Aviso: Este fic es obra de mi imaginacion, los personajes son propiedad de la escritora suzane Collins.
este y mis demas fics han sido publicados en otra plataforma de fics, bajo su mismo nombre y contenido, asi como tambien mi nombre de usuario "seilen" asi que si los encuentran por ahi, no es plagio... soy yo!
ahora que si no estan bajo mi nombre de usuario ni el mismo titulo, porfa avisenme!
Capitulo 30
Desazón
Caigo hincado sobre la alfombra de la habitación, aun no puedo creer que se marchara, no sé bien la hora y no me interesa tampoco, solo sé que no la tengo, que esta oscuridad esta por consumirme, por terminar de ahogarme en las lágrimas de mi propio dolor.
—¡Hope! ¿Dónde está Hope? —En mi angustia recuerdo a mi niña y corro a su habitación, estoy temblando, no sé si pueda soportar más la incertidumbre de creerla perdida.
La puerta está abierta, y su cama vacía… me la arrebató, me dejo y se llevó a mis hijos con ella.
En mi desconsuelo veo un muñeco de felpa de Hope tirado en el piso, sé que ella lo ha de estar extrañando y me aferro a él, como si con este simple hecho no me sintiera tan abandonado.
—No puede ser… no… no… ¡Katniss! ¡Hope! —No creo poder ser lo suficientemente fuerte para soportar este sufrimiento.
La mujer de mi vida, la que me sostiene a este mundo, se ha marchado dejándome solo, dejándome perdido…
No sé cuánto tiempo ha pasado, supongo que algunas horas, pero para mí son como siglos de amargura y dolor, no puedo pensar con claridad, mi único conforte es la nada, las sombras, la oscuridad de la habitación… de mi soledad.
Al pasar de las horas, ya no lloro, solo estoy ahí, sentado en el piso abrazando a ese pequeño amigo de mi hija, a ese muñeco que me ve con sus ojos muertos, tan solo y a la vez acompañado de la culpa, ¿Por qué deje que esto llegara hasta este extremo? ¿Por qué no quise hablar a tiempo? ¿Por qué no quise discutirlo cuando aún podía? Pero sobre todo, ¿Por qué Katniss nunca ha creído en mí?
¿Acaso mi amor no vale nada? ¿No he podido demostrarle con hechos más que con palabras todo lo que siento por ella? ¿Acaso nunca ha tomado en serio mi amor?
Puedo hacer una y mil preguntas sin obtener respuesta, más bien ya tienen una respuesta, y es clara, me quiere fuera de su vida, fuera de la vida de mis hijos, ya no me ama, tal vez nunca me amo, porque si no confió en mí, es que no me amo lo suficiente.
Llevo mis manos a la cabeza y me sumerjo en la peor de las pesadillas, la real… Katniss me ha dejado.
Sólo cierra tus ojos
El sol se está poniendo
Vas a estar bien,
Nadie puede hacerte daño ahora.
Ven luz de la mañana,
Tú y yo estaremos sanos y salvos.
Tarareo una y mil veces una estrofa de la canción que Katniss me canto en nuestra boda, el eco se escucha tan vacío y a la vez tan cargado de pena que sería fácil confundirlo con una macabra broma del destino y ahora entiendo porque ella cantaba durante su confinamiento en el capitolio.
Ahora entiendo que cuando la más oscura soledad te invade, te aferras a los momentos que más te han marcado, aunque no logres verlo en ese momento, pero están ahí, para decirte que aún queda un ápice de humanidad en ti.
La luz del sol se cuela por una rendija que se escapa de la cortina, sé que es tarde, tal vez más de medio día, pero no me apetece levantarme, no me apetece vivir…
¿Pero que estoy haciendo? ¿Desde cuándo me volví tan cobarde… tan débil? Debemos aclarar las cosas, este no puede ser el fin, me reúso a creerlo.
Así que me levanto de mi sepulcro emocional y voy hacia nuestro cuarto cargado de recuerdos que no pienso dejar morir, pero al entrar veo algo que no vi por la conmoción, un papel en la cómoda y dice mi nombre.
Lo tomo en mis manos, pensando que puede ser un indicio y así es, no dice mucho pero me proporciona alivio saber que están seguras.
Necesito pensar con claridad, ahora no puedo, teniéndote cerca y recordando cómo te besabas con esa, así que estaré con mi medre unos días, Hope viene conmigo.
