Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).


Primerizo.

Summary: ¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? Ah sí, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba?" Todos Humanos. Bella&Edward. Lemmon.


Capítulo 5: Amor a primera vista.


En los últimos tres días fui parte de The Twilight Zone (1), luego de aquella reunión que tuve con Isabella en su opulento apartamento las cosas cambiaron. Ya no era Cullen, ahora era Edward o simplemente "chico". Me obligaba a llamarla Bella como todos los demás, pero aun no me sentía del todo fresco a su alrededor así que puede que el señorita Swan aun estuviera pegado en mi vocabulario. Y por último – a decir verdad lo más genial de toda esta tregua que había traído el que la ayudara con el trabajo extra – no había más tareas absurdas para mí, no mas burlas de su parte, era todo sonrisitas por aquí y por allá.

A veces me costaba pensar si esta era la real Isabella o no.

La mayoría del tiempo pensaba que algo estaba tramando para atentar con mi pobre vida.

— ¡Cullen, necesito tu ayuda!

Alcé mi vista cuando la agitada voz del señor Black se escuchó a través del pasillo. Venía acercándose a mí a un pequeño trote, su cabellera estaba en una coleta pero algunos mechones se le escapaban de esta gracias al vaivén, era digno de una película romántica con el galán corriendo hacia su amada a las orillas del mar.

Una imagen de Jasper como su amada se coló en mi mente y fue para nada agradable, para nada.

— ¿En qué puedo ayudarlo señor Black? Veo que ya ha llegado.

— Qué genio — Rodó sus ojos — Chico, verás — Se apoyó con ambas manos frente a mi escritorio — Ya que Isabella te sacó de tu puesto sin más he tenido que buscar rápidamente a un reemplazante — Suspiró y desordenó su cabello exasperado — Necesito tu ayuda con esta chica. Dios, es como… es como si fuera tu versión femenina o algo por el estilo. Levántate ahora y ve a ayudarla.

— ¿P-perdón?

— Ya me oíste muchacho, levanta tu trasero y ve a decirle a esa chica por enésima vez que el botón rojo es de prendido y apagado, y que el verde es el que debe usar para las fotocopias — Suspiró nuevamente — Oh mierda ¿Y si es daltónica? Doble mierda, Isabella siempre me dijo que debíamos hacer un examen médico a los postulantes pero lo deseché, era mucho papeleo… deberías escuchar a tu mujer debes en cuando Black, idiota.

Dejé al señor Black divagar solo, ignoré el hecho de que llamó a la señorita Swan su mujer. Me puse de pie lentamente apiadándome del alma de la pobre muchacha que había quedado en el puesto de junior. Esperé a que Jacob terminara con su diatriba sobre cómo debería hacerle caso a Isabella mas a menudo para que me guiara donde se encontraba la chica.

— Allá está, esa maraña rubia de por ahí — Apuntó a una menuda chica que apretaba todo lo que podía en la fotocopiadora. Nadie la ayudaba, solo la observaban con la diversión plasmada en su rostro.

En momentos así es cuando más me digo que deje al misántropo en mí salir a flote.

Estaba a punto de acercarme para ir en su rescate como un caballero de brillante armadura cuando se dio vuelta en nuestra dirección. Lo vi todo en slow motion. Realmente, su cabellera flotar hebra por hebra soltando pequeños destellos dorados debido a la luz que se reflejaba en ella, una gafas de gran montura sobre una delicada nariz cubierta con adorables pecas, unos labios rosa pálidos que estaban fruncidos debido a la frustración y el temor de haber cometido un error, y para el final un par de ojos, enormes ojos asustadizos; como un ciervo encandilado por la luz de los faroles de un auto.

Me quedé completamente aturdido, es más, podía escuchar a Lionel Richie de fondo mientras observaba esos hermosos ojos azules.

"Hello, is it me you're looking for?"

El señor Black me empujó y trastrabillé un poco, fruncí el ceño pero no me atreví a mirarlo, después de todo sigue siendo uno de mis jefes y no debía faltarle el respeto si quería continuar con mi trabajo. Tragué visiblemente y me acerqué a la pobre chica que estaba ahí mirándonos como si su vida dependiera de ello. El señor Black caminaba hombro a hombro junto a mí.

