Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).


Primerizo.

Summary: ¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? Ah sí, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba? Todos Humanos. Bella&Edward


Gracias a Cony, a.k.a. Diana Prenze, porque de ahora en adelante me ayudará a betear los capítulos, te amodoro mujer.


Capítulo 10: La primera subasta de Eddie.


— S-señor Swan — Extendí mi mano en cortesía.

La verdad es que no tenía muchas ganas de tocarlo ¿Se pegará, lo que sea que él tenga?

El señor Swan observó mi mano extendida por unos segundos, su fiera mirada se clavó en mí y rápidamente sus ojos se posaron en la figura de Isabella. Sonrió –o hizo el intento de–; era realmente espeluznante la mueca que surcaba su rostro. Isabella levantó su mano y la posó suavemente en mi brazo, haciendo que desistiera el tenerlo estirado por una eternidad, ya que su padre no pensaba si quiera dirigirme la palabra. Mejor, se me estaba acalambrando. La señorita Swan aún no se relajaba, y sentirla así de tensa junto a mí me ponía más nervioso…

Y cuando Eddie se pone nervioso comienza a t-t-t-tartamudear.

— Isabella — Dio un suave respingo ante la mención de su nombre — Espero que no me avergüences esta noche. Luego hablaremos de los problemas que tienes en la sucursal y que aún no puedes solucionar.

— Padre, no hay ningún problema ¿Cuántas veces debo…

— Luego hablaremos — Levantó su mano derecha para detener la réplica de su hija — Espero que tu mascota no nos dé ningún problema muchacha, la próxima vez elije bien tus accesorios — Sentí un suave apretón en mi brazo por parte de Isabella. El señor Swan dio media vuelta y nos dejó varados ahí, sin poder refutar ninguna de sus palabras.

— Edward.

— ¿S-sí, s-señorita S-Swan?

— Tienes razón, solo quiero que esta noche acabe — Me giré para observarla de frente. Su semblante decaído, pero a pesar de todo tenía la barbilla alzada en señal de orgullo. Claro, Isabella Swan nunca se mostraría débil ante nadie — No tomes en cuenta las palabras de mi padre, por favor.

Bueno, era un tanto difícil hacerle caso en eso.

"Tú me sirves para esta noche, serás suficiente… espero."

Al recordar esa frase dicha por ella, me era realmente difícil olvidar que su padre me había llamado "mascota" y "accesorio".

— ¿Q-qué e-es… — Demonios. Me quedé en silencio por unos momentos tratando de calmarme. Odiaba cuando pasaba eso. Me hace recordar cuando leí el discurso de fin de curso, una experiencia para nada agradable — ¿Q-qué es l-lo q-ue… diablos.

— Edward, tranquilízate, nada va a pasar, te dije que no escucharas a mi padre — Isabella tomó mi mano, la cual estaba empuñada, suavemente entre la suya. Me sonrojé al sentir su contacto. «Claro, tranquilizarme…» — Estoy aquí, todo estará bien.

— ¿N-no soy yo e-el que de-debería decir e-eso? — Le pregunté, sintiendo el calor en ese punto donde nuestras manos estaban conectadas. Ella solo me sonrió dulcemente y me agarró la mano aun más fuerte para reconfortarme.

Dios, yo debería ser el que la reconfortara.

— Esta bien, yo… estoy acostumbrada a esto, tú no — Isabella tiró suavemente de mi — Será mejor que busquemos nuestros asientos ¿Estás mejor ahora, Edward?

— Sí, eh, es solo… — Comencé a negar con mi cabeza mientras avanzábamos hacia las mesas.

El ver la interacción entre Isabella y su padre me hizo compararla inconscientemente con la relación que tengo yo con los míos. Puedes que Esme sea un poco sofocante, sobreprotectora y la mayoría de las veces algo metiche; y puede que papá nos dé todo en el gusto, nos mire con esos ojazos azules brillantes de orgullo a pesar de no haber hecho nada, y tenga esa calcomanía en la parte trasera de su auto que dice "Intentando todas las noches conseguirle una hermanita a mis campeones"… Pero me era completamente imposible imaginar a mis padres siendo fríos con nosotros. Era algo inimaginable, inconcebible ¡Por todo lo santo! ¡Esme cada vez que viene de visita me llena de amorosos –y babosos– besos!

