Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).
Primerizo.
Summary: ¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? Ah sí, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba? Todos Humanos. Bella&Edward
Gracias a Cony, a.k.a. Diana Prenze, porque de ahora en adelante me ayudará a betear los capítulos, te amodoro mujer.
Capítulo 12: El primer intento de Eddie.
— Jasper, llevo un mes saliendo con Tanya y, uhm — Desordené mi cabello con nerviosismo — Ella… no lo sé, hombre, como que está demasiado extraña.
Desde aquel día donde me di cuenta de que no era solo Tanya para mí, habíamos comenzado a salir.
Todo sucedió demasiado rápido ese día.
Ahí estaba yo, en un dilema con Isabella y Tanya, después Tanya me pregunta si podemos ir juntos a casa, Isabella me echa barras para que la acompañe, silencio en el trayecto a casa, la dejo en la puerta de la suya y sí, sucedió lo que tenía que pasar… Después de todo era más fácil, siempre fue Tanya para mí. Estoy seguro de que el asunto "Isabella" era simple calentura, porque la mujer estaba como quería. Así que, prácticamente desde que Tanya me preguntó si nos podíamos ir juntos a casa habíamos comenzado un "algo". Pero ese algo se estaba saliendo de mis manos.
O yo era muy lento o ella iba muy rápido.
— ¿Extraña en qué sentido, Eddie?
Ah, sí.
¿No se los había dicho? Jasper también había agarrado la manía de llamarme Eddie.
— Extraña en que… en que quiere que la manosee por todos lados — Me senté en el sofá. Las manos me sudaban completamente. Estaba tan malditamente nervioso.
No sé de adonde había sacado la maravillosa idea de invitar a Tanya a cenar a mi apartamento al anochecer. Emmett y Rosalie andaban donde nuestros padres y estaba solo. Completamente solo. Pero últimamente Tanya había estado yendo muy lejos con todo, demasiado lejos. Al principio solo eran inocentes besos, finalmente había pasado mi etapa de estupidez y había dado el primer paso cuando la dejé en la puerta de su casa esa noche.
Oh, y hablando de eso, las maripositas no aparecieron, pero tal vez eso se solucionaba con el tiempo.
Y así habíamos estado durante todo el mes, entre caricias inocentes y besos hasta donde permite la cordura, hasta que un día… bueno, un día Tanya tocó más de lo necesario y casi pierdo la cabeza. Esa es otra cosa mala que tienen las mujeres, ellas simplemente no pueden tocarte ahí sin avisarte al menos.
¿Cuál era su problema?
Esa es una parte muy sensible de nuestra anatomía, por Dios.
Y eso no fue todo, porque aparte de que me quedé completamente estático sintiendo el calor de su mano sobre mi entrepierna, ella descaradamente colocó la palma de la mía sobre su jodido pecho. Ella me estaba prácticamente obligando a que la tocara en el interior del auto de Rosalie. Se sentía bien a decir verdad, digo, era una zona blandita, pero, Dios, yo nunca había hecho esto, aparte de con la muñeca inflable que Emmett me regalo para mi cumpleaños número dieciocho.
¿Qué pasaba si lo estaba haciendo mal?
¿Qué sucedía si no lograba satisfacerla?
Demonios, ¿Y si era precoz?
— Mi querido Edward, eso solo significa que llego la hora de pasar al siguiente nivel — Jasper soltó un suspiro teatral y continuo — Llegó la hora de que claves tu aguijón en la flor de Tanya, llegó la hora de extraer el polen, de juntar tu cosito con su cosita, pero recuerda, nunca deposites tu semilla dentro mi amado compañero.
— ¿T-tú crees que ella quiere que… — Diablos — ¿Estás seguro, Jazz? Yo… yo ¿Qué se supone que debo hacer entonces? — Estaba temblando, el terror se apoderó de mí rápidamente.
