Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).


Primerizo.

Summary: ¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? Ah sí, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba?" Todos Humanos. Bella&Edward. Lemmon.


Capítulo 4: La oveja sin el disfraz de loba ¿O la loba en disfraz de oveja?.


La gente normal (por lo general) duerme plácidamente los domingos. Es más, creo que mamá una vez mencionó que el domingo era el día que el señor (ya saben, the big boss, a.k.a. Dios) había dado para descansar y relajarse tranquilamente en familia. Eran las ocho de la mañana y podía escuchar claramente los fuertes ronquidos de Emmett desde donde me encontraba, la cocina. Gracias a Rosalie no tenía que esforzarme mucho por prepararme algún bocadillo para comer ya que me había cocinado algo la noche anterior para pedirme disculpas por 'el problema' que tuve, lo agradecí internamente ya que esas dos bestias que duermen pacíficamente me tendieron una broma demasiado dura para mi gusto, si saben a qué me refiero. Ahora viene la pregunta del millón:

¿Qué demonios haces levantado un domingo a las ocho de la mañana zopenco?

Esa respuesta, queridas/os, tiene nombre y apellido:

Isabella Swan.

Tenía un panorama bastante agradable planeado para este día domingo, consistía principalmente en ver la última temporada de House por sexta vez, partir algunos traseros jugando póker online y por último seguir la lectura del cómic de The Walking Dead. ¡Era un panorama de ensueños! Mi propio cielo, pero no, desgraciadamente la noche anterior recibí la peor de las llamadas, es más, estuve a punto de arrojar el teléfono por la ventana a los rieles del tren.

— ¿Diga? — Pregunté con aburrimiento al contestar mi teléfono celular. Estaba desparramado sobre el sofá haciendo zapping en la televisión. Hice un bufido cuando vi que estaban pasando The O.C. por MTV. Dios, Esme me había hecho ver aquella serie hace años.

— Cullen, hablas con Isabella — Me quedé unos momentos mirando la interacción entre Summer y Seth en la pantalla. Recordé mentalmente el episodio donde se disfraza de la mujer maravilla, lejos el mejor — ¿Cullen me escuchas?

Hice todo lo posible por concentrarme en la televisión y no en la voz que salía del auricular. Quería seguir ignorando con aplomo que Isabella Swan me estaba llamando a mi teléfono celular un fin de semana donde yo no debía trabajar.

— La escucha perfectamente señorita Swan — Respondí con cansancio, fregando mis ojos de paso con mi mano disponible y acomodando mis gafas.

— ¿Me estabas ignorando chico? — Chico. Como odiaba esa palabra últimamente.

— Eh, n-no, no — Respondí con nerviosismo, rascándome inconscientemente la nuca — Yo solo estaba un poco distraído ¿Qué es lo que necesita de mi señorita Swan?

— Necesito de tu presencia en la editorial este domingo — Genial, simplemente genial — Jacob no está presente y necesito una mano con algunos borradores que están siendo acabados. Ya que tu eres mi secretaria — O, con o, soy un chico… hombre, digo — No tengo porqué darte más explicaciones, te veo en la oficina a las nueve, se te pagarán las horas extras.

— Nos vemos el domingo señorita Swan — Hice un puchero y golpeé mi cabeza tres veces contra el respaldo del sofá. Maldita suerte la mía, maldita.

— Adiós.

— ¡Demonios Edward! ¿¡Acaso no escuchas esa puta bocina pitando cada segundo!? — Emmett estaba apoyado en el umbral de la puerta de la cocina. Sus ojos se encontraban semi cerrados debido al sueño, bueno, no era mi culpa que se quedara con Rose hasta tarde.

— ¿Qué bocina? — Pregunté sin emoción dándole un mordisco desganado a mi sándwich.

No sé si mi hermano estaba un poco distraído por el sueño que aun tenía, pero es un poco obvio decir que gracias al vivir en Nueva York los cláxones sonando de aquí para allá era algo realmente común ¿Es que aun no se acostumbraba y ahora quería culparme de ello? Claro, echemos el calentamiento global a los hombres de Edward también.

— ¿Es que no la escuchas?

Me paré lentamente del taburete, dejé mi sándwich a medio comer sobre la encimera y caminé con parsimonia hacia la pequeña ventana que se encontraba en la cocina y daba directamente con la calle. La abrí tan rápido como lo haría un perezoso y el bullicio de la ciudad no se hizo esperar. Rodé mis ojos y me giré con lentitud a mirar a mi hermano, esperaba que mi rostro demostrara la frase « ¿Estás hablando enserio, idiota?» que me negaba a pronunciar solo por cansancio.

