Aviso: Este fic es obra de mi imaginacion, los personajes son propiedad de la escritora suzane Collins.

este y mis demas fics han sido publicados en otra plataforma de fics, bajo su mismo nombre y contenido, asi como tambien mi nombre de usuario "seilen" asi que si los encuentran por ahi, no es plagio... soy yo!

ahora que si no estan bajo mi nombre de usuario ni el mismo titulo, porfa avisenme!


Capítulo 29

Delirio.

—¡Katniss, despierta! —En mi desesperación le llamo, tratando de reanimarla pero es inútil, esta inconsciente.

—Mami…Mami. —Hopy grita algo nerviosa, sus ojos se cubren de lágrimas.

—Mamita no te preocupes, mamá solo se durmió un ratito, todo está bien. —Digo tratando de sonar lo más convincente posible, al tiempo en que cargo a Katniss hasta el sofá de la sala y tratando de reanimarla.

Pero la verdad es que estoy aterrado, no sé cómo reaccionar, por un lado Katniss está inconsciente y por el otro Hopy está llorando, eso sumado a mi propia preocupación es todo un caos de emociones, pero trato de mantenerme lo más sereno posible.

Hope se calma un poco, pero no deja de mantenerse inquieta por su mamá. —Despierta por favor mi amor…—Le digo suavemente.

—¿Qué me paso? —Por fin responde, aun mareada llevándose las manos a la cabeza con confusión.

—Te desmayaste justo antes de salir, no entiendo porque pero ¡vamos al hospital! El tiempo no importa, primero está tu salud. —Mi tono es angustiado pero suplicante.

—Descuida, no te preocupes tanto, recuerda que no he desayunado así que es algo normal si no he comido desde ayer. —Responde con voz tranquila, minimizando mi ansiedad por su estado, bueno tal vez tenga razón.

—Mami ¿tas bien? —Hope le pregunta rodeándola con sus brazos y con mirada tierna.

—Si estoy bien, ¡vamos hay que apurarnos! —Es imposible convencer a Katniss cuando esta estresada, solo tiende a desentenderse de ella misma.

Ni siquiera deja que la convenza de que como algo, solo dice que comerá en la panadería, y bueno la entiendo Katniss siempre tan preocupada por Hopy, por siempre darle lo mejor.

Y así llegamos con el tiempo justo en la escuela, incluso pudimos ver como sus compañeritos la rodeaban y platicaban mucho con ella antes de empezar la clase.

Bueno si se puede decir platicar pues algunos aun balbuceaban, lo que me dice que Hope es muy popular entre los demás niños, me recuerda a mí, cuando iba a la escuela.

—Se parece a ti, tiene tu encanto con las palabras. —Escucho a Katniss decirme al instante en que bosteza y entrelaza su mano con la mía, apoyando su cabeza en mi hombro. —Tiene suerte al parecerse a ti.

—No dormilona, la suerte la tiene al ser como tú, solo mírala es igualita a ti, con esas hermosas trenzas me recuerda a un ángel que conocí hace muchos años. —Digo con un suspiro al recordar la primera vez que la vi.

—Y sus ojos me recuerdan mucho a los de un niño que me veía con timidez y luego bajaba la vista, dejándome muy confundida. —Dice con una sonrisa, a lo que me sonrojo al recordar mi nerviosismo de ese entonces.

—Y ahí está, la mezcla de aquellos niños que nunca se hablaron en la escuela y ahora no pueden dejar de amarse. —Digo al instante en que rodeo su cintura y hundo mi cuello en su hombro.

—Ni de necesitarse. —Responde de nuevo bostezando, pero con un tinte amoroso en su tono.

—Amor, regresemos a casa, debes comer y dormir, te noto algo desmejorada. —La miro a los ojos y veo en ellos algo de cansancio y pesadez a pesar del momento tan nostálgico.

—No, tenemos que ir al trabajo, además no es nada, estos días no he comido bien y me he estresado, por eso es que me siento así, con un poco de sueño y dolores de cabeza, pero no es nada fuera de lo normal. —Y ahí está la Katniss terca de nuevo.

—Está bien, pero prométeme que iremos al médico en cuanto podamos. —Le hago prometer, no me gusta desatenderla aunque ella no le tome importancia.

Parecemos dos adolescentes, tal vez aun lo somos, ya que la vida nos forzó a actuar como adultos cuando aún éramos niños, y ahora con la paz, quizás nos comportamos como debimos hacerlo en esa época.