— Tranquilízate hombre, tu solo déjate llevar por el momento — Sonaba tan fácil cuando Jasper lo decía ¡Claro, porque el idiota tenía experiencia en esto! — Aunque, bueno, puede que no sea tan difícil para ti ¿Tanya es virgen, no? — Ah, nunca se lo había preguntado ¿Cómo se lo iba a preguntar? — Bueno, sí, lo es, es cosa de verla…
— Hey, cuidado con lo que dices — Fruncí el ceño al teléfono — Entonces… no debo esforzarme, solo me dejo llevar por mis instintos ¿Es eso?
— Lo has captado, pero recuerda que Tanya es una blanca paloma, casta y pura, debes ser cuidadoso la primera vez, porque tu aguijón tiene que traspasar la…
— Ya, vale, ya lo entendí Jazz — A veces –siempre a decir verdad– era tan explícito para sus cosas — Gracias, Jasper.
— Para eso estamos — Comentó jocoso — Y recuerda, siempre con gorrito si no quieres tener un pequeño Eddie rondando por ahí ¡Suerte campeón!
— Gracias, suerte a ti también con Alice hoy.
— Oh, créeme, no serás el único teniendo un fabuloso sexo esta noche.
Ah, pobre Jasper. Tan solo espero que no le quede marca nuevamente en su mejilla gracias a la veloz mano de Alice, perdí la cuenta de cuantas veces lo ha cacheteado al pobre por sobrepasarse a la hora de hablar. Jasper era, como el tipo de la serie que ve Emmett, Schmidt de New Girl, ese mismo, tenía un don para cagarla al momento de hablar… o tan solo con su presencia.
Cadena de oración por Jasper esta noche.
…
— El vino está guardado en el mueble de la televisión, Edward, sácalo sin preocupaciones, yo calmaré a Emmett si dice algo sobre ello ¿Cómo vas con la cena? ¿Está todo bien con los raviolis?
— Perfecto, Rose, hace unos segundo atrás los terminé. Muchas gracias por el dato ¿Debo prender velas o algo? ¿Debo vestirme de una manera en especial? ¿Debo… ir a comprar condones? — Rosalie soltó una sofocada risa al otro lado del auricular.
— Tranquilízate. Prender velas es un bonito gesto que la chica apreciará — Anotado en mi libreta mental — Vestimenta, mhm, no lo creo, con algo que te sientas cómodo estará bien Eddie y sobre protección, Emmett tiene unos cuantos en nuestro velador, ve si te sirven — Ver si me quedan los condones de Emm, anotado — Tu hermano está muy bien dotado Eddie, tal vez te queden un poco grandes…
— Okay, está bien, no necesito saber que tan descomunal es el miembro viril de mi hermano Rosie, enserio — Solté un suspiro. Todas las personas con las que me relacionaba no tenían pelos en la lengua, Dios ¿Es que no sabían que existían ciertas cosas que eran privadas y no necesitaban decirlas al mundo? — Muchas gracias por tu ayuda Rosie, y por favor, no le digas a mamá ni a Emmett nada de esto, por favor.
— Por supuesto que no pequeño, este es un secreto entre los dos ¡Suerte Eddie!
La línea estaba colgada.
Vamos Edward, tu puedes hacerlo.
La comida ya estaba lista, así que ese era un problema menos al asunto. Eran las ocho de la tarde y yo había citado a Tanya a las nueves y treinta minutos. Tenía una larga hora y algo para poder arreglarme tranquilamente mientras esperaba su llegada. Tomaría una tranquilizante ducha para que se relajaran mis músculos y me pondría a pensar en cómo demonios haré todo esto. Rosalie había dicho "ropa cómoda" así que tomé una simple polera de Capitán América y unos jeans color azul.
Y luego partí a la habitación matrimonial.
El nidito del amor.
La habitación de las perversiones.
La habitación de Emmett y Rosalie.
Se veía raramente normal, si es que eso tiene sentido. Aunque me rehusaba a tocar algo con mis manos descubiertas, es posible que ninguna superficie se haya salvado de la ninfomanía que tienen Emm y Rose. Abrí con cuidado el cajón del velador para buscar dentro los condones que Rosalie me había dicho y… me encontré con cosas que no quería haberme encontrado: Un juego de esposas, un consolador que se llamaba "Bugs Bunny" –no quise ni pensar en el porqué del nombre– y muchas cosas más que estaban lejos de mi entendimiento; luego, en el fondo del cajón, más allá de todas esas cosas aberrantes se encontraba una caja de condones.