— Ahora, dime cuál de todos esos sonidos es, por favor. Tal vez y mi Circunvolución de Heschl (1) está teniendo algunos problemas y deba ir al doctor ya que no logro filtrar los sonidos importantes del resto que es basura.

— No te pases de listo conmigo, no sé qué jodida mierda estás hablando — Emmett gruñón por la mañana, era un completo desagrado — Hay un gigantesco automóvil, que me serviría para pagar finalmente esa pocilga en la que vivimos, agrandar la empresa e irme de vacaciones al Caribe de paso, esperando en la entrada por "El señor Cullen".

— ¿Y cómo rayos sabes eso? — Pregunté frunciendo el ceño mientras me tomaba la taza de café de un trago.

— Porque, genio, cuando estabas perdido en el país de las maravillas tuve que contestar el puto teléfono y Speedy González me aviso de las buenas nuevas.

— ¿Speedy González? — Emmett se encogió de hombros.

— OH, ya sabes, el portero, de esa forma me fue más fácil aprender su nombre.

Pasé por el costado de Emmett ignorando su comentario. Esto era realmente extraño, verifiqué la hora en mi reloj de muñeca y marcaba las ocho y veinte minutos, aun tenía tiempo para llegar a la editorial. Me negaba a creer rotundamente que la señorita Swan había enviado uno de sus ostentosos automóviles a recoger a uno de sus simples servidores. Vamos, en qué mundo paralelo me encontraba ahora. Me despedí de Emmett después de descolgar uno de los blazers del perchero, recibí un gruñido por su parte antes de cerrar la puerta tras de mí. Bajé las escaleras de dos en dos, ya estaba acostumbrado ya que el dichoso 'ascensor' de nuestro querido edificio permanecía en reparación desde que Emmett tuvo la idea de arrendar un piso.

— ¡Señorito Edward! — El viejo regordete me saludo calurosamente cuando llegué al vestíbulo. Sonreí y asentí en su dirección — Unos tipos estirados lo buscan allá afuera, no sabía si era a usted o a su hermano ya que se dirigían "Al señor Cullen" — El señor González resopló haciendo que su bigote se moviera de modo gracioso.

— Muchas gracias señor González.

— Deja lo de señor muchacho, llámame Speedy como tu hermano, me hace sentir más enérgico « ¡Ándele! ¡Ándele! ¡Arriba! ¡Arriba! ¡Epa! ¡Epa! ¡Epa! Yeehaw!» — No pude evitar soltar una sonora carcajada cuando imitó al ratón. Sonriendo aun me despedí con la mano antes de salir por la puerta del edificio.

En contraste a los otros días, era como si esta vez el clima se hubiera vinculado con mi estado de ánimo. Un frío viento azotó mis mejillas cuando dejé la calidez del edificio. Era un día abochornado, el sol estaba ahí como espectador pero sus rayos no calentaban ni un poco. Cerré un poco más el blazer sobre mí y bajé la escalera encontrándome –para mi asombro- una limusina esperando a los pies de la escalera. Fruncí el ceño al ver a un hombre de uniforme de pie junto a la puerta.

— ¿Señor Cullen?

— Somos tres señores Cullen, dos en este edificio — Contesté, cruzándome de brazos un poco desconfiado.

— Espero al señor Edward Cullen.

— Bien, ese sería yo — Estiré mi mano a modo de saludo y sonreí cuando me dio un apretón — ¿La señorita Swan lo ha enviado señor… — Espere que me contestara con su nombre, pero me ignoro olímpicamente. El tipo tenía un extraño acento ruso y su presencia hacía que tuviera piel de gallina — No me dirá su nombre ¿Cierto?

— Demetri.

Pero que hombre más locuaz.

Abrió la puerta para mí en completo silencio. Me encogí de hombros y me acomodé en la parte trasera de la limusina, cerró la puerta y se acomodó en el asiento de chofer. El auto partió con un suave ronroneo, no pude evitar recordar la diferencia con el Volkswagen beetle que papá y mamá me habían regalado para mi cumpleaños número dieciocho. Era un huevo del año noventa y siete color blanco, mi nena, "La Virgen" para Emmett.

