Hola! Antes que nada una disculpa: Disculpen por favor, esta vez tarde más que nunca pero sucedieron cosas que me impidieron concentrarme, eso aunado con la falta de inspiración que me azotó en estos meses y francamente no quería escribir algo al ahí se va, ustedes no merecen algo así, se merecen leer un capítulo en el que haya dado mi mayor esfuerzo y aquí esta.
Muchas gracias a mi gemeliss Katniss Bella luz que me impulsó en todo momento a siempre dar lo mejor de mí en este fic. Además de ser mi beta oficial :) me dio muchas ideas maravillosas que ustedes han podido disfrutar.
Platicamos más abajo!
Todos los personajes son propiedad de Suzane Collins!
Epílogo
Diente de león.
La primavera ha llegado, y con ella no solo florece la tierra. Esta tierra que ha visto el dolor, el martirio de inocentes y la gloria de la resurrección, si no que mi corazón se siente cada vez más vivo… Estoy vivo.
A través de los años mi vida ha cambiado de una forma que jamás imaginé. Cuando mis esperanzas de vida eran casi nulas, con todo lo que vivimos y mi miedo, siempre… mi miedo a perderla.
La vida fue muy dura y sé que constantemente habrá algo que nos recuerde que hemos sobrevivido, siempre existirán secuelas de nuestro pasado. Y así es mejor, porque aunque es duro, eso nos ayuda a apreciar con más ganas los momentos felices que ahora compartimos.
Es una gloriosa mañana en la que mis hijos juegan en la pradera. Mis hijos que son tan inocentes del dolor, de la injusticia, del miedo… del hambre.
El sol resplandece de entre los árboles, el viento nos regala una caricia matizada con el verdor que nos rodea. Los dientes de león ondean en el ambiente, desprendidos por los juegos de mis hijos.
Mi pequeña Hope ya conoce en parte lo que fue nuestra vida antes de su llegada, antes de realmente conocer lo que es la felicidad, y aunque hay mañanas en las que Katniss y yo no encontramos la paz en las maravillosas cosas comunes, solo falta con ver el rostro de nuestros niños para saber que todo ha valido la pena.
Mi pequeño que aun no entiende como un inocente juego se puede convertir en la pesadilla mas escalofriante, mi hijo que corre detrás de Hope, tratando de alcanzarla con sus pequeñas y regordetas piernas, sus ojos grises como los de su madre y su cabello rubio deslizando al sol entre sus hebras… mi hijo que hoy cumple dos años de estar con nosotros.
Katniss parece distante viendo al horizonte, se que está pensando en lo que ha sido nuestra vida, lo sé por un atisbo de miedo en su rostro segundos después de sonreír con todas sus ganas ante las travesuras de nuestros hijos. Pero es así como hace un recuento mental de todas las buenas acciones de las que ha sido testigo. Ella me lo confesó una vez y supongo que cada quien tiene su forma de las lidiar con las cosas, su forma de mitigar el dolor.
Se ve tan calmada que mis pensamientos vagan mas allá de un pasado cruel, van más a un momento un tanto incomodo pero de una extraña manera, también hilarante. El día después que regresamos a nuestro distrito, el día siguiente de haber estado perdidos en una isla del distrito cuatro.
Ese fue un domingo. Una mañana en que Katniss se despertó un poco inquieta y salió a cazar al bosque, mientras yo me quede solo en la panadería ya que era el día libre de los chicos, no sin antes haber encargado a Haymitch y Effie que cuidaran a Hope mientras pasábamos por ella al atardecer.
Entre la limpieza y el inventario las horas fueron pasando, y me encontré casi a las tres de la tarde con el trabajo terminado, Katniss no tardaría mucho en llegar, así que mejor empecé a preparar la masa para unas galletas.
Una sombra cubre la entrada de la cocina, y creo que es ella que ha regresado, pero al voltear la mirada encuentro a Sandy con una dulce sonrisa que no alcanza a tocar sus ojos.
—¿Qué haces aquí? Creí haberte dicho que no quería verte más por este lugar. Ya me has causado muchos problemas. —Digo sin remordimientos, al verla acercarse a mí.
—No seas tan duro conmigo, mi único pecado ha sido quererte y nada más, no me puedes culpar por eso. —Se está burlando de mí, y me parece mentira que ella sea así, yo que la apreciaba como a una amiga y ella solo quería acrecentar mas su ego conmigo, sin importarle destruir a mi familia… si no fuera mujer la haría pagar por el infierno que viví por su causa.