— Tanya, estoy harto de ti — Me crispé ante la crudeza del señor Black. La muchacha se tensó, juro que vi su mentón hacer un leve movimiento por un corto segundo — No tengo la paciencia necesaria para esto, así que te traigo a nuestro mas reciente trabajador, el pasó por el mismo calvario que tu así que podrá ser mas empático contigo — Le sonrió abiertamente y le dio un golpecito a mi hombro — Toda tuya chico, lo que es yo, las prefiero morenas.

¿Todo lo que este hombre dijera me iba siempre a recordar las palabras de Jasper y traer imágenes para nada sensuales a mi mente?

— M-mucho g-gusto — Estiró su pequeña mano hacia mí y un adorable rubor cubrió sus mejillas. No pude evitar ponerme nervioso, sentí la sangre acumularse en mi rostro mientras estrechaba su mano entre la mía — Soy Tanya, el nuevo desastre — Alcé una ceja en su dirección por la forma en la que se describió. Su rostro se tornó escarlata nuevamente y comenzó a balbucear — Lo siento, digo… no quería, osea… yo soy el desastre, no quise decir que tu lo fuiste anteriormente… me refería a que…

— Esta bien, también fui un desastre, no te preocupes — Sonreí divertido y un poco encantado por su intento de arreglar las cosas — Ahora, lo más importante aquí: La fotocopiadora es tu mejor amiga, solo debes entenderla y hablarle cariñosamente, es una chica y suele ser un poco difícil.

Estuve prácticamente un buen rato tratando de enseñarle como usar la fotocopiadora. Jacob tenía razón, era un poco exasperante al principio cuando después de haberle explicado más de tres veces aun no lograba entender por completo. Pero era completamente entendible, Tanya se encontraba realmente nerviosa porque era su primer trabajo real, aparte de haber sido niñera cuando era una adolescente no tenía más campo laboral y realmente necesitaba el trabajo, según lo que me había dicho.

— Entonces… el rojo es del encendido — Lo apretó cuidadosamente — El verde es para hacer la fotocopia — Lo apretó nuevamente — Y este de abajo es para la calidad del papel.

— ¡Bien hecho, eso es todo! — Chillé con real entusiasmo ¡al fin había entendido algo que era como la tabla del uno de fácil! — La fotocopiadora es toda tuya ahora — Le sonreí y Tanya me sonrió de vuelta.

— ¡Edward! ¿Qué estás haciendo aquí? ¡Vuelve a tu…

En un momento estaba escuchando la voz enajenada de Isabella y al otro estaba sintiendo los labios más dulces sobre mi mejilla. No sabía qué hacer ¿Debía hacerle caso a mi jefa o quedarme ahí observando a la dulce chica que me sonreía en agradecimiento? Creo que mi cuerpo respondió por mí ya que decidió no moverse, mis mejillas se colorearon y carraspeé un poco incómodo ya que las palabras no salían de mi boca.

— Gracias, Edward, eres un amor — Y nuevamente una hermosa sonrisa se formó en sus labios. Estuve a punto de babear ante tan hermosa visión.

— ¿Quién diablos eres tú? — Isabella apareció de la nada junto a nosotros, tuve que desviar mi vista del ángel y posarla en el demonio. Sus cejas estaban perfectamente fruncidas mientras enviaba rayos laser con sus ojos a la pobre Tanya.

— M-mi nombre e-es Tanya, se-señorita — Tartamudeó, estuve a punto de sonreír con ternura pero me contuve ante la mirada asesina de la señorita Swan — So-soy la nueva ju-junior.

Puto Jacob… — Su mandíbula estaba tensa cuando se dirigió a mi persona — Vuelve a tu trabajo Cullen y tu, nuevita, ve a buscarme un café inmediatamente, descafeinado con doble de azúcar.

Se dio media vuelta y desapareció de nuestra vista meneando sus caderas enfurecidamente. Tanya estaba en un estado de shock, pobre, la entendía completamente. Suspiré y desordené mi cabello «Hora de regresar al trabajo Cullen» Le medio sonreí y me encogí de hombros.

— ¿Quién es ella?

— Ella es tu jefa — Le respondió, poniendo mi mano sobre la calidez de su hombro — Será mejor que te apresures con el café, es un poco histérica.

— ¿T-tu trabajas para ella?

— Ahh, si — Suspiré, preparándome mentalmente pata lo que me esperaba. A pesar de no saber por qué demonios se había enojado, al fin de cuentas fue el mismo señor Black quien me asignó esta tarea — Soy su secretario.

— Te compadezco — Me dijo, posando su mano sobre mi brazo tratando de reconfortarme. Pobre, no sabía lo que le esperaba a ella.