Estaba tan perdido –y cómodo- pensando que tuve que parpadear un par de veces cuando creí haber visto Black Swan Editorial justo frente a nosotros. Giré la cabeza y miré por la ventana para verificar que habíamos pasado la empresa. Rápidamente mi mente empezó a maquinar teorías de que me iba a hacer este tipo que parecía pertenecer a la mafia. Golpeé dos veces el vidrio que me separaba del conductor y carraspeé incómodo mientras este se baja con suma lentitud.

— Eh, ¿Señor Demetri? — Un ligero vistazo por parte del conductor y a través del espejo retrovisor hizo que me diera cuenta de que me estaba prestando atención — Uhm, m-me pue-puede decir dónde vamos ¿Por favor?

— A la casa de la señorita Swan — rayos.

— ¿P-por qué? — Le pregunté, se suponía que nos veríamos en la editorial ¿Qué tenía que hacer yo en la guarida de la loba?

— Indicaciones de la jefa.

Y el maleducado hombre subió la ventanilla nuevamente.

Me senté otra vez en mi lugar con la incomodidad punzante en mi persona. Me centré en mirar por la ventanilla la peculiar vista de la ciudad, cada vez más nos alejábamos de donde se encontraba la editorial instalada y nos adentrábamos a un mundo lleno de rascacielos… ya ven, hablo tonterías, Nueva York en si es un mundo lleno de rascacielos. Nos detuvimos por un momento frente a un gran y elegante edificio, la limusina dobló y descendió a un estacionamiento, sin quererlo me puse aun más nervioso de lo que estaba. Demetri estacionó en un lugar alejado de todos los otros autos lujosos que se encontraban en el lugar, un segundo después mi puerta estaba abierta. Me bajé sintiendo mis piernas un poco débiles.

— El ascensor está a mano izquierda, solo debe apretar el botón PH e identificarse.

Un pent-house, que horror.

Asentí en su dirección y caminé hacia donde me indico. El elevador era realmente bonito y no tenía esa molesta música que solía sonar, la cual desquiciaba a cualquiera. Apreté el botón que me indicó Demetri y una suave voz contestó al otro lado.

Residencia Swan ¿Con quién tengo el gusto?

— Uhm, E-Edward Cullen — Aflojé mi corbata un poco y volví a acomodar mis gafas sobre el puente de mi nariz.

Bienvenido señor Cullen, la señorita Swan lo está esperando — Y así fue como el elevador comenzó a moverse, ni siquiera me di cuenta cuando las puertas se abrieron dejando ver un amplio corredor.

«Bien, ya estás aquí campeón, no te acobardes ahora»

Me quedé parado por un buen momento a las afueras del ascensor, las puertas de este ya se había cerrado hace rato. Respiré un par de veces para controlar mis nerviosismos y caminé a lo largo del corredor, viendo unos impresionantes cuadros que lo adornaban, debo anotar que la señorita Swan tenía un refinado gusto por la pintura.

— Veo que has llegado chico ¿Te trato bien Demetri? Es un poco… excéntrico.

Y allí estaba la señorita Swan luciendo más fresca que una lechuga. Vestía unos simples jeans y un pollerón holgado que tenía inscrito "NYU", haciendo juego con unas zapatillas vans que se parecían mucho a las que Esme me regaló la navidad pasada. Su cabello estaba tomado en una alta (y desordenada) cola de caballo. Era como si realmente le importara un rábano lucir despreocupada… y yo que la pintaba como la típica nena malcriada que no podía salir sin maquillaje ni siquiera para comprar el pan. Bueno, aunque estoy segura de que ella no sale a comprar el pan y manda a alguno de sus subordinados.

— Uhm, no — Rasqué mi nuca con nerviosismo — La verdad es que solo estaba un poco desconcertado ya que usted me había dicho que nos veríamos en la editorial. Nada de limusinas, choferes ni edificios elegantes — Me encogí de hombros.

— Oh, sí — La señorita Swan sonrió divertida — De pronto me dio flojera ir a la editorial así que preferí que alguien te fuera a buscar y terminar el trabajo en casa ¿Empezamos?

— Como usted desee.

— Oh, y deja de tratarme de usted Cullen — Me miró por sobre su hombro — Creo que tenemos la misma edad si no me equivoco, me haces sentir una momia. Al principio era divertido de todas maneras — Soltó una risita y camino hasta una adorable salita de estar. La seguí en silencio y vi como se sentó en uno de los sofás — Vamos siéntate, no muerdo… de momento.

