Aviso: Este fic es obra de mi imaginacion, los personajes son propiedad de la escritora suzane Collins.

este y mis demas fics han sido publicados en otra plataforma de fics, bajo su mismo nombre y contenido, asi como tambien mi nombre de usuario "seilen" asi que si los encuentran por ahi, no es plagio... soy yo!

ahora que si no estan bajo mi nombre de usuario ni el mismo titulo, porfa avisenme!


Capítulo 21: Traviesa Malicia.

Todo pasa tan rápido, en un minuto Katniss está cayendo de la palmera y en otro está en mis brazos temblorosa y aferrada más a mí de lo que ha estado en mucho tiempo. Apenas puedo recordar la forma en la que me incline lo suficiente para sostener su caída con mis brazos o mi cuerpo si era preciso.

Pero es tan imprudente y testaruda que no puedo contener mi enfado por haber hecho las cosas sin pensar en las terribles consecuencias que esto pudo traer y la separo con un gesto involuntario.

—¿Ya perdiste el juicio? No puedo creer que te hayas puesto en riesgo de esa manera. —Mi indignación puede palparse en el aire, no puedo creer como es capaz de tener tan poco respeto por su seguridad y la de nuestro hijo.

—¿Estas consiente de que pudiste golpearte tan fuerte que pudo haber muerto él bebe e incluso tú? ¿En que estabas pensando? ¿Tanto me odias como para hacerme un daño tan grande? —Sigo con la reprimenda, en ocasiones es muy desesperante su forma de ser.

—¡No me paso nada! No es para tanto, no soy ninguna niña sin experiencia. —Dice encaminada lejos de mí llevando consigo los cocos que logro cortar, su mirada es retadora pero con una ligera línea de vergüenza, lo que la vuelve más molesta y huye de mí como si yo quemara, y tal vez tenga razón, ahora estoy más enfadado que nunca por su imprudencia.

Por ahora será mejor que no hablemos, ya que si lo hacemos terminaremos peor de como estábamos y no quiero eso, entonces me adelanto y termino con mi trabajo en el refugio improvisado mientras ella continua cocinando los peces.

Trato de distraerme lo suficiente para no pensar en lo que ha cambiado mi vida en estos días, en lo tonto que he sido en confiar demasiado en los demás, en los problemas que me ha causado no darme cuenta de las intenciones de Sandy, en lo terca y poco consiente que es Katniss, en que siempre tiene que desconfiar de mí, en que ahora estamos varados en esta isla y katniss no pierde el tiempo en hacerme sentir peor de lo que estoy y sobre todo pienso en mi pequeña Hope.

Katniss me ignora avivando el fuego para asar los peces pero también aviva el fuego de mi exasperación, su mirada es sombría y en su rostro se refleja su mal humor mezclado con el fantasma de algo que no logro descifrar con facilidad, creo que es ¿miedo? No creo pero eso parece, quizás por fin está reconsiderando la forma en la que se puso en peligro.

Pero sigue distante, de hecho aún separados por la premura de nuestros deberes, el ambiente puede cortarse con navaja, y muy a pesar de mi molestia por su absurda rebeldía, aun a pesar de ello me siento mal por esta situación, esto no se parece en nada a lo que yo esperaba.

Yo esperaba que ella comprendiera mi angustia y enojo por nunca creerme y esperar lo peor de mí aun después de haberle demostrado que la amo más que a mi vida, esperaba que sintiera mi desesperación por haberla perdido, aun a pesar de todo yo pensé que se daría cuenta que me estoy muriendo por besarla, abrazarla y no dejarla escapar jamás de mí.

¿Qué no comprende que me lastimó? ¿Que al abandonarme me causo un dolor que yo no merecía? en verdad creí que era un gran actor pero ahora veo que me equivoque pues al actuar distante para darle una lección me estoy flagelando a mí mismo, y es tan terca que no se da cuenta que me estoy muriendo por ella aun con todo lo que paso, pensé que tal vez nos reconciliaríamos y regresaríamos a casa con Hopy y en vez de eso estamos aquí más incomodos que nunca y eso me duele y me frustra de sobremanera.