—Además ¿Me vas a decir que no te agrada saber que puedes provocar esta pasión por una mujer más joven que tú? —Continua su ridícula explicación, y no se a que quiere llegar con todo esto.
—A mí solo me interesa mi esposa, y esta situación no tiene sentido alguno, vete de una vez. —La veo impasible, quiero ser lo más claro posible pero he de admitir que es difícil hablar con esta mujer tan loca, tengo que ser firme pero tampoco puedo maltratarla demasiado por qué se puede prestar a malas interpretaciones.
—Peeta no me trates así por favor, mira a como yo lo veo esto puede ser ventajoso para los dos. Si dices que la quieres está bien, solo acéptame una vez y me alejaré de tí te lo prometo. Podemos divertirnos un rato, aquí, ahora y no te molestare más. Solo dame un poco de tu amor. —Intenta tocarme la cara pero lo impido sujetando sus manos, y en sus ojos veo un orgullo roto, a pesar de todo, no puedo evitar sentir un poco de lastima, no me gusta ver que alguien se humille así.
—Vete por favor. —Repito y en ese instante algo completamente inesperado absorbe mi atención. Una flecha a salido disparada en dirección a Sandy clavándose en un estante de madera a milímetros de su cabeza y como en cámara lenta veo como Katniss apunta de nuevo a ella con su mirada tan fría y calculadora, la mirada de una cazadora acechando a su presa y eso es en lo que se ha convertido Sandy… en su presa.
Sandy grita, terror puro se trasluce en sus ojos, mientras trata de correr pero a donde vaya es flanqueada por flechas impidiéndole el paso.
—Po… por… favor no me hagas daño. —Atina a decir y veo con claridad que está totalmente desesperada.
Katniss se acerca sin soltar el arco con la mirada clavada en ella sin ninguna emoción aparente en sus ojos. O al menos así es como Sandy debe verla pero yo la conozco demasiado como para no darme cuenta que esta más que furiosa. Pero esto no debe suceder así, Sandy si se merece una lección pero temo que se le pueda pasar la mano a Katniss y meterse en problemas, ahora con el embarazo es un tanto impredecible.
—Katniss contrólate por favor, piensa en el bebé. —Le grito en forma de suplica.
—¡No te metas en esto Peeta! —Un breve segundo de su tiempo me es dedicado a fuerzas pero no veo reproche hacia mí, no, ahora todo está concentrado en ella. —Esto es entre ella y yo.
Y debo confiar en que sabe lo que hace y no se pasara más allá de la raya.
Sandy solloza disculpas pero se nota que es falsa, y eso solo agravara la situación eso es seguro.
—¿Así que te quieres divertir un rato con mi esposo? Lo siento pero no está disponible, aunque puedes diviértete conmigo un momento zorra. —Con cada paso que avanza es más fría y temeraria.
—Yo… yo solo le ofrecí lo que tú no eres capaz de darle. —Haciendo alarde de una torpe seguridad me demuestra que en verdad si esta algo loca.
—¿A si? ¿Y que puede ser eso? ¿Escusas idiotas para humillarte? —Expresa una malévola sonrisa antes de quedar a un paso de ella.
—¡Peeta! ¡Peeta! ¡Se atascó el horno! —Su voz es de una burla increíble que francamente no pensé escuchar en ella. Y así Katniss toma a Sandy del brazo y lo gira hacia atrás mientras le mete la cabeza en el horno imposibilitándola. Ella llora y agita su brazo libre tratando zafarse pero es inútil. —Ahora con provecho si está atascado… ¿Creías que no sabía que eran escusas tuyas?
—Peeta ayúdame por favor… va a matarme. —Grita con miedo. —Oh no hagas eso estúpida, lo empeoraras créeme.
Sé que debo interferir, y no soy menos hombre por no hacerlo, pero confío en ella ahora que ha arremedado satíricamente a Sandy me doy cuenta que su intensión es solo burlarse y no hacerle más que pasar un mal rato. Aún así estoy al pendiente por si las cosas se salen de control y milagrosamente Sandy intenta darle un golpe.
Katniss solo sigue metiéndole la cabeza en el horno, menos mal que no estaba prendido aun.
—No te quiero volver a ver cerca de mi esposo nunca más, ¿entiendes ofrecida? —Sujeta con más fuerza su cabello sacando su cabeza del horno y poniéndola frente a ella con determinación. —¿Entendiste? o la próxima vez no seré tan amable contigo.
—Entiendo… entiendo pero ya déjame por favor. —Lagrimas corren por el rostro de Sandy viéndome con impotencia y algo parecido a la vergüenza, creo que no imaginó que Katniss reaccionara de esa forma pero ya es tarde para conjeturas suyas.