Y todo esto me hizo preguntarme sobre la infancia de Isabella…

¿Cómo habrá sido de pequeña con un padre así? ¿Cómo será su madre?

«Tierra llamando a Edward, ¿Y a ti qué demonios te importa?»

— ¿Edward? ¿Qué era lo que estabas diciendo?

— Yo… nada, olvídelo señorita Swan — Finalmente llegamos a nuestra mesa asignada. Cuando íbamos a tomar asiento para esperar que comenzara la velada, un hombre se acomodó tras Isabella rápidamente y cubrió sus ojos con ambas manos.

El tipo era casi de mi mismo porte. Tenía una melena castaña algo desordenada y ojos grises como el traje que estaba usando. Una amistosa sonrisa bailaba en sus labios y cuando se dio cuenta de que yo lo miraba con cara de quién-en-el-infierno-eres, guiñó uno de sus ojos en mi dirección con clara diversión. Posó sus labios a unos milímetros del oído de Isabella, eso era lo que yo quería suponer. Mi ceño estaba fruncido con irritación ¿Quién era este tipo y qué quería?

Bonjour, mon ange (1) — Susurró con un fluido francés. Isabella soltó una pequeña risita, y una diminuta sonrisa se quedó en sus labios — Tu m'as manquée, Isabella. (2)

— Sabes que me derrito cuando hablas francés ¿Me quieres joder la noche, no? — El tipo dio un paso hacia atrás y quitó lentamente las manos del rostro de Isabella. Su rostro brillaba, era como… digo, estaba completamente radiante cuando se giró y estuvo cara a cara con el hombre ese — Francés, el idioma del amor… yo también te he extrañado muchísimo.

Bah, ¿Quién necesitaba el idioma del amor cuando se puede hablar Klingon (3)?

tlhIngan maH! (4)

— Uhm, ¿Señorita Swan? — Estaba interrumpiendo su hermoso momento y qué. Isabella se giró como si recién reparara en mi presencia. ¡Oh, vamos! No era necesario hacer más obvio que el Adonis que estaba frente a ella era mucho más importante que yo.

— Edward… — Me sonrió e hizo una seña con su mano — Ven aquí, deja que te presente a alguien — Le hice caso y caminé hacia a ella y el señor hablo-el-idioma-del-amor — Edward, te presento a Alec Leblanc — No sabía si extender mi mano o no, ya me habían humillado mucho por hoy.

— Edward, un gusto — El chico sonrió y extendió su mano hacia mí. Estuve tentado a no tomarla, pero mi buena educación no me lo permitió, le di un apretón de mala gana e intenté sonreír — Y… ¿Qué es eso de "señorita Swan"?

— He intentado que me llame Bella muchas veces, pero aún no lo logro — Isabella rodó sus ojos — Edward trabaja para mí en la editorial — Alec sonrió con picardía — Y ahora dime ¿Fue Jacob el que te llamó o viniste por tu cuenta el día de hoy?

— Digamos que un poco de ambas ¿Les parece si tomamos asiento? — La señorita Swan asintió.

La mesa era realmente grande, cabían más de diez personas en ella. Era redonda y estaba cubierta con un mantel blanco. Al momento que nos sentamos todo pareció aburrido, sumamente aburrido. Isabella se enfrascó en una conversación con su querido amigo para ponerse al día y yo no tenía nada que hacer. Una ancianita que estaba sentada a mi costado tenía una basura en su ojo o algo, porque no dejaba de cerrarlo…

— ¿Se encuentra bien, señora? — Le pregunté, luego de que no dejara de guiñar su ojo. A lo mejor y era un tic que tenía, pero me preocupaba bastante, era realmente perturbador.