Salgo de mis pensamientos tortuosos al notarla extraña, quizás el calor la está mareando porque la temperatura es alta a pesar de faltar poco para que caiga la tarde, su piel brilla con cada gota de sudor resbalándose por sus mejillas sonrosadas y desapareciendo muy lentamente por debajo de su camisa azul de mangas a tres cuartos, es como una suave invitación a perderme en su piel, en lo acogedor de sus caricias y la intensidad de su pasión, es mi esposa, la madre de mis hijos es tan mía como soy suyo… la amo tanto y la he echado tanto de menos en mi cama ¿Pero que estoy pensando? Creo que a mí también me está afectado el calor y no pienso con claridad, no es momento de sentir esto, no ahora, así como están las cosas.

Se me congela el aliento al verla comenzar a despojarse de su camisa descubriendo la casi transparente playera blanca que usa por debajo de esta, playera que no deja a la imaginación la forma de sus redondos pechos y dulces botones erectos, después siguen sus pantalones, mostrándome sus apetecibles piernas tan perfectas y maravillosas escondiendo la suave carne que hay entre ellas… que el calor que siento es casi insoportable, ¿Qué tan fácil sería…?

—¡Lo está haciendo a propósito para volverme loco! ¡Si eso debe ser! Quiere torturarme, mostrándome lo que por el momento no puedo tener, no está jugando limpio y todo porque la reprendí, debo ser fuerte y no mostrarme atraído hacia ella. —Pienso con dificultad ya que lo intenso de mi respiración y lo acelerado de mi corazón está comenzando a nublarme la razón.

Actúa tranquila y con cierta inocencia deshaciéndose la trenza, dejando ver lo hermoso de su cabello suelto cayendo en ondas sobre sus hombros, es como una diosa… mi diosa, quien entra al agua con su ropa interior y la playera aun puesta la cual a causa del agua, se le adhiere a la piel mojada provocando que se me pare algo más que el corazón y me ínsita a seguirla como una abeja a la miel, despojándome rápidamente de mi vestimenta y quedando solo en ropa interior.

Y así voy con paso suave hacia ella pero de pronto una punzada de culpa me toma por sorpresa… ¡Oh mi Katniss creo que la juzgue mal! Ella me dirige una mirada ingenuamente desdeñada muy lejana a mis pensamientos demostrándome que soy un tonto… Obviamente sigue molesta conmigo y yo pensando que me provoca a propósito.

—¿Ya terminaste? —Inquiere fríamente, aunque noto cierto atisbo de duda.

—Al igual que tú, necesitaba refrescarme un poco, ¿Mi presencia te molesta tanto? —Pregunto.

—Me da igual. —Finalmente responde después de una leve pausa, mostrándose nerviosa, pero no se olvida de poner los ojos en blanco en señal de desaprobación.

—Si ya me di cuenta que tan igual te doy yo… —Mi boca regresa a dominarme y mi frustración sale de ella, acercándome al grado de percibir su dulce aliento ¿Cómo puedo estar molesto y a la vez ser tan vulnerable a su presencia?

—No te hagas la victima que no te queda. —Responde con gesto de desaire.

Estando más cerca de ella me es imposible no notar lo exquisitos y deseables que lucen sus labios húmedos y suaves.

Nuestras miradas se encuentran de forma tan excitante que puedo percibir el acelerado pulsar de sus latidos en sincronía con los míos, en sus ojos se refleja algo más que disgusto… bajando su vista a mi boca.

Y ya no puedo más ante su invitación… la tomo en mis brazos y uno mis labios a los suyos en un apretado y desesperado beso, siento el hambre de su piel, de sus caricias, la amo tanto… la extraño tanto…

Responde con el mismo anhelo y pasión que yo, encantándome con su aroma y calidez de su ser, la siento desesperada y aferrada a mí.

Lentamente se termina el beso dejándome una sensación de vacío, pero nuestros labios siguen estando tan cerca que se puede percibir su maravilloso roce.

—Katniss… te amo…te he extrañado tanto. —Se me escapa el pensamiento desesperado a través de mis labios.