—Por favor Sandy lo que te imaginaste es imposible, yo jamás traicionaría a Katniss, entiéndelo y aléjate. —Digo tratando de conciliar.
—¡Es mío zorra! —Y la suelta bruscamente sobre la mesa, ella cae sobre sus rodillas llorando pero antes de reaccionar recibe una patada en el trasero cayendo de bruces. —Ahora lárgate, y que sea la última vez que te vea.
Al escuchar sus palabras una mezcla de orgullo y amor inunda mi pecho, ella me ama y sé que es así desde hace mucho pero me encanta que lo demuestre tan intensamente, y aunque está mal el motivo, no puedo evitar estar feliz por sus palabras de posesión… soy tan suyo como ella es mía.
Sandy asiente con la cabeza de forma atónita y humillada. Y así como llegó se fue solo que esta vez con algo más que una advertencia de mi parte. Se fue llevándose consigo una clara idea de lo que una Katniss furiosa puede hacerle.
—¿No te puedo dejar solo un momento que caen sobre ti las zorras? —Pregunta más calmada, con una media sonrisa maliciosa.
—No tienes que comportarte así siempre, yo jamás te faltaría, creí que había quedado claro. —Digo y cuido mis palabras porque no quiero que volvamos a discutir por lo mismo.
—Descuida a mí ya me quedo claro, solo quise aclarárselo a ella. —Me ve a los ojos con su mirada cálida y pícara.
—No hagas mas rabietas ¿de acuerdo? Piensa en el bebe. —La amonesto cariñosamente abrazándola. —Vamos hay que ir por Hope.
Y Sandy ya no regreso más, lo siguiente que supe es que tomó un tren al distrito dos, aparentemente consiguió trabajo en la casa de un militar importante pero no me importo saber quién era.
Solo así pudo entender que yo no quería nada con ella, y a pesar de lo brusca que fue Katniss, admito que yo no hubiera sido capaz de alejarla totalmente, porque jamás podría golpear conscientemente a ninguna mujer, por muy indeseable que sea.
Escucho a Hope reírse de mi pequeño Noah, Hope es una niña muy alegre, siempre lo ha sido y qué decir de mi niño, es algo voluntarioso a veces pero muy noble y juguetón, sus juguetes favoritos son un arco y flechas de plástico que le regalé en su primer cumpleaños, ya que se le iluminaban los ojitos cada que veía el arco y flechas de katniss.
Y pensar que la mañana en que Noah nació temí perderlos… Katniss había estado muy nerviosa en esos días, tanta era su ansiedad que decidimos pasar una semana en la cabaña, así ella podría relajarse en un buen ambiente, y como aun faltaban dos meses para el alumbramiento, pensé que todo saldría bien. Tendríamos una semana familiar solo nosotros tres.
Pasmos una noche especial mientras comíamos frente a la chimenea, iluminados solo con su resplandor bañando la sala de un tenue y ambarino tono a paz y calor. Hope reía de las figuras que formaban mis manos en las sombras, una mariposa, un conejo, un lobo feroz, cualquier figura la hacia reír y katniss también disfrutaba de mi puesta en escena.
Hasta que se durmió mi pequeña princesa y la llevé en mis brazos hasta su habitación donde Katniss y yo la arropamos y le dimos su beso de las buenas noches.
—Estaba tan rendida que se quedo profundamente dormida. —Digo con una sonrisa desbordada.
—Es tan inocente nuestra hija. —Katniss guarda en su voz algo de nostalgia y entiendo que se siente conmovida y temerosa de perderla.
—Oye todo está bien… estamos bien ¿recuerdas? —La animo con cariño sintiendo que es verdad. Ahora estamos bien y nada puede perturbarnos.
—Lo sé. —Responde más para convencerse a sí misma y la entiendo es difícil dejar ir el pasado.
—Vamos a la cama. Debes guardar reposo. —Mi expresión es de amor al ver su abultado vientre, que abriga a mi hijo.
—Estoy embarazada no inválida. —Me lanza una mirada de reprimenda y resignación, ella ya me conoce y sabe que me preocupo mucho por ellos.
Ya en nuestra habitación Katniss me abraza envolviéndose en mí.
—Buenas noches amor. —Digo mientras acomoda su cabeza en mi pecho junto a mi corazón como siempre al dormir.
—Buenas noches. —Responde haciendo círculos en mi estomago provocándome un cosquilleo.
—Te amo. —Suspiro y ella gira su cabeza quedando su cara a centímetros de la mía.
La ligera luz de la luna colándose por las cortinas me deja ver el brillo de sus ojos mirándome intensamente, invitándome a besar sus labios.