"LifeStyles –porque el tamaño sí importa– XL"
Puto Emmett.
Bueno, no perdía nada tratando ¿no?
Tomé la caja y me dirigí al baño rápidamente. Cuando cerré la puerta tras de mí el nerviosismo se apoderó de mi cuerpo nuevamente ¿Cómo le iba a hacer para ver si me quedaba bueno el maldito condón? Necesitaba una erección, y justamente en estos momentos me encontraba tan fuera de mí que no me calentaba ni con el agua. Me desnudé y preparé la tina, pensando en cómo hacerlo.
— Bien Edward, es por un bien propio, piensa en algo lindo. Ya sabes, Scarlett Johansson como La viuda negra o Anne Hathaway como Gatubela, piensa en algo hombre — Cerré los ojos apoyándome en el lavabo, tratando de hacer aparecer a alguna mujer de playboy en mi mente.
«¡Vamos Edward, nunca te habías bloqueado antes!»
Y de repente la imagen apareció.
No era La viuda negra.
No era Gatubela en su traje negro.
Era nada más y nada menos que Isabella Swan.
«Eres un completo enfermo Cullen, eso es lo que eres».
La señorita Swan estaba ahí vistiendo el traje de la Mujer Maravilla. Pero que visión más hermosa. No era el único que lo pensaba ya que mi amigo ahí abajo estaba despertando de su siesta. Me sentía terriblemente mal por pensar en ella, en realidad me sentía avergonzado por ello. Pero, demonios, se veía tan endemoniadamente bien en mi mente qué… Ojos que no ven, corazón que no siente ¿Huh? No tenía porque saberlo.
El trasero de Isabella en el pequeño traje.
Sus pechos ínfimamente cubiertos.
Y la hermosa sonrisa que adornaba su rostro.
¡Eddie junior ha vuelto a la vida, señores!
— Bien, llegó el momento de avergonzarte un poco más si es necesario — Saqué uno de los condones de la caja y lo abrí cuidadosamente, como nos habían enseñado en secundaria, cuando la señorita Zafrina utilizó un plátano de demostración.
Le eché un vistazo a mi aparato reproductor, –el cual estaba erguido orgullosamente gracias a Isabella Swan– y cuidadosamente coloqué el condón en la punta. Demonios, me sentía tan perdedor haciendo esto solo. Comencé a deslizar el condón con ambas manos a lo largo de mi miembro y…
Ah, Rosalie tenía razón, Emmett era muy grande para ser cierto.
¿No se le podía hacer un nudo a la cosa para que se ajustara a mí?
— Bueno amigo, creo que no estamos a la altura del hermano Cullen — La desilusión estaba haciendo que mi erección menguara — Ah, amigo, no te desanimes, nos irá mejor, tenemos que tener fe en eso — Y con un último suspiro el pobre volvió a su lugar, como la Bella durmiente.
Sin más me acomodé dentro de la tina para tomar mi relajante baño. El agua estaba en su punto exacto entre la combinación de agua fría y caliente. Simplemente sublime. El tiempo pasó lentamente, para cuando salí del baño solo eran las ocho y treinta, aún me quedaba una hora para la llegada de Tanya y eso, Jasper me dijo que las mujeres solían ser un tanto impuntuales.
Me vestí sin rapidez alguna, la polera, los jeans y me calcé mis converse rojas. Acomodé mis gafas sobre el puente de mi nariz y traté de peinar mi cabello, sin resultado alguno ya que me quedaron los pelos parados de igual manera. Me eché un último vistazo al espejo antes de dejar el baño para comenzar a arreglar la mesa.
Mhm, no estaba tan mal.