—Yo también te he extrañado. —Responde en un susurro ahogado, de nuevo reclamando con necesidad mis labios que son solo suyos.

Me besa con vehemencia pasión y energía, como si fuera a escapar de ella al momento en que me suelte, puedo sentir no solo su necesidad si no su… temor.

—¿A que le tienes miedo? —Pregunto en un murmullo al despegar milímetros de nuestros labios, aun sintiendo la necesidad de su provocación.

—A… a perderte. —Sus gestos revelan su ansiedad.

¿Pero a eso le teme? ¿A perderme? pero si yo he estado en agonía estos últimos días por la idea de perderla, no la entiendo ¿Cómo puede ser tan complicada unas veces y otras ser tan sencilla de comprender?

No lo sé, pero su confesión me provoca una gran felicidad, ¡me ama tanto como yo a ella! Solo es demasiado desleal consigo misma para reconocerse que esta celosa.

—Jamás me perderás… creí que había quedado claro que solo la muerte podría apartarme de ti, y tal vez ni muerto podría dejar de amarte. —Recito viéndola fijamente a los ojos.

Su mirada de alivio es evidente relajando la tensión que se dibujaba en su rostro. —¿Porque creíste que me perderías? Sabes que te amo, y ese es el problema, que parecías no darte cuenta. —Digo.

—Porque tú me rechazaste, y actuabas tan distante...—Su mirada es ansiosa y de reproche.

Bueno quizás lo que necesitaba para comprender era eso, que la ignorara.

—Además que todo esto comenzó por… —Se a qué se refiere y no dejo que termine su frase. —Nunca te atrevas a pensar que podría considerar incluso la posibilidad de estar con alguien más. —Le decreto con decisión en mi mirada.

Por ahora este es un gran avance pero estamos en el agua y la tarde cae trayendo consigo el descenso de la temperatura, y Katniss comienza a tiritar levemente de frío.

—Vamos amor, aún hay cosas por hacer. —Digo recuperándome de la emoción del momento y recordando que no ha comido desde la mañana. —Ahora debes comer.

—Pero si tú me has interrumpido el baño. —Sonríe levemente.

—Que calor tan oportuno. —Digo sin poder dejar de sentir un brillo especial en mis ojos al recordar su inocente provocación.

—El calor me estaba fatigando más de la cuenta, estoy embarazada ¿recuerdas? Es algo natural. —Dice divertida, y ahora recuerdo que en el embarazo de Hopy sentía lo mismo, y me reprendo aún más por mis febriles pensamientos de hace un momento.

Salimos abrazados del mar, dándonos calor el uno al otro rumbo a los vestigios de la fogata, y dos peces asados que Katniss puso antes en hojas de plátano, que por la prisa de mis impulsos no vi en él instante.

Mientras me acomodo la playera, veo que ella ya se ha puesto la camisa de mangas a tres cuartos que le llega hasta la cadera y dejado su playera a secar cerca de la fogata recién atizada, se ve tan perfecta que me duele pensar en todo lo que hemos pasado por culpa de los malentendidos.

—Espero que te guste. —Dice tendiéndome la hoja de plátano que lleva el pescado, con una sonrisa un tanto sombría.

—Seguro estará bien. —Respondo suavemente, pues la situación aunque más relajada, sigue siendo un tanto tensa, nunca habíamos tardado tanto tiempo disgustados, que francamente no sabemos cómo actuar.

Los cocos, peces asados y las frutas dieron un sentido muy tropical a la comida, que lentamente terminamos diciendo alguna palabra ocasional.

Habiendo terminado de cenar, nos recostamos en el campamento improvisado, ella entre mis brazos apoyando todo su peso en mi pecho, con su cabello húmedo y suelto, y esa camisa azul cubriendo en parte sus pantaletas rosas aun mojadas, dejando ver sus maravillosas piernas, y yo siguiendo las sombras que se forman por la fogata al tiempo en que acaricio las ondas de su cabello.

La noche empieza a caer lentamente bajo la presencia taciturna de las olas, la brisa marina y la luna que surge de entre las nubes, tan brillante y nacarada que da la apariencia de una perla asomándose desde el interior de su concha que se enmarca en lo más profundo de mi mente, como en el cuadro de una noche mágica.