Me miró por debajo de sus pestañas al decir lo último, me estremecí y tragué pesado. Tome asiento en uno de los sofás más alejados de ella, estaba resguardando mi propia seguridad. Algo me decía que no confiara plenamente en ese "No muerdo". La mesita de centro estaba llena de papeles, unos cuantos borradores amontonados por aquí y por allá. Solté una pequeña risita cuando Isabella tomó entre sus manos un borrador que tenía por título «Corazón indomable»

— Bien, empezaremos con este — Sonrió divertida — Es uno de los borradores editados por Jasper.

Corazón indomable — No pude evitar el tono irónico en mi voz — ¿Enserio las mujeres leen estas cosas? Jasper disfruta tanto editando estas cosas — Isabella soltó una pequeña risita.

— Bueno, cada mujer tiene diferentes fantasías sexuales — Se encogió de hombros y sus ojos se posaron en mi — A algunas les gusta pensar en un vaquero rudo, recio, bruto, que tenga guardado si corazón bajo siete llaves.

— Pero ¿Por qué? Ustedes son las mismas que repiten una y otra vez que los hombres son unos insensibles y ahora me estás diciendo que eso es lo que les gusta.

— Cullen, las mujeres somos complicadas ¿Qué tu madre nunca te enseño eso? — La señorita Swan suspiró — Estos tipos de libros son como un tipo de 'esperanza' ¿Me explico?

— La verdad es que, no entiendo nada — Rodó sus ojos y cruzó sus piernas bajo su cuerpo mientras se ponía en posición de explicar algo que para ella parecía realmente fácil de entender.

— Un hombre insensible, herido por algo en el pasado que no lo deja amar una vez más — Alzó una de sus cejas en mi dirección y asentí interesado — Luego viene esta típica chica promedio, torpe, no tan agraciada, que pone el mundo de este hombre patas arriba — Ahora alzó ambas de sus cejas, fruncí el ceño y volví a asentir — ¿No lo entiendes aun? — Negué con mi cabeza avergonzado — Dios, chico rudo más chica normal igual a esperanza para las mujeres comunes y corrientes en nuestra sociedad de encontrar algo real.

— Oh — Hice una mueca con mis labios — Vaya, pero… mamá lee este tipo de libros y siempre es el hombre quien termina un poco más que humillando a la mujer, la cual al final cae rendida a sus brazos nuevamente… — Negué con mi cabeza y me encogí de hombros — Nop, no puedo creer como una mujer puede querer algo así.

— El amor conlleva el sufrimiento chico, eso lo hace interesante ¿Te imaginas todo color de rosa? Jodidamente aburrido — Isabella bufó — Pero volvamos a lo nuestro, ven, siéntate aquí — Palmeó el lugar vació junto a ella — Estas muy lejos.

— Uh, está bien — Me senté junto a ella — ¿Así está bien?

— Mas que bien.

Pasamos casi toda el día leyendo y corrigiendo borradores, algunas veces me reía con las cosas que leía en la historia. Era increíble como el hombre cambiaba a lo largo del libro, al principio era todo un espécimen sin corazón que solo buscaba sexo y casi llegando al final terminaba con frases como «Mi vida en este rancho no tiene sentido sin ti, quiero que seas la madre de mis niños y que juntos cabalguemos al horizonte al final de cada día» Empalagoso.

Finalmente llegamos al último de ellos, se trataba de una historia situada en la edad media. Había partes que sencillamente eran demasiado ridículas para dejarlas allí. Se suponía que estaba leyendo novelas de amor y lo único que causaban en mi era risa, una diversión enorme. Estaba casi llegando al final cuando sentí a Isabella posar su cabeza junto a la mía…

«Oh Anthony, no sabes lo feliz que me hace escuchar esas hermosas palabras abandonar tus labios ¡Tómame Anthony, hazme tuya en este momento! ¡Oh amor mío!» — Una carcajada brotó de lo más profundo de mi garganta ante las líneas dictadas por la señorita Swan, la exageración en su voz al recitarlas había sido espectacular.

« ¡Oh Marie mi dulce ángel del señor! No sabes cuánto he esperado poder explorar tus lugares más íntimos bajo la luz de las estrellas» — Leí poniendo énfasis en el momento. Volví a reír cuando terminé y esta vez fui acompañado por Isabella, su risa era realmente encantadora, no era delicada, a decir verdad era realmente graciosa porque hacía unos pequeños ruiditos. Se notaba como disfrutaba realmente de la situación.