El día en la panadería estuvo en calma, creo que ya se solucionó el mal entendido con Sandy pues afortunadamente no he visto fricción entre ellas, lo que me tranquiliza.

Y por lo tanto despedimos a nuestros empleados temprano y Katniss y yo nos quedamos haciendo cuentas en el mostrador.

—Este mes ha estado bien, a pesar de algunos días bajos, tenemos buenas ganancias. —Digo, dejando la calculadora y tomando un vaso con agua.

—Si hay que… —Katniss no termina de hablar pues le gano un estornudo.

—Katniss, creo que estas resfriada. —Le digo tocando su frente un tanto caliente y veo sus ojos irritados.

—Vamos al hospital, y yo recojo después a Hopy de la escuela. —Digo al ver sus mejillas ruborizadas por la pequeña fiebre que presenta.

—No Peeta estoy bien. —Responde.

—Ahora si no me convencerás de nada, vamos a ir al doctor. —Le ordeno, tratando de mantenerme rígido, ya que no quiero que me convenza como todo el día lo ha estado haciendo.

—Peeta no seas exagerado, puede ser un resfriado común, son una sopita caliente y un té, estaré bien. —Dice con tono cansado.

—Pero Katniss, no me gusta verte mal de… —Me da un suave beso que corta la frase.

—No exageres. —Susurra entre mis labios, su beso es cálido y muy convincente.

—No me convencerás. —Sollozo entre su boca húmeda y placentera.

—No seas así. —Seguimos entre besos dulces y maravillosos.

—Está bien tú ganas. —Oh ¿eso ha salido de mi boca? No hay duda de lo fácil que soy con Katniss.

—Lo sabía. —Me responde con una gran sonrisa triunfante.

—Tramposa. —Digo con resignación.

El momento es muy cálido y juguetón hasta que Katniss se contrae y comienza a hacer gestos de asco y corre hacia el baño.

—Katniss, responde ¿estás bien? —Que tonto me escucho detrás de la puerta del baño, si hasta acá se escucha la forma en la que vomita como si no hubiera un mañana.

Pasan unos minutos y entro a ver cómo está, su aspecto se ve mal, creo que ya no es tiempo de jugar si no de llevarla aunque sea a rastras al doctor.

—¿Ya estás mejor? —Pregunto con preocupación.

—Sí, creo que ya se estaba echando a perder el pastel que me comí hace rato, siento en la garganta el chocolate y me da nauseas. —Dice llevándose las manos al cuello y haciendo muecas de molestia.

—Amor vamos al hospital y no me convencerás, estas resfriada y ahora creo que hasta una infección en el estómago tienes, así que no dejare pasar esto, vamos y es una orden. —Mi tono es cariñoso pero fuerte.

Así que aunque se resiste la llevo con el doctor, el cual la revisa, le receta mucho descanso, te con limón y la manda a hacerse unos exámenes médicos para ver lo de la infección estomacal.

Los estudios estarán listos mañana en la mañana, así que me toca cuidarla mucho y ver que se tome el descanso necesario porque es muy terca.

Pasamos a recoger a Hopy de la escuela y ya en casa, preparo algo para cenar y arropo a mi niña, cosa que no le agrada a Katniss ya que aunque no me lo dice, sé que se siente inútil.

—No te sientas mal, estás enferma y debes descansar. —Digo al mirar su expresión de enfado mientras cierro la puerta de la habitación.

Ella está recostada en la cama, con un termómetro en la boca y una cara de frustración mezclada con el sudor de su fiebre, pero aun enferma y obviamente molesta, se ve absolutamente adorable con su cabello revuelto y mejillas sonrosadas.

—No puedo, me molesta estar sin hacer nada. —Exclama con tono más deteriorado por la gripa y ladeando los ojos.

Sus mejillas están más rosadas y le ha subido la temperatura, así que la consiento aunque no quiera.

—Mi amor tú haces mucho por mí siempre que es justo que te cuide ahora que estas enfermita. —Digo con una sonrisa serena y apacible al instante en que reviso el termómetro y veo que le empieza a bajar la temperatura.

Esta noche vigilaré su sueño, cambiare las vendas de las compresas frías, la cuidaré a todo momento con todo el amor que le puedo profesar, pues me encanta cuidarla y mimarla.

Un rayo de sol me despierta, llenándome de una sensación de bienestar, no recuerdo el momento en que me quede dormido junto a ella, aun con mi ropa del día anterior.