Lentamente comienza a cobrar vida un espectáculo de estrellas danzantes sobre las olas de un mar travieso que se regodea de su magnificencia y yo no puedo más que observar fascinado por el regalo de esta vista y la presencia de la única mujer a la que he amado y amare mientras viva.

La velada se presenta con aroma a tierra mojada, con tintes de salitre y mar, esta noche sabe a encanto, a fuego danzarín envolvente de pasión por la vida, una vida que nos dio la oportunidad de cambiar.

Todo es tan especial que al compás de las palmeras crispadas por la brisa y los destellos suaves de la luna puedo encontrar un momento suave de relajación, relajación que llega con leves recuerdos de una vida que ya no es la nuestra, pero que aún nos persigue.

—¿Sientes algo familiar? —Pregunto mientras enredo mis dedos en su cabello en forma de suaves caricias.

—Todo me resulta familiar y extraño a la vez. —Responde en un susurro, casi puedo ver su mirada perdida en la playa y sus pensamientos regresando a aquel tiempo en el que temíamos cada quien ver morir al otro.

—¿Recuerdas esa vez en la que nos quedamos a hacer guardia? —Pregunta de pronto.

—En ese momento te dije que si tu morías y yo vivía no me quedaba ninguna vida de regreso al distrito, y lo ratifico ahora… Tú eres toda mi vida. —Los recuerdos se hacen presentes como si fueran una neblina de sucesos distantes y cercanos, es extraño como la situación nos guía a niveles insospechados.

—Tú y la hermosa familia que me has dado… nunca volvería a ser feliz si ustedes me faltaran. —Reafirmo mis palabras de hace años.

—También me dijiste que mi familia me necesitaba… tú eres mi familia ahora, tú y nuestros hijos… no debí dudar de ti, pero es difícil sentir que no mereces lo que tienes. —Me sorprende como ha involucrado los recuerdos con nuestros problemas actuales, abriendo sus sentimientos a mí, ¿Así que todo se reduce a esto? ¿A su idea absurda de que no me merece? Bueno al menos me ha dado la clave de su inseguridad.

—Quise que supieras que te daba mi vida, que no tuvieras remordimientos si yo moría, yo siempre he querido que seas feliz. —Digo viéndola a los ojos pues se ha acomodado frente a mí. —Te mereces ser feliz… ambos lo merecemos.

—Es difícil pensarlo cuando tienes tantas admiradoras. —¡Y ahí está! demostrándome sus celos de nuevo con una mirada inflexible, parpadeando solo cuando la brisa mueve un delgado mechón de cabello a sus ojos.

—Tu desconfianza logro hacerme un daño terrible. —Se me quiebra la voz al recordar esas horas de sombras que pase en casa después de que se fue, pero trato de darle una sonrisa leve al enrollar su hebra en la oreja.

—Sentí que por fin te habías dado cuenta que no te merezco y era mejor que me fuera, no pensé claro, solo fue un arrebato. —De nuevo me sorprende la forma en la que es capaz de pensar.

—Yo te amé incluso antes de saber lo que significaba amar… ¿Cómo puedes pensar siquiera qué podría interesarme en alguien más? —Mi franqueza es palpable en el resplandor que estoy seguro que emiten mis ojos.

—Entonces supongo que fui una tonta ¿verdad? —Pregunta con cierto remordimiento en sus palabras que no alcanza a tocar sus ojos llameantes. —Aunque ¿A quién podría gustarle ver a su esposo besar a otra?

—Yo no la bese, ni siquiera le respondí, ¡Fue ella quien me beso! Pero la eché, debiste quedarte para verlo. —Digo.

—¿Tú te habrías quedado a ver? —Pregunta determinada.

—Yo habría confiado en ti. —Respondo sin dudar.

Sus ojos cambian a una expresión decaída y culpable, pero no tanto como para bajar la guardia. —Es difícil no molestarse ante la posibilidad de perderte.