— Dios chico, tienes razón, no entiendo cómo pueden leer estas cosas.

— ¿Le puedo preguntar algo?

— Solo si dejas de tratarme de usted y me dices Isabella — Asentí con una sonrisa abochornada.

— Bien, Isabella — Una sonrisa se posó en sus labios — ¿Podrías dejar de decirme chico?

— ¿Por qué debería? Me gusta.

— Me hace sentir como un crío.

— Oh, chico — Sus ojos brillaron con picardía y le dio un pequeño golpecito a mi nariz. Mis mejillas se sonrojaron como no lo habían hecho en las últimas horas — Te comportas como un crío, me recuerdas a Seth, el hermano pequeño de Jake — Me encogí mientras ella se ponía de pie — Iré a buscar algo de beber ¿Te apetece algo?

—Uhm, agua solamente, gracias.

Era extraño estar tan relajado alrededor de ella. Digo, mis primeros días no fueron los más agradables y todo debido a su conducta mandona y ese aire de superioridad. Pero aquí era como si estuviera completamente relajada, es más, era como si estuviera con un viejo amigo y no con uno de sus más nuevos empleados.

Mi mirada vagó sobre la mesa de centro donde estaban apilados los borradores faltantes por revisar. Justo en el centro había tres cuadros con fotografías en ellos. En una se podía ver a la señorita Swan sonriente en un campo cubierto de flores, era un lugar hermoso por lo que se veía, pero su sonrisa desinteresada era lo que más me llamaba la atención, se veía realmente hermosa a lo natural. Luego había un cuadro donde Isabella estaba junto a dos personas mayores, reconocí a sus padres inmediatamente ya que tenía un gran parecido a la señora que se encontraba a su derecha, exceptuando por el color de cabello y ojos, ya que la señora era rubia con ojos de un azul profundo; por ende, el otro era su padre, los mismo ojos color chocolate. Y por último, una fotografía donde salía ella y el señor Black abrazados, él la abrazaba por la espalda y tenía su barbilla apoyada en el hombro de Isabella. La mirada en ambos era…

— Creo que estas un poco curioso ¿Eh? — Di un pequeño respingo en mi lugar y volví a abochornarme.

— Lo siento — Dije, devolviendo la fotografía donde salía con el señor Black a su lugar. Ni siquiera me di cuenta que la tenía en mis manos hasta que me entregó el vaso de agua — Solo, tengo una pregunta.

— No.

— ¿Qué?

— Jacob y yo no somos parejas — Bueno, esa fotografía decía todo lo contrario.

— En realidad no iba a preguntarte eso — Isabella rodó sus ojos y se acomodó en el sofá junto a mi — ¿Por qué me diste la oportunidad? — Ella frunció sus labios y luego se encogió de hombros restándole importancia.

— A veces me gusta fastidiar a Jake — Me guiño un ojo — Pero esa vez creo que me gusto tu discurso motivacional, las cosas en la editorial estaban un poco aburridas últimamente y me pareció el momento oportuno para…—

—… tener una mascota — Comenté entre dientes, dándole un sorbo al vaso de agua. La señorita Swan me observó por un largo rato y luego volvió a encogerse de hombros ¡Claro, a ella no le habían tirado un café encima! — ¿Por qué eres tan mala?

— ¿Mala? Yo no soy mala — Frunció el ceño y bebió nuevamente de su jugo — Oh, lo dices por las cosas que te he hecho hacer — Sonrió con diversión — Es divertido verte enfurruñar por todo, además, necesitas crecer.

— Bah, ¿Y qué pasa si ni quiero?

— Dime Cullen, ¿Cuántas novias has tenido? ¿Una, dos? — Desvié mi mirada y me bebí lo que quedaba de agua — Oh, no me digas ¿Ninguna? — La miré de reojo y su característica sonrisa estaba en sus labios.

— No, ninguna.

— Sabes, en la secundaria tuve muchos compañeros como tú — Me respondió, cruzándose de piernas nuevamente, se giró para quedar frente a mi — Iban solos a los bailes de fin de año, si es que se presentaban, pasaban casi todo el año escolar dentro de los casilleros, tenían una mesa especial para ellos en el casino…

— Lo sé, yo fui parte de ellos — Rodé mis ojos — Pero bueno, no sé qué tiene que ver eso con que me hayas maltratado en los primeros días.

— A veces esa clase de experiencias te enseñan a ser fuerte, otras — Dijo mirándome — no, creo que tu estas en el no. ¿Qué edad tienes chico?