Froto mis ojos buscando a Katniss, y me percato de estar envuelto en las sábanas, creo que ella me cubrió durante la noche, pero no la encuentro a mí lado, tal vez está en el baño.

—Amor ¿Dónde estás? —Pregunto, pero no obtengo respuesta.

Así que bajo a la cocina y la veo, tan bonita como siempre y al parecer ya recuperada, con el ceño fruncido terminando de preparar el desayuno.

—No deberías estar haciendo esto, estas convaleciente. —Le digo con una sonrisa.

—Lo sé, pero no podía dejar de agradecer tus cuidados y preparar el desayuno. —Responde.

—Sí, esa es mi Katniss, testaruda y rebelde, es típico de su carácter. —Me repito a mí mismo girando la cabeza de un lado a otro en señal de desaprobación pero con una leve sonrisa.

—No señora, hoy me quedo de día libre con usted hasta que esté cien por ciento bien y no hay excusa, así que vallase a la cama, que yo llevare a Hope a la escuela. —Le digo con tono regañón y mirada juguetona tomándola por el brazo suavemente haciéndola a un lado.

Katniss solo sonríe, sé qué hará lo que ella quiera pero al menos tendrá que quedarse sin ir al trabajo, mis ayudantes pueden solos así que hoy es un día para cuidarla.

Pasa una hora más y Hope ya está despierta, bañada y lista para ir a la escuela, y después de llevarla vamos a recoger los análisis de Katniss, para ver lo de su infección en el estómago.

Al llegar con el doctor, y ver los análisis yo solo espero que recete las medicinas para curarla y que ya no se sienta mal.

—No es una infección muy fuerte ¿verdad? —Pregunto al ver su cara un tanto relajada.

—Debió ser por un pastel que me comí ayer, no dejo de repetirlo en mi garganta, y me da nauseas. —Dice Katniss llevándose la mano al cuello y haciendo gestos.

—Sí creo que debió ser ese pastel, porque tendrán que ponerle nombre en aproximadamente siete meses, felicidades van a ser padres. —Ante las palabras del doctor me quedo atónito y no sé cómo reaccionar.

Pero en mi asombro giro mi cabeza directamente a Katniss que solo se queda inmóvil y con los ojos llenos de lágrimas.

—¿Esta seguro doctor? —Titubeo aun sin creerme tanta dicha.

—Por supuesto, yo ya lo sospechaba pero habría que estar seguros. —Responde con una mueca picara en su rostro.

En tanto, Katniss esta perpleja no responde solo me ve como si estuviera fuera de la realidad, sus lágrimas me dejan confundido y empañan un poco la gran alegría que siento, pues de nuevo seremos padres.

—Ya no hay duda ¿verdad? —Al fin reacciona.

—No hay ninguna duda, tendrán un bebé. —Responde el médico.

—Ahora tiene que cuidarse, y seguir las indicaciones que les voy a dar, afortunadamente el resfriado lo cuidamos de forma natural sin medicamentos. —Continúa diciendo.

El camino a casa es silencioso, Katniss no dice nada, solo ve hacia el cielo y suspira con nostalgia, mientras caminamos agarrados de la mano, aunque yo no puedo disimular mi felicidad, me pregunto, ¿si será de nuevo una preciosa niña como Hopy? sí que sea una niña tan linda y valiente como Katniss y Hope.

¿O tal vez un niño? Un niño al que le pueda dar consejos de padre cuando tenga su primer novia, o que se yo… ya no puedo esperar a que nazca y tenerlo entre mis brazos.

Ya en casa, no puedo más y rompo con el silencio. —Katniss gracias por regalarme de nuevo la dicha de ser padre, ya no puedo esperar a que nazca. —Exclamo, olvidándome de la aparente incertidumbre de Katniss cargándola y haciéndola girar por mi emoción.

—No lo sé, yo quiero a este bebe pero… supongo que todo estará bien. —Responde dubitativamente con una chispa de incertidumbre en su rostro.

No entiendo porque sigue teniendo miedo, sé que tal vez jamás estaremos realmente bien, pero hay que intentarlo, ya la vida nos ha regalado lo más bello que tenemos y por lo cuales vivimos, y ahora nos regala otro motivo para ser felices, así que no es tiempo de estar tristes, si no de tener más esperanza que nunca.

—No debes dudar amor, ya verás que todo saldrá bien, hoy es un día de esperanza y felicidad, así que no te dejare titubear. —Digo con una gran sonrisa en los labios, desbordando alegría por mis ojos.

