrando de lleno mi miembro, haciéndome más vulnerable a ella.
—Es y lo será por siempre, solo tuyo. —Le respondo entrecortadamente, sintiendo una oleada de placer por todo el cuerpo.
Aunque me extraña que este tan ardiente, por lo regular es un poco más reservada, algo ha cambiado y no lo entiendo pero no me tomare el tiempo de averiguarlo ahora, solo lo disfrutare al máximo posible.
—¿Te quieres bañar conmigo? —Me pregunta en un cambio de planes, no sé qué nueva idea se le ha ocurrido pero me agrada mucho.
—Solo si tú me tallas la espalda. —Le respondo con picardía.
—La espalada y lo que quieras… —Dice con tono enardecido.
El contacto con el agua fría deslizándose por mi espalda y nuestros cuerpos calientes hacen que se me erice no solo la piel, nos besamos como si no hubiera un mañana, como si este fuera el último beso, con tal pasión que siento un gran fuego en el vientre con solo besarla.
Degusto cada milímetro de sus labios, atesorando cada fibra que mueve en mí, la humedad de su boca me embriaga con su dulce aroma succionando sensualmente su labio inferior a lo que responde mordiéndose el labio y con ese gesto me enloquece aún más.
El sudor de ambos se confunde con el agua de la regadera, siendo más excitante y acelerando más nuestras ganas.
Recorro su piel con mis besos y la tomo por la cintura, no quiero que tengamos un accidente ahora, así que la apoyo contra el lavabo, beso y lamo su espalda provocando sus gemidos y contracciones.
Acaricio sus pechos con la mano derecha y con la izquierda presiono contra su brazo, para tener un mejor control de los movimientos.
Tiento el terreno y veo que esta lista para acogerme, y yo ya no puedo esperar más así que la giro de nuevo y la apoyo en la esquina de la pared, de inmediato ella entiende mi gesto y se enrosca a la altura de mi erección quedando justo en su entrada.
Soportando su peso por completo entro en ella, primero no hago nada más que disfrutar de su calor, después me sujeto de la pared para agarrar más impulso y comienzo a embestirla cada vez más fuerte y frenéticamente.
Los quejidos y gritos deben escucharse por todo el piso, afortunadamente Hopy no se levantara hasta las siete y aún hay buen tiempo.
—No te detengas… más fuerte. —Dice con suplica.
—Nada me frenaría ahora. —Alcanzo a gesticularle.
Su rostro me expresa tanto gozo que me deleita tanto saber que solo por mí, puede sentir algo así.
Aun dentro de ella me inclino para quedar más a la altura de sus senos, los que succino gentilmente siguiendo el ritmo de las envestidas.
Ella arquea su espalda y se contrae exclamando un fuerte y embriagante gemido, siento como el fuego en mi vientre se desborda dentro de ella, llevándonos al clímax de una forma exquisita y a la vez siendo una sutil llegada a la gloria.
Luego nos deslizamos en el suelo del baño, quedando jadeantes pero muy satisfechos.
—¿Te gusto? —Me pregunta juguetona.
—Es una idea interesante lo de la regadera. —Le respondo entre serio y a la vez muy contento.
—No me molestaría intentarlo muchas veces más. —Me dice.
—Amor, me encanta que te pongas así pero de alguna forma me extraña. —Le digo con tono ya más recuperado pero siempre feliz.
—A mí también me encanta que seas solo mío. —Me responde con voz triunfante, como evadiendo el tema.
Es entonces cuando me doy cuenta que la hora se nos ha ido y que Hopy no tardara en despertarse, así que salimos del baño y nos vestimos.
Esta mujer me va a dejar sin fuerzas para trabajar, pero a la vez, muy complacido así que no hay problema.
Mientras termino de acomodar unas cosas en la pequeña bodega de la casa katniss prepara el desayuno, esta vez es ella quien me lo sugiere al ver el desorden que quedo de la fiesta de anoche.
—¡Papi! Dice mami que la comida esta lista… ven rápido… —Escucho la vocecita de mi niña, a unos centímetros de mí, con su ropita de dormir color rosa, sus zapatitos de felpa y con la mirada aun adormecida.