— Esplendido cariño, estoy sentada junto a un bombón ¿Cómo no habría de estarlo? — Fruncí el ceño y me hice un poco hacia adelante para mirar a su otro costado. Rayos y centellas, la viejecita estaba alucinando, no había nadie a su costado — ¿Qué hace un guapetón como tú aquí, muchacho?

¿Yo? ¿Bombón, guapetón?

— Eh, yo… — El color carmín se instaló en mis mejillas — ¿Gracias? Yo… eh, vine acompañando a… — Mi jefa, la señorita Swan, la que me cambió por un sex symbol —…a una amiga — La viejecita soltó una risita coqueta y golpeó levemente mi brazo.

— Me recuerdas tanto a mi viejo Earl, era tan guapo como tú cuando tenía tu edad — Una suave sonrisa se instaló en su arrugado rostro, creando mas arrugas si era posible — Él fue el amor de mi vida y la misma me lo quitó tan rápido — Un suspiro melancólico escapó de sus labios.

— Lo siento mucho, señora...

— Oh, cariño, dime Charlotte — Volvió a posar su mano sobre mi brazo. Me removí incómodamente ¿Estaba ella coqueteando conmigo? Sentí nuevamente el color volver a mi rostro — Serás partícipe de la subasta de hoy ¿Cierto, muchacho? No me vendría mal pujar por ti y tu agradable compañía…

¿Subasta?

— Eh, no lo creo, yo no… — Carraspeé incómodamente — Ni siquiera sabía nada sobre una subasta.

— Oh, que lástima cariño, es algo realmente entretenido — La viejecita hizo una mueca con sus labios y volvió a poner su huesuda mano sobre mi hombro. Era un poco escalofriante esta situación.

De un momento a otro las luces menguaron su intensidad, dejando relucir la inmensa lámpara que estaba en medio sobre el escenario donde se encontraban unos tipos en traje. El gran salón estuvo en silencio rápidamente. Gracias al cielo, la señora dejó de tocarme. Uno de los hombres tomé un micrófono en su mano y sonrió como estrella de Hollywood.

Y nuevamente… ¿Qué estaba haciendo yo aquí?

Buenas noches damas y caballeros, bienvenidos sean a la vigésima cena de beneficencia auspiciada por el señor Aro Volturi — Unos modestos aplausos resonaron — Esperamos fervientemente que la cena sea de su total agrado, sin más dejo con ustedes sobre esta tarima al fundador de esta gran idea ¡El señor Aro Volturi! — Y aplausos nuevamente. El otro tipo de traje que estaba en el escenario comenzó a saludar como una Miss Universo mientras tomaba el micrófono en sus manos.

¡Muchas gracias a todos por asistir! Este evento no sería nada sin ustedes… y mucho menos sin su dinero — Un coro de discretas risitas se escuchó por todo el salón. ¿Eso había sido un chiste? — La noche comenzará subastando objetos de menor a mayor y finalmente llegaremos a la subasta final, y tan esperada por todas las damas presentes — Un nuevo coro de risitas. Ya me estaban sacando de quicio, era como si estuviera programado todo para ser así — ¡Que gane el mejor postor!

Y así fue como comenzaron las subastas.

La gente pagaba cantidades ridículamente enormes por objetos sumamente estúpidos.

¿Un destapa caño propiedad de Enrique VIII?

¿Enserio?

¿Siquiera existían los destapa caños en esa época? ¡Ellos no tenían un váter por todo lo santo!

Un camarero se acercó sigilosamente a nuestra mesa. La ancianita junto a mí –que minutos atrás había estado flirteando conmigo– le hizo una seña con su mano coquetamente, el chico se agachó para quedar a su altura y ella susurró algo a su oído, luego sonrió y se giró hacia mí…

— Muchacho — Susurró en mi dirección — ¿Cuál es tu nombre?

— E-Edward Cullen, señora.

— Muchas gracias, cariño.