—Tienes razón, hoy es un buen día. —Katniss libera una pequeña sonrisa en su rostro.

—Quédate conmigo. —Susurra.

—Siempre… siempre estaremos juntos. —Digo al instante en que la abrazo con ternura y le doy un beso en la frente.

Y así pasa el día hasta llegar la tarde, los dos recostados sobre el sofá de la sala, diciendo todo con solo respirar uno al compás del otro, Katniss apoyando su cabeza sobre mi corazón y yo enrollando mis brazos sobre su vientre, ese vientre que de nuevo lleva vida consigo, pues nuestro amor vive en él.

Al traer a Hope de nuevo a casa no sé si decirle lo del bebe, o esperar un tiempo, ahora está jugando con Copito muy divertida en la sala.

—¿Cómo se lo explicaremos a Hope? —Pregunta en un susurro Katniss un tanto recelosa.

—No tenemos que decírselo ahora, podemos esperar un poco, hasta que lo pueda comprender bien. —Respondo.

—No, ella tiene que saberlo ahora, tiene que entender como es la vida, no quiero excluirla de nada. —Exclama viéndome directamente a los ojos.

—Está bien amor, será como tú lo decidas, solo tenemos que cuidar bien las palabras para no confundir a Hope. —Digo entrelazando nuestras manos.

—Hopy tenemos que decirte algo importante. —Decimos a mi niña arrodillándonos sobre la alfombra mientras yo la tomo en mis brazos.

—Papi Copito esta catigado…shhh le voy a pegar por traviecho —Me dice en secreto.

—¿Te gustaría tener un amiguito con quien jugar? —Dice Katniss.

—¿Cómo mis amigoch de la escuela? —Responde con mirada inocente.

—Sí, así como tus amiguitos de la escuela pero en la casa. —Digo.

—¿Me van a compar un amiguito para jugar? —Creo que quiere decir que si le compraremos un amiguito, hay dios esto es algo complicado.

—Mira Hope, Mami tiene un su pancita a un bebe, para que juegues y cuides como la hermanita mayor. —Trato de explicar lo mejor que puedo.

—¿Un bebe como yo? —Esto se está haciendo más difícil a cada paso, creo que estoy entrando en shock con mi niña.

—Si un bebe como tú, pero más chiquito, y lo vas a querer mucho porque él ya te quiere mucho aun sin que lo conozcas. —Intento calmarme y decirle lo más natural que puedo.

—Hay que lindo, un bebe chiquitito, ¡bebe chal de ahí, no cheach fojo, ya quiero jugar contigo! —Hope pega su cara sobre el vientre de Katniss, intentando hablar con él bebe.

—No amor, aun no te entiende pero lo hará ya verás. —Katniss dice con una leve sonrisa.

—Ah ya che… como los hermanitos de mis amigoch, ¿Poque no lo dijelon antech? —Dice haciendo una mueca de saberlo todo.

Una vez más nos sorprende la forma en la que Hope piensa las cosas, es muy inteligente, ambos reímos de las ocurrencias de nuestra niña haciendo la noche más acogedora y cálida.

La mañana es tranquila y reconfortarle, y ¿Cómo no? Si no puedo dejar de sonreír a todo, al trabajo exhaustivo, a los clientes que esta mañana son muchos, en fin, a lo que sea que venga.

El ambiente se relaja un poco al medio día, y en la cocina se está terminando de hornear la última remesa de panecillos.

—Peeta te vez diferente, estas muy feliz, ¿puedo saber por qué? —Sandy me pregunta.

—Porque me dieron una noticia maravillosa, por eso. —Respondo con mucho entusiasmo.

—¿Qué noticia? —Pregunta de nuevo.

—Espera y lo sabrás. —Digo al momento en que llamo a Katniss para que esté presente al dar la noticia.

—Chicos acérquense un poco. —Digo a los demás para incluirlos en nuestra dicha.

—Katniss y yo tendremos un bebe, así que se podrán imaginar lo felices que estamos. —Exclamo con gran alegría, al tiempo en que nos besamos muy tiernamente.

El beso es tan dulce, que el tiempo y el mundo parecen detenerse y solo estamos Katniss y yo en él.

—¡Felicidades! Es una gran noticia. —Las felicitaciones nos traen de nuevo a la realidad.