Aunque es corto el mensaje, me da esperanzas de que no todo este perdido, solo necesita pensar, pero también siento que es egoísta de su parte, yo no hice nada malo y ella no se tomó la molestia de averiguarlo, solo me juzgo sin ningún miramiento.
Me duele el corazón, pero más que eso me duelen los años, años en los que he sido feliz, en los que mi única alegría siempre fue estar a su lado, entregarme a ella fue lo mejor regalo que me dio la vida, pues me permitió disfrutar de su compañía, siempre sentí que éramos solo ella y yo compartiendo el mundo… compartiendo la vida.
Pero ahora eso no le importo, por eso es que me duele tanto, porque no es la primera vez que me juzga sin tomar en cuenta todos esos años de devoción que le he profesado, ¿Qué más puedo hacer para demostrar mi amor incondicional? Tal vez nada, tal vez solo deba… ¿Aguantar? ¿Esperar? ¿Morir?
No, esta vez Katniss no puede quedar sin comprender que no me iré con la primera que pase, esta vez no le debe quedar duda de que sin ellos me muero, aunque me destroce el darle una lección, debe aprender que tenemos un mundo sólido para los cuatro y que yo no lo destruiría jamás… tal vez ella sí, pero no lo permitiré.
El tiempo se me ha hecho eterno, aletargado, descuidado, tanto por dentro como por fuera, y no me detendré a seguir pensando, el tiempo apremia e iré a buscar lo único que sostiene mi vida, iré por mi familia.
Después de asearme, voy a la panadería, seguro que al no vernos llegar a abrirla, los chicos lo han hecho ya que Dany conserva un juego de llaves de repuesto, es al único al que le tuvimos la confianza, pues ha estado con nosotros por varios años ya.
—Solo vine a decirles que me voy por unos días, Dany como siempre quedas a cargo… confío en ustedes. —Digo de forma seca y sin expresión.
Al dirigirme a la puerta veo a Sandy en la entrada, parece triste, pero al recordar su desvergüenza no me causa la menor compasión.
—¿Qué haces aquí? Recuerdo haberte despedido anoche. —Digo con frialdad.
—Peeta escúchame por favor, no me puedes culpar por amarte, por desear que me correspondas, a veces las personas enloquecemos —Se seca una lagrima y continua. —Por amor.
—Tu amor no me lo creo, lo tuyo es un capricho. —Respondo, pues sé que no puede ser otra cosa, ya que se está acostumbrada a convivir con la admiración de muchos chicos tanto que el que yo no la considere deseable debe estar matándola.
—¡Te equivocas! Yo sé lo que es amar, yo no te abandonaría así nada más, yo si te daría el lugar que mereces en mi vida, yo te daría todo lo que Katniss te ha negado. —Ahora veo que siempre la subestime, nunca me imaginé que fuera tan hábil para conseguir lo que quiere.
—¿Cómo sabes lo de Katniss? —Pregunto, es obvio que sabe más de lo que dice, yo no le he comentado a nadie lo que paso, y ella de buenas a primeras lo sabe.
—Ah porque es lógico… ella nunca te ha querido, solo ha estado contigo por conveniencia, o ¿no está claro? Te abandono, no le importas. —Titubea, pero no por eso son menos dolorosas sus palabras. —En cambio yo te puedo dar un amor verdadero, una nueva vida, otros hijos.
Esta mujer ya se volvió loca, ante tantas sandeces solo puedo concluir que me da lástima su frágil intento… yo jamás pensaría en tener una vida que no incluyera a Katniss y mis hijos.
—No quiero seguir escuchando tus incoherencias, solo aléjate de nuestras vidas para siempre… tú no tienes idea de lo que significa en verdad amar, yo si lo sé… amar es ser uno solo y yo no estoy completo sin ella. —Le digo alejándome de ella y dejándola parada con una expresión de rabia y llanto que me inspira algo de piedad, aunque no se lo merezca.
Pero sé que algo debió haber pasado anoche, Sandy pudo seguirnos y ver como Katniss me abandonaba, en serio nunca pensé que estaba protegiendo a una víbora en mi negocio.
No tomare importancia a eso ya, lo que en realidad me importa son Katniss y mis hijos, mi insegura y amada esposa.
El camino al distrito cuatro lo vivo deseando que termine lo más pronto posible, ya quiero verlas, las extraño demasiado.
Horas y más horas pasan antes de poder llegar a casa de su madre, hasta que por fin estoy frente a su puerta, desesperado, angustiado, sin haber comido bien, sin haber dormido, pero con la convicción de no irme sin ellas.
—Pasa, te estaba esperando. —Su madre me recibe tranquila, sé que comprende cómo me siento.