—Voy mi amor. —Le digo tomándola en mis brazos.
—Muenos días papi. —Dice. —Buenos días señorita ¿Cómo amaneció hoy? —Le pregunto con gesto cortes, como a ella le gusta jugar.
—Besa la rana. —Responde con tono tierno, mostrándome la marioneta que la hizo reír tanto anoche.
Doy un beso a su ranita y ella es la niña más feliz con ese simple hecho, mi Hopy es tan fácil de hacer feliz.
—Mi niña que no conoce de los horrores del mundo, que en su inocencia no sabe lo que hemos sufrido sus padres, no sabe lo que ha sufrido este pueblo. —Me digo a mi mismo, llegándome el recuerdo de los días malos.
Pero no es tiempo de sufrir, ahora es tiempo de ser feliz y con ella Katniss y yo, somos muy felices… más de lo que un día soñamos.
Si tan solo tuviera un hermanito que le hiciera compañía, yo sería muy dichoso, aunque en realidad ya lo soy y mucho, pero esta idea me viene a la mente de vez en cuando desde hace un año, solo que no quiero decirle a Katniss nada porque ella ya hizo bastante regalándome tanta dicha.
En fin no puedo ensombrecer esta mañana tan alegre con pensamientos tristes.
—Te quiero mucho papi. —Salgo de mis pensamientos al escuchar a Hope decirme estas palabras, seguro que ella sintió mi repentino decaimiento.
Me abraza con mucho cariño, es una niña muy inteligente y sensible.
—¿Con que te quedaste aquí niña traviesa? Y el baño esperando. —De pronto escucho la voz de Katniss con tono mandón.
—¡Mi va comer! Defendeme. —Dice con palabras aun mal dichas pero con tanta ternura que es capaz de derretir a un tempano de hielo, y temblando como si se tratara de un verdadero monstruo.
—Hay si me la como. —Dice Katniss con tono juguetón, mordisqueando su pancita.
—Cosquillas… cosquillas. —Dice entre sonoras risas y pequeños balbuceos.
—No mi comach… fofavó —Creo que la traducción es: "no me comas por favor" pero no estoy muy seguro.
—Bueno, si te como si no nos apuramos. —Responde Katniss más relajada, habiéndole hecho suficientes cosquillas. —Vamos pequeña florecita.
La hora del baño de la florecita es casi un show, pececitos de hule, esponjas y burbujas de shampoo, pero muy divertido, veo que a Katniss la relaja mucho bañar a Hopy, es muy reconfortante pues nunca pasa el tiempo sin que haga alguna gracia muy divertida.
Después del baño de Hopy, desayunamos huevos fritos y pan tostado con cajeta, recuerdo como Hopy solía referirse a ellos como "Bevos" haciendo que nos riéramos aún más.
—Come tu Bevo mamita. —Le digo con tono cariñoso.
—Peeta no le digas así, tiene que aprender a pronunciar bien las palabras. —Dice Katniss con supuesta seriedad, pero yo sé que también le encanta escuchar los balbuceos de nuestra niña.
—¡No bevo! Son bu-e-vo. —Deletrea Hopy con mucha seguridad en sus lindos ojos.
Y de pronto la máscara de seriedad de Katniss se rompe en mil pedazos y no deja de reír, Hope y yo la seguimos a coro, siendo una muy linda mañana.
Momentos como este hacen que cualquier mal recuerdo del pasado se aleje, y solo nos quede el presente en donde existe nuestra querida hija.
La mañana es muy tranquila, y le sigue una tarde igualmente relajada, el clima empieza a refrescar y nos vamos a preparar todo para dormir hasta que un llanto proveniente de la puerta nos sorprende.
—¡Mira uno perrito!... ¡Hola perrito! —Dice Hope, muy entusiasmada, inclinándose en la ventana.
—Pobre animalito. —Dice Katniss al momento de abrir la puerta para verlo.