La observé por un momento tratando de entender este extraño intercambio de palabras. No es como si nuestra conversación anterior hubiera tenido sentido. Bah, ¿Guapo, yo? Ella estaba senil o necesitaba unas gafas con mucho aumento, como las mías. La subasta siguió con normalidad, mientras escuchaba la voz del interlocutor de fondo y la gente que pujaba para llevarse el objeto subastado, yo jugueteaba con el intento de comida que se encontraba en mi plato.

Siempre había odiado la forma de comer que tiene la gente de sociedad.

Digo, a esto no se le podía llamar comida, era… me cabía en un colmillo y eso ya era mucho decir.

¡Y en nuestra penúltima subasta, tenemos en nuestro poder… — Y aquí fue cuando el mundo dejo de girar para mí.

Él tenía entre sus manos el primer número de Action Comic, donde apareció por primera vez el hombre de acero, Superman para los mortales. Estaba en su envoltorio, ¡Era de 1938 y aún estaba en su envoltorio! Creo que me voy a desmayar o me va a dar algo.

«Lástima que eres pobre, Edward»

Estuve a punto de hacer un puchero por eso.

… ¡Comenzaremos esta subasta con quinientos mil dólares!

Quinientos mil jodidos dólares.

Estaba seguro de que la mayoría de la gente que estaba aumentando aquel precio inicial aquí no tenía ni idea quién demonios era Superman, y solo lo hacían para gastar su dinero. Malditos, primera vez que siento envidia por alguien que puede despilfarrar dinero como si nada ya que su cuenta bancaria no tenía límites.

— ¡Un millón quinientos! — Abrí mis ojos hasta que casi se salieron de sus cuencas. Yo tenía cerca de… tres centavos en mis bolsillos. Pero mayor fue la sorpresa cuando me di cuenta de que yo conocía esa voz. Mi cabeza se giró lentamente hacia mi derecha para ver a la señorita Swan alzando su mano

Un millón quinientos a la una, un millón quinientos a las dos y… ¡Vendido a la hermosa señorita Swan! — Una ronda de aplausos inundó el salón. Isabella tenía una sonrisa de satisfacción en su rostro.

¿Es que acaso era fan de Superman y yo no lo sabía?

¡Y ahora, nuestra última subasta en acción!...

— ¿Desde cuándo eres fanática de los comics? ¿Te das cuenta de cuánto dinero has gastado en unas simples hojas de papel, Isabella? — Unas simples hojas de papel, unas simples hojas de papel.

— Es mi dinero y no es de tu incumbencia, cariño — Se giró hacia mí y sonrió — ¿Estás bien, Edward? — Já, ahora. Asentí en su dirección — Lo siento por…

— ¡Ya, muchacho, va a ser tu turno! — La viejecita golpeó mi brazo repetidas veces, mientras soltaba pequeñas risitas — Tengo mucho dinero para dar por ti…

— ¿Perdón, señora? — Isabella observaba a la ancianita con el ceño fruncido — ¿Qué es lo que está diciendo?

—… Y nuestro último candidato de esta noche es ¡Edward Cullen, ven aquí muchacho!

— ¿¡Qué!? — Isabella chilló con sus ojos abiertos de par en par — Esto está mal, Edward ¿Qué demonios? ¿Por qué estás inscrito para la subasta de compañía?

— ¿S-subasta d-de compa-compañía? — De un momento a otro comencé a sudar. Diablos, en qué me había metido. Demonios Edward, tú y tu bocota — ¿Q-qué es e-eso?

— Significa que las mujeres en esta sala empezaran a pujar por ti, cariño — Isabella tenía su mandíbula tensa — ¿Por qué no me dijiste que te habías anotado para eso? ¿Cuándo lo hiciste?

— Oh, muchachita — La señora le habló despectivamente a Isabella — Deja de ser tan egoísta, compártelo solo por un momento ¿Qué es lo que le hará un vejestorio como yo a este hermoso espécimen?

¡Edward, estamos aquí esperando! Estas hermosas damas están impacientes por conocerte.