—Curioso, yo siento lo mis…—Katniss se apresura a taparme los labios con los suyos en un beso suave, desesperado y hambriento, reviviendo mis deseos de la tarde y fundiéndose en el más íntimo de los silencios.

Su dulce aliento remueve todo mi ser, me embriaga y anhela más de ella.

—Jamás vuelvas a dejarme… no lo resistiría… no soy tan fuerte. —Digo en un jadeo, separándome a milímetros de ella. —No me rompas de nuevo el corazón.

—Nunca. —Dice en un suspiro.

Siento el resplandor de una llama recorrerme las entrañas, es una sensación suave y ardiente tan conocida y a la vez diferente, es como si el tiempo no hubiera transcurrido y estuviera de nuevo, deseándola como aquella noche en la que todo estaba en nuestra contra, en la que anhele tenerla entre mis brazos aun sabiendo que no podía, que jamás sería posible, que moriría sin que ella me correspondiera y aun así fui feliz, feliz por poder brindarle la posibilidad de un futuro… aunque no fuera conmigo.

Esa noche la sentí vibrar en mis brazos, sentí su necesidad, su hambre ¿y cómo no reconocerlo? Si era el mismo apetito que me quemaba por dentro, consumiéndome y deleitándome aun sintiéndome culpable por ello, por desear algo que no era mío, que tal vez jamás lo seria y ese era su amor.

¡Pero ahora es mía! Solamente mía… y la he extrañado tanto, tanto que me vuelve loco, y la beso de nuevo.

Con cada roce de sus labios deliciosamente húmedos que se abren para mí, dejándome entrar en ellos y poseer su tierna lengua que me responde con tanto arrebato que mi corazón se acelera y lo siento vibrar en cada parte de mi cuerpo que es acariciado por sus traviesas manos por debajo de mi playera.

Podría solo besarla por toda la noche y sería el hombre más feliz del mundo, podría incluso morir en sus brazos y sentiría que es un regalo de la vida…

Pero mis instintos me sobrepasan, y la quiero, la quiero sobre mí, en todo mí ser, besando mi alma.

Muerde mi labio inferior con gesto seductor y siento perder la cabeza entre el deseo y la añoranza, devolviéndole el favor al succionar levemente esa misma parte de su boca.

—Oh, Peeta te extrañe tanto… —Murmura.

—No creo que más que yo. —Jadeo.

Avanzo lentamente hacia su cuello dejando un camino de besos suaves y delicados, estremeciéndola cada vez más, me encanta estremecerla… me hipnotizan sus gemidos casi inaudibles, y la exquisitez de su piel sensible a mi toque.

Y de pronto sé que no solo soy yo quien la anhela, ella también desea esto tanto como yo, puedo sentirlo en cada gesto y presión de su cuerpo sobre el mío.

Me encuentro a mí mismo sobre ella, besándola, disfrutándola poco a poco, suave y encantadoramente como a la miel más deliciosa, y eso es lo que es para mí… lo más sabroso de mi vida.

Lentamente la despojo de su estorbosa ropa, y me deleito con el sabor de su piel, provocándole cosquillas en el vientre.

—Duerme pequeño, mientras mamá y papá se demuestran su amor. —Digo entre cada beso, sentado a horcajadas sobre ella me quito la playera y subo de nuevo a su estómago deteniéndome en sus senos tan llenos y redondos, probando su esencia como si no hubiera un mañana.

Ella solo se arquea recibiendo complacida mis amorosas atenciones, repitiendo una y otra vez entre sollozos mi nombre, dejándome más que satisfecho.

Regreso a su boca y el contacto de mi pecho desnudo sobre sus senos suaves y erectos desencadena una gloriosa sensación de pertenencia, que culmina en el despojo total de mi ropa.

Es una noche encantadora, mágica y cristalina como es mi amor por ella, no quiero separarme nunca más de ella, la amo tanto…la deseo tanto…

Se abre a mí y pongo fin a la dulce agonía que me devora por dentro, un dolor tan dulce y desesperado como la pasión que me consume, y me hundo en los tiernos pliegues de su ser, tan cálido, tan húmedo y placentero, la emoción más electrizante e íntima que compartimos.