Nuestra mesa tenía un mantel blanco, de hecho, era un pedazo de sábana que encontré por ahí, no teníamos manteles en casa, con Emmett comíamos en el sofá o cada uno en su habitación. Cuando Rosalie llegó nos reclamó eso, pero luego se fue a acostumbrando a nuestros métodos de alimentación; y ahora era cuando me pasaba la cuenta el ser tan perezoso y no ir a comprar un puto mantel. Había sacado unas velas que encontré en la habitación de la parejita, eran rojas y aromáticas, sin pensamientos acerca de eso. Estaba terminando de colocar el servicio cuando sonó el timbre de la puerta de entrada…
— Tanya… — Murmuré, con una sonrisa en mi rostro al verla tan hermosa frente a mí. No tuve tiempo de decir nada más ya que rápidamente pasó sus brazos por mi cuello y entrelazó sus dedos tras mi nuca, para recibirme con un beso, si se le puede llamar así. Ella estaba prácticamente comiéndose mi rostro como un zombi.
— Te extrañé tanto — Comentó, juntando nuestras frentes. No quise apuntar lo obvio, ya que nos habíamos visto en la mañana en el trabajo ¿Cómo me iba a extrañar tanto si solo habían pasado unas horas?
— Uh, yo también — Le dije por cortesía, había aprendido que las mujeres se molestaban si no les respondías, por muy incoherentes que fueran — Ven adentro, tengo lista nuestra cena — Tomé su mano y jalé de ella al interior de mi hogar.
— Y ¿Qué haremos después de la cena? — Me preguntó con un extraño tono de voz, mientras mordía levemente su labio inferior. Ella está siendo coqueta, Edward.
Oh.
— Eh, bueno, ahí veremos — Le sonreí, guiándola hacia la mesa — Toma asiento, por favor — Retiré la silla esperando a que se sentara. Tanya me volvió a sonreír y se acomodó rápidamente en su lugar al igual que yo.
— Raviolis, me encantan.
— Me alegro, los hice especialmente para ti — Le dije, dándole un pequeño bocado a mi comida, la verdad es que mi apetito se había esfumado hace un tiempo atrás. Tanya estiro su mano a lo largo de la mesita y tomó la mía entre la suya, comenzó a acariciar la palma de mi mano con sus dedos.
Era… extraño.
Aquellas caricias se sentían extrañas. No sabía si me daban cosquillitas o qué. Pero lo sentía a lo largo de mi brazo y un poco más al sur de mi cuerpo, bien al sur. Seguí comiendo sin prestarle atención a sus cariños. No entendía de qué iba todo esto, o sea, ¿Ella quería ir enseguida a realizar el acto? ¿No podía alimentarse un poco antes de? ¿No se supone que las relaciones sexuales te quitan bastante energía? ¿Qué energía iba a tener si no se alimentaba antes?
— ¿Edward? ¿Estás bien, cariño?
— ¿Ah? — Tanya tenía el entrecejo fruncido y le dio un leve apretón a mi mano — ¿Me dijiste algo? Lo siento, tan solo estaba pensando, ¿Podrías repetirlo, por favor?
— Terminé mi comida.
Rayos y centellas.
Su plato estaba completamente vacío. No había nada, ni siquiera el raspado, nada de nada, por poco y se come las flores de adorno que traía el plato de comida también. ¿Y yo estaba diciendo que ella no quería comer? Santo cielo, ese era yo, que apenas había tocado bocado por la expectación.
— Uh, ¿Q-quieres m-más? ¿T-tienes ham-hambre aún?— Le pregunté, tragando saliva en el proceso.
— Uhm, la verdad es que sí tengo hambre — Gracias a Dios — Pero no de comida — Fruncí el ceño mirándola fijamente ¿De qué tenía hambre entonces? — Tengo hambre de ti, Edward — Abrí mis ojos de par en par.
Diablos, ella era una caníbal.
— Eh, bueno, la verdad es que no soy tan sabroso ¿Sabes? Una vez un perro me mordió y…
— ¿Qué estás hablando? — Me preguntó confundida.
— Tú dijiste que tenías hambre de mí, yo solo te estoy advirtiendo que mi carne no es muy nutritiva.