—¿Dónde están? —Pregunto muy inquieto.
—Peeta tenemos que hablar, Katniss no me ha dicho nada aun, pero sé que no está bien, tu siempre has hecho gala de tu buen juicio, no lo pierdas ahora. —Su aspecto es sereno, su voz es la de una madre preocupada por sus hijos, nunca me había detenido a pensar en esto pero hoy la siento como si fuera mi madre, obviamente como debió haber sido mi madre si le hubiera importado.
—¿Cómo están? —Reacciono instintivamente y pregunto con preocupación.
—Descuida, están muy bien, ahora están durmiendo. —Responde.
—Necesito verlas. —Digo con angustia, en verdad necesito verlas, necesito sentirlas de nuevo mías.
—No sé lo que haya pasado entre ustedes pero todo tiene una solución, no te preocupes. —Me dice como si fuera tan fácil por lo que estoy pasando.
Y así le cuento del malentendido, le explico como Katniss no quiso escucharme, como pensó lo peor y solo se fue, pero trato de ser lo más objetivo posible, Katniss debe sentirse fatal, igual que yo.
—Se bien como es mi hija Peeta, aunque ella no lo crea, yo sé bien cómo se siente y lo que piensa. —Su timbre relajado y su expresión serena me demuestra que sabe bien lo que dice.
—No quiero perderlos, no podría vivir sin ellos. —Exclamo, aunque supongo que no sabe lo del bebe.
—Si ahora tienes que luchar por los tres. —Me deja perplejo, ella ya lo sabe, pero no entiendo cómo, si me dijo que Katniss no le ha contado nada.
—No te sorprendas tanto, una madre siempre sabe. —Anticipa mi pregunta con la respuesta.
—Por lo mismo no quiero perderlos… no puedo. —Digo con tono ansioso.
—Escucha Peeta, trata de calmarte ahora todo parece grave pero mi experiencia me dice que a veces las cosas tan fáciles no son apreciadas. —En sus labios se asoma una ligera sonrisa. —Tienen que costar un poco para que sean valoradas en su totalidad.
Creo que comienzo a comprender su punto, tal vez Katniss necesita justamente eso, que no le ponga las cosas tan fáciles.
—Gracias por tus palabras… mamá. —La frase me nace por sí sola, hoy la veo como a la madre que siempre quise tener, pero me ruborizo un poco, no sé cómo lo tome.
—Descuida, para mí eres como mí hijo, con los años en eso te has convertido. —De nuevo anticipa mis pensamientos.
Por impulso le doy un leve abrazo, sentir esto no estaba en mis planes, mis planes solo consistían en llevar a Katniss y Hope junto a mi corazón y no dejarlas escapar nunca.
—Bueno, ahora sí, ya más tranquilo, puedes verlas. —Dice con una sonrisa.
Visiblemente más moderado soy conducido hasta la habitación en la que se encuentran.
Katniss está más hermosa que nunca con el cabello un tanto alborotado, sus mejillas sonrosadas, su expresión de enfado y ojos hinchados, aun molesta conmigo es la mujer más bella del mundo.
Solo espero que no tenga un mal sueño, aunque no lo creo pues Hope está encerrada en sus brazos, mi hija tan inocente, tan tierna, tan ajena a nuestros problemas.
El cuadro es sencillamente conmovedor ver a madre e hija durmiendo juntas, son solo dos niñas… mis niñas.
Comienzan a moverse, Hopy abre sus dulces ojos y se sienta frágilmente, su mirada es confusa, sus ojitos un poco hinchados por el sueño. —Papi cárgame. —Extiende sus brazos hacia mí.
—Te extañe mucho ¿estabas tabajando? —Pregunta.
—Si mi amor, estaba tabajando. —Le digo estrechándola en mis brazos, liberando una lagrima de felicidad al tenerla de nuevo junto a mi corazón.
—¿Qué haces aquí? —Katniss me pregunta molesta, llevándose las manos a los ojos, ahora no se si tenga fuerzas para lo que sigue.
—¿Qué más podría estar haciendo aquí? —Mi actitud es áspera y distante. —Visitando a mi hija, ya que te la llevaste sin avisar.
Katniss está a la expectativa, creo que no se esperaba esa respuesta de mi parte, eso me pone nervioso pero no lo demuestro, he puesto una barrera a mis emociones.
—¡Mami mira es mi Papi! —Hopy con su inocencia relaja un poco el momento.