Es un cachorrito pequeño, no debe tener más de un mes de nacido, de color blanco y muy esponjoso pelaje, parece un copito de nieve, del que sobresalen dos ojitos negros en forma de botones brillantes y una peculiar mancha café en la punta de la oreja derecha.
Tiene frio y está solo, sus lamentos se escuchan cada vez más frágiles y tenues, ¿Cómo podríamos abandonarlo?
—No podemos dejarlo. —Dice Katniss al instante en que lo toma en sus manos y lleva a su pecho en señal de protección.
—Hay, que lindo… —Con voz muy tierna y dulce Hopy se acerca a él para tratar de tocarlo sin dejar de verlo tan indefenso, pero el pobre está asustado, así que lo cubrimos con una manta.
Voy a la cocina por un platito con leche, el cual acerco a él para que lo tome, pero solo se acerca sin saber qué hacer.
—Es tan pequeño que aún no debe estar acostumbrado a otra cosa que no sea su mamá. —Digo con algo de preocupación.
—Espérame ahora vuelvo. —Dice Katniss con tono algo serio.
Mientras Hopy acaricia al pequeño cachorrito y quiere cargarlo, siente que es como uno de sus muñecos de felpa.
—No mi amor, aún es muy pequeño para que lo cargues. —Le digo con tono muy cariñoso.
—¿Entonces porque lo cargas tú y yo no? —Responde.
Ante tal respuesta no hago más que sonreír, es una niña muy inteligente.
—Listo a ver si esto ayuda. —Katniss ha regresado con un biberón con leche y lo acerca al perrito.
Este empieza a succionar como si se tratara de su madre, y poco a poco entra en calor.
—Que buena idea tuviste. —Le digo, mientras el pequeño cachorro deja de beber y se acomoda para descansar sobre la alfombra.
—Tener hambre es algo horrible, y esta tan asustado y solo, que… me recuerda a mí hace ya tanto tiempo. —Con su respuesta no puedo dejar de recordar aquella escena tan triste y más porque su mirada se ensombrece de forma ausente.
—Amor, eso fue hace tanto que solo es una mal recuerdo. —Le digo de manera tranquila, tomándola del hombro y llevando su cabeza contra mi pecho.
—Y tú me salvaste, jamás dejare de estar en deuda contigo. —Me susurra.
—Ambos nos salvamos, tú me has salvado la vida, de todas las formas posibles, así que estamos a mano. —Respondo apretándola más contra mí.
—¡Es un bebé chiquitito… como yo! —Salimos rápido de nuestros recuerdos al escuchar a Hopy.
—Bueno hay que hacer algo, ya se ha quedado dormido y tenemos que buscarle una camita. —Digo.
—Conmigo, fofavó. —Hope se ofrece para cuidarlo con sus ojos invadidos por un brillo especial… el de la ilusión.
—Florecita el perrito necesita cuidados y tú eres casi tan bebé como el, esto es un trabajo para mamá. —Dice con tono muy cariñoso.
—Súper mamá, diría yo. —No me quedo con las ganas de replicar a su comentario, pues es una súper mamá y mamacita.
Y así nos quedamos en la noche, cuidando al animalito con una camita improvisada por una canasta, unas mantas y un pequeño moño en la agarradera, dejado al pie de la cama en nuestro cuarto y Hopy entrando y saliendo tanto que optamos por dejarla dormir con nosotros para que no se desvelara por la emoción.
La mañana comienza en un torbellino de alegría por Hopy, pues se levantó muy temprano solo para ver cómo había amanecido el animalito.
—¡Papi, mami… el perrito, el perrito! —Dice mientras brinca en la cama y de un salto nos cae encima, despertándonos con mucha alegría.
—No puedo creer su felicidad tan estrepitosa. —Dice Katniss adormilada, tratando de taparse con la sabana y seguir durmiendo acurrucada en mi pecho.
—No dejara de brincar a menos que nos levantemos. —Le digo con una sonrisa.
—Ok ok tu ganas florecita. —Refunfuña katniss al salir de la cama.
—Que energía tiene mi niña. —Pienso al instante en que la tomo de la cintura y la cargo en mis brazos hasta la canasta con el perrito.