— ¡Edward! — Chilló, enfurruñada — Yo no me refería a ese tipo de hambre — Se puso de pie con un movimiento felino y se acercó a mí, con una pequeña sonrisa en sus labios — Me refiero a este tipo de hambre.
Y sin avisar –nuevamente– posó su mano sobre mi querido amigo que había vuelto a su estado de somnolencia.
Carraspeé, mirando fijamente sus azules ojos.
El momento de la verdad ha llegado, mi joven Padawan.
— Oh — Fue lo único que salió de mis labios — ¿Estás segura? ¿No quieres el postre?
— Te quiero a ti de postre, ponte de pie ahora — ¿Es que no se iba a apiadar de mi virgen persona? Me puse de pie lentamente, sin poder detener los temblores que sacudían mi cuerpo. Tanya tomó mi mano y entrelazó nuestros dedos — ¿Dónde está tu habitación, Eddie?
— Uh, la-la primera pu-puerta a la de-derecha.
Y tiró de mi mano, porque sinceramente yo no podía moverme por mí mismo ¡Todo había pasado tan rápido! ¿Cómo era posible? Digo, ni siquiera hablamos en el transcurso de la cena, ¡Ella se tragó su comida, se la tragó! En un abrir y cerrar de ojos estuve frente a la puerta de mi habitación y luego, de la nada misma, estaba tirado de espaldas sobre mi cama.
Darth Vader me miraba desde el techo de mi habitación.
— Esta noche, sacudiré tu mundo.
Joder.
¿Quién eres tú y que hiciste con mi tierna, dulce e inocente Tanya?
Tanya se subió a horcajadas sobre mí, y esa fue mi completa perdición. Ella estaba usando un vestido que se subió por sus muslos cuando hizo aquel movimiento, y mientras se inclinaba hacia adelante para quedar cara a cara conmigo, este se subía más y más. Nuestras narices se rozaban y yo realmente no sabía qué hacer.
— Uh, Tanya, yo no… yo…
— Shh — Posó su dedo índice sobre mis labios y me dio un rápido beso en la nariz — Lo sé, cariño, déjame llevar el mando a mí esta noche ¿Está bien? — Asentí temeroso.
¿Qué me iba a hacer?
Juntó sus labios con los míos y comenzó a besarme con ímpetu. Le seguí el juego, ya que ella era la que estaba al mando ¿No? Estaba siendo algo brusca, pero yo no sabía de estas cosas. Lentamente tomó mis manos entre las suyas y las colocó en sus muslos. Sus manos recorrían esa parte de su anatomía guiando a las mías en el proceso, más arriba, cada vez más arriba.
Explorando, tanteando…
Yo estaba a punto de explotar.
Dejó mis manos acomodadas en sus caderas y se irguió lentamente. Nuevamente quedó sentada a horcajadas sobre mí. Una pícara sonrisa fue todo lo que vi antes de que su cabeza desapareciera entre su vestido, y luego no había nada. Solo estaba ella y su cuerpo sin ninguna prenda encima.
Dos pechos que rebotaban como pelotas saltarinas frente a mis ojos.
No en una pantalla, era en carne y hueso.
¿Cómo era posible que escondiera una figura así tras sus anchas vestimentas? Nunca me había dedicado a mirar fijamente el cuerpo de Tanya, excepto por aquella primera cita que habíamos tenido. Pero ahora, tenerla aquí sin ninguna prenda en su cuerpo aparte de sus diminutas bragas. Santo cielo, ella era muy llamativa, tenía unos redondos pechos de un tamaño meramente normal y unas caderas un poco más anchas de lo estimado, por lo tanto tenía un trasero realmente admirable…
Mis pantalones se iban haciendo cada vez más estrechos.
Y ella lo sintió, digo, era imposible que no lo hiciera si nuestras zonas reproductoras estaban prácticamente pegadas la una con la otra. Incluso, si tuviera un aparato minúsculo como el porte de un maní, ella lo hubiera sentido.
— Creo que alguien quiere salir a disfrutar — Sonrió abiertamente antes de comenzar a refregarse contra mi entrepierna.