—Mi amor, ve con tu abuelita, Papi y Mami tienen que platicar cosas de adultos. —Le digo con mucha ternura, y dirigiendo la mirada a la madre de Katniss que está en la puerta, esperando por mi niña.
—¡Abelita! —Dice con alegría y corre hacia ella.
Katniss y yo esperamos a que no puedan escucharnos para continuar la plática.
—¿No leíste la nota? —Su expresión refleja un claro debate entre la incredulidad y la furia, para ella es demasiado increíble mi reacción, y conociéndola optara por la furia, y después la frustrada resignación.
—Ya no te pediré que confíes en mí, es claro que no puedo pretender tal generosidad de tu parte y contra eso, no puedo hacer más. —Ignoro su pregunta, advirtiéndole mi posición.
—¡Bien! Si es lo que quieres, yo tampoco puedo hacer más. —Responde aparentando dureza pero una mínima chispa de tristeza sobresale de sus pupilas, lo que me responde que es solo el orgullo el que habla por ella.
—Está bien. —Respondo.
—No puedes evitar gustarle a cualquiera. —Escapa de sus labios un pensamiento evidentemente reprimido.
—Como tú no puedes evitar ser tan insegura. —Replico con aparente mesura.
Estoy seguro que una actitud tranquila es lo que me impedirá caer en lo mismo de siempre.
—¿Insegura?... cuando te vi besarte con esa. —Abre la puerta a una discusión que no planeo seguir.
—Las cosas no fueron así, pero sé que no vas a escuchar, solo te encerrarás en eso y no me darás oportunidad de explicarte ¿o sí? —Tengo que morderme la boca para no quebrarme en aclaraciones inútiles.
—¿Y así lo arreglarás todo? —Pregunta.
—No, pero de otra forma tampoco se puede contigo. —Sé que mi respuesta la enfada más y eso a pesar de lo grave de la situación me divierte de una pequeña manera.
—Me quedaré aquí, tu madre me lo ha permitido, pero descuida no te molestaré. —Continuo.
—Puedes hacer lo que te plazca. —Responde con indiferencia.
Después de eso, pasan dos días pesados y tensos entre nosotros, fingimos estar bien delante de Hope pero mi niña es muy inteligente y sé que lo percibe, definitivamente el orgullo es el peor enemigo ahora.
¿Hasta cuándo estaremos así? es la pregunta que me hago cada que cae la noche y tengo que dormir solo en el sofá de la sala, a unos pasos de la habitación Katniss y a la vez tan lejos.
Trato de mantenerme calmado, consolándome con la idea de que esto es solo temporal, ya que de otra manera perdería la cordura y me echaría a sus brazos pidiéndole que me perdone por algo que no hice y eso no es justo.
Toda esta tensión hace que apenas pueda dormir y me levante muy temprano a ver en que puedo ayudar, pero hoy es diferente.
Veo como Katniss pasa cerca de mí sin dirigirme la palabra y lleva consigo un equipo de pesca.
—¿Vas a pescar? —Le pregunto con seriedad.
—¿No es obvio? —Responde con desdén.
—Que bien, yo también voy. —Exclamo con ironía, expresando una leve sonrisa.
—No tienes que hacerlo, puedo cuidarme yo sola. —Sus respuestas ya son más que conocidas para mí, aun así iré con ella.
—Ya lo sé, lo digo por mí, necesito relajarme un poco y si vas, no tengo objeción en que me acompañes. —Respondo al instante en que me preparo para el viaje metiendo en una mochila algo de la comida que acabo de preparar.
—Tú eres quien me acompañara, no al revés. —Responde disgustada.
—Entonces estamos de acuerdo, ambos iremos. —Digo y pongo punto final a la discusión.
—Haz lo que quieras. —Dice con fastidio y ladea los ojos mientras camina sin esperarme.
Dejamos una nota a la madre de Katniss quien se ocupara de Hopy durante nuestro viaje, tal vez las cosas puedan arreglarse allá.
El sol reluciente rebota sobre las olas del mar, el aroma a sal y arena se acopla con el azul cristalino de sus aguas y la fresca brisa me eriza la piel, es un esplendoroso día, y más porque puedo compartirlo con Katniss, aunque estemos enojados.
Llevamos horas tratando de pescar y no hemos tenido gran éxito, parece que los peces se esconden de nosotros, y aunque ella no dice nada sé que ya está frustrada, eso sin mencionar que estamos cada vez más lejos de la orilla y el clima empieza a refrescar.
—Creo que lo mejor será regresar. —Dice, después de un rato de pensarlo.