— Veinticuatro.

— ¿Hace cuanto que no vives con tus padres?

— Desde que entré a la Universidad, vivo con mi hermano y veo a mis padres fin de semana por medio. Mamá se desespera si no nos ve en un largo tiempo — Me encogí de hombros ¿Qué tenía que ver todo eso?

— Siempre has tenido el apoyo de tu familia para todo ¿Verdad?

Me puse a pensar en su pregunta. La verdad era que sí, incluso en secundaria Emmett era el que partía la cara de cualquier que se atreviera a molestarme, más que nada por eso no todo fue tan malo como Isabella lo planteó, incluso y cuando Emmett logro cursar su último año nadie se metía conmigo por ser hermano de La mole Cullen como le habían puesto sus amigos de fútbol americano. Al entrar en la Universidad ni siquiera festejaba, me quedaba encerrado preparando tareas, trabajos o simplemente leyendo uno de los tantos libros que nos designaban, Emmett se preocupaba de la comida y mamá iba una vez a la semana a hacer la limpieza en todo el apartamento.

— Bueno, si — Fruncí el ceño — Insisto en que aun no se qué tiene que ver esto con lo que hablábamos anteriormente.

— Es hora de que cortes el cordón umbilical, Cullen.

— Creo, sinceramente y sin ser irrespetuoso, que no es tú problema — ¿Por qué se empeñaba tanto en que dejara a mi familia de lado? — Es cosa mía si quiero separarme de mi familia o no, me gusta estar con ella, me gusta que mamá me prepare galletas, me gusta que Emmett aun me llame Eddie y me gusta que papá me diga que soy su campeón ¿Qué tiene eso de malo? — Me crucé de brazos e inflé mis mejillas inconscientemente.

Isabella soltó un suspiro a mi lado y luego una pequeña risita, mientras le daba un toque a mi mejillas con su dedo índice.

— Eres realmente adorable, Edward.

Se puso de pie con ambos vasos en sus vasos y se perdió en la cocina de su gran hogar. Me quedé meditando en mi lugar por un momento que quiso decir con todas esas cosas que sacó a relucir de mi persona, aun no lograba entender del todo.

¿Estaba mal depender de tu cariñosa familia?

No era como si me aprovechara de ellos, había encontrado un trabajo, podía costearme finalmente mis cosas, en tiempos de antaño aun estaba estudiando y cuando salí puede que me diera algún tiempo sabático pero no fue por voluntad propia. A lo mejor Isabella quería enfatizar el punto de que mi personalidad era muy tímida y un poco vergonzosa en algunos casos, pero simplemente yo había logrado entender que algunas cosas de ti no se pueden cambiar…

¿Pero qué pasaría cuando no tuviera a mamá ni a papá?

¿Qué pasaría cuando Emmett sentara cabeza y quisiera crear su propia familia?

Ya no sería el pequeño Eddie de nadie…

… Pero bueno, Emmett sentará cabeza cuando los cerdos vuelen.

Suspiré y seguí leyendo el borrador.

La verdad era que a lo largo de este día había aprendido a ver que la señorita Swan en casa se quitaba el disfraz de loba y en su lugar había una adorable oveja, aunque tenía que tener cuidado, puede que simplemente sea una loba en disfraz de oveja.

Y pensando en algo agradable, era la primera vez que la señorita Swan me llamaba Edward.

(Tal vez en un tiempo ella sea la que me llame Eddie)


(1) Corresponde al centro cortical de la audición y procesa la información auditiva, o patrones acústicos, que viene del oído interno.


¡Buenas noches!

Aquí les traigo un nuevo capítulo, aquí podrán ver mas interacción entre Edward y Bella, verán que no es tan mala como parece y que todo tiene un propósito que, obvio, se verá mientras pasen mas capítulos. Me alegra un montón que les guste la historia, Eddie tiene un complejo de Peter Pan no se si se habrán dado cuenta (?) quiere ser el bebé de la familiar para siempre pero le llegará competencia, esperen y verán. Este me salió mas largo que los otros, esa es otra cosa que les diré, no se que tan largos haga cada capítulo porque salen de la nada y todo depende de lo que se me ocurra escribir, así que si hay un capitulo muy corto por ahí no es mi culpa (?) XD

Bueno, como siempre les agradezco por su apoyo, reviews, alertas y favoritos :D you make my day with them.

Lamb.