Ella estaba sobajeando su chofi contra mi aguijón. Su cara se contorsionó luego de un rato, creo que era una expresión de placer la que veía en su rostro, ella estaba haciendo la danza del vientre o algo parecido a eso, mientras pequeños sonidos escapaban de sus labios y su respiración se agitaba con cada movimiento de sus caderas. Yo solo era consciente del rebote de sus pechos y la presión que estaba sintiendo en mi parte baja cada vez que su sexo se rozaba con el mío.
Se sentía tan bien.
Tan bien que sabía estaba mal.
Mi respiración se comenzaba a agitar a la vez que sus movimientos subían de intensidad.
— Tanya, yo creo… — Se inclinó hacia adelante y se afirmó de mi cintura mientras nuestros sexos seguían en conexión superficialmente — Tanya, tienes que parar, yo…
— Shh, tranquilo, sé lo que hago — Comentó entre respiraciones cortadas — Se siente tan bien, se siente bien ¿No lo crees, pequeño Eddie?
— Se siente… — Me era imposible hablar con ella moviéndose de ese modo, era incapaz de hacerlo, sentía que no cumpliría mi meta si ella seguía en esto — Detente, por favor…
Tanya sonrió devoradoramente y fue bajando de intensidad con lentitud, hasta que finalmente dejó de moverse sobre mí y solo se quedó sentada. Toda la sangre de mi cuerpo se encontraba concentrada en una sola parte, estaba completamente seguro de que podría hacer cualquier cosa vergonzosa sin sonrojarme en el proceso debido a que la sangre se había esfumado para martirizar a mi pobre miembro.
Parece que mi corazón había decidido alojarse allí también, ya que palpitaba como los mil demonios.
— Veamos qué es lo que tienes escondido aquí, Eddie.
Tanya se bajó de mi regazo y colocó sus manos en el comienzo de mis pantalones. Desabrochó el botón con extrema lentitud y bajó mi cremallera mas lento, si es que era posible. Sus dedos rozaron la cabeza de mi amigo levemente y sentí la presión crecer aún más. Cuando finalmente estuvo abierto, Tanya bajó los pantalones por mis piernas con rapidez y volvió su atención al centro de mi anatomía.
Su mano me acarició por encima de mis bóxers.
Lentamente.
Rápidamente.
Presión.
Dejó un beso en el comienzo de mi ropa interior, justo en el caminito de la felicidad.
Y en ese momento supe cuál iba a ser mi problema en todo esto.
En ese momento supe que no duraría ningún segundo más…
… porque cuando me besó por encima de mis bóxers, la presión que sentía en mi miembro desapareció dejando pasar una maravillosa liberación que me hizo ver las estrellas y el más allá. Cerré mis ojos cuando sentí el poder de la culminación apoderarse de mi cuerpo y empuñé el cobertor entre mis manos mientras sentía como mi cuerpo se iba relajando, llegando a un placer único.
— ¿¡Qué-demonios!?
Tanya.
Abrí mis ojos con lentitud. Tanya estaba mirándome fijamente con la irritación tangente en la expresión facial que en estos momentos ocupaba su rostro, también pude adivinar la indignación que bailaba en sus ojos. Sentí la vergüenza apoderarse de mí, y estaba completamente equivocado si pensaba que no me ruborizaría por un buen tiempo, porque mi cuerpo entero se tiñó de rojo al darme cuenta de la gravedad del asunto.
Ahí recordé uno de los temores que había tenido cuando llamé a Jasper:
« Demonios, ¿Y si era precoz?»
Bien hecho, Edward.
…
— ¿S-señorita S-Swan?
— Tanya — Me observó por un momento y luego sus ojos volvieron a poner atención en los papeles que se encontraban entre sus manos — ¿Qué es lo que necesitas?
— Uhm, yo me preguntaba si podía conversar algo con usted — Su atención volvió rápidamente a mí. Me dio una mirada curiosa y alzó una de sus perfectas cejas delineadas. Zorra — Es… no es sobre trabajo.
— Edward.
Edward Cullen.