El cachorrito está muy repuesto, pero algo triste, creo que extraña a su mamá, y deberíamos buscar si se le perdió a alguien.
—¡Perrito… te quiero! —Solloza mi niña al acariciarlo.
—Katniss, creo que tenemos un problema. —Le digo, quedando viéndola a los ojos y ella entiende a lo que me refiero.
—Amor, el perrito debe estar triste sin su mamá. —Le dice comprensivamente.
Es algo triste decirle las cosas en este momento pero es necesario para que no sufra cuando se vaya el cachorro ya que comprendemos que el pobre, debe estar muy asustado y necesita mucho de su madre.
—Pero yo puedo ser su mamá. —Dice con mirada inocente.
—Bueno, veremos si tiene una familia que lo espera y lo extraña, si no es así, puede quedarse. —Digo al final.
Me duele tener que enfrentar a Hopy a una despedida, pero sería lo mejor.
Al pasar los días nos enteramos que este perrito es de un vecino, al que se le escapo esa noche, pero no tiene mamá porque murió ahogada en un pozo, unos días después de tener a sus perritos.
Otros que fueron muriendo de tristeza y sin los cuidados necesarios pues el vecino no es muy afecto a los animales, así que ofreció regalárnoslo.
Con el problema solucionado solo nos queda ponerle nombre a tan improvisada mascota.
—Hopy podemos quedarnos con el perrito, ¿te gusta la idea? —Le pregunto muy cariñoso, se cuál será su respuesta pero me gusta escuchar su entusiasmo.
—¡Oh perrito… el será mi bebé y yo su mamá! —Dice con un salto de gusto.
—Pero necesita un nombre. —Replica Katniss.
—¡Copito! —Dice al instante Hope.
—¿Copito, porque? —Pregunto ante la seguridad de mi niña.
—Tiene cara de Copito. —Responde con gran entusiasmo, llevando las manos en alto y ladeando su cabeza hacia la derecha con ojos por demás inocentes y luminosos.
—Ok, eso lo explica todo, Copito se llamara. —Digo ante la lógica de mi princesita.
—Es un gran nombre, ¿Por qué no se me ocurrió a mí? —Katniss comenta con ternura disfrazada de sarcasmo.
—Bien Copito, te damos la formal bienvenida a nuestra familia. —Decimos solemnemente al tiempo en que Hopy lo abraza con mucho cariño.
El día siguiente es un tanto ocupado, entre el trabajo y las travesuras de Hope, en la panadería las cosas van muy bien, las ventas son buenas y los empleados ponen su mayor esfuerzo.
En especial Sandy quien es una chica muy inteligente y trabajadora, además de muy entusiasta y amable.
Su cabello negro enmarca sus ojos color caramelo y su piel un tanto pálida combina con el rubor en sus mejillas cada vez que se concentra al trabajar, no debe tener más de veinticinco años y en el poco tiempo que lleva, ya casi es mi mano derecha en la concina.
—Dany aun no saque los bollos del horno. —Digo a mi ayudante.
—Camil, hay que ir por unos sacos más de harina a la bodega. —Ordeno los deberes ya que faltan algunas cosas para terminar un pedido que nos han hecho y nos faltan unos cuantos panques y bollos, mientras Katniss hace los cobros.
—Sandy vigila todo ahora vuelvo. —Digo mientras voy al mostrador a ver en que puedo ayudar a Katniss, no me gusta que se complique tanto, pues también tiene que cuidar a Hopy.
—Claro Peeta, ahora tú no te preocupes. —Me dice con una sonrisa.
Al llegar con Katniss veo como terminan de irse unas clientas que platicaban algo con Katniss, parece que aquí no hay tanto trabajo.
—¿Cómo va el trabajo en la cocina? —Pregunta.
—Bien, creo que estamos a buen tiempo, tú no te preocupes. —Respondo al recargar el brazo sobre el mostrador.