Ella responde con gran entusiasmo y siento su anhelo… La deseo claro que sí, pero no sé si estará en condiciones, solo que no me deja pensar mucho ya que me doy cuenta que empieza a desabrocharme el pijama. Y a acariciarme el pecho por debajo de la ropa.
Entre sus brazos me siento pleno, absorbiendo lentamente cada beso, cada caricia, cada gemido de gran placer… disfrutándonos con dulzura en un acto de total amor.
El estruendo de un rayo que surca el cielo me despierta y veo a Katniss entre mis brazos retorciéndose inquieta, pero el sonido de la lluvia precipitándose me adormece. Estiro mi brazo y veo el reloj, son la una de la mañana.
—Peeta. —Dice incomoda. —Déjame voltearme tengo una molestia.
—Claro. —Me volteo de forma en que ella tenga más libertad de movimiento.
Con el brazo recargado sobre su hombro me quedo dormido cierro los ojos plácidamente.
—Ay. —Escucho un susurro compungido.
—¿Qué pasa? —Pregunto saliendo de mí sueño, y veo que son las tres de la mañana. Es inquietante hace rato se sentía incomoda y ya me está preocupando.
—Sentí un fuerte dolor pero ya se está pasando no te preocupes estoy bien. —Responde con un sollozo.
—Ya me estas preocupando, ¿en serio estas bien? —Pregunto aunque aún falta para que nazca el bebé, no hay porque preocuparse.
—Sí, duerme ya estoy bien no te preocupes.
—Ok. —No estoy muy convencido pero lo acepto.
Ya no puedo dormir tranquilo, mejor velo su sueño hasta que empieza a vencerme el cansancio al ver que al parecer era una falsa alarma.
—Ay... Ay… ¡Peeta! se me rompió la fuente. —Grita sacándome de mi muy reciente desvanecimiento.
Me pongo en alerta de inmediato ¡Es el bebé! Y no estamos cerca de ningún hospital ¿Y ahora que voy a hacer?
—Peeta el bebé… el bebé. —Katniss está en shock puedo sentir su miedo histérico y empieza a retorcerse con dolor.
—¿Qué hago? No se… —Balbuceo impotente.
—Tenía que ser ¡No sabes nada! Vamos a morir. —Su tono me alerta más de lo que estoy… ¡No! ¡No! ¡No! No van a morir no lo puedo permitir.
Enciendo la luz de inmediato y la veo con su rostro desencajado por el dolor, debí estar más atento, ¡soy un tonto! Corro al baño por el botiquín… alcohol necesito alcohol… ¿Qué más? Tijeras, algodón... ¿Con que esterilizo las cosas? ¡Agua caliente! ¡Necesito agua caliente!
—¿A dónde vas? ¿Me vas a dejar sola? —Pregunta en un grito. —¡No puedes!
—¡No! Iré por lo necesario ¿Cómo te ayudo? —Mi voz se quiebra en la pregunta.
—Ve por toallas y compresas. —Grita y sé que ella tiene más experiencia ya que no había pensado en las compresas.
Tomo todo lo que creo necesario, y pongo a hervir el agua con premura. No puedo fallar. Así pasan angustiosos minutos, no sé cuantos en realidad. Para mí el tiempo, se mide en una eternidad en la que katniss grita, y el bebé no puede nacer, a pesar de los esfuerzos, ella puja lo más que puede y me aprieta la mano con mucha fuerza jalándome hacia ella por un instante.
—Tú me metiste en esto ahora ¡Arréglalo! —Su mirada es fuego liquido transparentando su ansiedad.
La tormenta se desata no solo dentro de la cabaña si no que afuera la lluvia no tiene piedad ni tregua. El generador hace un ruido y la luz se corta de golpe… esto no puede ser peor.
—¡Genial Peeta ahora no vas a saber ni dónde meter mano. —Grita con severidad. —¡Todo es tu culpa!
No quiero angustiarla más de lo que está sé que todo su mal humor es obra de la situación y la comprendo. Pero siento que ya no puedo más, la desesperación intenta matarme pero la controlo, no puedo perder la concentración, y si es mi culpa porque hace tiempo que no reviso la instalación y no hay repuestos de nada.
Corro por tres velas y doy gracias a Dios que ni la tormenta ni los gritos de Katniss han logrado despertar a Hope.
La luz es tenue pero puedo ver con algo de claridad. Sigue pasando el tiempo y mi miedo y angustia crecen ¡no puedo perderlos!