Cuando entré a trabajar a la editorial me atendió este espectacular espécimen nativo americano que estaba para chuparse los dedos. Jacob Black fue mi primer objetivo, estaba segura de que el papel de niña buena ponía calientes a los hombres; bueno, no al señor Black. Hice hasta lo imposible para llamar su atención, tanto así que llegué a cabrearlo. Y ahí fue cuando el hombre me jodió, en el buen sentido de la palabra.
Desde que había entrado a trabajar a Black Swan Editorial he tenido que soportarlo. Edward Cullen. Sonriendo, avergonzándome como idiota. Ugh. El chico estaba bien, no era la octava maravilla del mundo, era algo lento para sus cosas y tenía esas enormes gafas,pero estaba bien, en el muy buen sentido de la palabra.
Era un completo caballero.
Yo definitivamente no necesitaba un caballero.
Yo no quería que me respetaran y él me respetaba demasiado.
¡Joder! Si en nuestra primera cita el muy imbécil salió corriendo sin siquiera darme un beso en la puta mejilla.
¡En-la-mejilla!
Me puse frente a la señorita Swan. Señorita, mis polainas. La mujer apoyó los papeles que traía consigo sobre su estómago y entrelazó sus dedos encima de ellos, esperando que comenzara a hablar. Podía ver la chispa de curiosidad brillar incluso con más intensidad que antes en sus ojos. Carraspeé, incómoda, volviendo al papel de la pobre e indefensa Tanya.
— U-uh, b-bueno, s-sí. Le qu-quería…
— Mira, Tanya — La comisura de sus labios se alzó, en una sonrisita algo socarrona — A mi no me engañas con esos tartamudeos estúpidos, esos sonrojos de quinta ni esa pinta de virgen que traes. De mujer a mujer — Me miró de arriba hacia abajo y continuó — ¿A qué edad fue? ¿A los dieciséis, diecisiete?
— Quince años, con el profesor de química.
— Dios santo, felicitaciones, eres toda una guarra — Aplaudió cínicamente y sonrió — ¿Qué es lo que quieres con Edward? Y dime la verdad — Me apuntó con su dedo índice, con una perfecta manicura en él.
Perra.
— Lo quiero, así de simple.
— En tu cama, querrás decir — Se cruzó de brazos esperando que lo desmintiera.
¿Por qué iba a hacerlo?
Era totalmente cierto, la idea de tener a un chico virgen a mi completa merced me excitaba como los mil demonios. Era fascinante pensar que yo podría instruirlo, enseñarle lo básico, enseñarle donde tocar y cómo besar. Mierda, de tan solo pensarlo me pasaban cosas.
— ¿Cómo demonios hago para que deje de ser tan caballero?
— Deja de comportarte como la idiota tímida que no rompe ni un huevo.
Lo había pensado seriamente, pero al pobre muchacho podía darle un paro cardiaco.
Era tan ñoño.
— No me vas a ayudar ¿Cierto? — Le pregunté sin rodeos, alzando una de mis cejas — Sé que te atrae, cualquiera puede dar fe de eso, pero hablando de mujer a mujer — Sonreí sin poder evitarlo, mientras veía la rabia refulgir en sus ojos — Él solo tiene ojos para la dulce Tanya.
— No se te olvide que aún sigues trabajando para mí…
— Y también para el señor Black — Le guiñé un ojo — Ya sabes, puede que si sigo tu consejo de dejar de ser la chica que he sido hasta el momento te quedes sin pan ni pedazo — Me encogí de hombros, restándole importancia ante su atenta mirada.
— Quédate con Jacob — Copió mi gesto y se encogió de hombros igual — Si quieres, quédate con Edward — Rodó sus ojos y soltó una pequeña risilla — No los necesito, niña.
De repente tuve una extraña sensación, como si alguien nos estuviera observando.
Y con jodida sincronización, Isabella volteó su cabeza al mismo tiempo que yo.