Me paré lentamente de mi asiento bajo la atenta mirada de todos. Tragué saliva y acomodé mis gafas. Tenía las piernas como gelatina, de hecho, no estaba seguro de si podría dar un paso siquiera, pero lo intenté de todas formas. Caminé con extrema lentitud hacia la tarima donde el animador me estaba esperando con una radiante –como también falsa– sonrisa. Me acomodé a un costado de él, enfrentando a la gran multitud que se encontraba presente.

— ¡Edward Cullen! Comenzaremos con algunas preguntas para ti, muchacho, así nuestras queridas señoras se convencerán de que eres especial — Me guiñó un ojo con diversión. Juro que traté de sonreír, pero estaba tan nervioso que me era imposible. ¿Les dije alguna vez que sufría pánico escénico? — Primero que todo, ¿Qué edad tienes?

— Uh, Ve-veinticuatro a-años — Contesté, rezando internamente que parara el tartamudeo.

— ¡Veinticuatro años, es un bebé! — Se escuchó un coro de 'aws' que trajo el rubor a mi rostro — ¡Y miren, aún se sonroja! ¡Pero qué cosa más amorosa eres, muchacho! — Oh, muchas gracias por aumentar mi vergüenza.

— ¿Gr-gracias? — La gente comenzó a reír ¿Es que dije algo gracioso o qué?

— Bueno, no te avergonzaremos más y comenzaremos rápidamente con la subasta ¿Quién de estas damas se llevará a este dulce chico a casa? ¡Empecemos con cinco mil dólares! — Me removí incómodo en mi lugar ¿Qué se supone que debería hacer?

¡Diez mil dólares! — Una mujer gritó en algún lugar de mi derecha.

¡Quince mil dólares por ese bombón! — La voz de Charlotte se hizo escuchar por encima de la gente. Me estremecí, algo me decía que esa señora esperaba mucho más que simple compañía.

¡Treinta mil dólares! — Di un pequeño respingo al escuchar la voz de Isabella. Traté de enfocar mi vista en donde se encontraba nuestra mesa, pero con lentes y todo no pude, culpa de la luz y su suave luminosidad.

¡Cien mil dólares y que no se diga más! — Oh Dios, la abuelita iba a ganar. Acomodé mis gafas de puro nerviosismo, tenía las manos completamente sudadas por la expectación.

¡Quinientos mil dólares! — Me dolía inmensamente que Isabella gastara tanto dinero en mí. No era su culpa, no tenía porque rescatarme de esto, yo fui el idiota que le dio el nombre completo a una anciana turbia «Hey, muchacho, ¿Me das la clave de tu tarjeta de crédito? ¡Pero por supuesto, como usted quiera!» idiota.

¡Un millón de dólares por el muchacho!

La gente soltó un pequeño gemido de asombro por la cantidad anunciada. Isabella estaba a punto de levantar su mano cuando la figura de su padre apareció junto a ella para detenerla. Por lo que podía ver desde mi posición estaban teniendo una discusión que subía de tono cada vez más. Estaba realmente tentado a alejarlo de ella, estaba sujetando su brazo con más fuerza de la necesaria ¡Y el idiota francés con todos sus músculos y todo no hacía nada por ayudarla!

— ¡Un millón de dólares, whoa, chico! — El interlocutor me dio unas palmaditas en la espalda "amistosamente" — Eso es realmente mucho dinero — No me digas — ¡Un millón de dólares a la una, a las dos… — Isabella miró rápidamente en mi dirección y trató de zafarse del agarre de su padre con ahínco — ¡Subastado a nuestra distinguida y queridísima Charlotte D'Auntuan!

Las personas comenzaron a aplaudir fervientemente mientras yo bajaba del estrado. Me acerqué rápidamente a la mesa donde Isabella aún hablaba con su padre, en voz baja para no levantar sospechas. Fruncí el ceño ante la escena y observé a su querido amigo que estaba ahí ignorando todo lo que ocurría. ¿Era ciego o qué? ¿Es que acaso nunca le enseñaron que cuando un amigo está en apuros se debe rescatarlo?