—Ok. —Digo de manera fría, al instante en que prendo el motor del bote.
El sonido es entrecortado, parece que hay una falla y no quiere responder la máquina.
—¿Qué pasa? —Pregunta.
—No responde, debe tener alguna avería. —Exclamo llevándome la mano a la frente, para secarme el sudor.
Veo el marcador de la gasolina y el tanque está vacío, debí revisarlo antes pero se suponía que Katniss ya lo había hecho.
—No está averiado, solo el tanque se encuentra sin gasolina, gracias por revisar. —Corrijo y reprendo el descuido de Katniss.
—Si no te hubieras pegado a mí, no me habría olvidado de revisar. —Ahora me culpa.
—Si claro, échame la culpa de tu olvido, pero el punto es que estamos parados en medio de la nada. —Replico.
—A qué bien, estamos varados entonces. —Se lamenta al ver como las olas nos arrastran a una isla cercana.
Al llegar a la playa con el agua mojando mis pies y la arena pastosa, una lluvia de recuerdos atraviesan mi mente, es como un dejá vu, ¡Ya estuvimos aquí!… no, no es el mismo lugar pero si muy parecido, aunque es confuso y casi hilarante la forma en la que la mente nos puede jugar bromas.
—Esto es perfecto, nos caerá la noche y Hope no está acostumbrada a dormir sin nosotros, todo esto es tu culpa. —Arremete contra mí sin lugar a la lógica.
—¿Pero qué te pasa? Pescar fue tu idea, yo solo te acompañe y en todo caso ¿Es mi culpa que no revisaras el tanque? —Respondo molesto.
—Es tu culpa por ser tan "Encantador" y no marcar altos a tiempo. —Ahora entiendo a lo que se refiere, el estar perdida aquí no es lo que la molesta en realidad.
—Sí, pues en todo caso culpa de tu maldita inseguridad. —Mi voz suena cargada de furia, y su expresión es de asombro ante esto.
—Escucha no es momento de pelear ahora, tenemos que construir un refugio mientras estamos aquí. —Digo ya más calmado, viéndola a los ojos sin bajar la mirada. —Descuida Hopy estará bien, esta con tu madre, ¿recuerdas?
—Está bien. —Responde. —No es mucho lo que estaremos aquí, esta es una isla cercana… seguro mañana llegaran a buscarnos. —Replica.
—Sí, solo tenemos que esperar un poco. —Le contesto, creo que al menos en eso hemos coincidido.
—Pescare algo mientras tú buscas unas ramas para armar el refugio. —Ahora ordena.
—Ok, casi no tenemos agua así que hay que racionarla lo más que se pueda. —Digo mientras me adentro en la selva, lo menos posible ya que no pienso perderla de vista.
Y así reúno palmas suficientes y algunas frutas de los árboles tropicales, Katniss no debe estar sin comer y menos en su estado.
Cuando regreso a la playa, la veo con unos pocos peces en un balde que saco del bote.
—Ya estoy aquí. —Le aviso.
—Ya era hora, ¿Qué conseguiste? —Pregunta con desdén.
—Solo fruta y palmas, has una fogata y cocina la pesca mientras yo armo nuestro próximo albergue. —Ahora soy quien ordena.
—Ok. —Responde.
Hay una formación de rocas cerca de la playa, es una cavidad estrecha pero podríamos caber bien juntos para pasar la noche, entonces llevo las palmas y acomodo el lugar.
Ya empieza a oler a comida, mientras yo sigo con lo mío, pero de pronto la veo en dirección a la selva, obviamente no pasa desapercibida y la sigo, tomando mi distancia.
¿Pero qué está tratando de hacer? ¿Ya perdió el juicio? ¡Se va a caer! Katniss sube una palmera tratando de cortar cocos, ¿porque no me lo pidió a mí?
—Katniss baja de ahí. —Le grito pero a ella parece no importarle, ignorándome como de costumbre desde que estamos peleados.
Veo como corta un coco y me lo avienta… —¡baja no seas terca! —Sigo gritándole pero no me hace caso.
Se tambalea mareada… tenía que ser, y mi corazón se sale del pecho al ver como se resbala… está cayendo de la palmera
Hola como estan? espero que bien... muchas gracias por sus reviews créanme que me animan mucho!
Aún queda por solucionar el tema de Sandy! Como se reconciliara esta parejita? Katniss caerá y se lastimara? Saldrán con bien de la isla? Hay ya me estoy poniendo nerviosa yo también jajaja
Espero que tengan una bonita semana… chauuu
.