—Que bien, espero que todo vaya bien con ustedes. —Dice Sandy con una expresión un tanto molesta, no entiendo que le está pasando, pobre tal vez tiene algún problema.

—Gracias, todo va bien entre mi esposo y yo. —Katniss se apresura a responder a Sandy con una mirada victoriosa mezclada con advertencia, solo espero que el tema de los celos de Katniss ya este olvidado de lo contrario tendré que poner un alto a todo, no me arriesgaré a perder lo más importante en mi vida por un mal entendido.

—Si gracias a todos por sus felicitaciones. —Digo con tono alegre pero algo inquieto a la vez.

Después de eso nos cae la tarde sin darnos cuenta y ya es hora de cerrar, no tenemos pendiente por Hope ya que Haymitch y Effie se estarán encargando de pasar por ella al jardín de niños y llevarla a su casa hasta que pasemos por ella.

Así que mientras terminan de retirarse mis ayudantes, Katniss termina el corte de caja y yo ordeno algunas cosas en la cocina.

—Hasta mañana señor, y otra vez felicidades por su nuevo bebe. —Dany y Camil terminan de despedirse.

—Gracias, y hasta mañana. —Les respondo, al momento en que termino de llenar un contenedor con harina.

—Peeta ayúdame por favor, algo se metió en mi ojo. —Sandy me llama muy afligida, pobre debe dolerle mucho.

Yo intento ayudarla lo más que puedo, y me acerco a ella para soplarle su ojo cuando veo en sus ojos un brillo extraño y una sonrisa sarcástica se asoma en su rostro, plantándome un beso en los labios.

No puedo reaccionar me ha dejado atónito, jamás creí que esas fueran sus intenciones, pero me resulta muy desagradable su acción.

Escucho un portazo, oh dios, es Katniss que debe estar pensando lo peor, así que de un empujón corto el beso de Sandy.

—Quédate conmigo Peeta, ella no te aprecia, y yo sí. —Me dice suplicante.

—Déjame tranquilo, todo este tiempo has estado planeando esto ¿verdad? Vete y no regreses. —Estoy muy molesto por lo que he descubierto de Sandy, pero es mucho más mi preocupación por Katniss así que corro a buscarla, alcanzo a ver como Sandy se va llorando pero no me importa, lo único que me importa es Katniss.

—¿Ya terminaste de besuquearte con tu zorra? —Me reclama.

—¿No viste todo lo que paso? —Le pregunto molesto.

—Solo vi cómo te besabas con ella, tanto que preferí no interrumpir tu asqueroso momento. —Su tono es desencajado, no es la Katniss de siempre, no refleja coraje como las veces anteriores, esta vez es diferente.

—No puedo creer que pienses mal de mí, te hubieras quedado para ver como la puse en su lugar. —Trato de explicarle.

—Para que, ¿Para ver como la "pones" sobre ti? —Katniss está entre la rabia y la tristeza.

—Sera mejor que vayamos a casa, ya es tarde y no quiero que peleemos por algo que no tiene sentido, yo solo te amo a ti, y eso es muy difícil de entenderlo ¿verdad? —Digo al instante en que termino de acomodar todo para irnos a casa, ya ni vale la pena tratar de explicar nada, es tan cabeza dura que solo creerá lo que vio y no lo que en verdad pasó.

La noche es incomoda, Katniss no me dirige la palabra desde la discusión, actúa indiferente a mí, y yo tampoco estoy de ánimos ni de pelear ni de explicar nada, yo solo la amo a ella pero no lo entiende, es demasiado obstinada y eso me ofende.

Por primera vez dormimos a espaldas uno del otro, tan extraño y triste es que no tardo en tener una horrible pesadilla en la que las pierdo, y las veo a ambas en un charco de sangre.

Y la sensación es tan espeluznante que despierto gritando y llorando, abrazándome de la almohada.

Busco a Katniss en la cama, necesito estrecharla en mis brazos, necesito sentir que todo es producto de mi miedo a perderla, y que ella está ahí para mí, como siempre.

Pero por más que la busco no la encuentro, entro en pánico y prendo la luz de forma precipitada, encontrando que no está junto a mí.

—Katniss… Katniss ¿Dónde estás? —Grito en mi desesperación sin obtener respuesta.

El closet esta con las puertas abiertas y corro hacia él, su ropa no está… me ha abandonado.


Sorry por tardar pero acá les traigo este nuevo capi... no me odien por dejarlo ahí porfa, acepto sus comentarios para saber que opinan chauuu