— Te dije que no hicieras nada estúpido esta noche — Le decía el señor Swan, con un tono de amenaza.

— Es mí dinero, padre ¿Qué te importa a ti en qué lo gaste? — Isabella tenía el ceño fruncido y hablaba entre dientes. Estaba realmente, realmente enojada por la situación.

— Estabas a punto de gastar más de un millón de dólares en un muchachito que no vale ni siquiera un centavo.

Ouch.

— Será mejor que te vayas, padre, ésta no es tu mesa — Isabella se deshizo de su agarre rudamente y dio media vuelta, poniendo su atención en el plato que estaba frente a ella. El señor Swan se puso de pie ofuscado y su vista cayó sobre mí, me observó por unos segundos eternos y pasó junto a mí con esa aura de poder rodeándolo firmemente, susurró rápidamente contra mi persona:

— Mantente alejado de Isabella, mocoso. Te lo diré solo una vez — Y se alejó a paso rápido.

Observé cómo se alejaba, saludando a gente en el camino con una sonrisa cínica en su rostro. Me giré a la mesa para tomar asiento nuevamente junto a Isabella. Tenía una rabia enorme dentro de mí que no sabía cómo canalizar. Isabella me observó con un triste semblante en su rostro.

— Edward — Me dijo, casi como si estuviera sufriendo — Siento mucho no haber podido sacarte de esta…

— Está bien, señorita Swan, no era necesario, yo me metí solo en esto, no creo que sea tan terrible — Me encogí de hombros restándole importancia al asunto, ya luego vería como manejar a una ancianita — Pero… ¿Estás bien? — Le pregunté, observando cómo sobaba su brazo discretamente — Y tú ¿No eres su amigo? ¿Por qué demonios no hiciste nada cuando su padre estaba agrediéndola? ¿Qué clase de amigo eres? — El muy incompetente abrió sus ojos asombrados.

— Whoa, tu mascota sacó las garras.

— Eres un…

— Edward, está bien, no era su pelea — Me dijo Isabella, tratando de calmarme.

— ¿Es que acaso no sabes el lema de los amigos? Rayos, incluso yo sé que si me encontrara en un problema como en el que estabas tú, Jasper golpearía a la persona que me estuviera molestando ¡Y eso que nos conocemos desde hace muy poco! — Me crucé de brazos y fruncí el ceño. ¿Qué clase de amigos tenía ella?

— Esto es diferente.

— ¿Por qué? ¿Por qué es tu padre?

— Exacto.

— Uy, pero que miedo — Dije mofándome y haciendo muecas con mi cara — El señor Swan, el oh-todopoderoso-señor-Swan, el magnate, el que esta forrado de los pies a la cabeza ¿Sabes dónde puede meterse sus rollos de billetes? Se los puede meter por donde no alumbra el sol, señorita — Isabella soltó una pequeña risita de diversión, al igual que su amigo — ¿Qué? — Espeté enfurruñado.

— Te estás comportando como un niño.

— No me importa — Me mordí la lengua porque estuve a solo una milésima de segundos de sacarla.

— ¿Ibas a sacarme la lengua, Cullen? ¿Enserio? — Me preguntó divertida.

— N-no — Respondí, sonrojándome en el proceso.

¡Muchacho, es hora de marcharnos! — Me estremecí al escuchar la voz de la señora. Isabella se tensó junto a mí, mientras enviaba dagas con sus ojos a la pobre Charlotte. Me levanté de mi lugar y me encogí de hombros.

— Eh, bueno, debo cumplir con mi deber, supongo.

— Si ese fósil se propasa contigo no dudes en llamarme, yo misma…

Tranquila, tigresa — Susurró Alex con diversión — Es un chico grande, sabrá cómo cuidarse.

— Promételo Edward — Rodé mis ojos ante su mandato — Edward, estoy esperando.