Absorbo la sensación cerrando los ojos, quiero sentirla solo así por un instante, seducirme con su calor, su estrechez y placida acogida pero al abrir los ojos veo una lágrima correr por su sonrosada mejilla y me invade una sensación de angustia, quizás no quería esto y yo la estoy forzando, quizás imprudentemente la estoy lastimando o… al bebe.

—¿Amor, porque lloras? —Pregunto casi saliendo de ella.

—Nada de eso, solo estoy muy feliz de que estés conmigo. —Dice en un sollozo, apretando sus piernas a mis caderas. —Bésame.

Y así lo hago la beso suavemente en sus ojos cerrados, secando sus lágrimas y deposito mi amor en sus labios, con pasión tragándome sus suplicas en forma de gemidos, sintiendo el fuego recorrer mi alma, es tan hermosa, tan mía… que comienzo a moverme dentro, a embestir suavemente siguiendo el ritmo de sus caderas, empujando cada vez más profundo y exquisito.

Tan maravillosamente intenso que pierdo la conciencia con cada movimiento, enterrándome con delirio y frenesí.

Pero no quiero llegar al fin tan pronto, es tan apasionada la emoción que no quiero terminarla aun, aun quiero más de ella… y haciendo gala de todo mi auto control la siento sobre mis piernas acomodándome entre sus rodillas, y me deslizo de nuevo empujando sus caderas más y más profundo contra mi erección, puedo ver el baile sensual de sus senos hinchados, en un vaivén erótico que me enciende cada vez más… y me pierdo en la tentación de acariciarlos, rozarlos con las yemas de mis dedos, mientras continuo las frenéticas embestidas.

Sus ojos en sincronía con los míos, malicia y lujuria mezcladas en la fricción de nuestros cuerpos sudorosos… tan apretada que siento tocar el cielo.

Me mantiene preso en el abismo de su ser, que me tiene al borde de la locura, cada vez más intenso, más excitante hasta que se desborda en un delicioso orgasmo, provocando el mío con sus exquisitas contracciones y un grito de puro placer.

Me desplomo sobre su pecho y poco a poco recupero el aliento hundido en el dulce aroma de su piel.

—Veo que si me extrañaste. —Dice con tono risueño, acunándome en su regazo.

—Más de lo que te puedes imaginar. —Digo en un suspiro.

Duermo entre sus brazos, aspirando su aliento y es justamente donde quiero estar toda mi vida, envuelto en sus brazos.

El amanecer llega con un la sorpresa de nuestro rescate, apenas si nos da tiempo vestirnos antes de que lleguen a la playa, fue refrescante pasar un tiempo a solas y arreglar nuestros problemas, pero aún nos queda regresar a casa y retomar nuestras vidas ya sin la sombra de los celos.

Al tomar el tren de regreso a casa, Hopy me tiene alegremente de caballito mi chiquita nos extrañó tanto que al vernos llegar a casa después de nuestro día de aventuras en la playa, se apresuró a abrazarnos y regañarnos porque no la llevamos con nosotros, tan inocente mi niña.

Soy tan feliz de tenerlas de nuevo junto a mí, como debe ser, como la familia que somos, tan enamorados, tan apasionados… aunque la vida tiene sus altibajos, y no todo puede ser felicidad, no importa lo que venga, lo enfrentaremos como ya hemos enfrentado tantos sin sabores, pero también tantas alegrías, nuestras alegrías, nuestro triunfo sobre la injusticia y la opresión, nuestro homenaje a todos aquellos que dieron sus valiosas vidas por proteger las nuestras, y que mejor forma de honrar sus memorias que siendo felices, felices por ellos, y por nosotros así que no importa lo que venga lo superaremos como siempre… juntos.


Ya por fin reconciliación, un poco cursi en partes y en otras intensa pero ya me conocen no? Yo vivo para lo cursi… Y Sandy? Quedará sin castigo? Yo digo que le den duro y a la cabeza jaja ya veremos que se le ocurre a Katniss! Muchas gracias por sus comentarios y su apoyo, los quiero mucho! Chauu nos vemos en el Epílogo!