Ahí estaba él, la manzana de la discordia. Mirándolo atentamente no tenía nada de atrayente, si le sacabas esas gafas que ocupaban casi todo su rostro y si desabrocháramos unos dos o tres botones de la camisa que tenía pulcramente abrochada hasta el cuello, puede que cause uno que otro revuelo.
Puede.
Sentí el halito de Isabella junto a mi oído en un abrir y cerrar de ojos:
— Buena suerte pervirtiendo a Edward, la necesitarás.
…
Nos quedamos observando por un largo tiempo. Ninguno de los dos dijo nada. Ella estaba sentada frente a mí, aún molesta y completamente desnuda; y luego estaba yo, estirado en la cama. Desvié mi mirada hacia Darth Vader y lo maldije mentalmente por no darme el poder del lado oscuro de la fuerza, una pequeña ayudita, algo que no me hiciera acabar en mis calzoncillos como un jodido púber.
— Lo siento tanto, Tanya, tanto. No sabes lo avergonzado que me siento, no se suponía que… no debía ser así.
Cubrí mis ojos con el dorso de mi brazo, estaba demasiado avergonzado para mirarla.
— No lo sientes más que yo — Comentó con desdén. Sentí el colchón perder su peso y oí sus pasos por la habitación, buscando su ropa creo — Pensé que tú ibas a ser un reto — Me la imaginé poniendo sus ojos en blanco, y luego bufó — Vaya decepción, chico precoz. Debería haber ido a por Jasper, hubiera tenido sexo garantizado.
— ¿P-por Jas-Jasper?
— Y deja el estúpido tartamudeo de lado, al principio me pareció mono pero ahora es molesto, enserio, crece de una puta vez — La observé sin creer lo que escuchaba ¿Esta era Tanya? — ¿Qué? ¿Por qué me miras así?
— ¿Quién eres tú y que hiciste con Tanya?
— Ésta es la verdadera Tanya, idiota — Se apuntó de arriba hacia abajo — Joder, nunca debí haber puesto mis ojos en un perdedor como tú. La fantasía de estar con un chico virgen al caño, gracias a ti. Debería haber dejado que te quedaras con Isabella, bueno, creo que te ahorré el bochorno con ella, hubiera sido peor que yo ¿Huh?
Estaba completamente sin habla.
Ah, había sido solo un experimento, un conejillo de indias.
Me habían utilizado.
¿Tanto te sorprende? La vida real era igual que la secundaria, no debería de sorprenderme si solo para eso servía.
Todos usemos a Eddie de prueba y luego echémosle a la basura.
— ¿Tienes el número de Jasper? Tal vez sea capaz de quitarme esta calentura.
«Lo siento abuela Elizabeth, perdóname querida mamá, las amo»
Y dejando la compostura de lado, la inocente paloma pasó a ser una jodida prostituta mal parida.
Bueno Eddie, te salvaste de cualquier enfermedad venérea que esto podría traer consigo.
¡Buenos días!
Vine rápido con el siguiente capítulo, la verdad es que no iba a hacer así, pero salió de la nada misma, y boe, ya saben, cuando se ocurre algo mejor ponerse a escribir antes de que se olvide todo, porque es horrible que se te olvide todo XD Tanya era una guarra, al final ella era la loba en disfraz de ovejita (?) Yo se que aquellas que eran team Tanya la odiarán de ahora en adelante o simpatizarán con ella (?) Yo era team Tanya en su tiempo –estoy mintiendo, siempre me gustó Bella– y ahora la odio (?) no se que hablo, es muy temprano para mi, pero bueno ¡Espero que lo disfruten!
PD: este capítulo se lo dedico a Aleja que me despertó con una llamada al celular y un mensaje para que me levantara y subiera el capitulo, te odio, prostituta, con todo mi corazón, agradezco que vivas en otra región y no cerca mío, me imagino como sería y me da escalofríos el solo pensarlo, nigga.
La portada del fic, estará en mi perfil por si quieren verla :)
Bueno, como siempre les agradezco por su apoyo, reviews, alertas y favoritos :D you make my day with them.
Todas ustedes son un amor con el apoyo que me dan y sus lindas palabras, no me queda nada mas que decir :)
~ Lamb.