—Peeta, Hope ya cumplió los tres años y debe ir al preescolar, me estaban comentando las clientas que las inscripciones se abrirán esta semana. —Me dice con tono seria, sin duda es algo que debemos enfrentar, tarde o temprano Hope tendría que ir a la escuela y empezar a conocer la historia de nuestro distrito.
—No te inquietes, todo estará bien, aunque me preocupan las maestras, Hopy suele ser muy rebelde a veces, ahora mismo debe estar haciéndole travesuras a Donovan, en el parque. —Trato de relajar el tema.
—Supongo que estarán bien, ambos porque Don es muy juguetón con ella. —Sonríe con cierta incomodidad, a lo que yo reacciono tomando su rostro entre mis manos, e inclinándome para darle un dulce beso.
—¡Peeta hay un problema con el horno! Ven a ver. —Sandy me interrumpe antes de besar a mi esposa.
—¿Qué tan grave puede ser el problema? yo voy contigo. —Dice Katniss retadoramente.
—Disculpe, ¿podría cobrarme? Tengo algo de prisa. —Dice un cliente, del que no sabemos de dónde salió.
—Ahora regreso. —Me despido de ella muy rápidamente, dejándola con un aire de desagrado en sus ojos, pero no sé qué esté pasando en la cocina y no podemos atrasarnos con el pedido.
Al cruzar la puerta solo veo humo cubriéndolo todo, así que voy directo al horno y me percato que no es gran cosa, es mucho menos de lo que aparenta, es solo bísquet atorado en la máquina, seguro se resbalo y no se dieron cuenta.
—Hay que tener más cuidado, no podemos estarnos atrasando por un descuido, que esto no vuelva a pasar. —Digo enérgicamente a mis empleados.
—Disculpa Peeta, debió ser el estrés del trabajo, no volverá a pasar. —Sandy contesta antes que los demás.
—Ok solo continúen. —Respondo a todos.
Ya más tarde, terminamos de empaquetar en bolsas de celofán todo el pedido, para dar una buena presentación.
—Terminamos a tempo, y todo salió bien gracias a ti, Peeta, eres muy bueno en lo que haces. —Dice Sandy quitándose la maya de la cabeza, dejando libres sus mechones lacios y largos.
—Yo puedo acompañarte a llevar el pedido, así te ayudo con las cajas. —Es muy considerada, pero el cargar no es un trabajo con el que me sienta cómodo para una chica.
—No gracias, Dany siempre me ayuda, además ya casi termina la jornada, puedes irte a tu casa. —Respondo.
—Entonces los acompaño, me queda de camino a mi casa. —Dice, parece que a esta chica es de las que se sale con la suya como sea, es muy tenaz.
Y creo que nos dará tiempo, en lo que Katniss se queda haciendo las cuentas, yo puedo ir y regresar sin problemas, así terminamos antes con todo y nos vamos a casa a descansar, bueno, del trabajo porque de mi perfecta vida no quiero descansar nunca.
Así que voy a ver a Katniss para decirle que se encargue del corte de caja, mientras yo entrego el pedido.
—Ahora regreso mi amor, no tardare nada. —Digo.
—Está bien, aquí te espero, Donovan pronto traerá a Hopy. —Responde.
—Ya estoy lista, gracias por dejarme acompañarlos a llevar las cosas, me alegraran el camino. —Dice Sandy con una gran sonrisa.
—No creo que te pierdas en el camino. —Respondo sonriente.
—Si no regresas a tiempo, ya no te esperare. —Escucho una sellada advertencia de Katniss, con algo de molestia y tiene razón, yo quiero regresar temprano y estamos perdiendo el tiempo.
En el transcurso a casa, ya habiendo terminado con el encargo, Katniss no me dirige la palabra, creo que está molesta por algo pero no la entiendo, no me tarde más de lo debido.
Hola! espero que les haya gustado el capitulo, la verdad he estado un poco insegura con esto ya que no veo que tenga mucho éxito el fic, tal vez no sea buena idea seguir... en fin, espero que estén bien y agradezco sus reviews, me alegran mucho el día siento no haber podido contestarlos de forma personal pero no he tenido mucho tiempo, gracias a todos!