— Créeme, no más que yo a ti — Fruncí mis labios antes de continuar — Debo regresar a mis deberes, cualquier cosa estoy justo fuera de la oficina de la señorita Swan. Nos vemos, Tanya.

— Nos vemos Edward — Y me dio un caluroso abrazo que trajo el color a mí nuevamente.

— ¡Cullen no tengo todo el puto día para esperar por ti!

Me encogí ante el grito de la señorita Swan que resonó a través del pasillo.

Era como el grito de guerra de un Orco.

Caminé lentamente hacia mi muerte, me giré una vez más para tener la imagen de aquel ángel en mi memoria. Tanya me hizo un pequeño gesto con su mano, sonreí y me preparé para cualquier clase de tortura que Isabella tuviera preparada para mí.

Isabella tenía su cadera apoyada contra la orilla de mi escritorio, tamborileaba sus dedos sobre sus bíceps y su pie se movía incontrolablemente haciendo un ruidito molesto. Me detuve frente a ella y acomodé mis gafas, alzó su ceja en mi dirección, como esperando a que le diera alguna explicación ¿Explicación de que por Dios? Suspiré y dejé caer mis hombros con desgana ¿Qué era lo que esta mujer quería de mí?

— El señor Black me pidió ayuda con Tanya — Fue lo único que dije, ya que era la santa verdad. De aquí a decirle que Lionel me cantó al oído cuando observé sus ojos por primera vez era otro cuento.

— Tú me obedeces a mí, no al señor Black.

— Dígaselo a él, hasta donde yo sabía también es mi jefe y no quería perder el trabajo al decirle que no a un favor — Una sonrisa irónica se posó en sus labios carmesí.

— Por favor, no soy idiota — Rodó sus ojos y se acercó a mi echando fuegos de los mismos — Tu trabajo está aquí, ni siquiera pienses en aparecerte por los cubículos Cullen.

— Lo que usted diga señorita Swan — Murmuré con cansancio como el buen perrito faldero que estaba siendo.

— Buen chico.

Todo volvió a la normalidad después de eso. Isabella claramente seguía molesta ya que volví a ser "Cullen" y no "Edward" dos podíamos jugar al mismo juego. Realmente era agotador, debería enojarse con el señor Black. Pero claro, todos hagámosle la ley del hielo a Eddie. Estuve contestando algunos llamados más que nada, anotando citas donde la señorita Swan debería asistir la próxima semana, una monotonía pero era – en definitiva – mucho mejor que mi puesto anterior.

Rayos…

Despejé mi cabeza ante el sonido de algo cayéndose. Fruncí el ceño y me apoyé en el escritorio para mirar hacia abajo. Tanya estaba sobre sus rodillas en el suelo, el café desparramado por toda la alfombra y un poco de este en sus manos que se tornaban de un suave rojo. Me puse de pie alarmado de que se hubiera hecho daño ya que claramente el café se encontraba caliente, me arrodillé junto a ella y tomé sus manos entre las mías.

— ¿Estás bien? ¿Te has quemado? Rayos, Tanya, debes tener más cuidado — Estaba un poco temblorosa. Saqué el dobladillo de mi camisa y le sequé las manos suavemente — Debes poner un poco de agua aquí.

— Yo… lo sé, es solo que, estaba tan nerviosa y… — Unas pequeñas lágrimas en la comisura de sus ojos querían resbalar, pero valientemente las retuvo ahí — Me asusté con la señorita Swan y como me demoré, y no encontraba su oficina porque accidentalmente entré en la equivocada, solamente se resbalo el vaso de mis manos.

— Tranquila, ven — La ayudé a ponerse de pie lentamente — Iremos los dos en búsqueda del café para la señorita Swan ¿si? — Tanya sonrió con sus ojos brillosos por las lágrimas no derramadas.

—Muchas gracias Edward, no se que haría sin ti…

— Pues, no mucho a decir verdad ya que eres una completa inútil — Me tensé cuando escuché la despectiva voz de Isabella a nuestras espaldas — Ni siquiera puedes hacer la simple acción de traer un café sano y salvo…

— Yo iré por uno señorita Swan, no se preocupe.

— No — Su intensa mirada se posó sobre mí haciéndome estremecer un poquito. Era una mujer de armas tomar — Es su trabajo, no le pagaré a gente incompetente. Tú te quedas Cullen.

Señorita Swan — Alzó una ceja retándome con la mirada por el modo en el que salió aquella palabra — Está herida, el café cayó en sus manos y estaba caliente.