— Lo prometo, señorita Swan — Resoplé y volví a poner mis ojos en blanco — ¿Puedo retirarme ahora? Quiero que esto acabe pronto, ni siquiera sé lo que debo hacer ¿Qué debo hacer?

— Tranquilo, bebé — Charlotte apareció junto a mí y le dio unas palmaditas a mi mejilla — Lo que haremos lo discutiremos en casa. No hay necesidad de andar ventilando nuestra privacidad, primor.

Una sonrisita bailó en los labios de Isabella, al momento de ponerse de pie junto a nosotros.

— Señora, cuide muy bien de él, necesitará mucha paciencia — Las dos se observaron por un momento y luego comenzaron a reír — Y bien, ya que ustedes deben ir a completar el servicio. Yo me iré con mi bombón — Fruncí el ceño cuando tomó la mano de Alex entre las suyas y entrelazó sus dedos — Creo que ambos estaremos ocupados esta noche — Me guiñó un ojo y volvió a sonreír.

— ¿Te irás con él? — Le pregunté, sin saber de dónde salió eso.

— Ajá, debemos ponernos al día en muchas cosas. Y… — Le dio una miradita por sobre su hombro y luego se volvió a mi — Bueno, mi francés está algo oxidado.

— Uh, claro.

— Muchas gracias por acompañarme el día de hoy — Asentí ante sus palabras, sin saber que decir — Nos vemos en el trabajo, Edward — Pasó junto a mí, aun tomando la mano de Alec entre las suyas — Señora, que tengan una buena noche.

— Bien muchacho, también es hora de que nos vayamos — Charlotte enganchó su brazo con el mío y comenzó a caminar — He estado planeado que haremos el día de mañana, porque te quedarás conmigo todo el día de mañana, y esta noche también por supuesto…

¡Hey, campeón! — Meneé la cabeza para despejarme y observé hacia al frente donde se encontraba Isabella y Alex mirando en nuestra dirección — ¡Solo recuerda algo, siempre usa condón! — Isabella soltó una gran carcajada ante el grito de su… amigo.

Ja-ja, que hombre más gracioso.

Pero nada de eso importó, a decir verdad, solo tenía en mente el extraño retorcijón que sentía dentro de mí al ver a Isabella alejarse con él esta noche. Era como si en mí viviera un King Kong y éste solo pensara en raptarse a la chica y llevarla al Empire State, bueno, en mi caso solo quería alejar las sucias manos de ese francés.

Cáspitas.

Incluso para mí era obvio en qué tenían que ponerse al día.

Y de solo pensar en ello, King Kong rugía en mi interior.


(1) Hola, mi ángel.

(2) Te he extrañado, Isabella.

(3) Es una lengua que utiliza la raza Klingons en el universo de Star Trek.

(4) ¡Nosotros somos Klingons!


¡Buenas noches!

Finalmente el capítulo 10 :) ¡Espero lo disfruten! Bueno, aquí verán como Edward va de a poco sintiendo sus cosillas por culpa de Bella. ¡No sean tan ansiosas! que todo tiene su propósito, así tanto las situaciones como las personalidades de cada personaje. Sé que Bella está siendo muy mamona, I really knos that. Y contestando el rr de Kat, también sé lo que dije al principio, pero nuevamente te digo que todo tiene su propósito y la verdad es que no andas muy lejos de lo que dijiste casi al final del rr XD Y Edward, bueno, mi Edward es así, ahueonao al máximo, pero así le quiero :) Ah, y por cierto, no se preocupen en dejarme rr con críticas or things like that, yo me las tomo a bien, total, todo sirve para ir mejorando, así que no tengan miedo que no me enojo ni tampoco armo revuelo por ello, se los juro XD

La portada del fic, estará en mi perfil por si quieren verla :)

Bueno, como siempre les agradezco por su apoyo, reviews, alertas y favoritos :D you make my day with them.
Todas ustedes son un amor con el apoyo que me dan y sus lindas palabras, no me queda nada mas que decir :)

~ Lamb.