Hasta que por fin comienzo a ver la cabeza de mi bebé asomándose. —Un poco más… Puja un poco ya puedo verlo. —Grito.
Katniss puja con fuerza y mi niño comienza a nacer, es impresionante como en un minuto te cambia la vida, jamás creí estar en esta situación y aquí estoy, ayudando a traer a mí hijo al mundo.
Mi bebé llora y me siento más que aliviado… corto el cordón umbilical y está hecho…
Lo envuelvo en una toalla y lo llevo junto a Katniss que yace exhausta con la frente y el cabello mojados por el sudor.
Ella sonríe y yo me siento en paz, toda la adrenalina del momento se deja caer sobre mis hombros y lagrimas pican mis ojos mientras sonrió con alegría… a nacido mi hijo.
—Buen trabajo… habríamos estado perdidos sin ti. —Una katniss más serena me sonríe. —Gracias.
Se dice que después de la tormenta viene la calma y es así como estamos. En una pacifica calma.
Un rayo de luz del sol se cuela por la ventana iluminando en una caricia el rostro de nuestro hijo. Es tan hermoso, tan pequeño con una ligera mancha rubia en su cabecita su rostro esta sereno durmiendo en paz.
—Fui muy dura contigo… lo siento. —Dice con un asomo de remordimiento.
—No es tu culpa, ambos no sabíamos que hacer y tú llevabas la parte más dura. —La tranquilizo.
—Que haya paz. —Dice.
—Si mi amor. —Susurro y beso su frente. —Gracias por este regalo.
—¿Cómo se llamará? —Pregunta y al verlo tan plácidamente dormido. Lo sé.
—¿Qué te parece Noah? Significa Paz y es perfecto porque representa la paz que ha llegado a nuestras vidas desde hace ya varios años.
—Sí, es perfecto… Noah será. —Dice.
Nuestro hijo lleva el nombre de la oportunidad que se nos dio para honrar la vida de los que se sacrificaron por nosotros, todos ellos lucharon porque tenían la esperanza de alcanzar la paz, lucharon por que creían en nosotros… no hay mejor forma de celebrar sus vidas.
—¿En qué piensas? —Me pregunta y no me había dado cuenta que ella ya había salido de sus propios pensamientos.
—En el día en que nació Noah ¿Te acuerdas? —Pregunto levantando una ceja.
—Nunca lo olvidare, estabas tan angustiado, parecía que colapsarías en cualquier momento. —Sonríe y sé que es una provocación.
—Tenía lo más valioso de mi vida en las manos. Tú… y nuestra familia. —Susurro y ella me abraza colocando su cabeza en mi pecho como de costumbre mientras observa a nuestros hijos.
—¿Me amaras aún cuando el final de nuestras vidas llegue? ¿Cuándo seamos ancianos? —Pregunta.
—Amare las arrugas de tu frente, por haberse formado de tu concentración o enfado, amare las de tus labios por todas las sonrisas con las que me has iluminado, amare las de tu vientre porque en él se formaron nuestros hijos, las de tu cuerpo porque me has dado el privilegio de amarlo pero sobre todo amare cada día más a tu corazón porque me acepto a mí… porque realmente me amas. —La beso gentilmente y ella suspira regalándome una leve sonrisa.
Su respiración es serena y sé que sigue pensando en el pasado. En aquel que ya no volverá, en lo que nos arrebataron pero también en lo que nos obsequiaron. La vida no es perfecta ni tampoco es injusta, es simplemente la vida y así hay que tomarla.
Venga como venga… —Se ven maravillosos jugando. —Murmuro.
—Hay juegos peores. —Responde con amargura en su tono.
—Pero también hay esperanza.
Fin
Y llegamos al final… ¿Qué les pareció el castigo de Sandy? ¿Tienen alguna pregunta? ¿Una reclamación? ¿El nombre del bebé fue de su agrado?... Que estrés vivió el pobre Peeta ¿verdad? Jaja Me encantaría que me comentaran que les pareció este capítulo :)
Pero antes: Les doy de todo corazón las gracias por haberme aguantado tanto cuando tarde mucho en publicar, les agradezco a los que, me hicieron el favor de dejar su comentario, que, como todos saben es algo muy valorado por los que nos divertimos escribiendo historias como esta…
A todos los que leyeron, muchas gracias, a todos los que me hicieron el favor de seguir esta historia y soportar mis ausencias…
Uff gracias a Dios que por fin pude recuperar la inspiración y escribir este último capítulo… Muchas gracias a todos, los quiero mucho en verdad.
P.D.: estoy muy emocionada! Creo que voy a llorar! Ya no habrá más de Peeta y Katniss en este fic :(