— ¿Y a mi qué? — Se cruzó de brazos. Le di una mirada incrédula ¿Yo era el que actuaba como un crío? ¡Por Dios, solo era cosa de mirarla! — ¿Saben qué? Ya no quiero mi café, lo que quiero es que los dos vuelvan a sus trabajos como corresponde — Se dio media vuelta, estaba a punto de cerrar la puerta cuando nuevamente nos habló — Y no quiero verlos juntos nuevamente, pertenecen a distintas secciones, no necesito ver sus arrumacos — Y cerró dando un portazo, dejándonos sonrojados ahí ante su última declaración.

— Ella me odia — Susurró Tanya.

— No, ella me odia a mí la mayoría del tiempo, te acostumbrarás — Me encogí de hombros — Será mejor que vayas a ver esas quemaduras.

— No son nada, tranquilo.

— ¡Bravo mon amie! — Lo que me faltaba. Jasper se acercó a nosotros dando pequeños aplausos e hizo una leve reverencia hacia Tanya — Eso fue magnífico, espectacular, digno de una triangulo amoroso.

— ¿Aún estas corrigiendo romance?

— Cuanto sabes amigo — Me guiñó un ojo y se giró hacia Tanya — Mucho gusto hermosa señorita, soy Jasper, el único que ha tenido las agallas de acercarse a este rezagado — Rodé mis ojos mientras Jasper tomaba la mano de Tanya entre las suyas y dejaba un casto beso sobre sus nudillos.

— Ya, está bien — Fruncí el ceño — ¿Qué estás haciendo aquí de todos modos?

— La jefa requiere de mi presencia y por vuestra culpa esta cabreada — Se encogió de hombros y escondió sus manos dentro de sus bolsillos en una pose despreocupada — Déjenselo a este vaquero.

Jasper desapareció dentro de la oficina. Estaba pensando seriamente en poner un letrero que dijera "Mordor" en la puerta de la señorita Swan. Tanya se despidió de mi un poco desganada, me hizo una tímida seña con su mano y se dirigió a su cubículo, sus hombros gachos debido a la frustración. Isabella había sido especialmente ruda con ella, digo, yo recibí un café en mis pantalones pero nunca me atacó tan crudamente como lo había hecho con Tanya. Tal vez y andaba en esos días del mes. Rosalie y mamá se ponían especialmente irritables, había que encontrarles la razón en todo y si la comida tenía un kilo de sal había que pasarlo con agua o se ponían a llorar ahí mismo si las criticabas, como ellas decían.

— Hey, te esperan adentro — Alcé la mirada hacia Jasper — Bella está realmente irritable, te odio por ponerla de ese humor — Rodé mis ojos y me puse de pie — Mañana tendremos que hacer algunas cosas fuera de la editorial.

— ¿Perdón?

— Bueno, como verás, Bella te quiere lejos de la rubia, creo que no le gusta la competencia.

— Jasper cállate.

— ¿Qué? Estoy diciendo la verdad, esos fueron celos puros mon amie — Suspiré ¿Cuándo fue que decidí dejar a Jasper ser mi amigo? ¿Cuándo? ¿Podré retroceder el tiempo? — Mañana iremos a buscar algunos borradores que están en una de las bibliotecas que son parte de la editorial, Bella dijo que pasaras para que te diera los detalles.

— Me comerá.

— Oh, estoy segura de que tiene muchas ganas de comerte… si sabes de lo que hablo.

— No sé por qué eres mi amigo — Jasper rodó sus ojos como si fuera obvio el porqué.

— Porque eres un puto antisocial y yo soy todo lo que tienes, fin, deberías conformarte conmigo, soy el mejor amigo que alguien podría desear — Me guiñó un ojo — Nos vemos mañana campeón.

Solo puse un pie dentro de la oficina y ya estaba atacándome con preguntas.

Descubrí lo mucho que le gusta inmiscuirse en mi vida.

— ¿Conocías a esa rubia teñida desde antes? ¿Cómo dijo que se llamaba? ¿Tamara? — Estaba imponente tras su escritorio, una inocente sonrisa bailaba en sus labios — ¿Qué es lo que sucede entre ustedes dos?

— Jasper dijo que deseaba hablar conmigo para que me explicara lo de la 'salida a terreno' que haremos mañana — Comenté ignorando todas sus preguntas anteriores.

— Cullen, responde mis preguntas.

— No, Tanya, somos compañeros de trabajo — Suspiré y tomé asiento en una de las sillas — ¿Esta conforme señorita Swan? ¿Podemos hablar de trabajo ahora?

— Cuida el tono que utilizas conmigo — Entrelazo sus dedos y continuó — Esta… ¿Está bien? — Su vista estaba clavada en un punto fijo detrás de mi cabeza. Quise sonreír un poco debido a su repentino nerviosismo.

— ¿Quién? ¿De qué me habla? — Me hice el inocente, esto no era algo que se veía todos los días.

— Ya sabes… — Frunció sus labios — La chica… ¿Está bien? No eran graves esas quemaduras ¿Cierto?

— ¿Y a usted qué?

— ¿Sabes Cullen? Debería despedirte, en muchas ocasiones se ha pasado por mi cabeza, pero… — Me observó detenidamente, como si estuviera recordando algo de lo que yo no era participe — Mañana Jasper y tu saldrán desde aquí a buscar un borrador realmente importante que tiene una de nuestras bibliotecólogas, "Book's heaven" es una de nuestras bibliotecas aquí en Nueva York.

Me desconcerté un momento por el brusco cambio de tema, apunté mentalmente el nombre de la biblioteca en mi cabeza y asentí en su dirección.

— La bibliotecóloga es Alice Brandon, una muy buena amiga así que por favor te pediría que pongas un ojo en Jasper. No sabe cuándo debe mantener su bragueta arriba — Sonreí ante la descripción — Eso sería todo, deja mis tareas para mañana sobre el escritorio.

— Esta bien — Asentí nuevamente y me puse de pie — Book's heaven, Alice Brandon, Jasper con cinturón de castidad. Copiado.

— Y una última cosa.

— ¿Sí?

— Te quiero lejos de Tanya.

— ¿Por qué? — Un puchero se formó involuntariamente en mis labios.

— ¡Y no me pongas esa cara Cullen! — Empuñó sus manos y soltó un pequeño gritito — Tu y esa manía tuya por sacarme de mis casillas ¿Por qué no puedes ser como el resto? No, tienes que tener esa cara, esas gafas y hacer esas muecas — Mientras decía eso apuntaba mi rostro — Si fuera por mí ya te habría…

— ¡Cariño! ¿Me extrañaste? — Antes de que la señorita Swan pudiera terminar aquella grase tan reveladora, la puerta se abrió mostrando a un sonriente señor Black. El rostro de Isabella se iluminó mientras soltaba un gritito de alegría, rodeaba su escritorio y le daba un gran abrazo al hombre.

— Ya era hora, no sabes cuánto te he extrañado bombón — Le dio un beso en la comisura de sus labios.

— Fueron solo cuatro días pequeña — Jacob besó la frente de Isabella y le acarició su espalda baja, una caricia intima. Me sentía como un vil voyeour.

— Los cuatro días más aburridos de mi existencia.

Ouch, un punto menos al ego de Edward – si es que tengo alguno – Y yo que pensé que aquel día la habíamos pasado realmente bien entre bromas, frases y correcciones. Pues estaba equivocado, aun no daba la talla para ser 'un día entretenido' de la señorita Swan.

"Jacob y yo no somos pareja"

Si, claro.

¿Y ella quería que yo dejara de hablar con Tanya cuando nos habíamos conocido hoy, mientras que se besuqueaba y todo delante de uno de sus trabajadores?

«Es tu jefa Edward. Son tus jefes, pueden hacer lo que les plazca»

Ajá.

Pero con Tanya fue amor a primera vista.

Y Eddie no era el capricho de nadie, menos lo iba a ser de la loba que se disfrazaba de oveja ¡Ya había pillado a la verdadera!

— ¿Y tú, aun estas aquí, a que esperas para irte?

bruja.


(1) La dimensión desconocida.


¡Buenas noches!

Un nuevo capítulo recién salido del horno (?) espero les guste, ha aparecido Tanya después de todo y no es la arpía de siempre porque no venía al caso hacerla así, Eddie ya tiene suficiente con nuestra querida Bells XD Es media bipolar nuestra chica pero boe, cuando a uno le tocan lo que es suyo (?) aunque ella lo reclamó solita parece, ya, me callo mejor. Eddie se quiere rebelar, ya veremos que le pasa en el camino. En el siguiente capitulo aparecerá nuestra Allie, así que no les digo nada más ¡Disfruten!

Bueno, como siempre les agradezco por su apoyo, reviews, alertas y favoritos :D you make my day with them.

Lamb.